Por los Valles de Otal y Bujaruelo en MTB

Y yo respiro, y ando, y caigo, y giro y vuelvo a ver los árboles sedientos y los pájaros disparados en la embriaguez de la música del viento y estoy inmóvil y absorto y maravillado de un día más en el pecho ardiendo.

César Brañas

 

Como la cenicienta en versión globera a eso de las 12:00 de la noche se nos unió al grupo Despistado, la ruta por la peña montañesa nos había dejado agotados y apenas le recibimos en nuestro hogar de alquiler nos metimos en la cama para caer rendidos.

Cuando duermes a pierna suelta te levantas nuevo, bueno casi y aún que cansados tenemos que salir a montar, Despistado no se ha metido una panzada de kilómetros para nada. En nuestros planes estaba recorrer la ruta de los miradores de Ordesa saliendo desde Torla, pero se nos antojaba demasiada subida para el empacho que teníamos del día anterior por lo que optamos por una versión algo más infantil pero no por ello falta de belleza e interés bicicletero.

Aparcamos cerca del camping de San Antón, subiendo hacia Bujaruelo por carretera hasta el Puente de los Navarros. En este punto giramos a la izquierda para adentrarnos en la Garganta de los Navarros, una pista con alguna que otra subida curiosa en la que las piernas nos recuerdan que ayer montaron. Se nota que es fin de semana y han salido veraneantes hasta de debajo de las piedras y se agradece recorrer la Garganta de Bujaruelo hasta llegar el punte del mismo nombre y tan solo tener que compartir la pista con familias de niños de bici y senderistas en busca de una gran jornada de montaña como nosotros. El río Ara luce extraordinario corriendo por sus márgenes de prados verdes flanqueados a su vez por colosos pétreos que hacen de este sitio un lugar idílico. Hace un calor de mil demonios y la fuente de agua helada es un lujo que disfrutamos reponiendo la nuestra caldosa de las mochilas.

Nos toca subir hasta el Valle de Otal que a pesar de tener que subir no se nos hace tan duro cuando vemos como un grupo de niños con sus bicis de princesas Disney se ponen a ello con sus cestitas y sus cascos rosas. Esto suena a globerada de las buenas pero cuando empezamos a subir y las familias con niños comienzan a bajar la cosa pinta algo diferente. Pero aún sin desanimarnos y afrontamos una subida tendida sin mayor dificultad que mantener el equilibrio en la bici y partirte el cuello ante la asombrosa belleza que te rodea. Son de estas rutas en las que si sacas de media mas de 10 km/hora te has perdido gran parte de inmensa belleza que te rodea.

Otal es un valle mágico, precioso que desde hacia dos años soñaba cada vez que mi marco digital de casa me ponía la foto con volver y rodar su larga recta hasta el refugio.

Estemos perros, hace calor y como no es mala hora para comer aligeramos las mochilas de peso. Tras la comida decidimos visitar la cascada cercana y como el calor aprieta y la poza tiene una pinta estupenda no podemos evitar meternos Chema y yo para disfrutar de un agua gélida, pura y cristalina de las que te rejuvenecen el alma.  Tras el bañito y una buena sesión de fotos disfrutamos de la bajada intentando en lazar algún sendero trialero pero sin suerte nos toca remontar lo descendido empujando la bici hasta reunirnos con Gonzalo que ha decido ir directamente a la fuente del comienzo de la pista y cruce hacia el otro valle el de Ordiso que ascendiendo lentamente paralelo a la orilla del río Arga nos conduce hasta el refugio de Ordiso en donde la pista deja paso a sendas no ciclables y la verdad sin ganas de intentarlo.

La bajada es rápida y tras babear un ratito al ver como tres hombres descienden el Arga enfundados en sus trajes de neopreno disfrutamos el sendero paralelo al río hasta el puente de Bujaruelo, que esta plagado de gente. Y en donde Despistado, Chema y servidor vivimos el gran momento en el que los valles naturales se funde con los valles esculpidos por Díos y la madre que la parió, que pechotes.

La bajada la hacemos a toda leche, adelantando a los coches ya que la pista no esta en muy buen estado, la pendiente es muy favorable y me he quedado sin freno trasero. Para regalare a Despistado un final de ruta de los de sonrisa picarona le comento, que dicen, que al otro lado del puente de los Navarros hay una senda que da a Torla y que tal vez sea muy divertida. El se baja para hacerme una foto y como soy un despiste tan solo recuerdo encontrarme a un sonriente Despistado en Torla cuando paro a recogerle con el coche. Seguramente como baja como un loco se paso el aparcamiento, que chiquillo.

