Tal Vez los Idiotas encuentren la felicidad.

“Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos.”

Madre Teresa De Calcuta


Tal vez nunca sepa sus nombres, ni porque se forman, solo se que me gustan. Me siento feliz cuando puedo disfrutar de una mañana soleada sobre un manto de nubes, sobre un mar de calma, de sueños pacientes que esperan a la noche para acomodarse en la almohada y con un susurro de sus labios transportarte a un mundo mágico, idílico.

Siempre me quejo de que no me gusta repetir rutas, de que se me termina Madrid para andar, que cada vez me queda menos por descubrir, que equivocado estoy. Nunca podré repetir una ruta como nunca podré beber dos veces del mismo río, siempre cambia algo, siempre me sorprende algo, siempre tengo nueva compañía con la que compartir las vistas o con quien conversar. Tal vez nunca encuentre prestado un corazón en el que guardar la ropa de entretiempo de mi alma, ni necesite comprar otro cepillo de dientes porque solo tengo mi cama o de vez en cuando, ese pequeño trozo de paraíso en el que poder acampar y disfrutar de una noche estrellada. Tal vez solo el viento quiera atusar mi pelo y el rocío de la mañana humedezca mis labios con un beso tempranero.  En realidad que más da,llega un momento en el que miras a tu alrededor y tienes cuanto querías poseer o estas camino de ello, pero es falso, he visto sonrisas de paz interior disfrutando de una paisaje espectacular cuando un atardecer ha teñido de oro el horizonte, sin buscarle la etiqueta a la tarde ni preguntar los kilates de la puesta, al final disfrutamos con lo que nos llena el corazón y de vez en cuando nos  humedece los ojos, somos esclavos de nuestras pasiones y prisioneros de nuestros vicios. Tal vez algún día cambie y me aburra estar horas y horas andando por el campo. Tal vez me aburra de mi propio discurso anodino de búsqueda de la libertad, de mantener firme unos valores que ya nadie valora, solo me aferro a la certeza de que soy un idiota, un idiota en busca de la felicidad que cuando piensa estar cerca de ella la ves desvanecerse entre la bruma o como cerrándose las puertas del metro ante ti se te queda mirando al otro lado del cristal con la mano abierta, ten fe, puedes leer en unos labios que se alejan engullidos por un túnel infinito.

Tal vez esta no es la crónica de la salida del martes que quería escribir, pero que más da, las crónicas son solo retazos de una vida, retales con los que componer una mortaja de recuerdos, justificantes de un tiempo consumido para cuando nos traicione la memoria y tengamos que mirar por el retrovisor de los años. No estoy ni deprimido ni triste, hoy me gustan las fotos en Blanco y Negro, hoy necesito ser simple.

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La ruta de los Desamparados, rozando la tragedia.

«Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.»

Benjamin Franklin


Con el regustillo de la ruta de las caras aún en los labios nos desplazamos unos 10 kilómetros hasta el dique de la presa de Buendía en donde dejamos el coche.  Cruzamos el dique de la presa y nos encontramos con la indicación mostrándonos el rumbo hacia la ermita de los desamparados por el cañón del Guadiela. La pista en perfecto estado nos invita a disfrutar de un paseo tranquilo por esta prisión natural que tiene cautivo al precioso río Guadiela. Lo primero que te llama la atención son sus aguas ente un azul turquesa y  un verde esmeralda, la verdad es que el día no tiene nada de luz por lo que no podemos disfrutar de la belleza que en un día radiante puede lucir este entorno. Algunas espigas secas de las que se usan para decorar jarrones pueblan una parte de la orilla, hacemos unas fotos y José me coloca una en la mochila a modo de antena, para pillar cobertura de satélites, jejejejeje.  Uno de los track que me he bajado de Internet me marca un desvío por una subida en zetas imposible, ya que no solo nos costo encontrar la entrada del presunto sendero, es que este se perdía constantemente por una ladera con una pendiente brutal en la que teníamos que ir sorteando maleza y paredes de roca. Decidimos volver a la pista y seguir disfrutando del agradable paseo mirando de reojo la medio pista sendero que se intuye al otro lado de la orilla.

