Globeando por Moralzarzal-Alpedrete-Collado Mediano y Becerril

“Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido.”

Charles Chaplin

Llueve, poco pero llueve, dentro de mi garaje con la bicicleta preparada veo como el suelo adquiere ese brillo húmedo que ya nos es tan familiar, espero a mi amigo JJ que aparece entre la lluvia. Sonríe y me dice, vamos por lo que comenzamos a dar las primeras pedaladas de este mes de Junio bajo la lluvia.

JJ hace 6 meses que no coge la bici por una lesión y toca globear un ratito, así que la ruta que podrás encontrar es una ruta de nivel muy sencillo.

Como se que a JJ le gustan los senderos le enseño la senda de moralzarzal, la cual esta repleta de vacas y como no, me encuentro con una viene hacia mi en sentido contrario, se asusta y en lugar de tirar ladera abajo, tira hacia arriba sobre unas rocas de forma un tanto inestable, por lo que paso acojonao bajo ella. La lluvia nos ha dado un respiro y ha dejado de mojarnos, tras el sendero bajamos por la pista trialéra y camino de la rotonda de alpedrete recordamos la anécdota de un día que volviendo de la silla de Felipe II, muertos de hambre, JJ que me dice emocionado “.Umm como huele a barbacoa” a lo que le respondo, J eso de hay es un tanatorio. Jejeje su cara fue un poema. Nos perdemos un poco por la primera urbanización de alpedrete, vamos dimos una vuelta al ruedo y subsanamos el fallo rodando por un sendero paralelo a la carretera. Cerca de Guadarrama le pregunto que tal va de fuerzas y me dice que justito por lo que decido no ir a Guadarrama y subir hacia Collado, el camino es un autentico río por lo que rodamos sobre su cauce mas de un 80%, este camino es muy divertido y con algunos pasos complicados que hacemos a pie.Nos cruzamos con varios quads y varias motos así como varias señales que rezan “ prohibido circular vehículos a motor” seguro que las oraciones de esas señales son para otro Díos con menos octanaje en las venas . El camino nos deja en un barrizal que las motos pasan con soltura pero nosotros nos calamos, nos encontramos con un biker muy simpático y nos indica de un sendero para bajar hacia Guadarrama que dice esta muy divertido. Tomamos nota y lo dejamos para una futura ruta.

En Collado Mediano reponemos fuerzas y afrontamos el subidón del depósito del agua con más pena que gloria ya que deciden las dos cadenas quedarse trabadas al hacer fuerza en el rampón, las transmisiones están muy castigadas por el barro y el agua.

JJ peta subiendo hacia el sendero que nos dejara en la presa, dejamos pasar a tres motos que salen del sendero, No me extraña que la sierra de Guadarrama necesite de protección cuanto salvaje hay suelto.

El sendero nos deja en la presa, la cual al 67,8 % de su capacidad presenta una imagen estupenda, recorremos su silueta por el sendero local y JJ cae por culpa de un tronco traidor.

Pasamos los arroyos y el tramo de piedras inquietantes y terminamos una ruta sencilla, tranquila y muy agradable en casa de JJ, disfrutandode una cerveza en su jardín, y lo que son las cosas solo nos ha llovido en la salida, bendita lluvia..

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Vuelta al Valle de la Barranca MTB

Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poesías en medio de la flores.”

Ding Ling

Mayo se ha empeñado dejarnos los pantanos bien llenitos, que falta nos hacia y se despide con su tónica habitual, lloviendo. Menos mal que este último sábado de mayo los claros se han hecho un hueco entre el mar de nubes y algunos tímidos y fugaces rayos de sol me animaban a vestirme de romano para montar mi fiel rocín de metal.

Hace frío, así que la mejor calefacción la cuesta arriba, por lo que comienzo a subir comino de la presa por el empedrado del río y continuo hasta la presa de Navacerrada, la que recorro por su margen derecha se dejamos el pueblo de Navacerrada al fondo. Me para unos instantes para ver una panorámica de la ruta y veo como las nubes pasan fugaces frente a mi, da la sensación que buscan su presa para calarle vivo, serán listas las jodÍas. Durante la madrugada la descarga de agua a sido tal que me despertó a las 5: 00 de la mañana dada la virulencia y cantidad de la lluvia, ahora el cielo esta en una especie de calma tensa.

