131 km por las Vegas de Madrid entre vías verdes, Cañadas y caminos naturales.

El otoño llega tarde en Alabama. Incluso en Halloween, se pueden guardar las sillas del porche sin necesidad de abrigarse mucho. Los crepúsculos son largos, pero la oscuridad llega de repente: el cielo cambia de un naranja opaco a un azul oscuro en cuestión de segundos, y, al irse con la luz el último rayo de calor del día, empieza a refrescar. El otoño era su estación favorita.

“Ve y pon un centinela” (2015) – Harper Lee.

Me gusta el frío, como te acaricia a primera hora de la mañana, para mi es la sensación mas potente que puedes sentir de estar vivo, de encogerte como para abrazar tu calor interior. Me gusta combatirlo con el calor de una calefacción o de un manta abrigada. Pero lo que mas me gusta es como se abre paso del verano, como tiñe la vida en ocre desde el amanecer, como los rayos de sol calientan tímidos, como con vergüenza.

Me gusta rodar a primera hora con los primero rayos de sol, parece que el frio tiende a ralentizar la vida, el tiempo es mas lento por un lado y más rápido por otro al tener menos horas de luz. He quedado con Dani para hacer una ruta de 131 kilómetros por la zona de las vegas de Madrid. Me gusta esta zona.

Dicen que es la Toscana de España, salvando las diferencias, lo cierto es que un autentico paraíso para el gravel con multitud de variantes y pistas para perderse, rodar y disfrutar de una paisaje cambiante, radical y variopinto que no dejara de sorprenderte. La ruta según esta diseñada te hace entrar en calor según comienzas y drena tus fuerzas desde el comienzo, es como en una corrida de toros cuando el picador mide la bravura del animal para dosificar sus fuerzas. En ciclismo el picador son las subidas y las vegas sin ser largas, son duras, muy duras como la de las Vallequillas. 

Pero como todo tiene su recompensa y bajo un cielo azul, tras una bajada divertida ruedas por una pista de lujo, podíamos decir que premium. Entre campos de olivos y vigilados por la cementara de Morata de Tajuña, tomamos la vía verde del Tajuña. Una vía remodelada que luce una aspecto juvenil como nunca antes la había visto y que es una gozada rodar. 

Dejamos atrás el Tajuña para ascender por la vía verde de los 40 días que comparte protagonismo y recorrido con el camino de Uclés. Subida entretenida que por vía verde entre campos de cultivo nos dejará en Estremera. La zona que toca recorrer con los túneles y las trincheras ferroviarias es para mi la zona más bonita de la ruta, cuando piensas que todo esto se construyo en 40 días aproximadamente para abastecer de víveres y suministros a Madrid durante la guerra civil.

 

De las vías verdes pasamos a rodar por cañadas y caminos naturales. Pistas de sube y baja, de tramos infinitos de arena blanca, de colinas con cuevas que te vigilan desde la altura. De cultivos de regadío que moján al pasar. La ruta te acerca a canales de riego, a fabricas de cemento, al paso del Tajo por Madrid y su preciosa zona de meandros.

Rodamos por pistas perfectas, pistas decentes, caminos de sirga y una zona del GR-113 algo agreste pero tremendamente divertida, que nos dejará en Villamanrique de Tajo en donde comimos comprando viandas en Charcutería Jarabo, una pequeña tienda de pueblo que nos trataron de auténtico lujo. A estas altura de la ruta los tres dígitos asuman en el contador de kilómetros. La ruta nos da una gran tregua pero de vez en cuando muestra que puede ser cruel con algunas subidas exigentes.

Llegando a Titulcia el otoño da un toque de color espectacular en su arboleda y a la salida por el puente sobre el río Jarama su atardecer es un espectáculo sobre unas aguas que son un espejo para el cielo. El sol empieza a dar signos de cansancio, vuelva a tomar su tono anaranjado del atardecer, se despide del día como nosotros nos despedimos de una ruta espectacular si te gusta rodar largas distancias y disfrutar de caminos. Ya nos lo dejó escrito Paulo Coelho en “ El peregrino de Compostela” El camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando.

Puedes ver esta ruta en video en mi canal de YouTube, click en la foto.

Track de la ruta. Wikilock

 

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Déjate sorprender: Cascada la caprichiosa de Ibdes y el pantano de la Tranquera en Nuévalos.

Hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar. Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar.

