Con Pies de Gato.

Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir. Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena.

Luis Alberto Spinetta


Tras una semana de cielos limpios, con un sol radiante y unas temperaturas que anunciaban la llegada de la primavera victoriosa, estaba seguro que al final vendría una borrasca y lo jodería todo. Pero esta vez no, había tomado la firme decisión de salir hiciese el tiempo que hiciese, ademas tenía un nuevo reto que era iniciarme en el mundo de la escalada con un maestro de lujo mi amigo Mon.

Habíamos quedado en llamarnos a primera hora y tomar una decisión, al subir la persiana el cielo de un gris plomizo no invitaba a salir en bici, pero quien no se consuela es porque no quiere y las palabras de Mon “… son nubes muy altas, no creo que nos mojemos, vamos a un rocodromo por el carril bici que esta en carabanchel ” me sonaron a ponte las zapatillas que hace un un día alucinante. Mon a encontrado trabajo por lo que me tenía que contar su primera semana en su nuevo curro. Me encanta que me cuenten cosas y el ritmo lento de nuestro pedaleo propicia la charla. Le enseño el nuevo puente que han abierto para ir hasta el parque de las presillas y las obras del nuevo que nos unirá este parque con el de arroyo culebro, un puente espectacular que estamos deseoso de rodar ya que se nos queda un circuito la mar de coqueto para disfrutar de días lluviosos sin darnos una sesión de barro terapia gracias a los carriles perro, digo a los carriles bici.

La lluvia a dejado todo muy mojado pero también podemos sentir la fragancia de las primeras flores que se adelantan a la deseada primavera. Una vez rodando por aluche comienzo a ver los anuncios de intimissi que decoran las paradas de autobús. Hay creativos publicitarios que no tienen corazón, diseñar este tipo de publicidad es hacer sufrir a personas sensibles que como yo, sentimos un deleite por el cuerpo femenino. Modelos espectaculares lucen una ropa interior bellísima que no dudaríamos en comprar para ver como modelan los cuerpos algo más domésticos y no por ello menos apetecibles de las féminas a las que admiramos, le cuento a Mon que todas la mañanas he de sufrir uno de estos anucios al tomar la rotonda de la M-40 y no en tamaño marquesina, sino en grande para que pueda disfrutar bien de la voluptuosidad de unos pechos que te desean unos buenos Días levantándote una buena sonrisa, lo malo es que ya no presto atención a los coches que vienen por la izquierda en la rotonda y en fin, espero que vuelvan a poner pronto el anuncio de Buenafuente “ la risa no se finge” ese de WhiteLabel, que las erecciones tampoco se fingen y ademas distraen en la conducción.

Cuando uno cumple los cuarenta ,supongo que busca darle nuevas emociones a su vida, la verdad es que soy nuevo en esto y voy dando mis primero pasos. Ahora me ha dado por la escalada a nivel iniciación sin levantar mucho los pies del suelo. Mon me ha traído unos pies de gato que me enfundo para dar mi primera clase de travesía por presas en un rocódromo. Mi maestro yoda me de consejos para colocar los pies, las manos, el cuerpo en general con el fin de poder desplazarme por la pared. Mi primera toma de contacto ha sido buena, me ha gustado , hasta que mis brazos y manos han dicho basta me lo he pasado genial. Estoy lejos muy lejos de ser un hombre araña, más bien por mi cuerpo me asemejo más a una garrapata humana que se aferra a lo que sea por no caer, Mon dice que parte del secreto esta en la distribución de los pesos y eso para mi es una labor compleja ya que tengo demasiado que gestionar, tan solo entre la tripa y el culo mi procesador vital puede llegar a bloquearse.

La lluvia hace acto de presencia, nos tomamos una bandejita de donetes, para ir ajustando lastres y decidimos volvernos por el carril bici hasta el sur en donde la lluvia apenas se nota.

Damos un cuarto de vuelta al polvoranca y nos volvemos para casa. Que más le podemos pedir a un día en el que hemos luchado contra la pereza y hemos vencido, he abierto nuevos horizontes deportivos que me han gustado y ademas he descubierto una cantidad de músculos en mi cuerpo que desconocía su existencia , el dolor es un gran maestro de anatomía pero me lo tomo con alegría tomando prestadas las palabras de Kakren Blixen “..Todos los dolores pueden ser sufragados si los ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellos.”

