
Establece metas, desafíate a ti mismo, y alcanzarlas. Vive una vida sana y aprovecha cada momento. Elévate por encima de los obstáculos y céntrate en lo positivo.
Robert H. Goddard.

Establece metas, desafíate a ti mismo, y alcanzarlas. Vive una vida sana y aprovecha cada momento. Elévate por encima de los obstáculos y céntrate en lo positivo.
Robert H. Goddard.

Que en estas fiestas la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino y tu felicidad mi mejor deseo.
Lo imposible de ayer es la rutina de hoy. Espera hasta mañana.
Ken Robinson

Levantarse un Domingo en el mismo horario que un día de diario es duro, pero motivarse para largo plazo sin pequeñas metas que puedas disfrutar para mí sería una misión imposible.
Hace un par de años Jorge me animo a correr la carrera de 5 km de Papa Noel y descubrí un tipo de carreras divertidas en las que poder ir haciéndote a lo que es compartir un deporte con más gente.
Salir de casa en la oscuridad de la noche y caminar en el silencio del preámbulo de la madrugada, bajo la tenue luz de las farolas por unas calles en las que tan solo te cruzas con rostros cansados y ropajes festivos. Te das cuenta que estás dando el testigo a otra forma de disfrutar el fin de semana a otra forma de vivir la vida.
Viajar en un metro semivacío es una delicia, el dicho que ciertas ciudades nunca duermen lo puedes verificar, gente que viaja con maletas con toda una vida en su interior en contraste con Jóvenes que se acurrucan para dormir sujetando diminutos bolsos en los que apenas les entra el móvil.
Llegar pronto a las carreras es ver como se monta un evento, apenas hay cuatro corredores pero cuando te quiere dar cuenta una marea de camisetas blancas salpicada de alegres colores fósforito se hace dueña de la calle donde un reloj luminoso marca el tiempo que queda para la salida.
Hay buen humor, risas, nada de tensión, temo el primer kilómetro, pasarme de ritmo pero la marea te va acomodando, el sonido de cientos de zapatillas golpeando el asfalto, jadeos, gritos de volverse loco al pasar bajo los túneles jugando con el eco robado al estruendo de los motores para por unos minutos tomar la calle y la ciudad hacerla nuestra.
Voy demasiado atento al Pulsómetro, mi objetivo es acabar en 35 minutos, estoy empezando un deporte, no hay presión, solo ganas de disfrutar del momento, de vivir la carrera. La subida al edificio de telefónica me mata, me duelen las piernas pero pronto me repongo, empiezo a ir bien y acelero un poco hasta que le digo a Jorge que veo las carpas, el reloj y la meta, que vamos a bajar de esos 35 minutos y nos plantamos con un 34:22 muy lejos de ser un buen tiempo pero muy feliz de haberlo logrado.
La Carrera es genial, el ambiente y el fondo del movimiento #movember, merece la pena tenerla en cuenta cada año para aportar un poquito con tu ayuda y presencia.
Ken Robinson con el que he empezado la crónica citando una de sus frases también dijo: La primera limitación está en nuestra comprensión del alcance de nuestras posibilidades. Yo estoy trabajando en entenderme y lograr que mis posibilidades estén día a día más al nivel de mis sueños, no hay nada imposible si las herramientas para lograrlo son trabajo y esfuerzo se puede alcanzar.

Estoy aprendiendo la diferencia entre escapar de un sitio y saber hacia dónde escapas.
«El último refugio» (2013), Tracy Chevalier

