Diario de un triatleta con sobrepeso Temporada 19-20 : Semana 3

Los sueños tienen todo el sentido hasta que chocan con la realidad y entonces se deshilachan de pronto.

Nathan Filer

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Siento que esta semana en lugar de entrenar y mejorar voy a peor, más lento, más gordo y para colmo sin poder completar los entrenamientos, algo que es verdaderamente duro, tanto físico por el dolor como psicológico por la frustración que te provoca, supongo que estoy entrando en uno de mis túneles vitales, pero esta vez saldré por el otro lado de la oscuridad, no hay opción a más fracasos.

Lunes 13 de enero. La piscina está concurrida pero no tanto como esperaba, me meto en la calle de palas y aletas con tres nadadores más y comienzo el calentamiento, 50 metros y mis ganas de nadar se van diluyendo ente brazas sin fuerza y brazos cansados. Para colmo no cojo la tuba y la serie de patada la hago de aquella manera, si dedico un día a la técnica tiene que salir lo mejor posible y no la chapuza que estoy chapoteando. 400 metros de calentamiento agridulce.dejarlo 2

Hago las series de palas 8×25 sin pena ni gloria, mi motivación anda colgada en la taquilla seguro, con la ultima serie queda la calle para mi solo, toda una gozada. Lastima que la respiración bilateral me sacase lo peor de mí y me lastrase el animo, la confianza hasta el punto hacerme ver que necesito un año más para retos más grandes en triatlón, entre brazada y brazada decido aplazar el Triathlon de Alpe d´Huez a 202X o bueno ya veremos, pero la versión 3X no estará para mucha jarana.

Termino el entreno con algo mas de ganas y con el objetivo cumplido, tanto en distancia como en ritmo, pero nada feliz. O esto lo disfruto como se disfrutarlo y me gusta o algo estoy haciendo mal, puede que sea bipolar.

Martes 14 de enero. A pesar que esta semana voy en coche el tiempo me sigue faltando, llego a casa tarde y no dudo en hacer la sesión de fuerza, estoy motivado y tengo ganas.

La buena noticia que consigo un dorsal para la Quebranta huesos, ahora solo queda entrenar mucho y un poco más para lograr mi objetivo, pasar los cortes y entrar en tiempo, el gordito regresa a la carretera.sueños

Miercoles 15 de enero. Llego justo al entrenamiento, fue dejar la bolsa y ponerme a correr, somos poquitos 5 para el entreno y el calentamiento no se me da mal, lo supero sufriendo pero lo supero. La técnica me mata y de nuevo me siento desmotivado y muy cansado. Tocan dos series de 500 que hago sufriendo y al hacer las siguientes tres de 1 kilómetro, de nuevo el desastre, en el la tercera serie comienzo con molestias en la rodilla y decido no seguir, entrenamiento en amarillo y segunda cagada seguida en running y para colmo lo poco que corro lento, esto va muy mal.

Jueves 16 de enero. Agotado, la rodilla dolorida y sin motivación alguna para entrenar. Hoy ni me lo planteo y mañana, aún esta muy lejos pero me temo que va por el mismo camino. Según dijo Murray Gell-Mann El entusiasmo es seguido por la decepción e incluso depresión, y luego de renovado entusiasmo.

Viernes 17 de enero. Aida diría que no tiene el chichi para farolillos, yo tampoco, cansado y dolorido no puedo ir al entreno presencial de Running, pido hora para el fisio y salgo a dar un paseo de cuatro kilómetros despacio por un Alcorcón desierto por la fría noche.

Sábado 18 de enero. Me levanto más animado y acudo al entreno de natación, solo somos dos con Ruben como entrenador. Sesión técnica de brazada subacuatica que disfruto, no muy dura que dibuja otra amarillo en mi sesión por no llegar a lo estipulado, y eso que completamos el entreno, en fin hay semanas que no salen bien.

