Pradera de Navalhorno-Camorca-Majada Hambrienta.

“Valora tus visiones; valora tus ideales; valora la música que agita tu corazón, la belleza que se forma en tu mente, la gracia que viste tus más puros pensamientos, de ellos crecerán condiciones encantadoras, un ambiente celestial; de ellas se construirá, si te mantienes fiel, tu mundo.”

James Allen


De vez en cuando uno tiene que abrir las ventanas y airear su mundo interior, dejar que entre la luz de la compañía y disfrutar de otros pensamientos, de otras voces que resuenen en tu cabeza. San Rafael es mi refugio de verano, bueno la verdad es que año tan raro que he tenido de MTB he dejado de visitar la mayoría de los sitios por los que antes solía rodar. Añoro tanto pasar los fines de semana en la sierra que me cuesta regresar a casa después de cada ruta y tal vez por eso me cueste tanto subir a montar en bici. Pero esta vez tenía una espinita clavada, bueno mas bien un trozo de montañita en la que nunca había puesto el pie y a eso tenía que ponerle remedio de forma urgente.

Israel tenía otros planes pero cuando le propuse mi pequeña aventura acepto, no se puede tener mejor compañero para descubrir la Camorca, el que es un enamorado de este pico. Mientras nos preparamos un perro muy mayor, nos ladra con desgana, mas para justificar su alimento diario que para amedrentarnos. Salimos desde la pradera de Navalhorno para cruzar Valsaín que se engalana para sus fiestas patronales como bien nos recuerda un anciano del lugar. Con las primeras pedaladas me encuentro muy bien, vuelvo a tener buenas sensaciones y la alegría por salir a rodar que había perdido en las últimas salidas. Israel es una buena compañía, nuestro ritmo es lento, rodamos a la velocidad de las mariposas que durante un rato juguetean con mi rueda delantera. Para mi es la primera vez que subo a la Camorca y para Isra es la primera que lo va ha hacer desde la vertiente segoviana ya que siempre que lo ha subido lo ha hecho desde Cercedilla.

A mitad de la subida paramos a comer algo, tenemos hambre, más por el tiempo que llevamos levantados que por el esfuerzo realizado, nos pasan un par de ciclistas que si van luchando a biela partida con la montaña, me gusta la gente que se esfuerza, que se supera a si misma, a diferencia de los máquinas estos saludan, incluso son capaces de hasta mirarte y sonreír, con lo caras que están hoy en día. La ruta que le muestro a Israel le sorprende ya que no conocía esa pista, el terreno es muy duro y le supera, unos metros después la montaña me obligara a poner pie a tierra a mí también. Pienso que estoy desentrenado, pero en realidad estoy más gordo, viejo y patoso. Cada salida me doy cuenta del abismo que me separa de cuando empecé a montar, apenas han pasado cinco años pero parece que ha sido unsiglo, el tiempo no perdona. Coronamos la Camorca, visito su refugio que lo teníamos como alternativa para subir a dormir, ahora me arrepiento de no haberlo intentado ya que es simplemente magnífico. En lo alto de la caseta de vigilancia charlamos un rato con unas senderistas a las que damos un par de rutas para que completen sus andanzas por la sierra de Guadarrama. Dejamos la comarca, estoy feliz porque ha sido un gran bautizo, volveré seguro. La bajada hacia las siete revueltas no la tengo nada clara y me guío por un track bajado de Internet que tenia una pinta indecente. El terreno se va cerrando y apenas nos deja unos centímetros de lo que seguramente antaño fuese una senda perdida por el desuso, la bajada es disfrutona y rápida con una inclinación en bajada considerable en algunos tramos pero que me la bajo completa sin poner pie a tierra. Isra va con bici prestada y no es lo mismo.

La bajada nos ha dejado un sabor de boca fabuloso que terminamos de digerir con un chupito de senderos maravillosos hasta llegar al puente de la cantina en donde tomaremos un poco de carretera hasta enlazar con la pista asfaltada que se toma para subir al camino viejo del paular.

Decimos hacer otro alto en el camino y tomar un bocatín como dice mi compañero mientras vemos pasar alguna familia que es digna de admiración con los tiempos que corren criar a tres hijos y uno en camino es para sacarse un master en economía domestica antes de planteárselo.