El puente de Pontón comunica las dos orillas del Guadiela, este puente restaurado en el 2009 ha sufrido los embates de riadas históricas  y conecta las sierras de En medio y Santa Cruz, a nosotros nos da juego para hacernos unas fotos y disfrutar un rato del entorno del río. La pista tiene algo de transito de coches ya que las orillas están plagadas de pescadores que te miran con cara de mala, muy mala leche cuando pasas hablando. El cañón se va estrechando y las paredes nos invitan a sentir su tacto. En la otra orilla una colonia de buitres vigilan como carceceleros el cañón desde las alturas, Gracias a los prismáticos de Pedro los podemos disfrutarlos de cerca, tanto sobre las rocas como volando sobre nosotros. La pistas se corta para el tráfico rodado y tras una fuerte bajada se nos presenta maravillosa la ermita de la virgen de los desamparados, un lugar mágico y con leyenda ya que cuentan que en el siglo XVI un soldado trajo la imagen de la virgen desde Valencia a la iglesia de Buendía. De allí desaparecería en varias ocasiones para aparecer en el Sitio junto a la ermita conocida entonces como del santo cristo del Amparo, a orillas del río Guadiela. Por ello la iglesia esta dedicada a esta virgen milagrosa. Y la verdad es que la virgen no tienen nada de mal gusto ya que desde que pisas este lugar se respira paz, tranquilidad, armonía y lo único que te apetece es sentarte en uno de los bancos con los que cuenta el area y disfrutar de un entorno maravilloso. Visitamos la ermita y comemos tranquilamente mientras vemos como unos pescadores lanzan sus artes de pesca a la captura del Lucio. Nos despedimos de los pescadores para continuar nuestra ruta en buscas de las vistas que nos pueden ofrecer las cumbres de la sierra de enmedio cuando dos embarcaciones rompen la paz del río, una de ellas se para justo frente a los pescadores a escasos dos metros de las boyas que flotan casi pegadas a la pequeña barca. Los tripulantes del barco miran algo en la zona del motor, uno de los pescadores susurra “ … estos son gilipollas” para continuar lanzando un alarido “ Jeeeeefeeeeeeeeeeee, que estamos pescando”, el de la barca en plan chuleta le responde “… pos y las cañas”, esto agota la paciencia de los pescadores, uno le grita al de la barca señalándose un orificio nasal “… aquí jefe aquí la tengo metida ”, el primero que le había llamado la atención muy exaltado le grita “… joder esta es la caña no la ves ( un pedazo caña que pa no verla ), el hilo va para allá (señalándole la dirección del sedal )y la boya la tienes flotando delante, joder” el de la barca por fin ve la bolla y arranca moviendo la barca unos metros mas a la izquierda de los pescadores, pero que no quedan muy satisfechos ya que el de la nariz le comenta a su compañero “… no si todavía le lanzo una plomada que lo espabilo “. Dejamos la ermita subiendo por una rampa de las buenas de las que te sacan los colores y el aliento pero que a cada paso te regala una vista más espectacular que la anterior del cañón.

La niebla apenas nos da una tregua de unos minutos para disfrutar de una paisaje alucinante ya que desde la cumbre puedes disfrutar del cañón del Guadiela y del embalse de Bolarque. La senda por la que andamos es muy estrecha y esta muy sucia ya que esta zona sufrió un incendio y nadie se ha preocupado aún en limpiarla.

La niebla nos va envolviendo, siendo cada vez mas densa, el paisaje que  se deja  ver entre restos de árboles quemados que lucen aún las cicatrices mortales de las dentelladas del fuego sobre su tronco son dantescas y nos producen un gran pesar, El paisaje que nos rodea se nos antoja espectacular por lo poco que hemos visto y no podemos hacernos una idea de cómo sería luciendo en su plenitud con toda su cubierta vegetal intacta. Tenemos que tomar una decisión, podemos regresar por donde hemos venido o recorrer toda la cuerda de la sierra de Enmedio hasta el Dique del embalse, como las pistas nos aburren optamos por la opción sendero.  A pesar de lo complicado que es andar por este terreno medio salvaje y desolado, la senda de vez en cuando nos asoma a precipicios que algunos de mis compañeros son capaces de pasar simplemente porque no se ve el fondo que presumimos es muy, muy profundo.