Paso el puente de madera y escurre un pelín, cruzo dos arroyo y me mojo el culo, cachís, bueno al menos los pies están secos. Me cruzo con el primer ser humano del día, es una joven ama de casa que luce un chándal de colores claros y una barra de pan en la mano. Su cara de recién levantada, es un homenaje a la mujer guapa, sin artificios, con los ojos aún algo entornados, mirada en los dos mundos y los morritos al viento, dan ganas de besarla. Poco a poco van saliendo más habitantes de este pueblo serrano y todos tiene algo en común, un paraguas, seguro que eso significa algo.

Subo por la calle adoquinada por la que Pantani sueña algún día rodar en la París rogué o como se llame, esta húmeda y hay que redar con tiento. Subo por la pista de atrás de la barranca, vamos la puerta trasera esa que nos deja directos en el embalse del chiquillo, hay marcas de un bici que ha subido antes que yo así que sigo su trazada que es buena. Llego a la presa del chiquillo y me meto hasta la cocina, vamos el final del embalse para hacer una foto a la cascada, aquí hay unos escalones y como no, al bajar el segundo, bajo el tercero, el cuarto y el quinto de la culotada que me meto.

Repuesto del dolor en todo el orgullo continúo mi ruta hacia la zona de las presas del ejército del aire, pero no paro. Subo por la Senda Ortiz y me cruzo con varios Senderistas todos en bajada, el paisaje es impresionante y disfruto un rato de la presa de Navacerrada en una imagen de postal. Al final de la senda, para a tomarme un plátano y ver hacia donde continuo, voy bien y pienso en coronar la bola, pero unas nubes muy oscuras me hacen replantearme bajar hacia el calvario, así que tiro hacia el mirador de las canchas en donde disfruto de un paisaje excepcional. 7 Senderistas hembras a cual mas buena y su pastor, un macho dominante, joer que suerte tienen algunos, disfrutan de la montaña, del senderismo y con una compañía excepcional, y yo con la bici, pero bueno cuando voy andando tampoco la veo.

Gotas de un calibre considerable empiezan a caer, una persona normal habría tirado hacia casa, pero como uno esta pelín tarao decido bajar por la variante de la tubería, por lo que me pongo el chubasquero y comienzo el sendero de la tubería camino de su variante.

El sendero es muy técnico en tramos y decido no arriesgar bajándome en los pasos mas complicados. Corono la zona de Peña Horcón y ahora cae el agua con ganas, miro las nubes y parecen que ríen, como diciendo ya esta bien macho dos fines de semana tentándonos algún día te tenia que tocar. Lo malo no es el agua es el frío ya que tengo la manos entumecidas. Llego a la variante, bajo el sillín al mínimo y me tiro bajo la atenta mirada de unos 20 senderistas que al abrigo de una gran roca disfrutan de su almuerzo bajo la lluvia. La bajada la hago con precaución pero la disfruto a tope, las raíces son un peligro y tras algún pequeño susto decido tomarla más en serio.

El tramo final es un auténtico arroyo, por lo que estoy totalmente calado, decido bajar por la senda alakan y en uno de los pasos llenito de raíces yo decido ir por un sitio y pero la bici por otro, cruzada brutal y cuando estoy viendo que me caigo de bruces en un barrizal de los caros, jejeje me hago con el control de la bici y salgo del apuro, bajo un poco la velocidad de bajada y disfruto del río mientras lo diviso en las alturas, cuando llego a la vaguada y tengo que vadearlo el agua me llega por los tobillos y eso que voy montado, bajo por el pinar por la variante nueva que encontré el finde pasado y después por el sendero del canal, cruzo la presa bajo un buen chaparrón de agua y llego a casita con barro hasta las orejas y totalmente calado, como me gustan estos días de puro y autentico MTB.

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La Gran Cañada de la Pedriza.

Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.

Elías Canetti

Cuando me he levantado esta mañana, el panorama andarín se tornaba un tanto húmedo, por suerte desde mi casa tengo una amplia perspectiva de la sierra, por lo que entre tanta nube he intuido una zona en la que tal vez el tiempo me respetara y además en esa zona tenia pendiente una ruta corta, pero muy tentadora, La gran cañada de la pedriza, he sentido la alegría de mi corazón un vamos interior como nunca así que me he quitado la desidia y el pesimismo por haberme dejado solo mis amigos y me he plantado a las 10:00 en Canto Cochino.

