Camino de Santiago Francés etapa 7: Mansilla de Mulas – Astorga 73 km

Emprenderemos viaje, con el secreto dolor de que no habrá regreso a ninguno de los sitios en que fuimos felices.

Mario Payeras

Apenas pedaleo un centenar de metros desde la puerta del albergue hasta el puente sobre el río Esla en donde me encuentro sonriente como siempre a Fabio, el afable Italiano con el que compartí la subida a los montes de Oca enla Riojame lo vuelvo a encontrar cinco días después en la provincia de León.

El día se ha amanecido formidable, frío pero soleado, el viento apenas molesta y se rueda muy bien por el arcén de la carretera ya que el camino esta de barro hasta las trancas. De Mansilla de Mulas a León apenas hay21 kmen ligero ascenso que pasan muy rápido gracias a la compañía y la amena charla de Fabio que me cuenta cosas de su hogar al píe del Etna.

Una vez rodamos por los polígonos de León nos da alcanza el mañico, David que se une a nosotros para así poder disfrutar juntos de la catedral y de León. Al llegar a la entrada a la ciudad nos encontramos con el guiri, un ciclista que no sabemos su nombre ni su procedencia pero con el que hemos compartido algunos ratos, a la entrada de León el camino marca cruzar un puente y así lo hacemos, el guiri se adelanta y mientras nosotros avisamos a la pareja de Toledo para que no continúen por la carretera ya que se meterían de lleno en la autovía el guiri nos dice que el puente no tiene salida. David y yo no nos lo creemos continuando por el puente mientras vemos como el resto del grupo se adentra en la autovía que da acceso a León.  El camino por el puente algo mal señalizado si tiene continuidad y nos deja de lujo en las calles de León que nos conducen a una mercadona en donde desayuno. Tras reponer fuerzas nos volvemos a reencontrar todos frente a la catedral en donde nos repartimos por grupos para cuidar de nuestras bicis mientras el resto visita la catedral.

El guiri y Fabio deciden quedarse en León, David Y yo optamos por continuar viaje desando llegar pronto a Astorga punto que hemos puesto como fin de etapa dado que el cielo da señales de lluvia. Salir de León es un incordio como todas las grandes ciudades y por primera vez me equivoco de camino tomando el antiguo arcén dela N-120en lugar del desvío de lujo que he tomado las ocasiones anteriores y peor señalizado que ahora, en fin cosas de la edad.

Gracias a mi aplicación de tormentas del móvil veo que se acerca un chubasco bueno y nos da tiempo refugiarnos en una gasolinera lo que evita que terminemos calados y así compramos el pan para la comida. De León a Hospital de Órbigo hay poco que contar salvo el monótono rodar por el arcén de a nacional mientras vemos como los chubascos danzan a nuestro alrededor evitándonos.  Un buen tramo de subida hasta Villadangos del Páramo lo hacemos en compañía de un ciclista que ha salido a estirar un poco las piernas y se interesa por nuestro viaje.

Cerca de Hospital de Órbigo retomamos el camino para entrar por su largo puente de piedra que tal y como cuenta la leyenda fue protagonista de lances amorosos y torneos feudales. Esta población me trae gratos recuerdos de cuando dormí con Samuel y Jaime en su albergue disfrutando de una agradable tarde por sus calles, pero esta vez es pronto y queremos dormir en Astorga, nuestra siguiente parada. Hacemos un breve tramo por carretera pero el destino nos hace cambiar de opinión al punto de retomar el camino en el punto idóneo para disfrutar de unas vistas excepcionales de Astorga desde el mirador.

