Con la Choni por Cebreros y el Arrebatacapas.

“Conserva por siempre esa chispa para que ilumine por siempre tu ser, nunca ceses de buscar y siempre podrás encontrar.”

Miguel Ángel Cornejo

Ha pasado mucho tiempo, seguramente demasiado en volver a juntarnos, pero gracias a las flacas y el grupo de Whatsapp los amigos de la choni lo hemos logrado.

El MTB fue quien nos presento, uno a uno y cada uno a su tiempo, el foromtb fue la alcahueta y nuestra pasión por las dos ruedas la que fue forjando una amistad a base de km, risas, sudor y muy buenos momentos. Esta vez la que nos va a unir es la carretera, la choni y en un lugar maravilloso como es cebreros en el que podido disfrutar de todas mis aficiones MTB, Senderismo y ahora Carretera, como anfitriona de lujo la ninfa del Castañar, Noe y completando el cartel de figuras mis viejos amigos Narko y José.

En la salida nos encontramos con Embarrao y Uke que van a marcarse una ruta mas larga y dura hacia Ávila, tras despedirnos comenzamos con nuestra ascensión al puerto de arrebatacapas, un puerto sin demasiada dureza que te permite ir charlando y disfrutando de un paisaje precioso, al igual que en MTB yo con la Choni salgo a divertirme y no a darlo todo. Durante la subida y hasta que el aliento lo permite Noe y yo nos ponemos al día tras casi un año sin vernos mientras Narko y José se escapan a su ritmo. En lo alto del puerto nos esperan y continuamos juntos por una recta hacia la cañada interminable con un montón de sube y sube ya que cada vez que terminas de subir uno la carretera te muestra el siguiente, es algo así como el día de la marmota pero en versión realidad pero que te dejan agotado.

Como estamos bien decidimos continuar, la carretera deja de ser una solitaria mancha de alquitrán entre pastos para tener que limitarnos al arcén de una carretera con tráfico que sufrimos hasta el desvío de Navalperal de Pinares en donde tomamos una carretera mucho más tranquila salvo el continuo transito de motos pero muy divertida por sus bajadas y por el paisaje de esta zona no en vano estamos en tierra de pinares de hay la terminación de todos estos pueblos como el siguiente por el que pasamos y en donde nos metemos un desayuno de campeones, El Hoyo de Pinares.

Tras el desayuno la carretera alterna bajadas con subidas hasta valdemaqueda en donde las subidas ganan a las bajadas o el llano y los kilómetros comienzan a pesar en las piernas al igual que el tramo hasta llegar a Robledo de Chavela que siempre se me atraganta. Este tramo de ruta ahora es una pena ya que un desgraciado provoco un incendio forestal destruyendo este rincón maravilloso de la sierra de Madrid.

Tras Robledo de Chavela la carretera se vuelve mas llana y amable pero las fuerzas las tenemos al mínimo, miro la cara de José y le digo que si fuera el líder hoy perdería el maillot. Narko, Ángel para los amigos, esta fuerte como el vinagre y en este tramo se mete una serie para entrenar volviendo después a buscarnos, que lejos ha quedado ese forero con el que esprintaba a 2 km/h en lo alto de la bola del mundo para ver quien era el último. Ahora baja hasta mi posición y me ayuda a subir, voy fundido y descolgándome cada vez mas. Para animarme me pone una música infernal y la verdad que dio resultado porque por no escucharla acelere el ritmo hasta que alcanzamos al resto y una vez alcanzado el cementerio de Cebreros, mira que yo ya tenia la instancia en la mano, el final es todo bajada por lo que le damos una tregua hasta vida.

Como fin de ruta nos metemos una Paella en la piscina de Cebreros y una sobremesa larga, larga y es que cuando se esta a gusto es muy difícil marcharse, ya lo dijo Louise Hay Créate un buen grupo de apoyo, especialmente para cuando no quieras hacer algo. Ellos te ayudarán a crecer.

Track de la Ruta

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Vivac en Cinco Lagunas versión 2012.

Un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.

Stanislaw Lem

Este año no había tenido la oportunidad de hacer vivac y varias propuestas se me truncaron por compromisos varios. Pero cuando le propuse a JJ una escapada a Gredos con Vivac en cinco lagunas me dijo, venga vamos y al siguiente fin de semana, el sábado nos plantamos en Navalperal de Tormes para disfrutar de la gran aventura de vivir la naturaleza intensamente en toda su plenitud, o bueno lo que en España se nos permite.

