Disfrutando de lo Simple: Vía Verde del Tajuña 2010.

“Yo creo en el largo y prolongado desorden de los sentidos para alcanzar lo desconocido.
Yo vivo en el subconsciente, nuestra pálida razón nos oculta el infinito.”

The Doors la película.

Hay semanas en las que uno vive la vida de forma intensa, algo así me ha sucedido a mí en esta semana pasada. Cuando estaba a las puertas del paro una empresa me ha contratado, suena extraño en los tiempos que corren pero es cierto, el próximo día uno firmo el contrato para trabajar con ellos. Todo cambio hay que asimilarlo y este me influye, tal vez notareis que durante una o dos semanas el blog no tienen el ritmo que solía mantener o no encontrareis rutas curiosas e innovadoras, tengo que asentarme y bueno por decirlo de algún modo reiniciar mi vida, pero estoy seguro que una vez me asiente todo volverá como hasta ahora.

Como hemos castigado a Noe por ser mala chica a un destierro en las Canarias para qué sufra con el sol y el calor, tampoco me apetecía mucho salir a andar, tras hablar con Mon y Cmena al final nos decidimos por salir a rodar. Mi amigo despistado me ha puesto los dientes largos con futuras rutas de fin de semana completo y si tengo la oportunidad de apuntarme a alguna no quiero ser un lastre excesivo a la hora de marcar el ritmo en el viaje y tener algo de fondo para rodar y rodar.

Salimos de Morata de Tajuña con tiempo seco, muy despejado y una temperatura de lujo para estar a finales de enero, todo lo contrario a lo pronosticado por el aemet, menos mal que ayer cuando le pregunte a Cristián que haríamos si llovía el me respondió con un “… tu tienes chubasquero ¿no?”, desde los tiempos en los que empecé a salir con los Reenganchados en el foro no había sentido una actitud tan positiva a la hora de afrontar el mal tiempo y disfrutar con la bici.

La vía verde del Tajuña no tiene ningún secreto y muchos alicientes. A me gusta ya que me permite rodar sin llenarme de barro hasta las orejas, hacer muchos kilómetros sin desnivel y poder rodar por ambiente rural que sin llegar a sentir la sensación de libertad que te da la montaña te permite evadirte por unas horas de lo urbano, de lo cotidiano. Mon ya conocía la vía y para Cristián es un descubrimiento que le gusta, esto de rodar y rodar de vez en cuanto es algo que pide el cuerpo.

El viento es muy fuerte al ir hacia Ambite, las banderas ondean  enarbolando los cantos que les susurra el viento, esto nos supone un esfuerzo extra, pero hemos decidido tomar este reencuentro con la bici en plan paseo y apenas superamos los 16 Km. por hora, siendo pasados por todos los grupos que ruedan en nuestro sentido y sintiendo envidia sana por los pocos que ruedan en dirección contraria los vemos pasar como motos ayudados por un viento terrible. En la ermita nos tomamos un refrigerio que el desayuno ya esta olvidado y disfrutamos de un buen baño de sol de enero, algo que no tiene precio, bueno o si que se lo digan a los nórdicos lo que cuesta un rayo de sol en enero. Si bien he dicho que la vía verde del Tajuña no guarda ningún secreto pero te puede sorprender es porque hay que ir disfrutando del entorno, no ya del camino, por una vez la ruta la tenemos clara y bien señalizada, ahora podemos perder la mirada en los huecos de las paredes rocosas que parecen pequeños nichos horadados por el hombre, por curiosas placas en memorias de asiduos a casinos con ciertos problemas con la electricidad, con negocios que recuerdan con pequeños carteles que todo lo que hay dentro de sus recinto es de su propiedad, con propietarios que dejan claro en un mismo cartel que la propiedad es privada y particular, con desvíos que evocan recuerdos a viejos perros como yo que han rodado por esta vía en busca de aventuras cicloturistas, a un frondoso pinar que te sorprende y estoy seguro será todo un vergel en las calidas mañanas o tardes de verano.

Llegamos a Ambite y nos tomamos una coca-cola en el bar que esta a pie de vía, una foto de recuerdo y una vuelta rápida, muy rápida dado que ahora el rodar es ya sin esfuerzo.