La ciudad nos recibe con una enorme concha símbolo del camino y su precioso palacio episcopal obra de Gaudí. Es pronto, muy pronto para dejar de pedalear pero estamos cansados y hambrientos. Astorga tiene un buen paseo y cosas que ver por lo que optamos por quedarnos en el albergue de San Javier, en donde tras ducharnos comemos tranquilamente y nos damos una vuelta disfrutando del palacio episcopal, de la catedral y su ayuntamiento. Al regresar al albergue nos encontramos con gran cantidad peregrinos que conocemos como el guiri, Fabio y un matrimonio de polacos de lo más simpático. Al volver de cenar con David nos encontramos con los Andorranos que se han dando una buena paliza y se les ve cansados que van buscando alojamiento para quedarse también en Astorga.

El Albergue de San Javier es una delicia con una especie de chill out en donde nos relajamos en compañía de más ciclistas en esta ocasión alicantino con los que compartimos las anécdotas y sitios que hemos disfrutado los últimos días cada uno desde nuestro punto de vista.

Estoy disfrutando de este viaje más de lo que me había imaginado disfrutando cada minuto, cada estancia y cada pedalada en compañía de gente maravillosa que ni me hubiese imaginado llegar a encontrar cuando inicias un viaje en solitario, ya lo dijo Voltaire La más feliz de todas las vidas es una soledad atareada.

 

 Fotos de la Jornada

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Camino de Santiago Francés Etapa 6: Frómista – Mansilla de Mulas 100 km

“El viento juega en la loma acariciando el trigal, y en el viento la paloma practica su libertad.”

Víctor Jara

De nuevo despierto en Frómista, pero esta vez es diferente a las anteriores, cuando mi destino era continuar el canal y veía con dolor en el alma como los peregrinos tomaban el camino hacia Carrión de los Condes. Pero está vez no, esta vez voy de peregrino y giro hacía la derecha la calle que tantas veces tome en sentido contrario, esta vez un cielo encapotado, algún peregrino perezoso y las calles mojadas me despiden de este gran pueblo que adoro.

Con los primeros kilómetros algunos claros me dan esperanza de disfrutar un día sin lluvia pero el viento se hace notar y se que quiere ser el protagonista del día. Castilla es para devorar kilómetros sobre la bici y avanzar veloz por sus grandes llanuras y sus eternas rectas, pero esta vez el viento se va a convertir en el peor de los puertos cuando no hay montañas cerca.

Los largos andaderos de esta zona del camino te permiten reflexionar, pensar, tal vez sea lo que llaman hacer tu camino interior y me viene muy bien para poner en orden mis ideas y sentirme feliz con cada pedalada que voy dando, con cada peregrino que saludas y te responde con una sonrisa cómplice de estar formando parte de algo que hacemos juntos, de peregrinos con sombreros naranja fosforito que se ven cientos de metros de distancia. Rodando porla VíaAquitanaen una de las áreas de descanso me encuentro de nuevo con mis compañeros de viaje en Andorranos y retomamos nuestras pedaladas juntos, ya se sabe que cuando hay viento lo mejor es rodar en grupo.

La lluvia por momentos hace acto de presencia, por el camino me vuelvo a encontrar a la pareja con la que coincidí en el alto de Mostelares, al final va resultar que el camino es un pañuelo. Dejamos atrás la provincia de Palencia para iniciar nuestras primeras pedaladas peregrinas en la provincia de León.  Sahagún con su espectacular puerta nos regala una de las típicas fotos peregrinas que sueles ver en la mayoría de blog sobre el camino, pero hace frío, llueve y Alexis prefiere rodar mas que estar posando para la posteridad. A la salida de Sahagún vemos venir un buen aguacero que lo evitamos bajo un puente, el viento es cada vez más fuerte y cada pedalada es un sufrimiento al punto de llegar a frenar la bici si no pedaleas y eso que el camino perfectamente asfaltado es en ligera bajada.

Las fuerzas se van debilitando así como la moral, nos hemos puesto un objetivo y es llegar a Mansilla de Mulas en donde pondremos fin a nuestra jornada peregrina. En calzada de coto hemos comprado la comida pero no encontramos un área de descanso a cubierto del viento y del agua en la que poder parar a comer.