Silvio Rodríguez

Cascada la Caprichosa de Ibdes

He salido huyendo de la DANA que azota el litoral de la Costa Brava, y las nubes me han acompañado hasta Nuévalos. Me queda pendiente escribir esta parte de la historia, pero este capítulo se va a adelantar.

Cuando tienes tiempo de sobra, las distancias se miden de otra manera, los tiempos son diferentes, las pausas se alargan y todo tiene otro ritmo. Unos lo llaman vacaciones; para mí es un retiro mental de la vida. Me gusta pensar que me veo desde otra dimensión, fuera de mí. Me observo mientras veo cómo me manejo en piloto automático.

El ambiente es húmedo y algunos chubascos empapan el campamento. Desayuno sin prisa y me decido a salir con la bici. Podría decir que estoy desmotivado y que me fuerzo a salir, pero estás de vacaciones: no te vas a pasar el día tumbado viendo Instagram o TikTok.

Las piernas pesan, pero es un lastre que se va diluyendo con los kilómetros; una pesadez que se desvanece a medida que me voy fundiendo con el paisaje y disfrutando de cada metro de la ruta. Ruedo por la carretera junto al pantano de La Tranquera, hasta que, tras pasar un puente, el río Mesa desemboca en el pantano, por decirlo de alguna manera.

El paisaje me sorprende y me da un chute de felicidad al empezar a disfrutar de algo que no esperaba. Los tonos marrones y verdes de unas aguas tranquilas, en un valle que te invita a sentarte y meditar, me llenan los ojos, la mente y el alma de esa naturaleza que me gusta, de la que me hace sentir en paz.

El esfuerzo de salir a rodar tiene una recompensa increíble: un regalo en forma de cascada impresionante. No podía imaginar que fuera a disfrutar de algo parecido. La cascada La Caprichosa, en Ibdes, un nombre que le viene que ni pintado, porque es un auténtico capricho de la naturaleza. Su estruendo, su forma, su armonía te hacen sentir feliz.

Retomo la ruta en dirección a Jaraba. La carretera empieza a estrecharse entre los cerros. Veo que no puedo hacer la ruta que quiero porque el acceso al cañón y al santuario de la Virgen de Jaraba está cortado. Y es una de esas veces en las que no me importa, porque me estoy dando un motivo para volver, para disfrutar de un fin de semana por estas carreteras tranquilas y en este entorno increíble.

Aprovecho para subir al observatorio astronómico de Jaraba. Me hace gracia que tenga tumbonas en lo alto para disfrutar de las estrellas. La España rural sí que sabe vivir la vida.

El cielo amenaza lluvia. Al final, no romperá a llover a modo de diluvio hasta las nueve de la noche, pero el cielo y el viento ya la van preparando. Decido volver por la otra orilla del río Mesa, la orilla gravel, la que te interna en las pistas de tierra, los pinares y los paisajes que te dejan maravillado.

No dejo de sonreír. Son los paisajes, las pistas y la inclinación del terreno perfectos para disfrutar de la bici y de la cámara. Una mañana triste de martes que está amaneciendo soleada y festiva en tu corazón.

Quiero seguir explorando hasta donde me lo permitan las carreteras y mis piernas puedan pagar el kilometraje. Pongo rumbo a la presa del pantano, pero, a mitad de camino, un mirador me cautiva. El viento es terrible y decido disfrutar del paisaje, guardar estas vistas en mi memoria y regresar.

Doy por concluidas mis vacaciones sin nada concluido y todo por terminar. Han sido unos días de muestra de cómo podría ser una vida sin tener que trabajar a diario, y me siento preparado para ello.

William Penn dijo: «Si no necesitas trabajar para comer, necesitarás trabajar para tener salud. Ama el trabajo y no dejes que nazca la mala hierba de la ociosidad».

Cómo me gustan los campos de malas hierbas salvajes de mi mente.

En este enlace puedes ver esta crónica en formato video en mi canal de YouTube. Si te suscribes al blog me ayudas a seguir creando contenido. Muchas gracias por leerme.