Terminamos la jornada dando una vuelta por Ainsa que es un pueblo medieval que merece la pena visitar a pesar de sus cuestas. Al regresar al apartamento, miramos las opciones de ruta para el día siguiente, tenemos las fuerzas justas, Gonzalo y Chema dejan en nuestras manos la decir la ruta de todas las que nos ofrece Ainsa Zona Zero, Optamos por la ruta de los miradores con mucho miedo, Despistado no esta en su mejor momento de forma, yo con tres rutas por el pirineo comienzo a no sentir las piernas y el resto con cansancio acumulado, pero como dijo Omar Khayyam ¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.

Track de la ruta

 

 

 

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Vuelta a la Peña Montañesa

«Lo que se puede enseñar no vale gran cosa, lo que vale es lo que tú tienes que aprender

Eduardo Chillida

Un aleteo constante me despierta, algo sobre mi cabeza esta girando a modo de ventilador golpeándose con las vigas del techo de madera. Doy la luz y veo que se me ha colado un murciélago sordo o tonto en la habitación, que me cuesta 20 minutos conseguir que salga por la otra venta. Las primeras luces de la mañana despuntan por el horizonte, tengo la suerte de poder disfrutar del amanecer y el atardecer sin moverme de la cama, en una hora hemos acordado levantarnos, ya despierto remoloneo en la cama, la jornada se presenta dura.

Hemos decidido hacer la ruta nº de 2 de las propuestas por la zona zero, Vuelta a la peña montañesa. Tras una parada en Ainsa para desayunar nos acercamos en coche hasta Oncins lugar de salida de la ruta y si esta es tan espectacular como la carretera de subida hasta el pueblo, esta  promete ser una autentica pasada.

En Oncins hay un pequeño aparcamiento frente a un bar, esto demuestra que no son tontos los que diseñan las rutas y saben donde terminar una buena jornada de bici. Nos preparamos y comenzamos a ascender metiéndonos enseguida en harina, una vez alcanzamos el monasterio de San Victorián una bajada pedrolera y rápida nos dará una pequeña alegría ya que no volveremos a bajar en mucho tiempo.

La peña montañesa es un macizo largo que no alcanzamos a ver donde lo podemos girar, la trialera termina en un magnífica pista que en un continuo rompe piernas nos deja en el pueblo de la Cabezonada , donde el track nos manda por carretera en continua ascensión hasta Foradada. Rodamos un poco desilusionados, el paisaje es increíble pero hasta hora no hemos disfrutado de nada que haga de esta zona o esta ruta algo que nos entusiasme y tal vez sea esto lo que hace la vuelta a la peña montañesa sea una ruta increíble,ya que justo en el momento en el que el abatimiento, el cansancio y el calor te hacen pensar en dejar la bici y refugiarte en el bar, la ruta se quita el sostén y te muestra sus encantos en forma de sendero, técnico en partes, duro pero ciclable que te hace disfrutar, dibujar la sonrisa bajo las gafas y sentir la turgencia de una peña que comienza a mostrarnos unos encantos irresistible para unos amantes del MTB como nosotros. Una vez giramos para ir en  busca  del otro extremo de la peña, descubrimos que este lado es el bueno, el que guarda el secreto maravilloso de una ruta que comienza a hacernos tocar el cielo con la punta de nuestros tacos por un sendero infinito bajo cúpulas arbóreas o asomándonos a miradores con unas vistas de montañas espectaculares.

La senda nos da un respiro entre Víu y Cullivert, el rodar se hace más sencillo por una carretera sin apenas tráfico que asciende sigilosa, sin querer incomodarte pero ganando altura hasta Cullivert,  un pueblo en donde decidimos parar a comer junto a una fuente y en donde a los pocos minutos llegan dos intrépidos aventureros madrileños los Mozos bike que están recorriendo su particular Transpirenaica. Tras una agradable charla y una vez hemos repuesto con agua fresca las mochilas retomamos la ruta para sufrir una de las subidas más duras de la ruta, por el cansancio acumulado y por lo puñetera que es la pista a la par de espectacular y preciosa. Esta pista  nos dejará en lo alto de la colada, es un rompepiernas que por suerte Gonzalo primero y chema después con sendos pinchazos me dieron tregua para descansar y que nos regala una fuente de agua helada y un paisaje de montaña idílico.