Esta parte de la ruta no la tenía muy estudiada y nos limitamos a guiarnos por los caminos que tenemos en el GPS dibujados, el objetivo es llegar al chozo aranguez, la pista hace unos continuos toboganes que te van torturando un rato hasta que por fin decidimos torturarnos del todo solo subiendo, El paisaje es alucinante, a últimos de agosto y el verde predomina, el agua se hace presente en arroyos que se dejan oír rompiendo el silencio del bosque.

Llegamos hasta la fuente de la Majada Hambrienta, el caudal que mana de su caño es generoso y su agua no esta fría, esta helada. Pronto el camino se hace inciclable, hay que portear las bicis unos 800 metros para alcanzar el refugio y noto a mi compañero de aventuras algo cansado, por lo que opto por dar la vuelta y completar este tramo en otra ocasión. Varias bajadas se nos muestran en forma de sendas, pero en esta zona de la montaña muchas son traidoras y o están muy sucias o te meten en un pendientes infernales por lo que decidimos bajar por la pista de piedra suelta y dejar esta zona pendiente para completar un bucle que dejará una ruta de cinco estrellas.

Terminamos nuestra ruta tomando unos refrescos en el bar de la pradera, rodeado de hermosas hembras, esta terraza nunca defrauda.

Arthur Rimbaud dijo Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza. Yo hoy me he sentido así, he vuelto a disfrutar de la bicicleta, he sentido la montaña y me he sentido feliz, me vuelvo a ilusionar con explorar nuevas sendas y abrir nuevas rutas, tal vez solo necesitaba eso, simplemente que el viento bañase mi cabeza.

Track de la ruta

Galería de fotos de la ruta

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Cueva Valiente desde el Camping de Peguerinos.

Mi felicidad consiste en que se apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.”

León Tolstoi

No pasamos demasiado frío, el saco aguanto hasta su límite y descansamos placidamente gracias en parte a la paliza que nos habíamos pegado el día anterior.

No nos habíamos puesto hora para levantarnos, pero el hábito no hace al monje pero si impone sus tendencias y los que estamos acostumbrados a ir a trabajar o estudiar a tierras lejanas nos vemos obligados a ser testigos del alba cada día por eso de siete a ocho de la mañana nuestro ojos ya piden salir a disfrutar del nuevo día. Tras el desayuno recogemos las tiendas y guardamos todo el material de acampada en el coche, le pregunto al encargado de recepción si conoce alguna ruta interesante para subir a cueva valiente desde el camping. Sobre un mapa nos ofrece dos opciones interesantes que salen de la puerta trasera del recinto y no lo dudamos, buscamos un paseo para disfrutar del día y esta es una buena opción. A la que salimos de llenar nuestras botellas de agua nos cruzamos con una campista con un busto sorprendente, peligroso en una tienda de campaña si es pequeña y lo libera del sostén, nos quedamos maravillados, sorprendidos de lo que estamos seguros es obra de la mano de Díos y no del cirujano plástico, algo tan bonito con una cara angelical solo puede ser divino. El silencio nos invade, no articulamos palabra pero los dos giramos nuestras cabezas para si la mano del creador tenia el pulso firme y podemos dar fe que si, que ese cuerpo pequeño lo modelo con unas proporciones áureas perfectas. Nunca he oído de labios de un hombre una reflexión tan profunda tras ver un culo, como la de mi amigo Samuel “Parecía gorda pero no, ahora que la miro por detrás es perfecta”, si ya lo digo yo que las matemáticas con un buen ejemplo se entienden.

Salimos por la puerta trasera del camping, una pista con poca inclinación nos invita a ascender poco a poco hasta toparnos con una pequeña presa, un precioso rincón en el bosque en el que pasar un rato agradable. Esta zona del Valle de Enmedio es un lugar ideal para olvidar la dura semana laboral y evadirte de todos tus problemas y preocupaciones.

En el camping nos habían indicado como subir a cueva valiente por el camino del Saúco, pero tanto Samuel como yo somos de sendero, de caminos estrechos que juegan con el terreno y te van adentrando en el corazón del bosque buscando el latido de la montaña o el aire fresco que alimenta sus peñas. A Samuel le pasa lo que a mí, que por mucho que andemos siempre tenemos la mirada de un ciclista y vamos evaluando si es o no ciclable y si podemos bajar con nuestras bicis por esta senda, dibujamos trazadas y midiendo en tamaño de nuestras gónadas en el caso de tener que afrontar un escalón o paso complicado.

