Viaje a Noruega Día 6: La isla de la playita.

La luz irrumpe donde ningún sol brilla, donde no se alza mar alguno, las aguas del corazón impulsan sus mareas.

Dylan Thomas

Los mosquitos comienzan la mañana como nos dieron la cena chupándonos la sangre, por lo que decidimos irnos cuanto antes del aparcamiento y desayunar tranquilamente en punto de atraque del ferry. Mientras desayunamos valoramos si ir o no a ver la roca incrustada en dos paredes verticales.

El precio del ferry para ir hasta el punto de partida del inicio de la ruta hacia la roca es carísimo por lo que renunciamos a visitarla y dedicarle más tiempo al desayuno mientras vemos como se va el ferry.

Ponemos rumbo a Bergen, pero antes tenemos una ciudad de las importantes que ver Stavanger, a la que le damos una vuelta rápida y quedamos maravillado por la calidad de sus hembras, simple y llanamente vi una gran cantidad de candidatas, que digo candidatas, finalistas a ser madre de mis hijos.

Tras la visita a la ciudad nos toca un largo camino en coche que alternaremos entre ferrys y túneles larguísimos que se sumergen hasta231 metrosbajo el nivel del mar, toda una experiencia que nos dejo maravillados y un poco acogotadillos cuando veíamos la profundidad que alcanzaba el tubo.

Al final optamos pasar la noche en uno de los camping más bonitos en los que he dormido nunca en una isla maravillosa y toda gracias a una de esas frases geniales que hacen grande al bueno de Samuel, cuando Jaime y yo insistíamos en dormir cerca de la zona de servicios el se empeño en dormir junto al mar, en un lugar apartado, paradisiaco y nos convenció con su gran frase “… siempre he soñado en ver un paisaje como este mientras duermo.” Imagino que mi buen amigo Pantani duerme con un ojo abierto.

El día es maravilloso, hace calor e invita a pasar toda la tarde en la playa. Esta en lugar de arena tiene césped que a modo de alfombra te invita a tomar un baño en un agua fría pero agradable.

En estas latitudes es muy típico comprarse una barbacoa portátil y cenar su carne a la brasa al atardecer, los noruegos de pelo en pecho lo dominan a la perfección y en minutos se montan la cena con un aroma que alimenta, pero junto a nosotros hay un grupo de chinos que han decido hacerse los noruegos y tras gastar más de medio litro de sustancia inflamable, encender y apagarse cinco veces el fuego al final consiguen una llama más o menos estable, dios no ha llamado a los hijos del sol naciente al imperio donde el sol tiene un parto continuo.

El ocaso de la tarde o el medio atardecer medio amanecer noruego es un espectáculo de luz fascinante que me deja maravillado durante una hora, absorto viendo pasar barco, disfrutando de la luna, del silencio solo roto por las olas y por una paisaje que ni en mis mejores sueños imagine en disfrutar.

Se que estoy viviendo un momento que guardare en mi memoria como de los más fascinantes de mi vida, me gusta una frase de Marcelino Menéndez y Pelayo Y si tú me recuerdas alguna vez en solitarias horas, no será por los triunfos y laureles que siembre a fortuna en mi camino, sino por la recóndita armonía que vibró de tus ojos en mi mente, y arrancó, reflejada en mis cantares, tal vez una sonrisa de tus labios. La soledad no es mala compañera pero se va tocando la hora de despedirnos o unirnos para siempre.

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Viaje a Noruega Día 5: El Preikestolen.

Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive.

Alejandro Dolina

Nos despertamos con un día clásico noruego, hace frío, varias cortinas de lluvia amenazan con ducharnos y viento, mucho viento. Vamos lo que para un español de bien es un día de mierda cuando estas en Noruega es un día maravilloso, despertarte arropado por los grandes colosos de piedra que se alzan ante nosotros horadadas por el mar y coronadas de nubes le den una ambiente de encanto, de lugar mágico que difícilmente se me va olvidar, cuando te despiertas en lugares tan maravillosos estos quedan gravados en la retina para animarte en los momentos oscuros. El precio de este paraíso para tres pobres vagabundo españoles es dormir en el suelo y buscar la oferta del día para poder subsistir en este país de ricos.

Nuestro objetivo del día es Jorpeland lugar donde se encuentra uno de los puntos clave del viaje el Preikestoren.  Como lo que queremos es disfrutar de noruega y sus paisajes optamos por tomar la carretera turística y alucinamos con el paisaje, en cualquier otro punto de Europa tendrías que andar mucho y muy alto para disfrutar un paisaje parecido entre lagos y picos que nos va dejando la boca abierta.

