Recordando Viejas Sendas entre Becerril y Cerceda por el Telégrafo.

La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente.

María Zambrano

 

Hacía muchos meses que no salía con JJ y su última llamada sonó a ultimátum, haber si quedamos que ahora estoy cogiendo la bici todos los días. Me da miedo cada vez que JJ se tomo algo en serio ya que los resultados en el suelen ser espectaculares.

El día anterior había salido con Borja para hacer la casa de campo el Escorial y quería una ruta tranquila sin mucho desnivel pero que fuese divertida, quería recuperar algo de esas salidas apasionantes y divertidas que hacíamos los viernes cuando tenía casa en Becerril y nos dedicábamos a disfrutar de los mejores tramos de cada recorrido. Como JJ ahora vive en un lugar privilegiado decido comenzar la ruta con los senderos del camino de santiago que van a dar a Mataelpino en sentido contrario al caminar peregrino. El comienzo es un senda trialera en bajada muy divertida para terminar rodando entre jaras de medio metro por un sendero apasionante, en constante subida llevadera que en días frescos  te quita la tontería del frío antes de llegar a Mataelpino. La ruta continua en bajada, disfrutando de la velocidad por la pista que da a la pedriza hasta tomar el primer desvío a la derecha para subir una rampita graciosa y enlazar con  el camino que nos dejará en el Berrocal, en donde buscamos la pista que con suerte nos dejara en Cerceda y que encontramos enlazando si problemas el camino hasta que nos pasamos el desvío por reírnos de un señor que bajaba en su bici haciendo 88 con las ruedas, no se ni como podía mantener la línea recta.

Nuestro error lo pagamos con unos metros de carretera pero lo compensamos rodando por un lugar que en otoño y primavera es precioso. El abrevadero del Ejido , un lugar que para cruzar el río samburiel hay construidos tres puentes, mas el de la carretera todo un sinsentido. Para ir de Cerceda a Moralzarzal tienes muchas opciones pero la mejor es sin duda la que propongo en este track ya que la mitad del camino lo recorres por una senda maravillosa que ya de por sí es divertida en este sentido ni te cuento en el contrario. Como anécdota diré que tuvimos un encontronazo con un matrimonio y su perro tamaño León que apoco emula el video de la gacela con el ciclista de la sabana pasándome por encima y para colmo casi quería la señora que la pidiésemos perdón por ser agredidos por su perro, esta claro que priman los derechos de su perro sobre los del resto de la humanidad y a pesar de un ser un perro peligroso no lo va llevar atado en el campo, hay gente que las leyes las interpreta para su propio beneficio aunque digan todo lo contrario.

La alegría bajadora ha terminado, ahora queda subir, optamos por coronar el telégrafo ya que hacía un año que no lo subía y con las primeras rampas JJ ve que su venganza por la veces que le he dejado atrás puede servirse fría y aumenta el ritmo para verme sufrir mientras una niña le dice a su padre que quiere que la suba el gordito en la bici, con el consiguiente “.. No cariño que ya bastante tiene”, pero no tengo fuerzas para rebatir a la señora y que me explique que eso de ya bastante tiene. Antes de afrontar la larga subida por la zona fácil le pido la parada del “ pis” a JJ que suena más  aún, para que me muera un rato y luego seguimos.

