La ruta Cochina con Explorer MTB de Toledo.

“Si pongo ganas, si pongo corazón, si la ilusión me alcanza, si le echo ganas puede el viento y puedo yo, llenar de aire las alas, si pongo corazón.”

Rosana


La luna llena vigila la negra silueta de nuestra sierra madrileña bajo un cielo libre de nubes, mientras por el espejo retrovisor veo como el sol se abre por un horizonte con cielos enmarañados de nubes anaranjadas. Por primera vez en muchos meses voy a unirme a una ruta organizada con mucha gente gracias a una invitación de Pipo de los Explorer Mtb de Toledo, ellos tienen pensado salir de Cercedilla para devorar en Segovia un cochinillo retornando en tren hasta Cercedilla tras el banquete, a mi el Cochinillo la verdad no me hace mucha ilusión y desde el principio tenía la idea de acompañarles hasta Valsaín donde tomaría el camino de vuelta por la cruz de la Gallega. Ya lo dijo William Shakespeare El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos. Y en esta mano me puso como compañero de retorno a Totapillado que me llamo la misma semana para ver si montábamos algo juntos.

Es la primera vez que salgo con los Explorer MTB y me parece un grupo agradable con los que compartir kilómetros. La jornada comienza visitando una chocolatería para ir saciando los estómagos hambrientos del grupo, tras la ingesta de churros y chocolate con algún que otro pacharán nos ponemos en marcha rumbo a la fuenfría. Hace tanto que no monto por Cercedilla que se me están olvidando las entradas de los senderos,  se me ha olvidado en casa el soporte del GPS por lo que  navego de memoria y tomo un primer desvío equivocado, vuelta atrás para tomar el bueno para mi, pero no para algunos que ven en esta opción sin coches un suplicio para las piernas, jejeje pero merece la pena rodar por esta zona de Cercedilla y no subir siempre por la pestosa carretera.

Con los primeros kilómetros y las primera cuestas noto que voy muy falto de ritmo para rodar en grupo, bueno en general falto de kilómetros en las piernas, como ya es costumbre en mi voy coqueteando constantemente con las últimas unidades donde el ambiente siempre es algo más relajado y distendido hasta que la falta de fuerzas tornan los susurros agónicos por jadeos que suenan a plegaria.

Menos mal que el puerto de la Fuenfría no es de los de categoría especial y nos da unos buenos kilómetros de falso llano para reagrupar y hacernos unas risas mientras intercambiamos opiniones sobre caminos y posibles rutas a realizar. Coronamos Fuenfría y nos encontramos con algunos foreros a los que saludamos. Reponemos fuerzas con algo de fruta y primera foto de grupo tras coronar la mayor subida para la mayoría y el primer paso por cumbre del grupito de los tres trastornados. Decidimos unir la Fuenfría con los senderos del Eresma y para ello usamos una de las bajadas Clásicas más bellas que se disfrutan por la zona, el carril del Gallo.

Hace unos años su recorrido estaba más sucio de ramas y piedras pero ahora ya es hasta ciclable en sentido inverso lo que le da la categoría para mí la categoría  de maravilloso como el mismo Ortiz. Da gusto cuando bajas con gente y puedes escuchas como van disfrutando y se sorprenden con pasos que les hacen gritar de alegría. El segundo tramo del carril del Gallo que no lo tenía Pipo en el Guión le sorprende y les gusta,ya que es más técnico y divertido que el primero. En este tramo uno de los Explorer, no se su nombre, me dice una de las cosas más bonitas que se le pueden decir a un biker heterosexual “Quien eres, no conozco tu culo”, ains.  Siempre es agradable que ciertas partes de tu cuerpo pasen al anonimato más profundo.