Track de la ruta

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Crónica de Ultraciclismo: De Alcorcón a la Cruz Verde y El Escorial (170 km)

Los medios de comunicación nos han hecho creer que la comodidad es la madre de la felicidad (… ). Para vendernos cosas, las imágenes de los anuncios presentan a personas básicamente felices gracias a la comodidad, el falso elixir del bienestar. Pero lo único cierto es que la comodidad es como el chocolate, es buena sólo en cierta medida. Un poco de comodidad sienta bien; demasiada comodidad provoca diarreas mentales. Porque una persona feliz está activa, disfruta de la naturaleza, se interesa por su entorno, tiene proyectos pero no le presta demasiada atención al confort. ¡No lo hace!.

Las gafas de la felicidad» (2014), Rafael Santandreu

Si quieres ver la versión en video, Click en la imagen.

Desde hace unos años la idea de practicar rutas de larga distancia me ronda por la cabeza, la ultradistancia o el ultraciclismo, como lo quieras llamar es algo me llama poderosamente. Es una disciplina dura y sacrificada, donde se tiene que entrenar tanto cuerpo como mente. Muchas veces lo que te lleva a terminar es la cabeza no las piernas y eso tengo que entrenarlo.

Y en eso estoy ya no solo para ir probando cada vez más distancias mas largas, que también, esta vez es para evaluarme para ver si me voy de viaje con la muscular o con la eléctrica. No me disgusta viajar con la eléctrica, es mas en ciertas subidas se puede descolgar una ligera sonrisa cuando escucho el motor apoyar la poca potencia de mis piernas. Pero me gusta viajar con mis propias fuerzas, escaso de equipaje y repleto de ilusiones, de ganas de ver, de dejarme sorprender y siempre a la velocidad de las mariposas.Vista del Balcón de Madrid subiendo el Puerto de la Cruz Verde en bicicleta de carretera

Salgo de Alcorcón por el Tres aguas, no tenemos muchas opciones para salir con la flaca. El recorrido es aburrido y repetitivo, siempre el mismo. Dejo atrás Villaviciosa de Odón con sus múltiples pasos de cebra y en todos un Dummy esperándome para pasar, es broma cosas del destino.

En la urbanización las cuestas puedo ayudar a un ciclista que noto apurado por haber metido la cadena entre los radios y el casete. Le digo que use la bomba como palanca guía y gire la rueda despacio, la cadena sale sin esfuerzo y se le ilumina la cara, “ menudo truco”.

Sufro las cuestas de la urbanización el bosque, es lo que hay si quieres evitar la pestosa carretera de los pantanos. Por ende puedo subir hasta Villafranca del castillo por la Raya del Palancar, una carretera tranquila entre un pequeño bosque de pinos. Tras dejar atrás Quijorna   subo el primer alto del día el puerto de las canteras de Quijorna a Navalagamella, puerto que siempre he rodado en sentido contrario, en una bajada la mar de agradable y que esta vez no me parece tan agradable, es una subida constante con sus zonas de meter potencia.

En Navalagamella hago un descanso para un café, el día es largo y no tengo nada de prisa. Tras el café se que la subida es constante hasta que corone la Cruz verde, pero para eso tengo que llegar a Robledo de Chavela, algo que tiene un peaje con una buena subida.

Parada en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial durante ruta de ultraciclismo

Una vez en robledo de Chavela ya estas a los pies del puerto, un puerto no muy duro pero constante. Tiene algo de tráfico, mucha moto, pero también tienes unas vistas a modo Balcón de Madrid que son extraordinarias. Corono la Cruz Verde, hoy es uno de esos días que tus piernas te acompañan y van bien, quien bici, quieren rodar. Disfruto la bajada que es muy divertida y el paseo arbolado para llegar a los pies del Monasterio del Escorial al que hay que rendir visita. Es la hora de comer, una coca cola es obligatoria y un par de Sandwich junto con un café completan el menú del día que devoro en el césped junto al Ahorra más.

La bajada a Guadarrama es rápida, ya llegará la larga recta Hacia Collado Mediano para regular el ritmo y salir de Collado es todo cuesta arriba hasta Becerril de la sierra en donde, ahora si, comienza el descenso con alguna pequeña subida hacia Colmenar viejo.

En colmenar Viejo decimos adiós al trafico hasta casi el final de ruta, carril bici de colmenar, transito por el anillo verde y la casa de campo para enlazar con puente de cuatro vientos que gracias al nuevo carril bici del parque de las cruces esta ruta es ahora mucho más cómoda de rodar. Entro en Alcorcón con el sol tiñéndose de naranja, agotado por calentar con fuerza todo el día. Han sido 170 km y 2200 metros de desnivel, no son los 200 kilómetros que buscaba este año, pero cada vez están mas cerca.