Pero lo impresionante, lo fabuloso fue encontrarnos en el camino la famosa cascada gemela de Låtefossen con165 metrosde altura y nos dejo sin habla. Estar a su lado es cargarte de energía, de fuerza, te sientes tan maravillado por lo que estas viviendo que sientes una paz y una alegría interior como nunca antes lo había sentido.  Antes de comer viviremos de cerca el apogeo de otra cascada que al igual que las gemelas ruge en su camino hacia el fiordo.

Una vez dejamos las montañas y los fiordos son los protagonistas del viaje, aparcamos en un área recreativa para comer una especie de masa de pescado que no tenía mal sabor pero no término de gustarnos.

Dado que este país pasa gran parte del año bajo la nieve, la única oportunidad que tienen los noruegos de trabajar en sus carreteras es en verano y al llegar a un túnel nos para una nórdica de las vikingas, de esas que han empezado a almacenar grasa para pasar el invierno sin dar salida a la del año anterior y con un “Hi guys you have to wait 45 minutes to go” nos invita a esperar tranquilamente junto al embarcadero del pueblo a que los obreros nos den paso. Menos mal encontramos wifi free y pudimos ponernos al día con el Internet.

Tras pasar la carretera pierdo la virginidad, me emociono tan solo con recordarlo, al meter por primera vez en mi vida un coche en un ferry, que gran momento. Tras este llegaría otro, los puñeteros fiordos no tienen puentes o túneles como en la costa.

Tras 12 horas de viaje llegamos por fin al camping del Preikestolen pero los precios que nos dan nos parecen desorbitados muy lejos de lo que estamos dispuestos a pagar o nos habían cobrado los días anteriores por lo que decidimos ver el pulpito (Preikestolen) y después pues ya veremos.

La subida al Preikestolen es simple y llanamente maravillosa, un sendero empedrado con rocas le va ganando altura a la pared, algunos pasos son maravillosos y las vistas simplemente te dejan sin habla. Como es muy tarde nos encontramos con gran cantidad de personas que bajan, nos la encontramos de todas la edades y condiciones, en algunos caso nos preguntamos como han tenido el valor ni siquiera de intentarlo, viendo las condiciones en las que se encuentran, algunas con la cara desencajada y el sufrimiento un rostro que dibuja la alegría que con la que la mayoría bajaban. Los grupos que podíamos reconocer a distancia eran los de españoles, tras silencio y paz, murmullo y gritos.

Pero a mitad del camino el flujo de turista pudiente ceso para dejar paso al de mochila rastrera y poder disfrutar de unas vistas impresionantes en soledad. Cielos poco nubosos que tendían a despejarse a medida que subíamos como deseos de que pudiésemos disfrutar de este icono noruego en su máximo esplendor.

De las dos opciones que hay de subida optamos por la de la colina y así poder disfrutar del púlpito desde lo más alto y poder fotografiarlo. Las vistas desde la cumbre son indescriptibles, los siento, hay que subir y disfrutar de una de las vistas que estoy seguro es de las más maravillosas del mundo, las fotos no hacen justicia al estado de euforia, paz, felicidad y alegría que sientes estando en su cima. Solo en estos momentos puedes comprender en su plenitud las palabras de Leon Tolstoi cuando dijo Opino que lo que se llama belleza, reside únicamente en la sonrisa. No vi en el Preikestolen una sola persona sin su sonrisa iluminando una cara que reflejaba claramente la felicidad de culminar un sueño.

Si he dicho que vamos de vagabundos, este modo de vida o de viajar tiene su recompensa y no es otra que la de poder disfrutar de uno de los sitios más masificados de noruega con tan solo otra pareja algo realmente increíble. Tras una buena tanda de fotos y reponer fuerzas bajamos por la otra opción la de subida normal y podemos disfrutar de otro de los momentos mágicos del día, la luz del atardecer eterno noruego nos regala unas vistas maravillosas, dignas del mismo paraíso, por un momento pensé que esta viviendo en un fondo de pantalla. La otra pareja que bajaba detrás nuestra se detuvo tras de mi para ver que mirábamos los tres tan alucinados, no pudo más que soltar un grito de emoción y pude ver como se le empañaban los ojos, supongo que es lo más parecido a un orgasmo emocional sin tener sexo.

