El tren de las Viejas Glorias: Cercedilla-Madrid en Mtb

“Cada día es una oportunidad de salir a la calle y enfrentar al viento. Los sueños a veces se hacen realidad, dale tiempo al tiempo.”

Fito Páez.


Salir a rodar con las primeras luces de la mañana desde la puerta de tu casa es toda una gozada. Explicar a alguien que levantarse un sábado a las 6:00 de las mañana para coger un tren, luego otro y terminar en un pueblo de la sierra a 80 kilómetros de tu casa para luego regresar dando pedales es algo divertido y que da todo el sentido a tu vida es realmente difícil.

Pero para los que hemos vivido esto disfrutar de esas primeras pedaladas con el frío de la mañana equivale al besos de los buenos días al despertar junto a la diosa que te ligaste la noche anterior. Bueno se me ha ido un poco la mano, porque pedaladas en frío he dado muchas y besos en caliente algo menos, en fin cosas del Karma que me castiga.

Mientras espero en el anden la llegada del tren, me vienen a la memoria grandes momentos vividos en atocha para realizar rutas memorables con buenos amigos, estos últimos 6 años han pasado muy rápido para lo lento que me muevo y tal vez sea ese el secreto de haber disfrutado tanto, al ir a la velocidad de las mariposas ( Gracias Álvaro Neil) uno no solo puedo disfrutar de cada pedalada que le robamos al camino, sino de cada momento vivido con un compañero que se evade del cansancio y las preocupaciones disfrutando de una pasión que nos une.

Si la nostalgia por el tiempo pasado me ha invadido es por que este tren que me va a llevar a iniciar una nueva ruta también es un viaje al pasado, ya que a modo de concurso con cada parada que va realizando el tren se van montando viejos y queridos amigos de cuando el foromtb era el embrión de una gran familia. El primero en montarse es J@se, tras el y por sorpresa de última hora se nos une Despistado con su bici rígida de ocasión, pura metadona para pasar el mono ciclista mientras se recupera del robo de sus amantes, de sus queridas bicicletas. Y por último se nos une Javi (Konair), no podía pedir mejores compañeros de viaje, ni de ruta.

Cuando planeé la ruta el pronóstico del tiempo era solecito y calorcito pero nos encontramos en Cercedilla con un fresquito mañanero que no acompaña, por lo que nos ponemos toda la ropa que llevamos encima hasta que nuestros cuerpos comiencen a pedir que les quitemos capas.

La salida del pueblo nos cuesta un poco hasta dar con los giros apropiados, apenas voy una o dos veces al año por esa zona y me pierdo con facilidad a pesar de la ayuda del GPS, pero una vez orientados y en los senderos nos lo pasamos a lo grande con el paisaje de la sierra nevada y unos senderitos ratoneros que para abrir boca no esta nada, pero que nada mal.

En menos de lo que mis compañeros se imaginaban nos presentamos en los molinos sin pisar asfalto hasta el pueblo, lo cruzamos y nos metemos una nueva sesión de sendas disfrutonas que terminan por desorientar a tres buenos conocedores de nuestra sierra, asombrados de estas sendas ratoneras y disfrutonas que vamos rodando.

En Collado Mediano paramos a disfrutar del yacimiento Romano y comenzar a quitarnos ropa ya que el sol comienza a desperezarse con algún esfuerzo. Tampoco hay que quitarse mucha ropa ya que tras unas subiditas breves nos tocará disfrutar de la trialera de que nos dejara en Alpedrete, en las mismas puertas de Collado Villalba.

La bajada la hago tranquilo, sin forzar aguantando el ritmo de Despistado que con la rígida se ve obligado a bajar con mucho tiento y el de J@se  que se tiene que parar un par de veces al Salir volando  su GPS del soporte.

