Mi Querida Bicicleta

”Cuando el espíritu está bajo, cuando el día aparece oscuro, cuando el trabajo se pone monótono, cuando la esperanza apenas está presente, sólo monte una bicicleta y salga a dar una vuelta por la carretera, todas sus preocupaciones desaparecerán”.

S. Colmes


Esta semana me toca reposo, el viernes pase por el quirófano para que me extirparan un quiste de la cabeza, me han dado cuatro puntos que me han quitado las ganas de hacer ejercicio. Hay que ver lo que tira la piel del cuero cabelludo y lo que pican los jodios puntos.

Pero una cosa es el cuerpo y otra el alma, esta última tiene voluntad propia, la mía es infantil y quiere calle, libertad, conocer cosas, viajar. Y no puedo decirla que este fin de semana no toca. Es revoltosa y me incordia, pero también es complaciente y fácil de aplacar, George Bernanrd dijo El alma es un don demasiado precioso para que dios la dé al hombre por nada. Éste ha de ganarla, siendo o haciendo algo. Y como el camino a la biblioteca desde mi casa son cuatro pasos, y cuando digo cuatro pasos son literales, me bajo abuscar algo de literatura con la que poder sacar a dar un paseo a mi adolescente esencia vital.

Según entre ví el libro y me cautivo “Mi Querida Bicicleta” de Miguel Delibes, un libro de leer del tirón y disfrutar como un niño para aquellos que somos felices desde el momento que dejamos de andar para comenzar a pedalear. Un libro lleno de anécdotas y momentos de la vida del escritor en los que la bicicleta fue protagonista. Me cautivo el comienzo cuando explica como su padre se negó a pagar la matricula de la bici y tenia que ir sorteando a los guardias ya que su padre pensaba que “… Un chico en bicicleta  que se dejara coger por un hombre a pie, era un tonto, se merecía la multa”. No he podido evitar a medida que leía el libro recordar momentos de inmensafelicidad que he vivido gracias a una bicicleta.

No me ha costado nada recordar cada una de las bicicletas que he tenido, desde las de pequeño pasando por las preadolescencia hasta terminar con las actuales.

Antonio Machado comenzó una de sus poemas más famosos con la frase “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla” pues los mío son los recuerdos de los domingos en Somontes, me viene a la mente los atardeceres rodando por un aparcamiento medio vacío junto con mi hermana y de fondo el carrusel deportivo que mi padre seguía con un transistor. Recuerdo lo inmensamente feliz que era por un lado sintiéndome libre y la agonía, la desazón cuando plegaban las bicicletas introduciéndolas en el maletero del coche para regresar a casa y significaba colegio durante toda una semana. Los veranos en el pueblo de mi Madre, Sayaton, recorriendo los caminos polvorientos de la alcarria para ir al huerto de mi tío o a la fuente a por renacuajos.

A la bici le debo haber conocido a mis mejores amigos, seres maravillosos con los que he vivido, tal vez podría decirlo los mejoresmomentos de mi vida. Recuerdo perfectamente el encuentro con mi primera MTB que el destino puso entre mis piernas, cuando llegue a casa y mis padres me dijeron que les había tocado una bicicleta en la tómbola, mi primera MTB una bici de hierro con 18 velocidades rígida. Los comienzos fueron torpes a la par que duros, una mañana de verano me subí a la Barranca con mi monstruo tombolero, un biker con una bici estupenda y con más ganas de compañía que de montar soporto estoico un ritmo infernal de 4 o 5 kilómetros a la hora, de un gordo de casi 100 kilos y fumador que medio muerto llego desde Becerril a las presas de la Barranca, me despedí de el y el se negó por completo a dejarme allí “… si solo subes hasta aquí, esta será tu meta siempre, cada vez que intentes subir te quedaras aquí y te darás la vuelta, así que tira para arriba” creo que empuje la bici más que montar pero corone el mirador de las canchas, el me espero arriba y con una sonrisa me dijo “.. el próximo día andarás la mitad que hoy y dentro de poco un día te sentaras aquí ante este paisaje y sonreirás cuando para ti esto no sea más que un paseo en bici” dos años después se cumplió la profecía y antes de tirar mi viejo trasto de hierro a la basura ese domingo me subí toda la barranca a lomos de mi caballo de hierro sin poner un pie en las duras rampas del final ni en la divertida bajada del Ortiz, ese día a mis padres no les toco una bicicleta en la tómbola, les toco el premio gordo de mi felicidad, el medio que a base de dar pedales me haría descubrirme a mi mismo y otra forma de ver la vida. El amor salio de mi corazón pero entro la pasión por la libertad, sentirme vivo, feliz, cambie  besos por pedaladas y hoy puedo decir sin temor a equivocarme que fue un buen negocio.

