Viaje a Noruega Día 8: La ruta del Tren de Flam

La belleza es hija del pensamiento. Es obra de los ojos que la contemplan a través de los arbitrarios códigos de la memoria. No existe de por sí. Existe porque nosotros la concebimos en ese universo casi mágico de las emociones.

Dalmiro Sáenz

 

 Lo primero que hago siempre que duerme en tienda de campaña al despertar es sentir si hay viento o suena el agua golpeando la lona, por suerte hace unos cuantos días tan solo el fresco matutino nos recuerda que estamos en el verano noruego.

Este vez nos toca desayunar y recoger todo el campamento para recorrer en coche unos hasta lo que los noruegos califican una de las rutas en bici o en tren más maravillosas del mundo.

Aparcamos en Flam, frente a la estación al otro lado de la calle donde dos jóvenes adolescentes noruegas se encargar de ir orientando el tráfico hacia los diferentes aparcamientos, algo así como los gorrillas españoles pero sin poner la mano y con más glamour.

Sacamos las bicis y nos ponemos a cambiarnos, Mientras que Jaime y un servidor nos cambiamos al otro lado del coche lejos de las miradas lujuriosas de las dos mozas al ver tanto macho ibérico en aptitud de despojarse de su ropa, me doy cuenta que sus caras cobran una ilusión inusitada, algo de sonrojo y mirada atónita de lo que están viendo. Me fijo y veo a Samuel, totalmente en pelotas frente a las dos chicas hablando con nosotros como si tal cosa, el es así, primero saca el instrumento y luego mira haber si hay público.

Mientras nos alejamos del coche veo como las mozas se comen con la mirada al bueno de Samuel, les ha gustado el lomo ibérico sin duda. Con las primeras pedaladas me doy cuenta que voy a tener otro día de esos en los que no voy, no tengo nada de fuerza en las piernas y me siento agotado. Subo tras mis compañeros me van sacando mucha distancia en cuanto el terreno nos regala una cuesta algo más pronunciada. El valle por el que subimos es precioso y es algo me aflige mucho más ya que sin fuerzas para pedalear no puedo disfrutar de un paisaje maravilloso y pierdo muchas veces la mirada en el camino humillado por la subida.

Cruzamos un puente sobre una caída de agua brutal, en el puente hay una placa en la que cuenta que un joven murió ahogado en esta agua y nunca se pudo encontrar su cuerpo, un gran lugar para morir, pero tal vez demasiado pronto.

La ruta da un respiro y se adentra en un valle que puedo disfrutar al ser llano, pero la alegría en casa del pobre dura muy poco el rugido de las aguas anuncia que la batalla por la montaña comienza ahora, y el enemigo lo veo en la pantalla del GPS en forma de z que hace el camino, eso solo significa sufrimiento y dolor.

La mayoría de personas civilizadas de este planeta lo que hacen es alquilar una bici y bajar desde Myrdal, pero nosotros tenemos que sentir el placer de la subida en nuestras piernas y saborear el premio de la bajada. Hay días que me siento más noruego que español y siento envidia sana de los que nos cruzamos que bajan empujando la bici ya que el terreno es muy empedrado y algo trialero.

Subo con gran esfuerzo apenas las dos primeras Z pero mi corazón, mis piernas y mi cabeza me dicen basta y el resto de la subida lo haré empujando la bici.

Justo antes de llegar a la estación me esperaban mis compañeros de viaje que al ver mi cara pensaban que tiraba la bici al río.

Me siento tremendamente hundido y decepcionado, no se que me ocurre pero no puedo con la bici y la montaña. Tras descansar visitamos la estación de Myrdal y disfrutamos de la bajada trialera sorteando senderistas, patosos en bici y un rebaño de cabras que acampado a modo de indignadas en mitad de la pista impidiendo el paso a todo el mundo.

Una vez superadas las cabras nos topamos con un joven ingles que se pica bajando con Samuel a toda leche y una vez que lo supera se pone a tocarla Airguitar justo cuando se le presenta un coche de frente y lo sortea por su izquierda y a toda lecha sin dejar de tocar su guitarra fantasma, este chico vive porque Díos existe.

Cuando llegamos al coche nos cambiamos y montamos nuestra cocina para hacernos unos macarrones a orillas del fiordo, todo un lujo sin duda esto es vida.