Una vez superada La Collada, la pista se transforma en senda, para de nuevo transformase en pista de nuevo y los paisajes se suceden, la luz comienza a ser más tenue, mas calida. Comenzamos a dudar de nuestras fuerzas y la montaña lo sabe alternando bajadas muy rápidas con cortos repechos que a las alturas de ruta que estamos se nos presentan como auténticos puertos. Pero el paisaje a modo de ibuprofeno en vista alivia el agotamiento. La peña nos ofrece sus mejores vistas, sus encantos escondidos entre moles de piedra solo revelados a los que se esfuerzan por recorrer su vientre hasta alcanzar la goma de sus bragas. Y en este punto es cuando la peña te ama, se desprende de su dureza, de sus bragas de lencería fina, te tiende una mano y te invita a disfrutar de un sendero increíble, a disfrutar de su piel desnuda por unas sendas con caídas curiosas, de esas de solo una vez en la vida y después te adentra en lo mas oscuro de su ser, en un sendero trialero que te hace alcanzar el éxtasis, en un recorrido esculpido en la montaña para dioses que disfrutas al extremo, gritando, sintiendo cada paso entre rocas, cada giro espectacular que la peña te brinda en agradecimiento por haberla recorrido, la peña se deja acariciar, mimándote sientes su susurro, su beso que te hace llegar a Oncins en un escalofrío, con la mirada perdida y la sensación de haber recorrido la bajada mas alucinante de tu vida.

Terminamos exhaustos, tendidos bajo las lonas del Bar mientras una coca-cola fría termina de completar el orgasmo de sensaciones que hemos vivido en esta última bajada. Ainsa no es la zona zero es el paraíso prometido para los amantes de las sendas. Que mejor epilogo para esta ruta que los bellos versos Roque Dalton que reflejan en gran medido lo que sentí recorriendo esta ruta Siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.

Track de la ruta by Web bttpirineo

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Vuelta a la Partacua 2012

“El recuerdo conserva una antigua retórica, se eleva como un árbol o una columna dórica, habitualmente duerme dentro de nuestros sueños y somos en secreto sus exclusivos dueños”.

Silvina Ocampo

 

En cuanto en el diminuto reloj del ordenador da las 17:00 cierro apresuradamente el sistema y voy en busca de mi bici. Esta vez no es la choni para dar una vuelta por las carreteras de la alcarria, ni la GT para disfrutar de las pistas de Chiloeches y Alcalá, esta vez es la doble para cargarla en el porta bicis y emprender un viaje. Es Miércoles mitad de semana y no puedo disimular una sonrisa de oreja a oreja cuando pongo el intermitente dirección Zaragoza en lugar dirección Madrid. He pedido dos días de vacaciones que quiero disfrutar en el Pirineo junto algunos amigos que llegaran al día siguiente pero yo no puedo aguantar más y necesito irme, sentir como huyo de mi rutina diaria hacia el paraíso, las grandes montañas que Totapillao me metió en vena y estoy enganchadísimo a Huesca.

El Viaje es un paliza tremenda si le sumas que te has levando a las 5:30 de la mañana, has trabajado ocho horas y media atendiendo a zombis (Clientes muertos en vida sin capacidad de pensar) y te has metido otras cuatro horas y media de coche hasta llegar a Yebra de Basa, pero puedo asegurar que cada minuto sufrido hasta llegar al camping a valido la pena. Montar mi pequeño hogar portátil mientras en el pirineo cae la tarde es uno de los grandes lujos que me he dado este año. Apenas tengo fuerzas para cenar y meterme en el saco antes de caer rendido en brazos de Morfeo.

Abrir la tienda y ver montañas es todo un subidón de adrenalina, los recuerdos de mi primer viaje junto a Tota a este zona se me agolpan, la subida a Santa Orosia, la visita a el pueblo abandonado y la bajada trialera por debajo de la cascada son momento vividos que van a quedar imborrables en mi memoria. Desayuno con la agradable compañía de la dueña del camping que me cuenta como el ciclismo esta aportando vida a toda la zona, me habla de la QH y de varias de MTB que ha tenido mucho existo al estilo del soplao y eso me alegra ya que los madrileños tenemos que ir buscando un lugar donde exiliarnos por las prohibiciones a nuestro deporte favorito en nuestra comunidad.

