Subida a Lagos de Covadonga Globera.

Hay un momento en la vida en que dejamos de mirar y nos dedicamos a ver. Ya no buscamos con los ojos. Fijamos la mirada en un punto del presente o del pasado y las imágenes llegan solas, repetidas, escuchadas. Es la vejez.

Alejandro Palomas.

Año a año repito rutas, lugares. ¿Me hago cómodo o busca la simplicidad fruto de la edad?. Quiero imaginar que hay un poco de todo, una mezcla de ganas con esencia de viejas fuerzas y un toque de ilusión. Los cincuenta son los nuevos treinta, y una mierda.

Quiero subir a los lagos de Covadonga de nuevo, esta vez con una gravel en mono plato y con un desarrollo que ni en mis mejores años subiría con soltura. ¿Será la crisis de los cincuenta? Yo no me he comprado un deportivo para ser mas joven, estar mas vivo, aferrarme a la vida, para eso ya tengo el triatlón. Soy consciente del paso de los años, cuando cada vez me es mas complicado motivarme para iniciar una aventura, un nuevo reto. He confesar que una parte de mi pide echar el ancla, encontrar un lugar donde fondear el barco de la vida y dejar reposar mi alma viajera física y disfrutar del sol del mediodía leyendo, pasar las tardes adormilado viendo pasar las nubes hasta el ocaso y disfrutando de mis recuerdos.

Pero este año una vez más solté amarras, tal vez con las ganas de guardar el recuerdo de lo vivido en imágenes. He encontrado las fuerzas y las ganas en el canal de YouTube para seguir adelante un poco más y he confesar que cada vez me cuesta mucho mas de lo que se ve en el vídeo terminar los retos o las rutas. Esta vez no me veo con las ganas y las fuerzas para salir desde Ribadesella en la bici para coronar lagos, o tal vez por la cantidad de veces que el año pasado lo hicimos JJ y yo. En cualquier caso subo en la furgoneta hasta el aparcamiento de Covadonga y así sacar una visita posterior al entorno que merece mucho la pena.

Entro en el aparcamiento y dos coches tras de mi lo completan, el día esta ideal para disfrutar de Asturias. Grabo la entrada para el blog y comienzo la ascensión con el replicar de las campanas de fondo, en la rotonda me quedo sin desarrollo ya no tengo mas piñones y creo que tampoco fuerzas, subo como puedo a golpes de ilusión, tiran de mi ganas por pasar un día en la montaña, de divertirme grabando una ascensión sufriendo como muchos de los que leen este blog lo hacemos dejandonos el alma en cada pedalada, pero disfrutando cada segundo entre jadeos de paisajes increíbles.

La carretera esta cortada a los vehículos particulares, pero es tal el volumen de tráfico de autobuses y furgonetas que de no estar cortado sería un atasco permanente. Tomo un respiro en el primer mirador llamado de los canónigos para ver las vistas a Covadonga, lo de mirador es un eufemismo ya que esta completamente cegado por la vegetación, que poco cuidamos la mayor industria de nuestro país, el turismo. Si esto fuese un producto el no poder disfrutar de las vistas sería una fallo de fabricación, una garantía, pero tampoco es algo que moleste mucho, tan solo es un mirador para los que suben andando o en bici, vamos los que no ha pasado por caja por lo que no cuenta. Me tomo un descanso, repongo fuerzas y veo la gran diferencia entre como subo yo y como sube un aficionado normal de bici, me siento hundido. Pero bueno total lo mío solo es para disfrutar, no tengo tiempos en Strava que superar y no me soy a sentir mal si subo 20 segundos mas lento o 20 minutos, a mi con llegar vivo a la cumbre y disfrutar de las vistas me vale.

