De Oca a Oca y termino en la machota.

Ven pronto, ven, para que pueda vaciarte mi coraje en tus oídos y azotar con el brío de mi lengua todo lo que te aparta del círculo de oro con que hados y ayudas sobrenaturales parecen querer, coronarte.”

William Shakespeare


En ocasiones la fortuna del destino se torna caprichosa y comprensiva al punto de entender las necesidades espirituales, de quienes tenemos que vender nuestra alma entresemana para pagar una hipoteca y mantener nuestro nivel de bienestar. Este invierno que esta resultando frío y tanto húmedo amenazaba con dejarnos encerrados en casa el fin de semana sin poder dar un paseo a nuestras pupilas para que jugueteen un rato con los rayos del sol mientras alimentamos  nuestros pulmones con algo que no fuese aire filtrado y recalentado por sistemas de climatización.  Esta vez el destino nos ha regalado un día para disfrutar de la montaña y olvidarnos de nuestra vida cotidiana por unas horas. En principio pensábamos ir a Cercedilla e intentar subir hasta el montón de trigo con los crampones, pero a última hora del viernes mi gran amigo Israel me lo dejo claro “… ni de coña, esta nevando ahora” por lo que decidimos cambiar de planes e ira explorar la jarosa, al estar algo más bajo que la zona de cercedilla. Al llegar a Villalba vemos los campos blancos cubiertos de una ligera capa de nieve, algunos coches circulan con boinas blancas que se van desvaneciendo dejando un velo tras de si. No nos cuesta llegar hasta el dique de la presa, pero la zona para aparcar esta completamente helada, intentamos estacionar junto a la carretera pero meto la rueda en la rodera del coche que ha aparcado delante de mí y nos quedamos patinando, entre José y un par de senderistas más sacamos el coche del hielo metiendo palos bajo las ruedas, toda una experiencia a lo último superviviente.

Algunas nubes comienzan a arremolinarse entorno a las cumbres, les digo a José y a Teresa que es mejor ir a un lugar mas bajo, que nos vamos a encontrar mucha nieve en esta zona y nos puede costar un triunfo sacar el coche si el tiempo se complica, están de acuerdo y ponemos rumbo a la ruta comodín, una que nunca defrauda, las Machotas. A eso de las 11 aparcamos en la calle ferrocarril para calzarnos las botas y ponernos a andar de una vez. José se queja por tener que cargar con los crampones, pero le digo que tal vez la zona de arriba tenga hielo y como se que es algo complicada mejor cargar con ellos. Tras una pequeña discusión entre Teresa y José por un enganche de los guantes, que se salda con un razonamiento socrático por parte de Teresa “… atontao no ves que hemos mezclado los guantes y tenemos uno de cada talla cada uno.” Cuando las mujeres sacan la lógica nos quedamos sin argumentos.

Dejamos a un corredor que va acompañado de su perro trotar por el camino natural para ir hasta las machotas para desviarnos por una senda que un día me enseño un lugareño, cuanto tengo que agradecer a solitarios perdidos de la montaña que por una conversación amena me han regalado grandes senderos con los que unir mis rutas. Siempre he dicho que esta senda es una delicia, ya no solo por la senda en si que es disfrutona, sino por el paisaje que la acompaña y por esa visón maravillosa de mi “dorado” que es Gredos, ya falta menos pera perderme por sus montañas en cuanto la primavera de sus primeros pasos y la luz trasnoche un poco más. La senda no solo va ganando altura, también se va cargando de nieve hasta convertirse en un manto continuo por el que pasear.

Me gusta la nieve cuando esta en este estado, con su primera capa congelada y crujiente en la pisada, cediendo un cuarto de suela al peso y la huella del viento tatuada en su piel, me gusta el contraste del azul del cielo con el blanco inmaculado de un terreno virgen de pisadas, de unas rocas que lucen gotéele  en su cara expuesta a la ventisca y una capa de 5 centímetros cubriendo su pétreo cuerpo.

Me gusta disfrutar de la ilusión de Teresa al verse sorprendida por un paisaje que no se esperaba, por una nueva perspectiva de unas montañas arto conocidas, me gusta ver como disfruta José con la nieve, como un niño grande tirando bolas y jugando con los témpanos de hielo, me gusta estar acompañado y disfrutar de estos pequeños rincones con amigos que disfrutan con unos gustos similares a los míos.