Tras el carril de Gallo disfrutamos de los siempre divertidos y relajantes senderos del Eresma por el camino de pesquerías hasta llegar a las cercanías de la pradera de Navalhorno en donde  nos encontramos encaramada a lo alto del puente a una rubia madurita con pantalón ajustado y botas de montar, que mas de uno nos ofreceríamos encantados de ser su semental y nos montar. Paramos para ver los dos monumentos y un grito sale de entre el grupo “tírate ruuubia” ,jejeje genial. Al final no se tiro desde el puente pero si nos tiro una foto de grupo.

Nos despedimos de los Explorer y tras tomar unas coca-colas con un bocadillo nos ponemos a dar pedales para negociar la última subida del día la cruz de la Gallega. Mis dos compañeros van sobrados de fuerza y ritmo pero yo me voy quedando poco a poco, lo que hace menos de 8 meses era capaz de subir con plato mediano y charlando ahora me cuesta un suplicio. Comienzo a sufrir, como hacia años no sufría sobre una bicicleta,  el tiempo y los kilómetros de experiencia me han enseñado que es bueno padecer estos momentos y parecer ser que es lo que me gusta, algo que en ese momento no tenía nada claro. Giro mi cabeza y me sorprende un paisaje brutal, quiero sacar la cámara para inmortalizarlo pero se que son de esas fotografías mentales de disfrutar en el momento, de digerir en soledad con el sabor a sangre en la boca y el sudor corriendo por tu frente. Consigo coronar la cruz de la gallega sin aliento, les pido casi a mis compañeros que me rematen, no tengo fuerzas ni para un trote cochinero con la rubia. Cuando le pido a Totapillao que tiren ellos por su cuenta, que van con algo más de prisa me lanza una mirada de “tu tas tonto”.

La montaña que es mi amiga me regala una rampas suaves que me permiten meter el plato mediano y progresar con algo de alegría, vamos hablando y casi sin darnos cuenta nos encontramos con la fuente de la Reina en donde descansamos. Charlamos con una pareja que van hasta Segovia, la chica sale disparada lanzándose sin temor por una bajadita seguida de su acompañante, Tota me mira y me dice “… tu necesitas una de esas” ya te digo, lastima que estén en proceso de extinción y las que hay son ya especies protegidas y mimadas.

Salimos de la fuente de la reina y una vez más consigo coronar el puerto en plato mediano y esta vez desde la distancia eso si, veo a mis compañeros como lo hacen ellos también. Decidimos bajar por el camino viejo y la elección no fue nada buena. El camino que hace unos años fue una gozada disfrutar con la bici, ahora no es tan divertido dado lo roto que esta el camino, lo que nos hace bajarnos constantemente en sus tramos primero y medio, pero el último sigue siendo toda una gozada para disfrutar con la bici.

Decidimos bajar por donde subimos metiendo una última mini tríalera a modo de guinda que siempre esta bien para terminar con una sonrisa. Al llegar a cercedilla nos encontramos con viejos conocidos del foro con los que compartimos un rato de risas y terminamos nuestra ruta en los coches disfrutando de una palmera de chocolate como premio a tanto esfuerzo.

Me siento feliz, ya que he vuelto a llegar destrozado a casa, con las fuerzas justas para ducharme, cenar y buscar el descanso reparador de mi cama como un naufrago busca la orilla. Que razón tenía Paulo Coelho cuando decía que La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista.

Track de la ruta

 

Actividad: mountain bike
cerca de  Cercedilla, Comunidad de Madrid (España)

Distancia recorrida: 54,83 kilómetros
Altitud min: 1.162 metros, max: 1.799 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.694 metros, bajando: 1.716 metros
Grado de dificultad: Difícil
Tiempo: 7 horas 45 minutos
Fecha: octubre 24, 2010

 

Álbum de fotos de la ruta gracias a Totapillao

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Boca del Asno-Chozo Aranguez-Sendas Valsaín MTB Trail

“Momento a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo.”

Jhon Lennon

Mientra cierro la puerta con el alambre retorcido que hace de cerradura me pregunto porque seré tan cabezón. El día anterior me había dedicado a planificar la ruta, dibujarla y dejarlo todo listo con variantes para investigar diferentes zonas de los bosques de Valsaín, y en el último momento decido aparcar en la boca del Asno e improvisar.

