Camino de Santiago Francés Etapa 4: Azofra – Burgos 93 Km.

¿Cómo se llama eso, cuando el día comienza, como hoy, y todo está arruinado, todo está destrozado, y sin embargo el aire se respira, y todo está perdido, la ciudad arde, los inocentes se matan entre sí, pero los culpables agonizan, en un rincón del día que comienza? Eso tiene un nombre muy bello. Eso se llama la aurora.

Jean Giraudoux

Ver un precioso amanecer nada más levantarme es para mí como una píldora de la felicidad. Me gusta disfrutar de los amaneceres y los atardeceres, tanto la luz que nace poco a poco o muere lentamente me producen un estado de paz interior que disfruto intensamente.

Mi compañero de cuarto se levantado muy pronto para dar cuerda a su caballo y que este pueda comer libremente una hora y media antes de partir, es su última jornada y está triste, le gustaría seguir en el camino pero tiene que volver a montar trenes que es lo que le da de vivir.

El día es espectacular, fresquito pero se rueda muy bien por unas pistas perfectas, rodeado de campos de cultivo verdes intensos que relucen bajo un cielo azul intenso, en la lejanía las cumbre de sierra cebollera lucen sus crestas nevadas, el paisaje es idílico, me encuentro pletórico, feliz de lo que hago, de donde de estoy y de lo que siento. El camino me ha cautivado de nuevo, ha limpiado mi alma, mis penas, mi pesimismo y mi stress acumulado de muchos meses de trabajo.

Santo Domingo de la calzada despierta cuando cruzo sus calles, algunos peregrinos perezosos comienzan su jornada, aprovecho la visita de un autobús de sevillanos para hacerme una foto con la figura de un peregrino antiguo, no tengo prisas, quiero vivir intensamente todo lo que el camino me ofrezca.

A la altura de Belorado me encuentro de nuevo con los Alexis y su compañero (no recuerdo el nombre) los Andorranos para abreviar y decidimos rodar juntos la jornada, son tremendamente simpáticos y es agradable su compañía. La subida al Alto dela Pedrajapor camino es una auténtica maravilla, se rueda por unos bosques de robles maravillosos en donde se respira una calma y una paz increíbles. En San Juan de Ortega nos damos un respiro y comemos frente al santuario un lugar increíble para reponer fuerzas.

Tras el almuerzo continuamos ruta y decidimos no bajar a Burgos por el asfalto de la nacional y continuar por el camino marcado para peregrinos a Pie que se interna en Atapuerca, lo que no sabíamos que esta variante traía un regalo envenenado en forma de puerto que se sube por un terreno técnico de roda fija en el suelo que de no ir con alforjas es de un disfrute increíble pero cargado las piernas se quejan algo más de lo normal. Pero no hay color y a pesar de tener que poner píe a tierra en alguna ocasión merece la pena el esfuerzo ya que la recompensa en la cumbre es inmensa como luce el cartel que es leído por el viento “Desde que el Peregrino dominó en Burguete los Montes de Navarra y vio los campos dilatados de España, no ha gozado de vista más hermosa como esta” y doy fe que superar el último obstáculo montañoso antes de las grandes llanuras es toda una gozada.

Durante la subida hemos coincidido con Fabio, un Italiano muy simpático que dijimos en Atapuerca que ya era todo para abajo y al llegar al alto luciendo nuestra típica sonrisa latina de ironía nos grita “ bajada, bajada, bajada, ja ja” ya no se fía de nosotros pero decide entrar en Burgos con nosotros. Las grandes ciudades son un horror pero hay que pasarlas y en esta he decido dormir. Paramos en el albergue municipal y hay plazas, es barato y tiene una pinta excelente. Los andorranos van en busca de un hostal, Fabio y yo nos quedamos en el albergue al lado de la catedral y en pleno centro histórico de Burgos.

Tras cenar y disfrutar de paseo nocturno por las calles históricas de  Burgos me encuentro con una pareja de Ciclistas Madrileños que también están haciendo el camino a la entrada del albergue, han tenido algunos problemas con su material ya que cargan con una cubierta comprada en el decatlón.

Cuando llego a la litera mis tres vecinos alemanes entonan ronquidos germanos, en plan tenor pero he descubierto que dormir con los cascos puestos y tu música preferida amortigua todo ruido externo. Cierro los ojos y caigo rendido mientras Leiva me canta al oído:

No voy a soplar las velas,
hoy vengo muerto, quiero gritar.
Los veranos en ruta
me salvan otro año más.
Nunca nadie supo la verdad.

Todos tus pasos son mis alas,
tus anhelos cada una de mis taras,
hay una luz, viene hacia aquí,
cógela al vuelo.

Que los vientos no traigan
siempre un nudo en la garganta
.

Fotos de la Etapa

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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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2 respuestas a Camino de Santiago Francés Etapa 4: Azofra – Burgos 93 Km.

  1. ivan dijo:

    hola colega soy aquel ciclista madrileño de la cubierta el mas alto de los dos.q tal te perdimos la pista en fromista.ahi esta mi correo pa q si te apetece te pongas en contacto y ya nos ponemos al dia de como acabo la aventura saludos desde vallecas.

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  2. alakan dijo:

    Hola ivan.
    El mail facilitado me da error. 🙂

    Me gusta

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