Camino de Santiago Francés Etapa 8: Astorga-Villafranca del Bierzo 80 km

“La vida es lucha y tormento, decepción, amor y sacrificio, atardeceres de oro negro y de tormentas.”

Sir Laurence Olivier

 

Nos despertamos pronto, pero nos lo tomamos con calma desayunando tranquilamente en la cocina del albergue, hoy nos toca puerto y tenemos que meter gasolina al cuerpo. Al salir nos encontramos con nuestro amigo Fabio, el simpático siciliano con el compartimos algunos kilómetros, su ritmo es más tranquilo disfrutando de cada rincón del camino.

El día nos ha salido frío pero no llueve, el cielo se debate en si vestirse de gris o dejar algo de escote primaveral para deleitarnos con unos agradables y calentitos rayos solares. Las carreteras solitarias de esta zona nos invitan a rodar por ellas, el camino embarrado es tentador pero los kilómetros pasan factura al culo y las piernas buscan la comodidad del asfalto, del pedaleo redondo, con cadencia que busca ir entrando en temperatura.

La población del Ganso es la puerta a la montaña, donde poco a poco el camino comienza a ganar altura y en donde comienzas a encontrarte con las típicas fotos que ves en las guías del camino como el mesón cowboy.

Rabanal del camino nos espera y el paisaje comienza a ganar enteros, a lo lejos las montañas lucen sus cumbres blancas, el verde intenso del campo contrasta con los árboles desnudos y algunos con restos de sus ropajes del año anterior. En Rabanal paramos a tomar un café antes de subir el puerto, David esta nervioso ya que es su primer puerto de importancia, “de esos que tienen postes en las cunetas”, yo ya lo he subido en dos ocasiones y somos viejos conocidos. El comienzo es sencillo, se deja subir y disfrutar de las vistas para poco a poco ir sacando su carácter, pero no es tan fiero como lo pintan y lo subimos del tirón. En la cumbre nos

encontramos con el matrimonio Polaco una agradable sorpresa y mientras ellos retoman la marcha nosotros nos hacemos las fotos de rigor y gracias a que recordé que cogí una piedra en Irache podemos dejar nuestra ofrenda en la cruz con nuestros nombres.

La niebla se va tragando poco a poco la montaña y el frío intenso nos hace abrigarnos a conciencia. En el descenso para en Manjarín un pueblo de una casa el albergue sin servicios mas pintoresco del camino que merece una parada. El paisaje montañoso es asombroso, mientras bajo por la carretera veo las sendas que acarician las lomas, sortean cortados y serpentean por la alfombra verde de la montaña, me dan ganas de soltar las alforjas y disfrutar de ellas, de la bici, del frío, de la libertad de un día para ser vivido con todos los sentidos a flor de piel. El acebo es una pausa en la bajada, una pausa en la historia, un rincón para disfrutar de su paz, de sus calles de piedra de sus balcones.

Tras la pausa gratificante más para el alma que para el cuerpo del acebo continuamos bajando hasta Molinaseca en donde cruzamos el puente de los peregrinos que salva el río Miruelo para por carretera y cómodo descenso llegar hasta Ponferrada en donde hacemos una breve parada en el castillo de los templarios y en donde las lluvia nos invita a buscar algún sitio donde comer y dejar que pase el chubasco.

Tras comer continuamos nuestro camino destino Villafranca del Bierzo, alternamos la carretera con algunas pistas en buen estado, en cacabelos precioso pueblo donde dormí mi anterior ruta jacobea esta vez nos atiende un mal educado hospitalero, y eso que solo queríamos sellar. Cansado por la jornada llegamos a Villafranca en donde optamos por pagar un poco más y disfrutar de un albergue de lujo, con habitación para los dos y unas instalaciones fantásticas, alberguela Piedra.

Tras la ducha nos damos una vuelta por el pueblo, realmente precioso con algunos rincones maravillosos como la calle de la casa del escultor Arturo Nogueira.

Al final terminamos la jornada cenando en la plaza junto al matrimonio de polacos que se han unido a nosotros para disfrutar de una agradable cena en inglés. En la calle del escultor A Nogueira había un trozo de madera grabado con una frase suya Allí donde mis sueños echen raíces y la libertad sea un muro de luz y aire puro, esa sí será mi tierra.  Yo creo que se donde esta mi sitio pero antes de echar las raíces me gustaría disfrutar algo más de los vientos de libertad que alimentan mis velas.

Todas las fotos del día

Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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