Garganta de la Olla, Día Tres Valle del Jerte.

“Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latía a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentí que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.”

Simone De Beauvoir


El día se ha despertado de un gris plomizo con niebla en las cumbres, la ruta que tenía pensada para este día si salía bueno era la ruta Heidi pero tendrá que esperar.

Cierro de nuevo la tienda y me refugio en el calido saco que esta vez cubierto con una manta si hace que me encuentre muy ajustito.

Tras una hora retozando y meditando que hacer, me decanto por recoger el campamento y acercarme a ver el monasterio de Yuste. Mientras preparo el desayuno veo salir de sus tiendas las primeras vejigas llenas que no aguantan más en el saco. Me doy cuenta a medida que desfilan ante mi que todas van enfundadas en mallas y TOP muy ajustado marcando cada curva de su cuerpo.  Además he decir que esta noche han acampado dos moteras de las que le suben el cache a una moto cuando se suben a ella. La mayoría cumple el mismo patrón, en esto del amor he tenido muy mala suerte, ya que no he encontrado es ninfa salvaje que le guste la aventura y que tenga algo de mundo interior.

Recojo la tienda cierra el maletero y comienza la lluvia meona, mira en esto si he tenido suerte. Mientras dejo el valle con la firme decisión de ir camino a casa me entra un arrebato de los míos y pongo dirección garganta de la Olla, Pienso, “… que demonios, si ya estas aquí disfruta” y dedico hacer una ruta en coche.

Dejo la carretera ancha por otra mucho más estrecha, la lluvia no es muy intensa pero la niebla muy cerrada lo cubre todo. En ocasiones parece tentarme y jugando conmigo se abre dejándome ver unas vistas maravillosas del Valle de la zona del Jerte. Paso el pueblo del Piornal y me enamoro perdidamente de su carretera que une esta población con Garganta de la Olla.

La niebla en este lado del valle comienza a despejarse, el bosque de robles es asombroso y la niebla le da un toque mágicoimpresionante, en cuanto puedo dejar el coche en la cuneta paro para sacar unas fotos de este amor a primera vista.

Entro en Garganta de la Olla, pueblo que esta cansado de quitar la P de su nombre con solo ver el cartel que anuncia la población, La guardia civil me avisa que deje el coche donde están ellos o continúe hasta Cuacos de Yuste, subo la carretera con unas vistas extraordinarias al pueblo pero al llegar al monasterio un Guardia Civil me avisa que hay 2 horas de cola y que si continuo a Cuacos no podré volver a subir. Doy la vuelta y aparco donde el Guardia Civil uno ya que me fije de una pequeña garganta que prometía. Y la verdad es que no me defraudo nada, preciosa.

Como tenia cargado el track del camino viejo de Yuste desde G de la Olla, no me cuesta encontrar la senda que me sube por el monte hasta el monasterio, pero antes miro la estatua de una hermosa joven con una leyenda. Romance de la serrana de la Vera y a continuación el romance que en algunos fragmentos dice así.

“En Garganta de la Olla,

Siete leguas de Plasencia,

Habitaba una serrana

Alta, rubia y sandunguera.

Con vara y medio de pecho,

Cuarta y media de muñeca,

Con una trenza de pelo

Que a los zancajos la llega.

A uso de cazadora

Gasta falda a media pierna,

En la cintura correa

Y en el hombro la ballesta.

Cuando tiene gana de agua

Se baja pa la ribera,

Cuando tiene gana de hombre

Se sube a las altas peñas”

Me digo coñe, haber si ha tenido descendencia y siguen con este rito, así que  tiro toda la senda para arriba buscando las peñas más altas. La senda es una delicia con pasos extraordinarios y unas vistas espectaculares del Valle. El ambiente húmedo y frío le da un encanto especial a esta ruta que no tendría a pleno Sol.

Se me hace muy tarde para completar el track y mis piernas estas maltrechas desde pues de la ruta del viernes por lo que opto por buscar unas peñas desde las que se vea el Monasterio, sacar una foto y volver.