Al final he recorrido una ruta por los campos de la memoria de la que no tengo track solo muy buenos recuerdos que han dejado a mi alma exhausta y dormida.

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116 Km por las vegas del sur de Madrid.

“Siempre fui esa oveja negra

que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,

y entre más pasan los años

más me aparto del rebaño porque no sé adonde va.”

Marea ( Como el viento de Poniente)


Cuando quiero pensar siempre me pasa lo mismo, me monto en una bicicleta y pedaleo, en ocasiones sin rumbo fijo y otras buscando algo nuevo, diferente con lo que alimentar el alma.

En principio pensaba acudir a la ruta de Isra pero la amistad tiene sus noches sin luna en la que brillan más intensas las estrellas pero notas la ausencia de la dama de la noche. Siempre he tenido presente las palabras de Sylvia Plath “ Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás ” pero vivir con un escudo permanente de escépticismo no crea que sea la mejor manera de disfrutar de la vida, hay que dejar un margen para la sorpresa.

Por fin la primavera se hace sentir y nos regala un día de esos que si fuera una demo, la compraríamos como tiempo ideal. Salgo de casa con un maillot de manga larga y pantalón corto, con las primeras pedaladas me surgen también las primeras dudas sobre si habré acertado con la combinación ya que el beso mañanero es de natural fresquito.

Salgo de Alcorcón rumbo a Getafe por el parque polvoranca, llevo el MP3 puesto ya que el camino es conocido y para calentar nada mejor que marea “… Ya son demasiados abriles, para tu amanecer desbocao, mejor que me olvides, yo me quedo aquí a tender mi pena al sol, en la cuerda de tender desolación” en ocasiones pienso que Marea canta en sus letras fragmentos de mi vida.. Pedaleo a buen ritmo, bueno algo casi decente sobre los 22 km/h por carriles perro y señoras que se asustan por ir circulando por la acera y los maridos medio seniles te gritan “ ..no ves la señal, prohibido bicis” señalando una señal azul con una bici dibujada, señor que cruz.

Dejo Getafe bordeando la base aérea para tomar la pista que parte del cementerio hasta Pinto, cruzo el pueblo intentando circular por los carriles bici, bueno eso pienso que debajo de todos los coches que había aparcados el ayuntamiento puso un carril, o eso marcaban las señales verticales que obligan a sortear a coches que bajan en sentido contrario, país de chapuzas. Al final termino en el polideportivo que cruzo por el Parque municipal Juan Carlos I. Este parque me dejo ya en las afueras, en una pista que es en realidad una cañada, El Arroyo de la Cañada, nombre que hace referencia a la “Cañada de los Cerros de Castilla”, una de las vías pecuarias de las que existe documentación histórica más antigua. Continuaba hasta Alcorcón y tenía una milla de ancho. Pero ya desde la antigüedad pasaba por aquí una via que se dirigía a Avila desde el Mediterraneo, probablemente usada por Aníbal para volver a Cartagena de su expedición a Salamanca en el año 217 antes de cristo. Vamos al final todos los taros aventureros de esta mundo terminamos pasando por aquí.

La pista me dejará sin problemas en Ciempozuelos y a las puertas del parque regional del Sureste. Intento meterme por una pista para no rodar por la M-404 pero es imposible, un canal de riego impresionante me impide el paso, por lo que vuelta hacía tras y a disfrutar de la carretera en donde me cruzo con dos corredores del Astana y la cara de uno me era conocida pero claro yo de ciclismo de carretera nada de nada. La carretera me deja en Titulcia en donde paso por el puente de hierro sacando una bonita foto del río Jarama con el pueblo de fondo.

