Lo que sucede, hijo mío, es que para conseguir la entrada en la Gloria hay que soñarla primero. Y en este siglo XX los hombres sueñan poco. Están ocupadísimos y no tienen tiempo para estas cosas.
Víctor Ruiz Iriarte.

Tengo el despertador mental sincronizado a las 6:00 de la mañana y me cuesta dormir más allá de esa hora, desde mi placida cama montada en el interior de mi furgoneta, puedo oír el incesante paso de coches en dirección a Mombeltrán, a la 7:00 nos ponemos a recoger, para dejar el camping.
Cuando llegamos a Mombeltrán el aparcamiento uno y los pocos sitios del pueblo están copados, nos toca jugar de delanteros y aparcamos en el punto de penalti del campo de fútbol, que lo han habilitado como aparcamiento 2. Es un barrizal pero son los recursos que tiene esta localidad para poder gestionar tanto coche, muy bien organizado de 10.
Es prácticamente la hora de salida, apenas nos quedan 20 minutos para montar las bicis, poner los dorsales, localizar a Jorge y desayunar. Algo que conseguimos sorprendentemente, pero siendo los últimos prácticamente en tomar la salida, bueno tampoco es que vallamos a hacer tiempo.
El ambiente en la salida es muy bueno, el castillo y un pueblo que no deja de tener su encanto nos despide camino de sus agradables cuestas, al poco de salir primer tapón, cuesta manchar la bici de barro que luego salimos mal en las fotos, bueno es el comienzo risas y bromas, pero unos cientos de metros después de nuevo otro tapón, este por causa mayor, bueno al menos así lo veo yo, ya que la pendiente era tremenda y además parecía hielo de lo que escurría que nos costaba un triunfo subir empujando la bici sin resbalar. Una vez pasado la rampa infernal y cuando la cuesta solo es tremenda, los espartanos nos subimos a nuestra montura y por el carril de los valientes vamos progresando entre la procesión del divino empujador. Hay que ver qué alto esta Santa Cruz del Valle. Una vez dejamos el pueblo y la cuesta es más normalita los espartanos seguimos con nuestra cadencia patética de subir cuestas imposibles mientras nos pasan los feligreses del divino empujador, la marcha nos va dejando en un lugar que nos es conocido, de los últimos en donde se rueda tranquilo, hay risas y descojone de los que han llegado tarde y nos pasan como motos para recuperar el tiempo perdido.
La subida hacia Pedro Bernardo es una maravilla para los sentidos, el olor del campo, la paz a pesar de ser una marcha y sobretodo las vistas, las montañas nevadas, el verde intenso como color de moda y la niebla cubriendo un valle que despierta a un nuevo día. A unos dos kilómetros del avituallamiento dos lugareñas la mar de simpáticas nos animan, un rato de charla y una de ellas que no calla, me encantan las mujeres con esta vitalidad y que les apasione tanto la montaña como demuestra mi compañera de marcha. Llegamos al avituallamiento líquido y no puede ser, hay atasco para salir del avituallamiento, nos dicen que la entrada del sendero es muy estrecha, Jaime que nos había dejado para tirar, nos cuenta que tenemos como para media hora, nuestras caras son un poema.
Los organizadores conocedores de la metedura de pata, buscan una solución rápida y organizan una retirada a tiempo por una alternativa con capacidad para meter tanta gente sin pisar la carretera, lo mejor que somos la cabeza exploradora, los abanderados contra el barro que apenas llego el quad nos lanzamos a tumba abierta hasta enlazar por un barrizal tremendo que según lo vio sherezade me dijo a mi hay no me metes y se me cruzo de ruedas con salida de cadena incluida, me ha salido muy señorita, así que me toca bajar lo que bautizamos como la trialera nesquik a pata hasta que el barro fue más consistente tipo Ghost y como ella es muy Demi Moore pues tenía ganas de moldear sendero.
San Esteban del Valle nos regala algo típico de la zona, una rampa infernal, aderezada de barrito y guarnición de pedrusco tipo calzada romana, que superamos a base de coraje y ánimo de los lugareños, algún día regresare a por un trozo de alma que me deje en la puñetera cuesta. Pero alguna bajada divertida y el avituallamiento increíble que te dan en esta marcha te dejan alucinado, apenas llegas te ofrecen agua o isotónica y un sándwich de Jamón y queso, yo que estaba muerto de hambre me dio la vida junto con el pan de higo, que rico.
La subida de la centenera por carretea es dura, pero por camino es como un grano en el culo, primero te castiga con una subida tendida para después mostrarte ante ti, cientos de cabecitas balanceándose por unas zetas interminables que ascienden al cielo y piensas, pero ande van.
El silencio se ve roto por un lector del blog, del grupo sin pedrolos mejor a los que doy un saludo, conocedor de la subida ya avisa, lo mejor está al final antes de la carretera y si creo que cuando en ese punto fue cuando mi pulsómetro marco 170 pulsaciones, la virgen.
Nos abrigamos y nos toca bajar, bajar por una trialera peligrosa por el barro y las piedras traicioneras pero preciosa, después rampas de hormigón que hicieron hervir mis frenos mientras dejaba un aroma de ferodo quemado que le llegaba a Jorge para terminar disfrutando de una senda mega deliciosa para terminar en el río Arenal que bajaba alegre con cascada de regalo.

