Un paseo por el Balcón del Río Moros.

“El hombre no ha nacido para tener las manos amarradas al poste de los rezos. Dios no quiere rodillas humilladas en los templos sino piernas de fuego galopando, manos acariciando las entrañas del hierro, mentes pariendo brasas, labios haciendo besos. Digo que yo trabajo, vivo, pienso y que esto que yo hago es un buen rezo, que a dios le gusta mucho y respondo por ello. Y digo que el amor es el mejor sacramento, que os amo, que amo y que no tengo sitio en el infierno.”

 Jorge Debravo


 

La panera la descubrí hace apenas dos años y siempre ha sido como un pendiente en los planteamientos de mis rutas, cada semana la posponía para la siguiente y la siguiente para la siguiente. Hasta que buscando una ruta de pista sencilla para hacer algo de descanso activo para no forzar la rodilla nos animamos por fin a dar una vuelta por el valle del río moros.

En el desayuno Borja coincide con unos amigos que va a subir a cueva valiente, tras una charla entretenida de montaña nos despedimos y comenzamos cada uno nuestras rutas. La panera esta vacía, apenas dos coches con seis senderistas preparándose para dar una vuelta seguramente similar a la nuestra.

He estado muchas veces en esta zona del valle, pero siempre en las zonas altas, nunca en las altas, en donde el río deja de ser un niño y comienza su adolescencia, se muestra bravucón a sabiendas que a cada metro que gana se hará más grande gracias a los muchos arroyos que lo alimentan.

Al llegar a la dehesa de la Garganta estaciona el autobús de Cristal de Roca, una agencia que organiza viajes y rutas senderistas para singles. Lo que veo me gusta y le digo a Borja que en ocasiones pienso que hacemos el canelo, claro que luego pienso que para ellos el valle del río moros no es más que un lugar en el que lanzar el anzuelo y pasar de single a Long play, tal vez por eso yo no tenga pareja y estoy seguro que no  me sentiría a gusto dentro de un grupo así, para mi la naturaleza es algo más que una lugar, es un sentimiento, el mana de mi alma que calma la voz que enerva el discurso cansino que a modo de tantra me castiga con un “ esta vida no merece la pena” cada día a las 5:30 de la mañana, tal vez yo he nacido para ser maqueta y terminar rebobinado en una vieja cinta de casete, los besos analógicos no tienen lugar en la era digital.

Sufro dos pequeños enganchones en la rodilla que me hacen ver las estrellas,  y cuando estoy a punto de tirar la toalla y darme la vuelta siento como la rodilla comienza a funcionar con normalidad por lo que decidimos seguir.

En esta zona hay un par de refugios que merecen mucho la pena y los tenemos en cuenta para planificar una posible travesía andarina. A la altura del embalse del espinar me encuentro bien y le propongo a Borja tirar hacia el pasapán en lugar de completar la aburrida vuelta por la pista del río, hace un día maravilloso y queremos disfrutarlo cuanto podamos.  Al llegar al cruce con la pista que nos pega el subidón hasta la pista superior nos cruzamos con dos senderistas que bajan del pasapán, nos comentan que hay algo de nieve peor se va bien, uno de ellos luce un gorro militar de la antigua unión soviética que le da un toque curioso.

La subida tiene una inclinación brutal, apenas son tres cientos metros pero te dejas el alma, gracias a los bastones consigo llegar a la pista superior sin cargar en demasía la rodilla que comienza a dar signos de que algo no va bien.

La pista superior en unos cuatro kilómetros es prácticamente llana y eso me permite recuperarme del esfuerzo, pero lo que verdaderamente calmo mis penas fue el magnifico paisaje que se disfruta desde este autentico balcón sobre el río moros y con vistas privilegiadas de los mejores picos de la sierra del Guadarrama. En cuanto me recupere de la rodilla y antes de que cierren esta zona al transito en verano tengo que volver para rodar por esta maravilla y disfrutarla en bicicleta.

El silencio, el susurro del viento, algunos pajarillos y sobretodo el agua componen una banda sonora inigualable para sentir el momento que estamos viviendo.

La bajada al valle la hacemos por un cortafuegos que es agradable de andar y estoy seguro maravilloso de bajar, con buena inclinación y algunos pasos divertidos.