Un par de kilómetros de carretera me dejaran en una de las sorpresas del día que por inesperada me han dejado un gran sabor de boca de esta ruta. Se trata de la laguna de San Juan, todo un oasis en el seco sur madrileño. La laguna tiene una profundidad que oscila entre los 70 Cm y los dos metros, el cuidado que se tiene sobre ella la mantienen preciosa.

Rodar por la pista es una delicia, la mirada se pierde por los campos de cultivo de las vegas y por los innumerables senderos que se bajan de los cerros y te invitan a ser rodados, en uno de ellos pude divisar a dos bikers que seguro se disponían a degustar una de estas golosinas.

La pista va cobrando pendiente hasta dejar de ser una broma y transformarse en una subída sería para tener unos 60 kilómetros en las piernas. Tras la subida que me deja unas vistas maravillosas de las vegas, me encuentro a escaso par de kilómetros de la vía verde del Tajuña, pero eso ya sera otra historia, ahora toca volver y disfruto de un olivar maravilloso y una bajada rápida hasta Vallequillas Sur y Norte que los dejare tras ver pasar una concentración de motos antiguas que fue todo un espectáculo.

El Sol me esta pegando de justicia y ya siento estar un poco cansado de tanta luz, pienso que una nube de vez en cuando en el cielo es hasta agradable. Bordeo el parque de la Warner y sorteo como puedo los vallados de esta zona que me impiden seguir la ruta bien. Decido ir bordeando las vallas hasta salir de nuevo a la carretera, pero tengo que usar una apertura manual practicada en la alambrada ante la ausencia de puerta.

La M-841 me dejara en Pinto de Nuevo y como en la entrada hay un Mcdonal me tomo una bebida grande de coca-cola y mi bocadillo.

El retorno a Alcorcón es por el mismo recorrido, se ha levantado algo de viento pero hace calor, mantengo mi ritmo lento pero seguro, al llegar a Getafe un poco antes el cuenta marca ya la cifra mágica 100 Km, pero mi culo ya a los 80 me ha dicho que esta hasta los vecinos de enfrente de la ruta. Alterno pedalear de pie con largos tramos sufriendo en silencio la penitencia de los ciclistas o haciendo callo. En el parque polvoranca me pongo de nuevo el MP3, esta parque sin música es insufrible y disfruto de un par de senderos divertidos.

Al llegar a casa vuelve a sonar la canción con la que inicie la jornada “.. Amaneció, la ví irse sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, el pelo al viento diciéndome adiós, porque decidió que ya estaba las tetas de poetas de bragueta y revolcón de trovadores de contenedor.” pero es lo que tiene la soledad que siempre regresa para acomodarse en el colchón. Ya se pregunto Carlo Dossi una vez “ ¿Por qué se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismo.”

Track de la Ruta

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Garganta de la Olla, Día Tres Valle del Jerte.

“Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latía a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentí que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.”

Simone De Beauvoir


El día se ha despertado de un gris plomizo con niebla en las cumbres, la ruta que tenía pensada para este día si salía bueno era la ruta Heidi pero tendrá que esperar.

Cierro de nuevo la tienda y me refugio en el calido saco que esta vez cubierto con una manta si hace que me encuentre muy ajustito.

Tras una hora retozando y meditando que hacer, me decanto por recoger el campamento y acercarme a ver el monasterio de Yuste. Mientras preparo el desayuno veo salir de sus tiendas las primeras vejigas llenas que no aguantan más en el saco. Me doy cuenta a medida que desfilan ante mi que todas van enfundadas en mallas y TOP muy ajustado marcando cada curva de su cuerpo.  Además he decir que esta noche han acampado dos moteras de las que le suben el cache a una moto cuando se suben a ella. La mayoría cumple el mismo patrón, en esto del amor he tenido muy mala suerte, ya que no he encontrado es ninfa salvaje que le guste la aventura y que tenga algo de mundo interior.