Con los deberes hechos el día anterior dejando el coche en Valladolid y regresando a Palencia en tren, nos tomamos el despertar y el inicio de ruta con mucha calma. El día es fresco pero tiene un punto que a nada que demos tres pedaladas nos va sobrar cualquier abrigo que nos pongamos.
Mientras montamos las alforjas otro cicloturista nos comenta las dificultades para seguir el canal y lo mal indicado que está en algunos tramos, algo que nos sorprende ya que solo tiene que ir por la orilla, unas mejor, otras peor pero no es para perderse. Palencia da sus últimos ronquidos mientras los madrugadores se desperezan en sus puestos de trabajo, persianas que se abren, terrazas que se ordenan y desayunos que comienzan a desfilar por la barra del bar. Tras llenar los depósitos para nuestro viaje comenzamos a pedalear, una pareja de ancianos de metal pasan sus días a la sombra del banco corrido del parque, una máquina de limpieza urbana estaciona frente a la pareja llamando la atención del férreo anciano.
Nuestro viaje por el canal comienza frente al museo del agua y pronto los arboles de rivera se convertirán en la pieza ornamental monótona del viaje pero que seguro en días de calor todo un vergel de deliciosa sombra. Vamos ascendiendo dirección Alar del rey el origen del canal, las esclusas nos las encontramos de subida salvando los desniveles del terreno. Las esclusas son el gran atractivo del canal donde el agua despierta, cobra voz, velocidad dando vida al canal, despertándolo de una anodina y estática postal que hace de espejo al intenso azul del cielo roto por peregrinas nubes y al juego de colores otoñales de los árboles que juegan con la luz.
Una vez alcanzamos el Serrón donde se unen los ramales del canal, comenzamos a rodar por el que hemos elegido el ramal de campos, que yo no había rodado nunca, ahora si podré decir que he recorrido el canal al completo. En rutas como está siempre me pasa lo mismo, cuando el paisaje comienza a ser anodino la ruta pierde interés, Jorge disfruta rodando veloz, pero yo no le encuentro a mi bici de MTB el punto que si tengo con otras, nuestra relación es más fría y distante, no le encuentro el punto de disfrute que tengo con la de carretera, ni la pasión desenfrenada casi salvaje que vivo con la de Gravel, ella es como una fuck buddy para viajes donde como en este la ruta de calleja condicionaba la montura. Los pueblos pegados al canal van pasando, algunos presumen de ser uno de los pueblos más bonitos de España. El canal esta desierto salvo un puñado de pescadores diseminados por todo el canal. Nos quedamos sin agua tras la tentativa de encontrar agua o un bar para comer tenemos que racionar las cuatro gotas que nos quedan en los bidones. Reponemos agua al fin en Belmonte, cuando las fuerzas van estando justitas y la sed se acrecienta. Una sombra con frutos secos y gominolas nos da la vida, lo suficiente para terminar los últimos kilómetros que dejaran en Molina de Rioseco en donde nos cruzamos con el barco turístico a palas del canal que es todo un espectáculo.
Llegamos a la hora planificada, y decidimos optar por un plan conservador ya que los restos del huracán Lesly pasaran sobre nosotros entre la Madrugada y primeras horas del día y también dan agua. Un bocadillo en la estación de autobuses de Molina acompañados del encargado del bar nos hacen la espera más llevadera hasta que cargamos las bicis en el bus y realizamos el recorrido del día siguiente en su interior a mitad de precio que el de alsa.
Aunque no acierte con las rutas viajar siempre es positivo, aprendes, vives experiencias te haces mas grande como persona, hay que vivir para ir llenando de recuerdos nuestras vidas.
Carlos Castaneda dijo Contempla cada camino de cerca, entonces hazte esta pregunta crucial: ¿me lleva el corazón por esta ruta? Si lo hace, entonces el camino es bueno. Si no es así, es inútil. Solo en el camino encontraras la respuesta, viaja.

“Puedes preguntar a los clientes qué quieren, y después intentar dárselo. Pero, en el momento en que puedas proporcionárselo, ellos querrán algo completamente nuevo”
Steve Jobs