A mi hoy me duelen hasta las pestañas, que duro es mantenerte a unos centímetros del suelo por tus propios medios yo nunca he sido de arriesgar en las alturas , queda tan alto el lugar en el que anidan los besos que siempre me quedo en la llanura de la cintura de la vida, el amor esta en unas cotas tan altas que me da vértigo. Pero es algo que también estoy dispuesto a superar, algún día claro.

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Pequeñas Grandes Derrotas: Madrid-Pastrana.

“Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando.”

Paulo Coelho


Hace un par de semanas me llamo Jorge, su nombre de guerra de en el foro (Despistado), su llamada me lleno de ilusión, me proponía un viaje de fin de semana, y no era un viaje cualquiera, era un proyecto que desde hace cuatro años vamos dándole vueltas para ver si lo hacíamos, Madrid-Pastrana-Madrid. No lo dude ni un instante y me apunte, el fin de semana elegido era este.

Me levanto y según me pongo en pie veo que algo no va bien, me encuentro sin fuerzas en las piernas y con algo de malestar, pero las ganas de aventura pueden a sensaciones mañaneras que pasan con el desayuno o los primeros kilómetros. Como ya tenía todo preparado, no tardo en salir de casa y tomar el tren que me dejara en Atocha, lugar de encuentro para iniciar nuestro viaje. Primero que encuentro con Víctor y después con Despi que llega algo tarde, nos hacemos la foto de salida y emprendemos una nueva aventura hacia tierras castellanas.

Es sábado y la ciudad se hace la remolona para iniciar su actividad desenfrenada, rodamos por calles con poco tráfico de coches y algunos noctámbulos a los que les ha sorprendido la madrugada. Por el parque lineal del Manzanares rodamos por terreno más acorde a la naturaleza de nuestras monturas, nos cruzamos con otros bikers y corredores que disfrutan de este magnífico parque y su río que baja crecido por el generoso invierno en lluvias que hemos tenido. Intento hacer una foto de nuestra progresión pero mi cámara de fotos a muerto definitivamente, este viaje no comienza nada bien. Paralelos a las vías del AVE vamos hacía Rivas, los caminos se presentan algo embarrados y Despistado hace algún que otro trompo con la bici al perder el control de su rueda trasera, el barro deja de ser una anécdota para convertirse en un problema, mi rueda delantera lo acumula en demasía por lo que tengo que parar un par de veces para limpiar el puente de la horquilla, rodar se me hace muy pesado y me voy dejando las fuerzas en un tramo que esta vez si, y literalmente diré que muy pestoso en el que apunto estoy dos veces de caer por perder el control de la rueda delantera. En unagasolinera de Rivas limpiamos como podemos las bicis y engrasamos las cadenas para no tener problemas mecánicos. El parque regional del Sureste es una delicia con su precioso lago, algunos pescadores disfrutan de su deporte favorito con un cerveza en la mano sentados en confortables hamacas, en ocasiones pienso que me he confundido de deporte. Un sendero curioso a orilla del río Jarama nos dejara en uno de esos puentes de metálicos como los de las películas del Oeste, Víctor se lo hace montado mientras Despistado y yo lo hacemos empujando las bicicletas, al llegar al final del puente víctor nos homenajea con cacareos de gallina, pero la verdad si ya me ha costado ir empujando la bici sin caerme no me imagino ir montado sobre ella.

En esto punto me doy cuenta que algo no va bien, no tengo fuerzas en las piernas, físicamente me encuentro perfecto, no estoy cansado pero me cuesta un triunfo dar cada pedalada, le digo a mis compañeros que no quiero retrasarles que yo me doy la vuelta, que no es mi día. Me animan a seguir un poco más y las ganas de completar la aventura pueden con mi patético estado de forma. Alternamos pistas en estupendo estado con tramos asfaltados, un larga subida de 200 metros de desnivel en 12 kilómetros, que me obliga a poner el plato pequeño me da la puntilla, me ha quitado la chaqueta al comenzar a sudar y al poco comienzo a sentir un frío intenso, rodamos por cañadas paralelas a vides y comienzo a tiritar, no entro en calor ni rodando en llano, voy completamente destemplado con náuseas. En la bajada a Tielmes me recupero un poco, se me pasan las náuseas y como es la hora de comer asaltamos una panadería con charcutería, cosas de los pueblos. Mientras Despi compra víctor le tira los tejos a la dependienta, una mujer casada que se deja alegrar la mañana. Comemos a las fueras del pueblo, en una zona con mesas y bancos a la orilla del río sacavém, en donde encontramos un jersey de niña adolescente, y dos sostenes negros de talla curiosa, vamos que seria curioso ver lo que sostenían.

