Viaje a Torla: La puerta de Ordesa

He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.

Antonio Porchia


Una guitarra española suena de fondo, sus acordes se funden con los del río Ara a su paso por el camping al que da nombre.

Por fin me ha tocado tomarme unas semanas de vacaciones, en el momento justo cuando mentalmente y físicamente estaba totalmente agotado. Para disfrutar estas dos semanas tenia grandes planes que el destino y una estado de forma califiquemos de dudoso ha ido modelando a buenos planes.

He decidido huir del calor sofocante de Madrid buscando la paz y el sosiego que el año pasado encontré en Ordesa y tanto anhelo para poner en orden muchas casas de mi cabeza.

Salgo tarde de Madrid para ver si los atascos han llegado a su lugar de trabajo pero mi gozo en un pozo, las obras permanentes de la A-2 me retrasan cerca de 2 horas. Pero estoy de vacaciones y eso me evita estresarme, si además me hubiese tocado la lotería lo viviría con una sonrisa.  Una vez dejo Guadalajara mi Sandero rueda libre y feliz hacía el pirineo Aragonés.

Para mí un viaje comienza cuando lo planificas y termina cuando sacas el último calcetín sucio de la mochila el día que regresas, disfrutando en ese intervalo cada segundo con toda intensidad.

Una vez que dejas la autovía y esta se transforma en carretera, un puerto precioso te interna en otro mundo, en el de las montañas, en el de los sueños de un año que ahora toca vivir despierto. Una vez que comienzas a trepar por sus faldas las carretera se angosta, la penetra la montaña por túneles larguísimos que te sacan a valles de ensueño entrando en el maravilloso mundo de Ordesa.

Sobre las 18:00 llego al camping, monto la tienda sobre un colchón de césped y apenas dejo todo listo me voy a dar una vuelta por los alrededores buscando la información que necesito del parque nacional.

En la recepción del Camping me han dicho que una senda preciosa lo comunica con el pueblo. El sendero es de piedra precioso, las rocas verdosas por el musgo lucen frías, abrazadas por la vegetación que  lo cobija del sol agobiante que pega de lo lindo, bajo laatenta mirada del parque nacional de Ordesa, algo maravilloso para no perderse.

Me doy una vuelta por las calles empinadas del pueblo, se respira un gran ambiente montañero, del bueno, del que ama la montaña y las respeta.

Se ven grandes grupos de jóvenes extranjeros, alemanes, holandeses, Franceses, se nota que en su educación la naturaleza tiene un papel importante y la saben vivir.

Regreso al camping por el sendero mágico a dos luces, ceno tranquilamente y con un forro polar puesto escribo esta crónica. Con la silueta de Ordesa en el horizonte, el cric cric de los grillos y arrullo del río Arga de fondo me invitan a meterme en la tienda y conciliar un sueño reparador. Recuerdo una frase de Henry Ward Beecher El amor es el río de la vida en el mundo y yo amo este rincón del pirineo.

Links con información sobre esta zona:

Parque Nacional Ordesa y Monte perdido.

Mapa IMG para receptores Garming de la zona de Ordesa Gracias a el gps.com

Mapa  calibrado Gracias a Tierra Vertical

Camping río Ara

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Por las sendas del Monte Aguirre y de la Raya

Los espíritus melancólicos reposan al reunirse con otros espíritus afines. Se unen afectuosamente, como un extranjero al ver a un compatriota suyo en tierras lejanas. Los corazones que se unen por la tristeza no serán separados por la gloria de la felicidad.

Khalil Gibran


Me siento muy afortunado de tener los amigos que tengo, ya en ocasiones he hablado de alguno de ellos de manera especial y en esta ocasión le toca a mi amigo Totapillao, Víctor para los amigos.

