Zarzalejo-Las Machotas-Pico el Fraile

“A los niños les gusta jugar con soldaditos, y a las niñas, con muñecas. Cuando son mayores es al revés.”

Nina Yomerowska


Una vez soñé que dejaba de montar en bici y me dedicaba a andar, y andar,y andar algo así como Forrest Gump corriendo pero más tranquilo, consumiendo la vida a pasos y no a zancadas o como he leído en un blog, “ …saboreando el sendero, disfrutando el olor del romero” y soñé que me acompañaban mujeres, bellas mujeres con las que compartir una cima, un rayo de sol y un azul inmenso bajo el que disfrutar una preciosa mañana. Y el sueño se transformo en evento y facebook obro el milagro de juntar a tres bellas damas con las que compartir una bonita ruta de final de otoño.

Las cenas de empresa y el pavor al frío hacen que el resto del grupo se arremolinen en sus camas refugiados bajo la manta de este feroz ogro de dientes helados.  Ann Lee dijo una vez “…Vive como si esperaras llegar a los cien años, pero estuvieras listo para morir mañana ”. La verdad es que durante toda la semana tenía la certeza que esta ruta la realizaría en solitario una vez más.  Pero no, al final esta nueva aventura de los pies negros estará protagonizada por Pilar, patricia y Carmen en el papel de  ángeles y por mí en el papel de Charly, jejejeje, el chiste es malo pero tenía que hacerlo.

Salimos de Zarzalejo Estación como reza el cartel de la entrada o de Pajares como se llama en realidad y como le conoce mi GPS, en animada charla salimos del pueblo casi sin enterarnos de las cuestas que nos conducen hasta la entrada del sendero. Carmen y Pilar son Bikeras como yo, por eso cuando ven el sendero se les hace la boca agua, Carmen esta segura de que puede ser muy disfrutón en elsentido contrario, nunca la he visto sobre una bici pero estoy seguro que tiene que ser tremenda bajando.  El sendero es muy cómodo  apenas  a ganando altura lentamente, salvo algunos tramos en los que mete la directa entre grandes rocas.

Las vistas desde el sendero son extraordinarias con Gredos de fondo y las dehesas de Zarzalejo a nuestro Pies, con su carretera serpenteante que tanto hace disfrutar a Carmen cuando la baja desde la Cruz Verde a lomos de su moto. Patricia se esta poniendo en forma y la cuesta un poco, descansamos para que pueda tomar aire, ella piensa que nos retrasa pero la verdad es que un alivio para poder levantar la vista y disfrutar del entorno. El descanso bueno en la pradera de los cepos, junto a la fuente de Entrecabezas, el desayuno ya queda lejos un buen tentempié  entra bien a estas horas de la mañana. Tras reponer fuerzas, enfilamos el sendero que nos guiara por entre un jardín de rocas hasta coronar la Machota Baja. El Sol nos calienta y cuando el viento cesa sentimos tanto calor que antes llegar a la cumbre nos quitamos las chaquetas, la verdad es que duro poco y nada más pisar el vértice geodésico nos las tuvimos que volver a poner. Desde lo alto de la Machota baja el espectáculo visual es alucinante, frente a ti tienes toda la meseta Madrileña, con el embalse de Valmayor en primer plano y el skyline de Madrid con sus tres torres al fondo mostrando todo su poderío. Una familia de sudamericanos esta disfrutando de la cumbre, con la abuela, que no se ha perdido ni una sola vistas y la ves progresar entre las rocas de una forma magistral, sin lugar a duda ese es el secreto para llegar a viejo, vivir la vida.

Le pregunto a Patricia si quiere que subamos al Pico del Fraile y me dice que Por supuesto, que no esta cansado y que puede, así me gusta las mujeres con determinación.  La subida al Fraile es bastante más dura que la ascensión anterior y esto le paso algo de factura a Patricia, pero como la vamos dando conversación y hacemos mini paraditas para que no llegue a sentirse agobiada por la subida llegamos en un visto y no visto hasta los pies del fraile.  Me subo hasta los pies de la roca que da nombre al pico para leer el libro queguarda en el interior de su caja de las montañas. Me gustan estos libros de visitas porque guardan gran cantidad de anécdotas y cosas curiosas de la gente que ha pasado por este mismo lugar y embriagado por el paisaje, por la dura subida o por sentir la emoción lograr una cumbre se deja llevar por su vena creativa y escribe lo que le dicta su corazón.

