Cantocochino-Maliciosa-Nacimiento Manzanares-Cantocochino

Cuando la derrota viene, acéptelo como una señal, de que sus planes no son sólidos, reconstruya esos planes y embárquese otra vez hacia su meta codiciada. Si se rinde antes que su meta haya sido alcanzada, usted es un «perdedor».

Napoleón Hill


Siempre que tengo una idea alocada rondando mi cabeza unos días antes recibo la llamada de Samuel preguntándome, ¿Qué planes tienes? Estoy seguro que nunca daré la vuelta al mundo en bici o llegare desde Alcorcón al Tíbet a lomos de mi caballo de aluminio, pero de lo que si estoy seguro es que de darse la más remota posibilidad, el destino le pondrá a mi lado de la forma más rocambolesca posible.

Tras unos fines de semana coqueteando con una depresión he decido hacer caso a José Luís Borges Como ser humano soy una especie de antología de contradicciones, de gaffes, de errores, pero tengo sentido ético. Esto no quiere decir que yo obre mejor que otros, sino simplemente que trato de obrar bien y no espero castigo ni recompensa. Que soy, digamos, insignificante, es decir, indigno de dos cosas; el cielo y el infierno me quedan muy grandes. Por lo tanto me toca hacerme un hueco en este mundo digamos la Tierra Media.

Salimos a una hora prudente de Móstoles para llegar a tiempo a la barrera de la pedriza y que esta este abierta, es el fin de semana de mediados de agosto, un frente frío amenaza con una bajada bruta de temperaturas y eso hace que los habituales de convertir la pedriza en su pequeño caribe no hagan colas para entrar a ritmo de bachata y reguetón, por lo que conseguimos dejar el coche en un aparcamiento vacío de coches. Vamos a hacer una ruta de dos días y estreno botas, creo que me he pasado con la dosis de optimismo para este finde. Hace mucho que no hablo con Samuel y el tiene mucho que contarme, yo termino pronto, mi vida sentimental la resumo en lo que doy al botón para cerrar el coche y el resto le hago un resumen abreviado, una mierda, y puesto al día en 3 segundos nos ponemos a andar rumbo a la Maliciosa, Samuel comienza a contarme su viaje al camino con Jack y unos amigos pero el sendero por el que subimos le tiene maravillado, interrumpiendo su relato cada dos por tres.

La subida a la maliciosa es muy dura, Samuel va descubriendo sendas que ni se imaginaba que existían quedándose alucinando. Como los dos somos almas despistadas, no fuimos capaces de ponernos de acuerdo y los dos cargamos con un hornillo cada uno pero ninguno de los dos ha traído fuego para encenderlos, por lo que mi compañero se dedica a saludar a todos los que nos encontramos, les hace una pregunta mamporrera para crear empatía, les invita a frutos secos y a continuación les pide unas cerillas o un mechero, parecemos dos pirómanos con mono de lumbre. Un hombre mayor que baja de la maliciosa baja nos ofrece y unas cerillas, pero no tiene rascador, ya hemos conseguido la mitad, más importante.

Nuestros planes son salir de canto Cochino, subir la maliciosa, el alto de las Guarramillas, tomar la cuerda Larga y dormir en la cuerda en vivac o en un refugio cercando a Morcuera. Pero al llegar a la Maliciosa nos vemos obligados valorar nuestra situación, el optimismo con esta ruta se nos ha ido de las manos, en la Maliciosa corre un aire que nos deja heladitos, Samuel se pone su chaleco y yo me acuerdo del mío que esta en el coche, aguante el fresco por no sacar el polar, pero me doy cuenta que me queda tan solo dos litros de agua para toda la ruta, me he bebido un litro subiendo y eso es insuficiente para pasar la noche en vivac en mitad de la cuerda ya que no hay agua en el recorrido. Y otro hándicap es que nuestros sacos son S-15 no aguantan las temperaturas que da la sensación puede hacer en la montaña por la noche, el parte de la noche anterior dio para esa altura 6 grados sensación térmica de 2 grados.