Recojo con algo de pena el pequeño campamento y pongo rumbo a Escarilla lugar en el que aparco y comienzo a dar mis primeras pedaladas de estas mini vacaciones de cuatro días. El pirineo son cuestas y Escarilla es un pueblo con un surtido de cuestas preciosas que te ponen el pulso a mil. Menos mal que se que lo más duro es salir del pueblo y llegar hasta el siguiente en donde las pista toma el relevo a la carretera y un paisaje montañoso impresionante cobra el protagonismo. Voy subiendo tranquilo a ritmo con la mirada embriagada anta un espectáculo sobrecogedor, me encanta rodar por esta pista que se deja conquistar, yo creo que el paisaje que te rodea en el pirineo es tan impresionante que sufres menos subiendo de lo encantando que estas.

En mi ascensión coincido con una pareja que sube algo más lenta, a ella una preciosa biker rubia le cuestan algunas subida y el la ayuda empujándola, dado que voy parando cada dos por tres para hacer fotos nos vamos encontrando varias veces en el camino. Lo peor de este tramo es lo seco que esta la pista y se toca que te pase el tren turístico algo de polvo te toca.

La recompensa a tanta subida es sin lugar a duda el embalse de Tramacastilla que no lo voy a negar me tiene maravillado y en el que me quedo un buen rato disfrutando de una paz y tranquilidad increíble con un fondo maravilloso.

Tras el merecido descanso continúo por la pista disfrutando de las sierra y algún pequeño Ibón sin llegar al de Piedrafita ya que tenia marcado en el Gps que la ida y la vuelta eran por el mismo sitio y al ver la subida de vuelta se me quitaron las ganas. Charla con una agradable vasca, una vez mas la vida me demuestra que la edad y la soledad no son barreras para disfrutar de lo que verdaderamente te gusta y encontrarte a una mujer sola con su cámara su mochila, su mapa y sus 58 años no son motivos para tener que ir a la montaña con los rebaños organizados, una mujer genial con un sentido del humor y una voluntad increíbles.

La vuelta a la sierra nos deja un pequeño tramo de carretera por Piedrafita para pronto volver a regalarnos un tramo de pista plagado de gente enfundada en neopreno disfrutando de un cañón y un paisaje increíble del embalse de Búbal.

Cuando las piernas comienzan a pedir un descanso la carretera en bajada, esta vez en fuerte bajada te deja de nuevo en Escarrilla. Esta ruta no defrauda y deja plenamente satisfecho, me traigo de nuevo un gran recuerdo de esta ruta y deberes por hacer para hacerla mas completa ya que me quedan muchos puntos de la zona por visitar guiado por los track de buenos gurús de la zona que ya lo dijo Josep Brodsky Yo era simplemente ciego, surgiendo y escondiéndote tu me regalaste la vista, de esa manera se dejan huellas.

Track de la ruta (Póngo el link de todos los de Wikiloc ya que son muy parecidos y la ruta no tiene perdida)

Todas las Fotos de la ruta

 

 

 

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Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 11: Palas de Rei – Santiago de Compostela 74 km

Tu llegada allí es tu destino. Más no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino.

Konstantinos Kavafis

 

El último amanecer en ruta es de un sabor agridulce, por un lado estas alegre, llegas a tu objetivo y el regreso al hogar esta cerca, pero por otro lado sabes que añoraras la rutina adquirida, el buscarte la vida para comer y dormir, el continuo disfrutar de vistas nuevas, gente nueva. Pero cuando emprendes un viaje siempre tiene que tener un fin, el mío ya esta próximo y esta vez si puedo decir que llego con las fuerzas justas o como le gusta decir a suguss con la luz de la reserva encendida y la rodilla pidiendo dos semanas de reposo que no va a poder tener.

Se ha tirado toda la noche lloviendo a tenor de lo empapado que esta todo, pero las primeras pedaladas son en seco, no llueve y eso es un consuelo. Dado que mi rodilla esta muy tocada decido hacer lo que me queda íntegramente por carretera, el camino es todo un barrizal en sí, tan solo hay que ver como los peregrinos buscan el arcén en cuando los caminos se cruzan y como les pesan las botas de barro.

