Vuelta al Hogar por la Barranca

El lugar que amamos, ése es nuestro hogar; un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones.

Oliver Wendell Holmes

Me he resistido durante este año largo a no hacer una de mis rutas clásicas por la sierra desde que dejamos la casa de Becerril. Han sido muchos años disfrutando esos caminos, sendas y trialeras en los que he pasado más tiempo que en mi propia casa, por eso lo considero mi hogar.

JJ se ha animado a volver a disfrutar de la bici por ellas, desafiar las cuestas de la barranca y plantar cara a ese último kilómetro que tan mal nos lo hace pasar siempre que osamos desafiarle.

Había hablado con JJ minutos antes de dejar Alcorcón y su frase fue “… sol radiante” al salir del coche le veo reírse mientras me pongo el maillot de manga larga “… te juro que hasta hace dos minutos aquí había sol” ya, ya. El ambiente esta fresquito y el cielo en jornada de reflexión tormentosa, míro en la mochila y me he dejado el chubasquero en casa, cada día estoy peor de la cabeza.

Hemos decidido ir hasta la presa para dejar el sendero del camino de santiago como bajada de postre, subir por las sendas del circuito Cola-Cao me hace revivir las tardes que pasaba corriendo junto a mis amigos a los 14 años recorriendo sus3 kilómetros, que tiempo aquellos maravillosos años cuando ver corriendo a alguien sin que le persiguieran era visto de forma rara. Tal vez ese fugaz recuerdo ha despertado mi piernas que si me están respondiendo cada vez que las pido potencia para superar zonas técnicas en subida, JJ me sigue el ritmo y en ocasiones se mete unas arrancadas que me deja sentado viendo como se me escapa rememorando viejos tiempos cuando se metía con mi culo y mi tripa, el que lucia palmito ciclista de los caros. Como pasa el tiempo y lo que hemos cambiado, ahora somos dos lomos embuchaos paseando grasas en alegres colores, mientras digerimos a molinillo nuestras penas semanales. La presa de Navacerrada si la visitas una vez puede que no te llame la atención, pero para mi es algo especial, durante dos décadas ha sido mi paño de lágrimas mi lugar de reflexión, en sus aguas he visto algunos amaneceres, cientos de atardeceres, he contado estrellas, las he visto enfurecidas junto al viento y disfrazadas de espejo para que se peine la luna. Ahora la visito con el corazón encogido, como dos amantes que han perdido todo en el amor y se vuelven a encontrar tras una temporada sin verse, JJ se pierde por la senda bordada de jara y romero mientras disfrutamos de un momento de intimidad, fundiéndonos en un abrazo al viento mientras la regalo esa última mirada que sabe a beso.

Dejamos la presa para alcanzar la pista que sube a la maliciosa, la senda es espectacular tanto en subida como en bajada no defraudando nunca, subimos lentos, JJ se siente bien, tiene que buscar su ritmo pero se ve con fuerzas, Descansamos junto a los embalses antes de afrontar la gran subida. Apenas una barrita de cereales y nos poneos pie al pedal, el cielo se va cerrando cada vez más y la maliciosa es de las que avisan con tiempo.

Hacemos la subida a nuestro ritmo tranquilo, pausa en el puente de la fuente de la campanilla y cada uno a nuestro ritmo nos ponemos a atacar las últimas y duras rampas dela Barranca.

Me veo con fuerzas y tiro con una buena cadencia, no voy rápido, me voy alejando poco a poco de JJ, no quiero dejarle atrás, quiero que me vea para que se sienta motivado y se anime el mismo a no bajarse y seguir pedaleando. A dos curvas para el final una ciclista da caza a JJ y lo pasa con soltura, al poco llega a mi lado y me pasa lentamente apenas me ha sacado unos15 metrosde ventaja me pregunto ¿Por qué no intentar coronar antes? Me encuentro con fuerzas y no estoy cansado, bajo un piñón y mis piernas responden, en apenas un minuto le doy caza y con una facilidad pasmosa le paso bajando un piñón más, el final de la recta es en subida pero perdiendo metro a metro dureza, meto el plato mediano y mis piernas pueden, el ciclista que me había pasado quiere recuperar su posición, pero yo tras la frustración de la semana pasada no me lo puedo permitir, escucho como baja piñones, bajo uno más, el sube plato y se pone de pie, yo no lo necesito me encuentro fuerte, voy sentado y ganando cadencia en cada pedalada hasta bajar un piñón más, noto que se acerca pero me niego a ponerme de pie, tengo que llegar el primero y sentado a base de orgullo.

