Siete Picos por Navidad

“Vamos a trepar a la copa de este sol de enero,
y a hacer un nido en su ramaje,
y allí reírnos viendo como a cada minutero
se lo devora el oleaje,
que cuando entre mis brazos resuenen cañonazos
yo iré perdido entre tus dunas
dejándolo todo, quemando los tronos donde reinen dudas.”

Letra que se Joda el viento de Marea


Frente a nosotros el camino Smith se nos ofrece engalanado con su traje de invernal. Teresa estrena botas de invierno, quería algo de nieve para disfrutarlas pero no tanta, como diría José “… esto es lo que hay” y no vamos a desaprovecharlo.

Me gusta caminar sobre la nieve  dibujar la pisada sin hundirte demasiado, sentir el crujido de esa capa carameleada en hielo que nos ha regalado la madrugada y andar sobre un mar de nubes que nos ha regalado esta semana la montaña.

Los árboles congelados en su copa y tronco se muestran fantasmagóricos, la luna se difumina en el azul sereno de la mañana retirándose casi de puntillas sin llamar la atencíon. La senda que se oculta bajo el manto blanco se deja intuir ofreciéndonos un viaje hacia los sentidos, me gusta la nieve porque en ella reina el silencio, ahora que tengo que oir tantas tonterías a lo largo del día es un placer que me cuesta creer sea aún gratuito. Me gusta la nieve porque es un desierto de agua helada, efímera, de dunas que te engullen hasta la cintura. Lienzo en blanco donde dibujar ángeles con el pincel de tu cuerpo y sentir la soledad de la montaña, el frío, lo efímero de un copo frente al correoso témpano que se aferra a la roca.

Vamos recorriendo despacio, en fila de a uno,  El camino Smith alucinados por una de las mejores estampas que nos podía dejar la navidad. En nuestra mente esta  intentar recorrer la zona de siete picos si la nieve nos lo permite. José comienza a resentirse de sus rodillas, pero es demasiado testarudo como para rendirse y pedirnos  volver por el camino fácil, además esta disfrutando con la nieve como un niño con zapatos nuevos y eso que la que estrena botas es Teresa. Como la senda para ascender a los picos esta perdida, oculta bajo la nieve, seguimos unas huellas que nos dan buena espina. O coronamos siete picos o encontramos el cadáver de nuestro predecesor, hay suerte y tras sufrir lo nuestro conseguimos coronar el primer pico. La nieve cansa y los kilos ganados en las fiestas aún más.

El Paisaje en la cumbre es soberbio, adoro ver todas nuestras montañas engalanadas de invierno, la huellas del viento dibujando la piel de las crestas y ciñendo los árboles en ajustados corsés de hielo. La alegría de los excursionistas con los que nos cruzamos, cuando uno esta a gusto y en paz no puede ocultarlo en el rostro, vivir este momento es mágico.

La travesía es sencilla  pero el sube y baja continuo nos va pasando factura a Teresa y a mi ,que somos los que tenemos las fuerzas más justas mientras José se dedica a dejar sus huellas por las zonas vírgenes de pisadas, a deslizarse por las grandes losas con algo de pendiente y romper las crestas de nieve saltando sobre ellas, amen de tener que esquivar alguna que otra bola de nieve, y eso que para sus desgracia estaba demasiado suelta poder crear munición.

Mientras bajamos nos cruzamos con un matrimonio,  que cargan con el  niño pequeño en una mochila sobre la  espalda del padre y la mujer le sigue unos pasos atrás. Teresa me dice que ella se pedífi,a a los reyes una hombre así que disfruta de la montaña con su familia y dispuesto a cargando con su hijo por dura que sea la subida, no me queda más remedio que darla la razón mientras acompaño la mirada con el acompasado caminar de la femina. Yo me pedía a la Madre que el niño le había salido estupendo, como ella.

Cuando llegamos al puerto, el mundanal ruido reina en el ambiente de un aparcamiento testado de coches con el portón trasero abierto, una mesa frente al maletero repleto de refrescos, fiambre y tortillas con los que disfrutar de una comida dominical en tiempos de crisis, bajo cero.

Mientras veo como la  caravana  de coches que intentan alcazar el puerto llegaba hasta el ventorrillo y espera su turno para disfrutar de la nieve, nosotros dejamos la montaña atrás, feliz por los momentos y las sensaciones vividas, deseando volver, que pase pronto la semana para poder disfrutar de otra dosis de libertad, que ya lo dijo Moshe Dayan La libertad es el oxígeno del alma.

Todas las fotos de la ruta.

Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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Una respuesta a Siete Picos por Navidad

  1. -migo dijo:

    Vaya, esta ruta la hicimos este pasado domingo, yo con raquetas. Pero había bastante menos nieve que en tu día. Te enlazo la entrada en mi blog por si a alguien le interesa tu descripción.
    Un saludo.

    Me gusta

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