Laurent Gounelle en su obra «No me iré sin decirte adónde voy” escribió: Continúa evolucionando, aprendiendo, descubriendo, y no te encierres en costumbres que anquilosan la mente, ni en la comodidad que te entumece con lo que ya sabes hacer. Si tienes una pasión o un sueño ve a por ello, si al final no cuaja no era tu pasión ni tu sueño.

Ciclista de carretera en la ruta de 170 km entre Navalagamella y Robledo de Chavela

Track de la ruta.

Ficha Técnica de la Ruta:
• Origen / Destino: Alcorcón (Ruta circular pasando por Sierra de Guadarrama)
• Distancia total: 170 km
• Desnivel acumulado: 2.200 m+
• Puntos clave de paso: Villaviciosa de Odón, Quijorna, Navalagamella, Robledo de Chavela, Puerto de la Cruz Verde, San Lorenzo de El Escorial, Guadarrama, Collado Mediano, Becerril de la Sierra, Colmenar Viejo, Anillo Verde de Madrid, Casa de Campo.
• Modalidad: Ciclismo de carretera / Ultradistancia (Flaca).

 

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Shimano Dynalast 2.0: Así es la nueva horma que promete zapatillas más cómodas para gravel y MTB.

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Shimano acaba de presentar Dynalast 2.0, la evolución de su plataforma de horma para zapatillas de ciclismo. En este artículo quiero analizar qué cambia exactamente, por qué la marca lo ha evolucionado, y qué significa esto en la práctica si sales habitualmente en gravel o en MTB.

Por qué Shimano también fabrica zapatillas

Shimano es conocida sobre todo por sus grupos de transmisión: cambios, bielas, frenos. Pero desde hace años, la marca japonesa parte de una premisa clara: la transmisión de potencia entre el ciclista y la bicicleta no termina en el pedal, termina en el pie.

De nada sirve tener el mejor sistema de pedales si la interfaz entre el pie y ese pedal está mal resuelta. Por eso Shimano invierte también en calzado, y ahí es donde entra Dynalast.

Qué es Dynalast, en términos simples

Dynalast es el nombre que Shimano da a su horma anatómica: el molde tridimensional sobre el que se construye una zapatilla y que define su forma interior.

La propuesta es sencilla de entender, aunque compleja de ejecutar. En lugar de usar una horma genérica con ángulos rectos, Shimano diseña una forma que sigue los contornos naturales del pie, con menos ángulos forzados y más continuidad.

Esto afecta sobre todo a dos zonas:

  • El talón, que se asienta más profundo para mayor sujeción.
  • La puntera, con un toe spring ajustado, es decir, una curvatura pensada para acompañar el movimiento natural del pie en cada fase del pedaleo.

Según la marca, el objetivo es reducir la tensión acumulada en el pie durante rutas largas. Y con menos tensión, hay menos fatiga en pie, gemelo e isquiotibiales.

Qué trae de nuevo la versión 2.0

Shimano describe Dynalast 2.0 como «evolución, no revolución». Es una frase honesta: no se trata de un rediseño desde cero, sino de un refinamiento de un sistema que ya funcionaba.

Ese refinamiento se concreta en dos frentes:

  1. Fijación optimizada del pie dentro de la zapatilla, con menos movimiento parásito.
  2. Mayor libertad de movimiento natural en el antepié, precisamente cuando se aplica fuerza real sobre el pedal.

 

A primera vista puede sonar contradictorio —más sujeción y más movilidad al mismo tiempo—, pero no lo es. La clave está en sujetar bien las zonas que necesitan estabilidad, como el talón y el mediopié, mientras se libera la zona que necesita flexionar con naturalidad, que es la puntera.

Shimano afirma que estos ajustes se basan en años de recopilación de datos anatómicos de ciclistas. No se han publicado cifras concretas de esa investigación, pero el movimiento es coherente con cómo ha evolucionado su calzado en los últimos ciclos de producto.

El cambio más relevante: tres opciones de horma en vez de dos

Aquí llega la parte que más importa a la hora de comprar. Hasta ahora, Dynalast ofrecía básicamente dos caminos: talla estándar o talla ancha, para quien necesitaba más volumen. Con la versión 2.0, Shimano añade un tercer perfil y reformula los otros dos.