La niebla es cada vez más espesa y algunas gotas sueltas nos asustan un poco, apenas nos queda una hora de luz y estamos a mitad de camino hacia ningún sitio, mis compañeros creen que es mejor intentar alcanzar la pista antes de que la oscuridad nos sorprenda, estamos andando entre niebla, por una senda que se pierde cada cuatro pasos que das y la mayoría de las veces sorteando árboles caídos y camas embarradas de jabalíes donde se rebozan. En mi GPS tenía dibujada una bajada de emergencia por si esto ocurría pero la había descartado ya que el perfil me decía que era una bajada brutal y seguramente terminase en un Barranco.

Decidimos optar por esta opción y emprendemos una bajada por un terreno muy escarpado sin apenas una trazada que nos indique por donde ir, Teresa esta preocupada, teme que con la oscuridad quedemos perdidos en mitad de la sierra y junto con José se pone la primera buscando una salida a un laberinto de piedras y ramas infernal, Teresa es de cuerpo frágil, pero de voluntad férrea con unas ganas de vivir y sentirse vivía impresionantes, un medico tras un reconocimiento puso en su ficha “ valorar ingreso hospitalario”, si la hubiese visto trepar por esas rocas tendría que recapacitar sobre sus conocimientos en medicina, ya que cualquier mujer con más cuerpo o más “salud” que teresa se habría hundido. Cuando pido que todos permanezcamos unidos y no  andar desperdigados oímos como Teresa nos dice que se ha quedado atrapada entre dos rocas, que no puede salir, Bajo junto con José en su ayuda, el la coge la mochila desde abajo y yo la ayudo desde arriba, pero prácticamente sale ella sola una vez que se vio libre de peso. Bajamos unos metros y nos encontramos con lo que nos temíamos una pared en la que el descenso sin equipo de escalada es complicado y peligroso, lo peor, es que podemos ver la pista a escasos 80 metros de nosotros. Nos hemos metido en un problema y gordo, nos reunimos todos y valoramos nuestra situación, Teresa se muestra nerviosa y preocupada, quiere llamar al 112 pero le decimos que solo nosotros podemos salir de donde estamos, Noe lo pasa mal, pero mantiene la calma, Pedro quiere buscar una salida junto con José hacia la derecha pero sería Bajar mucha pendiente para volver a subirla y bajar de nuevo pero con un resultado incierto. Les digo que la única opción de salir es por donde yo tengo dibujado el track, que les voy a sacar del apuro y les doy unos estimaciones de tiempo, mejor pronóstico dos horas, peor pronostico cuatro. Le cambio el frontal a Teresa ya que el mío no vale para nada y con el suyo tengo 30 metros de visón para ir desgranando el terreno.  La noche ya es cerrada y la niebla pasa veloz sobre nuestras cabezas, la luz del frontal muestra el vaho que desprenden nuestros cuerpos, levanto la vista y la luz me muestra una escenario desolador, solo veo rocas inmensa delante de nosotros en las que habría que trepar por ellas para sortearlas. Tengo suerte y encuentro una especie de reguero, lo continúo y me va subiendo ladera arriba entre las moles de piedra, el silencio en el grupo es absoluto, solo algún quejido por golpes o por no ver el terreno que se pisa, es tal la inclinación que prácticamente vamos a cuatro patas trepando.

Las fuerzas tras todo un día andando unido al  madrugón comienzan a flojear, nos tomamos un descanso para comer algo y descansar, apagamos los frontales para ahorrar pilas y podemos ver frente a nosotros el dique iluminado de la presa a un escaso kilómetro pero totalmente inaccesible, estamos los cinco mirando hacia el frente viendo lo desesperado de nuestra situación cuando José rompe el silencio, “ Bueno haber que peli nos ponen” una risa nerviosa rompe el silencio de la noche, estamos preocupados pero tenemos Humor y eso nos va a Sacar de este lío. Consigo retomar el track de la cuerda y lo seguimos a duras penas ya que esta plagado de ramas y plantas que pinchan una barbaridad, Nos repartimos para poder iluminar lo mejor posible al grupo, Teresa me pide que la vaya mostrando el track en la pantalla, se aferra a esa línea negra que va siendo cosida por otra de color rosa que es nuestra trazada sobre ella, solo necesita que la diga que vamos a salir y una abrazo para continuar.