Recojo la tienda cierra el maletero y comienza la lluvia meona, mira en esto si he tenido suerte. Mientras dejo el valle con la firme decisión de ir camino a casa me entra un arrebato de los míos y pongo dirección garganta de la Olla, Pienso, “… que demonios, si ya estas aquí disfruta” y dedico hacer una ruta en coche.

Dejo la carretera ancha por otra mucho más estrecha, la lluvia no es muy intensa pero la niebla muy cerrada lo cubre todo. En ocasiones parece tentarme y jugando conmigo se abre dejándome ver unas vistas maravillosas del Valle de la zona del Jerte. Paso el pueblo del Piornal y me enamoro perdidamente de su carretera que une esta población con Garganta de la Olla.

La niebla en este lado del valle comienza a despejarse, el bosque de robles es asombroso y la niebla le da un toque mágicoimpresionante, en cuanto puedo dejar el coche en la cuneta paro para sacar unas fotos de este amor a primera vista.

Entro en Garganta de la Olla, pueblo que esta cansado de quitar la P de su nombre con solo ver el cartel que anuncia la población, La guardia civil me avisa que deje el coche donde están ellos o continúe hasta Cuacos de Yuste, subo la carretera con unas vistas extraordinarias al pueblo pero al llegar al monasterio un Guardia Civil me avisa que hay 2 horas de cola y que si continuo a Cuacos no podré volver a subir. Doy la vuelta y aparco donde el Guardia Civil uno ya que me fije de una pequeña garganta que prometía. Y la verdad es que no me defraudo nada, preciosa.

Como tenia cargado el track del camino viejo de Yuste desde G de la Olla, no me cuesta encontrar la senda que me sube por el monte hasta el monasterio, pero antes miro la estatua de una hermosa joven con una leyenda. Romance de la serrana de la Vera y a continuación el romance que en algunos fragmentos dice así.

“En Garganta de la Olla,

Siete leguas de Plasencia,

Habitaba una serrana

Alta, rubia y sandunguera.

Con vara y medio de pecho,

Cuarta y media de muñeca,

Con una trenza de pelo

Que a los zancajos la llega.

A uso de cazadora

Gasta falda a media pierna,

En la cintura correa

Y en el hombro la ballesta.

Cuando tiene gana de agua

Se baja pa la ribera,

Cuando tiene gana de hombre

Se sube a las altas peñas”

Me digo coñe, haber si ha tenido descendencia y siguen con este rito, así que  tiro toda la senda para arriba buscando las peñas más altas. La senda es una delicia con pasos extraordinarios y unas vistas espectaculares del Valle. El ambiente húmedo y frío le da un encanto especial a esta ruta que no tendría a pleno Sol.

Se me hace muy tarde para completar el track y mis piernas estas maltrechas desde pues de la ruta del viernes por lo que opto por buscar unas peñas desde las que se vea el Monasterio, sacar una foto y volver.

Como un poco y  retomo el camino de bajada, me para de nuevo ante la estatua de la serrana que tiene un tipo extraordinario, pienso que esta si era una mujer de armas tomar.

“(…)

Por Díos Te pido, Serrano,

Que no descubras mi cueva;

Que si acaso la descubres,

Puede ser que en ella mueras.

Tu padre será el caballo,

Tu madre será la yegua

Y Tú serás el potrillo

Que relinche por la sierra.”

No me he encontrado con la serrana, pero si con una tierra que me ha maravillado y que he limpiado el alma y llenado el corazón de sensaciones, olores, sonidos y recuerdos. Volveré a besar tus arroyos y acariciar tus sendas,  volveré a sentir la fuerza y la libertad que me has regalado estos días gracias comarca de la vera.

Track de  la ruta.

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Garganta de los Infiernos y un tramo de la Ruta de Carlos V

Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda

Que frío he pasado durante la noche, las temperaturas han bajado a los 6 grados y he amanecido abrazado a la manta. Los primeros días de primavera estrenan mañanas gloriosas de temperatura agradable con Noches de frío invernal.

Un cielo azul esplendido le da el protagonismo de la mañana al astro rey que con solo estirar sus brazos  y bostezar ya nos va dejando un calorcillo que se agradece. El track que marca mi GPS me conduce por una pista de hormigón que une la reserva natural garganta de los Infiernos con el pueblo de Jerte sin tener que ir por la tediosa carretera. Pronto la ruta comienza a mirar hacia arriba y voy ganando altura hasta lograr obtener unas vistas extraordinarias del pueblo que da nombre al valle.