Tras la piscina me relajo unos minutos y me encuentro con Juankar un viejo amigo que me hace mucha ilusión saludar y charlar un rato con él. Tras el entreno me voy a ver a la fisio en esta ocasión y me somete a cuarenta y cinco minutos de tortura, no he sufrido tanto en una camilla dando un masaje de descargar como en esta ocasión. Me dice que descanse, que estoy muy cerca de dañar el talón de Aquiles, que me de una semana de frío y calor con un descanso de correr. La voy a hacer caso y salgo con mas dolor que cuando entre.

Domingo 19 de enero. Ya tengo el dorsal oficialmente de la QH. Dedico el domingo por la mañana a las labores del hogar y por la tarde quería hacer fuerza pero hago estática en el sofá, ni me moví. Hay semanas malas que cuando el tiempo atmosférico tampoco ayuda cuesta sacarlas adelante.

Al final la procastinación me ha vencido, escribo estas lineas 2 horas por encima de mi tiempo marcado para dormir. Han sido días de revolución, de golpe de estado en mi cabeza, el invierno emocional ha entrado a modo de borrasca y no he tenido ni fuerza ni cabeza para cerrar las ventanas y encender la chimenea de la pasión por lo que hago. Tal vez sea en este punto donde tenga que trabajar algo más, en el entrenamiento emocional y sobre todo tengo que empezar a sufrir para avanzar. Jonathan Swift el autor de los viajes de Gulliver escribió Todos los momentos de placer se hallan contrapesados por un grado igual de dolor o de tristeza. Pues mira esta semana tocaba entrenar esta parte.

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Diario de un triatleta con sobrepeso Temporada 19-20 : Semana 2

El piensa que las dietas son un chiste. Están basadas en la estúpida noción, inspirada en la propia vergüenza, de que perder peso es un tema de fuerza de voluntad y sacrificio, que uno tiene sobrepeso solo porque es demasiado indolente para matarse de hambre y recuperar la forma. Nacidos para ser héroes” (2013), Christopher McDougall

Me daba miedo subirme a la báscula , una vez me baje lo vi claro, tengo que comprarme otra báscula este da valores erróneos. Pero asumamos que tal vez tengo 5 kilos de más sobre mi mejor peso del año pasado, ahora odio los roscones, los polvorones de la estepa, los miguelitos y el turrón de chocolate, este año me voy a crear una tabla con lo que cuesta quemar calorías y así cuando vea algo rico lo miraré con los ojos de, mira media hora de carrera o 45 minutos de elíptica con lo poco que dura en la boca.

Lunes 6 de enero. Mi sobrina me llama desconsolada, los reyes le ha traído un unicornio y no corre. Es lo que tiene trabajar en un servicio técnico que tan pronto solucionas problemas de motores como le estás metiendo mano a un dispositivo de seguridad de un unicornio mientras una niña de ocho años te pregunta si le duele.

Una vez reparó el unicornio y dejó a mi sobrina cabalgando, ajustó una bici y programó un Reloj me voy a la piscina para relajarme. Hoy toca descanso pero necesito horas de agua. Quiero solo nadar, buscar mi Flow en el agua, disfrutar de un día tranquilo. Tras el calentamiento me siento agotado de brazos, esta nueva forma de nadar duele, pero el tiempo y para ser un calentamiento nada mal. Me hago una serie de 100 y veo que solo enfocado en técnica bajo 10 segundos, regalazo de reyes y para ver qué no ha sido un error de Garmin, todos sabemos que no se equivoca, cuadro los tiempos cada serie, mejorando al cuando meto patada bien. Es una gozada cuando ves que el esfuerzo y el trabajo dan resultados, lentos pero progresivos, termino el entreno feliz.

Martes 7 de enero. La rutina toma el relevo a los días de fiesta y diversión, las 5:30 de la mañana toca ponerse en pie, me cuesta una vida salir de la cama, día de trabajo y regreso agotado, hoy si me tomo el día libre de ayer.

