Viaje a Noruega Día 11: … Y en Dombas casi dejo la bici.

De cualquier forma, quien es suficientemente perseverante para transitar este camino, si es necio, llegará a ver claro; si es débil, llegará a ser fuerte.

Confucio

Nuestro peregrinar por tierras noruegas va tocando a su fin, nos queda una jornada más que llenar en el viaje por las tierras altas de las montañas y los parques nacionales antes de comenzar el descenso hacia el sur, hacia Oslo donde queremos pasar dos días completos.

El día se ha levantado despejado pero deja escapar alguna gota, un termómetro con las grandes montañas de fondo marca 16º en el país de los Trolls. Domas es nuestro objetivo del día, vamos en busca del centro de información para ver si nos indican alguna ruta bonita y divertida de MTB con el que llenar un día que tenemos un tanto distraído de objetivos a ver.

En Domas una agradable, preciosa y muy amable perroflauta noruega con todos los complementos, bueno le faltaba el perro y la flauta nos atiende estupendamente dándonos un cutre plano y unas instrucciones básicas para encontrar la ruta a seguir.

Nos ponemos a ellos y en el primer cruce nos perdemos, es lo que tienen seguir al descerebrado de Samuel, que ve una bajada y se ciega. Como no, solo nos damos cuenta del error cuando hemos perdido altura y para colmo he pinchado mi rueda trasera. Tras reparar y remontar la altura perdida me encentro agotado, cuando no voy sobre una bici es inútil intentarlo fracasare una y otra vez. En el cruce que nos habíamos pasado les propongo que ellos continúen con la ruta y yo les espero en el coche pero me lían y al final continúo dando pedales pero con la mirada perdida en el manillar, el animo por los suelos y las fuerzas en España. Recuerdo rodar algún sendero bonito en el que durante un buen rato una rata peluda similar a un hámster corrió gritando como una condenada delante de mi rueda si apartarse y yo sin lograr pillarla hasta que la dio por echarse a un lado y dejar de emitir ese asqueroso sonido que me estaba volviendo loco. También recuerdo un tramo trialero que baje a pata, cuando uno esta hundido lo esta para todo y una pista larga que nos dejo al final en el coche tras24 kmde ruta, que para mi fueron una auténtica tortura.

Tras la ruta nos preparamos la comida y comenzamos nuestro descenso hacia el sur cruzando un puerto muy bonito donde reinaba el viento y visitamos otra de esas curiosas iglesias de madera que tanto nos gustan y son una autentica pasada.

Preguntamos en un camping y nos resulto caro por lo que nos arriesgamos hasta el siguiente unos cuantos kilómetros después entra Jaime a preguntar el precio y al salir con una sonrisa en los labios nos dice “… da igual lo que nos pida” nos bajamos del coche y le damos la razón a Jaime, eso no era una diosa nórdica, era una sirena de los fiordos con el mar en sus ojos y las olas en sus labios, esta claro que nos quedamos, fue económico, con wifi y para mi el paisaje más bello del día.

Hoy he odiado la bicicleta como nunca y he pensado en dejarla durante un largo periodo de tiempo, pero metido en el saco mientras llueve en el exterior mi mente se inunda de buenos momento, de grandes viajes y de mejores amigos que ella me ha regalado y decido darle, mejor dicho darnos, una nueva oportunidad volviendo a ponerme en forma como años atrás, que razón tenia Amado Nervo cuando escribió  Veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las hieles o la miel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. Yo solo he sembrado amistad y estoy viviendo un viaje apasionante con estos dos grandes capullos.

 

 

 

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Viaje a Noruega Día 10: El Glaciar de Briksdal y la Trollstigen.

Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.

Facundo Cabral

El agua que es la sangre y una de las voces junto con el viento de este país se podía tomar unos días de descanso y dejarnos ver las maravillas de una noruega resplandeciente pero no podía evitar volver para mantener viva esta maravillosa naturaleza que nos cautiva.

De nuevo el glaciar de Briksdal que es el que hemos elegido para ver nos queda alejado del camping en el que hemos pasado la noche, por lo que Toca tramo de coche que la verdad nos importa mucha ya que el trayecto es de belleza increíble disfrutando de cascadas y lagos esmeraldas que nos van dejando maravillados.