Tras sortear una gran cantidad de maleza y ver que comenzamos a perder altura el grupo comienza a retomar la palabra, la temperatura es buena sobre los 4 o los 6 grados pero vamos bien equipados y no tenemos frío. Hacemos una última pausa para descansar, andar en la oscuridad más absoluta que he visto nunca reduciendo tu mundo a tan solo 30 metros es una agobio. Llamamos a nuestras casas para tranquilizarlos con mentiras piadosas, estamos en un bar cenando y llegaremos tarde. Levanto al vista y veo que la niebla  me ha abierto una ventana en la que puedo ver un cielo limpio de nueves en el algunas estrellas me guiñan un ojo, estáis cerca. Puedo oir un ladrido lejano y la verdad con lo oscuro que estaba todo te preocupa más que tranquiliza, Nos ponemos en marcha y los ladridos se multiplican, hasta que nos topamos con una valla metálica y una furgoneta, estamos salvados una pista esta cerca seguro, las chicas respiran aliviadas soltando tensión, al igual que Pedro y José, la valla nos deja en una casa en la que una mujer nos mira extrañada alertada por el escándalo de los perros, Noe la grita “ No se asuste señora, que nos hemos perdido”, y le pregunta para ir hacia el pueblo confirmando lo que nos marca nuestro GPS. Caminamos un tramo bajo la  luz artificial de las farolas y la pista, para nosotros la tierra prometida, nos fundimos en abrazos y los cinco juntos en un gran abrazo, hemos salido de una situación muy comprometida funcionando como un equipo, sin fisuras uno toma la decisión y guía sin ser cuestionado. Hemos alcanzado el poblado de la presa de Buendía y ya tan solo nos queda recorrer un kilómetro hasta llegar al coche por carretera, un kilómetro de bromas, risas y meditación. Hemos cometido errores que tenemos que analizar y corregir pero también somos conscientes que hemos pasado un examen en esto del senderismo y nos hemos graduado con nota.

Quiero decir que he pasado un día maravilloso a pesar de todos los percances y que con gente como vosotros se puede ir al fin del mundo, muchas gracias de verdad por ser como sois.

Track de la ruta.

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La ruta de las Caras.

«La escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa, sino el labrado de su efecto»

John Ruskin

Muchas veces paseamos por el campo y no reparamos en ellas, silenciosas, inmóviles, inmensas rocas que tan solo son obstáculos que sortear en nuestro camino.  La primera vez que vi una de las caras esculpidas sobre la roca me impresiono, no ya por la bien esculpidas que están sino por la forma de la misma, sacar de una roca un rostro, un objeto o un símbolo en la que sus formas, perfecciones e imperfecciones nos van a marcar las líneas a seguir, es dar vida a esa roca dándole cuerpo a su alma, a su espíritu y ese nacimiento pétreo de la vida es que queríamos descubrir.

El pueblo de Buendía esta lejos de Madrid, son dos horas de viaje que debemos saber administrar en el día para sacarle provecho al desplazamiento. La ruta de las caras por si misma esta bien, pero es corta por lo que he dividido nuestra jornada senderista en dos la ruta de las cara y una más larga pora visitar la ermita de los desamparados. Salimos a las 7:00 de la mañana de Madrid para ir a buscar a Noe a Rivas y una vez todos juntos llegar a eso de las 9:30 a Buendía, una vez en el pueblo encontrar la pista que nos adentrara en el mundo mágico de la ruta de las caras es sencillo.