En Villalba y antes de sufrir la pesada cuesta que nos dejara en el reino maravilloso de Hoyo, hacemos una parada para reponer fuerzas y quitarnos más ropa. La cuesta que nos dejara en la sierra de hoyo, no es muy dura, pero si pesada y se hace en ocasiones eterna. Una rubia con buen cuerpo le tira al perro un palo para que corra a por el y a mí una dulce sonrisa que apunto estoy de dejar la bici e ir a por el palo.

Ya en Hoyo las pistas se transforman en sendas, con bajadas rápidas, divertidas, pasos apasionantes, disfrutamos, ya no hace falta preguntarnos porque nos hemos levantado a las 6 de la mañana, me siento feliz, libre y con ganas de disfrutar un día maravilloso. Claro que no todo en esta ruta es placer y si, Hoyo tiene un precio que se paga con sudor y agotamiento pero que no resulta tan caro como en otras rutas si lo comparamos con lo que disfrutas en el. Dejamos Hoyo disfrutando de un sendero final maravilloso que nos deja en la charca de los Camorchos de un enorme interés ecológico.

Comenzamos a estar algo cansados y el terreno se hace pesado, estando muy embarrado por algunas sendas por lo que optamos por un breve tramo de carretera hasta dar con una senda divertidísima que nos dejara en Torrelodones en donde sin perder tiempo empalmamos con las sendas que nos dejara en las matas.

En las matas Despistado decide dejarnos y tomar el tren, piensa que las fuerzas no le van a acompañar y prefiere retirarse a tiempo. Decidimos comer y después ver que hacemos. Tras la comida en un parque al solecito optamos por no bajar a la presa del Gasco ya que si las sendas de las matas que están al sol tenían barro, los senderos a la sombra de de la presa tenían que estar finos. Me acuerdo de mi amigo Tota que me no puedo acompañarnos y me dijo, “… así petes y tengas que repetir este rutón conmigo” pues ya ves amigo lo tenemos pendiente.

Tras dejar a Despistado en la estación continuamos rumbo a las rozas, desde aquí la ruta pierde su encanto ya que rodamos por pistas y carriles bici, en un entorno muy urbano, en Majadahonda me despido de mis compañero de ruta J@se y Javi, ellos continúan por el monte del Pilar hasta Madrid y yo por el monte Gancedo hasta la zona de Boadilla.

La zona del monte Gancedo es entretenida con algún tramo curioso y divertido desembocando en las pistas que me dejaran en el Tres aguas y en los carriles de bici de Alcorcón para terminar llegando a casa, antes de lo esperado, menos cansado de lo esperado pero con la satisfacción y el buen sabor de boca en compañía de unos buenos amigos que tampoco esperaba en un principio que se animaran a acompañare. Gracias a los tres por continuar siendo los más grandes.

Que ya lo dijo Willam Arthur Ward La grandeza no se encuentra en las posesiones, en la posición social o en el prestigio. Se descubre en calidad, humildad, servicio, y carácter.

Track de la ruta

Video por gentileza de José

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Andando por la Hoya de San Blas.

“Tengo trucos en el bolsillo —y cosas bajo la manga- pero soy todo lo contrario del prestidigitador común. Éste, les brinda a ustedes una linda ilusión con las apariencias de la verdad. Yo, les doy la verdad con las gratas apariencias de la ilusión.”

Tennessee Williams.


Una espesa niebla cubre por completo la capital y los alrededores. Mientras tomamos la carretera de colmenar nos preguntamos que día nos encontraremos en la zona de Canencia, punto elegido para hacer una ruta tranquila ya que la montaña esta vestida con sus mejores galas de blanco invernal y el frío nocturno congela hasta los sueños más tórridos. Al llegar a Colmenar superamos la densa niebla y nos encontramos con un día radiante de sol, ideal para disfrutar de la montaña.

Hacemos una parada en el bar para que desayune Borja, no ha pasado buena noche y necesita una dosis de café para iniciar la marcha.