Y esta vez si, a mitad de la larga recta JJ se escapa culminando su venganza, dejándome atrás jadeante dibujando curvas donde solo había una recta con poca pendiente. Antes de coronar el alto me espera armado con una sonrisa entre los dientes, quería saborear su victoria con un “amos que te pesa el culo”  recordando los tiempos de cuando JJ era solo J y no veía ni por asomo la  X en las tallas de su armario . Pero como buenos amigos coronamos juntos, disfrutando unas magnificas vistas de un secarral medio urbanizado. La bajada hacia Collado Mediano desde el Telégrafo en los tiempos de los que yo comencé en esto del MTB era una trialera bruta y muy divertida pero que por arte de la administración se transformo en una pista forestal, claro que luego llego la crisis, las lluvias y la naturaleza que tiene la manía de ir colocando las cosas en su sitio y están dejando la pista en una nueva trialera con unos surcos de miedo con una sola trazada buena para bajar y subir. Y como solo hay una trazada veo que dos preciosas féminas bien dotas están dejándose el alma por superar una pendiente casi imposible, me aparto a la zona mala y ella me lo agradece con una sonrisa mitad gracias, mitad cabrón porque te has quitado. JJ que para esto es más sutil se lanza contra ella con el viejo truco de “huy hemos ido por el mismo sitio” (claro solo había uno bueno) mientras pilla cacho agarrándose los dos mutuamente para superarse el uno al otro, que pillín.

Dejamos atrás la pista y decidimos meternos los senderos de la Renault como aperitivo y esta vez ocurre lo contrario, si la pista cada día va a peor los senderos ha mejorado una barbaridad siendo ahora ciclables al 100% en ambos sentidos y por tanto muy fáciles de caminar para senderistas, haber si aprenden los de medio ambiente que hace dos años los dejaron casi perdidos con sus máquinas, llenos de basura y restos de poda. El transito de la bici mantiene vivas las sendas tradicionales ya que muchas se están perdiendo por su falta de uso.

Tras el buen sabor de boca que te dejan estos senderos optamos por subir un poco más y disfrutar del circuito cola-cao con el que evitar la carretera y terminar subiendo por asfalto tan solo el último tramo del polígono de Becerril.

Ha sido una ruta llena de recuerdos, de viejos caminos, de viejas sendas, como odio reconocer que Rosa Montero tiene razón cuando dijo Quizá uno empieza a envejecer en el momento en que empieza a dolerle la memoria. Y a mi me duele hasta el alma al sentirme tan lejos del jardín de mi casa.

Track de la ruta

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Casa De Campo – El Escorial 2011

Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen incluido cualquier sentimiento de tristeza: también se irá: triste hoy alegre mañana: sobrio hoy borracho mañana ¿Por qué inquietarse tanto?

Jack Kerouac

 

Poco a poco los días se van volviendo tan perezosos como yo, o mejor dicho, me dejo arrastrar por un ritmo vital que poco a poco se va apagando junto con la maravillosa luz que ha iluminado nuestros días. He bajado en metro hastala Casade campo, se me ha hecho tarde y al final casi tardo más en el metro que bajando en bici. La gran recompensa de madrugar y salir a rodar pronto son los amaneceres, y más si puedes disfrutar de ver salir el sol tras el palacio real de Madrid toda una maravilla.

Borja me esta esperando para iniciar una ruta que tenia ganas de repetir por modificar el recorrido de mi anterior salida y poder abrir también nuevas rutas en base a esta. Borja me había comentado en varias ocasiones que le gustaría recorrer la senda Merina hasta el Escorial, por lo que hago un mix de los dos deseos y nos ponemos en camino para ver el resultado.

A pesar de ser pronto la casa de campo tiene gran actividad, la verdad es que no recuerdo haberlo visto con poca gente nunca a pesar de haber traslado la mayor parte de los negocios carnales a otras calles y polígonos de Madrid. El fresquito mañanero se hace presente y tanto los corredores como los ciclistas comienzan a sacar la ropa de abrigo para estas primeras horas en las que el sol tontea pero no acaricia con su calor. Rodamos por algunos senderitos hasta alcanzar la salida por la puerta del Zarzón, que nos dejara en la Vereda del camino de la carrera orientados hacia monte Gancedo en donde nos vamos a dar un buen atracón de mansiones y casas de lujos que no pueden resistir la crisis y también se ven abocadas a su venta o alquiler, los ricos también lloran o como diría un buen amigo mío, “que van a llorar, tan solo gimen”.