La ascensión por la senda resulta atractiva e interesante coronando entre risas Cueva Valiente 1.903 metros. Lo primero que hacemos es ver el estado del refugio, esta excelente para poder pasar la noche, si hubiésemos optado por el plan B habríamos pasado la noche en el. Pero da lo mismo, estamos disfrutando de unas vistas fabulosas de la sierra de Guadarrama y de la sierra de Gredos. Me quedo un rato mirando hacia la Maliciosa y la zona de 7 picos y hago las paces con mi alma, Murray Gell Mann dijo El entusiasmo es seguido por la decepción e incluso depresión, y luego de renovado entusiasmo. Tras la depresión de la semana anterior se que he de poner en orden muchas cosas, dedicar más tiempo a otras y sobretodo buscar la felicidad, la satisfacción personal y buscar la excelencia en todo cuanto haga. Se que me pongo metas muy altas, pero para lo sencillo ya tenemos el parchís y las Damas.

Descendemos hacia el camping por una senda magnífica que esta vez si descartamos para el mundo del MTB, termina nuestra aventura de fin de semana y el poco tiempo que tenemos los dos para compartir. A mí me ha servido para salir del abatimiento y la depresión en la que estaba sumido, ha sido la mejor ancla para detener mi caída hacia la soledad y volver a buscar el calor de la compañía y el grupo. Gracias amigo por este gran fin de semana.

Track de la ruta.

Distancia recorrida: 10,51 kilómetros
Altitud min: 1.438 metros, max: 1.900 metros
Desnivel acum. subiendo: 594 metros, bajando: 566 metros
Grado de dificultad: skill Fácil
Tiempo: 3 horas 8 minutos
Fecha: agosto 30, 2010
Finaliza en el punto de partida (circular):

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Cantocochino-Maliciosa-Nacimiento Manzanares-Cantocochino

Cuando la derrota viene, acéptelo como una señal, de que sus planes no son sólidos, reconstruya esos planes y embárquese otra vez hacia su meta codiciada. Si se rinde antes que su meta haya sido alcanzada, usted es un «perdedor».

Napoleón Hill


Siempre que tengo una idea alocada rondando mi cabeza unos días antes recibo la llamada de Samuel preguntándome, ¿Qué planes tienes? Estoy seguro que nunca daré la vuelta al mundo en bici o llegare desde Alcorcón al Tíbet a lomos de mi caballo de aluminio, pero de lo que si estoy seguro es que de darse la más remota posibilidad, el destino le pondrá a mi lado de la forma más rocambolesca posible.

Tras unos fines de semana coqueteando con una depresión he decido hacer caso a José Luís Borges Como ser humano soy una especie de antología de contradicciones, de gaffes, de errores, pero tengo sentido ético. Esto no quiere decir que yo obre mejor que otros, sino simplemente que trato de obrar bien y no espero castigo ni recompensa. Que soy, digamos, insignificante, es decir, indigno de dos cosas; el cielo y el infierno me quedan muy grandes. Por lo tanto me toca hacerme un hueco en este mundo digamos la Tierra Media.

Salimos a una hora prudente de Móstoles para llegar a tiempo a la barrera de la pedriza y que esta este abierta, es el fin de semana de mediados de agosto, un frente frío amenaza con una bajada bruta de temperaturas y eso hace que los habituales de convertir la pedriza en su pequeño caribe no hagan colas para entrar a ritmo de bachata y reguetón, por lo que conseguimos dejar el coche en un aparcamiento vacío de coches. Vamos a hacer una ruta de dos días y estreno botas, creo que me he pasado con la dosis de optimismo para este finde. Hace mucho que no hablo con Samuel y el tiene mucho que contarme, yo termino pronto, mi vida sentimental la resumo en lo que doy al botón para cerrar el coche y el resto le hago un resumen abreviado, una mierda, y puesto al día en 3 segundos nos ponemos a andar rumbo a la Maliciosa, Samuel comienza a contarme su viaje al camino con Jack y unos amigos pero el sendero por el que subimos le tiene maravillado, interrumpiendo su relato cada dos por tres.