Finalmente con lo consigo con el corazón en la boca, me pasa el ciclista mientras freno, creo que no le ha sentado bien, le entiendo y le pido perdón ya que no yo no soy así, pero esta vez lo necesitaba y siento que el fuera la víctima.

Un twett desde la cima, nos abrigamos y descendemos por la trialeras Bambi, el tramo fácil que JJ no tienen las gafas de bajar trialeras, disfrute.

Pasamos junto al árbol de la cadena, todo un homenaje del amor de un hijo hacia su padre y nos perdemos por la maravillosa senda que yo llamo de las mariposas. Esta senda no se la tiene que perder nadie que monte en bici y disfrute de la montaña, todo un regalo para los sentidos si tienes la suerte de disfrutarla en primavera.

Se nos va haciendo tarde y alguna gota traicionera nos va avisando que hay que terminar, pero no podemos dejar de recorrer el camino de santiago en sentido inverso, disfrutar de la senda cerrada desbordad de vegetación, todo un guiño del santo para animarte en un viaje para mi gusto con grandes altibajos en el paisaje y decirte, si llegas a Galicia podrás disfrutar de esto multiplicado por diez. Antes de llegar a Casa de JJ nos metemos por la entrada de vista real que da al camino y me sorprende JJ con la estampa de un medio poblado andaluz que no conocía, muy curioso incluso su farola con base fálica de piedra.

He disfrutado como hacia tiempo no lo hacia sobre la bici y solo puedo decir que he vuelto a casa, que no necesito tener cuatro paredes para considerar ese valle mi hogar. Como ya dijo una vez Gastón Bachelard Si se me pide que nombre el principal beneficio de la casa, debería decir: la casa alberga un día soñando, la casa protege el soñador, la casa le permite a uno soñar en paz.

Track de la ruta

Vídeo con todas las fotos de la ruta 

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Dehesa Cercedilla-Carril del Gallo-Cotos-Smith-Camino Viejo MTB

Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos.

Arthur Rimbaud

 

Cuando uno va teniendo una edad y guarda buena memoria junto con buenos amigos, se da cuenta de cómo el destino va escribiendo día a día los renglones de una vida que van dando forma a una historia, solo en caso de grandes hombres podríamos decir leyenda.

En mi caso he tenido la suerte que el destino incluya en uno de sus episodios a Francisco “Franlogar” como nombre de guerra,  sin ser uno de los asiduos al blog como protagonista siempre ha estado presente cada semana con una breve charla o un café de amigos. Una vez al año Francisco se da una sesión de sierra y nos escapamos para disfrutar de nuestra pasión, el MTB.

En esta ocasión nos hemos decantado por un clásico, la ruta de los tres valles que iremos modelando a nuestro gusto según nos encontremos.

Aparcamos en las dehesas de Cercedilla, es domingo se nota el ambiente Biker con grupillos deseosos que pase la semana para dar rienda suelta a la adrenalina junto a sus amigos locos del pedal.

Francisco esta mucho más en forma que yo, y me pone un ritmo de subida imposible para mi a pesar de ser lento. Con las primeras pedaladas veo que no voy, pienso que es normal, estoy frío y yo hasta el kilómetro 50 no rindo. Nada más empezar nos pasan tres Biker dos de ellos hacen la curva junto con francisco que les mantienen a raya mientras yo sigo al tercero que se ha tirado por la subida de raíces, las pasa con soltura y yo me quedo atrancado con tan solo verlas, me siento ridículo, siempre lo he superado con soltura y esta vez no paso ni la rueda delantera.

Me resigno a una jornada más de sufrimiento en bicicleta y con mi plato pequeño metido, hacia tres años que no lo hacia en esta zona de la subida, Pierdo de vista a francisco mientas uno rosario de ciclistas me pasan, simplemente no voy, entrando en un desanimo tremendo. Le digo a mi compañero que se ha parado a esperarme en uno de los giros suba a su ritmo y nos veremos arriba, el tira mientras yo termino de superar las primeras rampas duras de la carretera de la república.