Decidimos comer refugiados del viento pero al vista de un sol de otoño que nos abriga con miedo ya casi sin fuerza.

Carmen me comenta que este verano se quiere ir de vacaciones a Nepal, que se va a subir hasta el campo base del Everest, esta mujer no deja de sorprenderme con la fuerza vital que tiene. La dejo el GPS para que vea como se navega con un aparato de estos y que nos guíe la bajada. El track que tenia cargado seguía una trocha de ganado que en ocasiones se pierde por lo que nos desviamos en un par de ocasiones pero que orientados hacia donde queríamos ir lo volvemos a encontrar sin dificultad. Saltamos una valle que nos marca que estábamos en una propiedad privada y damos a la senda ecológica que por terreno asfaltado nos dejara muy cerca de la Silla de Felipe II, en el camino nos encontramos con gran cantidad de aficionados a al escalada que cargan colchonetas, le explico que es para hacer bulder y enseguida lo comprenden cuando ven a un

grupo practicando en una de las grandes rocas que pueblan esta zona. De la silla a Zarzalejo Estación es un agradable paseo en el que una rebaño de cabras nos

salio a nuestro encuentro.

Ruta muy agradable y divertida con tres mujeres de armas tomar, tres mujeres licenciadas en esto de la vida que han probado las mieles del triunfo y la hiel del fracaso, pero tres mujeres que a fuerza de tesón, alegría y ganas de tirar para delante han salido de las sombras para ser luz. Para muchos las Machotas serán solo unas rocas en la montaña, ellas para mi las han puesto rostro de mujer.

Track de la ruta

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Y se nos helaron los leones.

«Todos los días dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.»

Paulo Coelho


Andar me esta dando grandes satisfacciones personales y disfruto por algunos parajes maravillosos en los que no podría ir con la bici. Pero la verdad es que añoro las largas jornadas con mi fiel montura y sobre todo a mis compañeros de bici. Tenía un poco abandonado a Mass y era hora de volver a montar juntos.

Teníamos pendiente una ruta que llevamos posponiendo en el foro varias semanas, el título de la salida elegido por Isra ya no me dejaba mayor escapatoria “Por fin la ruta prometida de alakan”, para descubrirla nos acompañaron Cmena y Gamusino.

Hace frío, a Cmena no le veo con muchas ganas de dar pedales, tiene agujetas por todo el cuerpo ya que no esta acostumbrado a andar y le metí una buena paliza por Somosierra trepando entre las rocas para ver la cascada.  Gamusino es una de esas personas que te caen bien desde el primer minuto que la conoces, afortunadamente yo hace años que me he podido reír con el y le da un punto extra de humor a la ruta. Dejamos Cercedilla por el camino que nos conduce a la subida de la Molinera, pero la dejamos atrás para rodar por una pista que llamamos el petatontos, ya que parece totalmente llana pero rodando en sentido contrario al que llevamos de Guadarrama a Cercedilla te deja muerto si vas un poco tocado. Pasamos por un pinar que tiene historia, cada vez que paso me viene a la memoria las dos caídas brutales que sufrió Mass en apenas 20 metros. Las recordamos señalando los lugares dejando una estala de carcajadas tras nosotros.  Nos cruzamos con algunos bikers que van como los bandoleros, apenas se les ven los ojos protegidos de un frío intenso. Rodamos rápido por la pista disfrutando de lo duro del terreno y de la ligera pendiente descendente que nos invita a rodar rápido sin esfuerzo, a ambos lados del camino las vacas pastan prados blanquecinos por la pelona nocturna, Isra se deja llevar por la velocidad, se mete en una curva un tanto ciega y no ve una vaca que esta en el interior pasándole la cara a escasos centímetros de su pestilente rabo , la cara de Isra era un poema cuando se giro con un “… joer casi me la como no la he visto”  y anda que era pequeña.