Coronamos las machotas y cotilleamos en la caja de mensajes que se dejan en su interior. Nunca se que escribir, ni que nota dejar, ahora lejos de su cumbre anhelo volver a sentir el frío en el rostro, sentir la paz y el sosiego de su cumbre, ahora se que escribiría “…subo aquí para sentir la vida, para alimentar el alma, para dejar libres mis sueños que partan con el viento y retornen con la esperanza de verse cumplidos. Subo aquí para lograr la paz interior que la vida diaria corrompe, subo aquí para dejar enarbolada una sonrisa que es mi estandarte bajo el que lucho día a día.”

El descenso de las machotas nos regala unas vistas extraordinarias del Escorial y del monasterio, nos cruzamos con dos mozas entradas en años y algo en carnes, muy poco la verdad. José me dice risueño “¿Que con cual te quedas? Gallina vieja hace buen caldo, jajá” pero les sorprendo a ambos con mi respuesta. “ con las dos, que uno ya tiene una edad en las que hay que experimentar sensaciones nuevas, jajajajaja ” perdonad, son delirios de altura.

Dejamos atrás el desvío al pico del fraile y bajamos por el GR hacia la silla de Felipe II que se encuentra repleta de coches. Peazo de rutas de senderismo que se marcan algunos, 800 metros y seguro que luego presumen en el bar de haber ido a andar a la sierra, en fin cada loco con su tema.

Terminamos nuestra jornada montañera en un Burgen King del Escorial, comiendo comida basura, la economía no da pa más amigos.

Track de la ruta.

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Alcorcón-El Gasco el Día de los Enamorados.

Es perderme en tus ojos y encontrar un hogar, es tenerte a mi lado cada mañana al despertar, ver caer la lluvia arropada en tus brazos con la esperanza de ser amado.

Soraya

Últimamente la tenía un poco abandonada, el nuevo trabajo, el frío y el mal tiempo hacen que no la pueda dedicar todas las horas que ella se merece y yo quiero compartir a su lado. La bicicleta me ha dado momento de infinita felicidad y sensaciones que no había experimentado en la vida hasta ahora, ella me ha regalado momentos, muchos momentos buenos, algunos malos, los menos, pero sobre todo me ha abierto los ojos al mundo, a la libertad y a la amistad. Miguel de Unamuno decía que “Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da.” La bici ha sido el medio para encontrarme a mi mismo gracias a todos los que me habéis aguantado mis paranoias y sobre todo mi insufrible lentitud en las subidas.

El domingo nos regalo un día precioso de invierno, de los que me gustan y quería compartirlo que mi amor, con uno de ellos que en realidad son el mismo, Pero como solo tengo un culo y dos piernas tenia que elegir de mi harén cual seria la elegida. Mi querida peregrina, fue la primera de la edad adulta si se puede llamar así, ella me ha dado tal vez los mejores momentos, esos con los que te inicias y todo es bonito, nuevo. Ella era humilde, tal vez no muy guapa, de clase baja pero juntos nos hicimos el camino de Santiago desde Burgos, dormimos bajo las estrellas y sentí por primera vez el placer de viajar ligero hasta donde nos de el día. Tras ella vino mi querida GT, con ella no solo descubrí la sierra y las trialeras, con ella cumplí un sueño junto a mi amigo Pantani, Bruselas-Alcorcón un viaje que no olvidaré jamás. Ahora es mi bici sureña, la de rodar y viajar pero tenia la rueda  pinchada, así que solo me queda la más joven, la última en llegar, mi primera doble 9.2.

Me gustan los besos que me da la bici cuando madrugas o sales en invierno, esa primera pedalada en la que sientes el frescor de la mañana y te llena de vida, la verdad es que el beso de esta mañana ha sido muy efusivo tal vez demasiado gélido pero bueno es nuestro día, el día de los enamorados.