Cuando el terreno afloja algo y puedo meter plato mediano siento como si alguien me agarrase la bici, imposible, no puedo con el mediado y tengo que volver al pequeño, desesperante. Cuando peor lo estoy pasando veo como me pasa un Biker similar a mi en tamaño y corpulencia, con su camiseta de publicidad de una empresa del pueblo, sus pantalones cortos, su riñonera y sus playeras a lomos de una flamante bici del Carrefour, me derrumbo hasta el punto de parar mientras veo como progresa con soltura, alegría y la misma ilusión que tenia yo cuando subía como el a lomos de mi bici del hipercor. Que razón tenía quien dijo la frase  … no es la flecha, sino el indio. Vuelvo a dar pedales, me siento más gordo y pesado que nunca, pero también más viejo y aburrido. Mientas subo quiero olvidarme de donde estoy y disfrutar de los buenos momentos que la bici me ha dado, buscar donde aferrarme para no llamar a Francisco y decirle que hoy no soy buena compañía. Pero no me da tiempo a ello, me esta esperando en el mirador de la reina y juntos coronamosla Fuenfría, tampoco quiero estropearle su día en la sierra.

Nos toca bajar por el carril del gallo, la bajada es divertida, cojo velocidad pero freno enseguida, no tengo ánimo, al punto de bajarme en cuanto veo algo medianamente complicado. Quiero salvar el día y le busco el punto positivo, disfruto con el día esplendido contrario a lo pronosticado por los hombres del tiempo, por lo verde que esta la naturaleza y la sensación de vida que se respira a ritmo de trinos y correr de agua.

La bajada me ha dado una tregua en lo físico pero con la subida por el camino viejo del paular me derrumbo mentalmente por completo, Francisco sube a su ritmo y solo en la pista no puedo dar una pedalada, me bajo en cuanto el camino me presenta una rampa empujando la bici. Fran me ve desanimado y le confieso que lo último que me apetece hacer en ese momento es montar en bici. Tan solo nos queda un tramo de senda que siempre disfruto sufriendo a muerte cada paso de raíz, pero esta vez ni me monto en ella. Comemos en Cotos, mientras vemos como los carreteros repostan y disfrutan de su ascensión.

De cotos a Navacerrada sufro cada kilómetro ya que se me van haciendo más largo cada uno que pasa que el anterior, En Navacerrada las nubes no tienen muy buena pinta por lo que optamos por continuar en lugar de tomar un café. Me doy una oportunidad y en lugar de bajar por el calvario optamos ir por el camino Smith de nuevo hasta el puerto dela Fuenfríay en ese punto decidimos.

El Smith ya no es el camino duro, divertido y técnico que era antes. Ahora es una medio pista apta para todos los públicos, me animo un poco ya que este tramo me trae grandes y muy buenos recuerdos. Me voy animando un poco y Francisco me dice que comienza a acusar la ruta, las fuertes subidas y el Smith. Como tan solo nos queda bajar no hay problema.

Enla Fuenfríaopto por el camino viejo para ver que tal ha quedado para bajar en bici tras su remodelación. Como ha llovido mucho la noche anterior y ha sido una semana de tormentas muy fuertes, la senda es un reguero por el que es complicado rodar por lo que hacemos andando el primer sector de la bajada hasta el cruce con la calzada, una vez retomada la senda buena nos tendremos que bajar de nuevo de nuestras monturas porque las obras de mejora nos han jodido toda la bajada en bici con sus puentes y sus encauzamientos de arroyos, una pena descanse en paz el camino viejo.

Terminamos que no es poco, sanos y salvos en las dehesas, es pronto ya que no he podido hacer la ruta que tenia pensada por lo que nos tomamos unas coca-colas mientras vemos como pasan las familias una agradable tarde de domingo campestre.

Siento Francisco no haberte podido ofrecer un día divertido como el de otras Ocasiones, me ha cambiado tanto la vida en estos últimos dos años que he de encontrar el modo de reinventarme de nuevo para volver a disfrutar como antaño, ya lo dijo Mary Shelley No desesperaremos. No somos cobardes ni fatalistas; creemos que Dios ha puesto en nuestras manos los medios para nuestra supervivencia y vamos a sacarles el máximo provecho.

Track de la ruta

Video con las fotos de la ruta.

 

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Alcorcón – La Bola del Mundo o de Madrid al Cielo.

Soy un militante incorregible del optimismo. Para no ser un estúpido, el optimista debe saber que el mundo puede ser un sitio muy triste. Sólo un pesimista encuentra cada día lo más nuevo. ¿Puede un hombre sensato darse el lujo de ser pesimista? Eso era un lujo para tiempos menos complicados.