Como todo lo bueno se termina nos toca subir por un sendero maravilloso pero muy cortito en la dehesa de las porquerizas. Mass ya tiene algo de hambre y va muy cargado con una bolsa tremenda de nueces y riquísimas gominolas, que devoramos con gusto. Gamusino levanta la vista y me recrimina que hace sol en toda la sierra de Madrid y que vamos hacia el único lugar en el que hay un banco de niebla tremendo que amenaza con engullirnos de un momento a otro,  gamu no sabe que vamos  hay donde habitan los sueños y donde las ninfas corren semidesnudas protegidas por el velo natural de niebla. Tras unas rampas de las graciosas que hacen recordar a Cmena algunas frases que aprendió en arameo, cruzamos bajo el túnel de la A-6 y casi nos atragantamos con la rampa que nos dejara en la pista de la jarosa. Gamusinos ve senderos tentadores que se pierden ladera abajo, me pide lanzarnos por ellos pero no tenemos las piernas para farolillos por lo que continuamos ascendiendo por la pista que nos regala unas vistas sensacionales de la sierra de Madrid.  La niebla comienza a alcanzarnos arrastrando con ella una bolsa de aire frío cayendo la temperatura grado a grado de forma brutal, estamos a punto de alcanzar la pista que sube desde el alto de los leones cuando Isra nos grita, que tiene problemas mecánicos. Este Isra siempre tiene el don de la oportunidad y cuando peor esta el clima o más critico es el momento el pincha o rompe algo de la bici. Esta vez a roto la cadena por lo que tenemos que apañársela para poder seguir, la niebla nos atrapa dejándonos tiritando, Gamusino le repera la cadena rápidamente a Isra y continuamos ascendiendo. Al llegar a la pista estamos totalmente congelados, decidimos abortar la ruta, volver al solecito de Cercedilla ya que no creo que las ninfas salgan hoy con la mañana que hace y cualquiera se baja a Gudillos. La temperatura ha bajado de forma brutal y el termómetro marca – 6º centígrados, todo el entorno esta congelado luciendo una fina capa de hielo, parece ser que el puerto de los Leones no tiene la tecnología non frost.

Miro a Cristian y veo como su aliento se congela en el buff, nos queremos dar prisa por salir de esta bolsa de aire frío que nos hace comenzar a tirar sobre la bici cuando me doy cuenta que mi desviador delantero esta bloqueado, se ha quedado congelado y tengo que rodar en planto pequeño, ya que no puedo cambiar.

Apenas paramos en el alto de los Leones para ver que estamos todos cuando nos lanzamos en busca de la pista del Arcipreste para bajar por la Molinera en busca del sol. Una vez en la pista comenzamos a sentir que la temperatura es más agradable, hemos dejado atrás la niebla y frente a nosotros tenemos toda la montaña bajo un cielo azul intenso, sin una sola nube en el horizonte, gamusino me mira y me dice que es para matarme por meternos en el único sitio de toda la sierra con mal tiempo.  Con el sol recobro la desviador y las manos que no sentía, tan solo tengo los pies insensibles, no los siento. En la pista de la molinera nos cruzamos con un grupo de caballos que se niegan a moverse para dejarnos pasar, cmena se queja de que tiene las manos congeladas cuando uno de los caballos levanta el rabo y comienza a defecar delante nuestro, gamusino le mira a cmena con cara de  pillo y le dice “.. pues mira aprovecha para meter las manos en la boñiga veras que calentitas se te quedan.” Pero cristian opta por aguantar el frío a un calor tan Gore.

Bajamos la pista de la molinera y al entrar en Cercedilla pincho la rueda delantera por lo que nos damos otro atracón de gominolas con membrillomientras  reparo el pinchazo. Esta es de las rutas en las que cogemos más calorías de las que gastamos.

Para no subir por la pestosa cuesta asfaltada de la estación nos marcamos una breve subida para lanzarnos por un sendero divertido que nos dejara en el cruce de las dehesas con la estación, tan solo nos quedara rodar por el pueblo hasta el polideportivo para completar una ruta en al que aún nos queda por rodar el famoso sendero que les tenía prometido, en fin otra vez será y ya van tres intentonas, lo bueno se deja desear.

Track de la ruta.