Miércoles 8 de enero. Mira que cuesta ponerse en pie, pero como hoy voy en coche puede alargar el tiempo de meditación antes de ver la vida en vertical. Tras la jornada laboral tocó médico, ver los resultados de los análisis, no estoy para morir pero me aconseja hacer más ejercicio 😳, le digo lo que hago y los dos pensamos que al igual que la báscula de mi casa que pesa mal es un error y repetimos en tres meses. Corriendo, corriendo me cambio y me voy al entreno de running, risas con Oscar y David donde se unen posteriormente Raquel e Irene. Sufrir, vuelta tras vuelta hasta completar un calentamiento de 3 km, ejercicios de técnica que cansan como otro calentamiento para terminar con tres series de 500 metros, dos de 1 km y una de 2 km con otro kilómetro de relajación y un poco de core. Termino exhausto, muerto y con ligero dolor en el tobillo, no sé valorarlo este nuevo para mi. Termino también contento con dos nuevos récord de km más rápido y Milla más rápida así con un mensaje de mi reloj, descanso 3 días, quien pudiera.

Jueves 9 de enero. Destruido, totalmente agotado, tengo un medio resfriado intermitente que ni se cura ni termina de salir adelante, pero hay días que me deja muerto. Llego del trabajo y directo a la cama.

Viernes 10 de enero. Sigo agotado pero sin el malestar del día anterior. Media jornada de trabajo y entrenamiento de running al que pienso mucho ir, al final acudo y estreno mis zapas de Reyes unas Joma Titanuim 2001, para los éntrenos. Son cómodas y ni voy mal, me tengo que hacer a ellas, pero poco a poco siento que las piernas no van y muscularmente estoy agotado. Termino el calentamiento y la sesión de técnica pero tras la primera Serie me ve cojear David y me aconseja no seguir, doy una vuelta más y lo dejo. Me jode tremendamente no terminar los entrenamientos mientras mis compañeros siguen corriendo.

Sábado 11 de enero. Parece que me levanto mejor, por lo menos más animado y voy al entreno de natación. Sesión de técnica divertida, pero ya se va notando la carga y se hace larga, los últimos largos con la tuba me empiezan a agobiar, bueno para ser sincero noto en casi en toda la sesión el agobio de la mala respiración, un día malo en el agua en el que no rindo, pero que lo termino. No estoy feliz pero los demonios se luchan así.

Domingo 12 de enero. Odio madrugar, seguir un horario un domingo, pero tengo cosas que hacer y además es mi primera salida con los pedales con potenciometro. Spencer Johnson escribió en su libro mi minuto esencial, Las cosas sólo pueden mejorar cuando uno deja de hacer lo que no sirve. Y esta claro que llevo 20 años montando en bici con resultados similares, solo me entrenar por watios para encontrar la salida a mi estancamiento ciclista y volver a disfrutar con ella. Las primeras sensaciones a nivel uso y análisis de datos son buenos, ahora solo queda lo peor, sufrir como un perro 20 minutos y después sufrir entrenando las zonas, pero eso ya es otra historia.

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Diario de un triatleta con sobrepeso 19/20 : Semana 1

Comenzar con un fin en mente hace posible que nuestra vida tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que queremos lograr permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente es significativo en nuestras vidas. “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”

Stephen Covey “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” (1989)

Llevo ya unos meses entrenando la nueva temporada, unos cuantos borradores con crónicas que nunca termino y una falta de tiempo total para publicar. No soy muy de propósitos de año nuevo, pero ¿ porque no retomar la buena costumbre de escribir todas las semanas ?.

Lunes 30 de diciembre. El plan de entrenamiento indica jornada de activación, trotar y algunas series jugando con el ritmo de carrera. Yo siempre he sido muy de descansar los días previos a las carreras y me ha ido siempre mal. Einstein en una entrevista dijo que Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Por lo que opto por hacer el entreno lo mejor posible olvidándome que al día siguiente es la carrera, total lo pero que me puede pasar ¿ ir andando hasta la meta, no llegar a las uvas ?. La mañana es fría, me siento genial y voy moderando mi ritmo, mi cabeza es un mar de dudas de temores y miedos sobre lo que hago. Completo el entrenamiento lo mejor que puedo con todas las series bien menos la última casi bien, regreso a casa corriendo y con 7,68 km en 51 minutos. Leeeento pero feliz, hace un año era duro pensar en correr a 6:34 el km pero, hace dos años pensar solo en correr era un chiste.