Peter Ustinov

El sol apenas calienta los tonos ocres de primera hora sobre los agónicos pastos del sur dejando una estampa maravillosa con nuestro objetivo del día al fondo. Son las 7:30 de la mañana y pedaleo junto con Jose, alias Suguss,  rumbo al alto de las Guarramillas o como vulgar mente se le conoce como Bola del Mundo. Una ruta que como tantas otras se me ha metido en la cabeza, a Jose también le llama, es un reto que en el último intento se quedaron muchos en el camino. Esta vez no lo hemos publicado, la hacemos en familia para ver el recorrido y hacer el experimento con gaseosa.

El verdor de Boadilla nos hace  disfrutar de un entorno que tenemos poco valorado para lo cerca que nos queda de casa y prometemos volver en nuestras escapadas semanales, el sol va alegrando con su calor la marcha mientras Boadilla despereza a nuestro alrededor, los ricos también madrugan aunque sea para golpear su pelotita de Golf.

A ritmo constante sin alardes vamos tejiendo los kilómetros de un sueño, de una idea , de una ilusión que pensamos podemos conseguir pero aún la vemos muy lejos apenas perceptible. Pasamos junto a un gran perro que dormita en mitad del camino, no abre ni los ojos al acercarnos a pesar de pasarle casi rozando. El camino nos invita a coger velocidad pero los inmensos surcos  que lo cruzan nos obligan a ir buscando la trazada perfecta para no dar con nuestros huesos en el suelo.

Dejamos atrás Villanueva del Pardillo para afrontar un primer test de subidas, la urbanización de las cuestas no recibe su nombre por ser precisamente llana,  uno de los tramos cronometrados del Festibike se realiza en sus calles que nos toca subir. Logramos coronar con existo la urbanización, mi rodilla responde y no siento molestias lo que es buena señal. Las vistas desde este punto son dignas de una parada y dedicar un par de minutos a contemplar la llanura sureña y recobrar el aliento en mi caso. Toda subida siempre regala una bajada y la nuestra nos dejará en Colmenarejo, pueblo generoso que nos regalara unas cuantas subidas de esas divertidas que tanto nos gustan a los ciclistas, pero se lo perdonamos por el sendero de bajada con unas vistas maravillosas al embalse de Valmayor que nos hacen pasar un buen momento.

Frente al colegio tomamos la pista que nos conducirá hacia Villalba, el colegio esta en fiestas y suena por los altavoces música clásica, que mal royo, daba la sensación que pedaleábamos hacia al patíbulo.

La pista sin ser muy pendiente te saca un buen color de cara, pero gracias a la fuente de la ermita del cerrillo todo sofoco se pasa con un padre nuestro y un buen trago de agua fresca. Bajada por la vía pecuaria y cruzamos el polígono de Villalba no sin ser casi atropellados por una borde, y eso que rodamos por un carril bici y cruzamos por un paso de cebra.

Villalba para nuestras piernas es el adiós a las subidas tendidas y las buenas pistas. Alpedrete es la puerta de la sierra, de las trialeras en subida, de las sendas y de las piedras que nos dejarán frente a collado mediano pero como no se nos ha perdido nada en el pueblo decidimos no malgastar fuerzas rodando un par de kilómetros por carretera ya que el sendero dela Renault nos mermaría unas fuerzas que en mi caso no sobran.

Por la urbanización que hay frente a la serranía de la paloma alcanzamos la presa de Navacerrada y justo al entrar en ella veo como mi rueda delantera pierde aire, dándonos el tiempo justo para llegar bajo los pinos y tras comer un poco reparar el pinchazo.

La presa presenta un aspecto imponente, jamás había rodado con tanto nivel de agua lo que hace que las sendas estén embarradas cuando no bajo las aguas como los puentes para sortear las zonas encharcadas de costumbre. Como no podemos cruzar por donde siempre nos buscamos unas rocas para sortear el arroyo, una mujer se cachondea de nosotros mientras llama a su hijo “.. ven mira como cruzan los ciclistas y como se van a caer” estoy seguro que era medio bruja pues nada más decirlo Jose resbala y cae sobre su bici en el barro ya que cargaba para no mancharla. Tras ver que Jose esta bien y se contiene de dar un baño de lodo a la señora que huye del lugar por gafe, decidimos dejar la presa y continuar nuestro viaje por el pueblo de Navacerrada que dado la hora nos lo encontramos con las terrazas repletas disfrutando  de los aperitivos. Otro tramo de carretera nos saca del pueblo y nos dejara en la fonda Real en donde retomamos la pista y nos encontramos con Nanotron y compañía que terminan su ruta serrana. Breve charla y continuamos ascendiendo. Pero mi cara ha cambiado y comienzo sentir la sombra de la petación rondando mis piernas.