Tras la comida ponemos rumbo a las montañas donde nos esperan los Glaciares y los parques nacionales. Nos alojamos en Gaupne, un camping muy bonito en donde nada más entrar comenzar a montar la tienda un alemán nos regala una generosa ensalada a modo de bienvenida y nosotros la acompañamos con dos pollos de oferta que hemos comprado en el Spart del pueblo por 5 euros, todo un lujo en este país.

Las ducha en este camping son grandes cabinas más grandes Que un cuarto de baño de cualquier casa y nos metemos los tres para amortizar el 1,50€ que cuesta el agua caliente, somos de lo más rastrero pero no los pasamos de miedo, ya lo dijo Blas Pascal Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.

 

 

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Viaje a Noruega Día 7: Un día por Bergen y Voss.

“Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí.”

Le Corbusier

En este viaje he conseguido hacer realidad otra de mis ilusiones viajeras y es la de abrir la tienda y disfrutar de un paisaje de postal frente a mí, tal vez lo más bonito que un hombre puede disfrutar después de un beso de buenos días recién levantado.

Y lo disfrute, lo deguste, grabándolo en la memoria para poder visualizarlo a diario cuando me cuesta un mundo dar el primer paso del día. El tiempo que estamos disfrutando es maravilloso, hubiésemos firmado un tiempo peor del que estamos disfrutando sin dudarlo al llegar a Noruega, pero hemos sido agraciados con la mejor faceta del verano noruego y los cielos azules se nos presentan como un regalo divino.

Nos toca jornada de coche, volver hacia nuestras queridas montañas y dejar la costa, lo que  nos va a suponer unos cuantos ferrys y disfrutar del túnel de carretera más largo del mundo el de Laerdal con24,5 kmde longitud. Un túnel que pose tres grandes cavernas iluminadas a modo de luz natural como de un azul “tímido” que según expresión de Samuel parecía más un club de carretera que un área antistress, pero la verdad que es toda una experiencia y la disfrutamos.

El objetivo de esta jornada era sin duda la visita a la ciudad de Bergen, una de las más lluviosas del mundo, Una broma común que se cuenta en la ciudad es una sobre un turista preguntándole a un niño si en alguna ocasión para de llover. «No lo sé,» responde el niño, «sólo tengo 12 años. Lo cierto es que nosotros nos encontramos a un español que llevaba un mes en Bergen trabajando y era el primer día que no le llovía.  Gracias a este compatriota cumplimos otro de los objetivos del viaje que era probar la carne de ballena, algo prohibitivo para nuestro bolsillos si no llega a ser por el, y la verdad que si bien probamos una porción equivalente a la uña de un dedo gordo nos apasiono, estaba deliciosa. La probamos ahumada y después un poco de salmón marinado que fue toda una delicia también.

Lo que más nos gusto de Bergen fue su barrio antiguo, totalmente en madera toda una joya en la ciudad que nadie puede perderse si visita esta ciudad, en una de las tiendas donde Jaime compro un regalito a una persona especial para el dueño nos contó que el trabajaba aquí unos meses para conseguir dinero y pasar el resto del año en Málaga, estos noruegos no son tontos.

También nos encontramos al díos de los perroflauta, un ser que al verlo me lleno de energía positiva y casi lo venero, un tipo peculiar con sus rastas, su esterilla de lona al hombro junto con una pequeña mochila de tela blanca y su camiseta de free Tíbet, me impacto.

Dejamos atrás Bergen poniendo rumbo hacia las montañas, seguimos sorteando fiordos y disfrutando de cascadas mientras en el horizonte podemos ver difuminadas las montañas.

Nos alojamos en un camping cerca de Voss, mientras Samuel y Jaime se meten un subidón de escándalo por una estación de Ski yo me quedo en el campamento disfrutando de una buena ducha, un momento de relax para escribir y leer con un lago precioso de fondo, que pocas voces unos disfruta de unos momentos así como bien nos dejo dicho Doménico Cieri Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

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Viaje a Noruega Día 6: La isla de la playita.

La luz irrumpe donde ningún sol brilla, donde no se alza mar alguno, las aguas del corazón impulsan sus mareas.

Dylan Thomas

Los mosquitos comienzan la mañana como nos dieron la cena chupándonos la sangre, por lo que decidimos irnos cuanto antes del aparcamiento y desayunar tranquilamente en punto de atraque del ferry. Mientras desayunamos valoramos si ir o no a ver la roca incrustada en dos paredes verticales.

El precio del ferry para ir hasta el punto de partida del inicio de la ruta hacia la roca es carísimo por lo que renunciamos a visitarla y dedicarle más tiempo al desayuno mientras vemos como se va el ferry.