Como un poco y  retomo el camino de bajada, me para de nuevo ante la estatua de la serrana que tiene un tipo extraordinario, pienso que esta si era una mujer de armas tomar.

“(…)

Por Díos Te pido, Serrano,

Que no descubras mi cueva;

Que si acaso la descubres,

Puede ser que en ella mueras.

Tu padre será el caballo,

Tu madre será la yegua

Y Tú serás el potrillo

Que relinche por la sierra.”

No me he encontrado con la serrana, pero si con una tierra que me ha maravillado y que he limpiado el alma y llenado el corazón de sensaciones, olores, sonidos y recuerdos. Volveré a besar tus arroyos y acariciar tus sendas,  volveré a sentir la fuerza y la libertad que me has regalado estos días gracias comarca de la vera.

Track de  la ruta.

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Garganta de los Infiernos y un tramo de la Ruta de Carlos V

Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda

Que frío he pasado durante la noche, las temperaturas han bajado a los 6 grados y he amanecido abrazado a la manta. Los primeros días de primavera estrenan mañanas gloriosas de temperatura agradable con Noches de frío invernal.

Un cielo azul esplendido le da el protagonismo de la mañana al astro rey que con solo estirar sus brazos  y bostezar ya nos va dejando un calorcillo que se agradece. El track que marca mi GPS me conduce por una pista de hormigón que une la reserva natural garganta de los Infiernos con el pueblo de Jerte sin tener que ir por la tediosa carretera. Pronto la ruta comienza a mirar hacia arriba y voy ganando altura hasta lograr obtener unas vistas extraordinarias del pueblo que da nombre al valle.

La pista va sorteando las terrazas de cultivo, en una de ellas me encuentro con un paisano labrando la tierra con un arado antiguo tirado por una caballo, al estilo tradicional, como me gusta que se conserven algunas de estas artes de antaño que seguro pagará con unas buenas ampollas en sus manos. Un bosque de castaños me sorprende, estoy maravillado con lo que me rodea, pocas veces me arrepiento de haber decidido ir a un sitio y no a otro. Esta vez estoy disfrutando con lo que me gusta y como me gusta, tenia menospreciada una zona que me esta entrando en el corazón y comienza a apasionarme. Lo que me voy encontrando hace que mi éxtasis personal se este desbordando. Me imagina bajando los senderos con la bici y no alcanzo a imaginar el tamaño de mi sonrisa con la última pedalada tras e descenso.

La ruta que voy siguiendo es la marcada como Garganta de los Infiernos. Esta ruta se cruza con otra de mayor belleza si cabe la ruta de Carlos V, su base histórica data de cuando cansado de su larga travesía desde Laredo, decide hacer el recorrido más corto entre Tornavacas y Jarandilla en lugar de la ruta prevista que le llevaría por Plasencia. El monarca es llevado en silla de manos y en ocasiones a cuestas por lugareños acostumbrados a recorrer estos senderos escarpados a través de lo que ahora se conoce como Puerto de las Yeguas, que une las comarcas del Jerte y de la Vera. El camino que hoy en día se nos marca para recorrer este acontecimiento es uno de los más bonitos que he recorrido nunca. La bajada hasta el puente nuevo con el estruendo del garganta de fondo, la pendiente, las piedras asentadas a modo de vía romana, le dan un encanto un poco más místico con enjundia. He tenido suerte y en dos horas no me he cruzado con nadie por lo que puedo disfrutar unos minutos de todo el entorno para mí. La dicha de poder disfrutar esto en soledad y pronto veo que me comienzan a atacar por todos los flancos por lo que cruzo el puente y continuo mi huida hacia la montaña ganando altura conrespecto a la garganta mientras veo como varias decenas de cabecitas convergen en el puente que he dejado atrás. La senda continua siendo maravillosa mostrándome pasos de autentica delicia, gracias a la majestuosidad de los árboles con sus ramas desnudas clamando al cielo su cubierta vegetal mientras las rocas son testigos mudas de las pasar de los año mientras el musgo las cubren a modo de abrigo.

