Gredos: Refugio Elola- Morezón- Plataforma de Gredos.

«El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre solo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir.»

Simone de Beauvoir

 

He dormido del tirón, la verdad es que tener toda una litera corrida para uno solo ayuda. El cielo esta perdiendo el negro nocturno por el azul oscuro, el sol da los buenos días a las cimas dejándonos unos buenos minutos más en sombra a los que hemos dormido en el interior del circo de Gredos a orillas de su Laguna Grande.

El desayuno no esta mal pero queda lejos de lo suculento de otros refugios, nos despedimos de nuestros efímeros amigos, compañeros de cena y sueños que optan por regresar a la plataforma por el camino que recorrimos el día anterior, el sencillo. Pero Borja sabe que a mi me duele ir y volver por el mismo sitio si puedo evitarlo y esta puedo, por lo que para el regreso al coche tengo una buena subida para coronar el Morezón y regresar por la cuerda del refugio al coche. Pero antes le digo a Borja de ir a ver la Laguna Esmeralda ya que nos han dicho que es preciosa, Borja esta cansado y con la paliza que nos vamos a dar no ve necesario ir pero al final nos acercamos a verla ya que tan solo esta a 5 minutos de la puerta del refugio.

Y hubiese sido un pecado capital haber marchado sin verla ya que es espectacular, no por su tamaño sino por su aguas de un verde esmeralda precioso y eso que no la pudimos ver con el beso del sol que la regala sus destellos maravillosos, pero el emplazamiento con el Almanzor de fondo y la cascada alimentado sus aguas es algo inolvidable.

Tras la laguna esmeralda dejamos atrás el refugio y recorremos de nuevo la orilla de la laguna grande en busca de un indicio de senda o hitos que nos marquen la subida por el canal de la mina que nos dejara en la cumbre del Morezón. Si la subida al Almanzor nos resulto dura esta ascensión por esta vertiente de la montaña no tiene nada que envidiar a su hermano mayor y se nos lo pone muy difícil, por la perdida de los hitos, por lo incomodo en algunos tramos del canchal y por una fuerte pendiente que nos obliga a ir buscando el aliento en una laguna que se va empequeñeciendo paso a paso.

Pero ascender una cumbre es cuestión de paciencia y persistencia algo que nos sobra pero vamos bien servidos y logramos alcanzar la cumbre hasta la cruz del Morezón (2.393 metros) en donde el viento nos sopla como si lo regalasen las vistas que nos regala la cumbre son otras bien diferentes a las que hemos disfrutado durante todo el ascenso.

La roca desnuda y fría se va abrigando con pasto seco, que nos regala un paisaje teñido en un mar de ocres, al abrigo de dos grandes bloques de piedra tomamos un refrigerio para reponer las fuerzas perdidas en la ascensión. Mientras como,  pierdo la mirada en el horizonte, disfruto del susurrar del viento y del frío en el rostro. Disfruto de una soledad en la montaña que siento como un regalo divino, estoy seguro que si el estado de consumo supiera lo que daría por sentir la paz que siento en este momento me la cobrarían o estaría prohibido.

Mientras descendemos por los restos de la trocha real un grupo de cabras lucha por una hembra, golpeándose y entrelazando sus cornamentas buscando doblegar, humillar al otro pretendiente, prevalece la ley del más fuerte, así es la vida.

La senda de la cuerda del refugio nos devuelve a la plataforma donde nos espera mi querido Dacia. Me siento feliz, tremendamente en paz y satisfecho muy satisfecho por los dos días vividos en el corazón de Gredos, estas montañas me han cautivado y tengo que volver de nuevo en primavera cuando Gredos entone la melodía del deshielo corriendo el cuerpo inerte del invierno por sus gargantas. Se terminan mis vacaciones por este año, antes de irme miro de nuevo hacía atrás, hacia las cumbres  pienso que Heinrich Heine tenia gran parte de razón cuando dijo La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña... y yo sueño que lo vivido puede llegar a ser vida.

Track de la ruta

Vídeo con las fotos de la ruta 

 

 

 

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Gredos: Plataforma – Almanzor – Refugio Elola.

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento.”

Mario Benedetti.