 La subida por conocida, bueno como se ve en el video no tan conocida, no se hace mas llevadera, subo mejor de lo esperado, tal vez tenga mas fuerza y fondo del que pienso, a medida que gano altura me siento mas feliz, más fuerte y con mas ganas de terminar. Una vez que superas la huesera el paisaje gana protagonismos al sufrimiento, bueno no lo iguala o lo atempera, lo hace mas llevadero porque una parte de ti esta en paz. Cuando pienso que ya queda poca subida en un giro me encuentro encaramado en las alturas un autobús girando por la montaña, esta subida crece con los años, o mas bien mis piernas van siendo cada vez mas cortas para realizar estos esfuerzos. Dejo atrás el mirador de la reina, en bajada siempre me gusta hacer una pausa, que también la bajada se las trae. Queda poco, pequeña bajada en la que siento el aliento de la cumbre, hace algo de frío. El mastín que cuida el rebaño esta mas por pasar sus días descansando y se mueve lento, pesado, sin querer saber nada del mundo que lo rodea. Un último esfuerzo y los lagos ante mi de nuevo. Siempre me dibujan una sonrisa, seguramente porque es el fin de la subida, pero se que es por la felicidad del alma, algo dentro de mi ante paisajes impresionantes se siente en casa. No hay muchos turistas de autobús, se puede ir cómodamente y disfrutar de los lagos sin agobios ni incordio en los videos o las fotos.

En la bajada el tiempo asturiano toma protagonismos y comienza velar los lagos con niebla. Gracias por permitirme un año más disfrutarlos en su plenitud. Me abrigo y disfruto lo sufrido en la subida. El Mastín tirado en la carretera no permite al autobús avanzar no tiene muchas ganas de quitarse tampoco. En el mirador de la reina disfruto en solitario de las vistas, Rosalía luce preciosa en un entorno inigualable. Termino la jornada comiendo en el interior de mi furgoneta, fuera hace fresco y me doy de postre una vuelta por Covadonga, algo muy recomendable si llegas hasta aquí.

Luis Landero en “Hoy Júpiter” dijo La vida es sólo un soplo y un sueño, los años te atropellan, las edades vuelan, los imperios se desmoronan, cuando quieres darte cuenta hoy es ya mañana y mañana fue ayer. Yo siento el paso del tiempo cada día más rápido, pasan las estaciones, los años fugaces, toca disfrutar el tiempo de calidad.

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Crónica en video

Track de la ruta.

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Senda litoral de Ribadesella a playa San Antolín

Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.

«Voces» (1943)

Antonio Porchia

Comienzo mis vacaciones de verano desde Ribadesella, hace algunos años fue refugio de mi desasosiego mental y ahora regreso de nuevo buscando la calma, esa paz que se madura junto al mar, que se logra en soledad perdiendo tu mirada en un Cantábrico azul, en atardeceres que dejan entre abierta las puertas del infierno y dejan escapar el resplandor del fuego eterno. Busco dejar el estrés de la vida diaria aparcado unas semanas y disfrutar de mi tiempo como me lo pida el cuerpo, sin programar rutas ni objetivos. Atrás quedaron los días dorados de ruta a diario y más de 1.000 metros de ascensión, no se podía perder ni un minuto de las vacaciones. Ahora he aprendido que la vida se tiene que tomar como venga y que dicten los días.

Comienzo la ruta en el paseo marítimo, voy grabando el capítulo para el canal, sorteo paseantes y los jóvenes de la escuela de surf, me hubiese ser gustado surfero, me va su estilo de vida, pero ya gordo y calvo no encajó en el perfil. Me encanta salir de Ribadesella con la marea baja, las viejas barcas ancladas al fango y recubiertas de verdín van pudriendo sus días contando mareas. Son como juguetes rotos, ilusiones, proyectos, sueños varadas a un paso de lograr su objetivo. Dejo momentánea la costa, las montañas están envueltas en un halo de misterio, me tientan con sus encantos pero toca costa. Voy recorriendo el camino de Santiago en sentido inverso,los peregrinos me los voy encontrando con cuenta gotas, Peregrubar en la nueva normalidad tiene que ser toda una aventura. El camino del norte lo tengo pendiente desde hace muchos años, se que es impresionante pero siempre me ha dado mucha pereza por su dureza.

Asturias es verde y azul, una carretera solitaria me acerca a los acantilados del infierno, del frío gris al verde segado dibujando el camino en las praderas, al marrón tierra esculpido por pisadas, por rodadas por sed de curiosidad, por perderse en el infinito azul de sus aguas que encuentran bajo nuestros pies las rocas que lo contienen. Disfruto rodando por las sendas, por sus bosques, alternando pequeños núcleos poblacionales.

