Luz-Ardiden una montaña rusa con la Choni.

“La perseverancia es un gran elemento del éxito, si tocas el tiempo suficiente con la fuerza necesaria la puerta, estarás seguro de despertar a alguien”.

Henry Longfellow Wadsworth

Amanece un día fantástico en Luz St Sauveur, la mañana es fría como a mi me gusta en el que es preciso buscar en las primeras horas del día el abrigo de un forro polar. Tengo que ser de los pocos españoles que prefieren y les gusta el clima frío a nuestro “agradable” para muchos clima horroroso mediterráneo. He elegido el camping que este mejor ubicado para las rutas en bici de carretera justo en el cruce de los grandes puertos y en apenas medio kilómetro ya me encuentro en la subida de Luz Ardiden y las primeras indicaciones con porcentaje y distancia a cima me indican que estoy ascendiendo un puerto Tour.

Esta carretera apenas tiene tráfico y las vistas de Luz St Sauveur según vas ganando altura son increíbles comprendiendo el lugar tan maravilloso donde esta enclavado este pueblo pirenaico. La ascensión a diferencia del Tourmalet no tiene el regalo de un paisaje espectacular una vez pasas el pueblo de Sazos, la vegetación es muy espesa y te centras mas en el sufrimiento al que estas sometiendo a tus piernas. A medida que el sol va ganando altura el calor es hace notar y rompo a sudar, me pasan dos franceses una pareja que me saludan dándome ánimos. La pendiente entre los pueblos de Sazos y Grust es terrible entre un 8% y un 9% de forma constante, sin una tregua en la que poder ganar un poco de cadencia y dejar respirar a tus piernas pero lo peor viene una vez que pasas Grust la carretera comienza a retorcerse en la montaña y la media de los 7 kilómetros restantes de ascensión no bajara del 9% con puntos en los giros del 12%.

El puerto se me esta atragantando terriblemente, quiero parar, bajarme de la bici, descansar y meditar si esto son las vacaciones que quiero, pero no hace falta parar ni bajarse de la bici para contestarme a mi mismo un sí rotundo, mayúsculo mientras goterones de sudor recorren los cristales de mis gafas. Para evadirme de la agonía de la subida veo como una senda marcada como un GR cruza la carretera en multitud de ocasiones, y deseo que al llegar al puerto la Choni se transformara en mi doble y disfrutar una bajada que por los tramos que podía ver tiene que ser grandiosa.

Superar la zona de rampas graciosas tiene un premio increíble, la montaña se abre, corre un telón maravilloso al girar una curva para mostrarte su sexo, sus cumbres, sus valles, todos los placeres que la tierra puede modelar para saciar la lujuria de los que amamos la montaña. La carretera te da un respiro y se pone a 7% lo que para mi supone casi un llano con el que poder dar un pequeño descanso a mis piernas con algo de cadencia.

Pero al igual una perversa amante la montaña se muestra desnuda ante ti, con todas sus curvas mostrándote por donde has de acariciarla para lograr besarla y cuando lo ves es simplemente maravilloso. Yo que antes veía una subida y prefería rodearla que afrontarla me veo subida en una bici de carretera de 12 kilos, arrastrando mis buenos 15 kilos de sobre peso con una sonrisa de oreja a oreja y buscando el “me gusta” para pulsarlo. Hace apenas un año en Noruega me pensé seriamente dejar la bici y dedicarme solo al senderismo pero ha sido imposible, este deporte es altamente adictivo y cada vez busco más tiempo de donde sea para estar montado sobre una de ellas.

Cuando apenas me falta dos kilómetros para coronar veo que alcanzan dos ciclistas hablando en castellano y al estar a mi altura uno de ellos me grita, “anda tu eres de mi equipo” y al ver su bici me dí cuenta, montaba otra Choni.

Le digo que si al comprar las bicis le decimos que son para ir a subir puertos Tour nos toman por locos, jajaja pero no señor, el ayer como yo corono el Tourmalet y hoy mano a mano, los dos con nuestras bicis básicas del decatlón estamos apunto de coronar otro de estos colosos superando sus 1030 metros de desnivel acumulado El Luz-Ardiden.