El agua no solo la tenemos presente en los arroyos  y en los ríos. Varias fuentes se nos ofrecen para calmar la sed, una de ellas me llama la atención en especial ya que es la fuente de JJ, como me hubiese gustado haberla descubierto con el. Como prácticamente en el punto más alto de la ruta con unas vistas sensacionales de la garganta de la yegua y de las dos cascadas que se me insinúan junto con un sendero que acaricia su base para ir a ser visitadas.  Cuando intento cambiar de ladera no veo nada claro el camino ya que no esta marcado. Opto por volver hasta un cruce que si indica el paso unos cuantos kilómetros más atrás volviendo sobre mis pasos y disfrutando del magnífico camino de Carlos V pero esta vez de vuelta y en bajada.

Una pequeña pradera, verde, fantástica me llama para descansar en ella y reponer fuerzas y la disfruto un buen rato, es lo bueno de no tener prisa por llegar.

El puente de Carrascal me deja en el otro margen de la Garganta del collado de las yeguas. La senda continúa regalándome unas estampas de ensueño con las montañas nevadas de fondo y la primavera brotando a mí alrededor.

El agua poco a poco va calmando su rugir a medida que se acerca a la zona de los pilones, como temerosa de lo que pudiera encontrarse y con razón ya que había una autentica marabunta colapsando el puente de los pilones para poder acceder al otro y regresar al camping.

Esta ruta ha sido una de las mejores que he recorrido andando en mucho tiempo. De haberla podido completar circular simplemente hubiese alucinado, pero siempre hay que dejarse algo, una escusa para volver y disfrutar de unas vistas, unos olores y unos sonidos extraordinarios  como diría Soren Kierkegaard” Cuando se cultiva con actividad la memoria, el alma se enriquece de ingentes particularidades que distraen el recuerdo.”

Track de la ruta Gracias a fendetestas por publicarla.

Galeria de Fotos

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La Garganta de las Nogaledas. Viaje a Jerte día 1

“Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.”

Alejandra Pizarnik


Como ya es habitual en todas las semanas Santas en las que el tiempo me da una tregua y puedo salir para alimentar mi alma viajera con nuevos paisajes, sonidos y sensaciones antes tengo que hacer de penitente capitalino y soportar la retención pertinente, la ciudad nos consume el espíritu y se niega a dejarnos ir para descubrir que hay vida tras el trabajo.

He decidido ir a pasar unos días al valle del Jerte, esta zona la tengo en mente desde hace muchos años y quiero hacer una exploración por la zona andando antes de aventurarme con la bici. En esta ocasión me toca viajar solo ya que ninguno de mis amigos pueden acompañarme, algo que no me importa, como diría Gustavo Adolfo Bécquer “La soledad es el imperio de la conciencia “y la mía me pedía escapar de mi rutina fuese como fuese.

Una vez que se disuelve la caravana y la carretera se despeja alejándome de Madrid puedo disfrutar de unas vistas maravillosas, el verde es el color predominante, el agua se apodera de cada hoya que deja la tierra formando humedales y pequeños estanques que comienzan a ser tocados con la gracia de la primavera y se ven salpicados con múltiples florecillas blancas. De fondo Gredos, majestuoso muestra su tocado invernal de blanco inmaculado haciendo frente a los primeros rayos de sol que este año nos regala con algo de intensidad y puedo sentir la caricia del viento como un regalo y no como una fría bofetada de aire frío.

He decido acampar en el camping Valle del Jerte que se encuentra a escasos metros del centro de visitantes de la reserva natural Garganta de los Infiernos, lo impresionante de la zona y el atractivo de una ruta masificada por el fácil acceso a los pilones hace que este repleta de coches y turistas por todos los lados. Tengo suerte y ocupo una de las cuatro parcelas que quedan libres, monto mi campamento me hago la comida. Aprovecho que las hordas de visitantes comen o retozan por las zonas verdes para salir de la zona y bajar en cochehastaNavaconcejo para visitar la Garganta de la Nogaledas.