El bosque de pinos al final de la bajada nos envuelve y vemos como unos cuatro gamos o corzos se cruzan ante nosotros saltarines, veloces perdiéndose entre las sombras. Terminamos nuestra ruta con un buen sabor de boca por una ruta que nos ha regalado una vistas de lujo que no esperábamos, mi rodilla progresa adecuadamente, o como escribió Jorge Debravo en su poema Campanas:

Caminemos.
Olvídate del mundo.
Piensa solamente en lo que llevas piel adentro
y sabrás qué dulce y qué sabroso es, de pronto, vivir
.

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La ruta de los Globeros Cojos.

“Un campo es el corazón, un campo que tiene flores, que se engalana con ellas porque son sus ilusiones, con cuyo perfume alienta, cuyo perfume es su goce, cuyo perfume embalsama del corazón las regiones.”

Juan Valera


He estado una semana de reposo para bajar la inflamación de la rodilla y apenas tengo molestias. He quedo con Mon, una uno de los grandes especialistas en dolores de articulaciones, no por estudioso del tema, sino más bien por asiduo sufridor de ellos ya que como muchas veces comenta los ha tenido todos. Hablando de mi dolor en la rodilla el me dicho que le ha salido uno nuevo en la suya y que podríamos quedar para hacer algo sencillo y contarnos nuestras penas rodilleras.

Los cielos azules siempre invitan a estar fuera de casa, respirar libertar, sentir el sol calentando los huesos y disfrutar de tu tiempo, todo un  lujo que tan solo valoras cuando lo pierdes.

Circulamos por el carril bici nuevo de Alcorcón en dirección a Móstoles, los árboles son una autentico espectáculo, la primavera le da un toque de vida a la ciudad que lo agradece, la hace un poco más habitable. Dejamos el Carril bici de Alcorcón para continuar por el de Móstoles, si en el de Alcorcón hemos tenido que sortear algún que otro paseador de perros carrilero y jubilados despistados, en Móstoles nos es más sencillo rodar por la acera que por el carril bici, alguien tendría que escribir un tratado sobre el magnetismo que estos carriles rojos, verdes o azules ejercen sobre los humanos y su atracción para tener que transitar por ellos.

Con Mon el tiempo pasa rápido, siempre tenemos temas sobre los que debatir y contando que desde Alcorcón todo es bajada se hace muy corto el trayecto. Al salir del Parque  del Soto una barandilla de madera me llama la atención y a los pocos metros nuestro asombro, han remodelado la vía verde de Móstoles. Ahora una gran pista blanca invita a alejarse unos metros de la carretera y circular tranquilamente por ella, con espacio suficiente para poder cruzarte con otros ciclistas, corredores o senderistas sin ocasionar una situación de peligro.

Al llegar a nuestro querido puente de hierro vemos que lo han rejuvenecido. Al puente le han puesto una plataforma para poder ser usado en toda su anchura, Mon siente nostalgia del antiguo puente y decido rodar por la zona cementada antigua, ahora ya podré contar a mi sobrina que hubo un tiempo que para cruzar esta relequía teníamos que mirar primero y ponernos de acuerdo los de cada lado para no cruzarnos en el camino  quedando atascados y poder pasar, nos hacemos viejos irremediablemente.

El resto del camino sigue como siempre, un pista tradicional con sus roderas y sus bancos de arena que nos adentran en un pinar que siempre ha sido nuestro oasis de sombra en las calurosas tardes de verano y que ha visto como el progreso se le ha instalado como vecino, llenando sus límites de chalets vacíos y un cercanías que la crisis ha parado sus máquinas a los pies de las primeras raíces.

Este recorrido ya no es lo que era, una escapada al campo a poco más de una hora de casa en bici. Descansamos en un parque de Navalcarnero frente a un bonito estanque, el retorno lo hacemos por un carril bici que se ve interrumpido por una valla de las obras del cercanías que han partido en dos el carril, que fue antes el huevo o la gallina, que poco valor tiene el dinero del contribuyente.

