Las historias están en todas partes y las personas que esperan el momento ideal para empezar a escribir acaban con las páginas vacías.
Kate Morton.

Puede que fuese una mala posición durmiendo o simplemente un dolor muscular más en la zona de la rodilla. Quería subir al puerto del Pico, pero tanto Strava como mi cuerpo ya me dicen que soy un señor mayor, bueno no es cierto del todo Garmin me dice que tengo 20 años menos por mi estado de forma que mi deja de ser redonda por el perímetro abdominal, yo que creo que tengo un sixpack pero sin estrenar a un embalado y por eso abulta.
Total es mi último día en el camping, desayuno tranquilo, fresquito y sin prisa recojo todo, charlo con mis vecinos de parcelas y tras pagar decido alargar un poco mi estancia en la zona y para ello elijo Arenas De San Pedro y su embalse o pantano como lo llaman, algún día me tengo que interesar por la diferencia.
Todos los track de carrera, indican que la gente de la zona corre por el pantano y es que menuda maravilla de circuito tienen montada para correr. Zona llana, bien pavimentada, con sombra, da la sensación que iluminada por la cantidad de farolas y con un entorno espectacular que hacen que los kilómetros duelan menos.
Le di dos vueltas corriendo al circuito, no me atreví con la tercera y tendría que haber caído, pero se la di andando para sacar las fotos, la verdad es que ya en la segunda vuelta era puro sudor del calor que hacía y el dolor de la rodilla parecía decir para. Disfrute muchísimo la carrera y sin duda me gustaría repetir cuando vuelva.
Toca dejar Arenas bajo un calor sofocante, toca dejar atrás una semana de viejas rutas recorridas por piernas viejas y nuevos ánimos. Regreso por el camino largo y lento, por el puerto Pico y por los pueblos pequeños de la Avila montañosa y espectacular que son una delicia. Al final como decía René Rebetez Me zambullí como en una gran copa de champaña, en un mar de estrépitos y fragancias. Por eso jamás pude llevar la rutina de un intelectual y mis lecturas nunca tuvieron una disciplina demasiado rigurosa. Escribir y leer tenían que ser placeres. Hay escritores que interponen un escritorio o una biblioteca entre ellos y la vida. Yo tomé el camino del regocijo. Escribir era parte del viaje y yo me estaba asumiendo como viajero. Estos días escribiendo las crónicas me han servido para vivirlas dos veces y como una terapia que no sabía que necesitaba. Siento la chapa de estos días.
Track de la ruta ( En breve no más Wikiloc, buscando un buen Hogar).







La lluvia es la excusa de hoy para salir tarde, salgo hacia el lado contrario del día anterior hacia Ramacastañas, la carretera es un tobogán, te pregunta ¿ como tienes las piernas.? Y te das cuentas que van con las luces de emergencia encendidas, si hoy fuese un vehículo sería una cosechadora, lenta, inmensa totalmente fuera de su hábitat. La carretera hasta Lanzahita me anima un poco, las piernas comienzan a entonarse al tiempo que el cielo se va cerrando, tímidas gotas acompañan mi entrada al pueblo. Duran muy poco, el GPS me marca el tramo de subida con su altimetría de colores, salgo del pueblo y comienza la subida, sin un beso, una caricia así para empezar un 10% el GPS marca la rampa en marrón, el color de te vas a cagar cuando lo veas en la pantalla. La carretera es de ensueño para los que tengan piernas, una pesadilla para los obesos con piernas de palo. Cuando piensas que este rincón tan idílico no puede guardar tanta maldad te regala rampas del 11 %, 12% y hasta del 13% llegue a ver en la pantalla alternando los colores rojo naranja y mi temido marrón.
Me siento flojo, algo mareado, como mi mega barra energética de clif sabor menta. Verificó que la alerta de emergencia está activa y el live track activo, bueno si peto me encuentran. La altimetría de Garmin me dice que el puerto termina un kilómetro antes de lo real, como los odio. Me cuesta terminar un mundo, corono, lento pero feliz.

Una cosa es proponérselo y otra el poder dejar el mundo de la seminconsciencia, consigo dejar mi nirvana de mirada perdida y unicornio loco gritando de lado a lado de mi cerebro para ponerme a desayunar, vestirme de ciclista y casi dos horas después de lo planeado ponerme a pedalear. Dejar el oasis verde del camping y pedalear por el asfalto fue una bofetada de calor, de realidad veraniega, un té lo dije al unicornio que continúa dando vueltas por mi mente, ojalá vuelan pronto las voces.
donde los puertos de serranillos y Pedro Bernardo dejan de compartir tramo de subida, recargo de agua fría mis bidones y me hago fotos, miro el móvil, me distraigo en el paraje, se está genial. Hay que seguir, la carretera se despeja, se abre el telón de las vistas, el ibuprofeno del ciclista. El aire es agradable, ya no recordaba que las montañas tiene aire acondicionado. Serranillos es un puerto película cabròn ya que te enseña la meta y el purgatorio para llegar a ella, si lo aceptas sufres, pero en el último kilómetro cuando las fuerzas van justas y te sabes vencedor, puedes mirar hacia abajo y ver el campo de batalla, los kilómetros abatidos por tu tenacidad, por la fuerza que solo el deseo de coronar te lleva a completar la ruta. Ahora la foto en el cartel, no es una foto más, la tendrás mil veces repetida, pero esta es la de la nueva normalidad, la de la vida sin planes, donde cada día miramos de reojo si hay una vacuna de esperanza o una reclusión paliativa.

Con la sudada y caloret Alcorconero me voy una vuelta , por bajar unos gramos y animar a la abdominal a florecer en el terruño de mi abdomen.
El domingo decido madrugar y disfrutar con la bici, con Dora, mi bici de gravel me tiene enamorado. Bajo a la casa de campo, hasta el lago para ver el agua. No entiendo como me he podido meter a nadar en semejante charco y lo peor que tengo dorsal para Octubre en el triatlón de Santander series, pero me da que lo voy a dejar para 2021. Mis piernas responde pero a la vuelta las cuestas de la casa de campo de tapia y llegar a ellas me pasa factura. El calor es sofocante pero disfruto una salida de bici genial regresando por la ciudad financiera.