El Glaciar de Briksdal es más grande y turístico que el del día anterior y ya desde la entrada al parque lo pedemos ver colgado de la montaña su tamaño es increíble esta enclavado en un paraje increíble con cascadas que se descuelgan de la montaña a modo de cremallera. Como ese glaciar es uno de los más fáciles de acceder de toda noruega tienen montado todo un negocio a su costa en la entrada con cochecitos que llaman Trolls para ir subiendo desde el aparcamiento hasta la base del glaciar a los ricos turistas que no quieren perder un segundo de su valioso tiempo vacacional dando un paseo hasta la base del glaciar.

Como nosotros tan solo somos dueños de nuestro tiempo y tampoco nos podemos permitir el subir como señoritos nos toca subir dando un agradable paseo por una senda maravillosa saludando a los japos que nos animan con una sonrisa de oreja a oreja y alguno nos hace hasta fotos. La recompensa de subir andando se materializa en forma de cascada espectacular que nos obliga a ponernos los chubasqueros para poder acercarnos a ella sin calarnos. El estruendo del agua es ensordecedor y miles de litros de agua corren bajo nuestros pies mientras la humedad que desprende nos cala vivos. Retrocedemos unos metros para continuar ascendiendo por al senda y poder ir viendo las marcas de retroceso del glaciar, por siglos y los que nos apena más por décadas.

La lengua de glaciar descansa en un lago precioso, no nos podemos acercar al glaciar ya que hay trozos de hielo que pueden desprenderse y es muy peligroso, apenas nos da tiempo a disfrutar un poco de las vistas y sacar unas fotos cuando comienza de nuevo a llover por lo emprendemos el camino de vuelta al coche cruzando de nuevo la cascada ensordecedora.

Ponemos rumbo norte, hacia nuevas montañas, al lugar donde habitan los Trolls. El paisaje cambiante nos embriaga, alternamos una vegetación exuberante con paisajes rocosos en donde el viento es el rey. Llegamos a la famosa escalera de los Trolls,la Trollstigenque la podemos disfrutar en su plenitud gracias a unos miradores que han instalado. Esta carretera es una de las atracciones más famosas de noruega, debido a su empinada inclinación del 9% y once curvas de 180º, en la ladera de la montaña.

Todo un orgasmo es lo que siente Samuel y Jaime al contemplarla ya que su alma carretera solo hace susurrarles al oído un súbeme, súbeme, mientras yo veo como un noruego madurito que se ha ido a asía en sus vacaciones se ha traído una Lolita de subvenir que le esta poniendo el Trolls revoltoso y al resto también.

Encontramos un camping al mismo pie de la carretera tras bajar la escalera y mientras yo monto la tienda, me doy una ducha, leo y escribo mis dos compañeros se enfrentan a las duras rampas noruegas bajo la amenaza de un buen chaparrón y un viento brutal que azota la cumbre de su objetivo.

Yo tengo la suerte de estar sentado en mi banco de madera mientras veo como una pareja de británicos monta su tienda junto a la mía. El es un Trolls autentico que seguro ha venido a ver algún pariente y ella parece la modelo en la que se han basado para hacer la carretera, eso si eran curvas, Peter Ustinov dijo una vez Por lo general las mujeres de ensueño son una ilusión óptica, y una leche que las que yo estoy viendo estos días son reales y bien buenas. Solo me queda la esperaza que de vez en cuando diosas como la inglesa también se acuesta con mortales, seguiré dejando mi vela encendida frente la ventana todas las noches para que encuentre el camino hacia mis labios.

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Viaje a Noruega Día 9: El Glaciar de Jostedal.

Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive.

Alejandro Dolina

Odio las gaviotas, son los seres más escandalosos y estúpidos que hay sobre la faz de la tierra. Si ya es complicado dormir con tantas horas de luz, resulta imposible con la compañía de unos bichos paridos por el mismo demonio como estos.