Ha llovido mucho y el terreno se muestra pesado, la rueda se aferra a la tierra, apenas he dado un par de pedaladas y siento el corazón latiendo a toda máquina, el terreno se muestra desafiante y pendiente. Nunca he recorrido esta pista y no se donde me conducirá pero me gusta el paisaje, me encuentro a gusto y en soledad. La pendiente me supera y pongo pie a tierra,  pienso que sería mejor regresar a la boca del asno de donde he salido y buscar el track dibujado. El destino me guiña un ojo en forma de señal, “ fuente del charco de las ranas” con lo que me gustan las fuentes, para mi ya hay motivo suficiente para continuar ascendiendo empujando la bicicleta, mas la falta de seguridad en mis fuerzas que por lo imposible de subir montado que es 100% ciclable. La fuente es bonita, parece que la han creado en el 2009, apenas puedo leer la inscripción en el tronco por la humedad.

Vuelvo a montar sobre mi bici y consigo rodar un buen rato, algunos rayos de sol sortean el laberinto de la capa arbórea para iluminar una vereda que juega con tonos ocres y verdosos. Rodar por esta zona al final del verano con los helechos en su máximo esplendor es precioso, pero rodar en otoño, con la mayoría luciendo su ocre otoñal es una maravilla. La pantalla de mi GPS muestra que la senda que voy siguiendo me une a la pista muy lejos por lo que decido cargar con la bici unos 360 metros monte através, cuando estoy apunto a alcanzar la pista el sonido de unos cascos me anuncia la presencia de un jinete y su montura que van en busca del ganado, cruzamos un par de frases de cortesía y continuamos nuestro camino.

He alcanzado un pista asfaltada maravillosa que en con algún tobogán traicionero se deja hacer montado a lomos de mi querida bicicleta. Tras unos kilómetros gozando del sonido del bosque y los juegos de luz entre las formaciones de este gran ejercito de árboles que forman el bosque de Valsaín enlazo por fin con el track que tenía dibujado con la agradable sorpresa de que prácticamente entre pateo y golpe de orgullos a pedaladas en los tramos más duros de las subidas casi he alcanzado la pista superior que me va a dar acceso a mi objetivo anhelado durante tanto tiempo, el Chozo Aranguez en bici. En el último cruce me encuentro con un forestal, tiene cara de buena persona y me para ha hablar con el. Se le nota que agradece que la gente le dedique unos minutos de su tiempo para hacer más llevadera su dura jornada laboral, le digo que le cambio el trabajo con los ojos cerrados, el me dice que lo que yo veo tan bonito y apasionante es muy duro, yo le explico lo duro que es trabajar sin ver la luz del sol y tener que soportar las quejas de gente con las que no tengo nada de empatía a diario maldiciendo a Graham Bell por dar el primer paso hacía el desarrollo de las telecomunicaciones. Reímos un buen rato con anécdotas y nos enfrascamos en una conversación muy interesante sobre las fuentes de la zona, hablamos sobre el agua de ellas, su frescor y cual era mejor, le cuento mi descubrimiento de la mañana y el se muestra sorprendido ya que no la conoce y se la apunta, me cuenta la historia de la fuente del Tío Faicas una fuente que el pensaba que yo no conocía, le digo donde esta y el sonríe complaciente, nos despedimos tras media hora de conversación, hacía tiempo que no mantenía una conversación interesante con alguien, se las fuentes de Valsaín no son para hacer un tratado pero para los que en el agua vemos algo más que un liquido para calmar la sed, encontrar a otro aficionado es todo un hallazgo.