Sin dejar de hacernos sufrir hasta el final vamos llegando hasta la explanada final en donde toca inmortalizar la llegada y poder disfrutar desde la altura de una de esas carreteras que solo disfrutas en sueños y que cada vez la ves en fotos piensas quiero subir. Pero esta vez no, esta vez tremendamente feliz disfrutas de lo que has subido, de lo que has sufrido y de los momentos maravilloso que este deporte te regala a pesar de ser el mas lento y llegar siempre el último arrastrándote hasta la cima.

Decido bajar tranquilo, disfrutando de cada curva de cada giro y de la fantástica mañana que Francia me ha regalado. La escritora india Shakti Gawain lo expreso mucho mejor Todos los sentimientos son parte de la maravillosa y siempre cambiante sensación de estar vivo. Si amamos a todos los diferentes sentimientos, se convierten en otros tantos colores del arco iris de la vida.

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…Y la Choni corono el Tourmalet

«No hagas de tu sueño algo perdido: nunca sabrás lo que vale hasta que lo veas dando frutos en la realidad».

Zenaida Bacardí De 

Al despertar tengo una sensación extraña, tengo miedo de la ruta de hoy, miedo a no poder coronar el puerto, a tener que darme la vuelta y resignarme a dar vueltas por el anillo ciclista con al choni. Cuando salgo de la tienda la veo inquieta, pero sonriente se siente orgullosa de donde esta y quiere comenzar a disfrutar algo que una bici de sus características rara vez consigue, hoy es el día en el que juntos intentaremos coronar el Tourmalet.

Fuera la temperatura es de 12 grados y el tiempo nublado, no voy a tener mucho sol por lo que es un quebradero de cabeza que ponerme para subir y para bajar, con lo sencillo que es llevar mochila. Las nubes van dejando ratos de sol cuando dejamos el Camping de Luz St Sauver. No tarda en pasarme una bici, es una risueña rubia, pequeñita con coleta que sube casi a mi ritmo pero esos piñones traseros grades marcan la diferencia para que me vaya sacando poco a poco distancia. Comienza el puerto y la carretera me da una pequeña tregua hasta Esterre la pendiente se mantiene un 5 % algo que ha he aprendido subiendo un puerto son buenas noticias. Dos ciclistas con fabulosas Treck de carbono me pasan con dificultad, poco después me pasara una furgoneta de Treck travel que les hace de apoyo del que se bajaran varios más todos con sus flamantes Terek de lujo. Este grupo que se baja no tarde en pasarme y una voz femenina que precede de dos preciosas piernas que contemplo me saluda, continuo mi ascensión por esa piernaza fuerte, robusta tal y recuerdo el consejo que dio el padre a Gengis Kan para buscar esposa, al llegar al maillot me encuentro con unos pechotes de talla XXL, no quiero pero tengo que seguir mirando. Subo la mirada y la ostia, rubiaca, con trenzas, sonrisa del tamaño de sus pechos que me dice no se que parrafada en su lengua que claro esta yo me tomo como un cuando lleguemos arriba hablamos. Lastima que para cuando yo llegue ella estará fría y yo sin sangre ni aliento.

Las rampas duras no tardan en llegar, el 9% en los carteles y doy gracias a la Choni por tener triple plato  lo que me permite subir mucho más cómodo pero no si sufrimiento, mi piñón grande parece el hermano pequeño de los piñones superiores con los que suben los jodios franceses.

Pasar Baréges es un regalo, que te dan a la salida con una rampa de las que te hacen reír, pero la verdad es que subir este puerto no te duele tanto gracias al paisaje que te entretiene y te maravilla al punto de que sin darte cuenta llegas a la estación de esquí en donde ya se pueden ver toda la subida que queda y el final, a lo alto escondido entre la niebla en mi caso.

Pero decido solo mirar un poco más alta y ver como pequeños puntitos progresan por la montaña y grandes autocaravanas me dan una pista hacia donde conducen mis pedaladas. Paso La Gauble los nombres de grandes del ciclismo aparecen tatuados en el asfalto, uno más recientes otros casi irreconocibles pero mucho nombre español y nuestra bandera pintada en el asfalto de este coloso pétreo coronado como el Olimpo de las montaña por la comunidad ciclista.

Los kilómetros van pasando y las piernas comienzan a quejarse, quiero subir del tirón, lento pero sin una sola pausa. Junto a mi suben dos franceses que me pasan, paran, me pasan ya quiero subir a mi ritmo y sin poner pie a tierra, no como ellos que cada dos kilómetros les ves como peces fuera del agua suplicando por cada bocana de aire. Miro hacia abajo y veo decenas de ciclistas subiendo, esto es todo un espectáculo que hay que vivirlo por lo menos una vez en la vida si te gusta la bicicleta.