Gracias a estos despertadores naturales a las 6:30 de la mañana estábamos en pie desmontando el campamento y listos para preparar un buen desayuno a base de crema de cacao noruega, pan blanco y mermelada con galletas, todo esto regado con caco y leche desnata para no engordar claro.

Al ir limpiar los cacharros del desayuno nos cruzamos Samuel y yo con una de esas diosas nórdicas que nos dejan lobotomizados, solo babeamos, ella calienta agua en el microondas mientras fregamos y me viene a la mente una canción de marea Voy a embriagarme con tu piel y con tu cara, ni marranas, ni revolcones a la brava, ni besos con lengua, ni noches de alcohol, ni abrirse de piernas en cada rincón, partirse en canal, poner corazón para dos. Y una vida para darle cuerda todas las noches durmiendo al tic-tac de nuestro amor.

La entrada al glaciar la tenemos a36 kmdel camping, nos lo tomamos con calma siendo los primeros en llegar al centro de interpretación un edificio singular enclavado en las puertas del paraíso que como no podía ser de otra forma a falta de violines y voces angelicales nos ofrece wifi gratis que quieras que no nos hace más ilusión. Pero no es sencillo centrarse en ver el correo cuando al fondo estas viendo un glaciar que te espera bajo un cielo azul increíble.

La Noruegaque nos cobra la entrada es la excepción que confirma la regla que todas la noruegas son rubias y guapas, la verdad es que no era necesario conocer este país tan afondo pero bueno si se presenta por el camino hay que asumirlo. Además cuando llegas al aparcamiento el contraste hace que el sitio sea grandioso, yo creo que esta pensado.

El acceso hasta el coloso de hielo lo hacemos por una senda muy entretenida que un noruego esta arreglando colocando tablas a modo de escalara y perfilando los bordes a golpe de motosierra, todo un artista. Las piedras resbalan una barbaridad y hay que ir con cuidado para no caer. El lago que bordeamos de un azul glaciar intenso es maravilloso, pero cuando salvamos un pequeño montículo y nos quedamos cara a cara con el glaciar frente a nosotros, nos sentimos pequeños, maravillados. Es algo sencillamente asombroso, miles de años de historia congelados en un bloque inmenso de hielo que nos cautiva con su azul peculiar. Nos hacemos unas fotos con el gigante de hielo y el espectacular torrente que brota de una cueva bajo su base, el agua estaba realmente helada.

Tras el ver el glaciar nos dirigimos a tomar un ferry para ver la iglesia medieval de Urnes. Iglesia de original le queda muy poco pero esta enclavada en un lugar mágico, realmente espectacular que a pesar de estar guardado por una nórdica que ha heredado los genes de la mala leche vikinga podemos disfrutar de un bautizo tradicional con todos los invitados vestidos con el traje típico de la zona.

Tras la visita nos quedamos en la playa del pueblo para comer y que Jaime se diese un baño, Samuel se puso su turbo pero no decido bañarse, estaba absorto y embobada viendo como una candidata a madre de sus hijos si hubiese sido noruego se refrescaba en las frías aguas del fiordo. Tras un buen recorrido en coche disfrutando de glaciares que cuelgan de las cumbres y luciendo el turbo de Samuel en cada parada  llegamos al camping en donde definitivamente se me rompió el corazón con la recepcionista primero, una noruega regordeta, de mirada golosa y ojos como dos glaciares que seguro albergaba un volcán bajo el gran fiordo que lucia entre sus pechos, y para colmo la danesa espectacular de la tienda de al lado.

Metido en el saco escribo estas líneas mientras cuatro gotas golpean el techo de la tienda y con una sonrisa en los labios pienso en mi oronda recepcionista mientras suena marea de fondo … A tiro de piedra me encuentro o me encuentras, te vi sonreír, ay lo que daría pa estar to los días cerquita de ti.

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Viaje a Noruega Día 8: La ruta del Tren de Flam

La belleza es hija del pensamiento. Es obra de los ojos que la contemplan a través de los arbitrarios códigos de la memoria. No existe de por sí. Existe porque nosotros la concebimos en ese universo casi mágico de las emociones.