Visitó los bufones de Pria, donde el mar se hace voz, donde muestra su bravura golpeando incesante los acantilados. Es realmente impresionante verlo y eso que es un día de mar en calma, estoy seguro que los días de temporal tiene que ser sobrecogedor. al lado esta la playa de Guadamía que es todo lo contrario paz en una cala recogida.

Continuo la ruta por pisas solitarias con vistas al mar hasta que la senda se adentra hacia el interior buscando el bosque, la espesura verde para dibujar cúpulas de sombra sobre el camino. Recorro pistas estrechas por mementos senderos hasta encontrarme con un vergel de agua, olor y color que es una delicia donde me regalo una pausa en el camino.

Recorrer las sendas estrechas me dicen que es una locura para la gravel, pero es una delicia y si te gusta disfrutar de la bici este tipo de recorridos es flow en vena. La siguiente playa en visitar es la de Cuevas del Mar. Me trae grandes recuerdos del año pasado de los días que pasamos haciendo rutas con la flaca con JJ y nos vinimos un día a bañarnos a esta playa, pequeña y recogida entre grandes formaciones rocosas. Continuo la senda hasta la playa de la Guelgüa, una playa que me recibe con marea baja y es otra playa de estas cerradas, pequeñas donde el azul del mar comparte protagonismos con el verde intenso de la costa. El paisaje hacia al mar de esta playa es espectacular con una formación rocosa en forma de arco y en su fondo hacia la costa toda una explosión de agua dulce y naturaleza compartiendo protagonismo.

Mi siguiente parada es la playa de Gulpiyuri, una playa que he aplazado su visita los últimos dos años buscando una ocasión especial y sin lugar a duda esta era la ocasión ideal para visitarla. La playa no me me defrauda sin estar en su momento más espectacular por la marea pero aún así muestra una belleza increíble y si el día acompañase un poco más me hubiese bañado. Objetivo cumplido y sin lugar a duda creo que es una de las playas más bonitas del cantábrico.

Me voy sintiendo realmente agotado, este año no tengo fondo para grandes rutas y pocas fuerzas para rutas de desnivel medio, llego hasta la playa de San Antolín donde la ruta se cruza con la carretera de vuelta a Ribadesella y decido acortar la ruta, toma el camino de regreso por carretera. La gravel te permite esta polivalente forma de monta de la bici y disfruto en modo carretero la ruta que tanto me ha regalado en modo MTB. Termino la ruta por el parque natural del malecón de Ribadesella, un lugar de descanso para las aves en sus grandes rutas migratorias y donde existen observatorios para poder disfrutar de ellas.

Una gran ruta que recomiendo que recorráis sin prisa, disfrutando del paisaje y llenado todos los sentidos de sensaciones. Ya nos lo dijo Jacinto Benavente La vida es como un viaje por la mar: hay días de calma y días de borrasca; lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco. Un capitán que sepa cuando Izar velas, anclar el barco y dejarse mecer entre atardeceres y amaneceres.

Track de la ruta.

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Morcugravel: Subir Morcuera por pista por las dos caras.

Sueña, y sueña a lo grande! Solo sobreviven los sueños más grandes. A los otros los borra la lluvia y los arrastra el viento.

«El libro de los Baltimore» Joël Dicker

En una semana me voy de vacaciones para enfrentarme a gigantes, a rutas que están por encima de mis posibilidades físicas hoy en día por mi mala planificación de entrenamientos y con una nueva bici, radicalmente diferente a lo que he usado hasta ahora. De este cóctel de deso, sueño y agarrarme a una ilusión por crear contenido interesante disfrutando haciéndolo, al fin y al cabo que es de lo que se trata este blog.

Las sensaciones de la barranca fueron buenas, me lo pase increíble, pero falto dureza en la distancia, le falto a la ruta un par de puntos de sufrimiento para ver como mi cabeza es capaz de asimilar tanto sufrimiento. Le di vueltas y creo que di con la ruta perfecta, Morcuera por las dos caras un sube y baja que hace tiempo le tenia ganas.

Madrugo, empieza a no costarme tanto madrugar, comienzo a cambiar hábitos y rutinas que me ayudan, el propósito de una vida más tranquila mentalmente, el viejo sueño de vivir el “slow life” aún sigue rondando en mi cabeza, he empezado por la música pero pronto la cambio y marea radio de spoty, necesito un poco de viejas letras que fustigan almas.

