Canal de Castilla XL: Día 2 de Frómista a Valladolid.

… Ahora que soy esperpento en el circo

y que llevo follaje por dentro

voy a decirle a este viento que coja carrera

y reparta silencio
y así escribo versos
y así desperezo
y así me contento
y así me lo invento
.”

Poncho k letra de: así me lo invento

 

Al levantar la persiana del hostal por fin vemos un día despejado, ni una sola nube en el firmamento pero un cielo tan maravilloso y azul tiene un precio, alto a la altura de los tiempos que vivimos. Al abrir la ventana la mañana nos da un beso gélido de buenos días con un abrazo de viento huracanado. Bajamos a desayunar y JJ se da cuenta de un cuadro en el que hay recortes de prensa y fotos que recuerdan el paso de Ortega Cano por esta pensión, me mira y me dice que espera la viejecita del día anterior le ponga un cola-Cao como al Ortega que el también tiene derecho.

Al final tomamos café y nos despedimos de la amable hostelera hasta otra ocasión que si mis pedaleas hacen que tenga que pernoctar en Frómista seguramente sea su casa mi elección.

En cuanto que retomamos el camino de Sirga a orillas del Canal de Castilla el viento comienza a castigarnos de cara, nuestro ritmo es lento, muy lento para la velocidad que el terreno permite. El paisaje comienza a hacerse monótono, las largas rectas se suceden, el cansancio del día anterior, el peso de las mochilas y el no poder mantener una conversación hacen que te centres en el pedaleo, que busques refugio en tu interior para abstraerte del continuo murmullo del viento, me viene a la memoria la canción de Bob Dylan Blowing in the wind “¿Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea arrastrada al mar?
¿Cuántos años pueden algunas personas existir, 
antes de que se les permita ser libres?
¿Y cuántas veces puede un hombre volver la cabeza,
y fingir que simplemente no ve?

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento
. “

Pero tan pronto estas a punto de perder la cordura y pensar que llegar a Valladolid montado en tu bici es una meta absurda, que puedes coger el tren en la siguiente parada, el aire se sosiega, el sol te calienta y tu bicicleta rueda feliz sin esfuerzo, el canal comparte protagonismo con el verde de las grandes plantaciones, con aves rapaces que nos sobrevuelan, con cigoñinos anidados en las copas taladas de los árboles a orillas del canal y sus aguas se abren para dividirse en dos ramales. Nosotros optaremos por el Ramal Sur que en 54 Km. y 18 esclusas nos dejara en Valladolid.

La soledad del ramal Norte por el que rodamos el primer día se pierde por completo en este tramo sur, mucho más urbanizado y el terreno cada vez se va haciendo más incómodo de rodar. Para mí el canal se disfruta de verdad hasta Palencia, de Palencia a Valladolid es rodar y rodar por completar un recorrido que salvo un par de esclusas muy bonitas y el famoso botijo de Dueñas poco aportan a un canal que según se acerca a Valladolid va perdiendo todo su encanto encajonado entre las vías del tren y la autovía.

Decidimos comer en el único remanso de paz que encontramos en este tramo y que resulto realmente bonito, junto a una vieja fábrica de harinas y una de las últimas esclusas el canal. Al terminar de comer, el viento húmedo y unas nubes cada vez más abundantes y negras nos invitan a reanudar la marcha terminar con nuestra aventura por estas tierras de Castilla y León no sin antes romper la cadena justo a la entrada de Valladolid.

Hemos pasado un gran fin de semana, en el que la suerte nos ha venido de cara en lo referente a la lluvia, ya que cada vez que ha caído nos ha pillado a cubierto, y en lo referente al viento, este si que nos ha pillado siempre de cara toda la ruta. Nos conformamos con poco, somos conscientes de nuestras limitaciones, tanto físicas como económicas pero necesitamos de estas aventuras para airear el alma, para soñar que podemos ser libres, con las crónicas, las fotos los tracks de lo que hago tal vez tan solo pretenda llevar a la práctica la palabras del gran maestro Gregorio Marañón Sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas.

 Track de la Ruta

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Canal de Castilla XL: Día 1 de Aguilar de Campoo a Frómista.

Empleo mi vida en vagar por el camino mientras guardo las flores de las cuatro estaciones en mis pensamientos.