Ir por carretera tiene poca historia que contar, la carretera es un continuo sube y baja que va mejorando poco a poco como el día que promete abrir y dejar lucir el sol. Paso Melide y me encuentro con ciclistas peregrinos, algunos conocidos otros nuevos que no me he cruzado en el camino, yo no tengo ritmo y decido ir a mi aire por lo que pronto o los veo como se alejan o los paso hasta dejarles atrás. Me hace ilusión parar y sellar en la Iglesia de Boente a pie de carretera como hice en mi primer camino, además es preciosa y merece la pena una pausa.

En las zonas que veo el terreno no esta muy embarrado me meto por el camino, en esta zona es espectacular pero siempre duro de rodar y a pesar de que la rodilla prefiere la cadencia del asfalto mi cabeza necesita alejarse de ella y disfrutar un rato de la agradable paz del camino.

Antes de lavacolla me encuentro con el matrimonio Polaco con el que ruedo unos kilómetros hasta el desvío al aeropuerto en donde me encuentro a otro cicloturista que se ha recorrido el camino del norte desde Valencia con un porrón de kilómetros en sus piernas y me anima a acompañarle ya que es la tercera vez que entra en Santiago y se conoce un recorrido que da menos vuelta. Le pregunto si su opción pasa por el Monte do Gozo y me pregunta que eso que es, ha recorrido tres caminos de Santiago este año y no ha pasado nunca por el Monte do Gozo, en fin. Decido dar la vuelta y retomar el camino. Mi rodilla parece que con las cuestas y el solecito me da una tregua y consigo adelantar al grupo de rezagados de alicante encontrándome en el monumento del Monte do Gozo con el grupo de cabeza y aprovecho para hacerme la foto tradicional.

La bajada a Santiago es un descenso total con la sonrisa de haber cruzado casi todo el país de un lado a otro, de haber disfrutado 11 días de sol, lluvia, frío y sobretodo grandes paisajes verdes en los que he experimentado una sensación de libertad y una liberación interior increíble. Rodar por Santiago rompe todo el encanto del Camino, a las bicis les han puesto un recorrido absurdo en el que llegue a perderme al no encontrar las señales hasta la plaza, pero bueno es otro atentado más contra los que adoramos el mundo de las dos ruedas y ya sabemos donde vivimos.

Llegar hasta las puertas de la Catedral es un orgullo interior difícil de plasmar en palabras, cuando viajas en grupo es el momento del abrazo con los compañeros, cuando viajas en solitario es el momento de abrazarte a tu bicicleta mirar a la catedral y agradecer el haber llegado hasta tu destino.

Me hago las fotos de rigor y me voy a buscar la credencial de peregrino, esta vez en un lugar mejor adecuado para dejar la bicis y un grupo de voluntarios amigos del camino me otorgan mi credencial.

A la vuelta me encuentro con mis amigos Andorranos con los que me abrazo felicitándonos por la llegada e inmortalizando el momento con un foto. Tras un rato de charla parto hacia el albergue en donde dejare descansar a mi querida GT a buen recaudo y yo tras una merecida ducha me doy una vuelta por Santiago visitando la catedral y comprando algo de comida para el día siguiente que promete ser duro en el autobús de vuelta.

Me hubiese gustado encontrarme con David, con los dos madrileños, con la pareja de Toledo, Haber podido llegar con Gabi, pero Santiago propone y el camino dispone. Para mi ha sido una terapia que necesitaba, me ha sentado tan bien que importaría repetirlo de nuevo. Al acostarme siento rabia por tener que dejar de pedalear y no forzar la rodilla para poder ir al soplao, llegar a Finisterre es una vez el sueño de roto de un camino que espero poder volver a completar esta vez si hasta Fisterra.

Friedrich Hölderlin dijo que Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda. Solo espero que algún día las frías aguas del atlántico y mis cansadas pedaladas sean las que formen esa espuma al chocar con las mudas rocas de la costa la Morte.

 Fotos de la Etapa 

 

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Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 10: Sarria – Palas de Rei 50 km

Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

Domenico Cieri Estrada

 

Una vez más llueve, la calle brillante me da los buenos días bajo un cielo gris plomizo que no deja lugar al optimismo de poder disfrutar un día soleado a media mañana con la que secarte la ropa.