El lema de las vías verdes es vive la Vía, nosotros la hemos vivido y disfrutado, espero que si vas la disfrutes y si te gusta ver buscar la esencia de la vida, la semilla de la felicidad en las cosas sencillas te aseguro que por lo menos terminaras con una sonrisa en los labios y eso es algo que no consigues todos los días.

Track de la ruta

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Canto Cochino-Maliciosa baja-Curso del Manzanares.

“No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.”

Rubén Darío

Para mí el fin de semana empieza cuando dibujo una amplia sonrisa al encontrarme a los pies de las montañas, comienzo a sentir su canto y no puedo más que encaminar mis pasos hacia sus pétreas rocas. He quedado en cantocochino con JJ y Cmena, hay una ruta a la que tengo muchas ganas de hacer desde este otoño y repetir un tramo que le invierno pasado con un gran paquete de nieve resulto maravilloso. Al salir de Canto cochino tenemos que implementar en el track una subida divertida que no sea por pista, los senderos que tantas veces he bajado en la bici ahora son una buena opción de subida. La nieve pronto hace su aparición en tramos muy dura y en otros con menos cuerpo comienza a dibujarnos un paisaje invernal maravilloso. Cuando alcanzamos la pista disfrutamos de una capa de unos 20 centímetros de nieve que a modo de lienzo se extiende bajo nuestros pies en el que dibujamos nuestros pasos camino de otra senda algo más helada y ya más cargada de nieve que nos dejara en la senda de los porrones. Nos cruzamos con un grupo de corredores que bajan de la maliciosa baja, otra pareja con dos perros pone rumbo a la maliciosa baja mientras nosotros nos dedicamos a saborear un te con licor43 calentito que he metido en el termo. Las vistas de la cuerda larga son impresionantes, completamente nevada me incita como una mujer picarona en ropa interior a acariciar su piel tersa y Suave dibujando con una caricia el contorno de los limites de lo prohibido sobre su piel.

Por la otra vertiente hacia Mataelpino un mar de nubes hace la delicia de nuestros ojos dejándonos una estampa maravillosa, de entre las nubes sobresale un pico que a modo de galeón hundido en la tempestad de belleza quiera salir a flote. Nos cruzamos con un senderista que acompañado de un perro vuelve sobre sus pasos, nos hace gracia, ya que hacia mucho no oíamos en una conversación el uso de “córcholis”, genial. La ascensión a la maliciosa baja se nos hace dura, la temperatura ronda los 7 grados y la nieve pierde consistencia por lo que nos hundimos hasta las rodillas. Coronamos la maliciosa baja y el espectáculos que nos brinda la base de la maliciosa con cabezas de hierro y la continuación de la cuerda larga frente a nosotros es muy difícil de describir con palabras, simplemente diré que llena, que aun dos días después tengo llenas las pupilas de sus luz, y mis oídos de su calma. Cada vez que estoy en este rincón de la pedriza soy feliz y me tiraría horas enteras disfrutando de unas vistas que me cautiva y me sorprenden cada vez que voy.

Comemos parapetados del viento entre dos rocas que ya tengo controladas, en su interior apenas hay nunca nieve y el viento solo nos susurra en ocasiones muy bajito, al oído casi con dulzura leyendas de tiempos pasados. Tras comer bajamos para encontrarnos con el arroyo de la condensa, la nieve comienza a ser muy profunda llenando en varias ocasiones hasta alcanzar nuestra cintura. Pero esta situación da juego para grabar unos videos muy divertidos en el que Cmena consigue grabar la caída de JJ y sus peripecias para lograr ponerse en pie.

Pero lo mejor estaba por llegar, al llegar al recién nacido Manzanares cuando voy cruzarlo cede de mi pie de apoyo la roca y la nieve que sostenía cayendo de rodillas al río, doy fe que baja fría, muy fría. Las polainas y el tejedlo de los pantalones hace que no cale al forro interior por lo que no me tengo frío en las piernas. Logramos alcanzar la pista y me niego a renunciar a completar la ruta después de todo lo que llevamos sufrido hasta el momento. El cansancio de andar con nieve es algo que no tenía calculado.