Como voy retrasando mucho a mis compañeros que ellos pueden rodar a un ritmo muy superior al mío decido retirarme, me despido con pena de ellos ya que me hacia mucha ilusión completar esta ruta pero no puedo ser un lastre tan excesivo.

Tomo camino hacia Arganda por la vía verde del Tajuña , a la altura de Morata justo cuando empieza la cuesta de subida a Arganda tres mozas con chándal de oferta y opositoras a viajes del inserso me preguntan como han de andar por la vía, en que lado del carril y me explican que uno de los del pueblo, de los de su quinta, les ha regañado por ir andando mal y estorbando a los ciclistas, como son estas mozas de la tercera edad, cuando le pillen “.. le van a dar pal pelo”. Como voy muerto me paro en el Helipuerto y decido ver si mi cámara sigue muerta, pero descubro que ha resucitado y puedo sacar dos fotos, para volver a morir. Me tomo una barrita y sigo subiendo por la cuesta de arganda, los carteles me indican que en bici tardare una hora en hacer 15 kilómetros, y esta vez lo cuadraron a la perfección ya que voy subiendo a un ritmo patético de unos 10-12 km/hora parando cada tres o cuatro kilómetros para descansar.  Comienzo a sentir un horrible dolor de cabeza y garganta, señal que estoy incubando un alíen, ya que esto no es normal, no he sentido tanta vergüenza sobre una bicicleta como en este momento, y mira que en mi vida ciclista he tenido grandes momentos bochornosos.

La entrada a Arganda es por el Hospital, voy mal pero no tanto, el metro esta muy cerca de la vía por lo que doy por concluido este intento de viaje y me monto en el metro.

Son las 16:30 y el vagón va repleto de carne quinceañera de hormonas revolucionadas entablando feroces batallas de pirsing labio contra labio, las Ordás de sus compañeros les jalean animándoles a consumar el acto, mientras  dejo perder  la mirada por los caminos que he rodado unas horas antes. Me siento fatal por haberme retirado, por no haber completado este reto, pero también recuerdo las palabras de Sir Lourence Oliver “La vida es lucha y tormento, decepción, amor y sacrificio, atardeceres de oro negro y de tormentas.” Volveré a intentarlo, los sueños están para transformarlos en realidad, las ganas esta vez han podido con mis fuerzas, me he precipitado dirigiéndome a la batalla sin conocer al enemigo, ahora se a quien me enfrento y se como vencerle, llevo años encontrándomele cada mañana frente al espejo.

Track de la ruta

Fotos by Despistado
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Por la delgada línea roja.

Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano.”

Dylan Thomas


Las borrascas se suceden unas tras otras, dejándonos fines de semana húmedos y fríos que invitan poco a salir de casa. El fin de semana pasado una gripe me dejo casi en cama recuperándome y este me quería desquitar, subir a la montaña, disfrutar de las cumbres. Pero la pereza y cierto abatimiento me ha vuelto a dejar en casa o bueno casi.