La pista va sorteando las terrazas de cultivo, en una de ellas me encuentro con un paisano labrando la tierra con un arado antiguo tirado por una caballo, al estilo tradicional, como me gusta que se conserven algunas de estas artes de antaño que seguro pagará con unas buenas ampollas en sus manos. Un bosque de castaños me sorprende, estoy maravillado con lo que me rodea, pocas veces me arrepiento de haber decidido ir a un sitio y no a otro. Esta vez estoy disfrutando con lo que me gusta y como me gusta, tenia menospreciada una zona que me esta entrando en el corazón y comienza a apasionarme. Lo que me voy encontrando hace que mi éxtasis personal se este desbordando. Me imagina bajando los senderos con la bici y no alcanzo a imaginar el tamaño de mi sonrisa con la última pedalada tras e descenso.

La ruta que voy siguiendo es la marcada como Garganta de los Infiernos. Esta ruta se cruza con otra de mayor belleza si cabe la ruta de Carlos V, su base histórica data de cuando cansado de su larga travesía desde Laredo, decide hacer el recorrido más corto entre Tornavacas y Jarandilla en lugar de la ruta prevista que le llevaría por Plasencia. El monarca es llevado en silla de manos y en ocasiones a cuestas por lugareños acostumbrados a recorrer estos senderos escarpados a través de lo que ahora se conoce como Puerto de las Yeguas, que une las comarcas del Jerte y de la Vera. El camino que hoy en día se nos marca para recorrer este acontecimiento es uno de los más bonitos que he recorrido nunca. La bajada hasta el puente nuevo con el estruendo del garganta de fondo, la pendiente, las piedras asentadas a modo de vía romana, le dan un encanto un poco más místico con enjundia. He tenido suerte y en dos horas no me he cruzado con nadie por lo que puedo disfrutar unos minutos de todo el entorno para mí. La dicha de poder disfrutar esto en soledad y pronto veo que me comienzan a atacar por todos los flancos por lo que cruzo el puente y continuo mi huida hacia la montaña ganando altura conrespecto a la garganta mientras veo como varias decenas de cabecitas convergen en el puente que he dejado atrás. La senda continua siendo maravillosa mostrándome pasos de autentica delicia, gracias a la majestuosidad de los árboles con sus ramas desnudas clamando al cielo su cubierta vegetal mientras las rocas son testigos mudas de las pasar de los año mientras el musgo las cubren a modo de abrigo.

El agua no solo la tenemos presente en los arroyos  y en los ríos. Varias fuentes se nos ofrecen para calmar la sed, una de ellas me llama la atención en especial ya que es la fuente de JJ, como me hubiese gustado haberla descubierto con el. Como prácticamente en el punto más alto de la ruta con unas vistas sensacionales de la garganta de la yegua y de las dos cascadas que se me insinúan junto con un sendero que acaricia su base para ir a ser visitadas.  Cuando intento cambiar de ladera no veo nada claro el camino ya que no esta marcado. Opto por volver hasta un cruce que si indica el paso unos cuantos kilómetros más atrás volviendo sobre mis pasos y disfrutando del magnífico camino de Carlos V pero esta vez de vuelta y en bajada.

Una pequeña pradera, verde, fantástica me llama para descansar en ella y reponer fuerzas y la disfruto un buen rato, es lo bueno de no tener prisa por llegar.

El puente de Carrascal me deja en el otro margen de la Garganta del collado de las yeguas. La senda continúa regalándome unas estampas de ensueño con las montañas nevadas de fondo y la primavera brotando a mí alrededor.

El agua poco a poco va calmando su rugir a medida que se acerca a la zona de los pilones, como temerosa de lo que pudiera encontrarse y con razón ya que había una autentica marabunta colapsando el puente de los pilones para poder acceder al otro y regresar al camping.