Seguimos unas huellas que se adentran hacia el descenso del Manzanares rumbo a la capital, la nieve nos vuelve a llegar hasta las rodillas, nos encontramos con tres compañeros de bota que nos dicen que nos queda aún como un kilómetro de ascensión entre nieve con poco cuerpo. La verdad es que las membranas de las botas ya han colapsado y el agua corre por el interior de la bota libremente por lo que nos da lo mismo mojarnos un poco más. La senda es preciosa en su descenso acompañado por un río manzanares que salta juguetón entren las rocas formando pozas y pequeños saltos curiosos.

El puente de madera sobre el Manzanares nos dejara a los pies de una pista que limpia de nieve, algo que ya pedía a gritos y a modo de coña la llamábamos la mierda blanca nos tenia un poco saturados. Esta pistan nos dejara de nuevo en el aparcamiento de Canto Cochino, felices por haber disfrutad de una gran día en compañía de grandes amigos y con el recuerdo de otros que sabemos que de haber podido lo habrían pasado de lujo junto a nosotros.

Track de la ruta.

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La Jarosa Integral.

“Todo el mundo puede tener un buen día. El problema aparece cuando tenemos un mal día. Es entonces cuando nos ponemos a prueba. En un sentido tangible, un mal día, mucho más que un buen día, muestra nuestra verdadera esencia.”

Arthur Golden

Cuando no tienes niños con los que poder disfrutar viendo su cara de felicidad y sorpresa al encontrarse los regalos que los reyes han dejado bajo el árbol y familiarmente es una fecha que no se celebra, uno puede disfrutar del mejor regalo de reyes que se puede tener, todo un día esplendido de enero para vivirlo en el montaña.  El otro desheredado de la felicidad y compañero de rutas será Israel, le mande un mensaje diciéndole que salía solo y se negó a dejarme ir por mi cuenta. Ya lo decía José Marti “No hay más goces reales en el mundo que el amor fiel de la casa, y la amistad en los pocos hombres buenos.” Israel es de estos últimos, uno de los pocos hombres buenos que he conocido de los que te abren las puertas de su amistad de corazón.

Salimos tarde y comenzamos a andar por la Jarosa sobre las 11:00 de la mañana, el día es claro con un cielo limpio, similar a un océano de luz  en el que poder bañarnos y disfrutar de este Oasis en mitad de la semana. No tengo una ruta clara, tan solo quiero subir hasta las proximidades de cueva Naranjera y disfrutar del paisaje con el Valle de los caídos a nuestros pies. Ascendemos directos por el cortafuegos hasta el cerro Carrasqueta, la subida es dura por una senda con pendiente generosa y algo de nieve caída seguramente la noche anterior. Las vistas a la gran cruz se van haciendo grandiosas con cada metro que ascendemos, hasta completar toda una perspectiva global del recinto. Israel queda maravillado de la construcción y del día, cada pocos pasos me comenta “parece un día de finales de invierno, es un pecado quedarse hoy en casa”. Recorremos la cuerda de los pinares altos hasta unas rocas en las que tenemos una visión global del valle, nos hacemos unas fotos y volvemos sobre nuestros pasos para encontrarnos de nuevo con una vaca que nos mira con ojos de pena desde el otro lado del vallado. Israel la habla “… pero para que quieres cruzar la valla si hay estas muy bien, con estas vistas tan maravillosas y estos pastos” la vaca se le queda mirando y se le acerca por momentos sin miedo, ella quiere ser emigrante, una vaca por el mundo y rumiar de los apetetitosos pastos que se divisan desde nuestra atalaya. Que bello momento del hombre que le susurraba a las vacas, cuanta dulzura en ese cruze de miradas entre animal y hombre.

El objetivo de la ruta esta cumplido,  le comento a Israel la opción de regresar por el mismo sitio, pero se siente tan feliz en la montaña con una senda maravillosa extendida bajo sus pies  que se pierde en la lejanía hasta llamar a la puerta del refugio de la Salamanca que  me dice de continuarla, » no hay prisa, hace un día fabuloso de millonarios» y es cierto, dinero poco pero hoy somos ricos en felicidad. Como yo solo necesito que me den palmas para ponerme a ello nos ponemos a recorrer la cuerda que separa Ávila de Madrid, esta senda es una delicia con unas vistas extraordinarias a ambos lados de la sierra y con un paisaje sensacional del cerro de cueva valiente y de la Salamanca. Recorremos la senda que es el GR-10 con los ojos de dos ciclistas que ven una bajada maravillosa del risco de Polanco hacia el DH2000, pero pronto volvemos a nuestro deleite andarín disfrutando de un rincón mágico entre unas rocas que aprovechamos para comer y hacer unas fotos, este sitio me lo guardo para pasar una noche de primavera con Madrid de fondo iluminado y la cama orientada a un nuevo amanecer.