Tagami Kikusha

Madrugo como siempre mucho para ir al trabajo, pero esta vez es diferente, muy diferente. En esta ocasión mi coche carga exceso de equipaje, carga con la mochila de los viajes relámpago en bici, con la mochila de los sueños de libertad que tan solo duran un fin de semana. JJ y yo de vez en cuando nos regalamos uno de estos viajes y esta vez le ha tocado al Canal de Castilla.

Cuando uno viaja no siempre los planes salen bien y de vez en cuando por circunstancias toca abortar y regresar a casa sin lograr el objetivo. Eso me paso hace un año con Borja cuando en otoño no puede completar el viaje por el barro y he vivido con esa astillita clavada hasta que me ha surgido la primera oportunidad de sacarla.

Aparcamos el coche en un barrio de la periferia de Valladolid por donde entre el canal junto al Pisuerga, en tiempo de crisis no esta la economía para estar pagando aparcamientos, y con una buena tormenta avisando de sus intenciones pedaleamos por un precioso parque junto a la orilla del Pisuerga hasta la vertical de la estación la cual alcanzamos en un par de cruces de calles justo en el preciso momento en el que el cielo descarga la preciada agua que los agricultores llevan meses rogando al cielo.

Sacamos los billetes y por primera vez al indicar que vas en bici te dan uno para ella a coste cero, para controlar el número de bicicletas por tren, parece ser que en este país se empiezan a hacer las cosas con cabeza. Nuestra estación de destino es Aguilar de Campoo en lugar de Alar del Rey, esta vez he decidido comenzar un poco más lejos y disfrutar del precioso paisaje de las tierras altas palentinas.

El tren nos deja ya de noche en la estación que se encuentra a unos cuantos kilómetros del pueblo al cual tenemos que llegar por el arcén de una nacional con nuestras luces y algunas gotas dispersas indicando que pronto el cielo dejará caer agua sobre el pueblo, pero lo mejor es el aroma a vainilla que te envuelve, te embriaga y para alguien tan goloso como yo es como estar oliendo la entrada al mismísimo paraíso. Hace frío han bajado mucho las temperaturas y las calles presentan poco actividad, vamos buscando el hostal y al cruzarnos con una preciosidad local nos saluda graciosa con una sonrisa que nos ilumina la cara.

El Hostal es el peor en el que he estado en mucho tiempo y el bar en el que cenamos nos ponen unas  raciones que en Madrid las llaman tapas y no se cobran, mala suerte a la hora de elegir, y no por ello empaña la imagen de un pueblo que es una maravilla y merece la pena ser visitado con algo más de tiempo.

El día amanece muy frío, nublado y dejando escapar tímidas gotas. Da igual tenemos que pedalear y tras el desayuno de rigor comenzamos nuestra aventura cicloturista por un paraje precioso, el paseo del coto que nos sacara del pueblo rodando junto al Pisuerga. La niebla no nos deja disfrutar de un paisaje que estoy seguro esconde una gran belleza, grandes formaciones rocosas a modo de ruinas dejan ver su silueta entre las nubes, el verde intenso contrasta con el marrón claro de la tierra que nos hace subir y bajar pequeños repechos que nos hacen entrar pronto en calor.

Rodamos por la calzada de los Blendios, una vía romana del siglo 12 D.c. de muy incómodo pedaleo que nos deja en Santa María de Mave a la altura de su cementerio. Un corto tramo por una carretera comarcal nos dejara en Becerril del Carpio en donde un perro del tamaño de un León nos pega una buen susto y eso que tenia una cadena generosa que sino nos come, pero de este pueblo quiero destacar la preciosa iglesia de Santa María en la que nos hacemos unas fotos.

La salida de este pueblo nos deparar el rampón de toda la ruta, una subida dura que nos dejara en un remanso de paz alucinante, un pinar maravilloso que por unos momentos te hace sentir en soledad pudiendo disfrutar del entorno sintiendo aromas, sonidos y reflejos de otros tiempos.

Con la bajada agradecida se pierde la calma, retomamos la orilla del río y en Nogales del Pisuerga podemos decir que termina un maravilloso prologo para empezar el primer capitulo de nuestro viaje por el canal de castilla.

Dejamos el pueblo y lo primero que nos encontramos esla Fuentede la gallina, un pequeño estanque natural y su puente de madera que le dan un cierto aire japonés. El nombre le viene dado por el tributo que debía pagar cada casa por el uso de la fuente al señor de Nogales que era de una gallina y dos libras de lino. Cuenta la leyenda que la fuente dejo de manar agua una temporada hasta que el Señor de Nogales dejo de exigir el tributo.

