En busca de la forma perdida por las Z y Abantos.

“Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?”

Facundo Cabral

No he pasado una buena semana en lo laboral, cuando tienes que hacerte todo los días 174 km para ir y volver del trabajo, el viernes  solo quieres descansar y el sábado no lo contemplaba como una gran jornada de nada. Pero no lo puedo evitar y me niego a resignarme a quedarme en la cama hasta abrir los ojos sin que suene el despertador, a sentir el viento en la cara y buscar en el infinito de un paisaje el rumbo  que mi alma dicta, el corazón empuja y mi cabeza frena, imponiendo la dictadura de la  responsabilidad. Desde muy joven he buscando en los libros evadirme, vivir una vida diferente, se nos educa para vivir en sociedad, formar parte de ella y hacerla más fuerte, mas segura, mas grande. Un hogar, un coche, un trabajo, un estatus social es el precio que hoy en día tiene tu alma. “Hay personas que creen que no merecen amor, y se suelen dirigir hacia espacios vacíos e intentan cerrar las brechas del pasado.” Lo he comentado enotras crónicas, hacia rutas salvajes, tanto la película como el libro expresan un sentimiento que comparto y un ideal que sin llevarlo hasta el extremo McCandless, me gustaría vivir.

Y una vez  he escrito sobre alguna de las paranoias con las que vivo, os cuento mi salida de este sábado borrascoso. Como ya he dicho he tenido una semana horrible, pero tras una siesta de una hora el viernes y una ronda de llamadas, monto una buena quedada para bajar alguna trialera divertida.

El Escorial es la zona elegida para retomar mis primeros contactos con las piedras y las raíces. Esta zona es otro de mis refugios de cuanto estoy algo depre, la silla de Felipe II o la bajada de los vascos son dos terapias que suelen funcionar bastante bien para subirme el ánimo. Cruzamos por el patio del Monasterio del Escorial animado por los aplausos de un grupo de andaluces que lo han venido a visitar y les llama la atención ver a gente montada en bicicleta, de lo contrario no entendería los aplausos. Vamos a subir las Z para llegar hasta Malagón, Salimos por la carretera que nos dejaría en la cruz verde, para Mon y para Cristian mis compañeros de ruta es un camino nuevo que no conocen y les gusta la forma de enlazarlo. Mon esta fuerte, la últimas veces que he salido con el siempre he ido por delante, esta vez el me supera con creces, mi decadencia física en estos últimos meses es algo que comienza a ser preocupante a la hora de afrontar futuros retos.

Mi toma de contacto con la montaña en bicicleta esta siendo un tanto sufrida, en la primera rampa dura Cristian cede y pone píe a tierra, yo quiero seguir sufriendo, voy siguiendo como puedo la rueda de Mon y consigo llegar a la puerta sin bajarme de la bici pero latiendo el corazón en mi boca a dos carrillos, Cristian sufre. El día es ambiguo, propio de la primavera, al sol sudamos de lo lindo, si sopla el viento nos helamos y a la sombra a ratos un poco de todo. Con la primera Z apunto estoy de salir por delante ya que la horquilla no se la traga y me quedo pedaleando en el aire, el resto las pasare todas sin problemas, Mon sube como nunca mientras Cristian lamenta cada uno de los cigarros que encendió la semana pasada. En el alto del Malagón hacemos una pausa para reponer fuerzas, es pronto y nos decidimos a subir a la cruz de Abantos. Cristian nos insulta por el ritmo que llevamos “… y encima con plato mediano” me he dado cuenta que voy sufriendo mucho esta ruta porque no encuentro mi ritmo, he subido con piñones muy grandes y una vez que he bajado uno o dos comienzo a subir más cómodo. Mon se hace la subida entera del tirón y yo me quedo de nuevo en unas rocas pedaleando en el aire, tengo que mirar la horquilla.

La cruz de Abantos me trae muy buenos recuerdos de grandes momentos vividos con amigos que he conocido en el foro, nos hacemos unas fotos, comemos, nos relajamos y vemos como las nubes nos avisan que salgamos pitando que la cosa se pone fea. Si Mon hadisfrutado subiendo, ahora le toca disfrutar el doble, ya que es todo bajada, algo que el sabe hacer muy bien y más si le pones piedras delante.