Estoy seguro que en ocasiones la vida nos saca de la autopista por la que caminamos inexorablemente hacia el peaje final para meternos por carreteras secundarias, es en estas ocasiones cuando te encuentras con personas extraordinarias, con las cuales el tiempo pasa volando, aprendes y disfrutas. Tota es de estas personas que en su mochila carga  mucho mundo, con muchas historias, aventuras y sobretodo sabiduría. Es un vagabundo de la libertad que busca sentirse bien consigo mismo, ser feliz y que te sientas participe de ello. Hace unas semanas ha regresado de un viaje increíble por Marruecos,  teníamos una cita pendiente para contarme su experiencia y para disfrutar de unas bajaditas de las que nos gustan a los dos con mucho flow.

Le voy a buscar a su casa y nos dirigimos hacia la fuente del cura lugar en el que aparcamos, el cielo esta encapotado en la capital y en gran parte del camino pero tenemos la esperanza que algo de luz y calor nos acompañe en el camino. Con las primeras pedaladas y sin apenas haber entrado en calor nos topamos con un escarabajo enorme de pinzas amenazantes, me parece precioso y me da pena que esta en el camino con riesgo de ser pisado. Tota que es todo un experto en el arte de la fotografía le saca unos primero planos de impresión que estoy deseando ver.

Una vez dejamos a nuestro gran escarabajo en lugar seguro reanudamos nuestra subida, Tota sube sobrado, tiene fuerza y resistencia, el viaje le ha dejado en estado de forma ideal para disfrutar de la bici y verme con la lengua fuera sudar la gota gorda por intentar seguir su rueda. Adelantamos a un grupo que se preparan para tirarse por una senda que nos llama mucho la atención, pero estamos cerca ya de la que quiero enseñarle a mi amigo y les dejamos reagrupándose. La pista por la que rodamos nos recuerda mucho a los dos a un del pirineo que nos dejo en un pueblo abandonando precioso, que gran escapada la de aquel finde.

La noche anterior ha tenido que caer una buena tromba de agua ya que el terreno esta delicioso para rodar, pelin pestoso en algún punto pero ideal para nosotros.

La pista deja paso a un sendero espectacular que en un descenso sin mucha inclinación nos hace rodar sobre piedras y raíces, con algunos escalones, pasos complicados y mucha diversión.  En un paso con piedras espectacular yo me bajo y víctor se tira sin pensárselo gritando de la emoción. Estamos en un paraje mágico, espectacular, parece como un gran escenario dispuesto para nosotros, para nuestro disfrute y lo aprovechamos.

Le digo a víctor que este era mi primer regalo de bienvenida, que aún queda otro. Paramos a comer en el puesto de vigilancia de la Hoya de san Blas, mis fuerzas están justas y acuso la ruta del anterior por la bola del Mundo, Tota también salio con un gurú del MTB Tunin, dice que esta pelin cansado pero yo no se lo noto. Unas gotas nos hacen dudar, si tenemos que mojarnos nos mojamos pero si podemos evitarlo no lo dudamos, decidimos abortar lo que queda de ruta y cambiar ese sendero por el que tomo el grupo que pasamos en la subida hacia la Morcuera.

Enlazamos la pista en subida de nuevo, disfrutamos de sus rampas que se dejan hacer y la zona de las “eses” hasta plantarnos de nuevo en el desvío del sendero el cual tomamos bajo la atenta mirada de unas vacas.

La senda la conocía Tota ya que Tunin se la había enseñado en una ocasión, para mi era la primera vez y la disfruto a tope. La bajada es sencillamente maravillosa, sin complicaciones técnicas salvo las piedras en algún tramo pero que se pasan bien. Eso si la bajada es larga y te deja agotado, pero con la adrenalina, los niveles de felicidad y una sonrisa de oreja a oreja que no se nos va a borrar en varios días.

Llegamos a una hora genial al coche para regresar a comer, tras haber disfrutado de una ruta corta pero intensa y haber compartido sobre todo una mañana que hacia mucho tiempo estábamos buscando en la que compartir ruta. Gracias Víctor por ser como eres, esa alma libre que se alimenta de buenos momentos.

Para mi este fin de semana a sido glorioso, disfrutando de unas trialera magníficas, no si al final Ding Ling tendría razón cuando dijo “ Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poesías en medio de la flores.”