Jose me sorprende con su propuesta de hacer el sendero a pesar  que ello nos oblige a empujar la bici unos metros ladera arriba, me gusta esa senda y la hacemos. No la disfruto ya que mis fuerzas comienzan a resentirse, veo que el calvario va a hacer honor a su nombre en mi. Con las primeras rampas duras decido poner pie a tierra y en las zonas técnicas ni lo intento, voy andando más que montado y cuando me monto apenas puedo marcar velocidad en el cuenta reflejando un0,0 Km/h, lo que yo he bautizado como la velocidad absurda.

En uno de los descansos mientras intento meter glucosa al cuerpo Jose se ríe y me suelta la frase de la jornada “…¿ tu eres la segunda vez que haces esto verdad ?, pues esta claro que eres más tonto que yo” y que razón tiene, pero bueno tanbien dijo una vez Woody Allen La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.

El calvario es para mi un infierno, apenas tengo fuerza para subir los escalones y me arrastro hacía la fuente donde me espera Jose. Unos nubarrones tremendos amenazan tormenta, no tengo fuerzas ni para coger agua y le pido a Jose que continúe el, que yo le esperare en el puerto que no puedo ni con mi alma. Le hace ilusión coronar y no puedo ser un lastre en su ascensión. Mientras el parte hacía la gloría yo lleno de agua mi bolsa y me tomo un chupito de glucosa. Las rampas que me quedan hasta coronar se me hacen durísimas y las subo como noqueado. Al llegar al puerto el cielo se cierra y comienza a chispear, dura poco, a penas unos segundos cuando de nuevo una bocana de sol se abre paso  entre las nubes, frente a la cruz roja veo una soportal donde parar a morir tranquilamente pero cuando voy soltar la cala vuelven a sonar en mi cabeza las voces, esas que me conducen a hacer las mayores locuras y no me dejan vivir tranquilo.

¿ No te vas a parar ahora gordito? Ya puedes mover el culo y morir en la rampa antes que agonizar la derrota tirado en la base de la bola. Miro hacia arriba y veo la primera rampa, quiero morir, pero noto como si me hubiesen cambiado las piernas, los geles comienzan a funcionar y me voy sintiendo mejor, a mitad de la rampa pongo pie a tierra y empujo hasta que la inclinación me deja volver a montarme, la siguiente curva es criminal pero bloqueo todo y en pie sobre la bici me retuerzo para negociar un giro que te desarma los riñones, veo a Jose a lo lejos ascender a ritmo lento, muy lento, no va bien pero sube. La bola es generosa y si superas sus dos primeras pruebas de fe te deja un rato tranquilo, siempre en subida dura pero se deja querer, alterno la velocidad absurda con mis cuatro kilómetros hora de velocidad punta. La rodilla comienza a decir basta, duele, pero las voces vuelven, mira la cima, casi la puedes tocar, déjalo, pero algún día te preguntaras si podrías haber llegado.

Me odio a mi mismo por hacer lo que hago, odio montar en bici y odio esta absurda ruta, que me esta dejando exhausto. Jose me llama desde la cima para preguntarme si me espera, dejo de mirar el hormigón y le respondo mirando hacia el repetidor con un Sí.

La gente que me cruzo me anima, le digo a uno que hay que estar gilipollas para subir hasta aquí en bici y me responde con un “.. Si pero mola”. Me niego a bajarme de la bici en los últimos metros, tal vez los más duros, voy sin velocidad solo en equilibrio y ante la bola me dejo caer, tumbándome en el suelo y jurando que jamás volveré a repetir esta ruta. Hace frío, me pongo el chaleco y comienza a chispear sucediéndole el granizo. Pienso jodete, esta vez no has podido, ya nos puedes tirar piedras, nos hacemos una foto, la del triunfo, la de la victoria, la del orgullo de haber culminado un proyecto haciéndolo realidad con todas tus fuerzas hasta la extenuación. Para muchos será una tontería, para otros más fuertes y mejor preparados no será para tanto, pero para mí, por como estoy físicamente y mis dolores ha sido mi dosis de gloría tal y como diría Honoré de Balzac  La gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis.

 Track de la ruta http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1733458

Video con las fotos.