La pista es muy agradable de rodar y pronto nos presentamos en el hito que marca en el nacimiento del Canal de Castilla obra de ingeniería hidráulica del siglo XVIII.

Antes comenzar nuestro recorrido a orillas del canal nos adentramos en Alar para comprar agua y descubrir pequeñas perlas de otra época como la antigua carnicería “La higiénica” de Delfino Medrano. Con liquido para el camino y el pan comprado nos ponemos cala en el pedal y comenzamos a disfrutar esclusas, alternando el fuerte rumor del agua al salvar las esclusas a su calma absoluta en su lento fluir por un canal de destila calma, silencio, paz.

Las pistas están en perfecto estado y se puede rodar con alegría, disfrutando de paisaje que por novedoso nos resulta curioso. Poco a poco el cielo va rompiendo su cubierta de nubes dejando escapar algún tímido rayo de sol que recibimos con agrado, pero el aire va cobrando cada vez mayor protagonismo al punto que pedalear con el aire en contra se esta convirtiendo en un autentico suplicio.

Los kilómetros comienzan a dejarse notar en las piernas y sobretodo en el culo de JJ que le va martirizando desde casi el comienzo del canal, la mochila es cómoda para viajar pero su peso se hace notar al pasar tanto tiempo sentado en el sillín.

Tanto JJ como yo hemos recorrido el camino de Santiago y los dos guardamos un grato recuerdo de este tramo común en las dos rutas, el cielo esta despejado a nuestra espalda pero vemos de frente y a toda velocidad se acerca una tormenta, nos da el tiempo justo para disfrutar de la gran esclusa que hay en la entrada de Frómista y menos mal que yo sabía donde estaba el hostal que de lo contrario nos calamos, fue meter las bicis en el soportal y comenzar a llover mientras la amable hostelera , nos decía que no caía una gota desde hacía meses y que haber si llovía de una vez, a lo que JJ le espeto con un “.. Pero señora mire como llueve, je jeje” la pobre es tan feliz cuando llegan huéspedes que se abstrae del mundo.

El Hostal Camino de Santiago de Frómista es una maravilla, por precio, instalaciones y sobretodo por el trato tan familiar que te dispensan.

Mientras nos duchamos deja de llover y nos da tiempo a disfrutar de una tarde agradable con un precioso arco iris decorando la bella iglesia de san Martín de Frómista una de los mejorestemplos románicos que se pueden disfrutar.

El viento nos ha dejado agotados y el canal comienza resultar monótono, aún nos queda toda una jornada de largas rectas, esclusas y muchas pedaladas hasta Valladolid. Paulo Coelho dijo Si tienes la paciencia de la tierra, la pureza del agua y la justicia del viento, entonces eres libre. Y de eso hoy vamos servidos.

 

Track de la Ruta.

 


 

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Vuelta al Pardo 2012: La ruta de la vieja escuela.

La risa es de una belleza tremenda, te da ligereza. La risa te hará más ligero, te dará alas para volar. Y la vida está llena de oportunidades para reír. Solo necesitas tener sensibilidad.

Osho

Últimamente apenas tengo tiempo para escribir, entre hacer kilómetros con la bici, hacer kilómetros con el coche, la jornada laboral y diseñar proyectos de viajes y aventuras en bici no he tenido un minuto para sentarme y escribir lo que he vivido en estas últimas semanas.

Pero la vuelta al pardo de este año ha sido muy especial y no quería dejarla pasar sin escribir unas líneas de lo bien que me lo pase rodando con viejas y nuevas caras de este mundo del MTB.

Había decido bajar en bici a la casa de campo, estirando un poco las piernas que notaba algo cargadas de los70 kmdel día anterior pero el soporte del GPS se había escondido para que no me diese tiempo a bajar pedaleando y tener que coger el metro, suena a escusa mala pero es la pura verdad.

Cando llego frente al Urogallo veo a mucha gente pero pocas caras conocidas. Pronto los viejos amigos van llegando poco a poco, en pequeñas dosis de recuerdos, de abrazos, de muchos buenos momentos vividos. No creo que fuese muy descabellado decir que una gran cantidad de las líneas que hicieron grande al foromtb estaban reunidas en la explanada frente al Urogallo.