Decidimos abortar la aventura par un fin de semana con mejor temperatura y me invento una variante para no bajar por el mismo sitio. Alcanzamos el collado del piornal y nos bajamos hasta la zona del nacimiento del Manzanares, para alcanzar el Arroyo de la condesa por una senda maravillosa, El abrigo de este pequeño valle nos hace pasar algo de calor, se esta de lujo a pies del arroyo y decidimos comer con el sonido de una cascadita melodiosa de fondo. Una vaca se empieza a poner algo testaruda y nos mira mal, por lo que levantamos el campamento y descendemos el arroyo hasta alcanzar la pista que sube al collado de los pastores. Le propongo a Samuel bajar por donde despeñe a Jaime con la bici y nos marcamos un descenso cargando con la bici al hombro apoteósico y como recompensa le prometo unas pozas que no podrá resistirse ya que invitan al baño.

Según vamos bajando Samuel alucina por donde metí con la bici al bueno de Jaime, y babea con la visión de las pozas de aguas cristalinas. Como vamos bien de tiempo decimos bajar a una que esta algo escondida y tiene un pinta “indecente”, esta muy abajo, alejada del camino y con una cascadita que la llena, Samuel se despelota y se pone el bañador, yo me despeloto y me voy al agua, total al salir como no se pongan las gafas de cerca no la van a ver. El agua esta helada pero el subidón físico y mental que me da el baño es alucinante, nado de un lado a otro de la pequeña poza, apenas puedes dar tres brazadas pero disfruto como uno niño, siento toda la fuerza de la montaña corriendo por mi cuerpo, Samuel se anima pero se sale enseguida, esta disfrutando pero no aguanta el agua helada, yo me vuelvo a meter para su desesperación, me ve disfrutar y quiere más. Dejamos las mochilas al pie de la charca y nos metemos hasta otra que esta oculta del camino y es muy bonita, en esta el agua esta mas caliente, ya que esta más tiempo retenida y se mete Samuel para hacerle unas fotos. Mientras continuamos descendiendo en busca de la senda que nos lleve a la charca verde recuerdo una frase se Goethe Buscad dentro de vosotros y lo encontraréis todo, y alegraos de que allá fuera, o como queráis llamarlo, haya una naturaleza que diga sí y amén a todo cuanto habéis hallado en vosotros. Da lo mismo lo espectacular, agreste o salvaje que sea la naturaleza que disfrutamos, ella siempre nos da lo que tiene y este en nosotros saber aprovecharlo. Tras disfrutar de la cascada de los chorros nos cruzamos al rato con una pareja de senderista de avanzada edad que quieren verla, se les ve fatigado y les queda remontar todo el desnivel por lo más duro, no se amilanan cuando les decimos que como mínimo una hora y continúan subiendo. Una vezalcanzamos la pista, nos encontramos con un compañero de club de Samuel, han estado escalando y van a pasar la noche en la charca verde, miramos sus sacos y morimos de envidia, son tres veces los nuestros de grosor. Como se han pasado la charca verde, les guío por la senda, la charca esta llena repleta, las voces del gentío se escullan a decenas de metros antes de llegar, eso si los cuerpos espectaculares de dos morenazas tendidas en las rocas con sus bikinis negros es de agradecer. Dejamos a los amigos de Samuel en la charca, no ven claro cuando toda esta prole les pueda dejar dormir tranquilos.

Llegamos destrozados al coche, la ruta ha sido muy dura, nos hemos dado cuenta que el proyecto que teníamos estamos muy lejos en forma física de poder hacerlo, pero hemos aprendido la próxima vez fracasaremos mejor.

Como tenemos todo el material de acampada, optamos por ir al camping de peguerinos, en el coche tengo mantas por lo que si tenemos frío podemos usarlas, la noche sorprende mientras montamos las tiendas, nos hacemos dos tandas de pasta y al calor del saco que mañana nos toca otra caminata para ver como responden nuestras piernas.

Por mi parte comienzo a recuperar la alegría de volver a la montaña y disfrutar con lo que tengo, si ya lo digo yo que soy un chico Low Cost, un chico Ikea “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita” y yo ahora conozco el secreto que hace años desvelo Walt Whitman Ahora conozco el secreto de hacer la mejor persona: crecer bajo el aire abierto y comer y dormir con la tierra.