Paso por la señal de 1 km para puerto y su 10 % de pendiente, en el GPS puedo ver ya el punto de final de ruta y solo quiero parar, pero estoy tan cerca de ver cumplido mi sueño que aún subiendo a 4 km/ lo puedo conseguir. En la última rampa de los dos franceses que han estado haciendo la goma uno peta y pone pie a tierra, el otro que ha parado hacia poco siento como me va alcanzando, en los últimos metros al francés que había parado se repone y me pasa coronando, antes del giro final cuando ya ves la escultura del ciclista el otro francés se me pone al lado igual que ese famoso final en la bola en el que Narko y yo esprintamos a dos km/h pero esta vez no, esta vez no quiero rendirme y bajo un piñón cuando el francés lo esculla me dice “olalala”, tarde yo estoy pedaleando de pie hacia la cumbre dejándole clavado, un gran final de etapa a lo globero.

Respiro hondo y dejo descansar a la choni en el mismo altar del ciclismo, se que sonríe y ahora cuando nos pasen todas las princesas de carbono ella se sentirá orgullosa de haber perdido su virginidad en un gran puerto como el Tourmalet.

La bajada me la tomo con calma, mucha calma disfrutando cada giro, cada cara descompuesta por el esfuerzo, cada escotazo que te regalan las ciclistas en estas subidas que ya no se que picos mirar. Estoy feliz, tremendamente feliz de haber cumplido un sueño o queda mejor en las palabras de Facundo Cabral Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.

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Con la Choni por Cebreros y el Arrebatacapas.

“Conserva por siempre esa chispa para que ilumine por siempre tu ser, nunca ceses de buscar y siempre podrás encontrar.”

Miguel Ángel Cornejo

Ha pasado mucho tiempo, seguramente demasiado en volver a juntarnos, pero gracias a las flacas y el grupo de Whatsapp los amigos de la choni lo hemos logrado.

El MTB fue quien nos presento, uno a uno y cada uno a su tiempo, el foromtb fue la alcahueta y nuestra pasión por las dos ruedas la que fue forjando una amistad a base de km, risas, sudor y muy buenos momentos. Esta vez la que nos va a unir es la carretera, la choni y en un lugar maravilloso como es cebreros en el que podido disfrutar de todas mis aficiones MTB, Senderismo y ahora Carretera, como anfitriona de lujo la ninfa del Castañar, Noe y completando el cartel de figuras mis viejos amigos Narko y José.

En la salida nos encontramos con Embarrao y Uke que van a marcarse una ruta mas larga y dura hacia Ávila, tras despedirnos comenzamos con nuestra ascensión al puerto de arrebatacapas, un puerto sin demasiada dureza que te permite ir charlando y disfrutando de un paisaje precioso, al igual que en MTB yo con la Choni salgo a divertirme y no a darlo todo. Durante la subida y hasta que el aliento lo permite Noe y yo nos ponemos al día tras casi un año sin vernos mientras Narko y José se escapan a su ritmo. En lo alto del puerto nos esperan y continuamos juntos por una recta hacia la cañada interminable con un montón de sube y sube ya que cada vez que terminas de subir uno la carretera te muestra el siguiente, es algo así como el día de la marmota pero en versión realidad pero que te dejan agotado.

Como estamos bien decidimos continuar, la carretera deja de ser una solitaria mancha de alquitrán entre pastos para tener que limitarnos al arcén de una carretera con tráfico que sufrimos hasta el desvío de Navalperal de Pinares en donde tomamos una carretera mucho más tranquila salvo el continuo transito de motos pero muy divertida por sus bajadas y por el paisaje de esta zona no en vano estamos en tierra de pinares de hay la terminación de todos estos pueblos como el siguiente por el que pasamos y en donde nos metemos un desayuno de campeones, El Hoyo de Pinares.

Tras el desayuno la carretera alterna bajadas con subidas hasta valdemaqueda en donde las subidas ganan a las bajadas o el llano y los kilómetros comienzan a pesar en las piernas al igual que el tramo hasta llegar a Robledo de Chavela que siempre se me atraganta. Este tramo de ruta ahora es una pena ya que un desgraciado provoco un incendio forestal destruyendo este rincón maravilloso de la sierra de Madrid.