Dejamos el coche en el aparcamiento y tras hacernos las fotos de rigor en la entrada comenzamos nuestra marcha hacia el circo de cinco lagunas. El año pasado hice el recorrido entero con Borja, pero este año tengo dudas de mi rodilla y no quiero forzarla al punto de tener que estar otros 15 días parados si poder montar en bici por eso decidimos hacer la ruta clásica de subida y bajada por el mismo sitio, algo que JJ agradece.

El sol pega de lo lindo pero un airecillo fresco nos mantiene en ese punto en el que piensas que una manguita larga no vendría nada mal. La senda va ganando poco a poco altitud, el paisaje es bonito pero no espectacular, hay mucho verde para el año tan seco que hemos tenido y poco a poco según vamos ganando altura el verde va dejando paso a pastos secos en donde rumian las vacas que nos miran indiferentes. El punto de inflexión de esta ruta esta en una puerta que pasas en escasos 100 metros una vez pasas la única fuente del recorrido. El paisaje cambia radical y puedes contemplar el precioso circo, las grandes moles de piedra, los gigantes de la montaña que se presentan ante ti, ahora te sientes pequeño, ahora si te sientes feliz. JJ flipa con lo que ve, tenia otra idea de Gredos y lo que tiene ante el se le asemeja más a unos pirineos en pequeño. Pero de pequeños nada, es una montaña a lo grande con mucho que ver y disfrutar en la que se sufre mucho para disfrutar de unas vistas increíbles, tributo que siempre piden las grandes cumbres.

El chozo punto de la ruta en la que la verticalidad de la subida asciende un par de puntos esta tomado un por un grupo de Boy scout andaluces que se divierten con las cabras dándoles comida, seguro que en un par de horas se quejan de lo cansinas que son. La senda trepa entre rocas en un tramo duro para dejarte en prados de montaña en los que el agua ha dejado su impronta a mondo de surcos en el suelo y el arroyo cantarín desciende feliz haciéndose mayor con cada hilo de agua que se encuentra a su paso.

La primera laguna en encontrarnos es la de Majalaescoba a 1829 metros de altura enclavada e un lugar maravilloso y que deja boquiabierto a mi compañero de aventura, esta cansado y ve un buen sitio para pasar la noche, pero nuestro objetivo esta más alto y tras descansar un poco nos ponemos de nuevo en marcha esta vez si afrontando el tramo más duro y complicado de toda la ruta.

Las grandes losas de piedra se entremezclan con ascensiones entre canchales, el peso de las mochilas, la dureza de la subida y un camino poco claro nos van agotando. En un descanso perdemos los hitos de ascensión y terminamos siguiendo otros que si bien nos dejaron en las lagunas había que hacer algo que no quería ya que JJ detesta, trepar por rocas con algo de patio. Al final conseguimos llegar por fin a la laguna bajera y el sufrimiento de la última hora se nos pasa por completo. Parece increíble y mágico que un lugar tan maravilloso como este esté donde esta y tan solo lo puedes disfrutar cuando casi tus pies se están mojando con el agua de la laguna Bajera.

Los verdes pastos se reflejan en el agua como espejos que nos muestran las cumbres asomándose a lo alto y una esplendía moza tumbada tomando el sol con su bikini tanga dando el toque perfecto al paisaje. Cuando la vi quise pensar que la tienda que vimos montada en lo alto de las rocas dando a las dos vertientes y controlando todo el entorno era la suya, que es la ninfa de estas lagunas, una sirena de agua dulce y pulmones de altura que vive disfrutando del calor del sol y las heladas aguas en la paz de las cumbres. Estamos tan cansados que decido quedarnos el primer vivac de los buenos que vemos frente a la laguna Mediana.

Una vez alojados y con nuestras esterillas tendidas, JJ decide dejarse vencer por el cansancio y se tumba un ratillo mientras yo me voy a buscar agua de un arroyo escondido entre las rocas de donde tomo agua y la fortuna nos sonrío y resulto buena. Con las últimas luces del día cenamos y con las primeras estrellas ya estamos metidos en el saco disfrutando de un cielo increíble.

La noche es fría y me despierto un par de veces, mi saco es demasiado potente para estas fechas y tan pronto tengo un calor de muerte como un fresco incomodo. Todo ello aderezado con el mecanismo de defensa ancestral ante fieras y peligros varios de la noche de JJ que consiste en roncar como si un oso atemorizase a toda la comarca, teniendo en cuenta que estamos en una zona en donde los sonidos se amplifican tenia que estar la gente durmiendo de alrededor acogotada y vamos las cabras ni te digo.

