Vuelta a la Partacua 2012

“El recuerdo conserva una antigua retórica, se eleva como un árbol o una columna dórica, habitualmente duerme dentro de nuestros sueños y somos en secreto sus exclusivos dueños”.

Silvina Ocampo

 

En cuanto en el diminuto reloj del ordenador da las 17:00 cierro apresuradamente el sistema y voy en busca de mi bici. Esta vez no es la choni para dar una vuelta por las carreteras de la alcarria, ni la GT para disfrutar de las pistas de Chiloeches y Alcalá, esta vez es la doble para cargarla en el porta bicis y emprender un viaje. Es Miércoles mitad de semana y no puedo disimular una sonrisa de oreja a oreja cuando pongo el intermitente dirección Zaragoza en lugar dirección Madrid. He pedido dos días de vacaciones que quiero disfrutar en el Pirineo junto algunos amigos que llegaran al día siguiente pero yo no puedo aguantar más y necesito irme, sentir como huyo de mi rutina diaria hacia el paraíso, las grandes montañas que Totapillao me metió en vena y estoy enganchadísimo a Huesca.

El Viaje es un paliza tremenda si le sumas que te has levando a las 5:30 de la mañana, has trabajado ocho horas y media atendiendo a zombis (Clientes muertos en vida sin capacidad de pensar) y te has metido otras cuatro horas y media de coche hasta llegar a Yebra de Basa, pero puedo asegurar que cada minuto sufrido hasta llegar al camping a valido la pena. Montar mi pequeño hogar portátil mientras en el pirineo cae la tarde es uno de los grandes lujos que me he dado este año. Apenas tengo fuerzas para cenar y meterme en el saco antes de caer rendido en brazos de Morfeo.

Abrir la tienda y ver montañas es todo un subidón de adrenalina, los recuerdos de mi primer viaje junto a Tota a este zona se me agolpan, la subida a Santa Orosia, la visita a el pueblo abandonado y la bajada trialera por debajo de la cascada son momento vividos que van a quedar imborrables en mi memoria. Desayuno con la agradable compañía de la dueña del camping que me cuenta como el ciclismo esta aportando vida a toda la zona, me habla de la QH y de varias de MTB que ha tenido mucho existo al estilo del soplao y eso me alegra ya que los madrileños tenemos que ir buscando un lugar donde exiliarnos por las prohibiciones a nuestro deporte favorito en nuestra comunidad.

Recojo con algo de pena el pequeño campamento y pongo rumbo a Escarilla lugar en el que aparco y comienzo a dar mis primeras pedaladas de estas mini vacaciones de cuatro días. El pirineo son cuestas y Escarilla es un pueblo con un surtido de cuestas preciosas que te ponen el pulso a mil. Menos mal que se que lo más duro es salir del pueblo y llegar hasta el siguiente en donde las pista toma el relevo a la carretera y un paisaje montañoso impresionante cobra el protagonismo. Voy subiendo tranquilo a ritmo con la mirada embriagada anta un espectáculo sobrecogedor, me encanta rodar por esta pista que se deja conquistar, yo creo que el paisaje que te rodea en el pirineo es tan impresionante que sufres menos subiendo de lo encantando que estas.

En mi ascensión coincido con una pareja que sube algo más lenta, a ella una preciosa biker rubia le cuestan algunas subida y el la ayuda empujándola, dado que voy parando cada dos por tres para hacer fotos nos vamos encontrando varias veces en el camino. Lo peor de este tramo es lo seco que esta la pista y se toca que te pase el tren turístico algo de polvo te toca.

La recompensa a tanta subida es sin lugar a duda el embalse de Tramacastilla que no lo voy a negar me tiene maravillado y en el que me quedo un buen rato disfrutando de una paz y tranquilidad increíble con un fondo maravilloso.

Tras el merecido descanso continúo por la pista disfrutando de las sierra y algún pequeño Ibón sin llegar al de Piedrafita ya que tenia marcado en el Gps que la ida y la vuelta eran por el mismo sitio y al ver la subida de vuelta se me quitaron las ganas. Charla con una agradable vasca, una vez mas la vida me demuestra que la edad y la soledad no son barreras para disfrutar de lo que verdaderamente te gusta y encontrarte a una mujer sola con su cámara su mochila, su mapa y sus 58 años no son motivos para tener que ir a la montaña con los rebaños organizados, una mujer genial con un sentido del humor y una voluntad increíbles.