Martes 31 de diciembre. Bueno, llega el gran día, la San Silvestre Vallecana, una prueba que llevo soñando correr más de 10 años, viendo con envidia en televisión como miles de personas se lanzan a disfrutarla cada año sin los remilgos o miedos que albergó en mi interior. Las excusas de siempre, estoy muy gordo, me duelen las rodillas, 10 km es mucho para mi, pero hoy van a ser por fin demolidas. Quedo con Carmen para ir juntos en metro y en Santiago Bernabéu nos juntamos con Jorge, Javi, Lola y Oscar. El ambiente de fiesta es increíble, la organización sorprendente y todo fluye, la gestión de la ropa, los servicios, la hidratación, la entrada en cajones perfectamente indicado y el flujo de gente canalizado para que todo sea dinámico.

Me siento cansado pero a la vez fuerte, tomamos la salida y en menos de un km siento unas ganas de mear increíbles, veo que hay gente que va aliviando peso en calles vacías aledañas pero decido aguantar, perdemos al grupo, parece que Carmen también tenia como yo llamada de la naturaleza, Jorge me indica una valla discreta donde poder hacer el pipí, pero no creo que la embajada americana sea el lugar adecuado, que cachondo cómo abusa de mí desconocimiento absoluto de la capital.

El atardecer atenuado por las luces navideñas da paso a la noche, a los aplausos, a un Madrid cálido y espectacular de luz, sonido, risas, aplausos que ahogan las pisadas y el cansancio que se va notando, dejamos atrás Atocha, un pasillo de luz con humo y una calle que dibuja su cuesta hacia arriba. Jorge va muerto, yo voy recuperándome de mis necesidades fisiológicas y puedo subir el ritmo, pero me quedo con el, quiero cruzar esta primera meta a su lado, ya que tiene algo de culpa que yo esté haciendo esta carrera. Terminamos en una hora con seis minutos, el objetivo era terminar y despedir el año corriendo, objetivo cumplido y a por las uvas.

Miércoles 1 de Enero. Si el año se termina corriendo, lo empezamos sobre ruedas. Quedo con Jose para disfrutar de una agradable mañana quema toxinas y calorías rodando con las bicis de MTB por el campo de maniobras de la venta la rubia casi 21 km en una hora 14 minutos de charla, toca la comida de Navidad, ya falta menos par ir superando tentaciones calóricas.

Jueves 2 de Enero. Me cuesta la vida madrugar, volver al trabajo y retomar la rutina. En el entreno diario toca Fuerza y rodillo, me da solo para la fuerza 45 minutos con Gomas para ver cómo se comporta el trapecio que lleva semanas dando por saco. Al fina bien, pero como se nota no hacer fuerza en dos semanas, nota mental esto no puede volver a pasar y no es un propósito es una amenaza de dejarme sin chocolate si pasa.

Viernes 3 de Enero. Ya en el trabajo me encuentro sin fuerzas y con malestar de estómago, como tengo media jornada me refugio en el sofá bajo la manta. Suena la alarma para ir al entreno de running, pero mi cuerpo no reacciona, estoy helado, en la calle una niebla helada difumina las calles, primer entreno perdido del año y coincide que lo dirige Víctor, va a pensar que no quiero entrenar con él ya que es el segundo que pierdo suyo de la temporada.

Sábado 4 de enero. Me levanto algo mejor, sigo teniendo el reino helado de Frozen en mi interior pero decido ir al entreno de natación, el agua está caliente por lo menos y si no puedo me voy a la zona termal. Luis nos dirige un entreno divertido de técnica de natación en el que poco a poco me voy diluyendo, el dolor de hombro y el agotamiento de los músculos parece que me gritan entrenamiento de fueeeeeerza, si no lo haces no hay propulsión, pero bueno los deberes están hechos y el entreno salvado.