Las tormentas nos rodean, pero tenemos la suerte de ir evitándolas mientras vemos como las columnas de agua riegan los campos de alrededor.

Al final en reliegos encontramos el soportal del ambulatorio en el que poder refugiarnos del viento y comer tranquilos, Mansilla de Mulas esta a un paso y no tenemos prisa. Mis compañeros de viaje se van en busca de un hostal mientras yo me alojo en albergue municipal de peregrinos.

Albergue muy sencillo, sin lujos pero de un trato muy agradable que compensa los “lujos” que puedan tener otros. En este albergue me encuentro con una pareja de peregrinos de Toledo que son todo pundonor, es su primer viaje cicloturista y están cometiendo errores de novatos, hoy lo han pasado muy mal llegando casi congelados al albergue, mientras me he dado una vuelta por el pueblo ellos ha visitado el médico y se han comprado unos buff y material para la lluvia. El camino les esta poniendo a prueba pero ellos son fuertes, donde muchos habrían puesto el punto final al viaje ellos han puesto un punto y aparte, nada que una noche de descanso y un ibuprofeno no puedan arreglar para al día siguiente ponerse en ruta.

Ceno con mis compañeros de ruta en su hostal y me retiro pronto a mi litera, cundo llego al límite de la hora de silencio la mayoría duerme en sus literas incluida la pareja toledana. Juan Rulfo dijo una vez ¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido. Y estoy seguro  que ellos el precio que hoy han pagado de sufrimiento les parece calderilla cuando se vean en Santiago a los pies de la catedral con su sueño cumplido, solo deseo que lo consigan.

 

 Fotos de la Etapa 

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Camino de Santiago Francés Etapa 5 : Burgos-Frómista 70 km

Me gusta rodearme de recuerdos, de igual modo que no vendo mis trajes viejos. A veces subo a verlos al desván donde los guardo y recuerdo los tiempos en que aún estaban nuevos y en todas las cosas que hice cuando los llevaba.

Gustave Flaubert

Los trajes viejos que tengo en mi vida son los caminos ya recorridos que de vez en cuando me llaman, esta bien conocer nuevos paisajes, vivir nuevas experiencias, pero con el tiempo te das cuentas que revivir viejos lugares con la experiencia que te da los años es como degustar un buen vino acunado por el tiempo.

Los alemanes que han dormido en mi zona de literas me han despertado a las 5:30 de la mañana, supongo que lo que tendrían que contarse no podía esperar a una hora más prudente. Burgos amanece entre sol y nubes, tengo ganas de rodar, de volver a revivir mi camino original de hace muchos años. La ilusión me embriaga, me siento tremendamente feliz. Los recuerdos comienzan a amontonarse en la memoria, el tiempo ha cambiado cosas pero no el suficiente como para no recordar lo vivido aquel verano. Entre Villalbilla y Tardajos adelanto a los dos Madrileños que conocí la noche anterior, apenas cruzo una par de palabras con ellos y continuo mi camino en busca del Bar en el que desayune en el 2004 y lo encuentro abierto en Tardajos, a orilla de la carretera en el desvío del camino. Desayuno un café con leche y dos donuts, que le den al colesterol por un día, me alimento de recuerdos pero el cuerpo necesita algo más sólido.