Comenzamos la ruta con un Jose desenfrenado, a ritmo africano poniendo a fila de a uno el grupo, rodamos totalmente dispersos por el carril bici en plan romería rociera hasta la subida que da acceso al pardo y tras pasar la valla en el que nos reagrupamos y vemos realmente los que somos, tantos que nos da pereza contarnos y lo hacemos en plan manifestación entre 40 o 50 personas según fuentes oficiales. Decido volver a ocupar mi lugar natural en las rutas, el cierre de grupo. El lugar en el que se puede ir hablando sin ir ahogado y donde las risas suelen ser más acusadas. En esta ocasión hay gran cantidad de foreros nuevos que no conozco, es lógico tras mi etapa de desenganche del foro y termino realmente cansado de ir parando y arrancando en los cruces por lo que al llegar a los senderos del Ave decido enlazar con la cabeza del grupo y disfrutar de este tramo que me apasiona, lastima que estuviese tan seco.

Una vez metido en centro del grupo puedo conocer a compañeros de ruta asiduos al blog, gracias por aguantar estos rollos, y sobretodo retomar viejas amistades, ponernos al día y desear que el reencuentro sirva para volver a rodar más kilómetros juntos.

El día calor va haciendo acto de presencia y antes de bajar hacia el puente de la marmota nos quitamos algo de ropa, volvemos a reagrupar y disfrutamos del paso de una de esas ninfas en bicicleta que esta vez con testigos pueden ver que existen y no me invento. Tras algún susto por caída en la bajada a la marmota por lo seco del suelo, como esto siga así va a ser la pardo desert 2013 llegamos al famoso puente donde hacemos un merecido descanso antes de afrontar la fase más dura de la ruta en la que nos toca disfrutar de toda la subida de golpe. De primero un sendero precioso, algo técnico en un par de pasos en los que si mides más de metro noventa y vas con una bici de 29 podrás sentir como los árboles te agarran y te sacan del camino.  Después una larga subida aderezada con uno toboganes que le dan algo de cuerpo a las piernas para terminar con una subida constante de las que te animan a meter plato mediano y terminas con los higadillos en la boca. Menos mal que hacia la mitad hicimos una pausa para reagrupar y en lo que esperamos, se detienen para deleitarnos una pareja de ciclistas de carretera para quitarse ropa, uno de los componentes era una preciosa rubia que se quito su exceso de abrigo ante nuestra mirada lujuriosa, estoy seguro que cuando comenzó a pedalear de nuevo dibujo una sonrisa de ego lleno en su boca.

A la altura del cuartel de Hoyo de Manzanares nosotros nos llevamos a nuestra boca el bocata para recobrar fuerzas y volver a perderlas al rato en los breves pero intensos repechos que hoyo guarda para los que perturban la paz de sus sendas.

La senda de bajada de la carretera y la que da a las matas nos hacen recobrar la sonrisa, las risas y el resuello para afrontar lo que puede ser la parte más fea y poco interesante de la ruta que es el enlace entre las matas y la casa de campo.

En Majadahonda decido unirme al grupo de Villaviciosa y nos despedimos del resto, de la gran manada que continua hacia la casa de campo.

Con el grupo de Villaviciosa continúo hasta la ciudad financiera del Santander en donde nos despedimos y ya en Ventorro del cano tomo la pista que me deja en Alcorcón en donde decido darme una homenaje con la palmera de la victoria, se que no tendría que poner esto ya que seguro sale la voz de mi conciencia en forma de suguss recordando a pastillita.

Para mi a sido una jornada inolvidable en donde me ha encantado volver a encontrarme con viejos amigos y sobretodo quiero dar las gracias a Jose por montar esta gran ruta anual.

Cesare Pavese dijo una vez que No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos y yo puedo decir que en la ruta al pardo del 2012 he rodado con gran cantidad de esos grandes momentos que el al fin y al cabo son los que forman una vida.

Track de la Ruta este es el track de Jose, el mio lo he borrado por error.

Todas las fotos han sido tomadas del post de Foromtb, Gracias a los autores.

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Explorando con la Choni 2: Azuqueca- El Pozo- Los Santos de la Humosa.

Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad.

Joaquín Sabina

De nuevo dan las dos y comienza el fin de semana, esta vez no tengo prisa, tengo aún cosas que terminar y que he comido un poco antes para no sentirme tan pesado cuando empiece a pedalear. Es viernes y la choni me ha acompañado de nuevo hasta el trabajo, tenemos que volver a investigar carreteras para ir haciéndonos con la zona y poder regular los tiempos de las salidas de entreno.