Domingo 5 de enero. Suena el despertador y me cuesta salir de la cama como hora y media, un agujero negro, un punto en algún de mi habitación me ha tenido aferrado el nórdico, abstraído en un estado de semi inconsciencia de la que ha costado salir. Al final me auto convenzo que levantarme ya es hora denmontar en bici, quien me iba a decir a mi que preferiría correr o nadar antes que montar en bici. Espero que con mi regalo de reyes en forma de pedales con potenciometro la cosa cambie y pueda volver a las grandes rutas con sus crónicas anexas que es lo que deseo, si en el fondo lo añoro, pero madrugar a mi edad duele.

Cuando por fin consigo salir a la altura de tres aguas me doy cuenta que he salido a pelo, sin documentación, ni dinero, nada de nada. Cómo imagináis es la excusa perfecta para dar la vuelta, pero la maquillo con un bueno ya que estás algo corto cerca de casa y termino haciendo un recurrido absurdo para terminar pinchando en el ensanche sur.

Como es un pinchazo lento le meto aire, estoy a unos escasos tres kilómetros de casa, parece que el karma esta vez me a iluminado, me toca inflar dos veces pero llego montado hasta casa con una hora diez minutos y unos tristes 26 km, bueno todo suma al final menos es más.

Ha sido una semana rara, precedida de semanas también en las que no he podido entrenar por el dolor de hombro y donde mi rutina diaria se vio alterada. Philip Roth dijo en su libro La mancha humana, Ellos viven en ciudades. Viven en el ajetreo de la rutina laboral, la locura de trasladarse al trabajo. La locura en el trabajo. La locura de volver del trabajo. El tráfico. La congestión. Están atrapados en eso. Yo me he librado. . Pero desgraciadamente yo sigo un año más esclavo de mis rutinas, Feliz año.

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Feliz año Nuevo.

01

Aspira a conseguir algo que desees y verás cómo este año cobra sentido.

Donde termina el arcoíris” (2004), Cecelia Ahern

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Feliz Navidad

No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos, queridos y tradiciones. 

(Bill McKibben)

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Carrera: El rey de las populares 2019.

El dolor es una especie de reto que tu mente te pone; ¿Aprenderás a concentrarte y vencer el hastío, o sucumbirás como un niño a la necesidad de placer y distracción inmediatos? 

Maestría” (2012), Robert Greene

Cuando te apuntas a la san silvestre vallecana, te dicen ahora a buscar cajón. Y cuando ya me veía yo yo buscando cajones por AliExpress, no entendía para que había que llevar un cajón, me explican que es el tiempo estimado en finalizar la prueba, y para ello hay carreras clave que te dan este tiempo, el rey de las populares una de ellas. Básicamente yo estoy en esto para divertirme y estar entrenado para la crisis de los 50 si llega, si a mi con llegar a cenar el 31 me vale. Pero bueno, hay que ir pillando ritmo de carrera y sufrimiento y de esto ya contaré más adelante.

Los domingos son para descansar, salvo que que tengas una tara mental y te dé por hacer deporte, cuando no es para entrenar es para una carrera, dicen que la gente normal se levanta a las 10 y algunos apuran hasta las 11, con lo bonito que tiene que ser la petanca como hobby. Voy apurado de tiempo y más dormido que dé costumbre, esta carrera empieza a las 10:30 en la avenida de la ilusión, no me digáis que hasta el nombre es bonito para animar a cumplir un objetivo, bajar de los 60 minutos. Pero primero el dorsal y para eso tengo que ir primero a la meta a por el, por suerte me encuentro a Gema y a Lola en la fila, que coincide con mi numero y me cuelan, pido perdón a las 10 personas que había antes, también me hacen el favor de llevarme a la salida que está en la otra punta de Alcobendas. Otra de las grandes sorpresas del día es que Jorge acude a la salida para darme soporte y llevar mi mochila a la meta, lo que me evita pasar frío hasta que den la salida.