Me gusta de todas formas despertarme y ver la noche de madrugada con una luna espectacular como nunca la he visto reinar en el cielo. En un momento de la noche que JJ se levanto y se acerco a la orilla de la laguna me alentó a ver la magnifica noche reflejada en sus agua con la luna rilando sobre ella. La negra noche va dejando paso a un cielo que se va aclarando con el lucero del alba anunciando el nuevo día.

Las cabras se nos acercan para ver si cae algo de desayuno, pero no somos partidarios de alimentarlas por lo que de nosotros no sacan nada. Tras desayunar recogemos nuestra habitación del hotel mil estrellas y nos emprendemos el camino de vuelta, esta vez por el camino correcto y reconociendo la zona en la que cometimos el error para aprender.

Vemos que un frente de nubes que esta dejando los cielos preciosos se acerca hacia nosotros pero no nos da buena espina. En la bajada nos encontramos con un hombre muy simpático que se dispone a explorar un pico de la zona para posteriormente guiar a sus compañeros de aventuras, nos despedimos de el y continuamos hacia el refugio. Los primero rayos del sol nos alcanzan y nos despojamos de los forros polares, la gente que ha dormido en la laguna Majalaescoba termina de recoger su campamento al igual que los boy scout que están casi listos para partir tras nuestros pasos.

La bajada la hacemos rápido pero con precaución sin renunciar al paisaje que nos rodea, breve pausa en la fuente para tomarme un Ibuprofeno y que JJ recuperase la pulsera que había perdido el día anterior, yo creo que fue tirando cosas para subir con menos peso y en la bajada las fue recogiendo.

Terminamos la ruta y al ir hacia el pueblo de Hoyos del Espino para comer nos caen cuatro gotas, pero fue terminar de comer y literalmente se nos cayo el cielo encima durante todo el camino hasta el puerto de los Leones con una autentica tempestad azotando nuestro coche.

Ha sido un fin de semana estupendo en compañía de JJ como siempre que por desgracia los hacemos poco.

Alejandro Lanús dijo una vez Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida. Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro. Como las rutas que siempre nos devuelven al punto de partida para ir tejiendo nuevos sueños con los que poder albergar la esperaza de cumplirlos.

Galería de Fotos

 

Track de la Ruta.

 

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Miradores de Aínsa y Morillo.

Pero ¿cómo es posible alejarse de algo y regresar al mismo tiempo? —Resulta fácil. Piensa en alguien que da la vuelta al mundo: parte alejándose de un lugar y al final regresa a él. —Entonces, éste es un mundo pequeño —apuntó Coraline. —Para ella es suficiente —afirmó el gato—. Las telarañas simplemente deben tener el tamaño adecuado para atrapar moscas.

Neil Gaiman

Intento levantarme de la cama y estoy agotado, tres días de ruta por el pirineo son demasiado para mis piernas que apenas me aguantan para ir al baño casi arrastrándome. Mis compañeros no están mejor pero queda una última ruta, un último esfuerzo para exprimir hasta extraer todo el jugo a unas minivacaciones en el corazón de una región que respira MTB.

Al final Despitado y yo optamos hacer la ruta de los Miradores de Aínsa y Morillo, corta con mucha senda y buenas vistas es la sensación que nos dio al analizar el folleto. Aparcamos en el aparcamiento del puente Cinca y nos damos la última sesión de fuente de tostadas de nuestras vacaciones.

La ruta comienza subiendo y las piernas no van, me voy quedando junto con Gonzalo que cerramos el grupo penando en nuestras bicicletas. Pero pronto la pista da paso al sendero técnico con buena subida en un entorno agradable para dejarnos en lo alto de la sierra de Cotón impresionante mirador que da al embalse de Mediano junto a la vieja torre medieval de Tou. La subida ha merecido la pena y nos damos una buena sesión de fotos en un paraje increíble.