Decidimos rodear el pinar y regresar por su parte trasera junto al arroyo y volver a desandar lo rodado pero esta vez cuesta arriba, que sin ser dura, podemos calificarla como pesada o mejor cansina.

En Móstoles optamos por usar los parques en lugar del carril bici, para entrar en Alcorcón por su zona más alta la de parque Oeste y el residencial del eterno descanso, con su zonas verdes, su tanqueta de los antidisturbios de los antiguos grises hundiéndose en el lago su sendero maravilloso oscilando entre las crestas artificiales de las falsas colinas y la pausa para disfrutar como niños con unos columpios de lo mas divertido que no dudamos en probar.

Llegamos a la hora deseada, pronto para cumplir con nuestros compromisos, alegres porque nuestros dolores nos han respetado y no nos hemos resentido pero con la sensación que para disfrutar de la bici y del campo cada vez hay que buscar la libertad más al sur, que bien lo plasma este poema de César Sáenz titulado hacia el sur:

Mar de Golondrinas en el cielo,
desplazándose con destreza hacia el sur,
persiguiendo el sueño inalcanzable,
de observar el horizonte de tu ser.

No obstante si lo logran,
golondrinas muy valientes son,
en invierno frío de tu desprecio
o en el verano seco de tu rechazo.

Aun así lo intentara,
una y mil veces mas
hasta que el frío invierno se convierta
en primavera floreciente en tu sonrisa.

Toma el vuelo regreso a casa
Con la ilusión de ver el sur
Pues en verdad no lo hizo
Por que ya estaba en el.


Track de la ruta Gracias a Mon

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Alcorcón-Puente de la Marmota-Alcorcón

«Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.»

Gustave Flaubert


En primer lugar quiero pediros perdón por el tiempo que he tenido abandonado el blog sin actualizarlo, espero que ponerme al día con las crónicas esta semana y desde la próxima publicar en digamos tiempo real.

Tengo pendiente de escribir tres crónicas y esta es la primera de ellas.

Suena el despertador y aún tengo retozando entre las sábanas la misma duda con la que me acosté la noche anterior, me bajo a la CDC en bici o en tren. He quedado con mi primo Borja para ir al puente de la marmota desde la Casa de Campo ( CDC) pero me encuentro bien, con fuerzas, la ruta de la semana anterior desde Cercedilla hasta mi casa me ha subido el ánimo y la autoestima ciclista y pienso que si al volver de la ruta me encuentro con fuerzas sería una lastima no haber salido desde la puerta de casa.

Al final me decido, voy bien de tiempo y mi ritmo tranquilo me permite intentar esta nueva locura. La mañana se ha levantado fría la ligera capa de rocío helado se extiende a las orillas del arroyo Butarque a modo de tapiz sobre el que dibujo la huella de mi neumático, me gusta, es como si fuese dejando la estela de mi tracklog que va dibujando el gps para marcarme el camino de retorno a casa en caso de perdida. Me gustan los domingos en los que me encuentro padres de familia que roban horas al sueño para regalárselas a la bici sin perder un solo según de los que puede dedicar a la familia. Cuando ruedas solo me da por pensar, reflexionar sobre gran cantidad de temas y pensar en este, en que continuo solo no me apetece por lo que decido cambiar la música en ingles de mi ipod por marea y así alejar los fantasmas y las sombras que de vez en cuando ocultan la luz interior que intento mantener vivía.

La CDC esta muy despierta con gran transito de bicicletas, en el puente de San Fernando me esta esperando mi primo, al bajarme de la bici noto una ligera molestias en la rodilla, no le doy mucha importancia y continuamos rodando por el carril bici hasta enlazar con el carril de colmenar.

Ha llovido mucho entresemana y decidimos rodar por carril antes que terminar chapoteando en el barro, además mi dolor en la rodilla se va acrecentando cada vez que el terreno pica un poco hacía arriba.

En uno de los puentes que cruzan la carretera de colmenar nos encontramos con gran cantidad de bikers parados y una ambulancia del Samur que acaba de llegar para atender a un ciclista que yace ensangrentado en al final del puente y al que han puesto un collarín. Como no nos va ni la sangre ni el morbo y el infortunado biker esta en buenas manos y atendido continuamos hasta el desvío hacia el puente de la marmota dejando el carril bici a la altura del hotel de tres cantos.