Esta garganta es una autentica delicia, la vegetación lo envuelve todo y te hace transporte a otro lugar bien diferente a donde has dejado el coche. Esta garganta era hasta hace poco una zona intransitable y el ayuntamiento de Navaconcejo a abierto un sendero para que todos los visitantes puedan disfrutar de esta maravilla de la naturaleza.  La temperatura es muy agradable, el olor a primavera impregna el ambiente, los cerezos tímidos comienzas a mostrar su flor sembrando de blanco las laderas del valle y la cascada se hade notar con un estruendo tremendo a medida que vamos ganando altura. Como es la hora de comer apenas encuentro gente y puedo disfrutar de las cascada a mis anchas. Viajar solo te permite el lujo de poder quedarte un buen rato sentado ante la caída del agua sintiendo su beso húmedo, su continua letanía sobre unas rocas que han sucumbido a su poderío, te da pie que ante tu soledad los lugareños se acerquen y se interesen por tu vida

–         “ … Bonito ehhh, de donde eres”

–         De Alcorcón.

–         Ahhhh

–         Esto es precioso

–         Si “pos” lo más bonito lo tienen cerrado y no dejan pasar porque la gente se pierde.

–         Ya pero yo se ir.

–         Anda ya, como vas a saber ir si hasta a mi me cuesta y soy de aquí.

–         Tengo un track (le enseño el GPS y la ruta dibujada)

–         Ahhhh así si.

Nos despedimos y continua ascendiendo mientras yo dejo libre mi mirada que se pierde entre los cerezos al otro lado del valle.

Al llegar a la zona superior de la cascada una carretera salva el torrente por un puente, unas ramas y un cartel reza “ruta de las Nogaledas cerrada, Protección Civil”  un lugareño que pasa me dice que el camino casi no se ve, que hay que saber. Como el sitio es precioso me animo a continuar el sendero que se ve en perfectas condiciones, cuando apenas he ascendido unos cien metros un furgoneta de protección civil me pita para que descienda. Bajo y me dicen que no puedo subir porque me perdería y luego tendrían que ir a buscarme.Les enseño el GPS, la ruta de subida y bajada, en sus caras veo que flipan, El jefe me dice “Pues te voy a dejar subir, porque no te vas a perder no” Cuando voy a subir de nuevo comienzan a hacer sonar sus silbatos, han visto a tres que están ascendiendo por la senda y les obligan a bajar. Ellos dicen que la gente no conoce la zona y se peligroso. Les explico que es senderismo, que los que andamos por el campo sabemos donde nos metemos y tenemos derecho a andar por las sendas, decido no seguir subiendo a pesar de tener el consentimiento de mis “rescatadores” ya que seria una ofensa a otros que por no tener un GPS no se les permita disfrutar de una libertad mayor que la mía, que es la de perderse y encontrarse por sus propios medios sin que esta brigada brutal tenga que localizarlos. Una argentina me da la razón y me apostilla con un “… bueno por lo menos esto en tu país es gratis, en el mío cobrarían por verlo”.

Bajo con el lugareño chivato que me ha delatado, me dice que va a ver la cama de una zorra, el hombre tiene pocas luces, me dice que la floración del cerezo en el pueblo ya paso cuando los árboles rebosan de brotes a punto de florecer. Me dice que en una finca hay una roca que llaman la nariz y en sus agujeros entran “siete personas” pero no se puede ver ya que esta en una finca privada.

Le dejo en busca de la cama de la zorra y desciendo al pueblo por pistas de hormigón en perfecto estado que dan acceso a las terrazas plagadas de cerezos.

Decido volver al camping y como es pronto me animo a recorrer el camino corto de los pilones, ese que tanta gente viene a recorrer. Lo primero que me llama la atención son sus cámaras, la mayoría van con una cámara réflex o similar, tremendos mastodontes que cuelgan a la espalda. Yo alucino la pasta que se dejan para tomar fotos al final similares a las mías con una cámara compacta.