Una vez dejamos las pobres zonas residenciales en las que hay más dinero que vida, por fin comenzamos a disfrutar un poco del MTB y de los caminos sembrados de surcos, de los senderos y en definitiva de la libertad del campo y los espacios abiertos.

En Villanueva del Pardillo comienzo a modificar la ruta que hasta este punto era la habitual, en esta ocasión decido no cruzar Villanueva del Pardillo y tomar el camino de los Toconales, pista en muy buen estado que nos conducirá hasta la escuela de vuelo en donde vemos como un buen número de pilotos de globos aerostatitos están reunidos seguramente preparando sus vuelos. Nosotros tomamos el camino de la vereda colada a la venta de San Antonio, que es una carretera venida a menos ya prácticamente pista con poco desnivel que se deja subir sin tener que sufrir los rampones de la urbanización las cuestas o el cerro del Madronal que también tiene su encanto sufridor. Tras las pistas una vez que nos acercamos a Colmenarejo tampoco vamos a pasar por su núcleo urbano y nos libramos de sus cuestas pestosas, en su lugar divertidas sendas en ligera bajada que nos dejaran de nuevo en pistas que poco a poco van ganando altura hasta llegar a la cañada Real del Camino de Madrid en donde esta El Mirador y la ermita de la virgen de la Soledad en donde descansamos y quedo con Jaime para encontrarnos en el camino.

Una vez alcanzado este punto la ruta coincide plenamente con la de otras ocasiones ya que el recorrido que nos queda es tan maravilloso que no quiero ni puedo perdérmelo.

Primero una bajada rápida y divertida por un sendero que esta  junto a la pista con el embalse de Valmayor de fondo para terminar dándonos una atracón (lastima que el sentido es el malo) de lo que yo considero el sendero empalmado (con perdón) más divertido de la comunidad de Madrid (no tendría que ponerlo ya que seguro que van los de medio ambiente y nos lo prohíben) al final tan solo nos quedara hacer caso a Henrik Johan Ibsen cuando dijo Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.

La primera parte de senderos junto a los arroyos es sublime, muy divertida y disfrutona para gastar unas cuantas pulsaciones dando caña a los pedales. En el dique de la Laguna de las Zorreras me encuentro con Jaime que no le veía desde nuestro viaje a Noruega. La segunda parte de los senderos son más amplios pero también tremendamente divertidos y si de verdad te apasiona el MTB te va a parecer como una demo del paraíso bicicletero.

Tras los senderos Borja comienza a sentir el cansancio en la piernas, el arrastras unos cuantos kilómetros más y casi una hora más de pedaleo al ir en bici de casa al lugar de encuentro por lo que nos tomamos con calma charlando las pistas que nos dejaran en el camino de las puertas del Escorial. Al ir llegando a nuestro destino nos encontramos con embarrao, vato y un colega. Charlamos un ratillo y al final se nos une Néstor a la grupeta continuando Vato con su amigo hacia Villalba. La entrada al Escorial es una larga bajada para tomarnos luego unas raciones de buenas rampas hasta alcanzarla Estaciónpunto en el que pusimos fin a nuestra ruta y en donde nos despedimos de nuestros amigos para Borja y yo tomar el tren a Madrid tras dar buena cuenta de unos bocatas.

Me hubiese gustado regresar pedaleando pero a diferencia de otros años que sería final de temporada para mi esta año es comienzo y no quiero hacer rutas de100 kmhasta Marzo, además Borja ya tenia suficiente ruta para disfrutar sin tener que forzar un retorno que se hubiese antojado duro y eso que mi ruta de vuelta es divertida.

El objetivo esta cumplido quitar las duras subidas de las cuestas de la ruta y como dijo Paulo Coelho Podemos creer que todo lo que la vida nos ofrecerá mañana es repetir lo que hicimos ayer y hoy. Pero, si prestamos atención, percibiremos que ningún día es igual a otro. Cada mañana trae una bendición escondida; una bendición que solo sirve para este día y que no puede guardarse o desaprovecharse. Si no usamos este milagro hoy, se perderá. Este milagro esta en los detalles de lo cotidiano; es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos la salida de nuestras confusiones, la alegría de nuestros buenos momentos, la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada. No podemos dejar nunca que cada día parezca igual al anterior porque todos los días son diferentes. Presta atención a todos los momentos, porque la oportunidad, el “instante mágico”, está a nuestro alcance. Amén maestro.