Ponemos rumbo a Bergen, pero antes tenemos una ciudad de las importantes que ver Stavanger, a la que le damos una vuelta rápida y quedamos maravillado por la calidad de sus hembras, simple y llanamente vi una gran cantidad de candidatas, que digo candidatas, finalistas a ser madre de mis hijos.

Tras la visita a la ciudad nos toca un largo camino en coche que alternaremos entre ferrys y túneles larguísimos que se sumergen hasta231 metrosbajo el nivel del mar, toda una experiencia que nos dejo maravillados y un poco acogotadillos cuando veíamos la profundidad que alcanzaba el tubo.

Al final optamos pasar la noche en uno de los camping más bonitos en los que he dormido nunca en una isla maravillosa y toda gracias a una de esas frases geniales que hacen grande al bueno de Samuel, cuando Jaime y yo insistíamos en dormir cerca de la zona de servicios el se empeño en dormir junto al mar, en un lugar apartado, paradisiaco y nos convenció con su gran frase “… siempre he soñado en ver un paisaje como este mientras duermo.” Imagino que mi buen amigo Pantani duerme con un ojo abierto.

El día es maravilloso, hace calor e invita a pasar toda la tarde en la playa. Esta en lugar de arena tiene césped que a modo de alfombra te invita a tomar un baño en un agua fría pero agradable.

En estas latitudes es muy típico comprarse una barbacoa portátil y cenar su carne a la brasa al atardecer, los noruegos de pelo en pecho lo dominan a la perfección y en minutos se montan la cena con un aroma que alimenta, pero junto a nosotros hay un grupo de chinos que han decido hacerse los noruegos y tras gastar más de medio litro de sustancia inflamable, encender y apagarse cinco veces el fuego al final consiguen una llama más o menos estable, dios no ha llamado a los hijos del sol naciente al imperio donde el sol tiene un parto continuo.

El ocaso de la tarde o el medio atardecer medio amanecer noruego es un espectáculo de luz fascinante que me deja maravillado durante una hora, absorto viendo pasar barco, disfrutando de la luna, del silencio solo roto por las olas y por una paisaje que ni en mis mejores sueños imagine en disfrutar.

Se que estoy viviendo un momento que guardare en mi memoria como de los más fascinantes de mi vida, me gusta una frase de Marcelino Menéndez y Pelayo Y si tú me recuerdas alguna vez en solitarias horas, no será por los triunfos y laureles que siembre a fortuna en mi camino, sino por la recóndita armonía que vibró de tus ojos en mi mente, y arrancó, reflejada en mis cantares, tal vez una sonrisa de tus labios. La soledad no es mala compañera pero se va tocando la hora de despedirnos o unirnos para siempre.

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Viaje a Noruega Día 5: El Preikestolen.

Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive.

Alejandro Dolina

Nos despertamos con un día clásico noruego, hace frío, varias cortinas de lluvia amenazan con ducharnos y viento, mucho viento. Vamos lo que para un español de bien es un día de mierda cuando estas en Noruega es un día maravilloso, despertarte arropado por los grandes colosos de piedra que se alzan ante nosotros horadadas por el mar y coronadas de nubes le den una ambiente de encanto, de lugar mágico que difícilmente se me va olvidar, cuando te despiertas en lugares tan maravillosos estos quedan gravados en la retina para animarte en los momentos oscuros. El precio de este paraíso para tres pobres vagabundo españoles es dormir en el suelo y buscar la oferta del día para poder subsistir en este país de ricos.

Nuestro objetivo del día es Jorpeland lugar donde se encuentra uno de los puntos clave del viaje el Preikestoren.  Como lo que queremos es disfrutar de noruega y sus paisajes optamos por tomar la carretera turística y alucinamos con el paisaje, en cualquier otro punto de Europa tendrías que andar mucho y muy alto para disfrutar un paisaje parecido entre lagos y picos que nos va dejando la boca abierta.

Pero lo impresionante, lo fabuloso fue encontrarnos en el camino la famosa cascada gemela de Låtefossen con165 metrosde altura y nos dejo sin habla. Estar a su lado es cargarte de energía, de fuerza, te sientes tan maravillado por lo que estas viviendo que sientes una paz y una alegría interior como nunca antes lo había sentido.  Antes de comer viviremos de cerca el apogeo de otra cascada que al igual que las gemelas ruge en su camino hacia el fiordo.

Una vez dejamos las montañas y los fiordos son los protagonistas del viaje, aparcamos en un área recreativa para comer una especie de masa de pescado que no tenía mal sabor pero no término de gustarnos.