Esta ruta ha sido una de las mejores que he recorrido andando en mucho tiempo. De haberla podido completar circular simplemente hubiese alucinado, pero siempre hay que dejarse algo, una escusa para volver y disfrutar de unas vistas, unos olores y unos sonidos extraordinarios  como diría Soren Kierkegaard” Cuando se cultiva con actividad la memoria, el alma se enriquece de ingentes particularidades que distraen el recuerdo.”

Track de la ruta Gracias a fendetestas por publicarla.

Galeria de Fotos

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La Garganta de las Nogaledas. Viaje a Jerte día 1

“Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.”

Alejandra Pizarnik


Como ya es habitual en todas las semanas Santas en las que el tiempo me da una tregua y puedo salir para alimentar mi alma viajera con nuevos paisajes, sonidos y sensaciones antes tengo que hacer de penitente capitalino y soportar la retención pertinente, la ciudad nos consume el espíritu y se niega a dejarnos ir para descubrir que hay vida tras el trabajo.

He decidido ir a pasar unos días al valle del Jerte, esta zona la tengo en mente desde hace muchos años y quiero hacer una exploración por la zona andando antes de aventurarme con la bici. En esta ocasión me toca viajar solo ya que ninguno de mis amigos pueden acompañarme, algo que no me importa, como diría Gustavo Adolfo Bécquer “La soledad es el imperio de la conciencia “y la mía me pedía escapar de mi rutina fuese como fuese.

Una vez que se disuelve la caravana y la carretera se despeja alejándome de Madrid puedo disfrutar de unas vistas maravillosas, el verde es el color predominante, el agua se apodera de cada hoya que deja la tierra formando humedales y pequeños estanques que comienzan a ser tocados con la gracia de la primavera y se ven salpicados con múltiples florecillas blancas. De fondo Gredos, majestuoso muestra su tocado invernal de blanco inmaculado haciendo frente a los primeros rayos de sol que este año nos regala con algo de intensidad y puedo sentir la caricia del viento como un regalo y no como una fría bofetada de aire frío.

He decido acampar en el camping Valle del Jerte que se encuentra a escasos metros del centro de visitantes de la reserva natural Garganta de los Infiernos, lo impresionante de la zona y el atractivo de una ruta masificada por el fácil acceso a los pilones hace que este repleta de coches y turistas por todos los lados. Tengo suerte y ocupo una de las cuatro parcelas que quedan libres, monto mi campamento me hago la comida. Aprovecho que las hordas de visitantes comen o retozan por las zonas verdes para salir de la zona y bajar en cochehastaNavaconcejo para visitar la Garganta de la Nogaledas.

Esta garganta es una autentica delicia, la vegetación lo envuelve todo y te hace transporte a otro lugar bien diferente a donde has dejado el coche. Esta garganta era hasta hace poco una zona intransitable y el ayuntamiento de Navaconcejo a abierto un sendero para que todos los visitantes puedan disfrutar de esta maravilla de la naturaleza.  La temperatura es muy agradable, el olor a primavera impregna el ambiente, los cerezos tímidos comienzas a mostrar su flor sembrando de blanco las laderas del valle y la cascada se hade notar con un estruendo tremendo a medida que vamos ganando altura. Como es la hora de comer apenas encuentro gente y puedo disfrutar de las cascada a mis anchas. Viajar solo te permite el lujo de poder quedarte un buen rato sentado ante la caída del agua sintiendo su beso húmedo, su continua letanía sobre unas rocas que han sucumbido a su poderío, te da pie que ante tu soledad los lugareños se acerquen y se interesen por tu vida

–         “ … Bonito ehhh, de donde eres”

–         De Alcorcón.

–         Ahhhh

–         Esto es precioso

–         Si “pos” lo más bonito lo tienen cerrado y no dejan pasar porque la gente se pierde.

–         Ya pero yo se ir.

–         Anda ya, como vas a saber ir si hasta a mi me cuesta y soy de aquí.

–         Tengo un track (le enseño el GPS y la ruta dibujada)

–         Ahhhh así si.

Nos despedimos y continua ascendiendo mientras yo dejo libre mi mirada que se pierde entre los cerezos al otro lado del valle.