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La mujer coja y un nacimiento a lo loco entre canchales

La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido. SHAKESPEARE, William   La primera vez que Salí con Teresa de ruta me dijo una frase que aún recuerdo con cariño, “… me hace más ilusión hacer la ruta por salir en una de tus crónicas que la ruta en si” de eso hace ya mucho tiempo y muchas crónicas en las que ella ha salido, pero esta vez se lo recuerdo como anécdota y asiente con una sonrisa de las suyas, cuando el alma es clara y siempre esta asomada a esos ojos brillantes no necesitas más palabras para saber que ella también lo recuerda. Hemos decido hacer la ruta de la mujer muerta pero como al final solemos improvisar sobre el terreno ya que lo tenemos muy pateado nuestro único objetivo es disfrutar de un día pleno en la montaña. Dejamos el coche como siempre el aparcamiento de las dehesas para enseguida ir buscando los senderos que nos adentren en el corazón de la montaña.

José se ha levantado juguetón primero me reclama una senda para cruzar la carretera ya que sus zapatillas no pueden pisar asfalto, y en un paso en forma de escalera para cruzar la valla que el pasa con soltura se ríe de nosotros por ni siquiera intentarlo y seguir el sendero hasta encontrar una puerta más cómoda. Je jeje la miro a Teresa y le pregunto si aguantaría la tortura de tener dos niños traviesos en casa. Subimos por el camino Viejo del paular y nos encontramos que lo están “adecentando” jamás entenderé el porque se empeñan en destrozar la montaña de esta manera con puentes sin sentido y encauzamientos de arroyos. Si queremos disfrutar de la naturaleza la tenemos que ganar con nuestro esfuerzo superando los obstáculos que nos va poniendo en el camino, la belleza de lograr alcanzar una cumbre o disfrutar de un paraje lejano e inhóspito esta en precisamente en eso en el esfuerzo. Si los caminos son arreglados y los obstáculos salvados de forma artificial terminaremos

corrompiendo y destrozando un entorno que se ha mantenido gracias al filtro natural que la propia naturaleza pone, que sentido tiene abrir vías de acceso para que toda clase de personas accedan a la medía montaña y cuando el entorno se deteriore se busque salvaguardarlo con cupos, vamos lo mismo que hacía la misma naturaleza sin tener que gastar un dinero que no nos sobra.

El camino Viejo nos deja en el alto dela Fuenfríay sin apenas pausa decidimos continuar hacia el cerro mínguete ya que la niebla nos deja por momentos fríos pero cuando sol nos da los buenos días son como bofetadas de calor que te dejan totalmente destemplado. José pone su ritmo trepador y nos deja arrastrándonos a Teresa y a mí por la senda sinuosa del cerro Minguete. Al llegar a la cumbre José nos propone hacer cumbre en el montón de Trigo ya que es un pico Virgen para Teresa y aceptamos, total una subida más que importa. Mi rodilla responde, pero me cuesta encontrar un ritmo de subida decente, estoy demasiado gordo, la falta de ejercicio de este invierno la esto pagando arrastrando sus buenos 10 kilos de más.

Tenemos la suerte de disfrutar de la cumbre del montón de trigo en solitario pero con la desgracia de solo poder disfrutar de las vistas de un lado de la montaña la que da a nuestra ruta, la mujer muerta, la otra vertiente se encuentra codificada por la niebla, una lastima ya que las vistas son extraordinarias. Descendemos el Montón de trigo y vuelta a subir por una senda pedregosa y preciosa que a modo de cicatriz se deja ver desde muchos kilómetros, Un grupo nos saca ventaja y José se lanza a su caza y captura, otro ha decido tomarse la salida con más calma y aprovechando que el viento ha parado y la niebla se ha disipado han decido disfrutar de un buen almuerzo con unas vistas de lujo. Ir hablando con Teresa hace que la subida se me pase sin apenas darme cuenta para desesperación que José que dice que se nos va la fuerza por la boca, en la cumbre dela Pinarejanos tomamos nuestromomento de reponer fuerzas sin parar demasiado en seguida nos ponemos en marcha hacía Oso. Alcanzar esta cumbre es fácil además se llega por unos canchales divertidos y unos neveros que se niegan a asumir que ya es primavera, época del deshielo. En la cumbre de Oso nos hacemos la foto de grupo de rigor, disfrutamos del viento un ratito y dejamos que nuestra imaginación se de una vuelta por las cumbres que nos rodean y me llaman a modo de canto de sirenas, las que más me tientas las de Gredos.