La subida a la maliciosa es muy dura, Samuel va descubriendo sendas que ni se imaginaba que existían quedándose alucinando. Como los dos somos almas despistadas, no fuimos capaces de ponernos de acuerdo y los dos cargamos con un hornillo cada uno pero ninguno de los dos ha traído fuego para encenderlos, por lo que mi compañero se dedica a saludar a todos los que nos encontramos, les hace una pregunta mamporrera para crear empatía, les invita a frutos secos y a continuación les pide unas cerillas o un mechero, parecemos dos pirómanos con mono de lumbre. Un hombre mayor que baja de la maliciosa baja nos ofrece y unas cerillas, pero no tiene rascador, ya hemos conseguido la mitad, más importante.

Nuestros planes son salir de canto Cochino, subir la maliciosa, el alto de las Guarramillas, tomar la cuerda Larga y dormir en la cuerda en vivac o en un refugio cercando a Morcuera. Pero al llegar a la Maliciosa nos vemos obligados valorar nuestra situación, el optimismo con esta ruta se nos ha ido de las manos, en la Maliciosa corre un aire que nos deja heladitos, Samuel se pone su chaleco y yo me acuerdo del mío que esta en el coche, aguante el fresco por no sacar el polar, pero me doy cuenta que me queda tan solo dos litros de agua para toda la ruta, me he bebido un litro subiendo y eso es insuficiente para pasar la noche en vivac en mitad de la cuerda ya que no hay agua en el recorrido. Y otro hándicap es que nuestros sacos son S-15 no aguantan las temperaturas que da la sensación puede hacer en la montaña por la noche, el parte de la noche anterior dio para esa altura 6 grados sensación térmica de 2 grados.

Decidimos abortar la aventura par un fin de semana con mejor temperatura y me invento una variante para no bajar por el mismo sitio. Alcanzamos el collado del piornal y nos bajamos hasta la zona del nacimiento del Manzanares, para alcanzar el Arroyo de la condesa por una senda maravillosa, El abrigo de este pequeño valle nos hace pasar algo de calor, se esta de lujo a pies del arroyo y decidimos comer con el sonido de una cascadita melodiosa de fondo. Una vaca se empieza a poner algo testaruda y nos mira mal, por lo que levantamos el campamento y descendemos el arroyo hasta alcanzar la pista que sube al collado de los pastores. Le propongo a Samuel bajar por donde despeñe a Jaime con la bici y nos marcamos un descenso cargando con la bici al hombro apoteósico y como recompensa le prometo unas pozas que no podrá resistirse ya que invitan al baño.

Según vamos bajando Samuel alucina por donde metí con la bici al bueno de Jaime, y babea con la visión de las pozas de aguas cristalinas. Como vamos bien de tiempo decimos bajar a una que esta algo escondida y tiene un pinta “indecente”, esta muy abajo, alejada del camino y con una cascadita que la llena, Samuel se despelota y se pone el bañador, yo me despeloto y me voy al agua, total al salir como no se pongan las gafas de cerca no la van a ver. El agua esta helada pero el subidón físico y mental que me da el baño es alucinante, nado de un lado a otro de la pequeña poza, apenas puedes dar tres brazadas pero disfruto como uno niño, siento toda la fuerza de la montaña corriendo por mi cuerpo, Samuel se anima pero se sale enseguida, esta disfrutando pero no aguanta el agua helada, yo me vuelvo a meter para su desesperación, me ve disfrutar y quiere más. Dejamos las mochilas al pie de la charca y nos metemos hasta otra que esta oculta del camino y es muy bonita, en esta el agua esta mas caliente, ya que esta más tiempo retenida y se mete Samuel para hacerle unas fotos. Mientras continuamos descendiendo en busca de la senda que nos lleve a la charca verde recuerdo una frase se Goethe Buscad dentro de vosotros y lo encontraréis todo, y alegraos de que allá fuera, o como queráis llamarlo, haya una naturaleza que diga sí y amén a todo cuanto habéis hallado en vosotros. Da lo mismo lo espectacular, agreste o salvaje que sea la naturaleza que disfrutamos, ella siempre nos da lo que tiene y este en nosotros saber aprovecharlo. Tras disfrutar de la cascada de los chorros nos cruzamos al rato con una pareja de senderista de avanzada edad que quieren verla, se les ve fatigado y les queda remontar todo el desnivel por lo más duro, no se amilanan cuando les decimos que como mínimo una hora y continúan subiendo. Una vezalcanzamos la pista, nos encontramos con un compañero de club de Samuel, han estado escalando y van a pasar la noche en la charca verde, miramos sus sacos y morimos de envidia, son tres veces los nuestros de grosor. Como se han pasado la charca verde, les guío por la senda, la charca esta llena repleta, las voces del gentío se escullan a decenas de metros antes de llegar, eso si los cuerpos espectaculares de dos morenazas tendidas en las rocas con sus bikinis negros es de agradecer. Dejamos a los amigos de Samuel en la charca, no ven claro cuando toda esta prole les pueda dejar dormir tranquilos.

