Pequeñas Grandes Derrotas: Madrid-Pastrana.

“Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando.”

Paulo Coelho


Hace un par de semanas me llamo Jorge, su nombre de guerra de en el foro (Despistado), su llamada me lleno de ilusión, me proponía un viaje de fin de semana, y no era un viaje cualquiera, era un proyecto que desde hace cuatro años vamos dándole vueltas para ver si lo hacíamos, Madrid-Pastrana-Madrid. No lo dude ni un instante y me apunte, el fin de semana elegido era este.

Me levanto y según me pongo en pie veo que algo no va bien, me encuentro sin fuerzas en las piernas y con algo de malestar, pero las ganas de aventura pueden a sensaciones mañaneras que pasan con el desayuno o los primeros kilómetros. Como ya tenía todo preparado, no tardo en salir de casa y tomar el tren que me dejara en Atocha, lugar de encuentro para iniciar nuestro viaje. Primero que encuentro con Víctor y después con Despi que llega algo tarde, nos hacemos la foto de salida y emprendemos una nueva aventura hacia tierras castellanas.

Es sábado y la ciudad se hace la remolona para iniciar su actividad desenfrenada, rodamos por calles con poco tráfico de coches y algunos noctámbulos a los que les ha sorprendido la madrugada. Por el parque lineal del Manzanares rodamos por terreno más acorde a la naturaleza de nuestras monturas, nos cruzamos con otros bikers y corredores que disfrutan de este magnífico parque y su río que baja crecido por el generoso invierno en lluvias que hemos tenido. Intento hacer una foto de nuestra progresión pero mi cámara de fotos a muerto definitivamente, este viaje no comienza nada bien. Paralelos a las vías del AVE vamos hacía Rivas, los caminos se presentan algo embarrados y Despistado hace algún que otro trompo con la bici al perder el control de su rueda trasera, el barro deja de ser una anécdota para convertirse en un problema, mi rueda delantera lo acumula en demasía por lo que tengo que parar un par de veces para limpiar el puente de la horquilla, rodar se me hace muy pesado y me voy dejando las fuerzas en un tramo que esta vez si, y literalmente diré que muy pestoso en el que apunto estoy dos veces de caer por perder el control de la rueda delantera. En unagasolinera de Rivas limpiamos como podemos las bicis y engrasamos las cadenas para no tener problemas mecánicos. El parque regional del Sureste es una delicia con su precioso lago, algunos pescadores disfrutan de su deporte favorito con un cerveza en la mano sentados en confortables hamacas, en ocasiones pienso que me he confundido de deporte. Un sendero curioso a orilla del río Jarama nos dejara en uno de esos puentes de metálicos como los de las películas del Oeste, Víctor se lo hace montado mientras Despistado y yo lo hacemos empujando las bicicletas, al llegar al final del puente víctor nos homenajea con cacareos de gallina, pero la verdad si ya me ha costado ir empujando la bici sin caerme no me imagino ir montado sobre ella.

En esto punto me doy cuenta que algo no va bien, no tengo fuerzas en las piernas, físicamente me encuentro perfecto, no estoy cansado pero me cuesta un triunfo dar cada pedalada, le digo a mis compañeros que no quiero retrasarles que yo me doy la vuelta, que no es mi día. Me animan a seguir un poco más y las ganas de completar la aventura pueden con mi patético estado de forma. Alternamos pistas en estupendo estado con tramos asfaltados, un larga subida de 200 metros de desnivel en 12 kilómetros, que me obliga a poner el plato pequeño me da la puntilla, me ha quitado la chaqueta al comenzar a sudar y al poco comienzo a sentir un frío intenso, rodamos por cañadas paralelas a vides y comienzo a tiritar, no entro en calor ni rodando en llano, voy completamente destemplado con náuseas. En la bajada a Tielmes me recupero un poco, se me pasan las náuseas y como es la hora de comer asaltamos una panadería con charcutería, cosas de los pueblos. Mientras Despi compra víctor le tira los tejos a la dependienta, una mujer casada que se deja alegrar la mañana. Comemos a las fueras del pueblo, en una zona con mesas y bancos a la orilla del río sacavém, en donde encontramos un jersey de niña adolescente, y dos sostenes negros de talla curiosa, vamos que seria curioso ver lo que sostenían.