El domingo esperaba un día de tregua para  salir a disfrutar de la bici y poder escaparme al puente medieval de la marmota, pero según miro por la venta veo que ha dejado de llover hace apenas un rato, esta todo totalmente empapado y el cielo no invita a aventuras muy lejanas de casa. El abatimiento es total por un clima que me esta desarmando el alma. Me planteo quedarme en casa, pero la ilusión y las ganas pueden al pesimismo y me aferro a un diminuto claro en el cielo de apenas un metro que me permite ver una mancha azul esperanza que me anima y me decido salir a rodar por los carriles bici del sur. El puente que han inaugurado para acceder al parque de las presillas me ofrece nuevas posibilidades olvidándome un poco del manido parque polvoranca. La tierra esta tan saciada de agua como yo, la rueda se hunde en el barro haciendo pesado mantener el ritmo por la pista, tan solo me cruzo con animas somnolientas que sacan a pasear al perro y lucen la misma cara que su mascota. Una senda que me sube a la zona alta del parque me hace ver la realidad de mi estado de forma, es patético y estoy tentado de bajar a plato pequeño para subir la mini cuesta como cuando empecé a montar, pero mi orgullo no me lo permite, me dejo las rodillas, los riñones y las pulsaciones por las nubes para coronar con el puñetero plato mediano, pienso que es para estar orgulloso de haber vencido la tentación del camino fácil  y sencillo, pero con el corazón en la boca , entre latido y latido mastico un “ cada día estas mas tonto” ya me aviso mi amigo Francisco que los cuarenta son un punto de inflexión en el cuerpo, la mente quiere unas cosas que las piernas no le pueden dar. Veo con asombro e ilusión que las obras de un puente para cerrar el aniño ciclista de Leganes están muy avanzadas, dentro de poco tendremos una nueva versión mejorada de la ruta parque y carriles bici del sur de Madrid.

Me adentro en el parque de arroyo Butarque (Gracias Jfdelafuente por el apunte) , es un parque coqueto, pequeño e intimo con un carril bici precioso, muchas veces cuando lo recorro me recuerda a los carriles que ví en Bélgica y en Francia. Salir de arroyo Butarque para ir hasta el centro comercial donde enlazaría con uno de los nuevos carriles bici  me dejaría llenito de barro pringoso. Da gusto rodar por estos carriles bici recién inaugurados, me gusta el contraste de esa delgada línea roja que se abre paso entre las praderas y salva las carreteras por pasos elevados, en ocasiones siento que la sociedad comienza a tenernos en cuenta, que el ciclismo o la bicicleta no deja de ser un simple juguete de niño para ocupar su lugar en la sociedad, como forma de vida, medio de transporte o terapia curativa para eliminar el estés diario por el trabajo,tráfico, los problemas. Ya lo dijo Bill Nye  “El ciclismo es un importante elemento del futuro. Algo no marcha bien en una sociedad que va en coche al gimnasio”.  Claro que cuando bajando por el carril bici veo una acera de unos 50 metros de ancho, unos 10 metros más junto al carril bici para correr o andar y a un imbécil paseando a su perro uno a cada lado del carril y el que anda a cuatro patas se pone a cagar en todo el medio me planteo si merece la pena tanta inversión par una sociedad tan primaria y simple. Ya he decido no enfadarme por lo que me lo tomo con humor Robert Louis Stevenson dijo una vez «En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches«.
Decido retornar al parque de las presillas. El sol ha preferido quedarse el domingo en cama ,  el edredón de nubes bajo el que duerme cubre todo el firmamento, cada vez que intento salir de un carril bici me topo con la cruda realidad de un sur embarrado más propicio para la bici de carretera que para la de montaña. Si tenía pocas ganas de montar, el tiempo, la gente y el barro han terminado por agotarlas. Decido volver a casa chapoteando entre charcos. Se que siempre que haces un esfuerzo por salir el día te recompensa, y este no podía ser menos, cuando ya estoy de vuelta veo con alegría que tenemos motivos para la esperanza, los primeros retazos de la primavera comienzan a verse en las copas de los árboles. Vivimos entre trenes de borrascas que nos están haciendo viajar por un invierno pesado, monótono, pero hoy por fin he podido ver que le estamos ganando la batalla el invierno, que se joda la marmota con sus seis semanas más de letargo, que una flor anuncia la llegada de la alegría a los campos.

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De Oca a Oca y termino en la machota.

Ven pronto, ven, para que pueda vaciarte mi coraje en tus oídos y azotar con el brío de mi lengua todo lo que te aparta del círculo de oro con que hados y ayudas sobrenaturales parecen querer, coronarte.”