El pasado Martes nos marcamos los dos una ilegal de lujo, salimos de Azuqueca a las 17:30 para como dos amantes desatados por la lujuria corretear por la carretera del corredor hasta cruzar el Henares y fundirnos en un fuerte abrazo, en un beso de un 7 % donde la carretera se ensancha para darnos cobijo en el carril para vehículos lentos. Esta vez el sol nos calienta y con la virginidad rota por el frenesí de hace apenas dos días y ha sabiendas que esta vez nuestro encuentro será algo más largo nos vamos acariciando poco a poco mientras Chiloeches se va dejando ver poco a poco.

El martes me costo un mundo subir este tramo y esta vez me esta costando un universo, tengo que entrenar para mejorar pero me lo tengo que tomar con más calma, ya me lo dice mi amigo Mon, que tengo dejarme un tiempo para ir asimilando los entrenos, pero el ansia me puede. Desde que he salido de Azuqueca tan solo he usado el plato mediano y grande, me resisto a meter el pequeño y lo guardo a modo de bandera blanca para rendirme con dignidad por si es necesario. Pero el tramo de subida hasta el repetidor le tengo calado y me permito en zonas hasta ponerme en pie bajando algún piñón, así en plan chulesco dándome un pequeño palo a mi mismo.

El puente del ave es el preludio de una larga recta que ya podré disfrutar a partir de la semana próxima ya que me lo permite la ventana de tiempo solar que me he puesto. Jaime me ha ayudado ha ajustar un poco a la choni, corregir sus modales de bici poligonera con un ajuste de tija en altura, algo más baja y la inclinación del manillar, algo más alta y la verdad que nos sentimos más cómodos los dos. Esta semana también le ajuste el desviador delantero y ahora ya no va soltando tantos tacos como antes.

Me gusta rodar a 30 km/hora, centrarme solo en la línea blanca, en mi respiración, en la cadencia, sentir la carretera, el viento, la luz que se va volviendo más tenue y el día te regala alguna ráfaga de aire frío a modo de beso. El pozo de Guadalajara es el final del larga recta, a la izquierda queda mi ruta preferida, pero tengo que ver que hay frente a mi, pasando el Pozo y en esta ocasión decido tomar la carretera que va directa a los santos de la humosa. Mi cabeza me pide seguir hacia Pioz pero noto que mis piernas me lanzan un “si hay que se va, pero ir pa na es tontería”. Estoy cansado y decido regresar a Azuqueca por los santos directamente. Este tramo de carretera esta muy mal, sin arcén y con mucho trafico de dementes al volante, es curioso que esta frase la pienso a la vez que veo la señal de animales salvajes sueltos. Esta claro que los ciclistas no tenemos sitio en esta país, no nos quieren en las carreteras, nos detestan en las ciudades porque rodamos por los carriles bici molestando a los paseantes, por el campo somos la mayor amenaza al ecosistema y por si fuera poco intenta viajar con la bici, creo que sería mejor visto un arma que una bicicleta y eso que los de RENFE ya la van perdiendo el miedo. Lo bueno de esta carretera es un tramo trialero muy divertido, nadie me había dicho que con la flaca también había trialerítas, he dado más votes con la de carretera que con la de montaña en las últimas bajaditas técnicas.

Tantas emociones juntas decido asimilarlas en el mirador de los Santos, me gusta mucho este pueblo al borde del cortado, mirando por encima del hombro a la capital y con un pedazo de iglesia que puedes ver a kilómetros de distancia para que quede constancia de donde están. La bajada me da  algo de miedo, es muy pronunciada y tiene unas curvas que son una delicia si al final te encontrases con la goma de tanga, pero en esta ocasión te encuentras con un vierte aguas que acojona ir pegado al arcén. Pero me armo de valor y al final disfruto bajando a buen ritmo gracias que no tengo ningún coche atosigándome en el culo y lo se, lo tengo bonito.

El final de ruta es por el polígono Miralcampo, con poca actividad a estas horas de viernes y entro en Azuqueca por la rotonda de la Antártida, que mira que tiene gusto esta gente para decorar las rotondas. Tras callejear un poco por Azuqueca y casi atropellar a un corredor que de repente le dio por cruzar la calle llego al coche. Demasiado pronto, demasiado entero de corazón pero con unas piernas en la reserva. Me lo tomare con calma e iré evolucionando junto con los días, minuto a minuto, kilómetro a kilómetro. Que ya lo dijo John Lennon Momento a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo.