P.D.: Cuando volvíamos vimos que un ciclista de carretera había sufrido una caída en la primera curva de Miraflores y lo estaban asistiendo, le deseo una pronta recuperación y que pronto pueda estar disfrutando de su deporte favorito, animo.

Track de la ruta.

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Mi corazón es Patio por las sendas de la Barranca.

El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente.

Susan Sontag


He puesto estas palabras encabezando la crónica  porque comienzo a sentirme viejo, y no es que sienta miedo a envejecer, la alternativa a no hacerlo no me atrae para nada, pero creo que si bien es algo que no podemos evitar si esta en nuestra mano hacerlo más o menos rápido.

Tal vez por eso desde hacia un par de semana me rondaban por la cabeza un par de rutas clásicas que me pedía el cuerpo rodar o más bien despedrolar.

Mi compañero para este tipo de rutas descabonizantes es mi viejo amigo Mon, de los pocos del sureños que he conocido que disfruten bajando entre piedras y raíces tanto como yo. Por eso en cuanto le propuse la ruta la cerramos en 5 minutos, para estas cochinadas en bici el siempre dice si.

La barranca presente un aspecto inusual para ser sábado, le falta algo, a si coches. Por lo que aparcamos a nuestras anchas donde queremos. Es la primera vez que salgo a rodar por mi patio de juegos desde que no tengo la casa en Becerril, la echo tanto de menos, seguramente parte de culpa de mi patético estado de forma la tenga el que ya no ruede tanto por montaña y si por pista. Rodamos tranquilamente de charla hasta el Ortiz en donde un guía le explica a su grupo que se van a encontrar en el recorrido, esto cada vez se parece más a un parque de atracciones. La senda Ortiz es una maravilla dentro de la sierra de Guadarrama, personalmente creo que es mucho más divertida de subida que de bajada. A medida que vas ascendiendo se va quitando ropa dejándonos ver los encantos que guarda bajo su blusa de pinos. Una vez ruedas por su cintura, desnuda de vegetación arbórea, puedes contemplar entre jadeos por el esfuerzo realizado en sus últimos pasos técnicos por mantener vivo el orgullo de haber coronado sin poner un píe al suelo, como la meseta Madrileña se rinde a tus píes. El esfuerzo de subir hasta la explanada donde esta enterrado el antiguo hospital de Walpurgis esta recompensado con una bajada increíble que el Foromtb siempre han llamado Bambi y que con las nuevas trazadas es mucho más humana y disfrutona. Es mi primera trialera de la temporada y aún me falta valor para afrontar su final, me siento como el león en busca del reino de Oz.

Dejamos la Barranca para adentrarnos en terrenos más endureros, mientras cruzamos la valla vemos como dos bikers se lanzan a por la trialera del miedo, el último va con protecciones y el primero a pelo, bueno no, con una cestita del decatlón y una pata de cabra, quien dijo miedo.

Subimos el calvario dejándonos el alma por no ser cabezones y no poner un pie a tierra en los momentos más complicados y duros de la ascensión. Para esta salida me he comprado unos pantalones de Enduro, pero me están grandes y voy enseñando la hucha en la subida.

Conseguimos coronar, sin despeinarse Mon, hay que ver lo bien que le sienta a uno encontrarse a gusto en el trabajo y casi en coma otro, vamos el que escribe. Tras un breve descanso nos penemos pie al pedal e intento subirme la rampa de las escaleras, y como no podía ser de otra forma gatillazo en la segunda pedalada, pero en mi defensa diré que esta vez fue más por falta de fe en conseguirlo que por escasez de fuerzas, bueno dejémoslo hay.

La subida a la bola es un tormento, en las primeras rampas Mon se escapa, quiere hacer un buen tiempo de subida, a mí con coronar vivo me vale. Mientras mi compañero lucha con la pendiente endiablada a mi me toca también luchar con mi pantalón, parezco el niño del Domún pidiendo  caridad en bici. Al final consigo coronar toda la subida a 10 minutos de mi compañero y repito mi  juramento de siempre “… no vuelvo a subir a la bola en bici” y ya van unas cuantas desde la primera vez.