Dalmiro Sáenz

 

 Lo primero que hago siempre que duerme en tienda de campaña al despertar es sentir si hay viento o suena el agua golpeando la lona, por suerte hace unos cuantos días tan solo el fresco matutino nos recuerda que estamos en el verano noruego.

Este vez nos toca desayunar y recoger todo el campamento para recorrer en coche unos hasta lo que los noruegos califican una de las rutas en bici o en tren más maravillosas del mundo.

Aparcamos en Flam, frente a la estación al otro lado de la calle donde dos jóvenes adolescentes noruegas se encargar de ir orientando el tráfico hacia los diferentes aparcamientos, algo así como los gorrillas españoles pero sin poner la mano y con más glamour.

Sacamos las bicis y nos ponemos a cambiarnos, Mientras que Jaime y un servidor nos cambiamos al otro lado del coche lejos de las miradas lujuriosas de las dos mozas al ver tanto macho ibérico en aptitud de despojarse de su ropa, me doy cuenta que sus caras cobran una ilusión inusitada, algo de sonrojo y mirada atónita de lo que están viendo. Me fijo y veo a Samuel, totalmente en pelotas frente a las dos chicas hablando con nosotros como si tal cosa, el es así, primero saca el instrumento y luego mira haber si hay público.

Mientras nos alejamos del coche veo como las mozas se comen con la mirada al bueno de Samuel, les ha gustado el lomo ibérico sin duda. Con las primeras pedaladas me doy cuenta que voy a tener otro día de esos en los que no voy, no tengo nada de fuerza en las piernas y me siento agotado. Subo tras mis compañeros me van sacando mucha distancia en cuanto el terreno nos regala una cuesta algo más pronunciada. El valle por el que subimos es precioso y es algo me aflige mucho más ya que sin fuerzas para pedalear no puedo disfrutar de un paisaje maravilloso y pierdo muchas veces la mirada en el camino humillado por la subida.

Cruzamos un puente sobre una caída de agua brutal, en el puente hay una placa en la que cuenta que un joven murió ahogado en esta agua y nunca se pudo encontrar su cuerpo, un gran lugar para morir, pero tal vez demasiado pronto.

La ruta da un respiro y se adentra en un valle que puedo disfrutar al ser llano, pero la alegría en casa del pobre dura muy poco el rugido de las aguas anuncia que la batalla por la montaña comienza ahora, y el enemigo lo veo en la pantalla del GPS en forma de z que hace el camino, eso solo significa sufrimiento y dolor.

La mayoría de personas civilizadas de este planeta lo que hacen es alquilar una bici y bajar desde Myrdal, pero nosotros tenemos que sentir el placer de la subida en nuestras piernas y saborear el premio de la bajada. Hay días que me siento más noruego que español y siento envidia sana de los que nos cruzamos que bajan empujando la bici ya que el terreno es muy empedrado y algo trialero.

Subo con gran esfuerzo apenas las dos primeras Z pero mi corazón, mis piernas y mi cabeza me dicen basta y el resto de la subida lo haré empujando la bici.

Justo antes de llegar a la estación me esperaban mis compañeros de viaje que al ver mi cara pensaban que tiraba la bici al río.

Me siento tremendamente hundido y decepcionado, no se que me ocurre pero no puedo con la bici y la montaña. Tras descansar visitamos la estación de Myrdal y disfrutamos de la bajada trialera sorteando senderistas, patosos en bici y un rebaño de cabras que acampado a modo de indignadas en mitad de la pista impidiendo el paso a todo el mundo.

Una vez superadas las cabras nos topamos con un joven ingles que se pica bajando con Samuel a toda leche y una vez que lo supera se pone a tocarla Airguitar justo cuando se le presenta un coche de frente y lo sortea por su izquierda y a toda lecha sin dejar de tocar su guitarra fantasma, este chico vive porque Díos existe.

Cuando llegamos al coche nos cambiamos y montamos nuestra cocina para hacernos unos macarrones a orillas del fiordo, todo un lujo sin duda esto es vida.