Llegamos destrozados al coche, la ruta ha sido muy dura, nos hemos dado cuenta que el proyecto que teníamos estamos muy lejos en forma física de poder hacerlo, pero hemos aprendido la próxima vez fracasaremos mejor.

Como tenemos todo el material de acampada, optamos por ir al camping de peguerinos, en el coche tengo mantas por lo que si tenemos frío podemos usarlas, la noche sorprende mientras montamos las tiendas, nos hacemos dos tandas de pasta y al calor del saco que mañana nos toca otra caminata para ver como responden nuestras piernas.

Por mi parte comienzo a recuperar la alegría de volver a la montaña y disfrutar con lo que tengo, si ya lo digo yo que soy un chico Low Cost, un chico Ikea “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita” y yo ahora conozco el secreto que hace años desvelo Walt Whitman Ahora conozco el secreto de hacer la mejor persona: crecer bajo el aire abierto y comer y dormir con la tierra.

Track de la ruta

Distancia recorrida: 24,3 kilómetros
Altitud min: 102 metros, max: 2.219 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.313 metros, bajando: 1.405 metros
Grado de dificultad: skill Difícil
Tiempo: 9 horas 50 minutos

Todas las fotos de la ruta

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La crisis de la media vida.

“Sí, en mi vida, si se puede llamar así, hay tres cosas: la incapacidad de hablar, la imposibilidad de estar en silencio, y la soledad, que es lo mejor que he hecho.”

Samuel Beckett


Desde que volví de los pirineos, tengo un desorden impresionante en mi cabeza. yo que me fui para poner en orden mis pensamientos, aclarar mis ideas y asentar bases con las que construir un proyecto de vida. He vuelto con la azotea revuelta, el alma despeinada y las ilusiones desperdigadas entre la razón y el deseo.

La apatía y la desazón se apoderan de mí. No tengo ganas de quedar con amigos ni de salir, pero en todo este caos que habita en mi cabeza de vez en cuando se firma una tregua que me permite intentar evadirme. Decido salir y dar una vuelta por Señalara, la ruta es lo de menos, quiero despejarme buscar esa Señalara Zen que hace una año me apaciguo, volviendo a la senda de la felicidad.

Dejo el coche en Señalara, me preparo mientras una pareja discute sobre quien lleva la mochila y lo que van o no a meter en ella, les dejo discutiendo y subo hacía la fuente en donde un hombre mayor me sonríe al llegar dándome los buenos días, mientras lleno la botella de agua cruzamos unas palabras, se evade de la conversación que tiene su mujer por el móvil dictando la lista de la compra. Le dejo con su bastón y su sonrisa viendo el transito de senderistas que toman el camino hacia las lagunas.

Empezar a andar o montar en bici a mí siempre me resulta muy duro y esta vez no estoy con la moral lo suficientemente fuerte para aguantarme a mi mismo. Al llegar al desvío de la laguna de Señalara y tomar la senda hacía la laguna de los pájaros, estalla en mi cabeza la revolución. Mi deseo es continuar la ruta pero mi voluntan es la de parar, quedarme allí o volver al coche, mis pasos son cortos, poco a poco me voy sumiendo en un abatimiento que me hace parar cada dos paso, me siento realmente hundido, sumido en una tremenda depresión en la que una cascada de pensamientos, de reproches, de ilusiones rotas se van sucediendo, apenas puedo caminar y no me voy dando cuenta ni por donde voy, he salido a disfrutar de la naturaleza y me encuentro inmerso en lo más profundo de mi, caminando por los cristales rotos de mis sueños, planes e ilusiones.