Es festivo pero el despertador y mi cuerpo no lo saben, 6:15 de la mañana y me pongo en marcha para acudir a mi cita con Jorge en Alcobendas donde he quedado para ir juntos en un solo coche rumbo al románico palentino.
Aguilar de Campoo nos recibe con un abrazo en formato aire, no muy frio pero pide que nos abriguemos hasta que la calefacción de la bici tome temperatura. Lo primero un recorrido en bici por aguilar, con la grata sorpresa que al dia siguiente hay campeonato de enduro en moto por lo que están montado un circuito en la plaza que promete dar espectáculo en un escenario magnifico. Nosotros empezamos nuestra ruta visitando el monasterio de santa Maria la real, y menudo instintito que tenían los alumnos de Aguilar.
Subir a la presa pone a las piernas en modo ruta, la temperatura corporal pide abrir cremalleras y los ojos atan en corto a la vista que se pierde en el magnífico decorado que forma el embalse de Aguilar. En este tramo hay otra zona del campeonato y el trasiego de pilotos es continuo, me gusta el olor de gasolina con aceite por la mañana.
Las pistas nos adentran en la ruta, en la paz del campo tan solo perturbado por un viento realmente incómodo. La segunda parada de románico palentino es la iglesia de Santa juliana (Corvio), especialmente atractiva por el paraje en el que está enclavada, se convertirán para mí en una de las preferidas de toda la ruta. El recorrido es una montaña rusa en forma de pista en la que se lucha contra el viento y contra la pendiente. Las siguientes iglesias de Matalbaniega y el desvió para ver la de Villavega de aguilar no nos llaman la atención en exceso. Saltan las alarmas al acercarnos a la granja solar, tranquilos nuestras burras no van electrificadas.
Los pueblos y las iglesias se van sucediendo, algunos desvíos nos obligan a esforzarnos por llegar al pie de la iglesia superando cuestas generosas. Me llama mucho la atención el ingenio y la creatividad locales, con auténticas obras de arte. Para destacar las de Barruelo de Santullan donde un ciclista a modo de veleta pedalea el firmamento y una cruz con leyenda nos invita a alojarnos si necesitamos cobijo. En este mismo pueblo los restos de un árbol tallado con dos caras y una lata a modo gorra nos despide.
En general las pistas son anchas, en buen estado y tramos que están dejando como una autopista con máquina. Queremos comer pero en el único bar que vemos en el pueblo no sirven bocadillos, por el resto de pueblos que pasamos vimos casas pero no gente, eso si no hay problema de agua en toda la ruta. A la atura de Barrio de san viviente la ruta comienza a tener algo de atractivo para disfrutar con la bici, el paisaje, el cruce de caminos bien señalado de rutas que te invitan a planificar y soñar con nuevas aventuras.
Como hemos salido tarde apenas nos hemos cruzado con otros bikers y tan solo un hombre mayor con su bici eléctrica nos ha pasado subiendo como si nada, me gusta el concepto la edad no perdona y se que terminare haciendo trampas en el solitario.
Con el desnivel del track oficial ya superado con creces afrontamos el final de ruta por una zona boscosa, con buenas subidas y tramos algo técnicos que tan solo jorge y yo con rígidas superamos mientras vemos que dos bikers con sus dobles lo hacen a pie, poder viejuno o experiencia. Uno de ellos me pregunta si queda mucho, algo que ya tampoco se valorar al ser virgen del calleja route pero le digo que falta subir a un mirador, a lo que me responde agotado… No, si yo no quiero mirar.
Cuando mis fuerzas y mi paciencia están al límite de una ruta que no me está gustando nada, el mirador de la presa de aguilar actúa de ibuprofeno para el alma y su paisaje me reconcilia con la vida. La bajada hacia la presa es divertida, pero entramo al pie de la presa, fuera del track oficial me dibuja hasta una sonrisa, bajadita que es cremita. Y el final con el fondo de la presa desahogando agua nos regala una bonita foto.
Terminamos muertos en el coche, algo decepcionados por una ruta que cumple su propósito pero para mi gusto muy soso y aburrido. Es una apreciación personal y el esfuerzo, dedicación e ilusión que se le ha puesto al proyecto merece que uno mismo le dedique una jornada de pedaleo y la valore en su justa medida seguramente yo esté en el porcentaje bajo de los que no volverían a realizarla. Ken Liu dijo en el muro de las tormentas tu destino es cambiar el paisaje, explorar nuevos caminos, desafiar lo que existe con lo que puede imaginarse.

Track de la ruta Track oficial de Jesús Calleja en Wikilock.