La Gran Cañada de la Pedriza.

Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.

Elías Canetti

Cuando me he levantado esta mañana, el panorama andarín se tornaba un tanto húmedo, por suerte desde mi casa tengo una amplia perspectiva de la sierra, por lo que entre tanta nube he intuido una zona en la que tal vez el tiempo me respetara y además en esa zona tenia pendiente una ruta corta, pero muy tentadora, La gran cañada de la pedriza, he sentido la alegría de mi corazón un vamos interior como nunca así que me he quitado la desidia y el pesimismo por haberme dejado solo mis amigos y me he plantado a las 10:00 en Canto Cochino.

La verdad es que no hacia día para adentrarse en la montaña y me encuentro el aparcamiento casi desierto, apenas me he cruzado con tres intrépidos bikers que se disponían a subir por las Zetas y he vuelto a maldecir por no traerme la bici este fin de semana, pero mi corazón me decía animo y adelante que disfrutaras. Los primeros pasos los doy con cierta desgana, ando por pista y eso no me motiva y para colmo en sentido contrario a toda la gente que me mira como diciendo y este “ande ira” por un momento pienso que he vuelto interpretar mal track y voy en sentido contrario pero mi track me marca la ida y la vuelta casi paralelas por lo que hay poco margen de error, voy bien. Los ríos, el fluir del agua siempre me animan y ver el Guadarrama tan crecido me dibuja una sonrisa, el ímpetu de estas agua en su adolescencia se vera pronto encauzada por el sosegado fluir de la meseta, pero me gusta verlo jugar, saltando entre las rocas rompiendo la calma del entorno como lo chiquillos en el recreo.

Por fin dejo la pista tras cruzar por un puente muy curioso y me meto en una senda pegada al río, su recorrido esta repleto de arroyos y de rocas resbaladizas pero el entorno es maravilloso, empiezo a disfrutar. Esta senda es el GR-10 que me dejara en la zona del Tranco. Aquí y tras subir por unas escaleras muy empinadas, cruzo una puerta metálica, pequeña, muy sencilla, quien diría que la entrada a este pequeño paraíso seria tan humilde y me encuentro un senda de apenas 50 cm que se abre paso por una pradera de un verde intenso que invita a tirarse en el su bordes están delimitados por jaras en flor y como decorado de fondo a un lado las canchas de Manzanares y al otro Manzanares el real, con el camping a mis pies.

La senda es complicada de seguir ya que se intercala por pasos rocosos que si no es por el GPS seria muy complicado encontrar el camino correcto, en uno de estos pasos apunto he estado de darme la vuelta pero me he dicho, bueno bajare a esta esa losa y cuando he bajado me he encontrado el sendero pasando entre dos moles, simplemente increíble, que pasada. La senda me deja en el collado de la cueva que con unas vistas increíbles del embalse De Santillana y del Castillo de Manzanares el Real me viene a decir, ves alma de cántaro como andar también tiene recompensas.

Me siento feliz y libre como hacia tiempo no me sentía, estoy realmente solo entre estas moles de piedra. En la pantalla de mi GPS veo estoy cerca del cueva del Ave María y me pongo a buscarla, pero es muy complicado, me caen cuatro gotas y decido volver a la senda que tantas alegrías me esta dando. Llego a donde esta el Caracol, genial y me encuentro por primera vez a seres humanos, je jeje, les saludo y continuo mi ascensión hacia la gran cañada, la roca se mete entre las rocas y es muy complicado seguirla bien, apenas hay hitos y me encuentro entre dos rocas inmensas sin salida por ningún lado y marcas de sendero erróneo por donde yo pienso que puedo ascender, empieza a llover algo mas fuerte hasta el punto de pensar en ponerme el chubasquero pero aguanto, pienso es solo una nube, y tienes que solucionar esto, miro bajo mi pie y veo la marca casi borrada que marca el rumbo de la ascensión, je jeje vaya ahora si coincide con la de mi GPS y por donde en principio parecía que no se podía subir resulta moderadamente sencillo y salgo de ese mini laberinto de rocas.

Por fin corono la gran cañada, tengo una gran sonrisa dibujada en la cara, quien se podía imaginar que entre tanta roca y ladera empinada podía haber esta pradera con su preciosa senda. Miro al cielo al tiempo que deja de llover, parece que la nube me guiña el ojo como diciendo, mueve el culo y vete pa el coche que ya no me aguanto. Veo que la gran cañada en línea recta me dejaría en el coche directo así que decido atajar y volver un día mas alegre. Me tomo un platanito y veo un rebaño de cabras silvestres a muy pocos metros de mí, continuo mi paseo por la senda y llego al borde de la gran cañada en donde tengo que elegir si descender por la senda de las carboneras (mi fabuloso track) o seguir unas líneas discontinuas que dejan en canto cochino. Miro las nubes y veo que hay cortinas de agua prácticamente rodeándome es como si alguien hubiese puesto un paraguas sobre mi, decida optar por la opción rápida y me bajo por un senda muy empinada pero deliciosa de recorrer, son torrenteras de agua que bajan hacia el río, algunas con mas aguas que otra, la senda es rocosa y no resbala mucho se baja muy bien, en uno de los giros, casi piso a tres cabras que se levantan asustadas pero no se van, me miran curiosas, me deben tomar por uno de su especio como diría cymrun o JJ, les hago una foto y completo el descenso hacia canto cochino, bajada Express que gracias al bastón la hago con una gran soltura.

Ya en el coche y con ropa limpia, repaso la ruta con el mini mapa de la entrada, la nube meona ahora si descarga con algo mas de alegría sobre nosotros, me lo he pasado de miedo, y un día que amaneció un tanto depre por no tener la bici para salir a montar y no tener compañía con quien salir a andar se ha transformado en una gran jornada de senderismo, breve pero muy intensa. Hacia poco había leído una frase de Eleanor Rooselvet que tenia apuntada para abrir una crónica pero creo que hoy es la perfecta para cerrarla ya que es lo que siento en este momento “Yo no podría, a ninguna edad, ser feliz estando sentada junto a la chimenea y simplemente mirar. La vida fue propuesta para ser vivida. La curiosidad debe mantenerse viva. Uno no debe nunca, por ninguna razón, volverle la espalda a la vida.”

Track de la ruta

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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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Una respuesta a La Gran Cañada de la Pedriza.

  1. Garbu dijo:

    Macho, como lo vives, si señor…eso es pasión.

    Pues no conozco la zona donde has estado, sin ver el track, porque la Pedriza para mi son todo recuerdos de crío, cuando el padre de un amigo que era bombero nos sacaba todos los sabados de casa para llevarnos a sitios insospechados.

    De la pedriza recuerdo bañarme en la congelada Charca Verde, subir hasta el balcón del diablo o adentrarme por la grieta creo que del Yelmo.

    Me alegra desconocer tanto la Pedriza porque asi tengo algo nuevo donde enamorarme.

    Gracias por las fotos y textos!!

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