La mañana se ha levantado con niebla y estar junto al embalse de Buendía no ayuda para que el día despeje. Antes de comenzar a andar nos tomamos un magdalenas y un poco de chocolate para endulzar la salida de antemano y en seguida nos ponemos a caminar. La senda  comienza entre pinares sorprendiéndonos la primera escultura a escasos 300 metros, se trata de la moneda de la vida que según sus autores se trata de una  “Escultura alegórica, el contorno esférico simboliza el universo, los huesos, la estructura física o soporte y el círculo concéntrico, el claustro donde se gesta la vida.”, La siguiente que nos encontramos es la cruz templaría como signo de protección para las

esculturas. El Krishna es la siguiente cara que nos encontramos. Krishna fue un héroe de la India antigua, octavo hijo de Vasudeva y Devakī. El rey Kamsa —hermano de ésta y tirano de la provincia— logró matar a los seis primeros hijos de su hermana, pues se le había anunciado que moriría a manos de un sobrino. En el séptimo hijo, Krishna, se encarnó Visnú. Para sustraerlo de la muerte, fue ocultado en la región de Vrindávan, donde pasó su niñez y su adolescencia en medio de pastores y pastoras, una de las cuales, Rādhā, tuvoamores con él. Al cumplir 16 años de edad, fue a Mathurā con el pretexto de una contienda circense, donde mató a todos los gladiadores que su tiránico tío había puesto contra él y luego mató a éste a golpes..

Tras avanzar unos metros por el sendero te encuentras sin lugar a duda una de las más espectaculares y mi preferida de todas las de la ruta el Maitreya , para los budistas es el próximo Buda histórico. Según la literatura sagrada budista, el bodhisattva Maitreya nacerá en la tierra para lograr la completa iluminación de un Buda y enseñar el dharma. El que nos ocupa brota majestuoso de una inmensa roca, sus medidas son espectaculares y te hace sentir pequeño, muy pequeño. Si mandase una foto con este buda tras de mi a un amigo diciéndole que estoy en asía seguramente se la colaría.  Junto a el se encuentra una imagen de Arjuna. En el Mahabarata. Libro el Canto del Señor (Bhagavad Gita).
Arjuna, el más diestro de los hijos de Pandu, debe batallar contra el ejército enemigo, en el que encuentran familiares y amigos. Ha elegido a Krishna como auriga de su carro. Antes de la batalla le pide consejo sobre las múltiples dudas que le acechan. El dios Krishna anteriormente representado le aconseja.

Continuamos nuestro recorrido descubriendo pequeñas caras de duendes esculpidas y con caras dibujadas por alguno que rodeado de tanto arte y belleza ha decidido sacar la suya de la roca y la vedad para el aborto que ha dejado lo mejor que es nunca despierte como escultor.

De todas las esculturas la más llamativa es la de la calavera que representa la muerte, según la página Es la única que mira a la salida del sol, como queriendo renacer. «Algo tiene que morir para que nazca lo nuevo«. Para ascender hasta ella nos topamos con un árbol precioso que le daba mucho juego al entorno.

Terminamos nuestro recorrido visitando las vírgenes que se encuentran al final de recorrido.

Resulta chocante que algo tan espectacular en el que arte y naturaleza se dan la mano este tan poco promocionado, nosotros nos lo hemos pasado de lujo solos en la ruta fotografiando a nuestras anchas todas las esculturas y jugando con ellas, volveremos para cerrar una ruta en bici muy divertida.

Track de la Ruta

Galeria de fotos de ruta

Pagina oficial ruta de las caras

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La ruta del Porronponpero

Rompe tu cuerda y escapa
pisa el plato, la banqueta y escupe
a este suelo de dementes
que financia la incultura
y que mata tu valor

Poncho K – Homenaje a la cabra.


Me gustan los días de niebla, salir de casa hacia la nada, hacia un destino difuminado que se va descubriendo ante ti, parece como si a la mañana no lo hubiese dado tiempo a quitar el envoltorio del nuevo día, me gusta salir  a la sierra cuando todo el mundo te dice que hará un día de perros y de repente cuando sales de la niebla encuentras  un cielo limpio de nubes bajo un sol a estrenar inmenso, una sonrisa picara se dibuja en la comisura de mis labios, hoy toca disfrutar.