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Tres Provincias y Cascada de los Litueros (o de Somosierra)

» No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies»

Robert L.Stevenson

Para mi el Pico tres provincias siempre ha sido un objetivo inalcanzable, un proyecto imposible de ascensión que por diferentes motivos tenía  que ir retrasando año tras año, la verdad es que siempre lo he visto como una ruta de MTB y nunca me lo había planteado como ruta senderista. Por eso cuando Noe me dijo “… me gustaría ir al tres provincias” sabia que esta vez sería la definitiva.

Me ha costado levantarme, dejar tu cama calentita a las 6:30 de la mañana para ver como una espesa niebla se aferra al suelo tras el cristal y el frío te invita a volver a refugiándote bajo la manta calentita, es muy duro. Pero haces un esfuerzo y esquivas la cama abierta, seguramente porque esta vacía, para buscar el primer café de la mañana. Unas cuantas horas después frente al segundo café de la mañana en el bar del hostal de Somosierra Noe me confiesa que a ella hoy también le ha costado lo suyo levantarse, mientras vemos como Cristián aparca para reunirse con nosotros. Es su primera salida andarina y quiere probar que tal esto de las botas y los bastones, al vernos dentro del bar sonríe “…esto me va a gustar”.

El día es espectacular, un cielo azul impresionante nos invita a descubrir esta zona de la sierra Madrileña que tengo muy olvidada por lo lejos y mal comunicada que esta por el transporte público lo que te obliga a usar el coche por narices.

No lo vamos a negar, somos bikers que de vez en cuando andan, bueno la verdad es que yo ya tengo el corazón partío, cuando sufrimos las primeras rampas que nos adentran en la montaña las vemos como un buen reto para nuestras piernas y riñones si fuésemos con nuestras monturas. Ganamos algo de altura por una pista fantástica, Noe me hace un examen de geografía “… a que no sabes como se llama aquel pico” sonrío y se de cuenta al instante, jejeje es Peñalara, justo frente a el se ve el alto de las guarramillas y su repetidor de juguete visto desde nuestra posición, seguido por las cabezas de hierro y toda la cuerda larga hasta la Morcuera, ya lo dice Teresa “Con lo que me costo a mi aprenderme la Sierra de Guadarrama y lo bien que se me ha quedado después de recorrerla estos meses” Tal vez la educación sea eso, salir del aula un poco más y asomarse a la vida, guardar en la retina la imagen de lo que nos rodea, sintiendo el viento frío de la mañana con la caricia templada y maternal de un sol que te arropa. Dejamos la aburrida pista para trepar por unas terrazas en busca de un sendero que nos marca el GPS pero que este ni esta ni se le espera, intentemos ir buscando la línea del track, pero tan solo nos sirve para sortear una valla de alambre de espino en su punto más bajo sin dificultada. Dado que el track que llevamos no nos aporta nada, optamos por seguir una trocha que apunta hacia unas peñas en la cumbre en donde descansaremos de la dura subida, a Noe le recuerda el camino a nuestra pesadilla por la alcarria, Cristian se lo toma con humor, “… por lo menos falta mucho para que se haga de noche, jejejeje”  Una vez en las peñas disfrutamos unas vistas impresionantes de la sierra de la Pinilla. La montaña nos muestra unas pistas con las que soñar perdiéndonos unos días en ellas junto a nuestras bicis y sentirnos libres.

Peña cebollera se nos muestra frente a nosotros, el camino esta salpicado por restos de nieve, a lo lejos el pico del Lobo se me antoja como uno de los grandes objetivos del 2010 y no por su dificultad que no tiene, sino por lo lejos que esta.

En la cumbre la nieve es mucho más abundante en una de sus caras, un monolito señala el punto en el que convergen las fronteras de las tres provincias y en el una leyenda escrita en una placa “Veo un hombre que huella con su planta, los cien caminos rojos del estío, que arde de sed y sueña que es un río, un muro ante el dolor que se agiganta.”  Firmado por A. Murdano.