Están arreglando la calle que va a la fuente del cura, aparco cerca de la carretera y bajo con la bici, grabo la entrada del video blog y comienzo a subir disfrutando de una temperatura ideal para montar en bici, casi para un biker mayor como yo de manguito y chaleco. Me haciendo al plato de 40 dientes, lo odio y lo amo a partes iguales, creo que he encontrado los tres piñones en los que soy feliz y voy con ellos de arriba abajo. La montaña sube, sube, sube y sube, retorciéndose la pista en curvas que dibujan dos dígitos en el altímetro, Rosalía mi nueva bici de gravel responde a cada pedaleada, firme sin dejarse intimidar ni subiendo ni bajando, tiene ese nombre por su carácter guerra, tiene garra y ganas de sacarla a pasear muchos kilómetros. Subo lento, pero creo que porque aún me estoy haciendo a la bici, podría ir un punto mas, ahora que le voy dando revoluciones al corazón, pero mi alma se enreda entre cascadas, tomas chulas y vistas extraordinarias, que dura es la vida del creador de contenido.

Llego hasta la barrera que pone fin a la pista, repongo fuerzas y comienzo a subir por asfalto, tocan dos kilómetros y Rosalía nota que el 8% de carretera no es lo mismo que en pista, se la nota más juguetona, como diría Zugasti esta saltarina. Ella puede pero yo no y me cuesta una vida llegar a la cumbre, primera foto con ella en el cartel y decidir si ya esta bien para un cincuentón o le damos caña, la miro y me pone mirada triste, quiere seguir jugando y nos lanzamos Morcuera abajo, disfrutado de los frenos de Rosalía y sus neumáticos que dan una seguridad increíble.

Pronto dejamos el modo carretera para volver al modo camino, a pistas increíbles con unas vistas al balcón de la sierra que esta detrás de la cuerda larga espectaculares. Voy alucinando con el enlace que he encontrado y enlace de lujo con mi track que un momento me sacaba de esta pista. Pronto me voy de nuevo rodeado de urbanitas que se quejan del calor, lo hace, y de lo lejos que están las cascadas. Descanso un buen rato a la sombra y tras reponer algo de fuerzas me pongo de nuevo en marcha.

La pista de la Morcuera por este lado de la montaña es más tendida, mas abierta pero también mas agradable de rodar, me encuentro con los forestales que están bloqueando la pista con el coche en medio y las dos puertas abiertas, al verme se apresuran para dejarme pasar sin problemas, nos saludamos y me confirma que estoy a mitad de camino con el rumbo correcto. Una sucesión de giros y largas rectas me dejan de nuevo en mi track, toca la maldición del ciclista, una larga bajada en una subida, perder lo que has ganado sin piedad para nada. El GPS marca que he ascendido 1.000 metros, la pista por algunos momentos se hace mas rocosa, más divertida. La vacas se cruzan en tu camino y el bosque deja el protagonismo a los pastos. Hace mucho calor y pequeñas ráfagas de aire agradable me dan un poco de respiro. No me queda mucho para decir basta, ya no queda casi gasolina ni puerto. Tiro de oficio y consigo llegar a la carretera tras dejar atrás lo que para mi fueron las peores rampas de toda la ruta.

Corono de nuevo, por segunda vez Morcuera. Me tomo un respiro en el mirador solo para mi. Dejo grabada la despedida para el canal de la ruta, tan solo queda dejarse caer, ahora nunca mejor dicho, con un 40 de plato no se puede correr mucho.

Creo que sigo haciendo lo que hago porque me mueve la pasión y aún algunas bocanas de la vieja ilusión por las grandes petadas en bici. Herbert George Wells escribió en La isla del doctor Moreau El brillo de las estrellas me produce, aunque no sepa cómo ni por qué, una sensación de paz y seguridad infinitas. Creo que es allí, en las vastas y eternas leyes de la materia, y no en las preocupaciones, en los pecados y en los problemas cotidianos de los hombres, donde lo que en nosotros pueda haber de superior al animal debe buscar el sosiego y la esperanza. Sin esa ilusión no podría vivir.

Track de la Ruta.

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Espectacular Vuelta a la Barranca con mi Megamo Jakar 20.