Dejamos la bola y nos lanzamos hacia las cabrillas con más pena que gloría por una senda con unas piedras como melones. Al final de la bajada nos encontramos con viejos amigos que se disponen a dar buena cuenta de la misma bajada que vamos a disfrutar Mon y yo. Quiero destacar que hizo mucho ilusión encontrarme con Medinense, un grande en esto del MTB, yo quiero ser de mayor como el.

Les dejamos un poco de espacio para que no se sientan presionados y tras ellos nos tiramos nosotros, no hay color, ellos bajan más rápido pero nosotros con más arte, con ese huy permanente en los labios de los senderistas que a modo de banda sonora vamos dejando tras nosotros.

Describir la bajada de la senda de la variante de la tubería es algo complicado ya que se trata de pura emoción, de un sinfín de sensaciones que se apelotonan mientras buscas mantener la verticalidad y la trazada a la vez que disfrutas del paisaje a modo de flash. Llegar a la pista y ver la sonrisa en la cara de tu compañero no tiene precio.

Le regalo a Mon otra mini bajada divertida y rápida la de la senda de Mingo y nos lanzamos a disfrutar de la senda alakan, me da vergüenza escribirla.

Esta senda es algo maravilloso, sublime que no pude disfrutar a tope ya que cumpliendo la tradición de las últimas rutas al pasar un arroyo pinché y a la salida en pleno esfuerzo de subida y pedaleando sobre la llanta me fui al suelo sin consecuencias.

Mientras completamos los últimos senderos comienza a llover, el tiempo nos da tregua para cargar las bicis en el coches y dejar atrás el patio de mi recreo y me viene a la memoria uno de los grandes poemas de Marcos Ana

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño…

Track de la ruta

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Alcorcón-Peguerinos-Cercedilla-Camino Santiago-Casa de Campo 177 km. Día 2

“En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.”

Gabriel García Márquez


La noche transcurrió de forma placida, un tanto calurosa gracias a la preocupación que tenían los vecinos y a todo el material de abrigo que nos proporcionaron. Al final la mínima registrada por reloj fue de 9.2º dentro de la tienda.

Como siempre a las 7 de la mañana comienzo a reiniciarme, esta vez me lo tomo con más calma y disfruto del calor del saco y el sol calentando mi pequeño refugio de lona, la casa de los sueños, con la que disfruto despertando en lugares maravillosos.

A eso de las 8:30 comenzamos a tomar algo de desayuno y contemplar como el Camping comienza a recobrar su pulso vital. A Noe le ha costado dormirse pero al final la venció el sueño, el cansancio. Los temores que tenía sobre si podría montar hoy pronto se la pasan cuando empezamos a ascender las rampas hacia el Collado del Hornillo, el viento es molesto y frío, solo el pedalear en mitad de un bosque tan maravilloso bajo un cielo azul intenso y en libertad las fuerzas se multiplican para dar cada pedalada. Celebramos llegar al collado de la mina ya que es punto de subida más duro de toda la jornada y ahora nos queda tan solo bajar y llanear hasta alcanzar el puerto de los Leones en donde desayunaremos. Antes de llegar al puerto le recuerdo a Noe que viaja con alforjas y que se contenga en su desenfreno bajador, el día anterior con la primera bajada con piedras se lanzo como una loca dejándome atrás, pillando todas y cada una de las piedras que había en el camino, vamos que no dejo un agujero si pasar por el hasta que se le aflojo una alforja y tuvimos que ajustar su apriete, vamos que la moza baja desenfrenada.

Un consuelo para ella de no poder disfrutar de la velocidad fue el paisaje alucinante que disfrutamos desde este precioso balcón con la cruz de los caídos en primer plano, al fondo el embalse de Valmayor y el de la jarosa a nuestros pies, con Madrid de fondo luciendo un skyline impresionante.