Nuestro recorrido nos llevaría hasta el Pasapán pero decido dar una oportunidad a una senda con buen pinta que nos dejaría en la pista superior del valle del río Moros. La senda es muy estrecha, vamos el típico ancho del caminar de una cabra montesa o una vaca caminando a lo chiquito de la calzada que pinta muy buenas maneras, pero esta termina diluyéndose entre una maraña de vegetación que nos obliga a dirigir nuestros pasos hasta el canchal que a modo de lengua pétrea se ha abierto paso ladera abajo. A mi que me encanta saltar por las piedras me resulta divertido y me lo paso bomba, pero Teresa y José que no ven tan claro que el rumbo que hemos tomado nos deje en buen puerto ven con preocupación la gran cantidad de altura que estamos perdiendo por un canchal con mucha inclinación que si tuviésemos que hacerlo en sentido inverso nos dejaría exhaustos. Una valla de piedra nos alegra la cara y la pista a unos cientos de metros termina por bordar una sonrisa que se resistía con las primeras puntadas de mi fe en alcanzarla con el rumbo tomado.

Una vez en la pista el calor se hace más notorio lo que nos obliga a ir buscando la sombra, decido guiar a mis compañero hasta el nacimiento del río moros y así evitar andar mucho por aburrida pista y subir la senda de maríchivas que la tengo pelín atravesada. La subida al nacimiento del río moro se nos hace dura y pesada ya que el río crecido no nos permite cruzar cuando necesitamos ir por la otra orilla tocándonos ascender por la más dura. Una vez en la pradera del nacimiento comemos y me dejo atontar un poco por Morfeo. Del nacimiento del Río Moros al Collado Marichiva se va por una senda Maravillosa, de las mejores que hay en la sierra de Madrid. Una vez en Marichivas descendemos por la senda que sale justo enfrente una vez cruzada la pista y terminamos nuestra mujer muerta, un tanto particular.

Andrés Maurois dijo una vez Con frecuencia el hombre busca una diversión y encuentra una compañera. José ha tenido suerte con Teresa es la estrella fugaz que se atrapa a modo de deseo mientras el resto están condenas a brillar cada noche para ser elegidas, forman una gran pareja.

Track de la ruta

P.D esta entrada es antigua, voy con mucho retraso en la publicación del blog y no quiero dejar ninguna crónica perdida, en la actualidad Teresa ha estado pachucha y se esta recuperando, espero que pronto puedas volver a caminar por las montañas.

 

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Un paseo por las nubes: Ascensión Maliciosa Sur-Barranca-Vista Real

(…) Siempre atraemos a nuestras vidas aquello en lo que creemos con más fuerza, lo que ansiamos más profundamente, lo que imaginamos de un modo más real.

Shakti Gawain


Al llegar a casa tras la kilometrada de la vuelta al pardo y tras una ducha de esas de tocar el cielo con los dedos me llama JJ para recordarme que al día siguiente tengo una barbacoa pendiente con el, le digo que estoy muerto, pero no admite excusas terminando la frase con un “daremos un paseo por la montaña y luego a por los solomillos”.

Suena el despertador y mis piernas se niegan a dar un paso, las animo un poco pero ya voy con retraso, esta vida de madrugones y kilometradas en coche de aquí para allá me esta  matando. Con el desayuno me recupero, me siento pletórico y ni un solo síntoma de dolor en la rodilla, esto va bien.

Al llegar a Vista Real me esta esperando JJ, le veo muy preparado para un simple paseo y decido llenar por completo la bolsa de agua. Salir desde casa de JJ es temeroso, el vive a los pies de la maliciosa con la pedriza como vecina así que hagas lo que hagas toca subir y un buen trecho.

El día es fantástico, azul, no hace viento y el calorcillo serrano es agradable. Las rampas de hormigón que te dejan en la presa de maliciosa son tan duras andando como en bici. Si normalmente voy lento subiendo, mis piernas me recuerdan que ayer les pegue una buena paliza y hoy era día de recuperación, pero las de JJ quieren marcha y al llegar a la presa en lugar de tirar haciala Barrancaponen rumbo a la ascensión dela Maliciosapor su cara sur la más dura de todas, ¿quién quiere enemigos teniendo tan buenos amigos?

La senda que va serpenteando entre jara y granito es alucinante, la primavera se esta desperezando y el agua brota a raudales inundando el camino y saltando cantarina entre las rocas, los pájaros entonando sus soliloquios impregnando el ambiente de vida. La subida es dura y cada paso me cuesta un triunfo, apenas puedo mantener un ritmo de ascensión constante de un par de minutos sin tener que parar a recuperar el resuello con el consiguiente “ amos chico “ por parte de JJ.