Levanto la vista y ya puedo ver frente a mi las cumbre de Peñalara y Claveles, la pista se me termina dejando paso a un sendero inciclable que obligara a cargar la bici durante unos 700 metros. Me doy cuenta que la niebla va bajando y se va tragando la montaña con un apetito voraz, tengo que acelerar el paso si quiero sacar alguna foto decente antes de alcance el Chozo y lo consigo. Por fin llego rodando hasta mi ansiado objetivo largamente esperado. Me hago unas fotos y como algo rápido ya que la temperatura baja y me veo engullido por la niebla en minutos.

Me prepara para la bajada, cambio de cristales y me abrigo bien, senda en su comienzo tiene un par de pasos de bajarse de la bici pero después es como rodar por el paraíso.

La senda se va cerrando y va jugando con el terreno zigzagueando, se pedalea sin esfuerzo en ligera bajada y me siento tremendamente feliz, estoy disfrutando como hacia años que no lo hacia sobre la bici. Poco a poco el terreno se va poniendo más interesante con algunos pasos muy divertidos hasta llegar a bajadas algo más inclinadas que me hacen olvidar que voy solo y debería rodar con más prudencia. Al llegar al río una senda que se aleja del track me tienta, la del track se como es pero esta no, por lo que decido disfrutarla, y el resultado es satisfactorio pero me quedo con la que tenía dibujada en el track ya que el final de la senda que decido tomar me obliga a subir el repecho bueno del raso del pino.

Para completar una ruta de cinco estrellas decido bajar por el sendero de dos cabañas. Esta tríalera hasta la granja es simplemente espectacular, la he recorrido yo creo en todas las épocas del año pero no nunca la ví tan alucinante y bella como en esta ocasión. La niebla se ha apoderado ligeramente del bosque dando un ambiente de cuento de hadas increible, presiento que puedo tener suerte y encontrar mi ninfa escondida tras algún helecho, peor en su lugar lo encuentro es el placer de estar haciendo lo que uno quiere, como quiere y cuando quiere, me doy cuenta que estos kilómetros son lujo, que estoy disfrutando plenamente del día y del momento. Comienza a caer una lluvia fina, intermitente que lejos de incomodar le de un toque más mágico y épico al momento. Las sendas se suceden una tras otra, rápidas sin complicación hasta llegar a la pradera de Navalhorno por donde enlazo con las sendas del río Eresma, que gracias a las fuertes lluvias del fin de semana luce un aspecto mucho más primaveral.

Una cara de hombre pintada sobre una cubierta de musgo me despide del río, la boca del asno esta próxima y toca poner fin a la ruta.

Solo puedo decir que ha sido toda una experiencia, algo casi místico, una ruta increible en la que tienes que ser consciente que tras cargar con la  bici al hombro la montaña te premia siempre con bajadas increíbles.

Termino de cargar la bici en el remolque, me veo reflejado en el cristal  dándome cuenta que tanto la bicicleta como yo estamos de  mierda de vaca y barro serrano del bueno hasta las orejas. Respiro fuerte, este es el olor de la felicidad, así es como me gusta terminar una ruta de mtb.

Track de la ruta

 

 

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Senda del Batallón Alpino-Chozo Aranguez-Laguna de los pájaros-Cotos

“Hoy como ayer, mañana como hoy, ¡y siempre igual! Un cielo gris, un horizonte eterno y andar… Andar.”

Gustavo Adolfo Bécquer


Pocas veces he hablado de mi familia en el blog, seguramente porque soy un dejado en estos temas y un tanto antisocial, porque no decirlo. Hace muchos años puede disfrutar de una gran trilogía de Gerald Durrell gracias al titulo de la obra que la iniciaba: Mi familia y otros animales seguida de Bichos y demás parientes para terminar con la genial El jardín de los Dioses. Que grandes momentos pase leyendo esta trilogía, que no tiene nada que ver con mi familia, pero si el hecho de que al ir buscando mi propia identidad tirando de los hilos que la vida me ponía delante siempre me ha conducido a lectura de obras que han marcando mi desarrollo como persona.