Tras la bajada nos damos una ducha en las instalaciones del aparcamiento y buscamos un lugar en donde pasar la noche. Encontramos un aparcamiento que daba acceso a unas rutas senderistas y tras hacer la cena mientras somos acribillados por cientos, miles de mini mosquitos asesinos noruegos nos vamos a dormir. Son pasadas las 0:00 y aún hay mucha luz en el exterior de la tienda, nos hemos levantado a las 6:30 de la mañana pero lo que hemos vividos en el día de hoy compensa toda el cansancio generado por un maravilloso día eterno.

 

La escritora Mary Shelley escribió  Transitamos sin alegría por los laberintos sin senderos de la sociedad hasta que damos con esa pista que nos conduce al paraíso a través de esa maraña. Lo que yo me pregunto es como podré volver a mi vida diaria.

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Viaje a Noruega Día 4: En busca de los Fiordos.

Ciego quien no ve el sol, necio quien no lo conoce, ingrato quien no le da las gracias, si tanta es la luz, tanto el bien, tanto el beneficio, con que resplandece, con que sobresale, con que nos favorece, maestro de los sentidos, padre de las sustancias autor de la vida.

Giordano Bruno

Como Siempre nos despertamos pronto, sobre las 6:30, en este país no horarios para practicar deporte ya que siempre hay luz, una barra libre continua de claridad que te invita a la actividad continua.

Desayunamos y nos ponemos en marcha camino hacia la costa, no tenemos un punto concreto donde parar, el viaje determinara en donde pararemos y somos todo sentido para disfrutar lo que se nos ponga por delante. Para llegar a la costa primero tenemos que sortear la zona montañosa. Al coronar Haugastol vemos cientos de bicis dispuestas para ser alquiladas, paramos y nos damos cuenta que es el inicio de la ruta que se dirige hacia Flam. Decidimos sacar nuestras monturas y recorrer parte de la ruta unos27 Km. hacia Finse, estación intermedia y vuelta al coche. El tiempo es frío pero se el cielo nos da confianza en aguantar sin llover un buen rato.

La ruta se realiza íntegramente por pista pero apenas te das cuenta porque el entorno por el que pedaleas es increíble, estas rodando y repites con cada pedalada esa frase que repetimos cada vez que vemos una foto maravillosa en la pantalla del ordenador “ me gustaría estar ahí” y te das cuentas que estas, que no es un sueño, puedes sentir el frío en el rostro, el rumor del agua bajando bravo a tu lado, los glaciares y los lagos brillando ante ti con unas montañas lejanas que te llaman aún teñidas con restos de nieve, sientes la libertad de hacer lo que quieres, lo que te gusta y por unos instantes sabes que estas ocupando tu lugar en el mundo, estas cumpliendo tu sueño, como diría Ramón Gómez de la SernaSomos lazarillos de nuestros sueños, y no nos queda otra que guiar en ocasiones a una vida ciega basada en trabajar para vivir, hacia lugares como estos en los que poder tomar unas bocanadas de libertad y administrarlas durante todo un año de paciencia e incomprensión.

Cuando estamos cerca dela Estaciónde Finse, apenas nos queda un kilómetro, vemos que el tiempo empeora y se nos viene encima un buen chubasco. El camino de vuelta es en franca bajada y no cuesta nada mover el plato grande, las gotas nos van ganando la partida, las nubes noruegas corren que se las pelan por el valle y hacemos una parada para reponer fuerzas bajo un puente mientras pasa la cola de la nube llorona. En el camino nos encontramos una caseta de madera con un corazón en la puerta, es un servicio que nos llama la atención, esta impoluto, su interior desprende un aroma a flores y no le falta nada, tiene hasta prensa por si la fibra tarde en hacer efecto, eso si en noruego pero bueno el paraíso tiene estas cosas.

Conseguimos llegar secos al coche, toca cargar las bicis y reorganizar de nuevo todo el equipaje para que entre en el Skoda. Al poco de reiniciar nuestro viaje por carretera volvemos a parar a la orilla del lago Ustevatn, inmenso cuya orilla esta plagada por cientos, miles de hitos de todos los tamaños que forman un paisaje original en el que no puedo evitar montar mi pequeño montículo de piedras.

Paramos a comer en pequeño páramo protegido del viento por una pérgola que nos quita algo de viento pero la sensación de frío no por lo que comemos rapidito.

Camino de Eidfjord paramos a ver una presa impresionante cuya pared de retención del agua esta forma por rocas. Pero lo mejor de la tarde, lo más impresionante las dos cascadas “Voringfossen” que vierten sus agua sobre el fiordo, algo impresionante que nos dejo sin palabras, ver tal cantidad de agua cayendo con esa furia de hace sentir verdaderamente pequeño en la naturaleza.