La vuelta a la sierra nos deja un pequeño tramo de carretera por Piedrafita para pronto volver a regalarnos un tramo de pista plagado de gente enfundada en neopreno disfrutando de un cañón y un paisaje increíble del embalse de Búbal.

Cuando las piernas comienzan a pedir un descanso la carretera en bajada, esta vez en fuerte bajada te deja de nuevo en Escarrilla. Esta ruta no defrauda y deja plenamente satisfecho, me traigo de nuevo un gran recuerdo de esta ruta y deberes por hacer para hacerla mas completa ya que me quedan muchos puntos de la zona por visitar guiado por los track de buenos gurús de la zona que ya lo dijo Josep Brodsky Yo era simplemente ciego, surgiendo y escondiéndote tu me regalaste la vista, de esa manera se dejan huellas.

Track de la ruta (Póngo el link de todos los de Wikiloc ya que son muy parecidos y la ruta no tiene perdida)

Todas las Fotos de la ruta

 

 

 

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Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 11: Palas de Rei – Santiago de Compostela 74 km

Tu llegada allí es tu destino. Más no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino.

Konstantinos Kavafis

 

El último amanecer en ruta es de un sabor agridulce, por un lado estas alegre, llegas a tu objetivo y el regreso al hogar esta cerca, pero por otro lado sabes que añoraras la rutina adquirida, el buscarte la vida para comer y dormir, el continuo disfrutar de vistas nuevas, gente nueva. Pero cuando emprendes un viaje siempre tiene que tener un fin, el mío ya esta próximo y esta vez si puedo decir que llego con las fuerzas justas o como le gusta decir a suguss con la luz de la reserva encendida y la rodilla pidiendo dos semanas de reposo que no va a poder tener.

Se ha tirado toda la noche lloviendo a tenor de lo empapado que esta todo, pero las primeras pedaladas son en seco, no llueve y eso es un consuelo. Dado que mi rodilla esta muy tocada decido hacer lo que me queda íntegramente por carretera, el camino es todo un barrizal en sí, tan solo hay que ver como los peregrinos buscan el arcén en cuando los caminos se cruzan y como les pesan las botas de barro.

Ir por carretera tiene poca historia que contar, la carretera es un continuo sube y baja que va mejorando poco a poco como el día que promete abrir y dejar lucir el sol. Paso Melide y me encuentro con ciclistas peregrinos, algunos conocidos otros nuevos que no me he cruzado en el camino, yo no tengo ritmo y decido ir a mi aire por lo que pronto o los veo como se alejan o los paso hasta dejarles atrás. Me hace ilusión parar y sellar en la Iglesia de Boente a pie de carretera como hice en mi primer camino, además es preciosa y merece la pena una pausa.

En las zonas que veo el terreno no esta muy embarrado me meto por el camino, en esta zona es espectacular pero siempre duro de rodar y a pesar de que la rodilla prefiere la cadencia del asfalto mi cabeza necesita alejarse de ella y disfrutar un rato de la agradable paz del camino.

Antes de lavacolla me encuentro con el matrimonio Polaco con el que ruedo unos kilómetros hasta el desvío al aeropuerto en donde me encuentro a otro cicloturista que se ha recorrido el camino del norte desde Valencia con un porrón de kilómetros en sus piernas y me anima a acompañarle ya que es la tercera vez que entra en Santiago y se conoce un recorrido que da menos vuelta. Le pregunto si su opción pasa por el Monte do Gozo y me pregunta que eso que es, ha recorrido tres caminos de Santiago este año y no ha pasado nunca por el Monte do Gozo, en fin. Decido dar la vuelta y retomar el camino. Mi rodilla parece que con las cuestas y el solecito me da una tregua y consigo adelantar al grupo de rezagados de alicante encontrándome en el monumento del Monte do Gozo con el grupo de cabeza y aprovecho para hacerme la foto tradicional.

La bajada a Santiago es un descenso total con la sonrisa de haber cruzado casi todo el país de un lado a otro, de haber disfrutado 11 días de sol, lluvia, frío y sobretodo grandes paisajes verdes en los que he experimentado una sensación de libertad y una liberación interior increíble. Rodar por Santiago rompe todo el encanto del Camino, a las bicis les han puesto un recorrido absurdo en el que llegue a perderme al no encontrar las señales hasta la plaza, pero bueno es otro atentado más contra los que adoramos el mundo de las dos ruedas y ya sabemos donde vivimos.