El Arenal como también se quería sumar a la competición vamos a ver quién la tiene más pina, nos regala sus cuestas de rigor y unas vistas fabulosas, que hay que decirlo todo. En el hornillo tienen la osadía de preguntarnos que sin larga o corta, y en un ataque de honestidad nos tiramos para Arenas que están cayendo cuatro gotas y el cielo apunta maneras. Entre el Hornillo y arenas nos refrescamos bajo una agradable lluvia que se volvió intensa entrando en Arenas, pero en el avituallamiento se cerró el grifo y salió el sol, así que otro sándwich de jamón y queso, Isotónica y bollito ya que no tenía fuerzas ni para abrir el pan de higo.
Cada vez veíamos más cerca la meta pero no podíamos imaginar lo que nos tenían preparado, otra ración de cuesta que me pasaron factura a modo de calambres en mi pierna derecha de los que me pude recuperar rápido.
Las fuerzas cada vez son más escasa y un participante tira su bidón al suelo derrotado, siendo recriminado por los participantes que vieron la escena. Por fin el castillo se deja ver y solo nos queda hacer la entrada triunfal junto a Jorge mientras Jaime nos anima desde un lateral de meta.
Toca reponer de nuevo fuerzas y bajo una tormenta intensa damos cuenta de la comida y la cerveza de los campeones, foto en la lona de la marcha y una grata sensación de haber participado en una marcha que piensa en el participante, está bien organizada y que me anima a ser apostando por ella.
Seguramente la larga se me haga muy larga, pero tenemos todo un año para entrenarla. Jorge Bucay dijo El deseo adquiere sentido cuando soy capaz de transformarlo en una acción, y si esa acción es montar en bici solo tengo que poner pies en los pedales para cruzar la meta de Candeleda 2017.

Track de la versión Corta MBT2016
Clasificaciones Marcha Corta 2016
Clasificaciones Marcha Larga 2016
Información proporcionada por el Facebook oficial
Fotografías ofrecidas por la organización
Todas las fotos tendrán un nombre de archivo que indicará:
– El número del punto donde se ha tomado la foto,
– Hora, minuto y segundo de la toma,
– Entre paréntesis, el número del dorsal o dorsales que aparecen en la foto.
Por ejemplo: P1-08h16m19s (119).
De este modo podemos buscar nuestras fotos insertando nuestro número de dorsal en el recuadro de búsquedas de la página de Dropbox (arriba a la derecha)