Tras Robledo de Chavela la carretera se vuelve mas llana y amable pero las fuerzas las tenemos al mínimo, miro la cara de José y le digo que si fuera el líder hoy perdería el maillot. Narko, Ángel para los amigos, esta fuerte como el vinagre y en este tramo se mete una serie para entrenar volviendo después a buscarnos, que lejos ha quedado ese forero con el que esprintaba a 2 km/h en lo alto de la bola del mundo para ver quien era el último. Ahora baja hasta mi posición y me ayuda a subir, voy fundido y descolgándome cada vez mas. Para animarme me pone una música infernal y la verdad que dio resultado porque por no escucharla acelere el ritmo hasta que alcanzamos al resto y una vez alcanzado el cementerio de Cebreros, mira que yo ya tenia la instancia en la mano, el final es todo bajada por lo que le damos una tregua hasta vida.

Como fin de ruta nos metemos una Paella en la piscina de Cebreros y una sobremesa larga, larga y es que cuando se esta a gusto es muy difícil marcharse, ya lo dijo Louise Hay Créate un buen grupo de apoyo, especialmente para cuando no quieras hacer algo. Ellos te ayudarán a crecer.

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Vivac en Cinco Lagunas versión 2012.

Un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.

Stanislaw Lem

Este año no había tenido la oportunidad de hacer vivac y varias propuestas se me truncaron por compromisos varios. Pero cuando le propuse a JJ una escapada a Gredos con Vivac en cinco lagunas me dijo, venga vamos y al siguiente fin de semana, el sábado nos plantamos en Navalperal de Tormes para disfrutar de la gran aventura de vivir la naturaleza intensamente en toda su plenitud, o bueno lo que en España se nos permite.

Dejamos el coche en el aparcamiento y tras hacernos las fotos de rigor en la entrada comenzamos nuestra marcha hacia el circo de cinco lagunas. El año pasado hice el recorrido entero con Borja, pero este año tengo dudas de mi rodilla y no quiero forzarla al punto de tener que estar otros 15 días parados si poder montar en bici por eso decidimos hacer la ruta clásica de subida y bajada por el mismo sitio, algo que JJ agradece.

El sol pega de lo lindo pero un airecillo fresco nos mantiene en ese punto en el que piensas que una manguita larga no vendría nada mal. La senda va ganando poco a poco altitud, el paisaje es bonito pero no espectacular, hay mucho verde para el año tan seco que hemos tenido y poco a poco según vamos ganando altura el verde va dejando paso a pastos secos en donde rumian las vacas que nos miran indiferentes. El punto de inflexión de esta ruta esta en una puerta que pasas en escasos 100 metros una vez pasas la única fuente del recorrido. El paisaje cambia radical y puedes contemplar el precioso circo, las grandes moles de piedra, los gigantes de la montaña que se presentan ante ti, ahora te sientes pequeño, ahora si te sientes feliz. JJ flipa con lo que ve, tenia otra idea de Gredos y lo que tiene ante el se le asemeja más a unos pirineos en pequeño. Pero de pequeños nada, es una montaña a lo grande con mucho que ver y disfrutar en la que se sufre mucho para disfrutar de unas vistas increíbles, tributo que siempre piden las grandes cumbres.

El chozo punto de la ruta en la que la verticalidad de la subida asciende un par de puntos esta tomado un por un grupo de Boy scout andaluces que se divierten con las cabras dándoles comida, seguro que en un par de horas se quejan de lo cansinas que son. La senda trepa entre rocas en un tramo duro para dejarte en prados de montaña en los que el agua ha dejado su impronta a mondo de surcos en el suelo y el arroyo cantarín desciende feliz haciéndose mayor con cada hilo de agua que se encuentra a su paso.

La primera laguna en encontrarnos es la de Majalaescoba a 1829 metros de altura enclavada e un lugar maravilloso y que deja boquiabierto a mi compañero de aventura, esta cansado y ve un buen sitio para pasar la noche, pero nuestro objetivo esta más alto y tras descansar un poco nos ponemos de nuevo en marcha esta vez si afrontando el tramo más duro y complicado de toda la ruta.