Fit Estándar (S). La puntera gana un 4% más de volumen respecto a la primera generación de Dynalast. El mediopié y el talón mantienen un ajuste similar al anterior.

Fit Ancho (E). La puntera se ensancha 6 mm respecto a la versión previa, lo que se traduce en un 7% más de volumen total en esa zona.

Fit Estrecho, completamente nuevo(N). Este perfil reduce el volumen general y está pensado para pies más finos que hasta ahora buscaban un ajuste más cerrado y no lo encontraban dentro de la gama Shimano.

Con estas tres variantes, la marca cubre un espectro mucho más amplio de morfologías de pie, sin tocar la geometría de la suela, que se mantiene igual en las tres versiones para no comprometer la eficiencia de pedaleo.

Por qué esto importa más allá del dato técnico

Durante años, si tu pie era ancho o estrecho, la solución habitual era subir o bajar de talla. Pero eso no soluciona el problema de anchura, solo cambia la longitud. El resultado era una zapatilla larga de punta o corta de anchura, según el caso.

Con tres anchos reales disponibles en la misma talla, Shimano permite elegir zapatilla en función de la forma real del pie, y no como un compromiso entre longitud y anchura. En teoría, esto se traduce en menos puntos de presión, menos rozaduras y una sujeción más consistente durante las salidas largas.

Beneficios prácticos de Dynalast 2.0

  • Menor fatiga en rutas largas, gracias a una mejor distribución de la presión sobre el pie.
  • Transmisión de potencia más eficiente: menos tensión interna en el pie se traduce en un pedaleo más suave, con menos energía perdida en cada ciclo de pedalada.
  • Mayor personalización real: elegir talla y elegir ajuste ya no son la misma decisión; ahora se pueden ajustar de forma independiente.
  • Consistencia entre modelos: al tratarse de una plataforma, Dynalast 2.0 se implementará de forma progresiva en distintos modelos de la gama alta de Shimano, lo que facilita mantener el mismo criterio de ajuste al cambiar de zapatilla dentro de la marca.

Para quién es (y para quién todavía no)

Dynalast 2.0 llega, de momento, al calzado de gama alta de Shimano para gravel, cross-country y carretera. Si tu disciplina se mueve en ese terreno, esta tecnología te afecta directamente.

Si tu perfil es más de enduro, descenso o trail agresivo, todavía no hay confirmación de que la plataforma llegue a esas líneas de producto. Habrá que esperar a futuros anuncios.

Conclusión

Dynalast 2.0 no es un rediseño radical, y Shimano no pretende venderlo como tal. Es un ajuste inteligente sobre una base que ya funcionaba bien, con la incorporación de un tercer perfil de horma que el mercado llevaba tiempo pidiendo.

La ecuación, al final, es simple: cuanto mejor se adapte la zapatilla a la forma real del pie, menos energía se pierde en el camino entre la pierna y el pedal. Y ahí es exactamente donde Shimano ha puesto el foco con esta actualización.

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Hutchinson Touareg 700×45: análisis completo de una de las cubiertas gravel más versátiles del mercado.

La crónica en video.

 

Si haces gravel de uso mixto —asfalto para enlazar, tierra suelta, algún tramo de pista compacta— seguro que te has hecho esta pregunta más de una vez: ¿qué cubierta le pongo a la bici para que me sirva para todo, sin tener que estar cambiando según el terreno?

Es probablemente la duda más repetida entre quienes se inician en el gravel, y también entre quienes ya llevan tiempo rodando y buscan simplificar su equipo. Hoy analizamos a fondo una de las candidatas más firmes a resolver ese dilema: la Hutchinson Touareg, en su medida más popular, 700×45.

Vamos a repasar construcción, compuestos, dibujo de la banda de rodadura, comportamiento real en asfalto y en tierra, confort, protección antipinchazos, peso real frente al anunciado, y para qué tipo de ciclista tiene sentido.


Quién fabrica la Touareg y por qué importa

Antes de entrar en datos técnicos, conviene situar la marca. Hutchinson es un fabricante francés con un historial en neumáticos de bicicleta que pocas marcas pueden igualar. No es una compañía que se subiera al boom del gravel hace un par de años: llevan desarrollando tecnología tubeless desde finales de los noventa, cuando ayudaron a crear el estándar UST junto a Mavic, y más tarde fueron pioneros también en tubeless para carretera.