Yo amo la naturaleza y eso se lo debo a un giro raro del destino que puso en mis manos gracias a un sorteo del colegio un gran libro El hombre del aire libre por Rafael Gastón, la de veces que he deseado dejarlo todo y perderme por el pirineo aragonés viviendo de lo que la naturaleza me ofrecía. Curioso verdad, muchos años después esa semilla ha vuelto a despertar en mí gracias a otro libro, Hacia rutas salvajes y al viaje que realice precisamente al pirineo aragonés. Todo este rollo es para introducir a mi primo Borja en esta peculiar historia de mi vida que desde hace unos años vengo contando en el blog, el como llegamos a juntarnos para hacer una ruta juntos ya lo contaré en otro momento pero tras casi 30 años sin vernos nos juntamos para disfrutar de algo que a los dos nos apasiona, La naturaleza.

Las previsiones no eran nada buenas para salir a andar por el campo, sabíamos que llover, llovería y para animarnos el cielo nos regala un amanecer con claros que ocultan una sonrisa pícara. Recojo a Borja en el barrio del Pilar y nos vamos al encuentro de JJ en Becerril para una vez juntos subir hasta Cotos en donde, por fin, recorreremos parte de la senda del Batallón alpino que JJ y yo tenemos tantas ganas de conocer.

Dejamos el coche en el aparcamiento de cotos y comenzamos como siempre desde la entrada del parque, pero pronto el track nos envía hacia la izquierda por una senda alejándonos de la tediosa pista que tanto odio para subir a Peñalara. En su lugar una fantástica senda nos adentra hacia peña cítores ofreciéndonos un paso espectacular hacia majada hambrienta.

En donde dejamos la senda que nos conduciría hacia Peñalara para campo através y tan solo guiados por los hitos encontrar la bajada en z que nos conducirá hacía el Chozo de Aranguez. El aire es muy fuerte y frío lo que nos obliga a ponernos los chubasqueros y ver con como los tres nos hemos dejado los guantes en casa, toca sufrir el frío en las manos a modo de recordatorio para futuras rutas, nota mental meter gorro y guantes en la mochila.

Una vez que inicias el descenso ya tienes el Chozo a la vista, he de confesar que estoy maravillado con el y que me encantaría en primavera pasar una noche en el, creo que esta enclavado en un lugar maravilloso y es uno de los pocos refugios que conozco por la zona que están siendo respetados hasta la fecha. Hace mucho frío y nos metemos en su interior para tomar el bocadillo, el aire lo golpea con fuerza pero en su interior solo se escucha el murmullo del viento sin sentir corriente alguna.

Tras el descanso emprendemos la marcha encontrándonos con un grupo de bikers que están realizando la ruta de los chozos, me gusta la idea y seguramente sea la próxima aventura que emprenda con la bici.

La senda que nos conduce del Chozo al collado que nos subirá hasta el pico del nevero y posteriormente a la laguna de los pájaros es maravillosa, JJ esta maravillado y disfruta con su recorrido, tanto que se siente animado de hacerlo alguna vez en bici.

Cuando coronamos los tres el punto más alto de la ruta que es la laguna de los pájaros, comienza a granizar y a golpearnos el viento con furia y una fuerza tal que apenas nos permite avanzar, la laguna lejos de mostrarnos su cara angelical de espejo reflejando el cielo y las montañas sueña con ser un mar embravecido con olas que azotan sus verdes acantilados de musgo y césped. No paramos más que para proteger los móviles y las cámaras de la lluvia que ha tomado el relevo del granizo.

Completamente calados y helado completamos la senda que nos baja hasta el aparcamiento para buscar el calor de la calefacción del coche y su refugio.

La ruta ha sido toda una pasada, me ha encantado y quiero volver a repetirla pero más tranquilo y disfrutándola, tal vez un buen día de invierno con nieve pueda resultar espectacular.