Descendemos por pista hasta un desvío que nos marca el GPS para ver la cascada más alta de la Comunidad de Madrid, Cristian ve que la cosa se complica quiere bajar por pista y volver al bar, pero le decimos que tenga fe, que este pequeño tramo que nos falta puede ser lo más bonito de la ruta. Busco lo más parecido a un sendero que se pierde continuamente, frente a nosotros se presenta un barranco con muy mala pinta , nuestro nuevo compañero de bota y bastón no ve nada clara la salida, siguiendo la medio senda encontramos el arroyo con un salto de agua curiosos, trepamos un poco y el estruendo del agua al caer nos indica que estamos en lo más alto de la cascada, buscamos una zona por la quedescender y la encontramos entre dos grandes rocas, que nos dejan a los pies de una senda algo más clara que el anterior, esta senda nos deja en el mejor balcón para disfrutar de una  cascada alucinante, preciosa que en su parte final me recuerda mucho a la cola de caballo que vimos este verano en Ordesa. Desde la altura vemos que estamos justo en la mitad de la cascada, que tiene dos partes, cruzamos por delante de una primera poza que retiene el agua para dejarla caer desde la altura. Nos toca superar un tramo un tanto “aéreo” que les mete el miedo a mis compañeros, alcanzamos el sendero que esta vez  esta bien definido, el cual nos deja a los pies de la cascada dándonos una visión plena de ella, así como de la zona por la que hemos descendido, vamos para habernos matao.

De la cascada al bar es un paseo, en el que valoramos nuestra salida. No ha sido la más bonita, pero este último tramo ha sido espectacular. Cristian esta contento le ha gustado esto de andar, Noe ha disfrutado, pero la sangre le pide ya MTB, a los dos nos queda un largo camino a casa, lejos de la paz, el silencio y la soledad que hemos podido disfrutar por unas horas que han pasado volando, estas pequeñas salidas comienzan a saberme a poco.

Track de la ruta

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Tal Vez los Idiotas encuentren la felicidad.

“Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos.”

Madre Teresa De Calcuta


Tal vez nunca sepa sus nombres, ni porque se forman, solo se que me gustan. Me siento feliz cuando puedo disfrutar de una mañana soleada sobre un manto de nubes, sobre un mar de calma, de sueños pacientes que esperan a la noche para acomodarse en la almohada y con un susurro de sus labios transportarte a un mundo mágico, idílico.

Siempre me quejo de que no me gusta repetir rutas, de que se me termina Madrid para andar, que cada vez me queda menos por descubrir, que equivocado estoy. Nunca podré repetir una ruta como nunca podré beber dos veces del mismo río, siempre cambia algo, siempre me sorprende algo, siempre tengo nueva compañía con la que compartir las vistas o con quien conversar. Tal vez nunca encuentre prestado un corazón en el que guardar la ropa de entretiempo de mi alma, ni necesite comprar otro cepillo de dientes porque solo tengo mi cama o de vez en cuando, ese pequeño trozo de paraíso en el que poder acampar y disfrutar de una noche estrellada. Tal vez solo el viento quiera atusar mi pelo y el rocío de la mañana humedezca mis labios con un beso tempranero.  En realidad que más da,llega un momento en el que miras a tu alrededor y tienes cuanto querías poseer o estas camino de ello, pero es falso, he visto sonrisas de paz interior disfrutando de una paisaje espectacular cuando un atardecer ha teñido de oro el horizonte, sin buscarle la etiqueta a la tarde ni preguntar los kilates de la puesta, al final disfrutamos con lo que nos llena el corazón y de vez en cuando nos  humedece los ojos, somos esclavos de nuestras pasiones y prisioneros de nuestros vicios. Tal vez algún día cambie y me aburra estar horas y horas andando por el campo. Tal vez me aburra de mi propio discurso anodino de búsqueda de la libertad, de mantener firme unos valores que ya nadie valora, solo me aferro a la certeza de que soy un idiota, un idiota en busca de la felicidad que cuando piensa estar cerca de ella la ves desvanecerse entre la bruma o como cerrándose las puertas del metro ante ti se te queda mirando al otro lado del cristal con la mano abierta, ten fe, puedes leer en unos labios que se alejan engullidos por un túnel infinito.