Track de la ruta

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Gredos: Refugio Elola- Morezón- Plataforma de Gredos.

«El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre solo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir.»

Simone de Beauvoir

 

He dormido del tirón, la verdad es que tener toda una litera corrida para uno solo ayuda. El cielo esta perdiendo el negro nocturno por el azul oscuro, el sol da los buenos días a las cimas dejándonos unos buenos minutos más en sombra a los que hemos dormido en el interior del circo de Gredos a orillas de su Laguna Grande.

El desayuno no esta mal pero queda lejos de lo suculento de otros refugios, nos despedimos de nuestros efímeros amigos, compañeros de cena y sueños que optan por regresar a la plataforma por el camino que recorrimos el día anterior, el sencillo. Pero Borja sabe que a mi me duele ir y volver por el mismo sitio si puedo evitarlo y esta puedo, por lo que para el regreso al coche tengo una buena subida para coronar el Morezón y regresar por la cuerda del refugio al coche. Pero antes le digo a Borja de ir a ver la Laguna Esmeralda ya que nos han dicho que es preciosa, Borja esta cansado y con la paliza que nos vamos a dar no ve necesario ir pero al final nos acercamos a verla ya que tan solo esta a 5 minutos de la puerta del refugio.

Y hubiese sido un pecado capital haber marchado sin verla ya que es espectacular, no por su tamaño sino por su aguas de un verde esmeralda precioso y eso que no la pudimos ver con el beso del sol que la regala sus destellos maravillosos, pero el emplazamiento con el Almanzor de fondo y la cascada alimentado sus aguas es algo inolvidable.

Tras la laguna esmeralda dejamos atrás el refugio y recorremos de nuevo la orilla de la laguna grande en busca de un indicio de senda o hitos que nos marquen la subida por el canal de la mina que nos dejara en la cumbre del Morezón. Si la subida al Almanzor nos resulto dura esta ascensión por esta vertiente de la montaña no tiene nada que envidiar a su hermano mayor y se nos lo pone muy difícil, por la perdida de los hitos, por lo incomodo en algunos tramos del canchal y por una fuerte pendiente que nos obliga a ir buscando el aliento en una laguna que se va empequeñeciendo paso a paso.

Pero ascender una cumbre es cuestión de paciencia y persistencia algo que nos sobra pero vamos bien servidos y logramos alcanzar la cumbre hasta la cruz del Morezón (2.393 metros) en donde el viento nos sopla como si lo regalasen las vistas que nos regala la cumbre son otras bien diferentes a las que hemos disfrutado durante todo el ascenso.

La roca desnuda y fría se va abrigando con pasto seco, que nos regala un paisaje teñido en un mar de ocres, al abrigo de dos grandes bloques de piedra tomamos un refrigerio para reponer las fuerzas perdidas en la ascensión. Mientras como,  pierdo la mirada en el horizonte, disfruto del susurrar del viento y del frío en el rostro. Disfruto de una soledad en la montaña que siento como un regalo divino, estoy seguro que si el estado de consumo supiera lo que daría por sentir la paz que siento en este momento me la cobrarían o estaría prohibido.

Mientras descendemos por los restos de la trocha real un grupo de cabras lucha por una hembra, golpeándose y entrelazando sus cornamentas buscando doblegar, humillar al otro pretendiente, prevalece la ley del más fuerte, así es la vida.