A medida que vamos ganando altura vemos como la frío y el viento ha decorado con escarcha los árboles sacándoles un molde de hielo. Estamos viviendo un magnífico día de montaña, nos hemos arriesgado a ampliar la ruta y la naturaleza nos lo esta gratificando con creces, andamos felices del momento que vivimos, estamos solos en la cumbre del cerro de la salamanca junto al refugio, un manto blanco cubre todo el horizonte moldeando rocas y árboles como en las fotos que nos ponemos de fondo de pantalla anelando un día poder estar ante ese paisaje , respiro fuerte y disfruto de mi regalo de reyes, sin lugar a dudas esto es lo que yo quería para este día, ser feliz. En la cara de Israel puedo ver la felicidad y la ilusión de un niño que abre su regalo, Se nos hace tarde y comenzamos a bajar, nos damos prisa ya que apenas contamos con dos horas de luz y me he dejado el frontal en casa.

Pero estoy tan emocionado que me da lo mismo, Israel y yo sabemos que la aventura es la aventura y si tenemos que bajar de noche bajamos, por eso cuando le planteo seguir una senda que tengo controlada en su comienzo pero que no se bien donde nos conducira, me dice que adelante, que vamos a por ella, actitud positiva camino seguro al existo. La senda tiene muy buena pinta, parece casi virgen por no ser  la estufa que nos encontramos tirada a un lado entre los pinos, hay que ser guarro en esta vida.  Las únicas huellas que nos encontramos son las de un corzo seguramente y las seguimos, estas huellas nos conducen por una bajada fabulosa hasta la fuente de la cierva y de hay hasta el cortafuegos es un descenso trepidante con unas vistas maravillosas del embalse y de la llanura Madrileña.

Tras cruzar el arroyo de los álamos blancos nos adentramos en otro sendero fabuloso que por el cerro de la viña nos dejara en la pista que bordea el embalse con un sendero final apoteósico, digno de un final para una ruta como la que nos ha salido.

Si hubiese escrito a los reyes una carta pidiéndole un día de regalo como este, no lo habría pedido tan completo, ha sido un día espectacular, por un recorrido apasionante, de lo mejor que se puede andar por la jarosa, no le ha faltado de nada, bueno si, una gran persona que tendría que hacer más caso a las palabras de Lord Byron “Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz”, sabes que la amistad esta para estas cosas.

Fotos por Israel Mass

Track de la ruta

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La ruta del Iluminado.

Me asomo a la ventana siempre está lloviendo
y en mi vieja radio suena «Sol de invierno».
Perdido en el camino entre el amor y el odio;
tan cerca del cielo como del demonio
…”

Extrechinato y tu, letra de Si el cielo esta gris


Según apago el despertador intento escuchar como la lluvia golpea el alféizar de mi ventana, pero es inútil mi esfuerzo ya que veo con cierta desilusión que no llueve, y eso se traduce en tener que salir a montar en bici con el frío que hace, solo me queda el comodín de la llamada que se produce a los pocos minutos. Isra me confirma que tampoco llueve en Cercedilla, por lo que tenemos ruta si o si.

Unos días antes, Joaquín del clubvizi, me había mandado un mensaje para que me apuntara a la ruta que  estaba organizando. El recorrido que había ideado tenía gran cantidad de tramos sacados de mis tracks, como la idea me atraía se lo comente a Mass el cual acepto encantado. Dos horas  después de mi sueño de  “despertares húmedos”, mal pensados  porque quería que lloviese,  nos presentamos como invitados a la ruta del clubvizi.