William Shakespeare


En ocasiones la fortuna del destino se torna caprichosa y comprensiva al punto de entender las necesidades espirituales, de quienes tenemos que vender nuestra alma entresemana para pagar una hipoteca y mantener nuestro nivel de bienestar. Este invierno que esta resultando frío y tanto húmedo amenazaba con dejarnos encerrados en casa el fin de semana sin poder dar un paseo a nuestras pupilas para que jugueteen un rato con los rayos del sol mientras alimentamos  nuestros pulmones con algo que no fuese aire filtrado y recalentado por sistemas de climatización.  Esta vez el destino nos ha regalado un día para disfrutar de la montaña y olvidarnos de nuestra vida cotidiana por unas horas. En principio pensábamos ir a Cercedilla e intentar subir hasta el montón de trigo con los crampones, pero a última hora del viernes mi gran amigo Israel me lo dejo claro “… ni de coña, esta nevando ahora” por lo que decidimos cambiar de planes e ira explorar la jarosa, al estar algo más bajo que la zona de cercedilla. Al llegar a Villalba vemos los campos blancos cubiertos de una ligera capa de nieve, algunos coches circulan con boinas blancas que se van desvaneciendo dejando un velo tras de si. No nos cuesta llegar hasta el dique de la presa, pero la zona para aparcar esta completamente helada, intentamos estacionar junto a la carretera pero meto la rueda en la rodera del coche que ha aparcado delante de mí y nos quedamos patinando, entre José y un par de senderistas más sacamos el coche del hielo metiendo palos bajo las ruedas, toda una experiencia a lo último superviviente.

Algunas nubes comienzan a arremolinarse entorno a las cumbres, les digo a José y a Teresa que es mejor ir a un lugar mas bajo, que nos vamos a encontrar mucha nieve en esta zona y nos puede costar un triunfo sacar el coche si el tiempo se complica, están de acuerdo y ponemos rumbo a la ruta comodín, una que nunca defrauda, las Machotas. A eso de las 11 aparcamos en la calle ferrocarril para calzarnos las botas y ponernos a andar de una vez. José se queja por tener que cargar con los crampones, pero le digo que tal vez la zona de arriba tenga hielo y como se que es algo complicada mejor cargar con ellos. Tras una pequeña discusión entre Teresa y José por un enganche de los guantes, que se salda con un razonamiento socrático por parte de Teresa “… atontao no ves que hemos mezclado los guantes y tenemos uno de cada talla cada uno.” Cuando las mujeres sacan la lógica nos quedamos sin argumentos.

Dejamos a un corredor que va acompañado de su perro trotar por el camino natural para ir hasta las machotas para desviarnos por una senda que un día me enseño un lugareño, cuanto tengo que agradecer a solitarios perdidos de la montaña que por una conversación amena me han regalado grandes senderos con los que unir mis rutas. Siempre he dicho que esta senda es una delicia, ya no solo por la senda en si que es disfrutona, sino por el paisaje que la acompaña y por esa visón maravillosa de mi “dorado” que es Gredos, ya falta menos pera perderme por sus montañas en cuanto la primavera de sus primeros pasos y la luz trasnoche un poco más. La senda no solo va ganando altura, también se va cargando de nieve hasta convertirse en un manto continuo por el que pasear.

Me gusta la nieve cuando esta en este estado, con su primera capa congelada y crujiente en la pisada, cediendo un cuarto de suela al peso y la huella del viento tatuada en su piel, me gusta el contraste del azul del cielo con el blanco inmaculado de un terreno virgen de pisadas, de unas rocas que lucen gotéele  en su cara expuesta a la ventisca y una capa de 5 centímetros cubriendo su pétreo cuerpo.

Me gusta disfrutar de la ilusión de Teresa al verse sorprendida por un paisaje que no se esperaba, por una nueva perspectiva de unas montañas arto conocidas, me gusta ver como disfruta José con la nieve, como un niño grande tirando bolas y jugando con los témpanos de hielo, me gusta estar acompañado y disfrutar de estos pequeños rincones con amigos que disfrutan con unos gustos similares a los míos.

Coronamos las machotas y cotilleamos en la caja de mensajes que se dejan en su interior. Nunca se que escribir, ni que nota dejar, ahora lejos de su cumbre anhelo volver a sentir el frío en el rostro, sentir la paz y el sosiego de su cumbre, ahora se que escribiría “…subo aquí para sentir la vida, para alimentar el alma, para dejar libres mis sueños que partan con el viento y retornen con la esperanza de verse cumplidos. Subo aquí para lograr la paz interior que la vida diaria corrompe, subo aquí para dejar enarbolada una sonrisa que es mi estandarte bajo el que lucho día a día.”