Esto importa porque, cuando hablamos de estanqueidad y de cómo se comporta una cubierta montada sin cámara —que es como la inmensa mayoría de gravel bikes rueda hoy—, Hutchinson lleva más de dos décadas de experiencia acumulada.

La Touareg nació en 2020 como la respuesta de la marca al segmento gravel puro, un peldaño por encima de su modelo Override, más orientado a rodar rápido sobre superficies compactas. La Touareg, en cambio, se pensó desde el principio para la versatilidad: de la carretera al camino, y del camino a un sendero ligero.

Se fabrica en tres medidas:

  • 700×40
  • 700×45 (la que analizamos en este artículo)
  • 650B x47, para quien monte ruedas de diámetro menor y busque más volumen

Las tres comparten la misma filosofía de diseño y construcción.


Construcción y materiales

Carcasa de 127 TPI

La Touareg utiliza una densidad de 127 hilos por pulgada (TPI). Cuanto más alto es este número, más fina y flexible es la tela interior de la cubierta, lo que normalmente se traduce en mejor calidad de rodadura y menos peso. 127 TPI es un valor alto, propio de gama media-alta, así que de entrada la Touareg parte con buenas credenciales.

Protección antipinchazos Hardskin

Hutchinson llama Hardskin a la malla textil que recorre la cubierta de talón a talón, es decir, por completo, no solo en la zona de contacto con el suelo. Esto es relevante porque muchas cubiertas refuerzan únicamente el centro y dejan los laterales expuestos, y en gravel los pinchazos por corte lateral con piedra están entre los más habituales. Que la protección cubra también los flancos es una decisión de diseño que se nota especialmente en terreno pedregoso.

Compuesto Bi-Compound

La goma emplea la tecnología Bi-Compound: dos durezas distintas en la misma cubierta. Una más dura y rodadora en el centro, para no perder velocidad en asfalto o tramos rápidos, y otra más blanda en los laterales, pensada para agarrar cuando la bici se inclina en curva o el terreno se vuelve resbaladizo.

La combinación de carcasa flexible, protección completa y doble compuesto es la receta habitual de una cubierta que aspira a ser «una para todo» sin renunciar demasiado en ningún terreno concreto.


El dibujo de la banda de rodadura

El patrón de tacos de la Touareg sigue una lógica muy clara:

  • Centro: tacos direccionales, pequeños y muy juntos entre sí. Cuanto más próximos están los tacos centrales, mayor es el contacto continuo con el suelo, lo que se traduce en menor resistencia a la rodadura sobre superficies duras como asfalto o tierra compactada. Varios test independientes sitúan a esta cubierta entre las más silenciosas y rápidas rodando en liso dentro de su categoría.
  • Zona de transición: tacos algo más abiertos que preparan el paso hacia el lateral.
  • Hombros: tacos más grandes y separados, con una única función: morder cuando la bici se inclina en una curva de tierra suelta o cuando el firme cambia de repente.

Es el clásico patrón «centro rápido, hombros con carácter», habitual en cubiertas de gravel que no quieren especializarse en un único tipo de terreno. En la versión 700×45, el volumen extra respecto a la 700×40 le da además más margen para trabajar a presiones bajas sin perder estabilidad.


Cómo rueda en asfalto

Para ser una cubierta de gravel con tacos visibles, la Touareg sorprende gratamente en asfalto: es silenciosa y mantiene bien la velocidad. En pruebas de rodadura libre —soltar la bici en llano y medir cuánto tarda en perder velocidad— la 700×45 se ha situado entre las mejores de su categoría según varios probadores independientes.

La implicación práctica es sencilla: si tu ruta empieza y termina con kilómetros de asfalto para enlazar caminos, no vas a sufrir. No da la sensación de «arrastrar un tractor» hasta llegar a la tierra, algo que sí ocurre con cubiertas de perfil más agresivo.


Cómo rueda en tierra y camino suelto

En el terreno para el que realmente fue diseñada —gravel, hardpack, tierra suelta y algo de single track ligero— el trabajo de los tacos laterales se hace evidente. Sobre superficies compactas o ligeramente sueltas, transmite una sensación de agarre confiable que permite llevar velocidad en curva sin ir «rezando».