La gente de este club es especial, me gusta pensar que más que un club son una pequeña familia que les une una vinculo muy especial, la pasión y las ganas por un deporte que les reporta muchas satisfacciones en forma de grandes momentos, solo hay que ver su álbum de fotos para entenderlo.  De los que nos presentamos en la salida solo conocía a Joaquín ya que es con el que he compartido muy buenos ratos en estos últimos años tanto en  viajes como en  alguna ruta suelta.  Salimos de Cercedilla para enlazar con el camino de santiago, pero antes tendrá Joaquín que comprobar que no se lo vamos a poner nada fácil y perdemos a la mitad del grupo con los primero giros en los senderos. Tras reagruparnos disfrutamos del final de la segunda parte de la senda alakan y de los senderos de los almochones que están muy cargados de agua, miro al cielo, esta totalmente cubierto y se puede poner a llover en cualquier momento. Nos adentramos en los senderos del camino de santiago de Madrid para disfrutamos como el apóstol manda en sentido Madrid, amigos que peregrinar es duro y los deleites del camino son para los domingueros como nosotros. Mass y yo le tenemos guardada a Joaquín una sorpresa a modo de senderito que le gusto mucho y eso que nos costo patear una parte de la subida que estaba un pelín embarrada. En la fuente que hay cerca de la pista de hormigón que nos subirá a los montones decidimos hacer una descanso para aligerar la mochila de Isra de golosinas. Da gusto descansar en el campo con gente armada de verde y con perros que velan por tu seguridad, cuanto tenemos que agradecer los ciclistas de montaña a tan gratos compañeros de jara y corredurías senderiles.

La niebla comienza a caer a la par que nuestras fuerzas subiendo por las rampas imposibles de la presa de majaelespino. Subo junto con Isra, dejándonos los riñones en cada pedalada, le digo  a mi compañero que voy muerto y el me responde con un “… ni se te ocurra bajarte de la bici, que no lo ha subido ninguno y nosotros lo vamos a hacer entero con un par de huevos”  y claro cualquiera se baja con un argumento tan aplastante.

Coronamos la subida y para no quedarnos fríos nos ponemos a bajar, nuestros escoltas apostados  por la bajada  disparan para que las liebres y los conejos no se nos crucen por el camino y así evitar caídas, son de majos.

Las primeras gotas golpean nuestros cascos cuando comenzamos a pedalear hacia las presas de la barranca, será solo un aviso de incontinencia celestial para avisarnos que movamos el culo y subamos a la senda Ortiz de una vez. El aviso nos queda claro y nos ponemos a ello subiendo por una pista con algo de nieve y hielo.

La senda Ortiz esta algo más cargada de nieve por tramos, se ha puesto su traje de invierno pero yo la he visto más bella con su abrigo gordo de nieve que da gusto abrazarla con nuestras ruedas. En la pradera del antiguo hospital discutimos como bajar, optamos por el bambí y el ventorrillo en lugar de la trialera del miedo, cuando estoy dando unos consejos para bajar bien la bambi ocurrió el milagro, Isra totalmente serio me interrumpe el discurso “… alakan perdona que te interrumpa pero estas totalmente equivocado, el sendero bambi no siempre es el mismo, no siempre tienes la misma trazada, cada vez va cambiando, la montaña esta viva.”. Ha sido sin lugar a duda una revelación de las grandes verdades del MTB, desde ahora esa pradera es para nosotros tierra santa y como tal la veneraremos en agradeciendo al yedai del MTB al iluminado de cercedilla por compartir tanta sabiduría con unos globeros, peones del MTB.

Tras el descojono por el momento místico vivido nos lanzamos por una trialera muy empinada con apenas 20 cm de trazada en el que se podía intuir entre la nieve un trozo de piedra, la punta de un palo, un hoyo, vamos que si te salía de la tierra para rodar sobre la nieve mejor no frenar. Con más miedo que vergüenza logro completar la bajada completa sin poner un pie a tierra para regocijo de Mass y gritos de alegría de Joaquín que había seguido mi rueda y se marco también el descenso completo

Alcanzado el ventorrillo, la lluvia comienza a ser más intensa,  me quedo helado, siento un frío intenso por lo que le digo a Joaquín que yo me retiro, algo que la mayoría secundara conmigo . Decidimos acortar la ruta bajando por la trialera de la parte trasera del ventorrillo y vamos a dar al final de la trialera del  miedo en la que esta vez si que pasamos miedo de verdad y no por las piedras sino por uno bichos negros con cuernos que parecían miuras y que para colmo tenias que ir sorteandolos entre una ensalada de piedras y regueros.