Ha última hora he decidido ir la presa del Gasco,  se lo digo a mi compañera de fatigas  y noto como sonríe, es mi regalo para este día,pasarlo montando juntos. La ruta nos saca de Alcorcón por la parte trasera del tres aguas pero toma unas pistas que no suelo usar y me sorprende por lo bien que se ruedan y como enlazo con el cerro del mosquito para acceder a la urbanización el bosque. El primer regalo del día fueron los senderos con los que enlace la parte trasera del campo de golf, no los conocía y desfrute muchísimo con ellos, tengo que ir más veces. A la vera de uno de estos senderos me encontré esta curiosa trampa de gamusinos, pero no van a picar ya que han  puesto pan de cebo y las gamusas solo pican con gominolas, jejejeje.

El puente del Guadarrama lo cruzo con más miedo que vergüenza, pero bueno si yo lo he cruzado ya ha pasado la prueba de carga, por lo que es seguro. Una vez superado el puente un cartel informativo de prohibido el paso te deja pensativo, la primera vez que ví el cartel me di la vuelta pero desde que lo hice en sentido contrario y me di cuenta que es totalmente legal no lo dudo, además solo hay que ver el transito que tiene el camino, ya que me encontré con una gran multitud de bikers bien abrigaditos disfrutando de un domingo radiante. Me cruzo con cinco chicas «solicas» montando en bici, hay si quisieran un guía, ya las guiaba hasta el paraíso si hacia falta, pero lo que se me cruza en mi camino es otro puente destartalado frente al castillo de Villafranca. Esta vez el track me conduce de forma magistral hasta el pueblo por pista pasando la M503 por un subterráneo muy chulo con una zona de escalada. De Villafranca me quedo con la calle Castillo de Alarcón y su preciosa arboleda  que deseoso estoy de ver en primavera cuando los árboles retomen sus pelucas.

Una de las grandes sorpresas del día me la encuentro en tramo del curso medio del Guadarrama, un tramo precioso arbolado que se deja rodar y disfrutar con algún paso curioso para los que buscan algo de emoción en alguna bajada intensa por la pendiente. El curso del río nos deja frente al precioso Puente del Retamar del siglo XVII, el cual cruzaremos para ascender unos metros por pista y tras cruzar una pequeña valla, lanzarnos en un acto de fe por un sendero que se va abriendo paso de forma muy clara dejándome una cara de disfrute impresionante. El sendero de bajada termina en un arroyo, el cual cruzo para continuar por el sendero pero esta ve en subida hasta alcanzar la M-505. En este punto ahogo una pausa y me tomo la mitad de la poca comida que ha traído, esta vez me he quedado muy corto en provisiones y veo tras engullir la mitad de mis viandas que sigo teniendo un hambre atroz.  Unos metros por carretera y uno descenso por un sendero precioso que nos dejara en la presa del Gasco nos harán olvidar estos metros por asfalto. La presa del Gasco esta hermosa como siempre, pero veo que se me hace tarde y comienzo la vuelta a casa por un sendero de los que yo llamo de Carmen de Mairena “ de esos que te la ponen tiesa” y madre mía como llegue al embalse del molino de la hoz, todo palote después de una descenso súper divertido, por un sendero facilón y rápido que te hace disfrutar a tope. Una vez en este punto el retorno se hace por el mismo recorrido ya que intente cruzar el río por un punto para continuar por camino pero el caudal del río me lo impidió. Tras cruzar de nuevo Villafranca del Castillo hago un nuevo alto en el camino para reponer fuerzas con lo poco que me queda de comida. Tengo las fuerzas muy gustas y me toca un buen tramo de subida hasta la urbanización de Valdecabañas, pobres niños ricos, para continuar descendiendo por el Monte de las Encinas hasta Boadilla en donde veo que mis fuerzas son ya muy justas y me planteo pillar el tren ligero como opción para volver a casa. Pero como soy un cabezón me niego darme por rendido, no encuentro nada en donde comprar algo, opto por buscar la subida hacia el polígono del Ventorro del Cano. Las nubes comienzan a cubrir al cielo, el sol ya no calienta como hacia un par de horas y temo que las obras de la ciudad financiera tengan la pista sumida en un barrizal. La versión oficial es esta, la real es que estaba tan petado que si me meto por camino reviento. Desde el ventorro del Cano ya se divisa de lejos el tres aguas por lo que mis piernas comienzan a funcionar de nuevo y consigo rodar a unas medias dignas para la paliza que llevo encima.