Ha sido una pena que el encuentro con mi primo quedase diluido por la tromba de agua que nos ha caído, ha sido un placer volver a contactar con el y espero que volvamos salir juntos para disfrutar de lo que nos gusta, la naturaleza, los viajes, la libertad hagamos como dijo Erich Fromm Cada una de nuestras relaciones con el hombre y con la naturaleza debe ser una expresión definida de nuestra vida real, individual, correspondiente al objeto de nuestra voluntad.

Track de la ruta

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El día de los Calamares en su Tinta.

«Ahora, no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve.»

José Saramago


Últimamente el teléfono esta marcando el destino de mis rutas. Tenía pensada una ruta larga, de todo el día, de esas de disfrutar hasta el último rayo de sol cabalgando por entre montañas, buscando esa fotografía en la que la naturaleza comienza a vestirse de otoño dejándonos paisajes fabulosos. “Hola, Hijo que vas a hacer el sábado”, me pregunta mi madre al otro lado del teléfono, le cuento mis planes de ruta a lo que me contesta con un “es que hoy voy a hacer calamares en su tinta y como se que te gustan” me encantan, así que la digo que ponga un plato más que voy a comer y dejo aplazados senderos, ríos y montañas por un plan más hogareño que de vez en cuando también hay que dedicarle tiempo a la familia.

La ventaja de tener que estar en casa pronto es que salgo por mi querido sur, la mala costumbre de levantarme todos los días a las 5:30 para ir a trabajar me ha dejado unos efectos secundarios terribles los fines de semana y es que soy incapaz de dormir más allá de las 7:00 de la mañana.

Pero me lo tomo con mucha calma, me preparo un buen desayuno mientras veo videos de zapping en la tele. He decidido salir sin un plan fijo, lo que salga y ver a donde me conduce el día. Al salir de casa tengo que tomar la primera decisión Izquierda hacía Tres Aguas o Derecha Polvoranca hacía Getafe. Me decanto por la Izquierda, estoy pelín cansado de ir siempre hacia el Polvoranca. La zona del Tres aguas comienza a despertarse, aún hay poco tráfico y se puede llegar sin tener problemas con el tráfico que siempre incordia por la zona. Paso por la rotonda en la que siempre quedamos los del comando sur y en lugar de mis amigos hay una pareja sentada en el banco, ella esta sentada sobre el, se están comiendo a besos. Un pantalón blanco ajustado la marca un trasero de categoría, dejando ver entre el top y la cintura del pantalón un tanga también blanco por el que se deslizan las manos del calenturiento afortunado. Dejo a la parejita tras de mi disfrutando de su pasión, para ir en busca de las pistas que me bajan hacía Villaviciosa. Por esta zona ya me he perdido varias veces en busca de algunos senderos divertidos, me meto por un par de ellos que parecen interesantes pero me dejan en callejones sin salida. En esta zona predomina la tierra suelta tipo playa y las grandes roderas por lo que tienes que ir con ojo si el terreno es algo favorable para coger velocidad ya que a la minima te vas al suelo. Intento por última vez un sendero y esta resulta, tiene su principio y su fin, la ventaja que evita usar las siempre aburridas pistas.

Cruzo Villaviciosa y dirijo hacia la urbanización del Bosque para disfrutar de las verdaderas sendas divertidas de la zona, un pequeño trozo de la sierra pero en pequeñito, en versión mini.

Para empezar me tiro el clásico sendero que partiendo desde la misma urbanización te deja en la pista inferior. Un recorrido muy divertido en su primer tramo hasta que nos encontramos con la valla de protección para no caernos al barranco que el agua la ha tirado en  partes y es complicado pasar sin jugarte el tipo. Una vez en la pista me subo por otra senda trialera divertida que nos enseño en una nocturna Anguita, me la hago de subida montado hasta más de la mitad donde la inclinación y los giros hacen que sea imposible mantenerte sobre la bici. Veo una senda que sale tras una cadena pero comienzo a ver señales de aviso por abejas trabajando y justo en lo más divertido del sendero las abejas currando por lo que me doy la vuelta que a mí cuando me pican estos bichos me dan unas reacciones temerosas.