La rodilla me va matando, tengo un fuerte dolor en la parte posterior, Borja me dice que podemos abortar pero me niego, nos distraemos un poco viendo como hacen volar aviones teledirigidos y a la orilla del arroyo tejada nos tomamos un primer tentempié para recuperar fuerzas ya que el desayuno esta ya muy olvidado.

Una pareja de bikers cruzan el arroyo montados, baja con caudal de agua pero se supera bien sin mojarte los pies. Me llama la atención la chica, mientras todos vamos con trajes de invierno ella va con equipacion de verano, hace sol pero el fresquito invita a una rebeca como poco, no entiendo a las mujeres ya que para montar en bici no tienen termino medio, o van abrigadas con hasta las cejas o van medio en pelotillas con esos escotes maravillosos que más de una vez me han costado estar apunto de salirme del camino.

En el tramo de subida dura tiro de orgullo y lo completo pero el esfuerzo lo acusado tremendamente la rodilla que me duele una barbaridad, tanto que apenas intento algunos pasos divertidos en la bajada hasta el puente de la Marmota. Para Borja es su primera visita y no le veo muy entusiasmado con el entorno, a mi si me gusta y sobretodo la senda que nos conduciría a los toboganes pero esta vez me toca rodar por una senda que no tengo controlada, y resulto ser una trialera de lo más divertido en sentido contrario, si Tota como siempre, que nos toca patear en gran parte, un tramo me lo subo montado y la rodilla termina por decir basta. Por lo que me toca continuar a pie. En lo alto de la senda cuando esta se une a la pista, nos salen dos perros a darnos los buenos días, solo ladran pero no tendrían que estar sueltos. Las pistas que nos dejaran en Colmenar Viejo son una autentica tortura, siento la rodilla muy inflamada en su parte posterior y me cuesta pedalear con ella, hasta el punto de hacer solo fuerza con la derecha.

En colmenar Borja me dice de nuevo de dejar la ruta y volver en tren, pero me niego de nuevo, soy demasiado cabezón para dejar una ruta a medías y esta la quiero completar si o si. En la ermita de Santa Ana nos paramos a descansar y reponer fuerzas. Un biker se nos acerca y me pregunta sobre le blog, me cuenta que hace mucho que me sigue y se sabe toda mi vida, jejeje. Gracias de verdad, por presentarte y agradecerte el que puedas soportar todo el tostón que suelo soltar en mi post, y sobretodo conocer a gente que siente la bici como yo, se siente identificada con mi forma de ver este deporte y te dan animo para continuar seguir publicando semana tras semana las aventuras que vamos viviendo, espero que nos volvamos a encontrar otra vez por los caminos.

El retorno decido hacerlo por el carril bici ya que me mi rodilla no da para más y como es casi todo hacia abajo lo hago sin mayores problemas.

Una vez en tres cantos el recorrido es el mismo que por la mañana y tan solo la charla me evade del dolor.

En el puente de San Fernando nos despedimos y cambio la charla por el ipod. Odio la CDC y hacerlo jodido no ayuda a sentirme con ganas para llegar hasta casa en bici, me siento faltar ya que tengo fuerza de sobra para llegar, no me siento cansado, pero la rodilla me preocupa. Decido comprarme una palmera y sentarme a meditar. Las palmeras de chocolate son mi perdición las adoro y las disfruto hasta el punto de sentirme como un Sommelier ante un buen crianza. Dureza de la masa, grosor del chocolate, dulzura. Creo que podría hacer un catálogo de palmeras ideal para cada situación y esta me esta dando la vida, esta simplemente perfecta.

Me he sentado en un banco junto a la estación de metro pero decido continuar, el mal ya esta en la rodilla y siento una bola de inflamación tremenda, me cuesta más caminar que pedalear así que no tengo escusa y sin darle más vueltas a la cabeza y sí a los pedales pongo rumbo a la subida hacia Alcorcón por el campo militar de la dehesa de Tetuán. Mi ritmo es patético pero voy a avanzando, el dolor en las dos cuestas largas es intenso pero ya no queda otra que sufrir y sufrir. En el la venta de la rubia decido ir por cuatro vientos y entrar en Alcorcón por la puerta grande, por senda como a mi me gusta, que para eso me estoy dejando la rodilla en esta absurda cabezonería.