Cuando me faltan unos metros para alcanzar el Tres aguas y dar por Concluida mi aventura en solitario me descubro con una sonrisa de idiota de oreja a oreja, con la misma sensación de cuando salía con mi bici peregrina las primeras veces por la montaña , con la misma emoción de cuando regrese de Bruselas rodando por esta misma pista, con una paz y una alegría difíciles de explicar a alguien que nunca haya luchado por conseguir un objetivo que no es otro que tu propia satisfacción personal de un cumplir un reto tras ir superando todas las dificultadas que te salen al encuentro. Da la mismo con que bici monte, las tres sois una y tan solo quería compartir con vosotras el día de los enamorados, os quiero preciosas.

Track de la ruta

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La Vuelta al Yelmo.

Con las dificultades propias de los que caminan en un Ford del año 1920 y por un camino malo, vamos de tumbo en tumbo, pero avanzando, avanzando.

Salvador Allende

La semana en el nuevo curro ha sido demasiado intensa y quería, necesitaba salir de mi rutina, de mi vida, de mi entorno. Quería montaña, perderme por cumbres y sendas. Tal vez lo mejor hubiese sido salir solo, algo que voy necesitando ya que mi cabeza comienza a pedir a gritos disfrutar de un poco de soledad. Pero teniendo tan buenos amigos como tengo, uno no puede ser tan egoísta y prefiero compartir un sábado con ellos.

Habíamos quedado con Noe a las 9:30 en el aparcamiento de canto cochino, pero termino liándome y llegamos tarde, el día en lo meteorológico se presenta incierto, negros nubarrones amenazan a descargar sobre nosotros si miramos la masa de nubes que coquetea con la zona del Escorial, puerto de los Leones y Cercedilla, mientras sobre nuestras cabezas un tímido sol nos ilumina. Comenzamos andando paralelos al río para tomar el GR10 y dirigirnos al tranco disfrutando de un manzanares crecido por las últimas lluvias, nos cruzamos con un grupo numeroso de chavales que por lo que vi  les deba igual el entorno, una pena.

Superado el tranco ascendemos hasta una senda que nos conducirá hacia el collado de la cueva, en este trayecto pasaremos junto a un árbol que ha germinado entre las rocas, haciéndose un lugar en el mundo, esto demuestra que con tesón y empeño todo se puede lograr en esa vida. En uno de los pasos no veo que hay manchas de agua en la roca y doy una buena leche al quedarme sin agarre en la bota.

Uno de los objetivos del día era visitar la cueva del Ave María, lo había intentado en tres ocasiones y siempre algo me había impedido dar con ella, Noe esta cansado de una semana difícil y de trasnochar un poco, le esta costando la ruta pero al igual que a mí que me noto agotado, pero no lo dudo y subo hasta al cueva para disfrutar de su acogedor interior, pequeño peor ideal para pasar una noche en su interior. Tras la cueva disfrutamos del Caracol y de una ascensión plagada de rocas con una buena pendiente vertical que nos hace sudar la gota gorda, pero no nos importa como dice Noe “no se para que guardar la cámara si hay una foto que hacer a cada paso, esta todoalucinante”. El sol nos acompaña por momentos, pero no siempre logra vencer al viento dejando en ocasiones un poco helados. Ya en la senda Maeso el agua le da un toque original al recorrido, prácticamente no la ves pero antes de llegar a la pradera del yelmo la puedes sentir riendo entre las rocas bajo tus pies o en forma de pequeñas chorreras que dejan estampas maravillosas. Tres cabras nos observan como sorteamos pasos de piedra, en uno de ellos se me engancha el pantalón y se me descose por la parte inferior de la cremallera, cada vez que estreno algo lo rompo, no se como me las arreglo.