Dado que este país pasa gran parte del año bajo la nieve, la única oportunidad que tienen los noruegos de trabajar en sus carreteras es en verano y al llegar a un túnel nos para una nórdica de las vikingas, de esas que han empezado a almacenar grasa para pasar el invierno sin dar salida a la del año anterior y con un “Hi guys you have to wait 45 minutes to go” nos invita a esperar tranquilamente junto al embarcadero del pueblo a que los obreros nos den paso. Menos mal encontramos wifi free y pudimos ponernos al día con el Internet.

Tras pasar la carretera pierdo la virginidad, me emociono tan solo con recordarlo, al meter por primera vez en mi vida un coche en un ferry, que gran momento. Tras este llegaría otro, los puñeteros fiordos no tienen puentes o túneles como en la costa.

Tras 12 horas de viaje llegamos por fin al camping del Preikestolen pero los precios que nos dan nos parecen desorbitados muy lejos de lo que estamos dispuestos a pagar o nos habían cobrado los días anteriores por lo que decidimos ver el pulpito (Preikestolen) y después pues ya veremos.

La subida al Preikestolen es simple y llanamente maravillosa, un sendero empedrado con rocas le va ganando altura a la pared, algunos pasos son maravillosos y las vistas simplemente te dejan sin habla. Como es muy tarde nos encontramos con gran cantidad de personas que bajan, nos la encontramos de todas la edades y condiciones, en algunos caso nos preguntamos como han tenido el valor ni siquiera de intentarlo, viendo las condiciones en las que se encuentran, algunas con la cara desencajada y el sufrimiento un rostro que dibuja la alegría que con la que la mayoría bajaban. Los grupos que podíamos reconocer a distancia eran los de españoles, tras silencio y paz, murmullo y gritos.

Pero a mitad del camino el flujo de turista pudiente ceso para dejar paso al de mochila rastrera y poder disfrutar de unas vistas impresionantes en soledad. Cielos poco nubosos que tendían a despejarse a medida que subíamos como deseos de que pudiésemos disfrutar de este icono noruego en su máximo esplendor.

De las dos opciones que hay de subida optamos por la de la colina y así poder disfrutar del púlpito desde lo más alto y poder fotografiarlo. Las vistas desde la cumbre son indescriptibles, los siento, hay que subir y disfrutar de una de las vistas que estoy seguro es de las más maravillosas del mundo, las fotos no hacen justicia al estado de euforia, paz, felicidad y alegría que sientes estando en su cima. Solo en estos momentos puedes comprender en su plenitud las palabras de Leon Tolstoi cuando dijo Opino que lo que se llama belleza, reside únicamente en la sonrisa. No vi en el Preikestolen una sola persona sin su sonrisa iluminando una cara que reflejaba claramente la felicidad de culminar un sueño.

Si he dicho que vamos de vagabundos, este modo de vida o de viajar tiene su recompensa y no es otra que la de poder disfrutar de uno de los sitios más masificados de noruega con tan solo otra pareja algo realmente increíble. Tras una buena tanda de fotos y reponer fuerzas bajamos por la otra opción la de subida normal y podemos disfrutar de otro de los momentos mágicos del día, la luz del atardecer eterno noruego nos regala unas vistas maravillosas, dignas del mismo paraíso, por un momento pensé que esta viviendo en un fondo de pantalla. La otra pareja que bajaba detrás nuestra se detuvo tras de mi para ver que mirábamos los tres tan alucinados, no pudo más que soltar un grito de emoción y pude ver como se le empañaban los ojos, supongo que es lo más parecido a un orgasmo emocional sin tener sexo.

Tras la bajada nos damos una ducha en las instalaciones del aparcamiento y buscamos un lugar en donde pasar la noche. Encontramos un aparcamiento que daba acceso a unas rutas senderistas y tras hacer la cena mientras somos acribillados por cientos, miles de mini mosquitos asesinos noruegos nos vamos a dormir. Son pasadas las 0:00 y aún hay mucha luz en el exterior de la tienda, nos hemos levantado a las 6:30 de la mañana pero lo que hemos vividos en el día de hoy compensa toda el cansancio generado por un maravilloso día eterno.

 

La escritora Mary Shelley escribió  Transitamos sin alegría por los laberintos sin senderos de la sociedad hasta que damos con esa pista que nos conduce al paraíso a través de esa maraña. Lo que yo me pregunto es como podré volver a mi vida diaria.

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Viaje a Noruega Día 4: En busca de los Fiordos.