Cristian no conoce la bajada y anda últimamente un tanto desenfrenado, baja siguiendo mi trazada y le noto disfrutar. La bajada de los vascos ya no es lo que era y esta muy estropeada, además hay unos cuantos árboles caídos que rompen el ritmo cuando comienzas a disfrutar. El último tramo de bajada es muy duro lo dejamos para los especialistas que no queremos arriesgar.

Terminamos a las 14:30 en un bar tomando una cerveza mientras vemos la clasificación de la fórmula uno. Si ayer me dicen que hoy podía disfrutar de un día tan gratificante en bici con una gran compañía no me lo hubiese creído, mientras regresaba en coche con Mon a casa, recordé una frase que me había regalado JJ para el blog, La vida no es esperar a que la tormenta pase, es aprender a bailar bajo la lluvia, gracias amigo esta semana me has salvado.

Track de la ruta.

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Haciendo culo o Alcorcón – Sendero de las Matas – Alcorcón por la presa del Gasco.

“Las montañas son magníficas pero la modestia del campo nos alimenta.”

Valeriu Butulescu.


Quiero verde y árboles, no un secarral sureño me pidió Israel para acudir a la ruta que le había propuesto. Nuestros planes eran ir al embalse de San Juan pasando por el de Picadas, esa pequeña vía verde a la vera del embalse me tiene enamorado, la visito poco como la mayoría de las cosas que me gustan para poder disfrutar más su recuerdo en mi retina, a pequeñas dosis como los besos a media tarde o las caricias a un rostro que yace entre tus brazos al abrigo de las pesadillas de la soledad. Quiero verde, árboles que no me hagan añorar las montañas, senderos que dibujen sonrisas y vistas que me trasporten a lugares increíbles, incapaces de ubicar en un entorno que oculta pura diversión para la bici.

Salimos tarde como siempre, Hablo con Israel y me dice que esta a 800 metros de mi casa, 17 minutos después le vemos aparecer, es lo que tienen las almas inquietas que estiran la línea recta hasta recorrer todas las calles posibles para dar con la correcta.

Con las primeras pedaladas y las verdes praderas que la primavera ha dibujado en nuestros campos sabe que voy a cumplir mi promesa, un campo de flores silvestres amarillas le gusta para hacerse una foto. Nos adentramos en la cuenca del curso medio del Guadarrama, las sendas y los árboles, grandes como gigantes que se alzan al cielo le llaman la atención y le recuerdan los primeros años que rodó en Madrid con su bici tamaño XXL con la que se dio a conocer en el foro. Nos acompaña Cristian y Amato, Cristian sabe que la ruta es larga y va con el limitador puesto, Amato solo quiere quemar los restos de alcohol ingeridos la pasada madrugada. El río Guadarrama y sus puentes artesanales nos dejan en Villafranca del castillo en donde tomamos un refrigerio a los pies del castillo que da nombre al pueblo.

Continuamos por el curso medio del Guadarrama disfrutando de sendas impresionantes, el día es sensacional con la temperatura idónea para pedalear, la luz, la armonía, los sonidos de una estación que es el despertar a la vida tras el frío invierno. Las cuestas comienzan a pasar factura, Israel se nos va quedando y Cristian dosifica alargando la reserva. Una senda divertida en bajada y una pequeño empuja bici durante unos 100 metros nos dejaran en la carretera de Galapagar para enlazar con la bajada a la presa del Gasco, son apenas unos cientos de metros de carretera pero tenemos la suerte que esta atascada y somos nosotros los que pasamos a los coches.

Si nunca has hecho la bajada a la preso del Gasco por esta cara te apasionara el sendero que en media ladera nos deja en una de las construcciones más sorprendentes de Madrid, no ya solo por el fin que pretendía sino por el paraje extraordinario en donde esta enclavada. Pero la perla de esta ruta, lo mejor esta por llegar.

Desde que la recorrí en solitario y volví por el mismo sitio a casa me rondaba la idea de enlazar esta ruta con los senderos de la Matas. Mis compañeros de viaje no tienen muchas fuerzas y volver por donde has venido es desmoralizador en muchos casos, me decido a investigar y veo como sendero tras sendero se olvidan del cansancio y comienzan a disfrutar unas sendas maravillosas con unas planta muy extrañas que salen a los lados, están alucinados por el sitio , piensan que están en Pandora. Cuando se terminan los senderos la pista que nos sube a la estación de las matas nos devuelve a la cruda realidad y a la deshidratación. No tenemos agua y hace un calor de mil demonios. Cruzamos la A-6 por una pasarela y nos asaltan en una estación de servicio, hay precios que tendrían que estar prohibidos por rozar la usura.  Las bebidas y un buen rato a la sombra de charla anima a Cristian y a Israel a continuar la ruta Alcorcón.