Llegar hasta las puertas de la Catedral es un orgullo interior difícil de plasmar en palabras, cuando viajas en grupo es el momento del abrazo con los compañeros, cuando viajas en solitario es el momento de abrazarte a tu bicicleta mirar a la catedral y agradecer el haber llegado hasta tu destino.

Me hago las fotos de rigor y me voy a buscar la credencial de peregrino, esta vez en un lugar mejor adecuado para dejar la bicis y un grupo de voluntarios amigos del camino me otorgan mi credencial.

A la vuelta me encuentro con mis amigos Andorranos con los que me abrazo felicitándonos por la llegada e inmortalizando el momento con un foto. Tras un rato de charla parto hacia el albergue en donde dejare descansar a mi querida GT a buen recaudo y yo tras una merecida ducha me doy una vuelta por Santiago visitando la catedral y comprando algo de comida para el día siguiente que promete ser duro en el autobús de vuelta.

Me hubiese gustado encontrarme con David, con los dos madrileños, con la pareja de Toledo, Haber podido llegar con Gabi, pero Santiago propone y el camino dispone. Para mi ha sido una terapia que necesitaba, me ha sentado tan bien que importaría repetirlo de nuevo. Al acostarme siento rabia por tener que dejar de pedalear y no forzar la rodilla para poder ir al soplao, llegar a Finisterre es una vez el sueño de roto de un camino que espero poder volver a completar esta vez si hasta Fisterra.

Friedrich Hölderlin dijo que Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda. Solo espero que algún día las frías aguas del atlántico y mis cansadas pedaladas sean las que formen esa espuma al chocar con las mudas rocas de la costa la Morte.

 Fotos de la Etapa 

 

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Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 10: Sarria – Palas de Rei 50 km

Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

Domenico Cieri Estrada

 

Una vez más llueve, la calle brillante me da los buenos días bajo un cielo gris plomizo que no deja lugar al optimismo de poder disfrutar un día soleado a media mañana con la que secarte la ropa.

Desayuno a un centenar de metros de albergue en el mismo lugar en el que cene la noche anterior con la peregrina catalana. Los lugareños comentan la noticia del día sin levantar la mirada del café mientras le dan vueltas, ayer se escapo una vaca que fue detenida por la policía con la ayuda del ganadero. Me gusta viajar porque descubres que la vida lejos de las grandes ciudades tiene u otro “tempo”, otras preocupaciones que marcan el devenir de los días. Es temprano y un viejecillo con su garrote, muy abrigado bajo un soportal ya esta sentado con sus zuecos de madera al abrigo de la lluvia, su mirada es viva, brillante a juego con las luces del día radiando paz, sobre una media sonrisa del que le ha ganado la partida al tiempo, del que espera junto al camino sin nada que temer que pase la parca y acompañarla por el camino que ve día a día difuminarse los peregrinos que van a Santiago.

Salir de Sarria es costoso, un cuesta generosa pronto te hace entrar en calor, salgo por la carretera ya que el camino esta poco practicable, la rodilla me molesta de nueva y voy despacio, Santiago esta a dos días de viaje y bien podían ser tres, no tengo prisa y tengo tiempo por lo que decido meterme en el camino, si he de empujar, empujare y si el barro me llega hasta las orejas siempre encontrare al final de la jornada una ducha reconfortante. Y el acierto fue pleno, el camino entre Sarria y Portomarín es bellísimo con unas corredoiras impresionante en las que te sumerges en día frío y húmedo como el que ha tocado vivir hoy en un mundo lleno de sensaciones, en un camino de otro siglo donde reina el silencio, el agua, el verde y la libertad de estar viviendo una experiencia única. Cuando viajas a menor velocidad los sentidos te embriagan se llena de sensaciones que te hacen sentirte tremendamente vivo, alegre y feliz de vivir el momento.