La verdad es que no hacia día para adentrarse en la montaña y me encuentro el aparcamiento casi desierto, apenas me he cruzado con tres intrépidos bikers que se disponían a subir por las Zetas y he vuelto a maldecir por no traerme la bici este fin de semana, pero mi corazón me decía animo y adelante que disfrutaras. Los primeros pasos los doy con cierta desgana, ando por pista y eso no me motiva y para colmo en sentido contrario a toda la gente que me mira como diciendo y este “ande ira” por un momento pienso que he vuelto interpretar mal track y voy en sentido contrario pero mi track me marca la ida y la vuelta casi paralelas por lo que hay poco margen de error, voy bien. Los ríos, el fluir del agua siempre me animan y ver el Guadarrama tan crecido me dibuja una sonrisa, el ímpetu de estas agua en su adolescencia se vera pronto encauzada por el sosegado fluir de la meseta, pero me gusta verlo jugar, saltando entre las rocas rompiendo la calma del entorno como lo chiquillos en el recreo.

Por fin dejo la pista tras cruzar por un puente muy curioso y me meto en una senda pegada al río, su recorrido esta repleto de arroyos y de rocas resbaladizas pero el entorno es maravilloso, empiezo a disfrutar. Esta senda es el GR-10 que me dejara en la zona del Tranco. Aquí y tras subir por unas escaleras muy empinadas, cruzo una puerta metálica, pequeña, muy sencilla, quien diría que la entrada a este pequeño paraíso seria tan humilde y me encuentro un senda de apenas 50 cm que se abre paso por una pradera de un verde intenso que invita a tirarse en el su bordes están delimitados por jaras en flor y como decorado de fondo a un lado las canchas de Manzanares y al otro Manzanares el real, con el camping a mis pies.

La senda es complicada de seguir ya que se intercala por pasos rocosos que si no es por el GPS seria muy complicado encontrar el camino correcto, en uno de estos pasos apunto he estado de darme la vuelta pero me he dicho, bueno bajare a esta esa losa y cuando he bajado me he encontrado el sendero pasando entre dos moles, simplemente increíble, que pasada. La senda me deja en el collado de la cueva que con unas vistas increíbles del embalse De Santillana y del Castillo de Manzanares el Real me viene a decir, ves alma de cántaro como andar también tiene recompensas.

Me siento feliz y libre como hacia tiempo no me sentía, estoy realmente solo entre estas moles de piedra. En la pantalla de mi GPS veo estoy cerca del cueva del Ave María y me pongo a buscarla, pero es muy complicado, me caen cuatro gotas y decido volver a la senda que tantas alegrías me esta dando. Llego a donde esta el Caracol, genial y me encuentro por primera vez a seres humanos, je jeje, les saludo y continuo mi ascensión hacia la gran cañada, la roca se mete entre las rocas y es muy complicado seguirla bien, apenas hay hitos y me encuentro entre dos rocas inmensas sin salida por ningún lado y marcas de sendero erróneo por donde yo pienso que puedo ascender, empieza a llover algo mas fuerte hasta el punto de pensar en ponerme el chubasquero pero aguanto, pienso es solo una nube, y tienes que solucionar esto, miro bajo mi pie y veo la marca casi borrada que marca el rumbo de la ascensión, je jeje vaya ahora si coincide con la de mi GPS y por donde en principio parecía que no se podía subir resulta moderadamente sencillo y salgo de ese mini laberinto de rocas.

Por fin corono la gran cañada, tengo una gran sonrisa dibujada en la cara, quien se podía imaginar que entre tanta roca y ladera empinada podía haber esta pradera con su preciosa senda. Miro al cielo al tiempo que deja de llover, parece que la nube me guiña el ojo como diciendo, mueve el culo y vete pa el coche que ya no me aguanto. Veo que la gran cañada en línea recta me dejaría en el coche directo así que decido atajar y volver un día mas alegre. Me tomo un platanito y veo un rebaño de cabras silvestres a muy pocos metros de mí, continuo mi paseo por la senda y llego al borde de la gran cañada en donde tengo que elegir si descender por la senda de las carboneras (mi fabuloso track) o seguir unas líneas discontinuas que dejan en canto cochino. Miro las nubes y veo que hay cortinas de agua prácticamente rodeándome es como si alguien hubiese puesto un paraguas sobre mi, decida optar por la opción rápida y me bajo por un senda muy empinada pero deliciosa de recorrer, son torrenteras de agua que bajan hacia el río, algunas con mas aguas que otra, la senda es rocosa y no resbala mucho se baja muy bien, en uno de los giros, casi piso a tres cabras que se levantan asustadas pero no se van, me miran curiosas, me deben tomar por uno de su especio como diría cymrun o JJ, les hago una foto y completo el descenso hacia canto cochino, bajada Express que gracias al bastón la hago con una gran soltura.