Este tramo de ruta es muy feo y lo tengo que quitar por completo, algo de carril bici, algún sendero, alguna que otra valla que pasar por un lateral y demasiada urbanización hace que el éxtasis alcanzado en los senderos se difumine entre el dolor de culo por el sillín y el agotamiento de unas piernas que no están acostumbradas a tanto kilómetro. Sufrimos algún amago de caída y una caída por enganchón entre Amato y Cristian que se salda en un cónclave en el muslo de Cristian.

Llegar a Alcorcón no tiene misterio salvo sortear alguna que otra obra puñetera y ver como nunca se termina el puente que nos dejara en un futuro, espero que no muy lejano en el polígono del ventorro del cano.

Nos lo hemos pasado muy bien, en una ruta que tengo que remodelar y dejar más a mi gusto pero que como está es también un señor rutón. Nosotros terminamos tomando un kebac y charlando en una terracita mientras las tarde se despedía entre los últimos sorbos de mi rubia con limón y los negros cabellos de la chica de amato, siempre es un placer conocer a las contrarias que complementan las vidas de tus amigos.

Track de la Ruta

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… y Teresa cogió su MTB.

..Un espacio, para un duende que les diga, «No te apures tanto, nunca olvides que alguien va a tu lado»…Todo gira en la vida, y la historia del amor vuelve a empezar.

Celeste Carballo


El viernes día del libro yo cumplí con una de mis tradiciones, comprarme un buen libro de los que quiero conservar y tener siempre junto a mi, este año ha sido “Hacia rutas salvajes” de Jon Krakauer, un libro que recomiendo antes de ver la película. El resto del año mi proveedor de literatura es la biblioteca.

Me acompañaron José y Teresa ya que esta gran mujer ha decido salir más en bici y equiparse en condiciones para afrontar duras jornadas de pedaladas, yo compre palabras impresas y ella una protector para algo que tiene muy bien amueblado, la cabeza.

El sábado como aún tenia los puntos amarrando las ideas, me dedico a estar un poco en casa ya que apenas estoy en ella y hacer vida familiar, pero el estupendo día que había salido nos regalo una tarde sin tormentas y una llamada de José diciéndome que habíansalido a montar me animo a cambiarme y salir con ellos sin casco a dar una vuelta por los parques del sur de Madrid.

Ver a Teresa equipada de pies a cabeza con su flamante bici y la ilusión de quien retoma una actividad que dejo hace tiempo no tiene precio. Salimos en busca de los paseos arbolados de las presillas, el verde intenso con que el sur suele recibir a la primavera hace la delicia de un gran número de personas que pasean al amparo de las primeras temperaturas agradables que nos regala este 2010. Unos niños juegan en el cauce del río medio seco que están limpiando mientras la virgen de la fortuna siente el fervor de sus fieles en su humilde altar. Vemos como las obras del cierre del carril bici van a buen ritmo y pronto tendremos cerrada nuestra delgada línea roja o el carril perro que como yo llamo a nuestro espacio urbano.

Para salir del parque tenemos que afrontar una buena cuesta y Teresa descubre con felicidad ese gran desconocido que es el plato pequeño y su amigo el piñón del 34, soltando un “… esta cuesta no es na, parecía otra cosa” la subió enterita, cuando he visto a muchas empujar renegando del ciclismo sin intentarlo siquiera, ya lo dijo Víctor Hugo: A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad, y a Teresa la sobra.

Se que piensa que nosotros nos aburrimos al salir con ella porque vamos muy despacio, pero ver su cara de asombro cuando rodamos por el parque Butarque y se encuentra el Lago con el geiser artificial, un pinar cuidado, un carril bici pequeño pero disfruton entre una vegetación exultante y  la algarabía de una buena prole de niños disfrutando de una fiesta familiar que sus padres han preparado llenando de globos y juegos una zona del parque nos puede parecer aburrido, pero se equivoca, disfrutar de estos momentos en losque un amigo disfruta de lo mismo que muchas veces lee o le comentamos es aire fresco para mantener viva nuestra ilusión y disfrute en esto de la bici.