Track de la ruta

Distancia recorrida: 24,3 kilómetros
Altitud min: 102 metros, max: 2.219 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.313 metros, bajando: 1.405 metros
Grado de dificultad: skill Difícil
Tiempo: 9 horas 50 minutos

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La crisis de la media vida.

“Sí, en mi vida, si se puede llamar así, hay tres cosas: la incapacidad de hablar, la imposibilidad de estar en silencio, y la soledad, que es lo mejor que he hecho.”

Samuel Beckett


Desde que volví de los pirineos, tengo un desorden impresionante en mi cabeza. yo que me fui para poner en orden mis pensamientos, aclarar mis ideas y asentar bases con las que construir un proyecto de vida. He vuelto con la azotea revuelta, el alma despeinada y las ilusiones desperdigadas entre la razón y el deseo.

La apatía y la desazón se apoderan de mí. No tengo ganas de quedar con amigos ni de salir, pero en todo este caos que habita en mi cabeza de vez en cuando se firma una tregua que me permite intentar evadirme. Decido salir y dar una vuelta por Señalara, la ruta es lo de menos, quiero despejarme buscar esa Señalara Zen que hace una año me apaciguo, volviendo a la senda de la felicidad.

Dejo el coche en Señalara, me preparo mientras una pareja discute sobre quien lleva la mochila y lo que van o no a meter en ella, les dejo discutiendo y subo hacía la fuente en donde un hombre mayor me sonríe al llegar dándome los buenos días, mientras lleno la botella de agua cruzamos unas palabras, se evade de la conversación que tiene su mujer por el móvil dictando la lista de la compra. Le dejo con su bastón y su sonrisa viendo el transito de senderistas que toman el camino hacia las lagunas.

Empezar a andar o montar en bici a mí siempre me resulta muy duro y esta vez no estoy con la moral lo suficientemente fuerte para aguantarme a mi mismo. Al llegar al desvío de la laguna de Señalara y tomar la senda hacía la laguna de los pájaros, estalla en mi cabeza la revolución. Mi deseo es continuar la ruta pero mi voluntan es la de parar, quedarme allí o volver al coche, mis pasos son cortos, poco a poco me voy sumiendo en un abatimiento que me hace parar cada dos paso, me siento realmente hundido, sumido en una tremenda depresión en la que una cascada de pensamientos, de reproches, de ilusiones rotas se van sucediendo, apenas puedo caminar y no me voy dando cuenta ni por donde voy, he salido a disfrutar de la naturaleza y me encuentro inmerso en lo más profundo de mi, caminando por los cristales rotos de mis sueños, planes e ilusiones.

Sin apenas darme cuenta llego a la laguna de los pájaros, me tumbo en su orilla y cierro los ojos. Han cesado las voces de mi interior, esta todo en silencio, reina la calma, la oscuridad, caigo en un ligero sueño del que me despierto por un remolino que cruza veloz la laguna. Me siento bien, todo ha pasado, he descendido a mis infiernos y he regresado, recuerdo unas palabras que unos días antes había recibido por mail una frase de Vinicius De Moraes Dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos dulces, porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente exhausto. He de fijarme nuevas metas e intentar vivir, disfrutar más de cada hora del día de cada rayo de sol de cada gota de lluvia, dar las gracias por lo que la vida te regala y dejar de poner en oferta un corazón que no encuentra compradores.

Dejo la laguna de los pájaros, voy animado, es como si hubiese vuelto a amanecer, disfruto de lo senda que me lleva hacia el puerto del nevero, con sus montes solitarios al fondo, las vacas y los caballos pastando, mi sonrisa al viento ondeando una recién lavada felicidad. El camino que quería recorrer para no hacer lineal el recorrido y volver a pasar el calvario de la subida me resulta un tanto salvaje, veo que tengo que bajar una barbaridad para volver a ganar de nuevo altura, decido regresar a la laguna de los pájaros, me queda poco agua y mientras la estoy llenando se me cuela una ranita de las pequeñas dentro, esto es sin lugar a dudas una prueba del karma. Me lo tomo con humor mientras vacío el Camel en la orilla dejando a la ranita en su hogar.