Sus límites aparecen en terreno muy irregular: barro profundo o piedra suelta de gran tamaño. Al tener los tacos relativamente juntos y de perfil bajo comparado con una cubierta de cross-country, pierde algo de tracción en esas condiciones. Tiene sentido: es una cubierta de gravel, no de montaña. Si tu terreno habitual es raíces, barro pegajoso o piedra suelta grande, esta no es tu prioridad. Pero en el sentido amplio del gravel —caminos de tierra, hardpack, pistas forestales, algo de asfalto—, rinde muy bien.


El punto más polémico: el confort

Aquí toca ser honestos, porque no todo son elogios. Varios análisis independientes señalan que la Touareg, pese a rodar rápido y agarrar bien, no es la cubierta más cómoda del mercado. Se describe como una carcasa relativamente rígida, que transmite algo de vibración incluso en superficies que en teoría deberían sentirse suaves.

La razón más probable es precisamente la malla Hardskin de la que hablábamos antes. Es una relación de compromiso muy habitual en el mundo de las cubiertas: más protección contra pinchazos casi siempre implica una carcasa algo más rígida, y una carcasa más rígida casi siempre implica menos amortiguación natural.

La buena noticia es que esto se compensa bastante bien jugando con la presión. Hutchinson marca en el lateral una referencia de 36 psi (2,5 bar), pero conviene tomarla como punto de partida, no como norma fija. Con la anchura real de 45 mm, montada en llantas de entre 21 y 25 mm internos, hay margen de sobra para bajar presión —sobre todo en montaje tubeless— y ganar el confort que de fábrica cuesta algo más encontrar.


Montaje, medida real y peso

Montaje

La mayoría de reseñas coinciden: es una cubierta que entra con relativa facilidad en el aro, incluso con un simple inflador de suelo, y que una vez montada tubeless mantiene bien la presión con un mantenimiento mínimo.

Medida real

Hutchinson anuncia 700×45, y montada en un aro de 22 mm internos, la medida real ronda los 46 mm. Es decir, cumple e incluso se queda ligerísimamente por encima de lo anunciado. Sin sorpresas desagradables.

Peso: dato anunciado vs. dato real

Peso anunciado Peso real (medido de forma independiente)
Hutchinson Touareg 700×45 550 g Por encima de 600 g en varias unidades

Este es el punto que más discusión genera. Si eres de los que persigue cada gramo en su montaje, es un dato a tener en cuenta antes de comprar. Si tu prioridad es la durabilidad y la protección por encima del peso en báscula, probablemente te importe bastante menos.


Ficha técnica resumida

Característica Detalle
Medida analizada 700×45 (también disponible en 700×40 y 650Bx47)
Carcasa 127 TPI
Protección antipinchazos Hardskin, de talón a talón
Compuesto Bi-Compound (centro duro / laterales blandos)
Presión de referencia 36 psi / 2,5 bar
Medida real montada (aro 22 mm interno) ~46 mm
Peso anunciado 550 g
Peso real medido +600 g en varias unidades independientes
Montaje tubeless Sencillo, buena retención de presión

¿Para quién tiene sentido la Hutchinson Touareg 700×45?

Tiene mucho sentido si:

  • Haces gravel de uso mixto: asfalto, tierra y pistas compactas en la misma salida.
  • Valoras la durabilidad y la resistencia a pinchazos por encima de ahorrar los últimos gramos.
  • Vas a montarla tubeless, ya que puedes compensar la rigidez de la carcasa bajando presión sin miedo a pinchar.

Tiene menos sentido si:

  • Tu terreno habitual es muy técnico, con barro profundo o piedra suelta de gran tamaño.
  • El peso en báscula es tu prioridad absoluta.

Veredicto final

La Hutchinson Touareg 700×45 es una cubierta seria, respaldada por un historial de marca sólido en tecnología tubeless, con una protección antipinchazos que cumple de verdad de talón a talón, un compuesto dual que no sacrifica ni velocidad ni agarre, y un comportamiento en carretera que sorprende para tratarse de una cubierta de gravel con tacos visibles.

Su punto débil real está en el confort de serie —compensable jugando con presiones— y en un peso que en báscula se aleja del dato anunciado por el fabricante.

Si buscas una cubierta fiable, resistente y versátil para gravel de uso mixto y el peso no es tu obsesión, la Touareg 700×45 es una opción muy sólida, y probablemente una de las mejores relaciones entre protección y rendimiento dentro de su rango de precio.

Link de compra en amazon

¿La has probado tú? Cuéntanos en los comentarios tu experiencia, sobre todo si has jugado con presiones distintas a los 36 psi de fábrica.

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