El mojón con el kilómetro cien es otro de los hitos del camino que marcan este trayecto y aprovecho que un peregrino italiano quiere algo de charla para que me haga la foto “Quid pro quo”. Las preciosas Correidoras me dejan en carreteras locales sin tráfico, donde se disfruta las verdes laderas de los montes gallegos y en trepidante bajada se llega a Portomarín con el embalse que sumergió al viejo Portomarín y este nos recibe cruzando un largo puente que da a unas largas y empinadas escaleras que sorteo por la derecha para una vez Alcanzar la Iglesia de San Nicolás con su magnífico pórtico encontrarme con David que reanuda la marcha con sus nuevos compañeros de viaje. Me ofrece unirme a su grupo pero mi rodilla esta para pocos trotes y decido ir a mi ritmo tranquilo, nos despedimos y busco el albergue para sellar mi credencia y la de la peregrina despistada siguiendo las instrucciones del hospitalero de Sarria.

El día continua plomizo, mi rodilla pesada y la opción de la carretera es tan tentadora que puede con mi deseo de continuar por el camino. Un hórreo a pie de la carretera con un espectacular fondo de árboles multicolor es de lo más destacable del recorrido hasta Palas del Rei. Llego muy pronto sobre las  tres de la tarde y decido no continuar hasta Melide en donde estarán todos mis compañeros ciclistas de ruta de estos días, mi rodilla quiere un descanso, prefiero parar y madrugar al día siguiente llegando a Santiago pronto. El albergue de nuevo esta de lujo con amplias estancias en donde poder descansar y dejar tu equipaje sin molestar al resto de peregrinos.

Me ducho en el baño compartido y al salir me encuentro a una mujer francesa en pelotas de unos 60 años esperando su turno para la ducha, el Santo es un bromista cuando le pedio disfrutar de una peregrina como el señor la trajo al mundo no sabia que tenia que indicar también un rango de edad, señor que cruz.

Ceno de lujo y al volver al albergue agradable charla con un grupo de peregrinos andaluces que llevan un par de días caminando tan solo, una de ellas una preciosa sevillana, señor esta si era una buena candidata para la ducha,  me dice que se puede decir que estoy en capilla al enterarse que yo termino el camino al día siguiente, me meto en el saco para disfrutar de mi última noche antes de llegar a santiago, reflexiono sobre porque este viaje como salí de Madrid y como llego al final de mi camino. Se que soy otro, mas calmado, mas feliz y con más ganas de disfrutar de la vida. El camino físico es bonito pero el espiritual, el que recorres de verdad cuando emprendes el camino en solitario es espectacular y esta vez si puedo decir que lo he recorrido y me ha ganado para siempre, ahora entiendo la frase de Khalil Gibran  Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir, Paz.

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Camino de Santiago Francés 2012 Etapa 9: Villafranca del Bierzo – Sarria 84 km

La vida es como un viaje por la mar: hay días de calma y días de borrasca; lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco.

Jacinto Benavente

Tras dormir de lujo en el albergue de la piedra, descubrimos que la mañana nos regala un día plomizo con una temperatura fresca pero ideal para montar en bici, nos toca subir el mítico o Cebreiro y las primeras pedaladas nos las tomamos con calma, mucha calma. Tanta como la que reina en el camino, apenas hay caminantes, tan solo vemos un par de ciclistas de los no habituales, solitarios como nosotros pero más metidos en su mundo interior, cruzamos saludos y sonrisas pero su camino es otro. En estos días puedo decir que me he cruzado con todo tipo de peregrinos, he tenido la suerte de poder compartir habitación con uno de los mitos del camino, el peregrino a caballo y en los andaderos de Vega de Valcarce nos encontramos con el más difícil de encontrar, el peregrino en burro.

En Ruitelan nos encontramos con un grupo de peregrinos en bicicleta de alicante con los que compartimos unas pedaladas hasta y con nuestros amigos polacos y el guiri que a nos hacen pasillo en la ascensión del puerto a modo de Tour de Francia. Pero algo en mi interior no cuadraba, esta carretera tan cuidada, un desnivel tan llevadero y a la mitad de camino me doy cuenta que estamos subiendo por la antigua nacional hacia Piedrafita do Cebreiro no hacia la Faba, paramos para decir David y yo que hacer, si descender hacia las Herrerías y subir por el camino ciclista precioso de Laguna de Castilla o continuar por la sencilla carretera hasta Piedrafita y llegar a O Cebreiro sin la gloría peregrina de haber subido lo más cerca del camino tradicional ciclable que existe. Paulo Coelho dijo que La locura es la incapacidad para comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y ser ayudado porque no entiendes la lengua que hablan allí. Eso es lo que sentíamos David y yo al ver las caras de los alicantinos al vernos descender por subir por donde queríamos y no por el camino fácil al igual que los Polacos y el guiri. Se que durante el descenso en algún momento sonreí, seguramente por orgullo, por ser tan estúpido de perder unos kilómetros preciosos y una altura ganada a pulso por cumplir un deseo el de hacer el camino porla Laguna de Castilla.