La senda de la cuerda del refugio nos devuelve a la plataforma donde nos espera mi querido Dacia. Me siento feliz, tremendamente en paz y satisfecho muy satisfecho por los dos días vividos en el corazón de Gredos, estas montañas me han cautivado y tengo que volver de nuevo en primavera cuando Gredos entone la melodía del deshielo corriendo el cuerpo inerte del invierno por sus gargantas. Se terminan mis vacaciones por este año, antes de irme miro de nuevo hacía atrás, hacia las cumbres  pienso que Heinrich Heine tenia gran parte de razón cuando dijo La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña... y yo sueño que lo vivido puede llegar a ser vida.

Track de la ruta

Vídeo con las fotos de la ruta 

 

 

 

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Gredos: Plataforma – Almanzor – Refugio Elola.

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento.”

Mario Benedetti.

Ni en mi mejores sueños podía imaginar que pudiese disfrutar de unas autenticas vacaciones de verano a principios de Octubre. Pero el destino es así de caprichoso, me negado dos buenos planes que tenía, el camino primitivo andando con Borja y el camino de santiago en solitario, ofreciéndome la posibilidad de volver a Gredos y por fin cumplir un sueño de hace varios años, subir al Almanzor.

Hemos Madrugado lo justo para no llegar excesivamente tarde a la plataforma pero como soy un cabezón y me empeño en ir a Gredos por la carretera de los pantanos sin pasar por Ávila termino dando más vuelta para terminar perdiéndome. Pero cuando estas de vacaciones estas cosas no se tienen en cuenta y más cuando te acercas a la soledad de una zona de montaña que por ser día laborable la tienes para disfrutar casi en exclusiva.

Es la primera vez que voy a la plataforma de Gredos y estoy disfrutando a tope de un paisaje que estoy seguro gana kilates en invierno y primavera, esta seguramente sea una de mis últimas travesías en un año, por eso quiero disfrutarla, quiero volver a sentirme hermanado con la montaña como en el pirineo y disfrutar cada segundo de estos dos días que se presentan increíbles.

Apenas hay unos cuantos coches en el aparcamiento, buena señal, tan solo las vacas campean rumiando las hierbas secas que este otoño disfrazado de verano se niega a revitalizar con su verde primaveral. La senda de la LagunaGrande se anuncia como un viaje a las Glaciaciones del Cuaternario, esta empedrada, muy cuidada y se camina fácil lo que te permite disfrutar del entorno. La senda tiene algo menos de 7 kilómetros hasta la laguna Grande unas 2 horas y media de pateo, siendo los primeros 4 kilómetros de subida hasta los barrerones. Paramos en la fuente de los Cavadores para descansar un poco y repostar agua. Un parajillo juguetea un rato conmigo, va dando saltitos de lado a lado hasta que se queda un buen rato junto a mí mirándome hasta casi dejándose acariciar.  Al retomar la marcha el pajarillo continúa con nosotros un buen tramo revoloteando a ras de suelo, como mostrándonos el camino.

Al llegar a los Barrerones ya tenemos el circo de Gredos ante nosotros, precioso y con muchos secretos que contarnos a medida que nuestras botas se vallan ganando el derecho de conocerlos, pagando con sudor y esfuerzo cada metro que estos picos piden por dejarte asombrado. La senda de repente me deja ver por primera vez la laguna de Gredos y me enamoro de ella, de su enclave de su tonalidad del agua, de su calma. Se que tal vez la estoy viendo como a una mujer recién levantada, pero si así es cuando esta más feas no me quiero ni imaginar como estará con todo el maquillaje de una primavera en ebullición.

El refugio Elola esta situado a los pies de la laguna y es donde tenemos reserva para pasar la noche, nos asignas las taquillas y dejamos las mochilas con el peso justo para afrontar la subida del Almanzor. Comemos un bocata y nos ponemos de nuevo en faena con algo de apuro en nuestro paso ya que en principio tenemos el tiempo justo para subir y bajar antes de la hora de la cena y que se haga de noche claro.