Nunca había subido a claveles desde la laguna y hoy era sin lugar a dudas el mejor día para intentarlo, voy con fuerzas e ilusiones renovadas y en nada me presento en la cima de claveles, recorro la cresta y me planto en el pico de Señalara el cual disfruto en solitario. Un regalo divino por mi sufrimiento matutino. El resto de la bajada es un paseo en el que, esta vez si disfruto del entorno, de la sierra y sus cumbres, de una tarde fabulosa que no merece la pena perderse, Abraham Lincoln dijo: Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo, y yo he decidido ser feliz cerrando la puerta al amor pero dejando las ventanas abiertas, para poder ver las estrellas de la soledad, por si algún día amanece, que no es poco.

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La ruta de los tres valles desencantados.

El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir sin el valor de acabar ni la fuerza de continuar.

Samuel Beckett


Este invierno cuando las veía de fondo se me encogía el corazón, eran mis montañas, mi patio de juegos en los que disfrutar y la válvula de escape a una semana agotadora en la que la palabra idiota toma forma humana. Pero tras mi paso por le pirineo la magia ha desaparecido o mas bien mi concepto de montaña, miro a lo lejos, donde antes era feliz y ya no veo nada he perdido mi refugio.

Aparco en Cercedilla, el mismo aparcamiento en el que años atrás entraba con una ilusión enorme por comenzar una ruta, por encontrarme a mis compañeros de pedal, a mis amigos del foro. Ya no queda nada, solo bajar la bici del coche y ponerme a pedalear por una ruta mil veces recorrida en la que se no me va a aportar nada.

Me encuentro muy bien sobre la bici, subo sin esfuerzo, la tregua que nos hemos dado ha funcionado, el día anterior hicimos las paces y nos fundimos en un romance de ajustes, aprietes y grasa que la hacen rodar alegre. Hace mucho calor y no hay mucha gente en la Fuenfría, en la fuente están parados tres bikers, tres máquinas de grupo ciclista poco conocido. Miran como lobos hambrientos los que suben hacia la Fuenfría, les dan tiempo, “Son Paquetes”. Les detesto tanto como ellos me pueden detestar a mi, se ríen de nuestro ritmo “verano azul” entre risas y carcajadas, Kobayashi Issa dijo una vez La mariposa revolotea como si desesperara en este mundo, al igual que nosotros los gordos que osamos ensuciar los caminos con nuestro sudor, los que hemos decidido rodar a la velocidad de las mariposas y no a la del viento no somos dignos de practicar su mismo deporte, les dejo en su regocijo mientras se cuentan batallitas de carreras pasadas. La Fuenfría me trae muy buenos recuerdos ya que cuando empecé a montar en bici la subía cada sábado saliendo desde Becerril para preparar el camino de Santiago, ahora subo con más ritmo, a plato mediano, con más polvo en mis bielas y mucha menos ilusión que hace cinco años. A la altura de la vereda alta me pasan casi rozando dos de los máquinas que se van metiendo palos uno a otro con la cara desencajada y una velocidad increíble, pienso que si llega a estar Samuel conmigo a estos les saca los ojos, el no puede ver estas cosas. Me paro en el mirador de los poetas y busco la alegría con la que solía asomarme a su balcón, no la encuentro, retiro la mirada hasta encontrar la frase deAleixandre “Desde esta cima solitaria os miro, campos que nunca volveréis por mis ojos, piedra de sol inmensa, entero mundo, y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza.” Pero esta vez no encuentro su embrujo. Un grupo de biker ataviados de con equipaciones de las buenas llegan agotados, van de blanco con perneras y manguitos negros de invierno, con el calor que hace. El esta fuerte y ella es una diosa del MTB, hacia mucho que no veía un cuerpo tan bien modelado para una equitación de bici. Pero ni los guiños que Dios me pone en el camino me animan y continuo mi ascensión hasta el puerto por el tramo que más de testo, paro en la fuente que hay antes del mirador de la reina, beber de la montaña su sangre helada me alivia no solo la sed también algo el alma, soy un vampiro de la naturaleza con menos glamour que los del cine.