Tal vez esta no es la crónica de la salida del martes que quería escribir, pero que más da, las crónicas son solo retazos de una vida, retales con los que componer una mortaja de recuerdos, justificantes de un tiempo consumido para cuando nos traicione la memoria y tengamos que mirar por el retrovisor de los años. No estoy ni deprimido ni triste, hoy me gustan las fotos en Blanco y Negro, hoy necesito ser simple.

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La ruta de los Desamparados, rozando la tragedia.

«Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.»

Benjamin Franklin


Con el regustillo de la ruta de las caras aún en los labios nos desplazamos unos 10 kilómetros hasta el dique de la presa de Buendía en donde dejamos el coche.  Cruzamos el dique de la presa y nos encontramos con la indicación mostrándonos el rumbo hacia la ermita de los desamparados por el cañón del Guadiela. La pista en perfecto estado nos invita a disfrutar de un paseo tranquilo por esta prisión natural que tiene cautivo al precioso río Guadiela. Lo primero que te llama la atención son sus aguas ente un azul turquesa y  un verde esmeralda, la verdad es que el día no tiene nada de luz por lo que no podemos disfrutar de la belleza que en un día radiante puede lucir este entorno. Algunas espigas secas de las que se usan para decorar jarrones pueblan una parte de la orilla, hacemos unas fotos y José me coloca una en la mochila a modo de antena, para pillar cobertura de satélites, jejejejeje.  Uno de los track que me he bajado de Internet me marca un desvío por una subida en zetas imposible, ya que no solo nos costo encontrar la entrada del presunto sendero, es que este se perdía constantemente por una ladera con una pendiente brutal en la que teníamos que ir sorteando maleza y paredes de roca. Decidimos volver a la pista y seguir disfrutando del agradable paseo mirando de reojo la medio pista sendero que se intuye al otro lado de la orilla.

El puente de Pontón comunica las dos orillas del Guadiela, este puente restaurado en el 2009 ha sufrido los embates de riadas históricas  y conecta las sierras de En medio y Santa Cruz, a nosotros nos da juego para hacernos unas fotos y disfrutar un rato del entorno del río. La pista tiene algo de transito de coches ya que las orillas están plagadas de pescadores que te miran con cara de mala, muy mala leche cuando pasas hablando. El cañón se va estrechando y las paredes nos invitan a sentir su tacto. En la otra orilla una colonia de buitres vigilan como carceceleros el cañón desde las alturas, Gracias a los prismáticos de Pedro los podemos disfrutarlos de cerca, tanto sobre las rocas como volando sobre nosotros. La pistas se corta para el tráfico rodado y tras una fuerte bajada se nos presenta maravillosa la ermita de la virgen de los desamparados, un lugar mágico y con leyenda ya que cuentan que en el siglo XVI un soldado trajo la imagen de la virgen desde Valencia a la iglesia de Buendía. De allí desaparecería en varias ocasiones para aparecer en el Sitio junto a la ermita conocida entonces como del santo cristo del Amparo, a orillas del río Guadiela. Por ello la iglesia esta dedicada a esta virgen milagrosa. Y la verdad es que la virgen no tienen nada de mal gusto ya que desde que pisas este lugar se respira paz, tranquilidad, armonía y lo único que te apetece es sentarte en uno de los bancos con los que cuenta el area y disfrutar de un entorno maravilloso. Visitamos la ermita y comemos tranquilamente mientras vemos como unos pescadores lanzan sus artes de pesca a la captura del Lucio. Nos despedimos de los pescadores para continuar nuestra ruta en buscas de las vistas que nos pueden ofrecer las cumbres de la sierra de enmedio cuando dos embarcaciones rompen la paz del río, una de ellas se para justo frente a los pescadores a escasos dos metros de las boyas que flotan casi pegadas a la pequeña barca. Los tripulantes del barco miran algo en la zona del motor, uno de los pescadores susurra “ … estos son gilipollas” para continuar lanzando un alarido “ Jeeeeefeeeeeeeeeeee, que estamos pescando”, el de la barca en plan chuleta le responde “… pos y las cañas”, esto agota la paciencia de los pescadores, uno le grita al de la barca señalándose un orificio nasal “… aquí jefe aquí la tengo metida ”, el primero que le había llamado la atención muy exaltado le grita “… joder esta es la caña no la ves ( un pedazo caña que pa no verla ), el hilo va para allá (señalándole la dirección del sedal )y la boya la tienes flotando delante, joder” el de la barca por fin ve la bolla y arranca moviendo la barca unos metros mas a la izquierda de los pescadores, pero que no quedan muy satisfechos ya que el de la nariz le comenta a su compañero “… no si todavía le lanzo una plomada que lo espabilo “. Dejamos la ermita subiendo por una rampa de las buenas de las que te sacan los colores y el aliento pero que a cada paso te regala una vista más espectacular que la anterior del cañón.