Una vez que te orientas en la subida ya es todo para arriba, ves lo que te queda y tiemblas, en la cima se puede vislumbrar el vértice geodésico que es nuestro objetivo del día y mi sueño desde que estudiaba los montes y los ríos en el colegio. La subida es realmente dura ya no solo por el desnivel que se va salvando sino por el tipo de terreno, canchal de los incómodos de caminar, pasamos el nevero y afrontamos la Portilla del Crampón algo así como una escalera hacia el cielo en el que cada paso es un triunfo para un senderista gordito y con una lesión de rodilla que hace un rato le esta avisando que afloje. Pero teniendo tan cerca el pico cualquiera se da la vuelta.

Las vistas una vez superada la portilla son espectaculares compensando cada gota de sudor que has dejado en el camino, pero nos queda el premio gordo, el pico y este se nos resiste un poco ya que nos confundimos de camino y nos pasamos de largo pero rectificamos justo a tiempo logrando llegar al tramo de trepada complicado que he confesar nos lleno un poco de dudas, mas por la bajada que por la subida. Una vez decido dejar de plantearme tonterías me pongo a trepar y voy superando todos los obstáculos hasta que por fin hago realidad mi sueño, cumbre del Almanzor conquistada, y una vez más he puesto vistas a esas lecciones de geografía en las que yo me perdía en las fotografías. La sensación de estar solo en la cumbre, con el frescor de una tarde que comienza su ocaso y el mundo a tus pies no tiene nombre, estoy realmente feliz. Borja no ve necesario llegar hasta el vértice y comienza el descenso, me lo encuentro de nuevo en el punto que más dudas nos dio en el ascenso y no lo ve claro, me sitúo y de repente lo veo nítido, no hay que intentar bajar de espaldas, hay que hacerlo de cara al precipicio y lo supero sin una duda ,ni  mayor dificultad, lo que es el miedo y la cabeza. Borja me sigue y con la confianza de tenerme abajo lo supera sin mayor problema. Hemos subido a buen ritmo y la bajada también se nos da muy bien, en el tramo de la portilla nos encontramos con un Padre y un Hijo que serán los últimos del día en coronar la cumbre y van con el tiempo muy justo, son compañero de refugio y nos despedimos hasta la cena deseándoles buena suerte.

La luna se asoma al circo entre sus riscos dejando una foto preciosa en la retina. Una vez en el refugio como no tienen suficiente agua las duchas están “restringidas” por lo que nos apañamos con asearnos un poco con el agua de la laguna. En el refugio nos alojamos un médico de León, El Padre con el Hijo y una pareja de compañero de trabajo que van a escalar la Galana al día siguiente. Entre charlas pasamos la noche, la cena y la hora de silencio que al estar en familia  se hace algo más tardía.

Estoy muerto de sueño, de cansancio, no me he podido duchar, hemos cenado en un banco de madera recogiendo nuestra mesa al terminar como es norma en los refúgios, pero me meto en el saco con una sonrisa de oreja o oreja, en la segunda fila de una litera corrida y pensando que William Cowper también sintió lo que yo siento cuando dijo La felicidad depende, como muestra la naturaleza, menos de las cosas exteriores y más de las interiores.

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La ruta del reencuentro: Cotos-Paular-Cotos

Elegiré amigos entre los hombres, pero no esclavos ni amos. Elegiré sólo a los que me plazcan, y a ellos amaré y respetaré, pero no obedeceré ni daré órdenes. Y uniremos nuestras manos cuando queramos, o andaremos solos cuando lo deseemos.

Ayn Rand

Nos habíamos distanciado, tal vez demasiado y reconozco en este distanciamiento y en su causa gran parte de culpa. Isra me mando un correo invitándome a una de sus rutas y a pesar de que no tenia del todo la rodilla recuperada para tanta subida serrana no valían excusas tenía que asistir y cerrar una etapa por lo menos para mi, con el vivido grandes momentos, grandes rutas y espero volver a repetirlas.