Ni en mi mejores sueños podía imaginar que pudiese disfrutar de unas autenticas vacaciones de verano a principios de Octubre. Pero el destino es así de caprichoso, me negado dos buenos planes que tenía, el camino primitivo andando con Borja y el camino de santiago en solitario, ofreciéndome la posibilidad de volver a Gredos y por fin cumplir un sueño de hace varios años, subir al Almanzor.

Hemos Madrugado lo justo para no llegar excesivamente tarde a la plataforma pero como soy un cabezón y me empeño en ir a Gredos por la carretera de los pantanos sin pasar por Ávila termino dando más vuelta para terminar perdiéndome. Pero cuando estas de vacaciones estas cosas no se tienen en cuenta y más cuando te acercas a la soledad de una zona de montaña que por ser día laborable la tienes para disfrutar casi en exclusiva.

Es la primera vez que voy a la plataforma de Gredos y estoy disfrutando a tope de un paisaje que estoy seguro gana kilates en invierno y primavera, esta seguramente sea una de mis últimas travesías en un año, por eso quiero disfrutarla, quiero volver a sentirme hermanado con la montaña como en el pirineo y disfrutar cada segundo de estos dos días que se presentan increíbles.

Apenas hay unos cuantos coches en el aparcamiento, buena señal, tan solo las vacas campean rumiando las hierbas secas que este otoño disfrazado de verano se niega a revitalizar con su verde primaveral. La senda de la LagunaGrande se anuncia como un viaje a las Glaciaciones del Cuaternario, esta empedrada, muy cuidada y se camina fácil lo que te permite disfrutar del entorno. La senda tiene algo menos de 7 kilómetros hasta la laguna Grande unas 2 horas y media de pateo, siendo los primeros 4 kilómetros de subida hasta los barrerones. Paramos en la fuente de los Cavadores para descansar un poco y repostar agua. Un parajillo juguetea un rato conmigo, va dando saltitos de lado a lado hasta que se queda un buen rato junto a mí mirándome hasta casi dejándose acariciar.  Al retomar la marcha el pajarillo continúa con nosotros un buen tramo revoloteando a ras de suelo, como mostrándonos el camino.

Al llegar a los Barrerones ya tenemos el circo de Gredos ante nosotros, precioso y con muchos secretos que contarnos a medida que nuestras botas se vallan ganando el derecho de conocerlos, pagando con sudor y esfuerzo cada metro que estos picos piden por dejarte asombrado. La senda de repente me deja ver por primera vez la laguna de Gredos y me enamoro de ella, de su enclave de su tonalidad del agua, de su calma. Se que tal vez la estoy viendo como a una mujer recién levantada, pero si así es cuando esta más feas no me quiero ni imaginar como estará con todo el maquillaje de una primavera en ebullición.

El refugio Elola esta situado a los pies de la laguna y es donde tenemos reserva para pasar la noche, nos asignas las taquillas y dejamos las mochilas con el peso justo para afrontar la subida del Almanzor. Comemos un bocata y nos ponemos de nuevo en faena con algo de apuro en nuestro paso ya que en principio tenemos el tiempo justo para subir y bajar antes de la hora de la cena y que se haga de noche claro.

Una vez que te orientas en la subida ya es todo para arriba, ves lo que te queda y tiemblas, en la cima se puede vislumbrar el vértice geodésico que es nuestro objetivo del día y mi sueño desde que estudiaba los montes y los ríos en el colegio. La subida es realmente dura ya no solo por el desnivel que se va salvando sino por el tipo de terreno, canchal de los incómodos de caminar, pasamos el nevero y afrontamos la Portilla del Crampón algo así como una escalera hacia el cielo en el que cada paso es un triunfo para un senderista gordito y con una lesión de rodilla que hace un rato le esta avisando que afloje. Pero teniendo tan cerca el pico cualquiera se da la vuelta.