Por fin llego a casa, hielo, ibuprofeno y seguramente unas cuantas semanas de reposo. Paulo Coelho dijo que  Un guerrero acepta la derrota como una derrota, sin intentar transformarla en victoria. Yo he completado mi ruta pero ahora comprendo que no he triunfado, llegar como he llegado es una derrota, hay que escuchar al cuerpo y no al corazón ni a la cabeza, es lo único que tenemos para seguir disfrutando de la vida como nos gusta y hay que cuidarlo.

 

Track de la Ruta

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El tren de las Viejas Glorias: Cercedilla-Madrid en Mtb

“Cada día es una oportunidad de salir a la calle y enfrentar al viento. Los sueños a veces se hacen realidad, dale tiempo al tiempo.”

Fito Páez.


Salir a rodar con las primeras luces de la mañana desde la puerta de tu casa es toda una gozada. Explicar a alguien que levantarse un sábado a las 6:00 de las mañana para coger un tren, luego otro y terminar en un pueblo de la sierra a 80 kilómetros de tu casa para luego regresar dando pedales es algo divertido y que da todo el sentido a tu vida es realmente difícil.

Pero para los que hemos vivido esto disfrutar de esas primeras pedaladas con el frío de la mañana equivale al besos de los buenos días al despertar junto a la diosa que te ligaste la noche anterior. Bueno se me ha ido un poco la mano, porque pedaladas en frío he dado muchas y besos en caliente algo menos, en fin cosas del Karma que me castiga.

Mientras espero en el anden la llegada del tren, me vienen a la memoria grandes momentos vividos en atocha para realizar rutas memorables con buenos amigos, estos últimos 6 años han pasado muy rápido para lo lento que me muevo y tal vez sea ese el secreto de haber disfrutado tanto, al ir a la velocidad de las mariposas ( Gracias Álvaro Neil) uno no solo puedo disfrutar de cada pedalada que le robamos al camino, sino de cada momento vivido con un compañero que se evade del cansancio y las preocupaciones disfrutando de una pasión que nos une.

Si la nostalgia por el tiempo pasado me ha invadido es por que este tren que me va a llevar a iniciar una nueva ruta también es un viaje al pasado, ya que a modo de concurso con cada parada que va realizando el tren se van montando viejos y queridos amigos de cuando el foromtb era el embrión de una gran familia. El primero en montarse es J@se, tras el y por sorpresa de última hora se nos une Despistado con su bici rígida de ocasión, pura metadona para pasar el mono ciclista mientras se recupera del robo de sus amantes, de sus queridas bicicletas. Y por último se nos une Javi (Konair), no podía pedir mejores compañeros de viaje, ni de ruta.

Cuando planeé la ruta el pronóstico del tiempo era solecito y calorcito pero nos encontramos en Cercedilla con un fresquito mañanero que no acompaña, por lo que nos ponemos toda la ropa que llevamos encima hasta que nuestros cuerpos comiencen a pedir que les quitemos capas.

La salida del pueblo nos cuesta un poco hasta dar con los giros apropiados, apenas voy una o dos veces al año por esa zona y me pierdo con facilidad a pesar de la ayuda del GPS, pero una vez orientados y en los senderos nos lo pasamos a lo grande con el paisaje de la sierra nevada y unos senderitos ratoneros que para abrir boca no esta nada, pero que nada mal.

En menos de lo que mis compañeros se imaginaban nos presentamos en los molinos sin pisar asfalto hasta el pueblo, lo cruzamos y nos metemos una nueva sesión de sendas disfrutonas que terminan por desorientar a tres buenos conocedores de nuestra sierra, asombrados de estas sendas ratoneras y disfrutonas que vamos rodando.

En Collado Mediano paramos a disfrutar del yacimiento Romano y comenzar a quitarnos ropa ya que el sol comienza a desperezarse con algún esfuerzo. Tampoco hay que quitarse mucha ropa ya que tras unas subiditas breves nos tocará disfrutar de la trialera de que nos dejara en Alpedrete, en las mismas puertas de Collado Villalba.