Al llegar a la zona superior de la cascada una carretera salva el torrente por un puente, unas ramas y un cartel reza “ruta de las Nogaledas cerrada, Protección Civil”  un lugareño que pasa me dice que el camino casi no se ve, que hay que saber. Como el sitio es precioso me animo a continuar el sendero que se ve en perfectas condiciones, cuando apenas he ascendido unos cien metros un furgoneta de protección civil me pita para que descienda. Bajo y me dicen que no puedo subir porque me perdería y luego tendrían que ir a buscarme.Les enseño el GPS, la ruta de subida y bajada, en sus caras veo que flipan, El jefe me dice “Pues te voy a dejar subir, porque no te vas a perder no” Cuando voy a subir de nuevo comienzan a hacer sonar sus silbatos, han visto a tres que están ascendiendo por la senda y les obligan a bajar. Ellos dicen que la gente no conoce la zona y se peligroso. Les explico que es senderismo, que los que andamos por el campo sabemos donde nos metemos y tenemos derecho a andar por las sendas, decido no seguir subiendo a pesar de tener el consentimiento de mis “rescatadores” ya que seria una ofensa a otros que por no tener un GPS no se les permita disfrutar de una libertad mayor que la mía, que es la de perderse y encontrarse por sus propios medios sin que esta brigada brutal tenga que localizarlos. Una argentina me da la razón y me apostilla con un “… bueno por lo menos esto en tu país es gratis, en el mío cobrarían por verlo”.

Bajo con el lugareño chivato que me ha delatado, me dice que va a ver la cama de una zorra, el hombre tiene pocas luces, me dice que la floración del cerezo en el pueblo ya paso cuando los árboles rebosan de brotes a punto de florecer. Me dice que en una finca hay una roca que llaman la nariz y en sus agujeros entran “siete personas” pero no se puede ver ya que esta en una finca privada.

Le dejo en busca de la cama de la zorra y desciendo al pueblo por pistas de hormigón en perfecto estado que dan acceso a las terrazas plagadas de cerezos.

Decido volver al camping y como es pronto me animo a recorrer el camino corto de los pilones, ese que tanta gente viene a recorrer. Lo primero que me llama la atención son sus cámaras, la mayoría van con una cámara réflex o similar, tremendos mastodontes que cuelgan a la espalda. Yo alucino la pasta que se dejan para tomar fotos al final similares a las mías con una cámara compacta.

El atuendo de la mayoría es el mismo que usan para ir a la procesión a al pueblo a dar una vuelta, mucha cámara pero poca bota o zapatilla de montaña.

Una señora sube sola, va hablando en alto “… que alto esta esto madre mía”, “… y seguro que habrá hasta Osos”, “¿… y si se me hace de noche?, y sola”. La dejo en sus elucubraciones preguntándome si la soledad hará que termine como ella, una sonrisa estúpida me da la respuesta, ya lo estoy, tengo un blog en el que lanzo mis pensamiento tan alto como ella para quien quiera leerlos.

Los pilones son alucinantes, el agua ha horadado pozas en la roca a modo de piscinas naturales, que hacen un efecto visual impactante desde el puente que las salva y esta atestado de gente. Me quedo un rato descansando a pie de senda, viendo pasar una romería de senderistas accidentales, al rato veo descender a la señora solitaria que continua con su discurso “… madre que lejos esta esto” “…ahhhh que bonito, pero que lejos esta esto, y ahora toca bajar”

La dejo levantando sonrisas a su paso.

Una pasusa en el flujo de visitantes me permite sacar unas fotos de la senda en solitario, quedan apenas dos horas para anochecer y la luz comienza a teñir de oro las montañas. El atasco es ahora para salir de la reserva, la ventaja de dormir bajo una lona en el camping es que tengo el disfrute a la puerta de casa.

Una Ducha y la cena me aguardan, para terminar dando un paseo bajo las estrellas que lucen resplandecientes, le cuento a la luna que he pasado una gran jornada y me viene a la mente una frase de Manuel Altolaguirre “No estás tan sola sin mí. Mi soledad te acompaña. Yo desterrado, tú ausente. ¿Quién de los dos tiene patria?”.

Galeria de fotos Día 1

Track de la Ruta.

Ruta de Chaman gracias por compartirla.

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