Las vistas una vez superada la portilla son espectaculares compensando cada gota de sudor que has dejado en el camino, pero nos queda el premio gordo, el pico y este se nos resiste un poco ya que nos confundimos de camino y nos pasamos de largo pero rectificamos justo a tiempo logrando llegar al tramo de trepada complicado que he confesar nos lleno un poco de dudas, mas por la bajada que por la subida. Una vez decido dejar de plantearme tonterías me pongo a trepar y voy superando todos los obstáculos hasta que por fin hago realidad mi sueño, cumbre del Almanzor conquistada, y una vez más he puesto vistas a esas lecciones de geografía en las que yo me perdía en las fotografías. La sensación de estar solo en la cumbre, con el frescor de una tarde que comienza su ocaso y el mundo a tus pies no tiene nombre, estoy realmente feliz. Borja no ve necesario llegar hasta el vértice y comienza el descenso, me lo encuentro de nuevo en el punto que más dudas nos dio en el ascenso y no lo ve claro, me sitúo y de repente lo veo nítido, no hay que intentar bajar de espaldas, hay que hacerlo de cara al precipicio y lo supero sin una duda ,ni  mayor dificultad, lo que es el miedo y la cabeza. Borja me sigue y con la confianza de tenerme abajo lo supera sin mayor problema. Hemos subido a buen ritmo y la bajada también se nos da muy bien, en el tramo de la portilla nos encontramos con un Padre y un Hijo que serán los últimos del día en coronar la cumbre y van con el tiempo muy justo, son compañero de refugio y nos despedimos hasta la cena deseándoles buena suerte.

La luna se asoma al circo entre sus riscos dejando una foto preciosa en la retina. Una vez en el refugio como no tienen suficiente agua las duchas están “restringidas” por lo que nos apañamos con asearnos un poco con el agua de la laguna. En el refugio nos alojamos un médico de León, El Padre con el Hijo y una pareja de compañero de trabajo que van a escalar la Galana al día siguiente. Entre charlas pasamos la noche, la cena y la hora de silencio que al estar en familia  se hace algo más tardía.

Estoy muerto de sueño, de cansancio, no me he podido duchar, hemos cenado en un banco de madera recogiendo nuestra mesa al terminar como es norma en los refúgios, pero me meto en el saco con una sonrisa de oreja o oreja, en la segunda fila de una litera corrida y pensando que William Cowper también sintió lo que yo siento cuando dijo La felicidad depende, como muestra la naturaleza, menos de las cosas exteriores y más de las interiores.

Track de la Ruta

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La ruta del reencuentro: Cotos-Paular-Cotos

Elegiré amigos entre los hombres, pero no esclavos ni amos. Elegiré sólo a los que me plazcan, y a ellos amaré y respetaré, pero no obedeceré ni daré órdenes. Y uniremos nuestras manos cuando queramos, o andaremos solos cuando lo deseemos.

Ayn Rand

Nos habíamos distanciado, tal vez demasiado y reconozco en este distanciamiento y en su causa gran parte de culpa. Isra me mando un correo invitándome a una de sus rutas y a pesar de que no tenia del todo la rodilla recuperada para tanta subida serrana no valían excusas tenía que asistir y cerrar una etapa por lo menos para mi, con el vivido grandes momentos, grandes rutas y espero volver a repetirlas.

Si además completamos la kdd con Cristian, Raúl y Amato el reencuentro no podía tener mejor cartel para una buena mañana de tríaleras y subiditas de infarto. Salimos del puerto de cotos y pronto nos metemos en faena, esta es de las rutas raras, se empieza bajando para terminar subiendo, vamos lo que todo ciclista de montaña odiamos pero esta ruta es así.  La ventaja que desde el comienzo estas rodando por unas sendas maravillosas y tras unas subidas de esas para calentar se presentan las primeras trialeras, muy secas, muy pendientes, muy rotas pero todo una orgía bajadora si lo te gustan las emociones fuertes. Claro que si lo tuyo no es la bajada técnica los próximos kilómetros te van a resultar un infierno eterno cargando con la bici. Pero todo tiene un fin y tras la trialera que te deja en el río y tienes que portar la bici hasta alcanzar la pista, esta nos conducirá hasta el paular en un descenso vertiginoso alternando pista en buen estado con tramos un tanto más empedrolados pero nada del otro mundo ni como para bajarse de la bici, que para eso somos bikers aguerridos.