Al llegar al puerto un biker me pregunta por el camino para ir hacia Segovia, esta junto con la diosa que también quiere ir a Segovia, le indico el camino, la diosa y su acompañante se unen para compartir viaje, me miran como diciendo, vente con nosotros, la verdad es que me hubiese dado lo mismo ir con ellos, pero vuelvo a negar a ese cuerpo perfecto y continuo solo mi camino, perdona señor por negar dos veces tu regalo divino.

El carril del gallo ya no es lo que era, ahora casi se sube mejor que se baja, me cruzo con dos jinetes y un manso con mala leche que le dejo todo el carril para el. El calor angosta la vegetación que lucha por mantenerse verde y regalarnos su frescura, hago una bajada divertida, incluso sonrío un poco. Pero durara poco, me toca volver a subir y esta para mí si es puñetera.

Huele a pino, pero no de ambientador de los de verdad a pino cortado, como en Ikea pero sin código de barras, al ritmo que llevan estos cualquier día los cachondos te dan el tronco, una sierra y las instrucciones para fabricar la silla. La subida me vence en el último kilómetro, en donde pongo píe a tierra con el corazón al borde del infarto, esta no es subida para viejos.

En la fuente de Cotos me repongo del esfuerzo, un grupo de ciclistas debaten si es mas duro la carretera o la montaña, Jesús que cruz. Los kilómetros de carretera se me hacen durísimos, el aire es fresco y el chalequito que me he dejado en casa se tiene que estar descojonando de mí. Me decido dar una bajadaterapia por el Whistler, pero solo la prudencia puede con mi valor y lo pateo en gran parte. El sendero de la casa de la Mariposas repone en el algo mi decepción bajadora, disfruto.

Llego al aparcamiento de Cercedilla y veo que un conductor educado me ha roto un faro del remolque y me ha dejado los trozos de recuerdo, pero no la nota de agradecimiento con su teléfono, los hay de un tímido.

Supongo que malos días los tenemos todos, no he disfrutado con la sierra, no he disfrutado con la bici, no he disfrutado con mi soledad. Me acuerdo de la Diosa y pienso en una frase de  George Brassens Hay días en los que a Cupido no le calienta nada, así como voy a encontrar a mi Ninfa.

Track de la Ruta

Distancia recorrida: 43,33 kilómetros
Altitud min: 1.172 metros, max: 1.856 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.179 metros, bajando: 1.195 metros
Grado de dificultad: skill Difícil
Tiempo: 5 horas 25 minutos

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Carros de Foc en Cuatro Días: Día 4 de Refugi Colomina a Refugi Mallafré

La dicha de vivir proviene de nuestros encuentros con experiencias nuevas y de ahí que no haya mayor dicha que vivir con unos horizontes que cambian sin cesar, con un sol que es nuevo y distinto cada día.”

Alex McCandless (fragmento carta a Ron)

Me gusta ver amanecer y atardecer un mismo día, siempre algo nace con eso primeros rayos de sol tímidos que asoman por el horizonte sin llegar a iluminar plenamente, sin llegar a calentar. Se parecen en algo a nuestros despertares, no llegamos a pensar lo que el día nos puede deparar, no lo llegamos nunca a disfrutar.

Nos ha tocado dormir en colchonetas en el comedor y ha sido la noche que mejor he dormido para desesperación de Noe y JJ que dicen que les he dado un solo de ronquidos, y tan solo he interpretado los mejores temas que he escuchado las noches anteriores, eso si que eran conciertos.

Hace calor, tan solo son las 8:30 de la mañana y estamos a 2.395 metros de altura. Dejamos el refugio de colomina rodeando su estanque y dándonos cuenta de lugar tan maravilloso en donde hemos pasado la noche, el agotamiento del día anterior no nos dio para poder disfrutarlo.

Bordeamos el Estany de Mar y gracias a unas escaleras de piedra, madre mía que trepada llegamos al Estany de De Saburó que nos da acceso al paso del mismo nombre y coronamos el collado de 2.667 metros, ya hemos calentado.