Ya en el coche y con ropa limpia, repaso la ruta con el mini mapa de la entrada, la nube meona ahora si descarga con algo mas de alegría sobre nosotros, me lo he pasado de miedo, y un día que amaneció un tanto depre por no tener la bici para salir a montar y no tener compañía con quien salir a andar se ha transformado en una gran jornada de senderismo, breve pero muy intensa. Hacia poco había leído una frase de Eleanor Rooselvet que tenia apuntada para abrir una crónica pero creo que hoy es la perfecta para cerrarla ya que es lo que siento en este momento “Yo no podría, a ninguna edad, ser feliz estando sentada junto a la chimenea y simplemente mirar. La vida fue propuesta para ser vivida. La curiosidad debe mantenerse viva. Uno no debe nunca, por ninguna razón, volverle la espalda a la vida.”

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Vuelta a los Almochones, la Ladera de Maja la Luna.

“Si te acostumbras a poner limites a lo que haces, físicamente o a cualquier otro nivel, se proyectara al resto de tu vida. Se propagara en tu trabajo, en tu moral, en tu ser en general. No hay límites. Hay fases, pero no debes quedarte estancado en ellas, hay que sobrepasarlas. . . El hombre debe constantemente superar sus niveles.”

Bruce Lee

La primavera nos esta regalando fines de semana de recogimiento, cuando me levanto y veo el suelo mojado, miedo me da mirar al cielo. Pero hay que armarse de valor y desafiar a la lluvia, salir a la calle y sentirse libre, vivo.

Como el pronóstico para el fin de semana era lluvia todos los días no me subí la bici a la sierra, algo de lo que me arrepentí el mismo viernes al descubrir que la lluvia torrencial de Alcorcón era eso de Alcorcón, pero como como a lo hecho pecho y había decido salir a andar, me disfrazo de senderista y estreno mi bastón. La ruta elegida y dada que la mañana se ha levantado plomiza es el valle de la Barranca, que a pesar de haber recorrido de lado a lado siempre me quedan sendas y zonas por visitar.

Una de esas zonas que en mi mente esta como en los mapas antiguos inexplorada, en blanco el la zona de la presa de la Maliciosa o la Ladera de Maja la Luna. Mi curiosidad por incorporar nuevos senderos a las rutas de MTB me llevo a hacia dos años a cargar con la bici por esa ladera, pero hoy tenia un objetivo y era encontrar el sendero que une estos dos valles, así que a eso de las 10:00 ya estoy listo y comienzo a bajar por la pista de tierra de tierra que parte del aparcamiento del hotel la Barranca hacia la presa de los Almochones. Hace un frío que pela para la época en la que estamos y caen algunas gotas sueltas, una, dos, tres son tan solitarias y espontáneas que se pueden ir contando mientras caminas. Recuerdo que desde la pista se puede cruzar el Río y pasar a la otra pista que sube a la presa de la maliciosa por lo que yo llamo el sendero Vato, gracias tocayo por el aporte, pero es imposible cruzar el río sin calarte, esta muy crecido y lo que durante el resto del año es una arroyo o hilito de agua ahora es un fiero y desenfrenado arroyo que enviste con dureza las rocas del lecho.

Desisto al no poder encontrar un paso y tener que estar pasando la alambrada de un lado a otro. Un trago de agua en la mejor fuente de toda la sierra, la que esta al borde camino es para mí ya como un acto ritual.

La presa de Maliciosa esta preciosa, llena y con un arroyo que la abastece que ruge por no formar parte de su seno. La senda que desde el embalse sube hacia la maliciosa y comparte este tramo de la ruta es un arroyo, por lo que tengo ir buscando la trazada seca a los lados del camino, se ha levantado un poco de viento que susurra en las copas de los cercanos pinos que unido al ímpetu del agua en sus descenso brindan un concierto primaveral único en la zona. Llego a la zona del desvío de senderos, uno va hacia el alto de los Almochones y el otro continua hacia la maliciosa, lo continuo un rato para ir a visitar una zona con una cascada pequeña, pero el sendero es prácticamente un arroyo y mi calzado esta al limite de poder con tanta agua. Media vuelta y ascensión por el magnífico sendero que corona el alto de los Almochones. Sus vistas son extraordinarias y disfruto en su cumbre contemplado desde las alturas las pistas y senderos que me gusta recorrer con la bici.