Llegamos a los coches completamente calados, pero muy felices por una ruta increíble, en la que nos lo hemos pasado de lujo. Estos intercambios culturales entre grupos hay que hacerlos más a menudo que resultan muy pero que muy divertidos, pero claro con gente como Joaquín y Cía. lo de menos es la bici, la diversión esta asegurada.

Gracias a Israel Mass y Joaquín por las fotos

Track de la ruta

Galería de fotos Clubvizi

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Noe´s Trails o El cebreros de los cuentos de hadas.

“El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.”

Aldous Huxley


Mientras cruzo el puente sobre las aguas del embalse de Picadas puedo disfrutar con los primeros rayos de sol que se filtran entre una fina capa de nueves, de como una escasa neblina le da un toque mágico a sus aguas verdes turquesa. Siento fascinación por este rincón de Madrid y en especial por este embalse, es como si el hada que lo habita me embrujase y me llamase para asomarme a la orilla de sus ojos.

Pero había quedado con otro ser mitológico transformado en mujer, la ninfa de Cebreros Noe. Ala que me encontraré unos minutos después junto al campo de fútbol, en el punto de quedada. Hacía tiempo que me pedía que fuésemos a su pueblo a andar, siempre hemos ido al Tiemblo y para una cebrereña de corazón eso es una ofensa que no se puede permitir, además es una de las veces que la he visto más guapa, los aires de Ávila la sientan muy bien.

Cristián será el tercer componente de la expedición para descubrir lo que Cebreros puede ofrecernos. Noe siempre me decía en las rutas de montaña de la sierra de Madrid, “cuando vengas a mi pueblo solo puedo ofrecerte pistas y vistas bonitas”,  sin tanto pino, ni sendero. Al cruzar la carretera podemos ver el pueblo sumido en una ligera bruma a los pies de bellas montañas teñidas de blanco. Pronto los pinos hacen su aparición, sendas y trialeras se nos ofrecen para ser recorridas, nuestra alma biker se deja llevar por la emoción y sabemos que volveremos para disfrutar de la maravilla que estamos recorriendo a pie. Esta zona para Noe es nueva y esta encanta con lo que ve, ya no solo por que esta disfrutando sino porque Cebreros nos esta encantando. Las aguas que nos encontramos son verdes, cristalinas, un remanso de paz en pozas que aguardan su momento para entonar el canto de la vida en primavera, el musgo abriga las rocas dejando estampas increíbles, predomina el verde y la mañana lucha por regalarnos un poco de cielo azul, pero estos primeros días del año se están mostrando austeros en este sentido, siendo generosos en agua que a la postre es lo que alimenta y mantiene estos paisajes que nos cautivan.

Nos perdemos por sendas de fantasía, todo un regalo por lo inesperado, estoy entusiasmado porque me esperaba menos y simplemente tengo la emoción desborda. Entre sendas y trialeritas nos perdemos un poco buscando enlazar dos track pero resulta infructuoso por que tendríamos que trepar por rocas que no inspiran nada de confianza en su agarre, retomamos la senda buena y esta nos dejara en el punto más alto de la ruta por los Linares de las Palomas, punto en el confluyen varias rutas de las que han señalizado.

Descendemos por unas trochas impresionantes hasta vadear el arroyo de la pizarra y tomar la senda arreglada que baja por su margen

derecho. Esta senda es una maravilla, el rumor del agua y el estruendo que produce  las pequeñas cascadas que se forman llenando pozas que son autenticas bañeras naturales de un agua celestial. Por un momento al ver una de las cascadas mas representativas me viene a la memoria Ordesa, salvando la inmensa diferencia que separa ambos lugares.

Terminamos nuestro paseo por la senda del arroyo pizarra regresando a Cebreros acompañado del Cerro del Castrejón. Cristian me dice que se asemeja a un pecho y yo no tengo por mas que darle mi mas sentido pésame por los pechos tan raros que ha visto si este cerro para el se parece a una teta.

Esta jornada de senderismo la voy a guardar en el recuerdo con mucho cariño, me lo he  pasado genial, por unos lugares maravillosos y con una compañía de lujo. Volveré tanto a andar como a montar en bici porque esta zona es simplemente una autentica maravilla que tenga muy cerquita de casa.

Track de la ruta

Galería de fotos

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