Las grandes losas de piedra se entremezclan con ascensiones entre canchales, el peso de las mochilas, la dureza de la subida y un camino poco claro nos van agotando. En un descanso perdemos los hitos de ascensión y terminamos siguiendo otros que si bien nos dejaron en las lagunas había que hacer algo que no quería ya que JJ detesta, trepar por rocas con algo de patio. Al final conseguimos llegar por fin a la laguna bajera y el sufrimiento de la última hora se nos pasa por completo. Parece increíble y mágico que un lugar tan maravilloso como este esté donde esta y tan solo lo puedes disfrutar cuando casi tus pies se están mojando con el agua de la laguna Bajera.

Los verdes pastos se reflejan en el agua como espejos que nos muestran las cumbres asomándose a lo alto y una esplendía moza tumbada tomando el sol con su bikini tanga dando el toque perfecto al paisaje. Cuando la vi quise pensar que la tienda que vimos montada en lo alto de las rocas dando a las dos vertientes y controlando todo el entorno era la suya, que es la ninfa de estas lagunas, una sirena de agua dulce y pulmones de altura que vive disfrutando del calor del sol y las heladas aguas en la paz de las cumbres. Estamos tan cansados que decido quedarnos el primer vivac de los buenos que vemos frente a la laguna Mediana.

Una vez alojados y con nuestras esterillas tendidas, JJ decide dejarse vencer por el cansancio y se tumba un ratillo mientras yo me voy a buscar agua de un arroyo escondido entre las rocas de donde tomo agua y la fortuna nos sonrío y resulto buena. Con las últimas luces del día cenamos y con las primeras estrellas ya estamos metidos en el saco disfrutando de un cielo increíble.

La noche es fría y me despierto un par de veces, mi saco es demasiado potente para estas fechas y tan pronto tengo un calor de muerte como un fresco incomodo. Todo ello aderezado con el mecanismo de defensa ancestral ante fieras y peligros varios de la noche de JJ que consiste en roncar como si un oso atemorizase a toda la comarca, teniendo en cuenta que estamos en una zona en donde los sonidos se amplifican tenia que estar la gente durmiendo de alrededor acogotada y vamos las cabras ni te digo.

Me gusta de todas formas despertarme y ver la noche de madrugada con una luna espectacular como nunca la he visto reinar en el cielo. En un momento de la noche que JJ se levanto y se acerco a la orilla de la laguna me alentó a ver la magnifica noche reflejada en sus agua con la luna rilando sobre ella. La negra noche va dejando paso a un cielo que se va aclarando con el lucero del alba anunciando el nuevo día.

Las cabras se nos acercan para ver si cae algo de desayuno, pero no somos partidarios de alimentarlas por lo que de nosotros no sacan nada. Tras desayunar recogemos nuestra habitación del hotel mil estrellas y nos emprendemos el camino de vuelta, esta vez por el camino correcto y reconociendo la zona en la que cometimos el error para aprender.

Vemos que un frente de nubes que esta dejando los cielos preciosos se acerca hacia nosotros pero no nos da buena espina. En la bajada nos encontramos con un hombre muy simpático que se dispone a explorar un pico de la zona para posteriormente guiar a sus compañeros de aventuras, nos despedimos de el y continuamos hacia el refugio. Los primero rayos del sol nos alcanzan y nos despojamos de los forros polares, la gente que ha dormido en la laguna Majalaescoba termina de recoger su campamento al igual que los boy scout que están casi listos para partir tras nuestros pasos.

La bajada la hacemos rápido pero con precaución sin renunciar al paisaje que nos rodea, breve pausa en la fuente para tomarme un Ibuprofeno y que JJ recuperase la pulsera que había perdido el día anterior, yo creo que fue tirando cosas para subir con menos peso y en la bajada las fue recogiendo.

Terminamos la ruta y al ir hacia el pueblo de Hoyos del Espino para comer nos caen cuatro gotas, pero fue terminar de comer y literalmente se nos cayo el cielo encima durante todo el camino hasta el puerto de los Leones con una autentica tempestad azotando nuestro coche.

Ha sido un fin de semana estupendo en compañía de JJ como siempre que por desgracia los hacemos poco.

Alejandro Lanús dijo una vez Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida. Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro. Como las rutas que siempre nos devuelven al punto de partida para ir tejiendo nuevos sueños con los que poder albergar la esperaza de cumplirlos.

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Miradores de Aínsa y Morillo.