El atuendo de la mayoría es el mismo que usan para ir a la procesión a al pueblo a dar una vuelta, mucha cámara pero poca bota o zapatilla de montaña.

Una señora sube sola, va hablando en alto “… que alto esta esto madre mía”, “… y seguro que habrá hasta Osos”, “¿… y si se me hace de noche?, y sola”. La dejo en sus elucubraciones preguntándome si la soledad hará que termine como ella, una sonrisa estúpida me da la respuesta, ya lo estoy, tengo un blog en el que lanzo mis pensamiento tan alto como ella para quien quiera leerlos.

Los pilones son alucinantes, el agua ha horadado pozas en la roca a modo de piscinas naturales, que hacen un efecto visual impactante desde el puente que las salva y esta atestado de gente. Me quedo un rato descansando a pie de senda, viendo pasar una romería de senderistas accidentales, al rato veo descender a la señora solitaria que continua con su discurso “… madre que lejos esta esto” “…ahhhh que bonito, pero que lejos esta esto, y ahora toca bajar”

La dejo levantando sonrisas a su paso.

Una pasusa en el flujo de visitantes me permite sacar unas fotos de la senda en solitario, quedan apenas dos horas para anochecer y la luz comienza a teñir de oro las montañas. El atasco es ahora para salir de la reserva, la ventaja de dormir bajo una lona en el camping es que tengo el disfrute a la puerta de casa.

Una Ducha y la cena me aguardan, para terminar dando un paseo bajo las estrellas que lucen resplandecientes, le cuento a la luna que he pasado una gran jornada y me viene a la mente una frase de Manuel Altolaguirre “No estás tan sola sin mí. Mi soledad te acompaña. Yo desterrado, tú ausente. ¿Quién de los dos tiene patria?”.

Galeria de fotos Día 1

Track de la Ruta.

Ruta de Chaman gracias por compartirla.

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Alcorcón-Villafranca por el Curso Medio del Guadarrama.

El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.

Paulo Coelho


En ocasiones ir a un sitio o a otro no importa ya que lo que se valora es la compañía, no negare que uno de mi ídolos literarios o filosóficos con el que comparto una gran línea de pensamiento es Friedrich Nitzche, el cual dijo “Prefiero unos pocos allegados a las malas compañías; pero deben saber ir y venir oportunamente”.  Todo hombre necesita su espacio, sus momentos, un tempo que viene marcado por el ir y venir de estas amistades que en una simbiosis perfecta te enriquecen el alma. Como buen simbionte social he de decir que tengo unos amigos estupendos que me aportan mucho más de lo que ellos imaginan.

Mon y Noe me han dejado compartir con ellos unas horas de diversión. Mon me esta iniciando en el mundo de la escalada, ahora estoy en jardín de infancia pero tengo fe que una vez deje la guardería pueda dibujar una gran sonrisa tras haber completado con existo una buena travesía. Le había comentado hace tiempo a Mon la existencia de un rocódromo casero bajo un puente y me pidió ir a verlo para valorar si se podía sacar algo. En cambio Noe busca reencontrarse con las sensaciones robadas por unos cacos que le usurparon algo más que el puro valor material de un bien. Cuando pierdes una bici, pierdes muchos momentos de alegría y sufrimiento. No es un juguete, es el medio de transporte con el que se viaja a los sueños, la libertad solo se logra con el esfuerzo de uno mismo, guiado por los latidos de un corazón inquieto que buscan en el horizonte la respuesta que va dejando impresa su neumático en el camino.

