Si en la lid el destino te derriba; si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia insatisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se anteponen diques… Date una tregua ¡pero no claudiques!
Rudyard Kipling
El pasado viernes volví a la senda que nunca debí de abandonar, la de disfrutar los viernes de la naturaleza, desconectar del trabajo y pedalear, disfrutar de unos rayos de sol que saben a gloría, de unos cielos azules maravillosos, abrir mis ojos, mis pulmones y mi corazón a un aire libre que es mi pasión.
A pesar de que termino literalmente agotado los viernes, física y mentalmente he decido relajarme sobre una bici dando pedales, tranquilamente sin mayor preocupación que la de disfrutar de un entorno, el de la zona del Henares, descubriendo sus caminos, sendas y trialeras que estoy seguro están y me van proporcionar grandes alegrías. Tras comer en mi mesa cerrando los últimos marrones del día, cambiarme y aparcar el coche en el Eroski de Azuqueca, enciendo mi GPS y comienzo mi gran aventura de los viernes al sol, esto no es la sierra de Madrid, mi querida Barranca, ni JJ mi fiel escudero de andanzas me espera para acompañarme, esto es el Henares, territorio inexplorado por un servidor que ha decido dejar su huella por estos caminos.
Dejo el centro comercial y tras cruzar un puente sobre la A-2 me encuentro rodando por caminos hacia Chiloeches, un pueblo desde el que salen gran cantidad de track y todos hablando de sendas y trialeras por esa zona, dejo el camino para tomar una carretera y veo que tras de mi rueda un biker a buen ritmo, me alcanza y comenzamos a hablar. Se llama Lorenzo y es natural de Azuqueca, se conoce la zona y esta encantado de haberse encontrado conmigo, y yo con el claro, me pregunta cuales son mis intenciones y mi ritmo, le cuento lo que pretendo y que mi ritmo esta entre patético e irrisorio, a el le vale a si podemos hablar y su propuesta me suena a gloría “… déjame que te enseñe una ruta que te va a encantar”, joer con lo que me gusta a mi esa frase y acepto encantado el ofrecimiento.
Pronto dejamos la carretera para por camino entrar en Chiloeches.
El pueblo es precioso pero en su corazón guarda una de esa subidas que un ciclista gordito nunca olvida, mi compañero de ruta me avisa, meto todo, esto aprieta, y cuando levanto la vista lo que aprieto es culo para ir por las patas abajo de lo peazo cuesta que me tiene preparada, “ es para entrar en calor”. Cuando estoy apunto de coronar, me dice en “… la raya donde termina el hormigón, la cuesta suaviza “y fue cierto, pero demasiado poco. Si la subida era una especial las tres siguientes eran de primera categoría.
Mientras voy sufriendo como un perro, sonrío, al salir pensé “ojala encuentre una zona de buenas subidas para ponerme fuerte” y el destino que ya sabemos en ocasiones convierte mis deseos en realidad esta vez si tenía cobertura. Apuntito estaba de darme por vencido en la subida poniendo píe a tierra mientras pensaba donde abrían comprado en este pueblo tanto cuesta arriba veo como Lorenzo me espera animándome a completar la subida. Ha sido duro pero ha merecido la pena, estamos en lo alto el cerro, en un paraje serrano fabuloso rodeado de pinos y con una calma maravillosa de esas que abría que pagar el minuto por disfrutarlas. Bajamos un poco, para volver a subir por caminos de labor algo embarrados que te agarran que abrazan nuestros neumáticos dejándonos una tracción plena. Ya en el repetidor y disfrutando de unas vistas maravillosas de chiloeches a mis pies, mi anfitrión me sorprende con una senda, estrecha, de las de neumático de moto y medio, con algo de piedra y una inclinación graciosa que me hacen gritar de placer, todo un orgasmo de sensaciones, una paz interior y una sonrisa de oreja a oreja que hacen dar gracias al señor por el momento vivido. Dejamos la senda para ascender de nuevo unos metros por la carretera y volver a pegarnos una buena bajada rápida por pista ya que el estado de las
sendas es pésimo por el barro. De nuevo en Chiloeches, recorremos el camino andado para regresar a Azuqueca dando por concluida mi primera exploración por esta zona maravillosa, mi primera salida de nuevo los viernes , mi primera ruta con Lorenzo que espero no sea la última y me enseñe todos esos caminos que el conoce por la zona seguramente.
He aprendido que para descansar ya tendremos tiempo hay aprovechar el momento, VIVIR o como decía Gabriela Mistral Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro. Y puedo decir que yo hoy lo he encontrado. Gracias Lorenzo.


