Pero la mayor recompensa no esta el paisaje, esta en una bajada de infarto, de las que recuerdas toda tu vida, de esas que cuando un día frío de Enero en mitad de un atasco lloviendo abres el cajón de los buenos momentos y vuelves a revivir sensaciones dibujando de nueva una sonrisa en tu cara. El MTB es vida no solo porque los disfrutas cuando lo vives es por el poso de felicidad que te deja y puedes rememorar en los momentos en los que tu moral esta bajo mínimos.  La bajada te deja en un camping de Morillo de Toy y este en la carretera para tras unos escasos metros volver a ascender por una pista hacia la cima de Partara, pero antes un pequeño descanso en un punto tentador de volver a Bajar a Aínsa, hace calor y las fuerzas están Justas pero hay que vencer la tentación de la cerveza fría y seguir sufriendo un poco más, unas rampas más y un sendero que nos marcamos alucinante en subida  chema y yo mano a mano sorteando todas las dificultades, pocas,  pero divertidas que el sendero nos planteaba hasta alcanzar la cima de la Partara y disfrutar de unas inmejorables vistas. Pero lo que de verdad te va a dejar un recuerdo imborrable de esta ruta es su bajada hacia el río Ara. Es una bajada de Orgasmo, de ir gritando en cada giro, en cada tramo de descenso rápido sin dificultad alguna, es un cunnilingus a la montaña como nunca lo he disfrutado antes, uno de esos trazados dibujados por el dedo de Díos cuando decide invertir la posición de el cielo y el infierno. Al paraíso se desciende para llamar a las puertas de san pedro con falo endurecido por las emociones y gritando perdóname padre porque he pecado, Aínsa es el lupanar de los senderos, el mercadillo del placer del MTB que se te ofrece sin restricciones y sin avisar que es adictivo, que al volver a casa tendrás mono y querrás mas dosis de placer senderil.

Termino la bajada y me arrodillo ante una de las bajadas más apasionantes de mi vida, con los ojos vidriosos y el corazón partido, me enamorado perdidamente. La cara de felicidad de mis compañeros según van bajando no tiene precio a sido un fin de fiesta inmejorable.

Para bajar el subidón la ruta regresa a Aínsa por una vía ciclista sin desnivel, en ligera bajada para asimilar el cúmulo de emociones vividas y poder redistribuir la sangre por todo tu cuerpo.

Han sido Cuatro Días intensos en los que me lo he pasado de Lujo, por la zona y sobre todo por la compañía de Chema, Gonzalo y mi viejo amigo Jorge muchas gracias a los Tres por hacerme pasar unos días increíbles.

Cuando corono el puerto de Monrepós para mí la puerta al paraíso, no puedo dejar de recordar la letra de Poncho K en sopa de cariño:

 Me fui despacio
por el camino que lleva a nada
como si fuese una lágrima
anclada en la cara del olvido.

Track con Información completa de la ruta.

 

 

 

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Por los Valles de Otal y Bujaruelo en MTB

Y yo respiro, y ando, y caigo, y giro y vuelvo a ver los árboles sedientos y los pájaros disparados en la embriaguez de la música del viento y estoy inmóvil y absorto y maravillado de un día más en el pecho ardiendo.

César Brañas

 

Como la cenicienta en versión globera a eso de las 12:00 de la noche se nos unió al grupo Despistado, la ruta por la peña montañesa nos había dejado agotados y apenas le recibimos en nuestro hogar de alquiler nos metimos en la cama para caer rendidos.

Cuando duermes a pierna suelta te levantas nuevo, bueno casi y aún que cansados tenemos que salir a montar, Despistado no se ha metido una panzada de kilómetros para nada. En nuestros planes estaba recorrer la ruta de los miradores de Ordesa saliendo desde Torla, pero se nos antojaba demasiada subida para el empacho que teníamos del día anterior por lo que optamos por una versión algo más infantil pero no por ello falta de belleza e interés bicicletero.

Aparcamos cerca del camping de San Antón, subiendo hacia Bujaruelo por carretera hasta el Puente de los Navarros. En este punto giramos a la izquierda para adentrarnos en la Garganta de los Navarros, una pista con alguna que otra subida curiosa en la que las piernas nos recuerdan que ayer montaron. Se nota que es fin de semana y han salido veraneantes hasta de debajo de las piedras y se agradece recorrer la Garganta de Bujaruelo hasta llegar el punte del mismo nombre y tan solo tener que compartir la pista con familias de niños de bici y senderistas en busca de una gran jornada de montaña como nosotros. El río Ara luce extraordinario corriendo por sus márgenes de prados verdes flanqueados a su vez por colosos pétreos que hacen de este sitio un lugar idílico. Hace un calor de mil demonios y la fuente de agua helada es un lujo que disfrutamos reponiendo la nuestra caldosa de las mochilas.