Justo unos minutos antes de dar la salida comienza a llover ligeramente, me pongo el chubasquero y cruzo el arco de salida con los acordes de Karmina Burana, me gusta cuando intentan dar un toque épico al asunto, la verdad resulta motivacional. El primer kilómetro es a fuego, parece que el último paga la carrera y lo hago a un ritmo de 5 km medio. Pero comienzan a dolerme terriblemente los gemelos, ya me aviso David el entrenador que si se hace mal pasa esto cuando entrenas forzando con aletas en natación , y el sábado fue un entreno durillo de tuba y aletas. Bajo el ritmo, las esperanzas de un sub 60 y me quedo corriendo al final de la carrera, con los aspirantes a runner a soñadores de metas lejanas. En el kilómetro 3 los gemelos parecen que me dan un respiro, y la carrera también, que para ser todo cuesta bajo a mi se me está haciendo cuesta arriba. En el km 5 veo algo de luz, hago 30 minutos y mi Garmin me dice que solo estoy a 1:10 de mi objetivo por arriba. Y como todos los que tenemos una tara mental acelero hasta el grupito de féminas habladoras, esperanzado de poder lograr aún mi objetivo.

Me doy cuenta que tengo que entrenar más y más duro o a pesar de que no me guste usar auriculares en las carreras. ¿Y esto porqué?, no se si habéis corrido alguna vez dos kilómetros con una habladora compulsiva, madre mía que chapa, y yo sin ritmo para dejarlas atrás y no podía aflojar por perder el objetivo, así que de mi paz al final de carrera me veo en grupitos parlanchines de camisetas rosas, si soy sincero me divertí por momentos. Como anécdota decir que antes de acelerar un poco más una de ellas muy callada todo el rato le dice a su amiga, Mari si quieres deja de hablar si estás muy cansada, a lo que le responde su otra amiga, de eso nada, se corre para hablar, si hay que bajar el ritmo se baja. Y bajaron ya que el murmullo se diluyó entre pisadas.

En la zona llana, donde el bucle me encuentro con Lola, me saca unos tres minutos, sin duda el aliciente que me faltaba para haber realizado una buena carrera y esforzarme mucho más. Noto que la luz de reserva de mis fuerzas se va encendiendo, pero no aflojo, toca sufrir, hago mis cálculos y puede que llegue en tiempo, los últimos kilómetros cuando vas muerto se multiplican. En la recta final a falta de unos 300 metros una corredora le dice a su pareja, me muero, ¿falta mucho? A lo que él responde, no, tienes que ir hacia la luz roja que ya se ve. La verdad es que si alguien empieza la frase con me muero, indicar que vaya hacia la luz sea lo más indicado. Para mi la luz roja con un 59 al borde de rebosar hacia la hora me motivó, último esfuerzo, vistazo al Garmin y veo el 59, no atino a pararlo y cuando lo consigo marca la hora y tres segundos, tengo que esperar al tiempo oficial que es el que cuenta para la san silvestre.

Me reúno con Jorge que hace cola para el trozo de pizza deliciosa que caliente entra solo. No estoy feliz con la carrera, demasiados errores y mal tiempo para todo lo entrenado, me falta aprender a sufrir más y pensar menos, me falta fluir en la carrera y vivir la vida real sin imaginarme miedos infundados. Edmund Burke ya dijo que el miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejos. En ocasiones somos nosotros mismos los mayores obstáculos por nuestros temores los que nos lastramos a la hora de lograr nuestros objetivos.

Track de la carrera.

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Margarita salas, Gracias.

“Lo importante es no tener arrugas en el cerebro”

Margarita Salas.

Muchas gracias por tu dedicación, el legado que nos dejas y hacer de este mundo un lugar mejor.

Descansa en paz.

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