Si además completamos la kdd con Cristian, Raúl y Amato el reencuentro no podía tener mejor cartel para una buena mañana de tríaleras y subiditas de infarto. Salimos del puerto de cotos y pronto nos metemos en faena, esta es de las rutas raras, se empieza bajando para terminar subiendo, vamos lo que todo ciclista de montaña odiamos pero esta ruta es así.  La ventaja que desde el comienzo estas rodando por unas sendas maravillosas y tras unas subidas de esas para calentar se presentan las primeras trialeras, muy secas, muy pendientes, muy rotas pero todo una orgía bajadora si lo te gustan las emociones fuertes. Claro que si lo tuyo no es la bajada técnica los próximos kilómetros te van a resultar un infierno eterno cargando con la bici. Pero todo tiene un fin y tras la trialera que te deja en el río y tienes que portar la bici hasta alcanzar la pista, esta nos conducirá hasta el paular en un descenso vertiginoso alternando pista en buen estado con tramos un tanto más empedrolados pero nada del otro mundo ni como para bajarse de la bici, que para eso somos bikers aguerridos.

En la bajada tenemos algunos pinchazos y perdidas de personal lo que nos hace acumular retraso, en uno de ellos aprovechamos para reponer fuerzas y disfrutar de esa pequeña charca laguna que de forma permanente esta en uno de los giros del camino y en donde me encanta parar para disfrutar de los sonidos de la montaña, de su color y su aroma de forma relajada.

Al final logramos contactar por teléfono y terminamos reuniéndonos todos en el puente del perdón, en donde de nuevo parte de mis compañeros de ruta están reparando un pinchazo.

El puente es el punto más bajo de la ruta y donde cambiamos el rumbo 180 grados para volver de nuevo hasta la salida pero por el otro lado de la carretera, por unos senderos maravillosos junto al río Lozoya que nos dejarán en la presa del pradillo, uno de los rincones bonitos, bonitos de la de comunidad de Madrid y en done el otoño ha comenzado a teñir de ocre los árboles. Una vez alcanzamos la pista, Cristian decide subir por carreta y nos deja, mientras el resto muy tranquilamente comenzamos el calvario de la subida, que para los pros será una maravilla ya que requiere sufrir pero si tienes piernas esta se deja pero para los que cargamos dos mochilas y la que más pesa no nos la quitamos ni cuando nos bajamos de la bici, esto es un infierno. Subimos grande parte de las cuestas montado pero la última rampa puede con nosotros y yo noto que mi rodilla comienza a resentirse del esfuerzo por lo que decido poner pie a tierra también y empujar.

Subo junto con Isra, charlando de nuestras cosas, poniéndonos al día mientras esperamos a dos compañeros que se han quedado rezagados y se les empieza a atragantar tanta subida junta.

El tramo para alcanzar el PR-27 es un pateo con la bici a cuestas, pero el sendero técnico si te quedan fuerzas y ganas es una delicia que yo lo he recorrido entero montado y se puede hacer estando algo en forma. La recompensa a tanto sufrimiento nos lo da la montaña una vez tengamos a la vista Cotos, una bajada rápida por una senda divertidísima que nos dejara en el puente del arroyo de las Guarramillas dejando a un lado su preciosa cascada. De nuevo nos queda una subida dura hasta alcanzar la carretera de Valdequí a Cotos y ya un llaneo tranquilo hasta el coche, en el que charlar, hacer unas risas y refrescar unas piernas que piden descanso.

En este tramo una mariposa cansada de volar decide elige mi hombro para que la lleve a hasta cotos para la sorpresa de Isra que se queda aluciando de lo que aguanta en mi hombro si echar a volar.

La ruta es dura y solo apta para los que sepan lo que es la montaña, la compañía excelente y el reencuentro mis viejos amigos deseado, espero volver a quedar pronto con vosotros, me quedo con una frase de uno de los grandes americanos a los que admiro Abraham Lincoln No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.

Track de la Ruta

Álbum de fotos de la ruta 

 

 

 

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