Intento encontrar una bajada por su cara más sur pero no la encuentro por lo que decido bajar por los hitos que de forma magistral te conducen hasta la senda del arroyo de la maliciosa que enfurecido forja su cauce entre rocas aterciopeladas de verdín. Al llegar a la altura del según embalse del Ejercito del aire me encuentro que están celebrando una boda, un poco mas abajo tres buscando setas, si setas, y en la entrada un tío con un Halcón. Hago fotos de la boda y del de pájaro así como de un grupillo que esta grabando un corto al otro lado del aparcamiento entre las rocas con un reloj de pie al que le cambian la hora de forma continua, madre mía y luego se quejan de que nuestro representante en Eurovisión sea Rodolfo chikilicuatre.

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Parque Polvoranca-Senderos del Rio del Guadarrama por Boadilla.

Las nubes son como el deseo de la tierra. Ocultan el sol a quien anhela.”

Rabindranath Tagore

Siempre nos quejamos con amargura cuando no llueve, vemos los embalse vacíos, enseñándonos sus miserias, que a la postre serán las nuestras, pero cuando el cielo nos regala lo que parece en un futuro será un bien escaso como es el agua, parece que también en parte nos fastidia. En mi caso he de confesar que estaba un poquito harto de tanta agua, pero cuando el día ha salido radiante, una sonrisa se me ha dibujado en la cara.

Ayer Mon y yo decidimos salir y pusimos una hora de quedada las 9:30 en el parque polvoranca, la ruta era lo de menos, lo importante montar, hablar y divertirnos. Con esa intención salimos de orillas del estanque rumbo al tres aguas, como la ruta que tenia en mente era larga decidimos hacer una variante más corta, al final nos han salido 61 Km. en algo mas de 3 horas, y ponemos rumbo al tres aguas. Soportamos con buen humor salir de Alcorcón algo tedioso y por fin rodamos en la paz de los caminos, en los que podemos apreciar que apenas hay barro. La verdad es que nos duro poco esta absurda percepción ya que apenas unos kilómetros después estábamos deslizándonos por el primer barrizal, bajamos hacia Boadilla como siempre y descubrimos que nos han regalado un curva de tierra nueva, gracias administración que detallazo y bueno en amena charla cruzamos parte del monte de Boadilla rumbo hacia el campo de golf. Como hoy estamos curiosos y además me despisto en giro decidimos investigar donde nos deja un camino y no amargarnos la existencia con la opulencia de estos nuevos ricos golferos.

Todo un acierto que nos deja muy cerquita de la rotonda de unas de las urbanizaciones más tristes de Madrid, ¿No dicen que el dinero no da la felicidad? Pues a esta le sobran Euros.

Bajamos por sus pistas y senderos totalmente embarradas nuestras ruedas tienen el triple de agarre jejeje menudos balones y vamos cruzándonos en cada giro, para colmo me he quedado sin poder cambiar y tendré que hacer toda la ruta a plato mediano.

Los senderitos que nos dejan en el Guadarrama son un pasada y disfrutamos como niños, jugando con el barro entre nuestras ruedas. El sendero nos deja en el margen del Guadarrama y lo seguimos tranquilamente, tenemos una media de 17 Km/h algo impropia de nuestra globleria por lo que le ponemos rápido remedio al asunto. Tras disfrutar los senderitos del campo de golf nos perdemos en una nueva variante que nos deja en la urbanización el bosque, aquí tomamos un refrigerio tranquilamente, mientras vemos que el cielo empieza a poblarse de nubes con muy mala leche o mejor dicho con mucha agüita, por lo que nos ponemos pies en los pedales y a darle.

La urbanización del bosque es como un catálogo de pechos de un cirujano plástico, los hay voluminosos, desafiantes a la ley de la gravedad, pequeños esféricos, como pastelillos deliciosos, y naturales, sueltos, salvajes que te miran con sus ojillos duros embutidos en esas camisetas ceñidas. Algún día comentaremos los culos que se ven en estas urbes pero eso será otra historia.

Cuando encontramos una pista/sendero para evitar ser arroyado por motos de gran cilindrada o todo terrenos de los buenos. Hacemos una parada técnica para que mon. marque el territorio, mientras yo veo a los kart dar vueltas a un circuito, le digo a Mon que no salpique y el me dice que esta lloviendo jejeje, que humor mas gore. Bajo la lluvia cruzamos un puente y saludamos a unos carreteros que están resguardados bajo la marquesina de la parada del autobús, nosotros continuamos, mientras ellos ríen. En apenas 100 metros dejamos de mojarnos y reímos nosotros jejeje, para volver a mojarnos 25 metros después hasta que coronamos el paso bajo la M-50 en el que por fin le sacamos la delantera a la nube.

Mon podrá llegar a su casa con una nube pisándole los talones y seguro que con una sonrisa ya que le hemos sacado un buen día de bici a un sábado en principio un tanto incierto.

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