Nos toca subir hasta el Valle de Otal que a pesar de tener que subir no se nos hace tan duro cuando vemos como un grupo de niños con sus bicis de princesas Disney se ponen a ello con sus cestitas y sus cascos rosas. Esto suena a globerada de las buenas pero cuando empezamos a subir y las familias con niños comienzan a bajar la cosa pinta algo diferente. Pero aún sin desanimarnos y afrontamos una subida tendida sin mayor dificultad que mantener el equilibrio en la bici y partirte el cuello ante la asombrosa belleza que te rodea. Son de estas rutas en las que si sacas de media mas de 10 km/hora te has perdido gran parte de inmensa belleza que te rodea.

Otal es un valle mágico, precioso que desde hacia dos años soñaba cada vez que mi marco digital de casa me ponía la foto con volver y rodar su larga recta hasta el refugio.

Estemos perros, hace calor y como no es mala hora para comer aligeramos las mochilas de peso. Tras la comida decidimos visitar la cascada cercana y como el calor aprieta y la poza tiene una pinta estupenda no podemos evitar meternos Chema y yo para disfrutar de un agua gélida, pura y cristalina de las que te rejuvenecen el alma.  Tras el bañito y una buena sesión de fotos disfrutamos de la bajada intentando en lazar algún sendero trialero pero sin suerte nos toca remontar lo descendido empujando la bici hasta reunirnos con Gonzalo que ha decido ir directamente a la fuente del comienzo de la pista y cruce hacia el otro valle el de Ordiso que ascendiendo lentamente paralelo a la orilla del río Arga nos conduce hasta el refugio de Ordiso en donde la pista deja paso a sendas no ciclables y la verdad sin ganas de intentarlo.

La bajada es rápida y tras babear un ratito al ver como tres hombres descienden el Arga enfundados en sus trajes de neopreno disfrutamos el sendero paralelo al río hasta el puente de Bujaruelo, que esta plagado de gente. Y en donde Despistado, Chema y servidor vivimos el gran momento en el que los valles naturales se funde con los valles esculpidos por Díos y la madre que la parió, que pechotes.

La bajada la hacemos a toda leche, adelantando a los coches ya que la pista no esta en muy buen estado, la pendiente es muy favorable y me he quedado sin freno trasero. Para regalare a Despistado un final de ruta de los de sonrisa picarona le comento, que dicen, que al otro lado del puente de los Navarros hay una senda que da a Torla y que tal vez sea muy divertida. El se baja para hacerme una foto y como soy un despiste tan solo recuerdo encontrarme a un sonriente Despistado en Torla cuando paro a recogerle con el coche. Seguramente como baja como un loco se paso el aparcamiento, que chiquillo.

Terminamos la jornada dando una vuelta por Ainsa que es un pueblo medieval que merece la pena visitar a pesar de sus cuestas. Al regresar al apartamento, miramos las opciones de ruta para el día siguiente, tenemos las fuerzas justas, Gonzalo y Chema dejan en nuestras manos la decir la ruta de todas las que nos ofrece Ainsa Zona Zero, Optamos por la ruta de los miradores con mucho miedo, Despistado no esta en su mejor momento de forma, yo con tres rutas por el pirineo comienzo a no sentir las piernas y el resto con cansancio acumulado, pero como dijo Omar Khayyam ¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.

Track de la ruta

 

 

 

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Vuelta a la Peña Montañesa

«Lo que se puede enseñar no vale gran cosa, lo que vale es lo que tú tienes que aprender

Eduardo Chillida

Un aleteo constante me despierta, algo sobre mi cabeza esta girando a modo de ventilador golpeándose con las vigas del techo de madera. Doy la luz y veo que se me ha colado un murciélago sordo o tonto en la habitación, que me cuesta 20 minutos conseguir que salga por la otra venta. Las primeras luces de la mañana despuntan por el horizonte, tengo la suerte de poder disfrutar del amanecer y el atardecer sin moverme de la cama, en una hora hemos acordado levantarnos, ya despierto remoloneo en la cama, la jornada se presenta dura.

Hemos decidido hacer la ruta nº de 2 de las propuestas por la zona zero, Vuelta a la peña montañesa. Tras una parada en Ainsa para desayunar nos acercamos en coche hasta Oncins lugar de salida de la ruta y si esta es tan espectacular como la carretera de subida hasta el pueblo, esta  promete ser una autentica pasada.