Desayuno a un centenar de metros de albergue en el mismo lugar en el que cene la noche anterior con la peregrina catalana. Los lugareños comentan la noticia del día sin levantar la mirada del café mientras le dan vueltas, ayer se escapo una vaca que fue detenida por la policía con la ayuda del ganadero. Me gusta viajar porque descubres que la vida lejos de las grandes ciudades tiene u otro “tempo”, otras preocupaciones que marcan el devenir de los días. Es temprano y un viejecillo con su garrote, muy abrigado bajo un soportal ya esta sentado con sus zuecos de madera al abrigo de la lluvia, su mirada es viva, brillante a juego con las luces del día radiando paz, sobre una media sonrisa del que le ha ganado la partida al tiempo, del que espera junto al camino sin nada que temer que pase la parca y acompañarla por el camino que ve día a día difuminarse los peregrinos que van a Santiago.

Salir de Sarria es costoso, un cuesta generosa pronto te hace entrar en calor, salgo por la carretera ya que el camino esta poco practicable, la rodilla me molesta de nueva y voy despacio, Santiago esta a dos días de viaje y bien podían ser tres, no tengo prisa y tengo tiempo por lo que decido meterme en el camino, si he de empujar, empujare y si el barro me llega hasta las orejas siempre encontrare al final de la jornada una ducha reconfortante. Y el acierto fue pleno, el camino entre Sarria y Portomarín es bellísimo con unas corredoiras impresionante en las que te sumerges en día frío y húmedo como el que ha tocado vivir hoy en un mundo lleno de sensaciones, en un camino de otro siglo donde reina el silencio, el agua, el verde y la libertad de estar viviendo una experiencia única. Cuando viajas a menor velocidad los sentidos te embriagan se llena de sensaciones que te hacen sentirte tremendamente vivo, alegre y feliz de vivir el momento.

El mojón con el kilómetro cien es otro de los hitos del camino que marcan este trayecto y aprovecho que un peregrino italiano quiere algo de charla para que me haga la foto “Quid pro quo”. Las preciosas Correidoras me dejan en carreteras locales sin tráfico, donde se disfruta las verdes laderas de los montes gallegos y en trepidante bajada se llega a Portomarín con el embalse que sumergió al viejo Portomarín y este nos recibe cruzando un largo puente que da a unas largas y empinadas escaleras que sorteo por la derecha para una vez Alcanzar la Iglesia de San Nicolás con su magnífico pórtico encontrarme con David que reanuda la marcha con sus nuevos compañeros de viaje. Me ofrece unirme a su grupo pero mi rodilla esta para pocos trotes y decido ir a mi ritmo tranquilo, nos despedimos y busco el albergue para sellar mi credencia y la de la peregrina despistada siguiendo las instrucciones del hospitalero de Sarria.

El día continua plomizo, mi rodilla pesada y la opción de la carretera es tan tentadora que puede con mi deseo de continuar por el camino. Un hórreo a pie de la carretera con un espectacular fondo de árboles multicolor es de lo más destacable del recorrido hasta Palas del Rei. Llego muy pronto sobre las  tres de la tarde y decido no continuar hasta Melide en donde estarán todos mis compañeros ciclistas de ruta de estos días, mi rodilla quiere un descanso, prefiero parar y madrugar al día siguiente llegando a Santiago pronto. El albergue de nuevo esta de lujo con amplias estancias en donde poder descansar y dejar tu equipaje sin molestar al resto de peregrinos.

Me ducho en el baño compartido y al salir me encuentro a una mujer francesa en pelotas de unos 60 años esperando su turno para la ducha, el Santo es un bromista cuando le pedio disfrutar de una peregrina como el señor la trajo al mundo no sabia que tenia que indicar también un rango de edad, señor que cruz.

Ceno de lujo y al volver al albergue agradable charla con un grupo de peregrinos andaluces que llevan un par de días caminando tan solo, una de ellas una preciosa sevillana, señor esta si era una buena candidata para la ducha,  me dice que se puede decir que estoy en capilla al enterarse que yo termino el camino al día siguiente, me meto en el saco para disfrutar de mi última noche antes de llegar a santiago, reflexiono sobre porque este viaje como salí de Madrid y como llego al final de mi camino. Se que soy otro, mas calmado, mas feliz y con más ganas de disfrutar de la vida. El camino físico es bonito pero el espiritual, el que recorres de verdad cuando emprendes el camino en solitario es espectacular y esta vez si puedo decir que lo he recorrido y me ha ganado para siempre, ahora entiendo la frase de Khalil Gibran  Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir, Paz.

 Todas las Fotos de la Etapa 

 

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