Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 10: Sarria – Palas de Rei 50 km

Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

Domenico Cieri Estrada

 

Una vez más llueve, la calle brillante me da los buenos días bajo un cielo gris plomizo que no deja lugar al optimismo de poder disfrutar un día soleado a media mañana con la que secarte la ropa.

Desayuno a un centenar de metros de albergue en el mismo lugar en el que cene la noche anterior con la peregrina catalana. Los lugareños comentan la noticia del día sin levantar la mirada del café mientras le dan vueltas, ayer se escapo una vaca que fue detenida por la policía con la ayuda del ganadero. Me gusta viajar porque descubres que la vida lejos de las grandes ciudades tiene u otro “tempo”, otras preocupaciones que marcan el devenir de los días. Es temprano y un viejecillo con su garrote, muy abrigado bajo un soportal ya esta sentado con sus zuecos de madera al abrigo de la lluvia, su mirada es viva, brillante a juego con las luces del día radiando paz, sobre una media sonrisa del que le ha ganado la partida al tiempo, del que espera junto al camino sin nada que temer que pase la parca y acompañarla por el camino que ve día a día difuminarse los peregrinos que van a Santiago.

Salir de Sarria es costoso, un cuesta generosa pronto te hace entrar en calor, salgo por la carretera ya que el camino esta poco practicable, la rodilla me molesta de nueva y voy despacio, Santiago esta a dos días de viaje y bien podían ser tres, no tengo prisa y tengo tiempo por lo que decido meterme en el camino, si he de empujar, empujare y si el barro me llega hasta las orejas siempre encontrare al final de la jornada una ducha reconfortante. Y el acierto fue pleno, el camino entre Sarria y Portomarín es bellísimo con unas corredoiras impresionante en las que te sumerges en día frío y húmedo como el que ha tocado vivir hoy en un mundo lleno de sensaciones, en un camino de otro siglo donde reina el silencio, el agua, el verde y la libertad de estar viviendo una experiencia única. Cuando viajas a menor velocidad los sentidos te embriagan se llena de sensaciones que te hacen sentirte tremendamente vivo, alegre y feliz de vivir el momento.

El mojón con el kilómetro cien es otro de los hitos del camino que marcan este trayecto y aprovecho que un peregrino italiano quiere algo de charla para que me haga la foto “Quid pro quo”. Las preciosas Correidoras me dejan en carreteras locales sin tráfico, donde se disfruta las verdes laderas de los montes gallegos y en trepidante bajada se llega a Portomarín con el embalse que sumergió al viejo Portomarín y este nos recibe cruzando un largo puente que da a unas largas y empinadas escaleras que sorteo por la derecha para una vez Alcanzar la Iglesia de San Nicolás con su magnífico pórtico encontrarme con David que reanuda la marcha con sus nuevos compañeros de viaje. Me ofrece unirme a su grupo pero mi rodilla esta para pocos trotes y decido ir a mi ritmo tranquilo, nos despedimos y busco el albergue para sellar mi credencia y la de la peregrina despistada siguiendo las instrucciones del hospitalero de Sarria.

El día continua plomizo, mi rodilla pesada y la opción de la carretera es tan tentadora que puede con mi deseo de continuar por el camino. Un hórreo a pie de la carretera con un espectacular fondo de árboles multicolor es de lo más destacable del recorrido hasta Palas del Rei. Llego muy pronto sobre las  tres de la tarde y decido no continuar hasta Melide en donde estarán todos mis compañeros ciclistas de ruta de estos días, mi rodilla quiere un descanso, prefiero parar y madrugar al día siguiente llegando a Santiago pronto. El albergue de nuevo esta de lujo con amplias estancias en donde poder descansar y dejar tu equipaje sin molestar al resto de peregrinos.

Me ducho en el baño compartido y al salir me encuentro a una mujer francesa en pelotas de unos 60 años esperando su turno para la ducha, el Santo es un bromista cuando le pedio disfrutar de una peregrina como el señor la trajo al mundo no sabia que tenia que indicar también un rango de edad, señor que cruz.

Ceno de lujo y al volver al albergue agradable charla con un grupo de peregrinos andaluces que llevan un par de días caminando tan solo, una de ellas una preciosa sevillana, señor esta si era una buena candidata para la ducha,  me dice que se puede decir que estoy en capilla al enterarse que yo termino el camino al día siguiente, me meto en el saco para disfrutar de mi última noche antes de llegar a santiago, reflexiono sobre porque este viaje como salí de Madrid y como llego al final de mi camino. Se que soy otro, mas calmado, mas feliz y con más ganas de disfrutar de la vida. El camino físico es bonito pero el espiritual, el que recorres de verdad cuando emprendes el camino en solitario es espectacular y esta vez si puedo decir que lo he recorrido y me ha ganado para siempre, ahora entiendo la frase de Khalil Gibran  Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir, Paz.

 Todas las Fotos de la Etapa 

 

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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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