Mientras ascendemos el puerto me doy cuenta que hay más nieve de la que me imaginaba y veo complicado realizar la ruta que tenia pensada sin raquetas, al llegar al puerto se nos han adelantado un grupo que copa los pocos sitios que hay para aparcar sobre la nieve, la entrada al aparcamiento es un espejo de hielo tremendo. Como no podemos dejar el coche en ningún lado optamos por el plan B, aparcar en la fuente del cura e improvisar una ruta por la hoya de San Blas.

Una vez dejado el coche bien estacionado en el aparcamiento del área recreativa iniciamos nuestra ruta por la pista que tantas veces he utilizado para subir al puerto de la Morcuera. La pista esta algo pesada, con un poco de nieve en los laterales pero se puedo caminar por ella sin mayor dificultad. Optamos por no visitar la Ermita y seguir una bonita senda que nos comunicara de nuevo con la pista que nos dejara en las puertas de la Hoya de San Blas. Optamos por tomar la pista que pasa la zona del reten e investigar una senda de la que Vato me ha hablado maravillas, lastima que ya solo pueda disfrutar andando y no con mi querida bicicleta, En Madrid el MTB ha muerto en las zonas en las que se podía disfrutar de verdad de la montaña, ya que nos han prohibido circular por sendas y trialeras.  Por mi parte siguiere montando hasta que me multen y ya con la sanción en la mano buscare asilo en otra región en donde se me permita disfrutar del ciclismo de montaña en donde no sea un delito ecológico.

Desde que hemos alcanzado la pista de la Hoya la nieve esta presente cubriendo todo lo que alcanzamos ver con la mirada, dos bikers se afanan en intentar mantener el equilibrio sobre su montura pero hay demasiada nieve, lo que les obliga a empujar la bicicleta. Charlamos un rato con ellos, son ciclistas entrados en años que ven inútil seguir por la pista ya que cada vez encuentran más nieve y piensan en darse la vuelta, nos despedimos de ellos adentrándonos en el sendero y en el bosque de pinos mientras les vemos seguir empujando su montura, definitivamente hoy no es día para bici.

Tal y como me había dicho mi Vato, la senda es espectacular, esta va ganando altura poco a poco con unas vistas espectaculares a las cumbres que conforman la Hoya impresionantes. Borja esta maravillado con el espectáculo que estamos viviendo ya que el no conocía esta zona.

Nos encontramos con una pareja que baja de la Najarra, nos muestran la ruta para ascender indicándonos los pasos, pero no es necesario, hoy buscamos un paseo tranquilo y no la caña de subir hasta el pico. Continuamos con nuestra senda, siguiendo las huellas de una cabra, Miguel Cantilo dijo una vez Anduve tantos caminos para encontrar mi destino, que ahora que piso su huella voy dejándome llevar como quien sigue una estrella voy dejándome llevar. Y su huella nos dejo en el paso del arroyo, ante unas vistas maravillosas del embalse de manzanares y la capital al fondo con el agua susurrando una melodía que en un mes será un grito de vida por todos los saltos de agua de la sierra. La senda va bordeando el monte Aguirre de forma espectacular, me encantaría intentar rodar por esta zona pero tengo el corazón con partido, comprendo que todo tiene su momento y su lugar, hay sendas que son para disfrutar despacio y esta es una de ellas. Descendemos por un pinar maravilloso plagado de cartelitos de plástico indicando puestos de caza, curioso verdad, para terminar en la pista que baja del puerto de la Morcuera.

Ya tan solo nos queda regresar a la fuente del cura por una senda maravillosa que en verano disfrute con mi buen amigo Totapillao, mientras disfruto bajando con el contraste del dorado de las hojas con el blanco de la nieve voy saboreando los recuerdos de esa gran bajada en bici, las trazadas, los giros y las risas. Una lastima que solo pueda disfrutar de esta zona con mi medio corazón senderista, la otra mitad quedara llorando, recordando la palabras de José Narosky Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión, la de ser felices por unas horas rodando en libertad.