Pero ¿cómo es posible alejarse de algo y regresar al mismo tiempo? —Resulta fácil. Piensa en alguien que da la vuelta al mundo: parte alejándose de un lugar y al final regresa a él. —Entonces, éste es un mundo pequeño —apuntó Coraline. —Para ella es suficiente —afirmó el gato—. Las telarañas simplemente deben tener el tamaño adecuado para atrapar moscas.

Neil Gaiman

Intento levantarme de la cama y estoy agotado, tres días de ruta por el pirineo son demasiado para mis piernas que apenas me aguantan para ir al baño casi arrastrándome. Mis compañeros no están mejor pero queda una última ruta, un último esfuerzo para exprimir hasta extraer todo el jugo a unas minivacaciones en el corazón de una región que respira MTB.

Al final Despitado y yo optamos hacer la ruta de los Miradores de Aínsa y Morillo, corta con mucha senda y buenas vistas es la sensación que nos dio al analizar el folleto. Aparcamos en el aparcamiento del puente Cinca y nos damos la última sesión de fuente de tostadas de nuestras vacaciones.

La ruta comienza subiendo y las piernas no van, me voy quedando junto con Gonzalo que cerramos el grupo penando en nuestras bicicletas. Pero pronto la pista da paso al sendero técnico con buena subida en un entorno agradable para dejarnos en lo alto de la sierra de Cotón impresionante mirador que da al embalse de Mediano junto a la vieja torre medieval de Tou. La subida ha merecido la pena y nos damos una buena sesión de fotos en un paraje increíble.

Pero la mayor recompensa no esta el paisaje, esta en una bajada de infarto, de las que recuerdas toda tu vida, de esas que cuando un día frío de Enero en mitad de un atasco lloviendo abres el cajón de los buenos momentos y vuelves a revivir sensaciones dibujando de nueva una sonrisa en tu cara. El MTB es vida no solo porque los disfrutas cuando lo vives es por el poso de felicidad que te deja y puedes rememorar en los momentos en los que tu moral esta bajo mínimos.  La bajada te deja en un camping de Morillo de Toy y este en la carretera para tras unos escasos metros volver a ascender por una pista hacia la cima de Partara, pero antes un pequeño descanso en un punto tentador de volver a Bajar a Aínsa, hace calor y las fuerzas están Justas pero hay que vencer la tentación de la cerveza fría y seguir sufriendo un poco más, unas rampas más y un sendero que nos marcamos alucinante en subida  chema y yo mano a mano sorteando todas las dificultades, pocas,  pero divertidas que el sendero nos planteaba hasta alcanzar la cima de la Partara y disfrutar de unas inmejorables vistas. Pero lo que de verdad te va a dejar un recuerdo imborrable de esta ruta es su bajada hacia el río Ara. Es una bajada de Orgasmo, de ir gritando en cada giro, en cada tramo de descenso rápido sin dificultad alguna, es un cunnilingus a la montaña como nunca lo he disfrutado antes, uno de esos trazados dibujados por el dedo de Díos cuando decide invertir la posición de el cielo y el infierno. Al paraíso se desciende para llamar a las puertas de san pedro con falo endurecido por las emociones y gritando perdóname padre porque he pecado, Aínsa es el lupanar de los senderos, el mercadillo del placer del MTB que se te ofrece sin restricciones y sin avisar que es adictivo, que al volver a casa tendrás mono y querrás mas dosis de placer senderil.

Termino la bajada y me arrodillo ante una de las bajadas más apasionantes de mi vida, con los ojos vidriosos y el corazón partido, me enamorado perdidamente. La cara de felicidad de mis compañeros según van bajando no tiene precio a sido un fin de fiesta inmejorable.

Para bajar el subidón la ruta regresa a Aínsa por una vía ciclista sin desnivel, en ligera bajada para asimilar el cúmulo de emociones vividas y poder redistribuir la sangre por todo tu cuerpo.

Han sido Cuatro Días intensos en los que me lo he pasado de Lujo, por la zona y sobre todo por la compañía de Chema, Gonzalo y mi viejo amigo Jorge muchas gracias a los Tres por hacerme pasar unos días increíbles.

Cuando corono el puerto de Monrepós para mí la puerta al paraíso, no puedo dejar de recordar la letra de Poncho K en sopa de cariño:

 Me fui despacio
por el camino que lleva a nada
como si fuese una lágrima
anclada en la cara del olvido.

Track con Información completa de la ruta.

 

 

 

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