Con este paso nos vamos acercando a la civilización, en el Estany del Cap de Port nos encontramos con varios grupos de scouts que arrastran sus penas juveniles por la montaña, no he visto en mi vida un grupo de chavales con menos ganas de estar en la montaña que estos, una lastima que no sepan apreciar el lugar tan maravilloso en el que están.

A la altura del Estany de la llastra nos encontramos con nuestros compañeros de refugio de la primara noche, los navarros. Es increíble la alegría que da ver a unas personas que tan solo conoces de un par de horas, será que en la montaña como en gran hermano todo se vive con más intensidad. Nos hacemos una fotos y JJ se deshace de un puñado de barritas ya que esta deseoso de quitarse todo el peso quepueda, parece ser que se les ha despertado un hambre voraz y las femeninas se pasan el día comiendo. Nos toca volver a bajar a un refugio el de J.M. Blanc y volver a subir con la cartilla sellada para que nos den la camiseta. Noe esta muy cansada, así que la dejamos a cargo de las mochilas. Esta vez nos toca a JJ y a mi ir a sellar, nos habían avisado los navarros que las vistas desde de arriba del refugio eran inolvidables textualmente “… es como un pequeño jardín zen pero con lagos” y la verdad la imagen cuando lo ves es impactante. Para bajar al refugio hay un paso un tanto complicado en el que hay que trepar, veo que JJ lo puede pasar mal y le digo que su vuelva con Noe que ya voy solo. Bajo a muy buen ritmo y en nada consigo los sellos y retorno, me encuentro físicamente genial sin la mochila a la espalda. La zona en donde esta enclavado el refugio es una maravilla, creo sin temor equivocarme el refugio mejor situado de la carros de foc que dejará un recuerdo inolvidable en la memoria de todos los que la recorran y además tengan la suerte de elegirlo como lugar de descanso.

Cuando estoy terminando de subir hasta el punto de encuentro con mis compañeros me topo con Noe que quiere ver el paisaje maravilloso que le ha comentado JJ, me tomo un respiro y nos maravillamos con las vistas.

Ya tan solo nos queda subir un collado el de Monastero a 2.715 metros para disfrutar de una larga bajada hasta nuestro final de ruta. Las nubes se compactan y la montaña ruge, una tormenta descarga al otro lado del valle y algo de lluvia nos cae, nos ponemos los chubasqueros y continuamos ascendiendo coronando sin mojarnos.

La bajada del Monastero es de piedra molida, muy suelta que resbala y tienes que bajar con muchísima precaución, al principio Noe y JJ lo pasan fatal pero una vez que le pillan el truquillo a bajar deslizando se les ve sueltos y disfrutando. Veo que la tormenta se nos viene encima y decido preparar un vivac con la manta térmica entre dos grandes rocas sin corriente de aire, cae granizo y la manta nos protege. El granizo deja paso a la lluvia y continuamos nuestro camino con los chubasqueros puestos.

Vamos dejando la montaña y nos adentramos en el valle, el verde predomina, los arroyos y los pequeños estanques de agua cristalina crean auténticas postales, estamos muy cerca del albergue Ernest Mallafré  y vemos con tristeza que nuestro viaje toca a su fin, estamos contentos por la aventura vivida, hemos superado nuestros miedos y temores siendo conscientes que nos hemos aventurado sin calibrar verdaderamente la ruta, pero que creo hemos solventado con mucha soltura y queestamos preparados para rutas de alta montaña.

Llegamos al refugio completando nuestro pasaporte de sellos, la camiseta es nuestra y una gran aventura finalizada con existo, nos hacemos la foto de fin de ruta y subimos unos metros hasta el lago Sant Maurici en donde llamamos a un taxi para que nos baje a Espot.

JJ partirá hacia Madrid, Noe y yo nos quedamos a pasar la noche en el camping de Espot para decidir que hacer el resto de semana que nos queda.