Tras desayunar y mientras me preparo para continuar la marcha, un orondo norteamericano saca un caja de plástico con una pegatina de la bandera de su país. La caja es una farmacia por la cantidad de píldoras y pastillas que contiene. El Grueso peregrino va cogiendo una a una cada tira de pastillas tomando una cada vez y dejando de forma ordenada la tira sobre la caja, lo hace de forma mecánica, sin pausa, sin mirar fruto de lo que seguramente han sido muchos años maltratando el estómago para hacer seguir funcionando el resto de su cuerpo, llegue a contar la ingesta de 12 pastillas que terminaron de entrar en su cuerpo con un largo trago de agua tras el cual guardo todas las tiras en orden de nuevo en la caja y me dirigió una sonrisa mientras se disponía a degustar un café solo con porras. Y yo me cojo de tener que tomar una pastillita al día, eso si que es el desayuno de los campeones. Pero lo mejor de todo es que viaja solo, tal vez sea una nueva lección que me da el camino, los miedos hay que vencerlos, no hay que dejar de disfrutar de la vida porque esta se nos ponga complicada, hay que luchar por nuestros sueños, por guiar nuestros pasos día a día hacía donde nosotros queremos, hacer realidad nuestras ilusiones o como mínimo intentar llevarlas a cabo.

La subida hacia Hornillos del camino la hago tranquilo, recuerdo como en el 2004 padecí tremendamente estas rampas y ahora las subo sin dificultad, me encuentro un bote de agua perdido por en el camino, lo engancho en las alforjas y un par de kilómetros después en lo alto de una de las subidas encuentro a sus dueños, un matrimonio catalán que agradece el detalle, “… siento que subieras con algo más de peso extra” me dice el marido a lo que le responde que así lo ha querido el santo, jejeje. En lo alto de la cuesta y con Hornillos del camino de fondo repito la foto que hace años decora una pared De mi habitación, me pasa un matrimonio belga con su hija, ellos mayores y ella estrenando los cuarenta seguramente, nos miramos unos momentos y sonreímos, como si el destino nos hubiese citado en esa colina, a esa hora, por un momento creí en los flechazos.

En la bajada les paso de nuevo, ellos bajan casi parados y yo demasiado rápido, nuestras miradas se buscan, se encuentran, se sonríen y se pierden juguetonas entre los verdes cultivos que alfombran la llanura castellana.

El camino juego a ser senda deliciosa para rodar en bici y disfrutar, pedaleo alegre, estoy disfrutando como nunca por una camino fantástico que me deja a los pies del monasterio derruido de San Antón, donde  dice la tradición que los peregrinos que pasaban bajo sus  arcos mejoraban su salud. Leyendas a un lado, es de las delicias que te encuentras en el camino que merece una parada para disfrutar de estas ruinas.

Al llegar a Castrojeriz, comienzan los nervios, tengo una cita con la historia, un reto conmigo mismo que he de saldar 8 años después, el Alto de Mostelares. En el camino del 2004 la cuesta me derroto apenas comenzó el camino a empinarse y me subí todo el alto arrastrando la bici, las alforjas y el orgullo jurando que volvería, más fuerte, mejor preparado y con ganas de venganza.

Mientras me acerco veo como el cielo comienza a ponerse negro, el alto quiere jugar sucio, pero me da lo mismo esta vez tengo kilómetros de sufrimiento en las piernas para defenderme. La cuesta es un kilómetro y medio al 12% que cargado con las alforjas es harina de otro costal, comienza fuerte, con un buen rampón como diciendo anda bájate, pero lo supero. Esta vez el camino está más arreglado y se sube mejor, me cuesta un mundo cada pedalada, el corazón me late en la boca y me siento morir, por un momento pienso en poner pie a tierra pero no, mi vida ciclista esta cosida a base de pequeñas derrotas, de pequeñas heridas que al final se transforman en grandes cicatrices y no estoy dispuesto a lucir esta sobre mi piel. La subida da un pequeño descanso en el pulso que mantenemos cuando me pasa un ciclista catalán que me da ánimos, comienza a chispear pero estamos cerca de la cumbre y veo como el ciclistas que ya ha alcanzado ha derrotado al monstruo desde arriba me anima mientras me graba con su cámara, aprieto los dientes en los últimos cien metros y corono el alto sin poner un pie a tierra, feliz como nunca, casi a punto de llorar me siento tremendamente orgulloso de mi mismo, de hacer lo que hago y de vivir la vida como la siento.