La niebla apenas nos da una tregua de unos minutos para disfrutar de una paisaje alucinante ya que desde la cumbre puedes disfrutar del cañón del Guadiela y del embalse de Bolarque. La senda por la que andamos es muy estrecha y esta muy sucia ya que esta zona sufrió un incendio y nadie se ha preocupado aún en limpiarla.

La niebla nos va envolviendo, siendo cada vez mas densa, el paisaje que  se deja  ver entre restos de árboles quemados que lucen aún las cicatrices mortales de las dentelladas del fuego sobre su tronco son dantescas y nos producen un gran pesar, El paisaje que nos rodea se nos antoja espectacular por lo poco que hemos visto y no podemos hacernos una idea de cómo sería luciendo en su plenitud con toda su cubierta vegetal intacta. Tenemos que tomar una decisión, podemos regresar por donde hemos venido o recorrer toda la cuerda de la sierra de Enmedio hasta el Dique del embalse, como las pistas nos aburren optamos por la opción sendero.  A pesar de lo complicado que es andar por este terreno medio salvaje y desolado, la senda de vez en cuando nos asoma a precipicios que algunos de mis compañeros son capaces de pasar simplemente porque no se ve el fondo que presumimos es muy, muy profundo.

La niebla es cada vez más espesa y algunas gotas sueltas nos asustan un poco, apenas nos queda una hora de luz y estamos a mitad de camino hacia ningún sitio, mis compañeros creen que es mejor intentar alcanzar la pista antes de que la oscuridad nos sorprenda, estamos andando entre niebla, por una senda que se pierde cada cuatro pasos que das y la mayoría de las veces sorteando árboles caídos y camas embarradas de jabalíes donde se rebozan. En mi GPS tenía dibujada una bajada de emergencia por si esto ocurría pero la había descartado ya que el perfil me decía que era una bajada brutal y seguramente terminase en un Barranco.

Decidimos optar por esta opción y emprendemos una bajada por un terreno muy escarpado sin apenas una trazada que nos indique por donde ir, Teresa esta preocupada, teme que con la oscuridad quedemos perdidos en mitad de la sierra y junto con José se pone la primera buscando una salida a un laberinto de piedras y ramas infernal, Teresa es de cuerpo frágil, pero de voluntad férrea con unas ganas de vivir y sentirse vivía impresionantes, un medico tras un reconocimiento puso en su ficha “ valorar ingreso hospitalario”, si la hubiese visto trepar por esas rocas tendría que recapacitar sobre sus conocimientos en medicina, ya que cualquier mujer con más cuerpo o más “salud” que teresa se habría hundido. Cuando pido que todos permanezcamos unidos y no  andar desperdigados oímos como Teresa nos dice que se ha quedado atrapada entre dos rocas, que no puede salir, Bajo junto con José en su ayuda, el la coge la mochila desde abajo y yo la ayudo desde arriba, pero prácticamente sale ella sola una vez que se vio libre de peso. Bajamos unos metros y nos encontramos con lo que nos temíamos una pared en la que el descenso sin equipo de escalada es complicado y peligroso, lo peor, es que podemos ver la pista a escasos 80 metros de nosotros. Nos hemos metido en un problema y gordo, nos reunimos todos y valoramos nuestra situación, Teresa se muestra nerviosa y preocupada, quiere llamar al 112 pero le decimos que solo nosotros podemos salir de donde estamos, Noe lo pasa mal, pero mantiene la calma, Pedro quiere buscar una salida junto con José hacia la derecha pero sería Bajar mucha pendiente para volver a subirla y bajar de nuevo pero con un resultado incierto. Les digo que la única opción de salir es por donde yo tengo dibujado el track, que les voy a sacar del apuro y les doy unos estimaciones de tiempo, mejor pronóstico dos horas, peor pronostico cuatro. Le cambio el frontal a Teresa ya que el mío no vale para nada y con el suyo tengo 30 metros de visón para ir desgranando el terreno.  La noche ya es cerrada y la niebla pasa veloz sobre nuestras cabezas, la luz del frontal muestra el vaho que desprenden nuestros cuerpos, levanto la vista y la luz me muestra una escenario desolador, solo veo rocas inmensa delante de nosotros en las que habría que trepar por ellas para sortearlas. Tengo suerte y encuentro una especie de reguero, lo continúo y me va subiendo ladera arriba entre las moles de piedra, el silencio en el grupo es absoluto, solo algún quejido por golpes o por no ver el terreno que se pisa, es tal la inclinación que prácticamente vamos a cuatro patas trepando.