Dejamos atrás los carriles de Plaza Nueva y el cementerio de Leganés para dirigirnos hacia el parque polvoranca, el sol que alimenta los huesos es digerido con una amplia sonrisa por una señora muy mayor que disfruta de la tarde sentada en un banco cerca de la residencia, le digo a Teresa que me da la sensación que cuando pasas de los 80 superar los fríos del invierno es ganarte un par de  estaciones más de vida y por eso sonríen tanto los ancianos en primavera, que se joda la parca. Un biker pasea su perro metido en la mochila disfrutando los dos del agradable viento de libertad que generan nuestras pedaladas, Teresa le dice a José que aprenda, que el también podía llevar así a Goyo su perro, pero me da a mi que José es más de ponerle un arnés al perro y que tire de el.

El polvoranca es una toda una explosión de vida, de luz, de color, de sonidos. Disfrutamos de los lagos estacionales del lado de la ermita, de sus sendas, del canal y de los patitos pequeños que no pierden la estala de sus madre y esta los muestra orgullosos a quien nos acercamos para disfrutar de ellos.

Teresa no esta cansada y nos pide una vuelta más, la fascina el atardeceder de Alcorcón en el polvoranca que a mi me tiene enamorado.

Terminamos el recorrido con una sonrisa dibujada en su cara y el dolor de culo reglamentario de todo el que se inicia en esto del MTB. Tenía pensado titular esta crónica “Ultimas tardes con Teresa” pero espero que no sean las últimas sino las primeras. Gracias Teresa por ser como eres y hacernos pasar una tarde inolvidable.

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Mi Querida Bicicleta

”Cuando el espíritu está bajo, cuando el día aparece oscuro, cuando el trabajo se pone monótono, cuando la esperanza apenas está presente, sólo monte una bicicleta y salga a dar una vuelta por la carretera, todas sus preocupaciones desaparecerán”.

S. Colmes


Esta semana me toca reposo, el viernes pase por el quirófano para que me extirparan un quiste de la cabeza, me han dado cuatro puntos que me han quitado las ganas de hacer ejercicio. Hay que ver lo que tira la piel del cuero cabelludo y lo que pican los jodios puntos.

Pero una cosa es el cuerpo y otra el alma, esta última tiene voluntad propia, la mía es infantil y quiere calle, libertad, conocer cosas, viajar. Y no puedo decirla que este fin de semana no toca. Es revoltosa y me incordia, pero también es complaciente y fácil de aplacar, George Bernanrd dijo El alma es un don demasiado precioso para que dios la dé al hombre por nada. Éste ha de ganarla, siendo o haciendo algo. Y como el camino a la biblioteca desde mi casa son cuatro pasos, y cuando digo cuatro pasos son literales, me bajo abuscar algo de literatura con la que poder sacar a dar un paseo a mi adolescente esencia vital.

Según entre ví el libro y me cautivo “Mi Querida Bicicleta” de Miguel Delibes, un libro de leer del tirón y disfrutar como un niño para aquellos que somos felices desde el momento que dejamos de andar para comenzar a pedalear. Un libro lleno de anécdotas y momentos de la vida del escritor en los que la bicicleta fue protagonista. Me cautivo el comienzo cuando explica como su padre se negó a pagar la matricula de la bici y tenia que ir sorteando a los guardias ya que su padre pensaba que “… Un chico en bicicleta  que se dejara coger por un hombre a pie, era un tonto, se merecía la multa”. No he podido evitar a medida que leía el libro recordar momentos de inmensafelicidad que he vivido gracias a una bicicleta.

No me ha costado nada recordar cada una de las bicicletas que he tenido, desde las de pequeño pasando por las preadolescencia hasta terminar con las actuales.

Antonio Machado comenzó una de sus poemas más famosos con la frase “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla” pues los mío son los recuerdos de los domingos en Somontes, me viene a la mente los atardeceres rodando por un aparcamiento medio vacío junto con mi hermana y de fondo el carrusel deportivo que mi padre seguía con un transistor. Recuerdo lo inmensamente feliz que era por un lado sintiéndome libre y la agonía, la desazón cuando plegaban las bicicletas introduciéndolas en el maletero del coche para regresar a casa y significaba colegio durante toda una semana. Los veranos en el pueblo de mi Madre, Sayaton, recorriendo los caminos polvorientos de la alcarria para ir al huerto de mi tío o a la fuente a por renacuajos.