El viento nos sugiere otro sentido de marcha, pero ya somos muy mayores y demasiado cabezones como para ceder a los caprichos del díos Eolo y le plantamos cara, el terreno esta pesado, no llega a estar embarrado pero cuesta lo suyo dar una pedalada.  El curso del río guadarrama nos acoge poniendo ante nuestros neumáticos unos espléndidos senderos por los que pedalear y disfrutar de estas maravillas que tiene el sur. Nos cruzamos con una niña pequeña seguida por su padre tras vadear nosotros el arroyo, Noe quiere ayudar a la niña a cruzarlo pero el padre y yo la pedimos que no lo haga, que la dejase sola, estoy seguro que Noe comprendió el porque, al ver la cara de orgullo de la niña tras haber superado ella sola un obstáculo que le costo mucho más al padre que a ella. Cruzamos el puente desastroso sobre el guadarrama y rodamos hacia villafranca del castillo, siempre me encuentro féminas montando solas por esta zona y eso me gusta. Vemos que han derruido el puente cochambroso que había frente al castillo, han puesto un vadeo con lecho hormigonodo y una pasarela para quien no quiera mojarse los pies. Bueno para ser justos esta en fase de construcción pero nos permiten pasar por ella. Dejamos atrás las antenas de la agencia espacial europea  y llegamos hasta el puente con las presas de escalada para practicar un poco con los pies de gato.

Mon lo ve muy complicado, demasiado duro para un aspirante con exceso de peso, pero nos calzamos los tres zapatillas e intentamos dar unos pasos por la pared. Mon nos demuestra que tiene técnica, fuerza y disfruta con la escalada. Tras unas fotos nos calzamos de nuevo las zapatillas de pedalear y retomamos el camino de vuelta. Para ello decido enseñar a Mon un sendero que nos sube hasta la urbanización de las Lomas, Noe va delante marcando el paso yo la voy siguiendo y Mon cierra el grupo. Le comento a Mon lo divertido que puede ser este sendero que es una larga recta en bajada y el me dice que le faltan curvas a lo que le espeto con un “ pues yo estoy viendo muchas” jejeje si es que soy un truhán, soy un Señor.

Las cuestas de la urbanización de las lomas le pasan factura a Mon, pero no le habían cobrado el IVA y este se lo cargarán en las cuestas que hay entre Boadilla y Alcorcón. El recaudador, el buen samaritano de Botín que ha dejado muy arregladita y preciosa la vía pecuaria para que no nos acordemos de sus ancestros por hacernos subir un cuestón y rodear una preciosa valla de su ciudad financiera, el dinero mueve vías pecuarias.

Completamos nuestra ruta con un mon entero pero soñando con una siesta reparadora  y una Noe sembrada. Como anécdota diré que llegando a boadilla nos contó que algunas casas de bicicletas te miden el culo para ofrecerte el mejor sillín para la bici, contestando los dos  al unísono “pues a mi nadie me ha medido nada ”, jejejeje. Lo que hacen algunos por meter mano.

Track de la ruta.

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Una paseo por 7 Picos.

“Te dicen que un árbol es sólo una combinación de elementos químicos. Prefiero creer que Dios lo creó, y que es habitado por una ninfa.”

Auguste Renoir


El día se había desperezado plomizo, perezoso en lluvia. El madrugar todos los días te conduce a un trastorno del sueño que hace que incluso los fines de semana a las 7:00 de la mañana ya este con el ojo abierto, la verdad es que es más bien la cabeza lo que tengo trastocado no el sueño. Cuando estoy dejando la A6 a la altura de Villalba y tomo la carretera hacia el puerto, siento esa angustia vital de cuando te vas a encontrar por primera vez con tu amor, descubrir a que saben sus besos, acariciar su piel lejos del roce de amigo. Para mi la montaña es algo especial y me gusta vivirla con pasión, fundirme por unas horas con ella llenarme de su esencia para poder administrarla durante toda la semana. Madrid es triste en este sentido, venir a la montaña ya esta lejos, muy lejos de un breve retiro espiritual por unas horas disfrutando de la esencia de la naturaleza, para empezar cuando vas a dejar el coche en el aparcamiento público y gratuito, unos gorrillas te dan un papelito “ APARCAMIENTO La voluntad de Usted GRACIAS” que suena a impuesto revolucionario y bien podría decir “ Aparcamiento, los accidentes existen usted vera” y todo esto con una cara agria de mala leche que ya comienzan a joderte el día.  Vamos que te toca soltar unas monedas porque alguien te diga donde aparcar y estos son los que luego te dicen que ellos tienen derecho a ganarse su jornal LIBREMENTE, ya y tu no a aparcar donde quieras.