El descenso de las machotas nos regala unas vistas extraordinarias del Escorial y del monasterio, nos cruzamos con dos mozas entradas en años y algo en carnes, muy poco la verdad. José me dice risueño “¿Que con cual te quedas? Gallina vieja hace buen caldo, jajá” pero les sorprendo a ambos con mi respuesta. “ con las dos, que uno ya tiene una edad en las que hay que experimentar sensaciones nuevas, jajajajaja ” perdonad, son delirios de altura.

Dejamos atrás el desvío al pico del fraile y bajamos por el GR hacia la silla de Felipe II que se encuentra repleta de coches. Peazo de rutas de senderismo que se marcan algunos, 800 metros y seguro que luego presumen en el bar de haber ido a andar a la sierra, en fin cada loco con su tema.

Terminamos nuestra jornada montañera en un Burgen King del Escorial, comiendo comida basura, la economía no da pa más amigos.

Track de la ruta.

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Alcorcón-El Gasco el Día de los Enamorados.

Es perderme en tus ojos y encontrar un hogar, es tenerte a mi lado cada mañana al despertar, ver caer la lluvia arropada en tus brazos con la esperanza de ser amado.

Soraya

Últimamente la tenía un poco abandonada, el nuevo trabajo, el frío y el mal tiempo hacen que no la pueda dedicar todas las horas que ella se merece y yo quiero compartir a su lado. La bicicleta me ha dado momento de infinita felicidad y sensaciones que no había experimentado en la vida hasta ahora, ella me ha regalado momentos, muchos momentos buenos, algunos malos, los menos, pero sobre todo me ha abierto los ojos al mundo, a la libertad y a la amistad. Miguel de Unamuno decía que “Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da.” La bici ha sido el medio para encontrarme a mi mismo gracias a todos los que me habéis aguantado mis paranoias y sobre todo mi insufrible lentitud en las subidas.

El domingo nos regalo un día precioso de invierno, de los que me gustan y quería compartirlo que mi amor, con uno de ellos que en realidad son el mismo, Pero como solo tengo un culo y dos piernas tenia que elegir de mi harén cual seria la elegida. Mi querida peregrina, fue la primera de la edad adulta si se puede llamar así, ella me ha dado tal vez los mejores momentos, esos con los que te inicias y todo es bonito, nuevo. Ella era humilde, tal vez no muy guapa, de clase baja pero juntos nos hicimos el camino de Santiago desde Burgos, dormimos bajo las estrellas y sentí por primera vez el placer de viajar ligero hasta donde nos de el día. Tras ella vino mi querida GT, con ella no solo descubrí la sierra y las trialeras, con ella cumplí un sueño junto a mi amigo Pantani, Bruselas-Alcorcón un viaje que no olvidaré jamás. Ahora es mi bici sureña, la de rodar y viajar pero tenia la rueda  pinchada, así que solo me queda la más joven, la última en llegar, mi primera doble 9.2.

Me gustan los besos que me da la bici cuando madrugas o sales en invierno, esa primera pedalada en la que sientes el frescor de la mañana y te llena de vida, la verdad es que el beso de esta mañana ha sido muy efusivo tal vez demasiado gélido pero bueno es nuestro día, el día de los enamorados.

Ha última hora he decidido ir la presa del Gasco,  se lo digo a mi compañera de fatigas  y noto como sonríe, es mi regalo para este día,pasarlo montando juntos. La ruta nos saca de Alcorcón por la parte trasera del tres aguas pero toma unas pistas que no suelo usar y me sorprende por lo bien que se ruedan y como enlazo con el cerro del mosquito para acceder a la urbanización el bosque. El primer regalo del día fueron los senderos con los que enlace la parte trasera del campo de golf, no los conocía y desfrute muchísimo con ellos, tengo que ir más veces. A la vera de uno de estos senderos me encontré esta curiosa trampa de gamusinos, pero no van a picar ya que han  puesto pan de cebo y las gamusas solo pican con gominolas, jejejeje.