Decido volver a la pista superior de la residencia y hacer los senderos de los bancos del mirador, sin lugar a duda uno de los mejores lugares de la zona para disfrutar un atardecer intenso de otoño, de estos de cielos rojos y belleza infinita.

Una vez en la pista del campo de golf me adentro por los senderos clásicos de la zona que son muy disfrutotes y autentica metadona para los yonquis de los caminos estrechitos. Pero son muy cortos y pronto me encuentro de nuevo en la residencia de ancianos.

Durante toda mi salida he visto balizas señalando rutas por la zona, veo que una me puede servir para volver a casa y la tomo de nuevo hasta Villaviciosa y de hay por un lateral del pueblo muy cerca de la carretera empalmo con el centro de exámenes de la DGT y Móstoles para terminar en el parque Oeste y entrar en Alcorcón por el cementerio.

Siempre que he vuelto por esta parte del pueblo he tomado la carretera, pero esta vez me decido a usar un paseo que esta sobre los montículos de césped que separan los dos mundos y las vistas hacia el lado vivo son espectaculares con su lago en plenitud y una pradera inmensa de verde cuidado que no tiene que envidiar en nada a las Europeas en las que se reúnen los días festivos para disfrutar del sol y un día al aire libre.

La parte final del paseo esta plagada de rosales que te embriagan con su olor en esta época del año.

Una vez que alcanzo la rotonda tan solo me tengo que dejar caer hacia casa, y lo que es una simple expresión casi se hace realidad en la primera rotando ya que al tomar la curva noto que se me va la rueda delantera, en la siguiente rotonda apenas tengo control en mi rueda delantera y es que tengo una fuga de aire que va dejando la llanta casi en el suelo, consigo llegar a casa con apenas medio kilo de aire en la cámara. Una ducha y a casa de mis padre a disfrutar de unos suculentos Calamares en su tinta para chuparse los dedos, ya lo decía Otl Aicher El placer es el contenido de la vida y yo estoy dispuesto a llenarla de todos los que pueda.

 

Track de la ruta (en unos días estará listo)

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Una Senda Maravillosa por el mirador del Calar.

En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.

Dale Carnegie


A última hora hemos decido dar una oportunidad a la zona e intentar rodar una ruta que tengo en el ordenador y parece acorde con nuestra condición física y ganas de descubrir sendas divertidas.

Nos cuesta el madrugón pero tenemos rodar pronto para llegar a una hora prudente de nuevo al coche ya que según terminemos tomaremos el camino de vuelta a casa para poner fin a nuestras vacaciones.

Tras el desayuno en el madrugador bar del Hostal que estaba junto al nuestro nos ponemos en marcha rumbo hacia la ruta del Tejo. Dejamos el pueblo para rodar por carretera la CM412 hasta el pequeño pueblo de Mesones en el que la dejaremos para iniciar la que será a la postre la gran ascensión del día.

La mañana se ha despertado fresca y vamos con las cachetas, rodamos por una zona umbría que nos da más sensación de rasca, pero las rampas nos van convenciendo para ir despojándonos de la manga larga. El paisaje es alucinante, Pinos y un río que va jugando con la pista dejando algunos rincones preciosos para estar en temporada baja de agua. Tenemos algo de trasiego de furgonetas y todo terrenos, las primeras lluvias de este otoño hacen surgir las primeras setas de la temporada. Una valla nos librara del transito rodado pero nos mete algo de miedo en el cuerpo,” atención animales peligrosos” y no se referían a los de las furgonetas del pueblo.

Con mil ojos y atentos a todo lo que nos rodea continuamos rodando por una pista que en su comienzo nos regala un charco generoso en el que apunto esta Isra de hacerse unos largos al escurrirse su rueda trasera.