Track de la ruta

Vídeo con las fotos de la ruta

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El Escorial-Valdemorillo por la senda de los molinos o casi.

Crear visiones de lugares venideros y saber que siempre serán lejanos, inalcanzables como todo ideal. Huir lo viejo. Mirar el filo que corta un agua espumosa y pesada. Arrancarse de lo conocido. Beber lo que viene. Tener alma de proa.

Ricardo Güiraldes

La mayoría de las veces puede más el deseo de rodar y rodar que los kilómetros que hay en mis piernas pueden aguantar. Desde hace un par de años comparto dos pasiones, el senderismo y la bici. El año pasado deje muy de lado a mi vieja compañera de grandes aventuras la bicicleta hasta llegar a destrozar mis primeras botas de trekking por los pirineos y la sierra de Madrid. Este año la he prometido estar más con ella y disfrutar de nuevo juntos por nuevas rutas, senderos y veredas dedicándola más mimos y cuidados.

Febrero nos esta regalando primaveras o mejor dicho fiándolas que luego seguro se las cobra con semanas de mal tiempo cuando ya empezamos a lucir los pantaloncitos cortos. Últimamente dado que no tengo vida, solo trabajo y duermo tengo que decidir los viernes a última hora que ruta hacer y esta vez me he dibujado una que promete con 50 km de falso llano para ver como anda mi fondo bicicletero. Me acompaña Borja aún con el resfriado a cuestas que no termina de dejarle en paz.

Mis planes son salir del Escorial para enlazar con Valdemorillo, tras pagar el peaje de asfalto imprescindible para disfrutar de los senderos de peralejos.

En esta senda hay un paso que desde hace 5 años soy incapaz de superar, siempre lo intento y siempre termino frenando antes de intentarlo siquiera. Creo que no lo superare nunca, tal vez sea también por eso que me encanta esta senda y hacerla un par de veces al año, solo para encontrármelo y ver que los dos seguimos tan cabezones como siempre, ya lo dijo Henry Ward Beecher La diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad, y el otro de un fuerte no.

Al tomar la vía pecuaria y antes del cruce de la senda que baja a Valmayor

Y la que sube a Zarzalejo estación nos encontramos con cinco coches patrulla de los forestales y unos 10 agentes que están montando un control en la vía pecuaria con los coches cruzados y las señales de stop y a 20 kilómetros/hora, como estoy alucinando en colores les pregunto por el operativo y me dicen que es un control para las motos de campo.

Nosotros nos tiramos la senda de la izquierda la que da a Valmayor, mientras disfruto de una bajada muy divertida no puedo quitarme la imagen del control con los forestales y pensar que dentro de poco todo ese operativo será para pillarnos a nosotros por las sendas de la sierra.

Hasta Valmayor la ruta alterna pista con bajadas rápidas y algunos pasos curiosos. Dejamos atrás Valdemorillo y nos ponemos rumbo a uno de los objetivos primordiales del día que es recorrer la senda de los molinos, de la que he oído maravillas.

Dejamos atrás cerro Alarcón y a la altura de la cola de su embalse tomamos una senda muy estrecha que promete diversión a raudales y unas vistas extraordinarias. Dos parejas de jóvenes parejas con bellas mozas, de esas que da gusto encontrarse en la montaña nos advierten que la senda no es para bicis, pero como ya he oído tantas veces esa frase decido hacer oídos sordos y continuar.

Al principio la senda esta muy marcada si bien tenemos que estar bajándonos cada dos por tres ya que es imposible hacer los pasos, hasta el punto que tenemos que hacer una cadena para poder bajar las bicis por lo complicado de la bajada. A medida que el paisaje va ganando en belleza, la senda se va difuminando hasta desaparecer en medio de una maraña de vegetación y rocas por el que nos cuesta portear la bici, y digo portear, no empujarla.