Ciego quien no ve el sol, necio quien no lo conoce, ingrato quien no le da las gracias, si tanta es la luz, tanto el bien, tanto el beneficio, con que resplandece, con que sobresale, con que nos favorece, maestro de los sentidos, padre de las sustancias autor de la vida.

Giordano Bruno

Como Siempre nos despertamos pronto, sobre las 6:30, en este país no horarios para practicar deporte ya que siempre hay luz, una barra libre continua de claridad que te invita a la actividad continua.

Desayunamos y nos ponemos en marcha camino hacia la costa, no tenemos un punto concreto donde parar, el viaje determinara en donde pararemos y somos todo sentido para disfrutar lo que se nos ponga por delante. Para llegar a la costa primero tenemos que sortear la zona montañosa. Al coronar Haugastol vemos cientos de bicis dispuestas para ser alquiladas, paramos y nos damos cuenta que es el inicio de la ruta que se dirige hacia Flam. Decidimos sacar nuestras monturas y recorrer parte de la ruta unos27 Km. hacia Finse, estación intermedia y vuelta al coche. El tiempo es frío pero se el cielo nos da confianza en aguantar sin llover un buen rato.

La ruta se realiza íntegramente por pista pero apenas te das cuenta porque el entorno por el que pedaleas es increíble, estas rodando y repites con cada pedalada esa frase que repetimos cada vez que vemos una foto maravillosa en la pantalla del ordenador “ me gustaría estar ahí” y te das cuentas que estas, que no es un sueño, puedes sentir el frío en el rostro, el rumor del agua bajando bravo a tu lado, los glaciares y los lagos brillando ante ti con unas montañas lejanas que te llaman aún teñidas con restos de nieve, sientes la libertad de hacer lo que quieres, lo que te gusta y por unos instantes sabes que estas ocupando tu lugar en el mundo, estas cumpliendo tu sueño, como diría Ramón Gómez de la SernaSomos lazarillos de nuestros sueños, y no nos queda otra que guiar en ocasiones a una vida ciega basada en trabajar para vivir, hacia lugares como estos en los que poder tomar unas bocanadas de libertad y administrarlas durante todo un año de paciencia e incomprensión.

Cuando estamos cerca dela Estaciónde Finse, apenas nos queda un kilómetro, vemos que el tiempo empeora y se nos viene encima un buen chubasco. El camino de vuelta es en franca bajada y no cuesta nada mover el plato grande, las gotas nos van ganando la partida, las nubes noruegas corren que se las pelan por el valle y hacemos una parada para reponer fuerzas bajo un puente mientras pasa la cola de la nube llorona. En el camino nos encontramos una caseta de madera con un corazón en la puerta, es un servicio que nos llama la atención, esta impoluto, su interior desprende un aroma a flores y no le falta nada, tiene hasta prensa por si la fibra tarde en hacer efecto, eso si en noruego pero bueno el paraíso tiene estas cosas.

Conseguimos llegar secos al coche, toca cargar las bicis y reorganizar de nuevo todo el equipaje para que entre en el Skoda. Al poco de reiniciar nuestro viaje por carretera volvemos a parar a la orilla del lago Ustevatn, inmenso cuya orilla esta plagada por cientos, miles de hitos de todos los tamaños que forman un paisaje original en el que no puedo evitar montar mi pequeño montículo de piedras.

Paramos a comer en pequeño páramo protegido del viento por una pérgola que nos quita algo de viento pero la sensación de frío no por lo que comemos rapidito.

Camino de Eidfjord paramos a ver una presa impresionante cuya pared de retención del agua esta forma por rocas. Pero lo mejor de la tarde, lo más impresionante las dos cascadas “Voringfossen” que vierten sus agua sobre el fiordo, algo impresionante que nos dejo sin palabras, ver tal cantidad de agua cayendo con esa furia de hace sentir verdaderamente pequeño en la naturaleza.

Descendemos el fiordo por una carretera repleta de túneles en forma de escalera de caracol que nos deja fascinados, y la salida impresionante con paisaje impactante, rodeado de grandes paredes verticales de las que penden cascadas y la humedad condensando formando neblinas de cuento.

Encontramos un camping económico, junto a un río y con un paisaje que ni encargado lo elegimos mejor, hoy ha sido un día increíble, el agua me apasiona y en forma de cascada es como una melodía de vida, me gusta recordar las palabras de Jean Jacques Rousseau Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza, lo único que esta escrito en la lengua de los sentimientos y no todos saben leerlo y mucho menos comprenderlo.

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