La bajada la hago tranquilo, sin forzar aguantando el ritmo de Despistado que con la rígida se ve obligado a bajar con mucho tiento y el de J@se  que se tiene que parar un par de veces al Salir volando  su GPS del soporte.

En Villalba y antes de sufrir la pesada cuesta que nos dejara en el reino maravilloso de Hoyo, hacemos una parada para reponer fuerzas y quitarnos más ropa. La cuesta que nos dejara en la sierra de hoyo, no es muy dura, pero si pesada y se hace en ocasiones eterna. Una rubia con buen cuerpo le tira al perro un palo para que corra a por el y a mí una dulce sonrisa que apunto estoy de dejar la bici e ir a por el palo.

Ya en Hoyo las pistas se transforman en sendas, con bajadas rápidas, divertidas, pasos apasionantes, disfrutamos, ya no hace falta preguntarnos porque nos hemos levantado a las 6 de la mañana, me siento feliz, libre y con ganas de disfrutar un día maravilloso. Claro que no todo en esta ruta es placer y si, Hoyo tiene un precio que se paga con sudor y agotamiento pero que no resulta tan caro como en otras rutas si lo comparamos con lo que disfrutas en el. Dejamos Hoyo disfrutando de un sendero final maravilloso que nos deja en la charca de los Camorchos de un enorme interés ecológico.

Comenzamos a estar algo cansados y el terreno se hace pesado, estando muy embarrado por algunas sendas por lo que optamos por un breve tramo de carretera hasta dar con una senda divertidísima que nos dejara en Torrelodones en donde sin perder tiempo empalmamos con las sendas que nos dejara en las matas.

En las matas Despistado decide dejarnos y tomar el tren, piensa que las fuerzas no le van a acompañar y prefiere retirarse a tiempo. Decidimos comer y después ver que hacemos. Tras la comida en un parque al solecito optamos por no bajar a la presa del Gasco ya que si las sendas de las matas que están al sol tenían barro, los senderos a la sombra de de la presa tenían que estar finos. Me acuerdo de mi amigo Tota que me no puedo acompañarnos y me dijo, “… así petes y tengas que repetir este rutón conmigo” pues ya ves amigo lo tenemos pendiente.

Tras dejar a Despistado en la estación continuamos rumbo a las rozas, desde aquí la ruta pierde su encanto ya que rodamos por pistas y carriles bici, en un entorno muy urbano, en Majadahonda me despido de mis compañero de ruta J@se y Javi, ellos continúan por el monte del Pilar hasta Madrid y yo por el monte Gancedo hasta la zona de Boadilla.

La zona del monte Gancedo es entretenida con algún tramo curioso y divertido desembocando en las pistas que me dejaran en el Tres aguas y en los carriles de bici de Alcorcón para terminar llegando a casa, antes de lo esperado, menos cansado de lo esperado pero con la satisfacción y el buen sabor de boca en compañía de unos buenos amigos que tampoco esperaba en un principio que se animaran a acompañare. Gracias a los tres por continuar siendo los más grandes.

Que ya lo dijo Willam Arthur Ward La grandeza no se encuentra en las posesiones, en la posición social o en el prestigio. Se descubre en calidad, humildad, servicio, y carácter.

Track de la ruta

Video por gentileza de José

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Andando por la Hoya de San Blas.

“Tengo trucos en el bolsillo —y cosas bajo la manga- pero soy todo lo contrario del prestidigitador común. Éste, les brinda a ustedes una linda ilusión con las apariencias de la verdad. Yo, les doy la verdad con las gratas apariencias de la ilusión.”

Tennessee Williams.


Una espesa niebla cubre por completo la capital y los alrededores. Mientras tomamos la carretera de colmenar nos preguntamos que día nos encontraremos en la zona de Canencia, punto elegido para hacer una ruta tranquila ya que la montaña esta vestida con sus mejores galas de blanco invernal y el frío nocturno congela hasta los sueños más tórridos. Al llegar a Colmenar superamos la densa niebla y nos encontramos con un día radiante de sol, ideal para disfrutar de la montaña.