Borja se queja por tener que cargar la bici y no ve el fin de este sufrimiento, menos mal que el trayecto fue corto unos 2 kilómetros de pura exploración y senderismo. Una vez alcanzamos la carretera me doy cuenta de mi error y la senda del molino no era la que habíamos recorrido sino la que tenemos que recorrer, Borja lee en el panel informativo que no es apta para las bicis y se niega a recorrerla, por lo optamos en rodear el tramo por la opción A de la senda que si es cicladle y retomar el track más adelante según nos informa un amable aldeano. Pero como el día estaba juguetón nos pasamos el cruce, nos metemos para el cuerpo un cuestón para terminar disfrutando del mirador de Navalagamella. Tras unos momentos de desazón, optamos por bajar y tras consultar con un pastor nos damos cuenta del error y enseguida volvemos a iluminar nuestros rostros fatigados con la sonrisa de estamos en track. Pero claro la alegría en casa del pobre dura lo que dura y lo nos encontramos con lo que temíamos toda la ruta, tener que vadear un río que trae agua hasta la pantorrilla. Yo opto por quitarme los calcetines, coger carrerilla y vadear el río, Borja me observa y ve que lo consigo metiendo dos veces los pies en el agua para pedalear. Como el esta muy resfriado, le digo que se ponga las bolsas de plástico en los pies y lo intente, el resultado casi fue bueno si no llega a ser por una roca que le obligo a meter un pie en el agua, el único que se mojo.

Yo seco un poco las zapatillas y me pongo los calcetines, resultado de momento píes secos. Y así se mantendrán durante una hora más o menos en los que comienzo a sentir la humedad y el frío, fruto también de que el sol esta ya a punto de irse a dormir y las nubes no le deja calentar como por la mañana.

Tras el vadeo tan solo nos queda volver a retomar la vía pecuaria donde estaban los forestales por la mañana y todo por pista retornar al Escorial por la preciosa calzada que hay bajo la zona de la silla.

Llegamos al Escorial a eso de las 18:30 con la última claridad del día, sin gota de agua y con un hambre atroz, tal que nos metimos en un bar para dar cuenta de unos bocadillos que nos supieron a gloria, al final nos han salido 52 km con 730 metros de desnivel que nos han dejado exhaustos, buen test para saber como estamos de forma, mal bastante mal. George Sand dijo que La simplicidad es lo más difícil de conseguir en este mundo, es el último límite de la experiencia y el último esfuerzo del genio. Para muchos que montan en bici esta ruta será un paseo, nuestro tiempo infame y decir que llegas exhausto una exageración , pero yo estoy feliz por haber pasado un día de primavera en uno de  invierno, por haber visto un atardecer y haberme sentido vivo, que más se le puede pedir a la vida.

Track de la ruta

 

 

 

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Azuqueca-Los Santos con frío Siberiano

“Creo que estoy en libertad para sentir y para amar. Creo que tengo lo que pedí, no me lo dieron, yo lo conseguí. Y aunque ahora siento un poco de frío, creo que el tiempo me traerá el abrigo.”

Celeste Carballo

Cuando estoy apunto de salir del trabajo para ir hacia la estación de tren en donde he quedado con Lorenzo para dar una vuelta en bici como me he propuesto los viernes, un compañero me mira y me dice “… tú no has salido hoy a la calle ¿verdad?, hace un viento gélido que te pasma, como para ir a montar en bici”, cierto desde hace 6 horas que estoy en el curro no he visto la luz del sol ya que trabajo en un zulo, pero después de levantarme a las 6 de la mañana para cargar la bici en el coche y preparar todo no voy dejar de salir por un par de grados negativos.

La verdad es que esta vez ya en la calle y poniéndome los calcetines, el buff y los guantes me lo pensé dos veces esto de cambiar bici por siesta que es lo que tendría que estar haciendo en un día como hoy es para mirárselo.

Lorenzo es otro aventurero de la bici, con el culo pelado de hacer kilómetros y un montón de anécdotas, kilómetros de pedaladas y aventuras que ha vivido como para no aburrirte en unas cuantas rutas.