En esta ocasión me acompaña Mon, vamos hacia una de estas rutas locas que yo tengo guardas en una carpeta y las voces no dejan de recordarme durante la semana que la quieren descubrir. Conseguimos llegar a la pedriza dentro del cupo de vehículos por lo que podemos aparcar en el collado de Quebrantaherraduras. Al salir de coche nos damos cuenta que la niebla había empapado las bicis y el frío ha congelado el agua por lo que tenemos los manillares con una bonita capa de hielo así como el portabicis del coche. Damos nuestras primeras pedaladas con un frío terrorífico bajando por la carretera hasta Canto cochino, estamos congelados como para pensar en arrancar bajando senderitos.  Casi abajo cerca de Cantocochino me doy cuenta que se nos ha olvidado hacer una foto al embalse de Santillana que estaba curioso con un banco de niebla varado en su orilla, esperando para zarpar hacia el azul infinito de un cielo precioso. Tanto Mon como yo estamos iniciando la temporada de MTB, bueno más bien hemos perreado una larga temporada y no tenemos las piernas como darnos grandes alegrías, por eso decimos no subir por el sendero y continuar por la pista hasta enlazar con la principal que sube desde el aparcamiento exterior por la parte trasera del parque.

La pendiente nos hace entrar en calor, empezamos a sentir por momentos que nos sobra ropa, pero a cada giro de la pista se alternan los sofocos con los besos gelidos de la mañana, sera ya la pitopausa, nos cruzamos con senderistas que cargan grandes mochilas y algunos con cestas entre los pinos buscan hongos y setas. La pedriza esta preciosa, las cumbres se muestran altivas ante nosotros mientras desde la llanura una inmensa lengua de nubes se dirige hacia nosotros , la pedriza es un escenario que me impone, tanto para andar como para montar en bici, para mi  es como actuar en un teatro importante o jugar en un estadio de primera división, es el único lugar de la sierra en la que me siento un extraño, un extranjero en mi tierra. La subida la hacemos a nuestro ritmo, tranquilos, charlando, cuando paramos en el desvío frente al sendero nos damos cuenta que le hemos sacado mucha distancia a un biker que había salido junto a nosotros en uno de los giros y aun grupo que salia a nuestra par , Mon se ríe «.. pues va ser que no hemos subido tan mal», pero me da a mi que ellos han subido peor.

Nos adentramos en el sendero que gracias a Vato vamos a descubrir, la entrada ya es para ponernos los pelos de punta, al comenzar la ruta no me he atrevido con una bajada que la haría hasta un niño, así que pateo un tramo.  La senda es estrecha, a media ladera con una línea de pinos a un lado y rocas al otro, rodamos despacio, disfrutando cada pedalada hasta que la suciedad de ramas y troncos nos obliga a desmontar y portar la bici por tramos mas o menos largos. El sendero de pinos da paso a una senda con unas vistas extraordinarias, la niebla a vencido al collado de quebrantaherraduras y a los porrones sembrando el terreno de incertidumbre, si con tanta piedra no veo las cosas claras para montarme con la niebla ocultandolas la cosa se complica.

Nos damos una buena caminata hasta que alcanzamos la zona del cancho del porrón, Mon se anima y baja tramos disfrutando, me dice que no lo ve complicado pero ni el día acompaña y «. nos falta confianza y pillar ritmo bajador «.

Cuando el sendero se hace más apto para globeros en apuros nos subimos en nuestras burras de metal y disfrutamos como locos por un sendero maravilloso de los de montaña de verdad, nos vamos animando, a medida que cogemos  velocidad cambian nuestras caras, ahora disfrutamos de verdad y damos por bueno todo el pateo anterior.

Nos cruzamos con algunos senderistas que se quedan asombrados al ver dos bicicletas en el sendero sin entender como hemos podido llegar hasta aquí. La senda cada vez se va haciendo más ciclable con algunos pasos técnicos que te sorprenden. En uno de ellos Mon cree ver algo en el suelo y se lanza de cabeza a por ello, bueno cada uno se baja de la bici como quiere. El pequeño susto le ha dejado la confianza un poco tocada, le tomo el relevo en cabeza, como he ido cogiendo confianza voy aumentando la velocidad pasando por sitios que si los hubiera visto antes de meter la rueda seguro que ni lo intento, Mon me sigue a distancia para ir regulando velocidades.