El mal tiempo pronosticado por los agoreros de los servicios meteorológicos han servido para que la gente se quede en casa dejando el puerto a un cuarto de su capacidad. El cabreo de los gorrillas se pasa una vez te vas adentrando en el pinar y comienzas a sentir la libertad de las cumbres, del viento, del frescor mañanero.

Unas grandes placas de hielo cubren la entrada del camino Smith, por lo que me pongo los crampones y JJ los antideslizantes, pero dura poca la alegría y la mala sangre me vuelve a recorrer las venas al ver como un cartel y dos postes te indican prohibido cruzar las pistas, vamos que se han gastado un dineral en acondicionar el Camino Schmid y durante la temporada de Ski no se puede acceder a el por que una pista lo cruza, me quedo sin palabras. Pero bueno como los esquiadores tampoco tienen la culpa, esperamos a que pasen, vemos a tres bajando con tablas de Snowboard, y se paran a unos 200 metros mirándonos, decidimos cruzar ya que no venia nadie y cuandoestamos por la mitad, los muy gilipollas salen hacia nosotros para hacer la gracia con sus giros a nuestro lado, como diciendo esto es mi terreno. Me dieron unas ganas de estrenar el pilotee.  Un smiley dibujado en un árbol aprovechando el círculo amarillo que marca la ruta, me hace recobrar de nuevo la sonrisa y disfrutar de la senda, cruzándonos con apenas cuatro personas.

Hemos salido a andar sin rumbo fijo, tenemos el GPS pero ninguna ruta cargada ni pensada, salir solo a dar una vuelta y luego disfrutar de un buen chuletón para inaugurar la nueva casa de JJ. En el cruce con la senda de los cospes dejamos la senda para dirigirnos hacia el collado ventoso y este hace honor a su nombre ya que un viento Helado nos azota con furia, en esta zona se aprecia gran acumulación de nieve pero se puede andar sin problemas al encontrarse bastante congelada. Disfrutamos de un buen tramo de la senda de los alevines hasta que tomo un desvío y por no perder altura renuncio a bajar hasta la senda Herreros  siguiendo unos hitos que nos conducen hacia la zona de la cima de siete picos. Los árboles que nos encontramos en esta zona son espectaculares, el viento los ha modelado a su capricho dejando un jardín espectacular que disfrutamos maravillados. La nieve le da un toque especial al paisaje y quiero aprovechar para ver que tal salen las fotos con mi cámara nueva. Pasamos la fuente siente de paquito Ochoa, vamos sufriendo con la inclinación y la gran cantidad de nieve acumulada este invierno en un punto me metí hasta la cintura y no logre ver una roca o tierra al fina de mi huella, solo más nieve.

El viento nos vuelve a castigar con fuerza, nos cruzamos con dos perdidos como nosotros que van en sentido contrario pero en la cumbre de la senda de 7 picos  el paisaje nos deja alucinados, se calma el aire al poco de progresar por la cumbre y una temperatura agradable se hace notar, a modo de premio por haber superado un domingo de pereza y haber rendido pleitesía a nuestra Diosa particular la montaña.

Bajando JJ me tiene que estar esperando, físicamente no voy bien y además tengo agujetas por todo el cuerpo de la escalda del día anterior.

JJ intenta animarme para acelerar el paso recordándome que un chuletón nos espera para hacerlo a la parrilla.  Al final llegamos al coche dentro del horario previsto, con muy poco retraso, muy felices por la ruta que nos ha salido y deseando que la nieve, el mal tiempo y la lluvia nos de un respiro para poder disfrutar de todo un día de libertad en la montaña.

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