Descendemos el fiordo por una carretera repleta de túneles en forma de escalera de caracol que nos deja fascinados, y la salida impresionante con paisaje impactante, rodeado de grandes paredes verticales de las que penden cascadas y la humedad condensando formando neblinas de cuento.

Encontramos un camping económico, junto a un río y con un paisaje que ni encargado lo elegimos mejor, hoy ha sido un día increíble, el agua me apasiona y en forma de cascada es como una melodía de vida, me gusta recordar las palabras de Jean Jacques Rousseau Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza, lo único que esta escrito en la lengua de los sentimientos y no todos saben leerlo y mucho menos comprenderlo.

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Viaje a Noruega Día 3: La ruta por Gol.

Saltaste, caíste, miraste fallaste, supiste quien sos. Probaste en el aire vacio absoluto y caíste, no todo en tu vida depende tan solo de vos.

Fito Páez

Ha llovido durante gran parte de la noche pero la mañana nos da una tregua y parece que el día puede que nos respete la ruta en bici.

En el punte de información nos han dado un mapa con varias rutas dibujadas y balizadas sobre el terreno. Nos dice que están algo retiradas de Gol, nos recomienda ir en coche hasta un punto en donde aparcar y comenzar las rutas. Pero no mis compañeros de rutas optan por meternos un puerto cojonudo para calentar y una vez en el punto marcada ya si eso completar la ruta, no tienen remedio.

La carretera se empina y me voy dando cuenta que no voy en bici, mis piernas no tienen fuerzas y comienzo a sufrir como un perro.

El tiempo en Noruega tiene un humor raro, nos ha respetado toda la subida pero ha sido ver el comienzo de la ruta y empezar a llover débilmente, vamos calabobos de toda la vida.

Bajo el chirimiri noruego nos ponemos al tajo, la ruta esta marcada de maravilla y el paisaje a juego con la ruta promete unas vistas alucinantes, en un punto con mucha información y una caseta nos paramos para asimilar y nos libramos de un medio diluvio universal que ni el capote de san Fermín.

La ruta nos manda por unos senderos preciosos con unos lagos a juego alucinantes, comienzan a fascinarme las casas con los tejados alfombrados de hierbas y el gusto de los noruegos a vivir alejados unos de otros pero lo justo para un piti entre casa y casa por si necesitan sal. Vemos nuestras primeras ovejas noruegas, bichos raros donde los haya, su primera acción es ponerse chulas e ir hacia ti pero si continuas estas salen por patas como si no hubiese dios, tanta agua es buena para los pastos pero no para las cabezas.

Tras la ruta toca el descenso hasta el camping, por una carretera con menos desnivel y un precioso carril bici que nos aleja del tráfico, para matar a mis compañeros.

Una vez duchaditos y comidos nos vamos al pueblo en busca de unos helados para completar el día. Mientras los comemos vemos como un noruego en una de estas motosilla eléctrica de inválidos cruza la calle por el paso de peatones a todo leche, al parar frente al supermercado kiwi le mete una leche escaparate de órdago, se baja todo lucho de la silla, entra, compra un refresco y se va, lo dicho el agua afecta a las cabezas.

La tarde nos trae un par de chubascos aislados y nos regala un arco iris precioso. De vuelta al camping lavamos las bicis que tenían barro para aburrir, hacemos una colada con la lavadora secadora del camping y nos preparamos una par de pizzas de ofertas que hemos comprado en el kiwi, Terminamos el día con galletas y nocilla noruega de marca “ poesia” que es toda una delicia, y lo dijo Joaquín sabina una vez La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión, y eso que el no la ha probado.

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Viaje a Noruega Día 2: Y los noruegos nos metieron un Gol.

La lluvia es el llanto del cielo: en sus ojos de enamorado con la tierra, concluye como la cólera del hombre con su amada: con lagrimas copiosas.

Eugenio María de Hostos

Los cielos azules se asoman entre las nubes tímidamente, como temiendo dejarlas escapar y perder algo de encanto de un país que asombra por su naturaleza. Por fin puedo salir de la tienda, sin mojarme, pasear por la orilla alfombrada de un césped tupido y generoso, la temperatura es algo fresquita para un español pero calurosa para dos abuelotes que a las siete de la mañana salen de su caravana para disfrutar de un bañito mañanero en el lago asombrándonos y metiéndonos el frío en el cuerpo a nosotros, Ayn Rand dijo una vez  Mantener una juventud que no se marchita es alcanzar al final de la vida la visión con la que empezó, me gusta pensar que si llego a esa edad yo también estaría en el agua disfrutando de un baño que viendo la felicidad de sus caras es de lo más agradable.