Para esta jornada me ha propuesto ir hacia los Santos de la Humosa ya que me quiere enseñar una zona que esta muy bonita en este tiempo. Salimos de la estación para ir entrando en calor rodamos a buen ritmo paralelos a la vía del tren, le comento a Lorenzo que menos mal que ha parado el aire que se rueda de lujo ahora, a lo que me responde con una sonrisa de oreja a oreja “si, si ya veras cuando volvamos si ha dejado de soplar, ahora lo tienes de culo, te esta empujando y parece que no sopla pero veras la vuelta. Y no me mintió, fue llegar a la estación de Meco para cruzar la A-2 por el puente y apunto estuvo el aire de tirarnos a los dos, madre mía con Eolo.

La zona por la que rodamos es la misma que hace algo menos de una año me enamoro cuando la recorrí por primera vez con Israel, le comento que mi tío siempre venia por esta zona a traerme raíz de Palulu que me encanta y le pregunto de donde la sacan ya que en esta zona abunda y lo que son las cosas levanto la mirada y veo a un hombre con un azadón al que saluda mi compañero con un “ que tal, sacando raíz de Palulu” je jeje, así es como se aprende con la practica, ¿quien dijo que la bici no es cultura?. Mientras rodamos junto a las escarpadas paredes del monte que sustenta los santos de la humosa mi compañero me va contando que los agujeros que hay en la pared son de bala ya que los militares hacían prácticas de tiro en esta zona.

Comenzamos a subir por pistas en perfecto estado, hace frío y se agradece la subida, hasta que mi termostato interno rompe a sudar y el de las piernas comienza a decir que un descansito no vendría nada mal.

El descansito lo tomaríamos al llegar al mirador que hay en lo alto de los santos con una vista impresionante del pueblo y del corredor del Henares, el día esta despejado y se ve claramente el Ocejón y la sierra Madrileña.

El frío hace que las paradas sean cortas, apenas cruzamos cuatro palabras con un biker que descansas también en el mirador cuando enseguida nos ponemos en marcha para disfrutar de un senderito muy breve pero muy disfrutón que enlaza con una zona de breves subidas y bajadas divertidas alternado pista con pequeños trozos de senda que nos dejará frente a la vías del AVE y ante unas praderas verdes, preciosas que lucen magníficas bajo un cielo azul gélido de enero.

La verdad es que el frío nos ha tocado un poco y las ganas de estar sobre una bici no son tantas como cuando el calorcito anima más a disfrutar sobre una bicicleta. Nos tomamos con calma la vuelta hacia los Santos de la Humosa para una vez bien abrigados afrontar una bajada divertida, muy rápida en la que tienes que estar vigilando constantemente una rodera una tanto traidora.

La vuelta como nos temíamos la hacemos sufriendo un aire helado en contra justo cuando las piernas ya están pidiendo el descanso.

Antoine de Saint Exupery dijo Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho. Para Lorenzo y para mi el barco son las piernas, ponerlas fuertes para poder recorrer caminos y caminos, el anhelo de mar libre y ancho es lo que trabajamos los viernes navegando por estos mares de verde cereal.

Track de la ruta

Elevation Profile

 

Actividad: mountain bike

Distancia recorrida: 33,65 kilómetros
Altitud min: 560 metros, max: 883 metros
Desnivel acum. subiendo: 599 metros, bajando: 546 metros
Grado de dificultad: skill Fácil
Tiempo: 2 horas 41 minutos

 

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Circular por el Ingeniero.

“..Y cuando las estrellas salen
ya estoy colgado del jirón de un sueño,
el mundo entero no me vale,
ayer por la noche me estaba pequeño,
y plantao en un tiesto sin tierra
me invento otro mundo de puertas abiertas,
en donde los besos no sepan a mierda….”