En la pradera del Yelmo nos tiramos tras unas rocas al abrigo del viento y al calor del sol  para disfrutar de nuestra comida que tras todo un día andando ya hay hambre. Durante la comida nos hacemos unas risas a costa de mi ventilación extra en mi pantalón y de los recuerdos de Noe cuando vino a escalar a el Yelmo. Retomamos la marcha renunciando ascender a su cumbre, se nos hace tarde y no tenemos tantas fuerzas como para afrontar la subida y disfrutar en su cumbre por lo que lo dejamos para otro día.  Descendemos por el collado de la dehesilla hasta el Tolmo por una senda preciosa que aún cuatro días después puedo disfrutar grabada en mi retina, muchas veces pienso que el salir los sábados y el domingo al campo es para llenar los taper de recuerdos, vivencias, paisajes, olores y sonidos con los que alimentar el alma durante la semana, jodido nuevo trabajo estresante.

Al llegar al Tolmo vemos a un burro amarrado a una cuerda, en el otro extremo un perro juguetea con la cuerda, da la sensación que se hace cargo del burro.

Regresar al coche es un paseo por Gran vía en la que esta vez si nos encontramos a gran cantidad de gente en ambos sentidos.

La nota amarga de la jornada la puso Jordan, mi buen amigo Pedro, que se había ido a hacer una salida por Peñalara para iniciarse en la ascensión por canales de hielo en compañía de unos amigos, Como sabia que estaba muy emocionado pero a la vez temeroso ya que es su primera salida con crampones, le llamo según retomo la cobertura en el móvil y me cuenta que se ha caído de 20 metros y que baja jodido de una pierna. Al final rotura de peroné. Toda lesión es una pesadilla para los que amamos el mundo de la aventura y de la libertad, pero en esta la vida esta siendo especialmente injusta con Pedro que ya esta comenzando a ver la luz al final del túnel tras una larga temporada en el dique seco por culpa de las rodillas.

Animo Pedro, espero que te recuperes pronto y bien o como diría Pierre Corneille “Aunque apenas pueda resistir mis males, prefiero padecerlos a merecerlos.”


Track de la ruta

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Senderos de Collado y Moralzarzal.

“Aunque somos nuestro propio tiempo, a veces somos el tiempo de otros y otros son nuestro tiempo, a veces sin quererlo, a veces queriendo, a veces durmiendo, a veces despiertos.”

Doménico Cieri Estrada


Tras la  paliza de Cebreros solo deseaba descolgar el teléfono y escuchar la voz de  Isra con un ya clásico, no vengáis hace un tiempo de perros, mejor nos quedamos en la cama, pero no, media hora antes de que sonase mi despertador sonó el teléfono con un Isra serio y convencido “Hay ruta, tiempo estable”, miro por la venta y parece que el alba carga cubos de pintura azul, por lo que da la impresión que va a dibujar una amanecer despejado.

Al llegar a Villalba me doy cuenta que el cielo azul precioso con un sol radiante se torna en unos nubarrones negros como el sabaco de un grillo, al llegar a Cercedilla tímidos copos golpean el cristal. Cuando llego al lugar de salida Cristian y Gamusino le toman el  pelo a Isra, intentamos hacer un motín y bajar a montar a Villalba, pero Isra cabezón como el solo se planta, “… Iros vosotros yo me quedo.” Y como somos de la generación de “no lo abandones el nunca lo haría”, no pedemos dejarle solo por lo que nos vestimos con nuestro mejor humor y comenzamos a rodar rumbo a la fonda Real, saliendo por los sendero divertidos de las afueras de Cercedilla. Antes del repecho que da a la carretera, un perro inmenso con unas pezuñas del tamaño de mi mano nos sale al encuentro, pero es un ser noble y cuando esta a penas unos metros de nosotros agacha la cabeza y se tumba a un lado llorando para que le demos un poco de cariño. Tras alimentarlo con unas caricias nos alejamos dejándolo a los pies del sendero. Isra esta vez se deja sorprender y le regalo el sendero JJ, el no lo conocía ni el resto del grupo y se queda maravillado por lo bonito que es y por lo sencillo de rodar. La senda JJ apenas tiene 50 centímetros de ancho y esta bien custodiado por ramas arranca cambios si no estas pelin atento, da gusto ir abriendo el camino y a tu espalda escuchar los gritos de disfrute de tus amigos, muchas veces nos complicamos con pasos y rutas complicadas pero en lo simple esta lo divertido. El sendero nos deja muy cerca de la cumbre del cerro de la golondrina pero tendremos que poner algo de ganas en los pedales para coronar ylanzarnos por pista hasta alcanzar la urbanización de Reajo del Roble en la que les tenía guardada una sorpresa en forma de trialera.