Sin apenas darme cuenta llego a la laguna de los pájaros, me tumbo en su orilla y cierro los ojos. Han cesado las voces de mi interior, esta todo en silencio, reina la calma, la oscuridad, caigo en un ligero sueño del que me despierto por un remolino que cruza veloz la laguna. Me siento bien, todo ha pasado, he descendido a mis infiernos y he regresado, recuerdo unas palabras que unos días antes había recibido por mail una frase de Vinicius De Moraes Dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos dulces, porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente exhausto. He de fijarme nuevas metas e intentar vivir, disfrutar más de cada hora del día de cada rayo de sol de cada gota de lluvia, dar las gracias por lo que la vida te regala y dejar de poner en oferta un corazón que no encuentra compradores.

Dejo la laguna de los pájaros, voy animado, es como si hubiese vuelto a amanecer, disfruto de lo senda que me lleva hacia el puerto del nevero, con sus montes solitarios al fondo, las vacas y los caballos pastando, mi sonrisa al viento ondeando una recién lavada felicidad. El camino que quería recorrer para no hacer lineal el recorrido y volver a pasar el calvario de la subida me resulta un tanto salvaje, veo que tengo que bajar una barbaridad para volver a ganar de nuevo altura, decido regresar a la laguna de los pájaros, me queda poco agua y mientras la estoy llenando se me cuela una ranita de las pequeñas dentro, esto es sin lugar a dudas una prueba del karma. Me lo tomo con humor mientras vacío el Camel en la orilla dejando a la ranita en su hogar.

Nunca había subido a claveles desde la laguna y hoy era sin lugar a dudas el mejor día para intentarlo, voy con fuerzas e ilusiones renovadas y en nada me presento en la cima de claveles, recorro la cresta y me planto en el pico de Señalara el cual disfruto en solitario. Un regalo divino por mi sufrimiento matutino. El resto de la bajada es un paseo en el que, esta vez si disfruto del entorno, de la sierra y sus cumbres, de una tarde fabulosa que no merece la pena perderse, Abraham Lincoln dijo: Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo, y yo he decidido ser feliz cerrando la puerta al amor pero dejando las ventanas abiertas, para poder ver las estrellas de la soledad, por si algún día amanece, que no es poco.

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La ruta de los tres valles desencantados.

El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir sin el valor de acabar ni la fuerza de continuar.

Samuel Beckett


Este invierno cuando las veía de fondo se me encogía el corazón, eran mis montañas, mi patio de juegos en los que disfrutar y la válvula de escape a una semana agotadora en la que la palabra idiota toma forma humana. Pero tras mi paso por le pirineo la magia ha desaparecido o mas bien mi concepto de montaña, miro a lo lejos, donde antes era feliz y ya no veo nada he perdido mi refugio.

Aparco en Cercedilla, el mismo aparcamiento en el que años atrás entraba con una ilusión enorme por comenzar una ruta, por encontrarme a mis compañeros de pedal, a mis amigos del foro. Ya no queda nada, solo bajar la bici del coche y ponerme a pedalear por una ruta mil veces recorrida en la que se no me va a aportar nada.