Letra de Marea – El perro verde


Cuando el invierno nos regala días de primavera envueltos en fríos propios de la estación en la que estamos es difícil resistirse a no salir y disfrutar de días tan maravillosos. Borja me había propuesto volver a la zona del Rascafría pero durante esta semana he soñado con el ingeniero , me apetecía ir antes de que la nieve y el hielo nos cierren esta preciosa vereda hasta la primavera.

Borja no se encuentra hoy muy fino, un resfriado de última hora le tiene las fuerzas mermadas y las primeras rampas le dicen a sus piernas que hoy no funcionan tan bien como otras veces. Como siempre me pasa en zonas que controlo no miro el GPS y cuando ya hemos subido un buen trecho me doy cuenta que estoy recorriendo la ruta en sentido contrario al que me había propuesto, algo que para Totapillao no sería ninguna novedad. Decidimos continuar la ruta en este sentido, es el más duro pero también el que para mi gusto más se disfruta del paisaje y de la misma vereda.

Una vez que alcanzamos la vereda del ingeniero, esta  tiende a ganar un poco de altura , alternandose zonas rodadoras con subidas técnicas duras y pequeñas bajadas para dibujar sonrisas en rostros marcados por el esfuerzo. Un grupo de tres moteros nos pasan por la vereda, es una pena  ver como van dejando su rastro por un terreno húmedo que nos deja un agarre perfecto menos en las zonas de raíces y rocas que esta muy peligroso. Se que muchos opinan que las motos no tienen lugar en la montaña, que destrozan el paisaje rompiendo con el ruido de sus motores la calma y la paz que se respira en cuanto te alejas un poco de las pistas y zonas de recreo. Personalmente creo que es una cuestión civismo y sentido común, se que por una minoría al final termina pagando un grupo que esta tan interesado como el resto de nosotros en que con nuestra presencia no  se altere ni un ápice  nada de lo que disfrutamos para poder compartirlo con las generaciones futuras. De nada sirve que la historia nos deje por escrito lecciones como el poema  de Martín Niemöller

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,…”

Algún día no muy lejano nos tocara a los ciclistas cargar la cruz que ahora cae sobre los moteros y no tardando terminaran siendo los senderistas, que  de todo hay en la villa del señor.

A  medida que vamos completando la vereda del ingeniero la luz se va haciendo más presente, iluminando la senda y dejándonos unas vistas hacia una meseta helada de escándalo .

Dejamos la vereda unos cientos de metros antes de su comienzo para disfrutar una bajada divertida, rápida y muy sencilla por pista, pegados al arroyo del Boquerón. Antes de entrar en el Espinar nos desviamos para bordear el pueblo por su zona alta y enlazar con una red de senderos maravillosos que arropados por un Sol ya de medio día esplendido hacen que las pedaladas cuesten menos a pesar que a estas alturas de la temporada aún las piernas están en periodo de rodaje.

Rodamos bajo árboles desnudos, sobre un manto de hojas marchitas que este invierno se encargara de regenerar para que vuelven a las alturas de esas copas que  hoy nos permiten disfrutar de un cielo azul hermoso, limpio, pleno.

Nos desviamos unos metros para ver la charcona, pequeña retención de agua en una zona rocosa que resulta curiosa, sin ser una maravilla, pero como es pronto y hemos decido acortar la ruta por el malestar de Borja nos apetecía este pequeño rodeo.

Me ha encantado regresar a este lugar mágico, en invierno ya lo recorrí hace un par de años con Toni andando, disfrutando de la nieve y estoy seguro regresare para hacer una ruta larga en primavera cuando la naturaleza despierte la belleza que duerme el sueño invernal y me de tiempo a recuperar la forma que no hace mucho me permitía disfrutar de su belleza en toda su plenitud sin ir sembrando de jadeos cada cuesta del camino, vamos la esencia de esta gran reflexión de  David Hume La oscuridad es efectivamente penosa para la mente, como lo es para el ojo, pero sacar la luz de la oscuridad, por el esfuerzo que sea, ha de ser deleitable y producir regocijo.

Track de la ruta

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