Pero ha durado poco el encanto seco de la madrugada noruega, nos ha dado el tiempo justo para desayunar y recoger el campamento comenzando a llover nada más ponernos en marcha rumbo a Gol. Pero esta vez dura poco y decide solo visitarnos de vez en cuando. Encontramos nuestro primer supermercado Kiwi, algo así como los Lidl en España, precios económicos para viajeros con pocos kroner, lo que nos va a permitir volver a ser vagabundos y tener una alimentación de lo más variada gracias a una marca first price que será nuestra preferida en nuestro viaje.

En una parada para estirar las piernas nos encontramos con un curioso cartel que marca + 35,6 y resulta ser el record de temperatura máxima registrado en noruega el 20 de Junio de 1970 en la localidad de Nesbyen en donde estamos. No puedo imaginarme este país con la temperatura de andar por casa en Julio.

En nuestro viaje vamos buscando el centro de noruega en donde se encuentran los parques nacionales y las rutas bonitas de MTB, las cascadas y los lagos impresionantes, pero como vamos con tiempo de sobra y no queremos renunciar a nada vemos que un cartel nos anuncia una zona para visitar, se trata de un cráter formado por la caída de un meteorito, como nos resulta curioso y el paisaje comienza a ser curioso nos desviamos para verlo.

En la carretera nos atienda una rubiaca preciosa de ojos azules impresionantes, que gran truco el de estas vikingas para que los hombres no pierdan la mirada en sus escotes, mientras ella va a por cambio otro rubiaco se nos acerca y nos dice que es el primer día de todo el verano que no llueve, joder que ánimos para nuestro primer día en noruega. El precio de la visita incluye una charla sobre la naturaleza de la zona y los meteoritos impartidos por jóvenes estudiantes seguramente. En la entrada uno les da la chapa a dos noruegos y en el interior de la tienda de recuerdos otra rubiaca más espectacular que la primera da la chapa en ingles a un pequeño mini grupo. Cuando termina se dirige a nosotros y nos da la opción de aburrirnos en ingles antes o después dar el paseo. La rubiaca esta rica pero su tono de vez me aburría tremendamente, no la hubiese soportado en Español mucho menos en inglés así que optamos por ver primero la zona y luego nos la explica, si puede claro.

Cuando la naturaleza está tan exuberante las sendas son preciosas ya que están perfectamente marcadas, las rocas son de origen volcánico y el paisaje resulta curioso.  Cuando apenas hemos recorrido un kilómetro de ruta nos encontramos un cartel que indica que estamos en el centro del cráter formado por el meteorito, algo que nos decepcionan a Samuel y a mi profundamente ya que no vemos agujero, ni meteorito ni leches, nos han cobrado 10€ por ver la pedriza noruega en versión de lujo, que cabrones estos noruegos.

Defraudados por la visita y con hambre, decimos hacer uso de las mesas para preparar la comida y nos metemos casi para el cuerpo un paquete de salchichas riquísimas que hemos comprado.

Gol es un pequeño pueblo tranquilo con un camping coqueto regentado por una noruega simpática, de especto rudo y campesino pero que nos hace un precio genial para alojarnos en su camping. El lugar es simplemente maravilloso, bonitas vistas y equipamiento de lujo. En información y turismo nos han dicho que la iglesia de madera que todas las guías anuncian en Gol, es una réplica y que la original esta en Oslo, la falsa esta dentro de un mini parque de atracciones así que esta vez no nos dejamos timar y visitaremos mejor la verdadera. Como es pronto y no llueve  Samuel y Jaime se van a subir un cuestón que da a una antena, a mi la verdad es que no me llama nada la atención y estoy tremendamente agotado por lo que me quedo duchándome en el camping y descansando.

Cenamos una pasta muy rica con chorizo español y algunas salchichas que sobraron de la comida y nos damos prisita en meternos en las tiendas ya que según cerramos las cremalleras las gotas de lluvia nos dan las buenas noches. Count Basie pianista y director de orquesta dijo Si encuentras un tema que suena bien esta noche, ¡tócalo todas las noches!  Y a mi la melodía de la lluvia para conciliar el sueño nunca me ha disgustado.

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