Mientras llueve de forma algo más generosa como al abrigo del refugio construido en lo alto, cuando cesa de chispear decido continuar y a la que salgo comparto unos kilómetros con un catalán que esta recorriendo el camino desde Cataluña, todo un máquina al que deseo buen camino al tener ritmos muy diferentes.

A la altura de de Itaro de la vega me encuentro con David un Mañico del que me han hablado los Madrileños y por fin coincidimos en el camino, vamos juntos hasta Boadilla del Camino en donde el ha decidido quedarse a dormir, yo decido comer en uno de esos rincones que tengo guardado en la memoria y me encantan, la noria de agua manual para que salga del caño de Boadilla, su esculturas de hierro y la compañía de uno de esos hospitaleros con carácter que aún intentan mantener el romanticismo del camino, pero que te hacen pasar un rato divertido y agradable.

Al terminar de comer veo que el cielo no me va a dar mucha tregua y ponga neumáticos en polvorosa para llegar seco a Frómista.

De nuevo el Canal de Castilla me acompaña, solitario, silencioso me regala unas bonitas vistas. Me alojo en el albergue estrella del camino, en donde te tratan como en casa, un albergue excepcional que no hay si te cuadra no puedes dejar pasar la oportunidad de dormir en el. Ducha reconfortante y toda una tarde en la sala común, junto a la chimenea calentito mientras fuera se desata una tormenta terrible.

Más tarde llegaran los peregrinos madrileños, y el matrimonio Belga con su hija, el destino ha querido que durmamos en literas contiguas, pero el amor es caduco y la tormenta ha rota la magia del camino, recuerdo una frase de Dostoievski La miré fugazmente. Todos los días sueño que por fin voy a encontrar a alguien. ¡Si supiera usted cuantas veces he estado enamorado de esa manera!

Fotos de la ruta

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Camino de Santiago Francés Etapa 4: Azofra – Burgos 93 Km.

¿Cómo se llama eso, cuando el día comienza, como hoy, y todo está arruinado, todo está destrozado, y sin embargo el aire se respira, y todo está perdido, la ciudad arde, los inocentes se matan entre sí, pero los culpables agonizan, en un rincón del día que comienza? Eso tiene un nombre muy bello. Eso se llama la aurora.

Jean Giraudoux

Ver un precioso amanecer nada más levantarme es para mí como una píldora de la felicidad. Me gusta disfrutar de los amaneceres y los atardeceres, tanto la luz que nace poco a poco o muere lentamente me producen un estado de paz interior que disfruto intensamente.

Mi compañero de cuarto se levantado muy pronto para dar cuerda a su caballo y que este pueda comer libremente una hora y media antes de partir, es su última jornada y está triste, le gustaría seguir en el camino pero tiene que volver a montar trenes que es lo que le da de vivir.

El día es espectacular, fresquito pero se rueda muy bien por unas pistas perfectas, rodeado de campos de cultivo verdes intensos que relucen bajo un cielo azul intenso, en la lejanía las cumbre de sierra cebollera lucen sus crestas nevadas, el paisaje es idílico, me encuentro pletórico, feliz de lo que hago, de donde de estoy y de lo que siento. El camino me ha cautivado de nuevo, ha limpiado mi alma, mis penas, mi pesimismo y mi stress acumulado de muchos meses de trabajo.

Santo Domingo de la calzada despierta cuando cruzo sus calles, algunos peregrinos perezosos comienzan su jornada, aprovecho la visita de un autobús de sevillanos para hacerme una foto con la figura de un peregrino antiguo, no tengo prisas, quiero vivir intensamente todo lo que el camino me ofrezca.

A la altura de Belorado me encuentro de nuevo con los Alexis y su compañero (no recuerdo el nombre) los Andorranos para abreviar y decidimos rodar juntos la jornada, son tremendamente simpáticos y es agradable su compañía. La subida al Alto dela Pedrajapor camino es una auténtica maravilla, se rueda por unos bosques de robles maravillosos en donde se respira una calma y una paz increíbles. En San Juan de Ortega nos damos un respiro y comemos frente al santuario un lugar increíble para reponer fuerzas.