La zona de las zetas de bajada es sencillamente apoteósica, una descarga de adrenalina brutal, hago todos los giros menos uno ya que me cuelo en la trazada, en uno de ellos escucho como mon me grita «… cabrón has colocado la rueda trasera en el único apoyo que había para no caerte«.  Tras este descenso vertiginoso por entre un pinar y tras un cortafuegos nos presentamos en la pista de primera hora de la mañana, pero esta vez con el gusanillo de los senderitos metido en el cuerpo  y más cuando ahora estos pican hacia abajo, el cuerpo pide sendero y se lo demos en dosis altas de disfrute, la niebla se ha apoderado de toda la pedriza, la

temperatura va descendiendo a medida que bajamos, en el último tramo dejamos pasar a unos escaladores y un padre de familia nos reta a bajar delante de el un tramo complicado de escalones y losa de granito. Lo pasamos con soltura entre la admiración del senderista y los» huy,huy, huy«, de la mujer por cada escalón que superamos.

Terminamos prontito para llegar a casa a una hora decente  cuando unas gotas nos avisan que nos demos prisa queel tena lady de las nubes no aguanta más. La pedriza nunca defrauda  y esta ruta a pesar del pateo en su zona alta me ha dejado maravillado de hay el nombre porrón por la zona  y pero por el pateo, volveremos amigo Mon cuando nuestras horquillas estén más empachadas de pedruscos y el alma pida adrenalina en vena o en sendero que es mejor.

Track de la Ruta

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Por los refugios de las cumbres de la Jarosa.

Conozco los secretos del alma del paisaje, y sé lo que entristece, y sé lo que consuela, y el viento traicionero y el bárbaro oleaje conocen la invencible firmeza de mi vela.”

Francisco Villaespesa

Me encanta levantarme y ver los cielos azules, ni una sola nube en el firmamento, ni una sola rama oscilando. Calma, paz, armonía en una mañana en la que he quedado con JJ para investigar una bajada y una subida por la zona de cueva valiente.  Como el estado Zen del alma no dura mucho pronto el día comienza a tornarse un tanto gris, según pongo rumbo a la sierra una par de coches me adelantan con bicis colgadas en sus portones, siento que comienzo a sentir la necesidad de volver a dar pedales de recorrer largas distancias, tengo morriña de las quedadas divertidas del foro.  Un cartel luminoso de la carretera llama mi atención, “Precaución Bancos de niebla en puerto de los Leones “no puede ser, miro a mi alrededor y esta todo despejado, ni una sola nube pero cuando tengo frente a mi la visión directa del valle de los caídos y de la Jarosa, descubro que tan solo hay niebla donde yo he quedado, no puede ser, que cagada y de las buenas. Solo algo calma mi frustración y es que el viento a medida que voy llegando al puerto se hace cada vez más intenso hasta zarandear el coche en ocasiones. JJ llega tarde y me dice que vaya ojo que tengo para quedar, que en Becerril hace un día de primavera y aquí de jodido invierno.