Evidentemente para bajar hay que subir y nos toca sudar la gota gorda por unas cuestas de esas graciosas en las que te planteas porque elegiste la bici  como deporte y no el golf. La respuesta a esa pregunta la tendré unos minutos después bajando un pedazo trialera de las disfrutonas, no muy largo lo justo para subir la adrenalina, no muy complicada lo gusto para darle la emoción que se precisa, gamusino esta entusiasmado, Isra alucina por no conocer este pedazo de bajada y Cristian lucha con su bici por seguir nuestras trazadas sin caerse. El último tramo es orgásmico, algo inclinado metido en un tubo en el que sueltas frenos cuando ves el final  mientras suenan salvas por parte de los cazadores ante el espectáculo que estamos dando, glorioso.

Dejamos atrás collado mediano por una pista maravillosa que nos dejara en la urbanización de la virgen de la Paloma y de hay enlazaremos con Becerril por unos senderos medio borrados por las máquinas que limpian el campo.

Menos mal que el sendero divertido y técnico que nos dejara en Moralzarzal esta intacto y lo disfrutamos a tope, Recordar si hacéis este sendero que hay salir por debajo del somier.

Unos metros de pista nos dejaran en la entrada de uno de los senderos mas bonitos que hay por esta zona, me giro y veo que Cristian esta sentado en la pista agarrándose el hombre, vamos hasta el y nos damos cuenta que se ha caído, ha frenado demasiado y ha salido despedido de la bici golpeándose el hombro con el suelo. Tiene dolor pero nada roto por lo que se anima a continuar. La senda es una delicia con unas vistas espectaculares desde la altura del pueblo. Cristian me dice que se encuentra mal y decido acortar la ruta, regresamos a Cercedilla por pista en lugar de por senderos pero satisfechos por haber disfrutado de un día estable, divertido, con un paisaje y un recorrido espectacular que merece la pena recorrer, seguramente en unos meses completaremos la ruta con el resto de sendas pero esta ruta para días malos de inviernos no esta nada mal.

Cristian recupérate amigo que queremos verte pronto dando guerra sobre una bici.

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40, cuestas y pasteles

Cebreros-El Castañar del Tiemblo

«Señor, no te pido ver el horizonte lejano, un paso por día es suficiente para mi.»

John Henry Newman


He cambiado de década, he dejado de ser un viejo treintañero para convertirme en un apuesto y joven cuarentón, por lo que he leído la mayoría se pone demasiado trascendental al dar este paso, personalmente creo que si marca un punto de inflexión ya que te das cuenta que has de suplir juventud con la experiencia. Entro en una nueva década en la que me gustaría cambiar muchas cosas, pero mi objetivo principal sigue siendo el mismo, disfrutar de la vida todo lo que pueda.

Como no podía ser de otra manera el día de mi cumpleaños tenía que salir, disfrutar de la naturaleza, andar me ha regalado grandes momentos este último año, pero la bicicleta es la libertad y lo que más me llena. Noe ha conseguido una bici para este fin de semana y esta emocionada de retomar las salidas bicicleteras,  Mon se ha apuntado junto con Cristian para completar el grupo, esta vez la tarea de guiar corre por cuenta de Noe.

Salimos del pueblo de Cebreros, nuestra anfitriona pronto nos saca del asfalto para salir de Cebreros junto a la picota de Cebreros, La Picota es una columna toscana de unos cuatro metros de altura construida en el siglo XVI para otorgar jurisdicción  a la Villa de Cebreros como lugar para el cumplimiento de castigos y penas. Se remata con un capitel renacentista con cuatro cabezas humanas orientadas a los cuatro puntos cardinales, terminado con una pirámide troncada decorada con estrías.  Este camino nos conducirá al Tiemblo pasando por otro punto histórico de gran interés el puente de Valsordo, que en realidad son dos puentes unidos el de Valsordo y el de Santa yusta, puentes que salvan el cauce del río Alberche y que tenía mucha ganas de cruzar ya que en una de sus entradas esta decorada con dos grandes bolas y el avatar de Noe en el foro es su foto subida en una de ellas, o lo que a modo de coña llamamos hacer un noelio, que por supuesto hice.  En constante subida disfrutamos de unos caminos chulos que se dejan rodar, nos cruzamos con un abuelote que se pasea con su burra y dos perrillos, seguramente a recoger una o dos alforjas de aceitunas, da gusto poder encontrarse a personas mayores acudiendo de buena mañana al campo como hacían nuestrosabuelos al ritmo sosegado de una buena montura.