 

 

Track de la Ruta

 

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El Cañon del Guadalix versión corta.

“Anduve tantos caminos para encontrar mi destino, que ahora que piso su huella voy dejándome llevar como quien sigue una estrella voy dejándome llevar.”

Miguel Cantilo

En ocasiones, cuando no se bien que hacer o no tengo muchas ganas de investigar, o dedicar un tiempo a preparar una ruta. Busco el recurso fácil del recuerdo, de esa primera imagen de una ruta que a modo de fotograma se queda congelada en la retina. Afortunadamente tengo una gran cantidad de estas imágenes y mi cabeza alocada la virtud de ir seleccionándolas al azar, de tal modo que la mayor parte de las veces coincide con mi estado de ánimo y me elige una buena ruta clásica.

En esta ocasión he quedado con cmena, queremos algo corto, entretenido y que no sea una paliza. La ruta elegida por las voces ha sido el cañón del Guadalix versión perreo. Nunca he salido desde el pueblo por lo que me fío de Google maps y decido quedar en la única calle del pueblo en la que los domingos montan el mercadillo, hay variables que mi cabeza no puede procesar. Pero bueno el mejor invento de los smartphone el whatsapp nos salva y quedamos en el aparcamiento del polideportivo para meternos un desayuno y una vez con los depósitos llenos comenzar la ruta.

De esta ruta mi memoria guarda con grato recuerdo cuatro o cinco pasajes que me encantan y he decido unirlos todos. Este pueblo es un punto de reunión bikera y se ven muchos grupos saludándose, montando las bicis y sobretodo risas y buen humor que es lo que más me gusta cuando aficionados a la bici se unen para sudar un rato juntos, que mal suena esto.

Salimos siguiendo a un grupo numeroso pero pronto nos dejan atrás, la primera cuesta se nos atraganta y para colmo por seguir al grupo vamos fuera de Track, pero decidimos no retroceder y navegar con el GPS, total hemos salido a pasar la mañana del domingo. Guadalix es un rincón de la geografía madrileña que merece la pena visitar, Cmena rueda encantado, se respira paz y la ligera pendiente de la senda que vamos subiendo nos deja disfrutar de entorno, de las verdes dehesas plagadas de encinas con sus vacas que nos miran inquietas y su pistas perfectas que nos invitan a recorrer todo el territorio.

La pista del canal alto nos dejará en el embalse de Pedrezuela, esta pista me trae buenos recuerdos de haberla recorrido con suguss desde Alcorcón y con mi primo Borja desde Tres Cantos. Las vistas desde el embalse con la sierra del fondo y el azul precioso del cielo reflejando en sus aguas dejan una estampa preciosa, tan solo rota por el zumbido de las motos saltando en un circuito cercano. Dejamos atrás el embalse y por pista llegamos al pueblo de Pedrezuela con sus cuestas graciosas en donde decidimos tomar de nuevo un bocado que todo lo que teníamos que subir en la ruta ya lo hemos subido. Tras el plátano de turno nos queda bajar y disfrutar de la joya de la ruta, el cañón del Guadalix.

La bajada desde el pueblo al comienzo del cañón es una pista con proyecto de trialera muy divertida y disfrutona que carece de pasos técnicos y la emoción la pones con la velocidad que dejes alcanzar a tu bicicleta mientras sorteas algunas zonas con piedras y algún que otro surco traidor.

Pero una vez en la senda del cañón hay que relajarse y disfrutar de un sitio maravilloso que más de uno se sorprenderá de encontrar en un Madrid que nos ofrece caras tan dispares. El recorrido en este sentido es en ligera, muy ligera bajada salvo el tramo más bonito de la ruta en donde la senda, la roca y la vegetación se hermanan para regalarnos una rampa técnica y disfrutona que esta vez si hago del tirón.  Pasado este tramo la senda va ganando anchura hasta convertirse en pista y bajando con algo más de inclinación en un desvío regalarnos una última senda junto al arroyo del caño que es una delicia rodarla con velocidad.

Hemos terminado pronto lo que nos permite volver al bar a disfrutar de un buen aperitivo y regresar a casa esta vez pronto a una hora decente para poder comer con la familia que pronto llegara la primavera con las rutas de todo el día y que mejor final para la crónica que la frase de Oliver Wendell Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su hogar.


 Track de la ruta

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