Nos despedimos tras rodar el rato que nuestras rutas comparten recorrido, pronto nos metemos de lleno en la senda de las Merinas y veo que cada vez las vías pecuarias están mejor señalizadas y tratadas, solo hay que esperar que los bandolas las respeten. Para evitar problemas con otro tipo de vándalos que se apropian de lo que no es suyo y reclaman para su uso privado los caminos de uso público optamos bajar la vía pecuaria en lugar del camino de romanillos. Dejamos atrás Villafranca del Castillos para sufrir las duras subidas que nos dejaran en el camino Villanueva del pardillo para esta vez si prepararnos subir la pestosa subida del aeródromo. Una vez que coronamos lo alto del monte toca disfrutar un rato por veredas divertidas y medio llanear hasta alcanzar la ermita de nuestra señora de la Soledad en Colmenarejo que da acceso al sendero de bajada a Valmayor, muy rápido y divertido que disfruto como hace años que no hacía.
Comimos en un café con pretensiones, tanto en sus platos como en los precios y continuamos nuestra ruta ya por terreno conocido de rutas típicas de largo recorrido hasta despedirnos en Majadahonda, donde Despistado tomo rumo al monte del Pilar y yo hacia Boadilla en donde no pude evitar disfrutar del sendero de bajada y como estoy muy mal de lo mío, viendo que podía llegar a los 120 kilómetros, amplio un poco la ruta por las sendas de la M-40 y el sendero de cuatro vientos para llegar muerto pero pletórico a casa. Hacía tanto que no disfrutaba una jornada tan intensa sobre una bici.


compañeros de viaje.
Llegando a chinchón vemos como muchos ciclistas sacan sus móviles para ir pidiendo asistencia, están fundidos y llegar al tren lo ven una odisea. Nosotros compramos un bocadillo, nos tomamos una Coca-Cola y nos vamos hasta la plaza del pueblo, en donde ya hay multitud de ciclista y una empresa está desmontando un evento deportivo. Comienza a llover tímidamente, hace algo de frío y el tiempo no invita a quedarnos casi una hora para hacer la foto de grupo por lo que optamos, al igual que muchos a dejar Chinchón camino de Ciempozuelos para tomar el tren.
regresamos a casa. La RedMtb es una buena idea, creo que hay que apoyarla, ya no solo porque es para fomentar y compartir con más gente una afinidad común, también es para invitar a conocer nuestra comunidad, trazar con nuestros track los recorridos por cominos y sendas que conducen a ellas y en definitiva enriquecernos todos un poco. El dramaturgo y poeta inglés Ben Jonson dijo El conocimiento es como el fuego, que primero debe ser encendido por algún agente externo, pero que después se propaga por sí solo.


Recuerdo que mi primera ruta larga de exploración en busca del camino a Navalcarnero termino en la entrada de Móstoles medio petado con mi vieja bici de Hipercor. Unos meses después, con un camino de Santiago de experiencia y mi querida GT me lance a descubrir los caminos del sur, entable amistad con un viejo amigo con el que comencé a quedar para montar y fue la primera ruta del Comando Sur.
La entrada a Navalcarnero es por el túnel tapiado del prometido tren a esta localidad, no puedo dejar de dibujar una sonrisa al pensar que más que construir una vía para que circule un tren, están construyendo una vía verde para que circulemos las bicicletas y seguramente de un error sacásemos el camino correcto al progreso de una población.


La ruta en sí, es una ruta para rodar, hacer kilómetros y disfrutar de la naturaleza, en los ratos que ruedas alejados de los puntos de acceso por automóvil con servicios como cafetería, se puede disfrutar de la soledad, de la bici, de los sonidos del campo y su aroma. Desgraciadamente en gran parte de la vía se ha perdido esta sensación y tan solo al final, llegando a Santa Quiteria puedes volver a retomar la vieja esencia de la vía.