Siempre hay algo, alguien, un hecho, una historia, una película o un momento que determinan lo que sucederá después, lo que decidimos al cabo de una hora, de un día, de una semana o de un mes. Un detonante, el valor de alguien que se hace tuyo, que te muestra lo que no querías ver y te arrastra por un nuevo camino.

«Perdona pero quiero casarme contigo» (2009), Federico Moccia.

Vuelvo a mi segundo a hogar, a mi querida Barranca ahora abarrota de gente, de coches y de restricciones de acceso. Los fines de semana se han convertido en la diáspora urbanita hacia la naturaleza. No me quejo, yo soy uno mas que busca huir de la urbe hacia la libertad en las alturas, disfrutar del silencio acompasado de trinos y viento, del agarre de mis neumáticos en la tierra y de mi música preferida ahora como banda sonora para atenuar el sufrimiento en las largas subidas.

Aparco en la presa de Navacerrada y ya presenta un alto grado de ocupación, es realmente tarde para empezar una ruta y estoy lejos de los puntos preferidos de los Madrileños para adentrarse en la montaña, Ventajas de ir en bici. Que por cierto estreno nueva montura, una preciosa bici de gravel modelo Megamo Jakar 20.

Mi rutina ahora al comenzar las rutas incluye grabar la entrada para el canal de YouTube, cada vez me cuesta más ponerme en marcha, creo que ya voy notando la edad. Comienzo tarde, muy tarde y se nota en el trasiego de deportista que ya van por la mitad de sus rutas o las están terminando. La senda que bordea el embalse por su lado derecho dejando el dique a mi espalda esta mas bella que nunca, es espectáculo de color con lo presa de fondo a un buen nivel de agua. Disfruto muchísimo este tramo y el rincón arbolado del fondo del embalse donde el río alimenta de agua la presa.

Decido subir por la carretera para evaluar los piñones de mi nueva bicicleta, resulta increíble lo que le cuesta a la gente entender la palabra prohibido y completo cuando no pueden acceder al aparcamiento desde la carretera. Al estar el tráfico regulado ya que solo entran los que salen subo muy tranquilo y puedo disfrutar la subida como en los viejos tiempos cuando solo veníamos cuatro a la barranca y era salvaje, bella, adolescente para el turismo de fin de semana. Hago una parada en los embalses del comienzo, no suelen ser visitados salvo para los que iniciamos las ascensiones que parten de ellos. Mi siguiente parada es la fuente para tomar agua, tomar una barrita y algo de aire. El mono plato me esta matando y este año no tengo el fondo ni las fuerzas para subir. Estoy feliz, porque me descubro a mi mismos como hace 20 años cuando empece con esto de la bici. He vuelto a mis inicios, a la barranca con una bicicleta rígida con poco desarrollo y nada de fuerza en las piernas. Mientras subo una pareja me dice que la ponga motor, les digo que me falta presupuesto y se ríen, un poco mas abajo encontraran 20.000 euros en bicicletas aparcadas en la barrera, y no eran mas de 4 o cinco bicis.

La alegría de subir acorde a mis fuerzas toca a su fin, la pista se pone exigente a la altura de la fuente de la campanilla, me asombra la cantidad de trail runner que hay, ¿ será el nuevo boom de deporte de moda?, la verdad es que es mi siguiente paso, quiero intentarlo una vez tenga fondo de carrera en asfalto, y se que no tiene nada que ver pero algo de fondo corriendo tengo que tener. Sufro en las rampas como hacia 20 años, pero las subo. La bici es noble y mis años de experiencia se notan. Disfruto un rato breve del mirador, la de veces que he estado yo solo sentado un buen rato de las vistas y ahora es una atracción. Bajar con los neumático de 45 y los frenos de disco es otra cosa, bajo seguro, disfrutando de la bajada, de las vistas y de la bici.

Decido regresar al coche pasando por los senderos de Cercedilla, grabo unas tomas y no logro recordar el nombre del camino del Calvario, hace tanto que no lo subo que lo tenía olvidado en mi cabeza. Visito el árbol de la cadena, me resulta un rincón maravilloso de nuestra sierra con una historia muy bonita detrás ( en el video la cuento). Es tiempo de los regalos, de la tarta de cumpleaños, de disfrutar de lo sufrido bajando con calidad. Es tiempo de senderos.