Una vez en la herrería y por el camino correcto David entiende mejor porque decía que ese no era el camino, ahora el río nos saluda, la tierra mana agua a chorros por los bordes del camino y una vez pasadala Faba, el verde intenso, las paz se respira en cada pedalada que esta vez si se resiente por las duras rampas del camino y ascendemos, cada uno a nuestro ritmo. Mi rodilla comienza a resentirse del esfuerzo, de los kilómetros, de las locuras a la que las someto y decido bajar el ritmo de subida hasta el punto de disfrutar del momento, del entorno de las primeras gotas con las que Galicia nos recibe. En laguna de Castilla me encuentro con una agradable sorpresa, en una lado del camino la pareja de Toledo fuman un cigarrito mientras descansan de la larga subida, me alegro por ellos porque están viviendo el camino autentico con toda su belleza y toda su dureza superando cada etapa con sobresaliente, me Dicen que David ha tirado y continuo mi ascensión hasta O Cebreiro, a menos de un kilómetro para coronar el frío y la lluvia son intensas, como en mi primer camino y al igual que hice el primer año refugie en el Bar para entrar en calor con un buen café caliente y en donde me encuentro a David. Decidimos continuar cada uno a nuestro ritmo, tengo la rodilla tocada y voy a poder seguir su marcha, nos despedimos y vuelvo al camino, a continuar subiendo hacia el alto de San Roque, me encuentro con una pareja ella luce la bandera de la comunidad de Madrid en su bici y el la de Extremadura, son simpáticos pero el día no esta para charlas. Corono por fin el alto do Poio con un vendaval de aire, frío y lluvia tremendo, normal que la figura del peregrino que corona el puerto se sujete el sombrero.

La bajada hacia Triacastela la hago por carretera, la lluvia va cesando poco a poco pero el viento es fortísimo, tanto que con la bici cargada, el plato grande metido, el piñón pequeño y bajando el puerto apenas puedo mantener los 20 km/hora al punto de llegar a pararme si dejo de pedalear en plena bajada. Al llegar a Samos como si fuese un regalo divino el cielo se abre por momentos, cesando el viento y la lluvia por lo que puedo disfrutar de esta joya del camino y alto obligado si optas por al bajada de carretera.

Me duele la rodilla, estoy calado y tengo hambre, Sarria esta cerca, es pronto para dejar de pedalear pero creo que por hoy he tenido suficiente, En Sarria busco un albergue que me recomendaron la noche anterior y fue un acierto absoluto el Albergue A pedra es como quedarte en tu propia casa con hospitalero de lujo y lo mejor una vez guardada la bici dejar las zapatillas en la chimenea con los calcetines para que se sequen todo un lujo en el camino, además me toca una habitación con dos literas par un americano y para mí, creo que son las pequeñas recompensas que Santiago te otorga los días que han sido duros de verdad.

Pequeño paseo por el pueblo, charla amena con el hospitalero que me pide el favor de entregar una credencial en Palas de Rei sellando antes Portomarín, como no me cuesta nada me hago cargo de ella y me voy a cenar compartiendo mantel con una catalana peregrina solitaria muy simpática con la que compartí una grata sobremesa. Al final del día me meto en el saco, cansado pero feliz del día vivido,  Samuel Smiles dijo Nuestros deseos, con frecuencia, son precursores de las cosas que somos capaces de hacer. Y mientras escuchos a pereza de nuevo deseo que los dos días que me quedan en el camino sean tan maravillosos como este en el que me he vencido a mi mismo para lograr mi objetivo.

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Camino de Santiago Francés Etapa 8: Astorga-Villafranca del Bierzo 80 km

“La vida es lucha y tormento, decepción, amor y sacrificio, atardeceres de oro negro y de tormentas.”