Las fuerzas tras todo un día andando unido al  madrugón comienzan a flojear, nos tomamos un descanso para comer algo y descansar, apagamos los frontales para ahorrar pilas y podemos ver frente a nosotros el dique iluminado de la presa a un escaso kilómetro pero totalmente inaccesible, estamos los cinco mirando hacia el frente viendo lo desesperado de nuestra situación cuando José rompe el silencio, “ Bueno haber que peli nos ponen” una risa nerviosa rompe el silencio de la noche, estamos preocupados pero tenemos Humor y eso nos va a Sacar de este lío. Consigo retomar el track de la cuerda y lo seguimos a duras penas ya que esta plagado de ramas y plantas que pinchan una barbaridad, Nos repartimos para poder iluminar lo mejor posible al grupo, Teresa me pide que la vaya mostrando el track en la pantalla, se aferra a esa línea negra que va siendo cosida por otra de color rosa que es nuestra trazada sobre ella, solo necesita que la diga que vamos a salir y una abrazo para continuar.

Tras sortear una gran cantidad de maleza y ver que comenzamos a perder altura el grupo comienza a retomar la palabra, la temperatura es buena sobre los 4 o los 6 grados pero vamos bien equipados y no tenemos frío. Hacemos una última pausa para descansar, andar en la oscuridad más absoluta que he visto nunca reduciendo tu mundo a tan solo 30 metros es una agobio. Llamamos a nuestras casas para tranquilizarlos con mentiras piadosas, estamos en un bar cenando y llegaremos tarde. Levanto al vista y veo que la niebla  me ha abierto una ventana en la que puedo ver un cielo limpio de nueves en el algunas estrellas me guiñan un ojo, estáis cerca. Puedo oir un ladrido lejano y la verdad con lo oscuro que estaba todo te preocupa más que tranquiliza, Nos ponemos en marcha y los ladridos se multiplican, hasta que nos topamos con una valla metálica y una furgoneta, estamos salvados una pista esta cerca seguro, las chicas respiran aliviadas soltando tensión, al igual que Pedro y José, la valla nos deja en una casa en la que una mujer nos mira extrañada alertada por el escándalo de los perros, Noe la grita “ No se asuste señora, que nos hemos perdido”, y le pregunta para ir hacia el pueblo confirmando lo que nos marca nuestro GPS. Caminamos un tramo bajo la  luz artificial de las farolas y la pista, para nosotros la tierra prometida, nos fundimos en abrazos y los cinco juntos en un gran abrazo, hemos salido de una situación muy comprometida funcionando como un equipo, sin fisuras uno toma la decisión y guía sin ser cuestionado. Hemos alcanzado el poblado de la presa de Buendía y ya tan solo nos queda recorrer un kilómetro hasta llegar al coche por carretera, un kilómetro de bromas, risas y meditación. Hemos cometido errores que tenemos que analizar y corregir pero también somos conscientes que hemos pasado un examen en esto del senderismo y nos hemos graduado con nota.

Quiero decir que he pasado un día maravilloso a pesar de todos los percances y que con gente como vosotros se puede ir al fin del mundo, muchas gracias de verdad por ser como sois.

Track de la ruta.

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