El puente del Guadarrama lo cruzo con más miedo que vergüenza, pero bueno si yo lo he cruzado ya ha pasado la prueba de carga, por lo que es seguro. Una vez superado el puente un cartel informativo de prohibido el paso te deja pensativo, la primera vez que ví el cartel me di la vuelta pero desde que lo hice en sentido contrario y me di cuenta que es totalmente legal no lo dudo, además solo hay que ver el transito que tiene el camino, ya que me encontré con una gran multitud de bikers bien abrigaditos disfrutando de un domingo radiante. Me cruzo con cinco chicas «solicas» montando en bici, hay si quisieran un guía, ya las guiaba hasta el paraíso si hacia falta, pero lo que se me cruza en mi camino es otro puente destartalado frente al castillo de Villafranca. Esta vez el track me conduce de forma magistral hasta el pueblo por pista pasando la M503 por un subterráneo muy chulo con una zona de escalada. De Villafranca me quedo con la calle Castillo de Alarcón y su preciosa arboleda  que deseoso estoy de ver en primavera cuando los árboles retomen sus pelucas.

Una de las grandes sorpresas del día me la encuentro en tramo del curso medio del Guadarrama, un tramo precioso arbolado que se deja rodar y disfrutar con algún paso curioso para los que buscan algo de emoción en alguna bajada intensa por la pendiente. El curso del río nos deja frente al precioso Puente del Retamar del siglo XVII, el cual cruzaremos para ascender unos metros por pista y tras cruzar una pequeña valla, lanzarnos en un acto de fe por un sendero que se va abriendo paso de forma muy clara dejándome una cara de disfrute impresionante. El sendero de bajada termina en un arroyo, el cual cruzo para continuar por el sendero pero esta ve en subida hasta alcanzar la M-505. En este punto ahogo una pausa y me tomo la mitad de la poca comida que ha traído, esta vez me he quedado muy corto en provisiones y veo tras engullir la mitad de mis viandas que sigo teniendo un hambre atroz.  Unos metros por carretera y uno descenso por un sendero precioso que nos dejara en la presa del Gasco nos harán olvidar estos metros por asfalto. La presa del Gasco esta hermosa como siempre, pero veo que se me hace tarde y comienzo la vuelta a casa por un sendero de los que yo llamo de Carmen de Mairena “ de esos que te la ponen tiesa” y madre mía como llegue al embalse del molino de la hoz, todo palote después de una descenso súper divertido, por un sendero facilón y rápido que te hace disfrutar a tope. Una vez en este punto el retorno se hace por el mismo recorrido ya que intente cruzar el río por un punto para continuar por camino pero el caudal del río me lo impidió. Tras cruzar de nuevo Villafranca del Castillo hago un nuevo alto en el camino para reponer fuerzas con lo poco que me queda de comida. Tengo las fuerzas muy gustas y me toca un buen tramo de subida hasta la urbanización de Valdecabañas, pobres niños ricos, para continuar descendiendo por el Monte de las Encinas hasta Boadilla en donde veo que mis fuerzas son ya muy justas y me planteo pillar el tren ligero como opción para volver a casa. Pero como soy un cabezón me niego darme por rendido, no encuentro nada en donde comprar algo, opto por buscar la subida hacia el polígono del Ventorro del Cano. Las nubes comienzan a cubrir al cielo, el sol ya no calienta como hacia un par de horas y temo que las obras de la ciudad financiera tengan la pista sumida en un barrizal. La versión oficial es esta, la real es que estaba tan petado que si me meto por camino reviento. Desde el ventorro del Cano ya se divisa de lejos el tres aguas por lo que mis piernas comienzan a funcionar de nuevo y consigo rodar a unas medias dignas para la paliza que llevo encima.

Cuando me faltan unos metros para alcanzar el Tres aguas y dar por Concluida mi aventura en solitario me descubro con una sonrisa de idiota de oreja a oreja, con la misma sensación de cuando salía con mi bici peregrina las primeras veces por la montaña , con la misma emoción de cuando regrese de Bruselas rodando por esta misma pista, con una paz y una alegría difíciles de explicar a alguien que nunca haya luchado por conseguir un objetivo que no es otro que tu propia satisfacción personal de un cumplir un reto tras ir superando todas las dificultadas que te salen al encuentro. Da la mismo con que bici monte, las tres sois una y tan solo quería compartir con vosotras el día de los enamorados, os quiero preciosas.

Track de la ruta

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