En Oncins hay un pequeño aparcamiento frente a un bar, esto demuestra que no son tontos los que diseñan las rutas y saben donde terminar una buena jornada de bici. Nos preparamos y comenzamos a ascender metiéndonos enseguida en harina, una vez alcanzamos el monasterio de San Victorián una bajada pedrolera y rápida nos dará una pequeña alegría ya que no volveremos a bajar en mucho tiempo.

La peña montañesa es un macizo largo que no alcanzamos a ver donde lo podemos girar, la trialera termina en un magnífica pista que en un continuo rompe piernas nos deja en el pueblo de la Cabezonada , donde el track nos manda por carretera en continua ascensión hasta Foradada. Rodamos un poco desilusionados, el paisaje es increíble pero hasta hora no hemos disfrutado de nada que haga de esta zona o esta ruta algo que nos entusiasme y tal vez sea esto lo que hace la vuelta a la peña montañesa sea una ruta increíble,ya que justo en el momento en el que el abatimiento, el cansancio y el calor te hacen pensar en dejar la bici y refugiarte en el bar, la ruta se quita el sostén y te muestra sus encantos en forma de sendero, técnico en partes, duro pero ciclable que te hace disfrutar, dibujar la sonrisa bajo las gafas y sentir la turgencia de una peña que comienza a mostrarnos unos encantos irresistible para unos amantes del MTB como nosotros. Una vez giramos para ir en  busca  del otro extremo de la peña, descubrimos que este lado es el bueno, el que guarda el secreto maravilloso de una ruta que comienza a hacernos tocar el cielo con la punta de nuestros tacos por un sendero infinito bajo cúpulas arbóreas o asomándonos a miradores con unas vistas de montañas espectaculares.

La senda nos da un respiro entre Víu y Cullivert, el rodar se hace más sencillo por una carretera sin apenas tráfico que asciende sigilosa, sin querer incomodarte pero ganando altura hasta Cullivert,  un pueblo en donde decidimos parar a comer junto a una fuente y en donde a los pocos minutos llegan dos intrépidos aventureros madrileños los Mozos bike que están recorriendo su particular Transpirenaica. Tras una agradable charla y una vez hemos repuesto con agua fresca las mochilas retomamos la ruta para sufrir una de las subidas más duras de la ruta, por el cansancio acumulado y por lo puñetera que es la pista a la par de espectacular y preciosa. Esta pista  nos dejará en lo alto de la colada, es un rompepiernas que por suerte Gonzalo primero y chema después con sendos pinchazos me dieron tregua para descansar y que nos regala una fuente de agua helada y un paisaje de montaña idílico.

Una vez superada La Collada, la pista se transforma en senda, para de nuevo transformase en pista de nuevo y los paisajes se suceden, la luz comienza a ser más tenue, mas calida. Comenzamos a dudar de nuestras fuerzas y la montaña lo sabe alternando bajadas muy rápidas con cortos repechos que a las alturas de ruta que estamos se nos presentan como auténticos puertos. Pero el paisaje a modo de ibuprofeno en vista alivia el agotamiento. La peña nos ofrece sus mejores vistas, sus encantos escondidos entre moles de piedra solo revelados a los que se esfuerzan por recorrer su vientre hasta alcanzar la goma de sus bragas. Y en este punto es cuando la peña te ama, se desprende de su dureza, de sus bragas de lencería fina, te tiende una mano y te invita a disfrutar de un sendero increíble, a disfrutar de su piel desnuda por unas sendas con caídas curiosas, de esas de solo una vez en la vida y después te adentra en lo mas oscuro de su ser, en un sendero trialero que te hace alcanzar el éxtasis, en un recorrido esculpido en la montaña para dioses que disfrutas al extremo, gritando, sintiendo cada paso entre rocas, cada giro espectacular que la peña te brinda en agradecimiento por haberla recorrido, la peña se deja acariciar, mimándote sientes su susurro, su beso que te hace llegar a Oncins en un escalofrío, con la mirada perdida y la sensación de haber recorrido la bajada mas alucinante de tu vida.

Terminamos exhaustos, tendidos bajo las lonas del Bar mientras una coca-cola fría termina de completar el orgasmo de sensaciones que hemos vivido en esta última bajada. Ainsa no es la zona zero es el paraíso prometido para los amantes de las sendas. Que mejor epilogo para esta ruta que los bellos versos Roque Dalton que reflejan en gran medido lo que sentí recorriendo esta ruta Siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.

Track de la ruta by Web bttpirineo

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