Tras el almuerzo continuamos ruta y decidimos no bajar a Burgos por el asfalto de la nacional y continuar por el camino marcado para peregrinos a Pie que se interna en Atapuerca, lo que no sabíamos que esta variante traía un regalo envenenado en forma de puerto que se sube por un terreno técnico de roda fija en el suelo que de no ir con alforjas es de un disfrute increíble pero cargado las piernas se quejan algo más de lo normal. Pero no hay color y a pesar de tener que poner píe a tierra en alguna ocasión merece la pena el esfuerzo ya que la recompensa en la cumbre es inmensa como luce el cartel que es leído por el viento “Desde que el Peregrino dominó en Burguete los Montes de Navarra y vio los campos dilatados de España, no ha gozado de vista más hermosa como esta” y doy fe que superar el último obstáculo montañoso antes de las grandes llanuras es toda una gozada.

Durante la subida hemos coincidido con Fabio, un Italiano muy simpático que dijimos en Atapuerca que ya era todo para abajo y al llegar al alto luciendo nuestra típica sonrisa latina de ironía nos grita “ bajada, bajada, bajada, ja ja” ya no se fía de nosotros pero decide entrar en Burgos con nosotros. Las grandes ciudades son un horror pero hay que pasarlas y en esta he decido dormir. Paramos en el albergue municipal y hay plazas, es barato y tiene una pinta excelente. Los andorranos van en busca de un hostal, Fabio y yo nos quedamos en el albergue al lado de la catedral y en pleno centro histórico de Burgos.

Tras cenar y disfrutar de paseo nocturno por las calles históricas de  Burgos me encuentro con una pareja de Ciclistas Madrileños que también están haciendo el camino a la entrada del albergue, han tenido algunos problemas con su material ya que cargan con una cubierta comprada en el decatlón.

Cuando llego a la litera mis tres vecinos alemanes entonan ronquidos germanos, en plan tenor pero he descubierto que dormir con los cascos puestos y tu música preferida amortigua todo ruido externo. Cierro los ojos y caigo rendido mientras Leiva me canta al oído:

No voy a soplar las velas,
hoy vengo muerto, quiero gritar.
Los veranos en ruta
me salvan otro año más.
Nunca nadie supo la verdad.

Todos tus pasos son mis alas,
tus anhelos cada una de mis taras,
hay una luz, viene hacia aquí,
cógela al vuelo.

Que los vientos no traigan
siempre un nudo en la garganta
.

Fotos de la Etapa

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Camino de Santiago Francés Etapa 3: Los Arcos – Azofra 67 km.

“El mundo está en las manos de la gente capaz de ver las transformaciones del presente, de la gente con coraje para vivir sus sueños, cada cual de acuerdo con su propio talento.”

Paulo Coelho

 

El albergue de la abuela, me ha tratado de lujo. No tenia sueca con la que recrearme la despertar y si una francesa entrada en años con ronquidos de camionero. En el camino a la salida del pueblo de los Arcos hay un cementerio con un lema yo que fui lo que tu eres, tu serás lo que yo soy. Un lema que da que pensar, es como un ejercicio puesto por Santiago para meditar en el camino, un Carpe Diem peregrino que te ayuda a la búsqueda de tu senda interior. Muchos te dirán que el camino es una forma barata de viajar, un mero viaje deportivo, pero hacer el camino es algo más. Juanjo Alonso en su libro sobre el Camino de Santiago en MTB cuenta algo parecido a lo que yo siento haciendo referencia a unas palabras que le contó un monje en Nepal para alcanzar el Nirvana teníamos que conseguir la disolución de nuestro cuerpo material y fusionarlo con el alma cósmica que ordena y equilibra todas las cosas del universo.

