El camino está siempre marcado, pero no en un sentido fatalista. Cada instante, con la respiración, con la mirada, y con los días que se repiten, uno tras otro, se va decidiendo espontáneamente.
«Kitchen» (1988), Banana Yoshimoto

Un pequeño golpeteo en el techo de la furgoneta indica que la ligera lluvia de la madrugada pronosticada se ha retrasado unos horas y con el las primeras luces del día ha decido regar Asturías para mantenerla verde y hermosa. Desayunamos en la tienda base, que gran adquisición para poder acampar y estar como en cómodo, tampoco tenemos prisa, es la ruta más corta de todas y según JJ no muy dura, una jornada para mantener el tono en las piernas pero sin machacarlas después de la paliza de ayer.
Con los primeros claros que se van abriendo salimos del camping, salimos de Ribadesalla por la rampa que deja la población y hace años subí cuando participe en la marcha de lagos. Rodamos cerca de la costa, se nota la humedad del mar, su olor y con tan salo levantar la vista a tu derecha las grandes montañas hacia donde vamos a girar y poner rumbo hacia ellas. Cerca del desvió de Cuevas del Mar damos la espalda al mar para mirar cara a cara a las paredes que parecen infranqueables, tan solo vamos a subir 525 metros pero todos seguidos, uno de tras de otro y desde el nivel del mar.
La carretera es tranquila, arbolada y poco a poco cada vez mas pendiente, JJ me dice que le recuerda a nuestra ruta en Francia para subir el Tourmalet, el altimetro de mi GPS comienza a marcar los dos dígitos que tanto detesto, 10%. JJ me deja atras, el es ciclista y yo un triatleta obeso, vamos un inútil en tres deportes, pido perdón por ello a todos. La temperatura va bajando, pero el paisaje va subiendo enteros, como la pendiente con 11% y 12% en kilómetros que se me hacen interminables. JJ baja a rescatarme, a darme ánimos y le insulto, los ciclistas ya están acostumbrados son una panda de mentirosos que te engatusan con un » no, si es muy tendido», » no pasa del 8%». Coronamos el alto del Torno y disfruto como un niño el día de reyes el tramo
hasta el collada de zardón el otro alto que me dijo JJ habián metido en la marcha pero sin subir por nuestra cara que es realmente dura. Esta subida merece mucho la pena y más si hace un día asturiano, de neblina, temperatura agradable rozando el ponte el chaleco y la humedad en la calzada.
Sufro como un condenado toda la subida, me retuerzo en cada rampa que sube el 8% y el nuevo GPS que me marca los metros por ascender y lo que queda por coronar no ayuda tanto como yo creía. Quiero bajarme, parar, un breve descanso pero me lo niego a mi mismo, has venido a jugar, tienes fuerzas, pues tira hasta la cumbre, se para cuando se termina y esta ruta me esta enamorando, es una autentica postal de Asturias en bici.
La bajada sorteando vacas, pequeñas aldeas, casas rurales y una sonrisa algo helada pensando que estos días se los estamos robando al coronavirus me hace sentirme más fuerte, mas feliz y mas ciclista. Cruzamos Cangas de Onís, foto de rigor en el puente romano y toca sufrir la insufrible «bajada» hacia Ribadesella con el puñetero viento siempre plantando cara si bien hoy era algo mejor.
Hemos disfrutado, hemos vencido a un día poco propicio para la bici para los que vivimos en la meseta, al cansancio y la pereza. No ganamos una buena fabada de bote, una siesta, una paseo y una pizza para cenar algo picante por la guindillas pero
deliciosa. Nos acostamos pronto, al día siguiente toca la última ruta de nuestra escapada a Asturias, recuerdo la fresa de Walt Whitman de su libro Hojas de Hierba Ni yo ni otro ninguno puede recorrer este camino en tu lugar; Tú, sólo tú, debes recorrerlo no es largo, está a tu alcance; Quizá, sin percatarte, te hallas en él desde que naciste; quizá está en todas partes, en el mar y en la tierra. Cada vez me encuentro mas feliz de estar recorriendo este camino, ahora siento que estoy haciendo lo que quiero hacer.




San Juan de Beleño marca un punto de inflexión, dejas el pueblo y en pocos metros tienes que pagar el peaje por disfrutar este paraíso, la moneda de cambio la pendiente. Las rampas del 8% dan paso a las del 10% y estas a las del 12 mantenida durante un par de kilómetros que se hicieron eternos pero que una vez coronas te dejan ante un paisaje maravilloso. Nos abrigamos para bajar, un chaleco cortavientos que te da la vida y un bajada de ensueño curveando muy divertida hasta que JJ raja la cubierta con dos pequeñas piedras desprendidas de la pared de roca. Como la raja es pequeña reparamos y seguimos hasta un pueblo cercano a Cangas donde nos estemos un cachopo espectacular para dos en Casa Sánchez.



Toca dejar Arenas bajo un calor sofocante, toca dejar atrás una semana de viejas rutas recorridas por piernas viejas y nuevos ánimos. Regreso por el camino largo y lento, por el puerto Pico y por los pueblos pequeños de la Avila montañosa y espectacular que son una delicia. Al final como decía René Rebetez
Track de la ruta ( En breve no más Wikiloc, buscando un buen Hogar).





La lluvia es la excusa de hoy para salir tarde, salgo hacia el lado contrario del día anterior hacia Ramacastañas, la carretera es un tobogán, te pregunta ¿ como tienes las piernas.? Y te das cuentas que van con las luces de emergencia encendidas, si hoy fuese un vehículo sería una cosechadora, lenta, inmensa totalmente fuera de su hábitat. La carretera hasta Lanzahita me anima un poco, las piernas comienzan a entonarse al tiempo que el cielo se va cerrando, tímidas gotas acompañan mi entrada al pueblo. Duran muy poco, el GPS me marca el tramo de subida con su altimetría de colores, salgo del pueblo y comienza la subida, sin un beso, una caricia así para empezar un 10% el GPS marca la rampa en marrón, el color de te vas a cagar cuando lo veas en la pantalla. La carretera es de ensueño para los que tengan piernas, una pesadilla para los obesos con piernas de palo. Cuando piensas que este rincón tan idílico no puede guardar tanta maldad te regala rampas del 11 %, 12% y hasta del 13% llegue a ver en la pantalla alternando los colores rojo naranja y mi temido marrón.
Me siento flojo, algo mareado, como mi mega barra energética de clif sabor menta. Verificó que la alerta de emergencia está activa y el live track activo, bueno si peto me encuentran. La altimetría de Garmin me dice que el puerto termina un kilómetro antes de lo real, como los odio. Me cuesta terminar un mundo, corono, lento pero feliz.