Vamos ganando altura y alcanzando la línea luminosa de los rayos que van venciendo a la montaña, somos hijos del sol y buscamos el beso de los buenos días en nuestro rostro. El terreno se muestra cada vez más hostil, haciendo que nos empleemos a fondo para superar no solo la pendiente, en ocasiones superiores al 20% sino a los surcos y piedras que cada vez nos lo ponen más difícil.

Nos cruzamos con un grupo de senderistas que están descansando mientras nos contemplan como superamos una buena rampa, nos ofrecen Jamón pero necesitamos algo más fuerte. Coronamos y el viento es helador, seguimos rodando por un paisaje radicalmente diferente al anterior, los pinos han dejado paso a un terreno pelado que nos permite disfrutar del horizonte, y del reino de lo pétreo, de pequeñas cumbres tentadoras que juguetean con las nubes. Decidimos no ir a visitar al Tejo, estamos muertos por la ascensión y el tejo nos piílla algo retirado y en subida, vamos como si fuese un quinto sin ascensor. Cristian se pone la cámara en el casco y disfrutamos de una ligera bajada hasta el comienzo de la senda en donde decidimos hacer una pausa para comer y reponer fuerzas antes del gran disfrute que esta senda nos tenía preparada.

Cuando me preguntan que es lo mejor que me he comprado para la bici siempre respondo lo mismo, el GPS. Es como llevar al mejor conocedor de una zona junto a ti, si este ha tenido a bien compartir los mejores recorridos por sus dominios con otros bikers curiosos como nosotros, que de lejos venimos a disfrutar con nuestras bicis lo que esta tierra nos ofrece. Y la senda que teníamos cargada gracias a p.ascual de Wikiloc es simplemente canela fina. La senda que tiene un comienzo complicado con algún tramo empujando en subida en cuanto se pone en sentido favorable al disfrute, vamos en bajada, solo vas pidiendo que no se termine nunca. Pocas veces encuentras una senda o trialera de la calidad de esta que te deje tan satisfecho de haberla elegido, para mi el disfrutar todo el descenso de esta ruta justifica y doy por bueno el desplazamiento hasta Riopar, a pesar del día anterior.

Tras el disfrute de la senda trialera, la ruta nos tenía preparada una sorpresa, teníamos que cruzar una parcela repleta de vaquillas bravas y un toro de lidia. Con un par y la adrenalina a tope por el descenso nos metemos en la finca los tres como haciendo paseíllo, pero al valor nos dura hasta que dos de esos bichos nos miran mal y se vuelven, por lo que decimos pasar a la otra finca por una puerta de un lateral y sortear esta con los bichos caminando en nuestro sentido, mientras camino protegido por la valla veo que estos la están sorteando unos metros mas adelante ya que esta desaparece, madre mía. Reculamos y volvemos al punto de origen en donde vemos que esta entrando un hombre con su todo terreno, se ofrece de hacernos de parapeto y vamos tras el, un par de vaquillas se interponen en el camino y este las aparta de un acelerón. Yo voy como Fernando Alonso y no pierdo el rebufo del todo terreno mientras escucho como un poco más lejos Isra le dice a Mena que acelere que una les esta siguiendo, menos mal que la salida estaba a tan solo 250 metros que sino tomamos la alternativa.

Tras nuestra breve incursión en el mundo taurino, continuamos disfrutando de una pista fabulosa con tramos de sendero técnico que termina de alegrarnos la mañana. Esta pista nos dejara en la carretera que va hacia Riopar, Isra y Mena quieren Bar por lo que damos por concluida la ruta.

Julio Ramón Ribeyro dijo Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí. Perder un amigo significa muchas veces neutralizar un sector de nuestra personalidad. Pasamos muy buenos ratos juntos, siempre guardaré los momentos vividos como un grato recuerdo, gracias amigo.

Ya te lo decía yo. Era imposible el olvido. Fuimos verdad. Y quedó.

Jorge Guillén

Track de la Ruta Gracias a p.ascual

Video del Descenso por la senda Gracias a mass

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