A la bici le debo haber conocido a mis mejores amigos, seres maravillosos con los que he vivido, tal vez podría decirlo los mejoresmomentos de mi vida. Recuerdo perfectamente el encuentro con mi primera MTB que el destino puso entre mis piernas, cuando llegue a casa y mis padres me dijeron que les había tocado una bicicleta en la tómbola, mi primera MTB una bici de hierro con 18 velocidades rígida. Los comienzos fueron torpes a la par que duros, una mañana de verano me subí a la Barranca con mi monstruo tombolero, un biker con una bici estupenda y con más ganas de compañía que de montar soporto estoico un ritmo infernal de 4 o 5 kilómetros a la hora, de un gordo de casi 100 kilos y fumador que medio muerto llego desde Becerril a las presas de la Barranca, me despedí de el y el se negó por completo a dejarme allí “… si solo subes hasta aquí, esta será tu meta siempre, cada vez que intentes subir te quedaras aquí y te darás la vuelta, así que tira para arriba” creo que empuje la bici más que montar pero corone el mirador de las canchas, el me espero arriba y con una sonrisa me dijo “.. el próximo día andarás la mitad que hoy y dentro de poco un día te sentaras aquí ante este paisaje y sonreirás cuando para ti esto no sea más que un paseo en bici” dos años después se cumplió la profecía y antes de tirar mi viejo trasto de hierro a la basura ese domingo me subí toda la barranca a lomos de mi caballo de hierro sin poner un pie en las duras rampas del final ni en la divertida bajada del Ortiz, ese día a mis padres no les toco una bicicleta en la tómbola, les toco el premio gordo de mi felicidad, el medio que a base de dar pedales me haría descubrirme a mi mismo y otra forma de ver la vida. El amor salio de mi corazón pero entro la pasión por la libertad, sentirme vivo, feliz, cambie  besos por pedaladas y hoy puedo decir sin temor a equivocarme que fue un buen negocio.

Al final he recorrido una ruta por los campos de la memoria de la que no tengo track solo muy buenos recuerdos que han dejado a mi alma exhausta y dormida.

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116 Km por las vegas del sur de Madrid.

“Siempre fui esa oveja negra

que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,

y entre más pasan los años

más me aparto del rebaño porque no sé adonde va.”

Marea ( Como el viento de Poniente)


Cuando quiero pensar siempre me pasa lo mismo, me monto en una bicicleta y pedaleo, en ocasiones sin rumbo fijo y otras buscando algo nuevo, diferente con lo que alimentar el alma.

En principio pensaba acudir a la ruta de Isra pero la amistad tiene sus noches sin luna en la que brillan más intensas las estrellas pero notas la ausencia de la dama de la noche. Siempre he tenido presente las palabras de Sylvia Plath “ Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás ” pero vivir con un escudo permanente de escépticismo no crea que sea la mejor manera de disfrutar de la vida, hay que dejar un margen para la sorpresa.

Por fin la primavera se hace sentir y nos regala un día de esos que si fuera una demo, la compraríamos como tiempo ideal. Salgo de casa con un maillot de manga larga y pantalón corto, con las primeras pedaladas me surgen también las primeras dudas sobre si habré acertado con la combinación ya que el beso mañanero es de natural fresquito.

Salgo de Alcorcón rumbo a Getafe por el parque polvoranca, llevo el MP3 puesto ya que el camino es conocido y para calentar nada mejor que marea “… Ya son demasiados abriles, para tu amanecer desbocao, mejor que me olvides, yo me quedo aquí a tender mi pena al sol, en la cuerda de tender desolación” en ocasiones pienso que Marea canta en sus letras fragmentos de mi vida.. Pedaleo a buen ritmo, bueno algo casi decente sobre los 22 km/h por carriles perro y señoras que se asustan por ir circulando por la acera y los maridos medio seniles te gritan “ ..no ves la señal, prohibido bicis” señalando una señal azul con una bici dibujada, señor que cruz.