Damos cuenta de un escaso desayuno que nos metemos al cuerpo más para entrar en calor que por el hambre que traemos en el mesón de puerto de los Leones. El frío en este punto acrecentado por un viento que nos zarandea nos hace tiritar un poco hasta quedejamoslogramos alcanzar la pista de la molinera la cual recorreremos hasta Cercedilla.  Pasamos junto a la estación y se cruzan nuestras miradas, la tentación es alta pero ninguno de los dos se plantea en este momento abandonar la ruta. Nos cruzamos con unos amigos del foro y mientras compro el pan veo como Noe es interrogada por una joven que le pide consejo para hacer el camino de Santiago, momentos antes me había dicho que la gustaría que la confundieran con una peregrina ya que desde este momento vamos a recorrer el camino en sentido contrario.

Nos despedimos de ella, dejando atrás el pueblo para disfrutar de un tramo del camino de Madrid que para mi es el mejor de toda la ruta hasta enlazar con el camino Frances. Noe disfruta con cada giro de la senda, el  paisaje evoca aires gallegos, los dos hemos recorrido la parte gallega del camino de santiago y dejamos que nuestra imaginación ruede a ritmo de gaitas y brumas mañaneras mientras nuestras máquinas surcan la tierra dejando la firma de nuestros sueños grabada en ella. A mitad de la senda nos cruzamos con cuatro peregrinos que van rumbo a santiago y piensan pasar la noche en Cercedilla , hablamos un rato con ellos y continuamos rodando cuesta abajo, miro hacia atrás y los veo partir no sin cierta envidia, en septiembre quiero ser peregrino si hay suerte y salen los planes.

Decidimos comernos el pan que hemos comprado en Cercedilla en la ermita de san Isidro a pie de camino y rodeado de una gran cantidad de domingueros que buscan un hueco de aire libre lejos de lugares más masificados como la pedriza.

Nos tomamos un bocata de atún con maíz, es lo que tenemos, y continuamos rumbo a Manzanares.

Al llegar a Manzanares una solitaria ciclista de carretera rueda a trompicones delante de nosotros se la nota agotada, es como una gacela herida en la jungla. Noe como buena Leona no puede evitarlo, mi mira y puedo ver el brillo de la competición en sus ojos, “vamos a pasarla, con alforjas y todo que nosotros podemos” como son estas mujeres, es ver una presa y lanzarse a por ella.

Gracias a un giro del destino, bueno más bien de la ruta, se salva la pobre ser pasada y yo puedo respirar, no más tranquilo, respirar ya que me puse a rueda de Noe y ya marcaba el cuenta los 26 km/hora. Pero el destino tiene estas cosas y cambiamos devorar el orgullo de una pobre chica por subir un cuestón que nos dejará en lo alto del Enebrillo pero que es paso obligado para en un desenfrenado descenso llegar hasta el puente Medieval, lugar en el que tomamos unos kilómetros de carretera para enlazar con el carril bici de colmenar y aquí volver a darle alegría al plato grande.

La ruta del día anterior le ha dejado a Noe las Asentaderas, el culo vamos, un tanto perjudicado y le cuesta ir sentada en el sillín de la bici. Se que le gustaría coger el tren en colmenar dar por concluida la ruta, pero también imagino que en su foro interno ella sabe que puedellegar mucho más lejos. Dejamos atrás Tres cantos, y las fuerzas comienzan a estar justas, no ya por no tener gasolina para terminar en Alcorcón sino por las molestias de rodillas que tenemos y demás efectos secundarios de pasar tantas horas sobre una bici. Nos cruzamos con una pareja en al que se le ve a el un tanto desesperado por tener que estar esperando a su pareja que nos la encontramos sufriendo subiendo una cuesta, le digo a Noe “… si quiere conseguir que le siga a si no lo va a conseguir.”  A lo que me responde con una lógica aplastante “… vamos como tu, si quieres que yo te siga en aventuras como esta “, genial.

De la ruta ya solo nos queda rodar y rodar, charlar y charlar hasta entrar en la casa de campo. Hemos decidido tomar el metro en lago y terminar nuestra ruta con un refresco frente al lago mientras unos niños intentan pasar por encima la barca que reman sobre una familia de patos, monta mi mirada  en la barca donde una pareja se besa apasionadamente, Noe me dice si me he fijado, le digo que si que se están besando y ella me dice que esa barca no, que me fije en  la de dos tortolitos varones que mientras uno rema el otro intenta hacer una auto foto de los dos con el geiser de fondo sin conseguirlo. Esta claro los hombres somos de Marte y las mujeres de Venus.