El campo luce un verde intenso dibujando un paisaje de ensueño, a un lado del camino y en la lejanía entre las nubes puedo ver un viejo castillo en una colina lejana, preciosa y enigmática, ruedo feliz, ruedo en calma. Este es mi segundo camino de santiago en solitario, el primero lo inicie hace años en Burgos y me aloje en hostales, en esta ocasión he decidido que sean albergues de peregrinos, un pequeño detalle que cambia radicalmente todo el concepto de camino. Los peregrinos a pie suelen salir dos horas antes por lo que te vas cruzando con ellos uno a uno en los primeros kilómetros de cada etapa y al cruzártelos ves la alegría en su cara al saludarte y despedirte con un buen camino, durante unas horas compartimos hogar y eso para almas solitarias peregrinas es un lazo valido para generar afinidad

El descenso ha Logroño es rápido, por buenas pistas en las que me cruzo a gran cantidad de asiáticos con sus mochilas y la sonrisa permanente dibujada en la cara, para muchos será su único y gran viaje en la vida.

Cruzar Logroño no es tan divertido, si coincide con festivo y tienes que ir sorteando cientos de personas han salido a disfrutar de su lugar de recreo hasta el embalse dela Grajera, al final en el camino llegar a una gran población termina convirtiéndose en una tortura de la que deseas salir cuanto antes.

Una vez superas el embalse y su agradable cuesta de despida y recobras de nuevo la paz, rodando por caminos tranquilos es cuando ocurren los mejores encuentros. Primero veo de lejos dos ciclistas parados a un lado del camino al final de un subida, puedo ver como uno de los cuerpos se quita el culoté largo para ponerse uno corto con cierta premura al percatarse de mi presencia pero mi sorpresa fue poner caras y sexo a esas figuras, dos Noruegas impresionantes que me saludan con un hola ensayado y una sonrisa picarona por la pillada, pensareis que me estoy encontrando muchas nórdica en el camino, pero puedo aseguraros que esta repleto de gente y casi no hay españoles.

Decido comer en el cenador en el que Samuel y yo nos hicimos unos espaguetis la vez anterior, esta vez toca bocadillo con la compañía de dos inglesas que se dan un buen baño de sol. Tras la comida toca subir el alto de san Antón pequeña subida trialera muy divertida en donde me encuentro con dos andorranos muy simpáticos con los que compartiré un buen tramo de camino hasta Nájera, pueblecito que esta en unas jornadas medievales con multitud de actividades.

El cielo como cada tarde comienza a dar señales de tormenta por lo que decido quedare a dormir en Azofra, despidiéndome de mis compañeros de ruta. Este albergue es de habitaciones de dos personas y fue donde me quede a dormir con Samuel por lo que sabía lo excelente que es. Esta vez me toca dormir con un peregrino a caballo, un vasco muy divertido que me cuenta los días que ha pasado junto con su equino, como se sentía cocodrilo dandi cruzando Logroño por sus calles ante la mirada atónita de los transeúntes, no me quiero imaginar si el camino de Santiago pasara por Madrid capital y la tuviese que atravesar.

La tormenta cae generosa sobre Azofra, he tomado la decisión acertada. Paso la tarde en la sala común, leyendo y escribiendo, esto si son vacaciones.

Me siento como la pregunta que se hizo Pío Baroja Debe ser grande el asombro de esos hombres discretos, previsores y sensatos al ver a muchos que, sin preocuparse gran cosa por las revueltas del camino, van llevados en alas de la suerte por iguales derroteros que ellos, y que tienen, ¡los insensatos! , además de la satisfacción de conseguir un fin, cuando lo consiguen, el placer de mirar a un lado y a otro de su ruta y de ver cómo sale el sol y se pone el sol, y cómo brotan las estrellas en el cielo de las noches serenas.

Fotos de la Etapa 3

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