Dejo Getafe bordeando la base aérea para tomar la pista que parte del cementerio hasta Pinto, cruzo el pueblo intentando circular por los carriles bici, bueno eso pienso que debajo de todos los coches que había aparcados el ayuntamiento puso un carril, o eso marcaban las señales verticales que obligan a sortear a coches que bajan en sentido contrario, país de chapuzas. Al final termino en el polideportivo que cruzo por el Parque municipal Juan Carlos I. Este parque me dejo ya en las afueras, en una pista que es en realidad una cañada, El Arroyo de la Cañada, nombre que hace referencia a la “Cañada de los Cerros de Castilla”, una de las vías pecuarias de las que existe documentación histórica más antigua. Continuaba hasta Alcorcón y tenía una milla de ancho. Pero ya desde la antigüedad pasaba por aquí una via que se dirigía a Avila desde el Mediterraneo, probablemente usada por Aníbal para volver a Cartagena de su expedición a Salamanca en el año 217 antes de cristo. Vamos al final todos los taros aventureros de esta mundo terminamos pasando por aquí.

La pista me dejará sin problemas en Ciempozuelos y a las puertas del parque regional del Sureste. Intento meterme por una pista para no rodar por la M-404 pero es imposible, un canal de riego impresionante me impide el paso, por lo que vuelta hacía tras y a disfrutar de la carretera en donde me cruzo con dos corredores del Astana y la cara de uno me era conocida pero claro yo de ciclismo de carretera nada de nada. La carretera me deja en Titulcia en donde paso por el puente de hierro sacando una bonita foto del río Jarama con el pueblo de fondo.

Un par de kilómetros de carretera me dejaran en una de las sorpresas del día que por inesperada me han dejado un gran sabor de boca de esta ruta. Se trata de la laguna de San Juan, todo un oasis en el seco sur madrileño. La laguna tiene una profundidad que oscila entre los 70 Cm y los dos metros, el cuidado que se tiene sobre ella la mantienen preciosa.

Rodar por la pista es una delicia, la mirada se pierde por los campos de cultivo de las vegas y por los innumerables senderos que se bajan de los cerros y te invitan a ser rodados, en uno de ellos pude divisar a dos bikers que seguro se disponían a degustar una de estas golosinas.

La pista va cobrando pendiente hasta dejar de ser una broma y transformarse en una subída sería para tener unos 60 kilómetros en las piernas. Tras la subida que me deja unas vistas maravillosas de las vegas, me encuentro a escaso par de kilómetros de la vía verde del Tajuña, pero eso ya sera otra historia, ahora toca volver y disfruto de un olivar maravilloso y una bajada rápida hasta Vallequillas Sur y Norte que los dejare tras ver pasar una concentración de motos antiguas que fue todo un espectáculo.

El Sol me esta pegando de justicia y ya siento estar un poco cansado de tanta luz, pienso que una nube de vez en cuando en el cielo es hasta agradable. Bordeo el parque de la Warner y sorteo como puedo los vallados de esta zona que me impiden seguir la ruta bien. Decido ir bordeando las vallas hasta salir de nuevo a la carretera, pero tengo que usar una apertura manual practicada en la alambrada ante la ausencia de puerta.

La M-841 me dejara en Pinto de Nuevo y como en la entrada hay un Mcdonal me tomo una bebida grande de coca-cola y mi bocadillo.

El retorno a Alcorcón es por el mismo recorrido, se ha levantado algo de viento pero hace calor, mantengo mi ritmo lento pero seguro, al llegar a Getafe un poco antes el cuenta marca ya la cifra mágica 100 Km, pero mi culo ya a los 80 me ha dicho que esta hasta los vecinos de enfrente de la ruta. Alterno pedalear de pie con largos tramos sufriendo en silencio la penitencia de los ciclistas o haciendo callo. En el parque polvoranca me pongo de nuevo el MP3, esta parque sin música es insufrible y disfruto de un par de senderos divertidos.

Al llegar a casa vuelve a sonar la canción con la que inicie la jornada “.. Amaneció, la ví irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, el pelo al viento diciéndome adiós, porque decidió que ya estaba las tetas de poetas de bragueta y revolcón de trovadores de contenedor.” pero es lo que tiene la soledad que siempre regresa para acomodarse en el colchón. Ya se pregunto Carlo Dossi una vez “ ¿Por qué se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismo.”

Track de la Ruta

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