El viento que nos regala la vertiente oeste de la sierra es muy frío, comenzamos a caminar entre la niebla haciendo frente a toda un vendaval de aire frío que nos esta dejando congelados, el termómetro marca 6 grados y bajando. Conseguimos refugiarnos del viento una vez que  la senda se adentra en un pinar. La subida la hacemos a buen ritmo y se me pasa volando, JJ me cuenta su viaje a chile y casi sin darnos cuenta estamos a punto de coronar cabeza Lijar. Un perro con cara graciosa y completamente empapado me mira con esos ojillos de felicidad que le da a un animal de compañía corretear libre por el campo, su dueño sale de entre unas rocas, sonrío, parece toda una puesta en escena ya que la niebla que esta muy baja apenas deja ver lo que tienes en un par de metros. Saludo de cortesía y se desvanece en segundos tal y como apareció, me gustan estos senderistas de la vieja escuela, calcetines de cuello alto de los de por debajo de la rodilla y zurrón de cuero para el almuerzo. Alcanzamos la cumbre de cabeza lijar pero apenas somos capaces de mantenernos en pie sobre el bunker por lo que nosmetemos en el refugio para comer y beber algo.  Bajamos hasta el collado Lijar, un hombre se nos acerca y no pregunta, “… Esto es Ávila o Madrid “me quedo un poco pensativo ya que estamos justo en la frontera de Ávila, Segovia y Madrid. “Bueno es lo mismo me podrían decir donde hay un bunker”  ese pregunta a parte de usual, quien no ha preguntado por un bunker en su vida es más sencilla de responder, le indicamos y JJ refunfuña “… joder ya podía haber empezado por eso”. La niebla cual azucarillo se va disolviendo entre un viento cada vez más frío, miro mi termómetro y marca 1.2 grados, subimos hasta el cerro de la Salamanca y su refugio con el techo destrozado, un lastima que no lo reparen, hace muchísimo frío a pesar de que el sol luce reinando un cielo azul intenso, bajamos hacia el Collado del Hornillo por una trialera que tiene pinta de ser muy divertida para bajarla en bici, JJ me dice que sería de locos intentarlo cuando al girarme veo como pierde el paso por unas rocas que ceden y se va al suelo, jejeje. Si andando prueba no superada de la bici mejor ni hablamos, jejeje. Pasamos el collado del Hornillo y comenzamos la preciosa subida hacia cueva valiente, mi compañero va mucho mejor que yo, que me encuentro tremendamente cansado de la ruta del día anterior. Se esta vengando de mis risas por su caída.  Ascendemos el cerro de Cueva Valiente por una senda maravillosa de las que se te quedan en la retina y vas degustando de a poquito durante toda la semana, Gredos de fondo reina en el horizonte como siempre tentador. Nos encontramos con una pareja que parece muy simpática, ella esta heladita de frío como todos y su pareja se muestra más activo. Charlamos un rato y nos cuenta que han pasado la noche en el refugio de cueva valiente, que hacia un frío de mil demonios, que subieron el día anterior con una niebla que no se veía nada pero que cuando encendieron la chimenea del refugio enseguida todo se caldeo y que habían pasado una buena noche, solo había que ver la cara de felicidad de los dos para ver que se lo habían pasado muy bien, jejeje. Nos cruzamos con un bikers que bajan de cueva valiente y pasamos a otro que sube empujando su GT con solera. Coronamos juntos hasta cueva valiente, el quiere encontrar la cueva pero hace mucho frío y se le hace tarde para buscarla, JJ y yo nos metemos en el refugio para ver que tal esta y flipamos, esta de lujo y nos lo apuntamos para una futura travesía. El viento nos da una pequeña tregua, entre unas rocas al sol se esta de lujo y reponemos fuerzas. La bajada de Cueva Valiente hasta Cabeza Del Buey es por una senda trialera muy pronunciada que nos obliga a prestar atención, algo complicado cuando un paisaje de impresión te invita a desviar la mirada de la trazada y juguetear entre las cumbres, Cabeza Lijar se nos muestra Orgullosa frente a nosotros, ahora sin una sola nube, como riéndose, retándonos a volver a ella. Bajo Cabeza del Buey podemos divisar las enormes praderas de verde intenso por donde tenemos que comenzar a ascender de nuevo. Una senda entre helechos marchitos nos dejara en una vereda que nos conducirá a otra y

esta a otra hasta que en un acto de fe decidimos seguir un sendero difuso que casi borrado nos dejara en un magnífico sendero, uno de los buenos de los de cinco estrellas, de esos que marcan la diferencia y forman parte de las joyas de la corona de esta sierra de Guadarrama. El sendero de forma magistral nos deja de nuevo en la pista que va al puerto de los Leones, decidimos seguirla y por fin JJ me muestra la cruz caída que tenía tantas ganas de ver tras encontrar una foto suya en Panorámico.

Terminamos nuestra rutilla a una hora decente para volver a comer a casa, siempre he dicho que esta zona no era para andar, era para montar en bici, pero he descubierto que estaba equivocado y esta vertiente de la sierra es simple y llanamente maravillosa, volveré para disfrutarla.

Track de la ruta

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