Me encuentro muy bien sobre la bici, subo sin esfuerzo, la tregua que nos hemos dado ha funcionado, el día anterior hicimos las paces y nos fundimos en un romance de ajustes, aprietes y grasa que la hacen rodar alegre. Hace mucho calor y no hay mucha gente en la Fuenfría, en la fuente están parados tres bikers, tres máquinas de grupo ciclista poco conocido. Miran como lobos hambrientos los que suben hacia la Fuenfría, les dan tiempo, “Son Paquetes”. Les detesto tanto como ellos me pueden detestar a mi, se ríen de nuestro ritmo “verano azul” entre risas y carcajadas, Kobayashi Issa dijo una vez La mariposa revolotea como si desesperara en este mundo, al igual que nosotros los gordos que osamos ensuciar los caminos con nuestro sudor, los que hemos decidido rodar a la velocidad de las mariposas y no a la del viento no somos dignos de practicar su mismo deporte, les dejo en su regocijo mientras se cuentan batallitas de carreras pasadas. La Fuenfría me trae muy buenos recuerdos ya que cuando empecé a montar en bici la subía cada sábado saliendo desde Becerril para preparar el camino de Santiago, ahora subo con más ritmo, a plato mediano, con más polvo en mis bielas y mucha menos ilusión que hace cinco años. A la altura de la vereda alta me pasan casi rozando dos de los máquinas que se van metiendo palos uno a otro con la cara desencajada y una velocidad increíble, pienso que si llega a estar Samuel conmigo a estos les saca los ojos, el no puede ver estas cosas. Me paro en el mirador de los poetas y busco la alegría con la que solía asomarme a su balcón, no la encuentro, retiro la mirada hasta encontrar la frase deAleixandre “Desde esta cima solitaria os miro, campos que nunca volveréis por mis ojos, piedra de sol inmensa, entero mundo, y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza.” Pero esta vez no encuentro su embrujo. Un grupo de biker ataviados de con equipaciones de las buenas llegan agotados, van de blanco con perneras y manguitos negros de invierno, con el calor que hace. El esta fuerte y ella es una diosa del MTB, hacia mucho que no veía un cuerpo tan bien modelado para una equitación de bici. Pero ni los guiños que Dios me pone en el camino me animan y continuo mi ascensión hasta el puerto por el tramo que más de testo, paro en la fuente que hay antes del mirador de la reina, beber de la montaña su sangre helada me alivia no solo la sed también algo el alma, soy un vampiro de la naturaleza con menos glamour que los del cine.

Al llegar al puerto un biker me pregunta por el camino para ir hacia Segovia, esta junto con la diosa que también quiere ir a Segovia, le indico el camino, la diosa y su acompañante se unen para compartir viaje, me miran como diciendo, vente con nosotros, la verdad es que me hubiese dado lo mismo ir con ellos, pero vuelvo a negar a ese cuerpo perfecto y continuo solo mi camino, perdona señor por negar dos veces tu regalo divino.

El carril del gallo ya no es lo que era, ahora casi se sube mejor que se baja, me cruzo con dos jinetes y un manso con mala leche que le dejo todo el carril para el. El calor angosta la vegetación que lucha por mantenerse verde y regalarnos su frescura, hago una bajada divertida, incluso sonrío un poco. Pero durara poco, me toca volver a subir y esta para mí si es puñetera.

Huele a pino, pero no de ambientador de los de verdad a pino cortado, como en Ikea pero sin código de barras, al ritmo que llevan estos cualquier día los cachondos te dan el tronco, una sierra y las instrucciones para fabricar la silla. La subida me vence en el último kilómetro, en donde pongo píe a tierra con el corazón al borde del infarto, esta no es subida para viejos.

En la fuente de Cotos me repongo del esfuerzo, un grupo de ciclistas debaten si es mas duro la carretera o la montaña, Jesús que cruz. Los kilómetros de carretera se me hacen durísimos, el aire es fresco y el chalequito que me he dejado en casa se tiene que estar descojonando de mí. Me decido dar una bajadaterapia por el Whistler, pero solo la prudencia puede con mi valor y lo pateo en gran parte. El sendero de la casa de la Mariposas repone en el algo mi decepción bajadora, disfruto.

Llego al aparcamiento de Cercedilla y veo que un conductor educado me ha roto un faro del remolque y me ha dejado los trozos de recuerdo, pero no la nota de agradecimiento con su teléfono, los hay de un tímido.

Supongo que malos días los tenemos todos, no he disfrutado con la sierra, no he disfrutado con la bici, no he disfrutado con mi soledad. Me acuerdo de la Diosa y pienso en una frase de  George Brassens Hay días en los que a Cupido no le calienta nada, así como voy a encontrar a mi Ninfa.

Track de la Ruta

Distancia recorrida: 43,33 kilómetros
Altitud min: 1.172 metros, max: 1.856 metros
Desnivel acum. subiendo: 1.179 metros, bajando: 1.195 metros
Grado de dificultad: skill Difícil
Tiempo: 5 horas 25 minutos

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