Tras la comida ponemos rumbo a las montañas donde nos esperan los Glaciares y los parques nacionales. Nos alojamos en Gaupne, un camping muy bonito en donde nada más entrar comenzar a montar la tienda un alemán nos regala una generosa ensalada a modo de bienvenida y nosotros la acompañamos con dos pollos de oferta que hemos comprado en el Spart del pueblo por 5 euros, todo un lujo en este país.

Las ducha en este camping son grandes cabinas más grandes Que un cuarto de baño de cualquier casa y nos metemos los tres para amortizar el 1,50€ que cuesta el agua caliente, somos de lo más rastrero pero no los pasamos de miedo, ya lo dijo Blas Pascal Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.

 

 

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Viaje a Noruega Día 7: Un día por Bergen y Voss.

“Arquitectura es cuestión de armonías, una pura creación del espíritu. Empleando piedra, madera, hormigón, se construyen casas, palacios; eso es construcción: el ingeniero trabajando; pero en un instante, tocas mi corazón, me haces bien, me siento feliz y digo: esto es hermoso, esto es arquitectura, el arte entra en mí.”

Le Corbusier

En este viaje he conseguido hacer realidad otra de mis ilusiones viajeras y es la de abrir la tienda y disfrutar de un paisaje de postal frente a mí, tal vez lo más bonito que un hombre puede disfrutar después de un beso de buenos días recién levantado.

Y lo disfrute, lo deguste, grabándolo en la memoria para poder visualizarlo a diario cuando me cuesta un mundo dar el primer paso del día. El tiempo que estamos disfrutando es maravilloso, hubiésemos firmado un tiempo peor del que estamos disfrutando sin dudarlo al llegar a Noruega, pero hemos sido agraciados con la mejor faceta del verano noruego y los cielos azules se nos presentan como un regalo divino.

Nos toca jornada de coche, volver hacia nuestras queridas montañas y dejar la costa, lo que  nos va a suponer unos cuantos ferrys y disfrutar del túnel de carretera más largo del mundo el de Laerdal con24,5 kmde longitud. Un túnel que pose tres grandes cavernas iluminadas a modo de luz natural como de un azul “tímido” que según expresión de Samuel parecía más un club de carretera que un área antistress, pero la verdad que es toda una experiencia y la disfrutamos.

El objetivo de esta jornada era sin duda la visita a la ciudad de Bergen, una de las más lluviosas del mundo, Una broma común que se cuenta en la ciudad es una sobre un turista preguntándole a un niño si en alguna ocasión para de llover. «No lo sé,» responde el niño, «sólo tengo 12 años. Lo cierto es que nosotros nos encontramos a un español que llevaba un mes en Bergen trabajando y era el primer día que no le llovía.  Gracias a este compatriota cumplimos otro de los objetivos del viaje que era probar la carne de ballena, algo prohibitivo para nuestro bolsillos si no llega a ser por el, y la verdad que si bien probamos una porción equivalente a la uña de un dedo gordo nos apasiono, estaba deliciosa. La probamos ahumada y después un poco de salmón marinado que fue toda una delicia también.

Lo que más nos gusto de Bergen fue su barrio antiguo, totalmente en madera toda una joya en la ciudad que nadie puede perderse si visita esta ciudad, en una de las tiendas donde Jaime compro un regalito a una persona especial para el dueño nos contó que el trabajaba aquí unos meses para conseguir dinero y pasar el resto del año en Málaga, estos noruegos no son tontos.

También nos encontramos al díos de los perroflauta, un ser que al verlo me lleno de energía positiva y casi lo venero, un tipo peculiar con sus rastas, su esterilla de lona al hombro junto con una pequeña mochila de tela blanca y su camiseta de free Tíbet, me impacto.

Dejamos atrás Bergen poniendo rumbo hacia las montañas, seguimos sorteando fiordos y disfrutando de cascadas mientras en el horizonte podemos ver difuminadas las montañas.

Nos alojamos en un camping cerca de Voss, mientras Samuel y Jaime se meten un subidón de escándalo por una estación de Ski yo me quedo en el campamento disfrutando de una buena ducha, un momento de relax para escribir y leer con un lago precioso de fondo, que pocas voces unos disfruta de unos momentos así como bien nos dejo dicho Doménico Cieri Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

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