Solo decir que por mi parte ha sido lo peor que podía hacer, esta ruta. Ahora estoy tremendamente enamorado de los pirineos, de estas montañas y se me va a pasar factura en los próximos meses a modo de depresión  anhelando volver cuanto antes, o para fraseando a  Ismael Serrano Se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí, brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas.

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Carros de Foc: Día 3 de Refugí Ventosa I Calvell a Colomina.

Si recibes con alegría el día y la noche, si la vida despide la fragancia de las flores y las plantas aromáticas, si es más flexible, estrellada e inmortal, el merito es tuyo. La naturaleza entera es tu recompensa, y has provocado por un instante que sea a ti mismo a quien bendiga.

Henry David Thoreau.


El sol da la claridad a la gran carpa de este circo que cada día nos brinda la oportunidad de un nuevo espectáculo, tras dos días coincidiendo en las rutas ya tenemos más confianza con nuestros compañeros de ruta maños. El albergue es pequeño y acomodamos las mochilas fuera, el ambiente es fresco, pero sabemos que una vez nos pongamos a andar nos sobrar cualquier ropa de abrigo. Mientras nos ponemos las cremas solares puedo ver en los rostros algo de tensión. Sabemos que la etapa de hoy es dura, muy dura, nos lo han avisado desde la organización una llamada de la carros de foc le ponía en alerta a JJ “… su etapa 1, 2 y 4 son perfectas pero la etapa 3 es demasiado larga y dura para hacerla en una sola jornada, tendrían que partirla en dos.” Pero no tenemos más tiempo, la vida laboral, familiar y el tiempo libre en la montaña hay que administrarlo como el oro.

Con la preocupación en el rostro de si llegaremos a tiempo para cenar y dormir en Colomina dejamos el refugio ventosa que tan bien nos ha tratado y del que nos llevamos un grato recuerdo.

El camino de ascensión al Collet de Contraix no esta muy claro y un río nos lo pone un tanto complicado, vamos los dos grupos juntos, los maños y nosotros. Pronto la montaña nos empieza a retar con la pendiente cada vez más dura hasta mostrarnos un nevero impresionante que tenemos que sortear con una pendiente considerable. La nieve esta en su punto, la temperatura baja de la noche la mantiene dura y se anda sobre ella sin problemas, tenemos la suerte que amanece por la otra cara de la montaña y la sombra nos da un respiro. Miro a Noe y su cara refleja que lo esta pasando mal, la nieve no le gusta mucho y con la pendiente ve que una caída podría ser peligrosa. Coronamos el Contraix y como siempre que superamos un puerto un nuevo espectáculo de la naturaleza nos sorprende en la otra cara. Comemos algo en la cima, el sol se agradece y el lago que tenemos a nuestros pies al final de la senda por la que tenemos que descender es una maravilla, trozos de hielo flotan sobre sus aguas y el nevero se funde en su orilla en un beso helado con el que alimentar su cuerpo.

Cuando comenzamos a descender dos de los que mantienen el refugio han subido corriendo y ahora bajan a toda pastilla, vemos como la nieve ha perdido su consistencia en algunos puntos y nos avisan, ojo hay agujeros.

JJ decide bajar a modo tobogán y se desliza ladera abajo, a borrado las pisadas dejando una peligrosa rampa que en la que resbalo en alguna ocasión, alcanzando cierta velocidad al resbalar por la ladera, casi al fina de la bajada Noe también resbala y los maños la ayudan a detenerse.

Hemos superado lo peor, el ascenso y descenso de uno de los puertos más duros de la ruta y ya en el Estany de Contraix, nos relajamos un poco. Vamos genial de tiempo y una vez que alcancemos el refugio de Estany Llong  el camino será pesado y largo pero sin mucha complicación.

El Camino hacía el refugio es más tipo valle, predomina el verde y los árboles, el continuo cambio de paisaje nos tienen fascinado, rompe de tal forma la monotonía de la montaña que te ves sorprendido cada vez que alzas la mirada para perla por entre unas cimas, las aguas de un lago o el planeo de una ave.