Sir Laurence Olivier

 

Nos despertamos pronto, pero nos lo tomamos con calma desayunando tranquilamente en la cocina del albergue, hoy nos toca puerto y tenemos que meter gasolina al cuerpo. Al salir nos encontramos con nuestro amigo Fabio, el simpático siciliano con el compartimos algunos kilómetros, su ritmo es más tranquilo disfrutando de cada rincón del camino.

El día nos ha salido frío pero no llueve, el cielo se debate en si vestirse de gris o dejar algo de escote primaveral para deleitarnos con unos agradables y calentitos rayos solares. Las carreteras solitarias de esta zona nos invitan a rodar por ellas, el camino embarrado es tentador pero los kilómetros pasan factura al culo y las piernas buscan la comodidad del asfalto, del pedaleo redondo, con cadencia que busca ir entrando en temperatura.

La población del Ganso es la puerta a la montaña, donde poco a poco el camino comienza a ganar altura y en donde comienzas a encontrarte con las típicas fotos que ves en las guías del camino como el mesón cowboy.

Rabanal del camino nos espera y el paisaje comienza a ganar enteros, a lo lejos las montañas lucen sus cumbres blancas, el verde intenso del campo contrasta con los árboles desnudos y algunos con restos de sus ropajes del año anterior. En Rabanal paramos a tomar un café antes de subir el puerto, David esta nervioso ya que es su primer puerto de importancia, “de esos que tienen postes en las cunetas”, yo ya lo he subido en dos ocasiones y somos viejos conocidos. El comienzo es sencillo, se deja subir y disfrutar de las vistas para poco a poco ir sacando su carácter, pero no es tan fiero como lo pintan y lo subimos del tirón. En la cumbre nos

encontramos con el matrimonio Polaco una agradable sorpresa y mientras ellos retoman la marcha nosotros nos hacemos las fotos de rigor y gracias a que recordé que cogí una piedra en Irache podemos dejar nuestra ofrenda en la cruz con nuestros nombres.

La niebla se va tragando poco a poco la montaña y el frío intenso nos hace abrigarnos a conciencia. En el descenso para en Manjarín un pueblo de una casa el albergue sin servicios mas pintoresco del camino que merece una parada. El paisaje montañoso es asombroso, mientras bajo por la carretera veo las sendas que acarician las lomas, sortean cortados y serpentean por la alfombra verde de la montaña, me dan ganas de soltar las alforjas y disfrutar de ellas, de la bici, del frío, de la libertad de un día para ser vivido con todos los sentidos a flor de piel. El acebo es una pausa en la bajada, una pausa en la historia, un rincón para disfrutar de su paz, de sus calles de piedra de sus balcones.

Tras la pausa gratificante más para el alma que para el cuerpo del acebo continuamos bajando hasta Molinaseca en donde cruzamos el puente de los peregrinos que salva el río Miruelo para por carretera y cómodo descenso llegar hasta Ponferrada en donde hacemos una breve parada en el castillo de los templarios y en donde las lluvia nos invita a buscar algún sitio donde comer y dejar que pase el chubasco.

Tras comer continuamos nuestro camino destino Villafranca del Bierzo, alternamos la carretera con algunas pistas en buen estado, en cacabelos precioso pueblo donde dormí mi anterior ruta jacobea esta vez nos atiende un mal educado hospitalero, y eso que solo queríamos sellar. Cansado por la jornada llegamos a Villafranca en donde optamos por pagar un poco más y disfrutar de un albergue de lujo, con habitación para los dos y unas instalaciones fantásticas, alberguela Piedra.

Tras la ducha nos damos una vuelta por el pueblo, realmente precioso con algunos rincones maravillosos como la calle de la casa del escultor Arturo Nogueira.

Al final terminamos la jornada cenando en la plaza junto al matrimonio de polacos que se han unido a nosotros para disfrutar de una agradable cena en inglés. En la calle del escultor A Nogueira había un trozo de madera grabado con una frase suya Allí donde mis sueños echen raíces y la libertad sea un muro de luz y aire puro, esa sí será mi tierra.  Yo creo que se donde esta mi sitio pero antes de echar las raíces me gustaría disfrutar algo más de los vientos de libertad que alimentan mis velas.

Todas las fotos del día

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