Eleanor Roosevelt dijo una vez que Las mujeres son como los tés. No sabemos nuestra verdadera fuerza hasta que se encuentran en el agua caliente. Noe ya sabe que esta más fuerte de los que se imagina y que puede hacer todo lo que se proponga sin miedo.

Quiero darle las gracias por acompañarme y hacerme pasar un fin de semana maravilloso, te prometo que si me das otra oportunidad la próxima salida de fin de semana será con kilometraje cerrado y la mitad de distancia.

Track de la ruta

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Alcorcón-Peguerinos-Cercedilla-Camino Santiago-Casa de Campo 177 km. Día 1

“La vida será tuya si sabes que es ajena, que es igual ser montaña que ser grano de arena, pues la calma del justo vence el furor del bravo.”

José Ángel Buesa

Me gusta cuando las aventuras surgen de pequeños giros del destino, hablando una noche con Noe le comente que me había comprado unas Alforjas por 10 Euros en el Factory Lidl. Noe que no es tonta al día siguiente se compro otras. Y la aventura cicloturista de primavera comenzó a tomar forma.

No madrugamos mucho, últimamente el alba me desvela, pero encallo en las sabanas sobre las que rompen los sueños antes de despertar, quedándome a merced del duermevelas que a modo de marea me adentra en la mañana. La primavera esta dando sus últimos suspiros pero los últimos días parece poseída por el espíritu del invierno. Hemos decidido salir de Alcorcón e ir a dormir al camping de Peguerinos, un trayecto rodador con un buen puerto para conciliar el sueño en cuanto nos metamos en el saco.

Alcorcón nos cierra las puertas al campo, es triste pero cierto, cada vez nos quedan menos salidas para disfrutar de nuestro deporte favorito y esta vez le ha tocado a la salida de Alcorcón a la Casa de Campo y a Boadilla. No es problema y salimos por el camino superior, estos primero kilómetros son para acomodar las alforjas ya que una de ellas le quiere poner el viaje difícil a Noe, pero no sabe con quien se las gasta. Al salir de Boadilla en el cerro de Camorrillos antes de entrar en la Urbanización de las Lomas Noe pincha su rueda delantera, todo buen viaje cicloturista tiene que tener lo que a la postre fue el primer y único pinchazo del viaje. El sur ha perdido gran parte del verde insultante de las últimas semanas, las florecillas silvestres dan su nota de color, sabemos que el plato fuerte y disfrutón de la ruta esta en la montaña. Noe ha rodado poco por esta zona y descubre el porque le han puesto a la Urbanización las Cuestas un nombre tan sacrificado para los que viajamos en bici. Nuestro pundonor puede más que la pendiente y la cabezonería de las alforjas en ir en sentido contrario al de nuestras piernas superando con sudor y lágrimas las duras rampas a las que nos enfrentamos. Una vez alcanzamos el punto más alto podemos ver el embalse de Valmayor a nuestros Pies y nuestro purgatorio tras el, Abantos.

En Colmenarejo repostamos, comprando pan, tomates y naranjas.  Honoré de Balzac dijo una vez El pan más sabroso y las comodidades más gratas son las que se ganan con el propio sudor y nosotros nos lo hemos ganado superando las cuestas por lo que decidimos comer justo a la entrada de los senderos de Valmayor, al cobijo de una agradable sombra que cobija un merendero pétreo muy curioso pero que nos pareció un lugar fabuloso para comer.

Tras reponer fuerzas, recorremos los senderos de Valmayor, que si bien es cierto que con alforjas pierden gran parte de su gracia, es toda una gozada rodar por ellos y le dan una toque de categoría a esta ruta. Si alguien no conoce esta zona que olvide lo que ha rodado hasta ahora y ponga a cero el cuentakilómetros de las sonrisas de oreja a oreja que van a sumar unos cuantos cientos de metros descubriendo que se han bajado un buen track, que saben bien quien les guía. Baja Modesto que sube alakan.