Hace como siete años que no recorro de formo asidua estas sendas y la verdad mi memoria ya falla. Para eso tengo un GPS y un montón de rutas pero no tenia los track. Quería ir por la senda de las mariposas pero no logro encontrarla, o me equivoque o esta muy cerrada por falta de uso. En cualquier caso disfruto tremendamente con los pequeños tramos que encuentro y con la gran bajada hacia la presa de Navalmedio. Pero la crema de la ruta, el disfrute pleno son sus senderos hasta la fonda Real, una auténtica delicia, espectaculares para los que nos gustan las sendas estrecha reviradas con un sus sube bajas, mas bajas que sube y que nos dibujan una sonrisa increíble al terminarlos.

Y si para colmo, el final de la ruta es la parte izquierda de la presa, no se puede terminar con mejor sabor de boca una ruta. Mas senderos, mas giros con vistas sorprendentes de una presa a rebosar de agua y todo ellos en un día caluroso pero atenuado por viento agradable.

Doménico Cieri ya desvelo parte del secreto para ser feliz Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte. Nos complicamos mucho para disfrutar de la vida al máximo y nos olvidamos de vivirla.

Track de la ruta

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retyre una opción para adaptar tus neumáticos al terreno.

¿Te imaginas poder cambiar tus neumáticos a mitad de ruta y poder adaptar el agarre de tus ruedas al terreno por el que vas rodando?, pues gracias al ingenioso sistema de neumáticos con cremallera reTyre te va ser posible.

Re Tyre es un sistema de neumáticos modular, esto que significa. Su funcionamiento es básico se monta un neumático base que tiene integrada una parte de la cremallera en sus flancos, de forma que podemos elegir el taqueado a instalar y tan solo hay que cerrar la cremallera. Los neumático están disponibles en medidas de 26”, 27,5” ,28” y 29”

ReTyre One.

Es el modelo base que se tiene que montar si queremos usar el resto de neumáticos, es un modelo para su uso en carretera y desplazamientos urbanos. El dibujo del neumático esta optimizado para evacuar el agua y aportar seguridad en desplazamientos en mojado, así como su compuesto NXC que tiene una fricción en húmedo óptima.

Banda Gravel Chaser

Es la banda de rodadura adecuada cuando decides dejar el asfalto y vivir aventuras por caminos de tierra el fin de semana. Es un banda de rodadura polivalente que se adapta a terrenos naturales algo accidentados, caminos de grava y caminos forestales. Gravel Chaser es la piel ideal para tus aventuras en bicicleta y de fin de semana.

El taqueado central y de tracción permiten una conducción rápida, mientras que los tacos laterales están optimizados en angulo para dar tracción y seguridad en el paso de curva. El compuesto es de goma blanda y garantiza tracción optima incluso en terrenos mojados.

Banda Trail Rider

Diseñado en colaboración con ciclistas de montaña para garantizar resultados óptimos y asegurar el mejor equilibrio entre rendimiento, manejo y control todoterreno, en senderos técnicos, barro, suelo mojado y resbaladizo. Las características del Trail Rider también se adaptan perfectamente a la e-MTB.

El taqueado esta diseñado para agarrase a terreno suelto y garantiza un agarre optimo para frenar, acelerar y tomar curvas cerradas con seguridad.

 

Banda Winter traveler

Salvo que uses la bicicleta como medio de transporte todo el año y vivas en una zona con un clima que nieve durante algunos meses no es tu banda. Pero si es una buena opción para disfrutar de los pocos días al año que podemos disfrutar de la nieve en la montaña el fin de semana. Esta banda tellevará de manera segura del punto A al B en tu desplazamiento diario, incluso durante los meses de invierno. La configuración especial asegura que 4 pernos estén siempre en contacto con el suelo y asegura una baja resistencia a la rodadura.

 

Banda Ice Racer

La piel Ice Racer está diseñada para proporcionar el máximo agarre en carreteras nevadas en invierno. Los 300 tacos de carburo de doble compuesto aseguran 12 puntos de contacto únicos con el suelo. Con esta banda, podrá conducir con seguridad incluso en condiciones invernales extremas.

Si te preguntas por los precios, los puedes encontrar en su web https://buy.retyre.co/collections/skin

 

 

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