Decidimos subir al castañar por la pista que esta a la izquierda de la carretera de subida tradicional al castañar, hace sol y comenzamos a sudar, la temperatura es idónea y el ritmo que nos ha impuestos Noe de subida nos va dejando Baldados, ella piensa que vamos despacio para acompañarla, cuando la verdad es que vamos con la lengua fuera tras ella. Nos quitamos los abrigos dejando a nuestro cuerpo calentarse a base de pedaladas, la subida no es muy dura y te deja algunos tramos de plato mediano para descansar el culo y las piernas. En algunas curvas y tramos sombríos nos encontramos gran cantidad de hielo que nos obligan a pasar con extrema precaución, pasamos todos sin problemas excepto uno en el que Mon trompea la reda trasera y apunto estamos de irnos todos al suelo al ser imposible detener la bici.

El castañar del Tiemblo siempre te sorprende, yo solo lo he visitado en otoño con su en plena caída de la hoja y he de decir que me ha sorprendido en invierno. Los árboles desnudos alzando sus brazos al cielo como reclamando un nuevo vestido de verdes hojas resulta impactante, el suelo esta cubierto de restos de hojas marchitas y algo de nieve cubriéndolas. Visitamos el abuelo, el castaño centenario que parece un general rodeado de un ejercito de lanceros, da gusto disfrutar de la soledad de estos bosques, cuando el frío hacen que la curiosidad de las masas y los asiduos a recorrer lo que marcan las guías de viaje no masifican este hermosos lugar, algún día la gente pensara de forma autónoma y descubrirá que la belleza no tiene estaciones, que la magia de un lugar siempre este en la mirada de quien se asombra con cada rayo de luz que vela su retina.

Dejamos al castañar entre los susurros del viento y las caricias de un sol de enero juguetón para disfrutar de una buena bajada, la senda de San Gregorio nunca defrauda y nos deja una dibujada una sonrisa, de esas que brotan cuando el sufrimiento de la subida ha sido recompensado con la bajada, y mas cuando nos negamos a completar los 3 kilómetros de descenso que nos restan hasta el tiemblo por carretera y nos la jugamos con una medio pista senda, que nos sorprende por la derecha y que nos dejo maravillados cuando nos dejo prácticamente al inicio de la subida al castañar tras haber disfrutado de un par de pasos muy, muy divertidos.

Noe nos guía de forma magistral por el Tiemblo hasta dejar el pueblo por el embalse del Charco de Cura. Unas buenas pistas con unas subidas cada vez más graciosas nosengranacercando a Cebreros, Los varones de la ruta mas muy tocados cuando en un alto Noe intenta desviar la mirada hacia un cielo precioso para que no viésemos los cuestones que no quedaban por pedalear hasta ganar la carretera, si alguna vez veis en mitad del campo que una cuesta de tierra de repente se transforma en hormigón ya podéis meter el plato pequeño porque la que se avecina es buena.

Recorremos todas las subidas que la ninfa de Cebreros se conoce llegando al pueblo con un hambre atroz, menos mal quesaben alimentar estómagos hambrientos y nos metemos para el cuerpo una hamburguesa tamaño XXXL como no la habíamos visto en la vida y por tan solo 4,50 € todo un lujo para los tiempos que corren.

He pasado un jornada de cumpleaños fantástica, mucho mejor de cómo me la podía haber imaginada con una compañía excepcional y con un regalo en forma de tarta y café por parte de Noe que fue todo un detallazo, Muchas gracias Noe me hiciste muy feliz.

Track de la ruta.

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