Como voy retrasando mucho a mis compañeros que ellos pueden rodar a un ritmo muy superior al mío decido retirarme, me despido con pena de ellos ya que me hacia mucha ilusión completar esta ruta pero no puedo ser un lastre tan excesivo.

Tomo camino hacia Arganda por la vía verde del Tajuña , a la altura de Morata justo cuando empieza la cuesta de subida a Arganda tres mozas con chándal de oferta y opositoras a viajes del inserso me preguntan como han de andar por la vía, en que lado del carril y me explican que uno de los del pueblo, de los de su quinta, les ha regañado por ir andando mal y estorbando a los ciclistas, como son estas mozas de la tercera edad, cuando le pillen “.. le van a dar pal pelo”. Como voy muerto me paro en el Helipuerto y decido ver si mi cámara sigue muerta, pero descubro que ha resucitado y puedo sacar dos fotos, para volver a morir. Me tomo una barrita y sigo subiendo por la cuesta de arganda, los carteles me indican que en bici tardare una hora en hacer 15 kilómetros, y esta vez lo cuadraron a la perfección ya que voy subiendo a un ritmo patético de unos 10-12 km/hora parando cada tres o cuatro kilómetros para descansar.  Comienzo a sentir un horrible dolor de cabeza y garganta, señal que estoy incubando un alíen, ya que esto no es normal, no he sentido tanta vergüenza sobre una bicicleta como en este momento, y mira que en mi vida ciclista he tenido grandes momentos bochornosos.

La entrada a Arganda es por el Hospital, voy mal pero no tanto, el metro esta muy cerca de la vía por lo que doy por concluido este intento de viaje y me monto en el metro.

Son las 16:30 y el vagón va repleto de carne quinceañera de hormonas revolucionadas entablando feroces batallas de pirsing labio contra labio, las Ordás de sus compañeros les jalean animándoles a consumar el acto, mientras  dejo perder  la mirada por los caminos que he rodado unas horas antes. Me siento fatal por haberme retirado, por no haber completado este reto, pero también recuerdo las palabras de Sir Lourence Oliver “La vida es lucha y tormento, decepción, amor y sacrificio, atardeceres de oro negro y de tormentas.” Volveré a intentarlo, los sueños están para transformarlos en realidad, las ganas esta vez han podido con mis fuerzas, me he precipitado dirigiéndome a la batalla sin conocer al enemigo, ahora se a quien me enfrento y se como vencerle, llevo años encontrándomele cada mañana frente al espejo.

Track de la ruta

Fotos by Despistado
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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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4 respuestas a Pequeñas Grandes Derrotas: Madrid-Pastrana.

  1. Jordan dijo:

    Animo Javi, todos tenemos altibajos y enfermedades, ya vendran tiempos mejores, seguro.

    Un abrazo

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  2. BikerTB dijo:

    Je, je, me gusta tu forma de contar las cosas porque coincide con la mía. En mi blog ciclista novelar no tiene cabida. Si me caigo lo digo, si estoy flojo lo digo, si me siento fuerte lo digo, si digo que no sé es que realmente no sé, etc. Cuento lo que vivo y como lo vivo intentandome ajustar lo más posible a lo que pasó.

    Por cierto ¿por qué Pastrana?

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  3. alakan dijo:

    Pedro lo mio es una tontería comparado con lo tuyo, espero que podamos rodar pronto los tres como el verano pasado contándonos las penas entre vuelta y vuelta al polvoranca.

    BikerTB, yo creo que por eso todos nosotros los que tenemos un blog similar nos leemos, porque vemos algo de nosotros en las vivencias de los demás cuando el relato es sincero y contado como lo sientes o lo has vivido, puedes sentir más allá de la pantalla, algún día tendríamos que hacer la quedada blogerosmtb, montamos para escribir, escribimos para montar, el resto es solo pedalear.

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  4. Javier dijo:

    Ánimo y a seguir pedaleando y escribiendo.

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