Mientras caminamos en mi cabeza suena la banda sonora de Hacia Rutas salvajes

«Con una rodilla doblada no hay manera de ser libre
levantando una copa vacía me pregunto silenciosamente
si acaso todos mis destinos aceptaran a la persona que soy
para que pueda respirar»

Esta película cuenta la historia de Chris McCandless de 24 años, que se interno solo y apenas equipado en Tierras de Alaska soñando con vivir una vida en estado salvaje y lo encontraron muerto cuatro meses más tarde.

Yo comparto en gran medida su idea de vida, sus ideales son muy parecidos a los míos pero el tenia más valor que yo para dejarlo todo y vivir acorde como le dictaba su conciencia, pero hay días que me falta muy poco y se que lo que estoy viviendo no me ayuda, llevo una semana en el pirineo, viviendo en la montaña y soy tremendamente feliz.

Un lugar tranquilo con pradera de césped del que no pincha y con un río cantarín nos sirve al cobijo de los árboles para reponer fuerzas y continuar nuestra ruta. Tras la comida sellamos en el refugio de y continuamos con lo que sería una larga ruta en bajada hacia nuestro objetivo del día, el refugio de Colominia. La noche anterior, la pareja de Segovianos nos habían dicho que era una refugio estupendo, enclavado a orillas de un lago pero que solo disfrutaríamos de las vistas al día siguiente cuando lo dejáramos que en nuestra jornada lo veríamos casi cuando llegásemos.

El camino comienza a ponerse complicado, los carteles anuncian 6 horas para llegar y vemos vamos muy justos. Desde el refugio anterior han avisado al nuestro que nos esperen que vamos en camino y llegaremos algo tarde, lo que nos da un respiro.

El paisaje en esta parte del pirineo es alucinante, los pasos de piedra son complicados que nos estamos haciendo a ellos, una tormenta ruge en el valle que tenemos frente a nosotros al otro lado de la montaña, tememos que pueda pasar pero vemos como la senda nos conduce hacia una subida con cielos más claros. Vamos cansados y nos acordamos de las indicaciones que nos dieron “… todo en bajada” y una leche ya que tenemos que sortear la collada de Dellui que esta a 2.577 metros de altura y nosotros partimos de 1.987. La verdad es que la subida se nos hizo amena y no costo tanto como temíamos y la recompensa fue inmensa al coronar y tener frente a nosotros unagran cantidad de lagos que nos fascinaron.

Vamos con el tiempo muy justo y los kilómetros no nos cunden, JJ decide adelantarse para ir informando que vamos de camino, pero tras cruzar unos puentes y una presa nos lo encontramos que retorna por la orilla de un lago ya que ha perdido la senda.

Juntos continuamos el camino, nos encontramos una vida de tren abandonada que descansa junto a al orilla de un lago, nos perdemos de nuevo pero nos encontramos enseguida, el GPS nos indica que el refugio esta apenas a 500 metros, Noe decide sacar fuerzas de su coraje y se adelante para avisar que estamos ya casi en la puerta, yo no puedo ni con mi alma y me voy quedando, tras subir una pequeña loma, me encuentro a JJ rendido sentado en una roca, esta muerto y paga el esfuerzo de haberse adelantado, veo el refugio a lo lejos y Noe nos grita, “…. Chicos tenemos cena”, a lo lejos vemos el grupo de Maños que comienzan a subir la loma, el día anterior nos dijeron “si tenemos problemas mandamos a uno que corre y avisa” El maño corredor no salido y gano nuestra supernena.

La recompensa para Noe fue una ducha de agua caliente que por 2,50 € nos la habíamos ganado.

Cenamos a las 20:00 junto con los maños una cena deliciosa, foto de grupo para inmoralizar nuestra hazaña y dormir en colchones en el suelo del comedor, para mi mucho mejor que en los dormitorios. Ha sido un día inolvidable de compañía, de paisaje y de vivencias, estoy molido y creo que si dormiré esta noche.

Mientras cierro los ojos recuerdo una frase de Chris McCandless que escribió a un amigo antes de desaparecer,” no eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada… No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente” y creo que tenía mucha, muchísima razón.

Todas las Fotos del día

Vídeo de la canción que tenia constantemente en cabeza en esta etapa ver vídeo y letra

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