Tras los senderitos de Valmayor y una charla agradable por las sendas del camino de las puertas los kilómetros, el calor y el camino que comienza a hacer mirar a cielo nos obligan a hacer una parada de antojo, y es que nombrar la palabra Helado e iluminarse la cara de Noe. Nos damos el lujo de unos heladitos que vienen con premio y continuamos ascendiendo por las empinadas calles de San Lorenzo del Escorial. Subimos sin Track fiándome del mapa, orientándome hacía  uno de los giros que da la carretera que nos subirá hasta el puerto y acertamos de pleno.

No se si otras subidas tendrán menos desnivel pero esta nos resulto cómoda y entretenida, no ya solo por el paisaje que es asombroso, el monasterio, El embalse del Romeral, las adolescentes arregladas que bajan hacía la zona de marcha, me gustaría ver como suben, los nombres de las casas. Pasas por una que se llama “El quinto pinto” y bien podemos dar fe de ello.

Una vez alcanzamos la pista asfaltada que sube hasta Abantos, hacemos una parada en el mirador del Monasterio y alcanzamos a un grupo de descender que subían empujando la bici compartiendo con ellos unos momentos de sosiego junto a la fuente, reponiendo líquidos y aliento para afrontar las duras subidas a las que nos vamos a enfrentar.

Woody Allen Dijo La única manera de ser feliz es que te guste sufrir. Y a nosotros nos gusta, mientras ascendemos le confieso a Noe que muchas veces cuando lo estoy pasando tan mal pienso para mi “pero quien me mandara a mí, meterme en estas aventuras” a lo que Noe me replica “… es lo que yo estaba pensando en estos momentos, Quien me mandara a mi hacerte caso”.

En Malagón paramos para comer, estamos hambrientos, el viento es frío invitándonos a ponernos algo de abrigo, Noe va con Maillot sin mangas y al ponerse lo manguitos luce el modelo Gilda ciclista, Una panda de caballos con más hambre que nosotros nos obliga a reducir nuestro descanso continuando ascendiendo hasta lograr alcanzar el puerto de Abantos en el que nos hacemos unas fotos de recuerdo. Desde este punto la bajada al camping ya por tierras de Ávila se hace por una carretera en perfecto estado con un paisaje precioso y lo mejor de todo, prácticamente todo en bajada hasta el camping la Nava en donde acampamos.

Esta zona en la que vamos a pasar la noche esta enclavada dentro del Valle de Enmedio en donde hay dos camping, este es de menos lujos pero de mayor riqueza en las gentes que lo habitan. Ya que fue llegar, poner las tiendas y al ver nuestro escaso equipaje empezar atraernos gente que pasa el fin de semana en el camping  sacos de dormir y colchones para pasar la noche lo más cómodos posibles.

La verdad es que nos abrumaron a Noe y a mí con la atención que nos dieron sin nosotros pedir nada en ningún momento. Quiero dar las gracias a todos ellos por como nos trataron y me hicieron ver una vez más muchas veces las categorías de los camping tendrían que valorarse por quien los ocupa.

Tras ducharnos y abrigarnos decidimos renunciar a nuestra cena bajo las estrellas con nuestro infernillo y nuestros espaguetis por unas hamburguesas en el bar.

Los kilómetros y el esfuerzo pueden con nosotros, tras un cola Cao calentito nos metemos en las tiendas buscando el calor de los sacos.

A Noe le asaltan un montón de dudas, esta asustada por el frío intenso que nos anuncian los camperos y no sabe como reaccionara su cuerpo ante un segundo día de duro pedaleo.

Pero es otra historia y la contaré mañana, mientras me acurrucaba en el saco y me vencía el sueño recuerdo escuchar este fragmento de canción de poncho K

… una casa en un lucero,
mi camastro entre dos piedras.
Mientras me quede un suspiro
y una esquina de universo
que me cubra hasta los huevos
de locura y de respeto
yo me emborracharé de sueños
donde florezca mi huerto de amor.


Track de la ruta

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