Hacemos una parada en el bar para que desayune Borja, no ha pasado buena noche y necesita una dosis de café para iniciar la marcha.

Mientras ascendemos el puerto me doy cuenta que hay más nieve de la que me imaginaba y veo complicado realizar la ruta que tenia pensada sin raquetas, al llegar al puerto se nos han adelantado un grupo que copa los pocos sitios que hay para aparcar sobre la nieve, la entrada al aparcamiento es un espejo de hielo tremendo. Como no podemos dejar el coche en ningún lado optamos por el plan B, aparcar en la fuente del cura e improvisar una ruta por la hoya de San Blas.

Una vez dejado el coche bien estacionado en el aparcamiento del área recreativa iniciamos nuestra ruta por la pista que tantas veces he utilizado para subir al puerto de la Morcuera. La pista esta algo pesada, con un poco de nieve en los laterales pero se puedo caminar por ella sin mayor dificultad. Optamos por no visitar la Ermita y seguir una bonita senda que nos comunicara de nuevo con la pista que nos dejara en las puertas de la Hoya de San Blas. Optamos por tomar la pista que pasa la zona del reten e investigar una senda de la que Vato me ha hablado maravillas, lastima que ya solo pueda disfrutar andando y no con mi querida bicicleta, En Madrid el MTB ha muerto en las zonas en las que se podía disfrutar de verdad de la montaña, ya que nos han prohibido circular por sendas y trialeras.  Por mi parte siguiere montando hasta que me multen y ya con la sanción en la mano buscare asilo en otra región en donde se me permita disfrutar del ciclismo de montaña en donde no sea un delito ecológico.

Desde que hemos alcanzado la pista de la Hoya la nieve esta presente cubriendo todo lo que alcanzamos ver con la mirada, dos bikers se afanan en intentar mantener el equilibrio sobre su montura pero hay demasiada nieve, lo que les obliga a empujar la bicicleta. Charlamos un rato con ellos, son ciclistas entrados en años que ven inútil seguir por la pista ya que cada vez encuentran más nieve y piensan en darse la vuelta, nos despedimos de ellos adentrándonos en el sendero y en el bosque de pinos mientras les vemos seguir empujando su montura, definitivamente hoy no es día para bici.

Tal y como me había dicho mi Vato, la senda es espectacular, esta va ganando altura poco a poco con unas vistas espectaculares a las cumbres que conforman la Hoya impresionantes. Borja esta maravillado con el espectáculo que estamos viviendo ya que el no conocía esta zona.

Nos encontramos con una pareja que baja de la Najarra, nos muestran la ruta para ascender indicándonos los pasos, pero no es necesario, hoy buscamos un paseo tranquilo y no la caña de subir hasta el pico. Continuamos con nuestra senda, siguiendo las huellas de una cabra, Miguel Cantilo dijo una vez Anduve tantos caminos para encontrar mi destino, que ahora que piso su huella voy dejándome llevar como quien sigue una estrella voy dejándome llevar. Y su huella nos dejo en el paso del arroyo, ante unas vistas maravillosas del embalse de manzanares y la capital al fondo con el agua susurrando una melodía que en un mes será un grito de vida por todos los saltos de agua de la sierra. La senda va bordeando el monte Aguirre de forma espectacular, me encantaría intentar rodar por esta zona pero tengo el corazón con partido, comprendo que todo tiene su momento y su lugar, hay sendas que son para disfrutar despacio y esta es una de ellas. Descendemos por un pinar maravilloso plagado de cartelitos de plástico indicando puestos de caza, curioso verdad, para terminar en la pista que baja del puerto de la Morcuera.

Ya tan solo nos queda regresar a la fuente del cura por una senda maravillosa que en verano disfrute con mi buen amigo Totapillao, mientras disfruto bajando con el contraste del dorado de las hojas con el blanco de la nieve voy saboreando los recuerdos de esa gran bajada en bici, las trazadas, los giros y las risas. Una lastima que solo pueda disfrutar de esta zona con mi medio corazón senderista, la otra mitad quedara llorando, recordando la palabras de José Narosky Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión, la de ser felices por unas horas rodando en libertad.

Track de la ruta

Vídeo con las fotos de la ruta

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