En el Canchal parece que la maliciosa la podemos tocar con las manos, yo siempre tomo como referencia un tronco que a modo de mástil me indica que el fin del suplicio esta cerca, pero esta vez lo veo más lejos que de costumbre y a cada paso cuando levanto la vista le pido a JJ que dejen de moverlo que cada vez lo veo más lejos. Tras nuestros pasos asciende una muchacha muy veraniega y a buen ritmo. No tarda en alcanzarnos y nos pregunta por la ruta para ir a las cabezas. Le digo que eso esta muy lejos para la hora que es, pero ella con una sonrisa de esas que te cautivan me dice que corre todos los días por el pardo y esta fuerte. Lo que son las cosas cada vez que me encuentro con una de estas ninfas salvajes de las montañas apenas tengo aliento para decirle que la maliciosa reflejada en sus ojos es una de los paisajes más bonitos de la sierra de Guadarrama o que su sonrisa es la senda que conduce a la felicidad y seguro guarda el cáliz mas dulce de los besos que se comparten en las cimas. Nos despedimos y cual ágil gacela ella trepa sin esfuerzo por el canchal mientras yo me arrastro siguiendo sus pasos, me fijo en sus piernas, fuertes, preciosas  y recuerdo la película de Mongol cuando el padre de Gengis Kan le decía que tenia que elegir una mujer de fuertes piernas para engendrar a sus hijos, JJ se ríe de mis ocurrencias al ver como otra de estas ninfas fantásticas con las que sueño se aleja de mi vida sin que la pueda seguir el paso, estoy seguro que esto es un mensaje del karma para que me ponga en forma y a dieta claro.

Las nubes cubren las cimas que nos rodean respetando tan solo en la que estamos de ser engullida por el edredón celestial que cubre los tímidos neveros que no han sucumbido a la primavera calurosa de estos días. Nos abrigamos un poco ya que el aire en la cima es fresco y disfrutamos del paisaje mientras busco con la mirada por donde ira mi ninfa, Justo cuando le comento a JJ que no veo al amor de vida ascender hacia la bola aparece entre unas rocas y nos comenta que tenemos razón que el día no esta para aventuras tan largas y que le gusta la propuesta de ruta circular que le había comentado, como son las mujeres se queda con mi ruta y no con el guía, me deja el corazón partido.

Como JJ quiere castigarme un poco más decide que bajaremos a su casa porla Barrancapara no repetir camino y bajamos junto a la vertiente del regajo del pez que esta caudaloso como nunca lo había visto dando todo un espectáculo.

Bajamos como nunca, muy rápido, me he recuperado y JJ ha puesto un ritmo tal que vamos adelantando a todo los grupos que habían salido antes que nosotros de la maliciosa. En la fuente de la campanilla tomo de nuevo agua y por sendas atajando terminamos dejando una barranca atestada de gente que no creo supiesen bien a donde iban a pasar el día que hacía ya que es la primera vez que veo a domingueros comiendo con el chaleco reflectante puesto y arrastrando las mantas por la pista arropando a tres o cuatro bajo su abrigo, una estampa surrealista que por desgracia se ve reflejado en la pista de acceso que se encuentra atestada de coches delante de las señales de prohibido aparcar que impedirían el acceso de vehículos de emergencia en caso de ser necesario.

Terminamos nuestro “paseo por la sierra” por la impresionante senda que en este punto coincide con el camino de Santiago de Madrid. Tantos años en la sierra y es la primera vez que la recorro andando y me ha encantado,  los humedales del fondo del pequeño valle y el arroyo están repletos de florecillas blancas que reflejan una imagen de cuento.

Es tarde pero JJ no perdona la barbacoa, que más se le puede pedir a un fin de semana. Me encuentro cansado pero pletórico, he recorrido dos grandes rutas duras seguidas , físicamente me encuentro de lujo y sin dolores, no se si esto de meterse en un aparato de resonancia magnética es doping, pero a mi me ha sentado de miedo.

Mientras voy conduciendo hacia casa con el ocaso de la tarde a mis espaldas pienso en mi ninfa y en una letra de Juan Luis guerra Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo. Hasta la próxima ninfa.

Esta ruta no tiene Track ya que era un simple paseo por la sierra, Gracias JJ.

 

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