En la bajada tenemos algunos pinchazos y perdidas de personal lo que nos hace acumular retraso, en uno de ellos aprovechamos para reponer fuerzas y disfrutar de esa pequeña charca laguna que de forma permanente esta en uno de los giros del camino y en donde me encanta parar para disfrutar de los sonidos de la montaña, de su color y su aroma de forma relajada.

Al final logramos contactar por teléfono y terminamos reuniéndonos todos en el puente del perdón, en donde de nuevo parte de mis compañeros de ruta están reparando un pinchazo.

El puente es el punto más bajo de la ruta y donde cambiamos el rumbo 180 grados para volver de nuevo hasta la salida pero por el otro lado de la carretera, por unos senderos maravillosos junto al río Lozoya que nos dejarán en la presa del pradillo, uno de los rincones bonitos, bonitos de la de comunidad de Madrid y en done el otoño ha comenzado a teñir de ocre los árboles. Una vez alcanzamos la pista, Cristian decide subir por carreta y nos deja, mientras el resto muy tranquilamente comenzamos el calvario de la subida, que para los pros será una maravilla ya que requiere sufrir pero si tienes piernas esta se deja pero para los que cargamos dos mochilas y la que más pesa no nos la quitamos ni cuando nos bajamos de la bici, esto es un infierno. Subimos grande parte de las cuestas montado pero la última rampa puede con nosotros y yo noto que mi rodilla comienza a resentirse del esfuerzo por lo que decido poner pie a tierra también y empujar.

Subo junto con Isra, charlando de nuestras cosas, poniéndonos al día mientras esperamos a dos compañeros que se han quedado rezagados y se les empieza a atragantar tanta subida junta.

El tramo para alcanzar el PR-27 es un pateo con la bici a cuestas, pero el sendero técnico si te quedan fuerzas y ganas es una delicia que yo lo he recorrido entero montado y se puede hacer estando algo en forma. La recompensa a tanto sufrimiento nos lo da la montaña una vez tengamos a la vista Cotos, una bajada rápida por una senda divertidísima que nos dejara en el puente del arroyo de las Guarramillas dejando a un lado su preciosa cascada. De nuevo nos queda una subida dura hasta alcanzar la carretera de Valdequí a Cotos y ya un llaneo tranquilo hasta el coche, en el que charlar, hacer unas risas y refrescar unas piernas que piden descanso.

En este tramo una mariposa cansada de volar decide elige mi hombro para que la lleve a hasta cotos para la sorpresa de Isra que se queda aluciando de lo que aguanta en mi hombro si echar a volar.

La ruta es dura y solo apta para los que sepan lo que es la montaña, la compañía excelente y el reencuentro mis viejos amigos deseado, espero volver a quedar pronto con vosotros, me quedo con una frase de uno de los grandes americanos a los que admiro Abraham Lincoln No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.

Track de la Ruta

Álbum de fotos de la ruta 

 

 

 

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Ruta de las Caras y Ermita de los desamparados en Bici.

«El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma.»

Auguste Rodin

Me levanto a la misma hora que si fuese a trabajar las 5:30 de la mañana, he quedado con Borja a las 7:00 en el barrio del pilar y suele haber atasco hasta llegar a su casa.  Supongo que un día laboral estando de vacaciones tendría que estar prohibido levantarse a esas horas, pero he de confesar que la bici ha vuelto a engancharme y estos madrugones van incluidos en el paquete si quieres disfrutar en el día de sitios alejados, diferentes. Esta ruta la tengo en mente desde hace años cuando la hicimos andando y vivimos toda una aventura inolvidable.

La ciudad se mueve deprisa fuera de un día festivo, las prisas y las caras de curro son un contraste en el atasco con mi Dacia, la bici colgando y una sonrisa. Paso por delante de mi trabajo y una vez no puedo más que estallar de felicidad cuando no pongo en intermitente y continuo recto hacia el norte, la primera vez que sentí esa sensación fue cuando me fui a los pirineos y ahora cuando tan solo voy a recorrer unas decenas de kilómetros mas vuelvo a sentir ese golpe de libertad que te da salirte del mapa de tu vida rutinaria.

Hacemos una primera parada en la presa de Entrepeñas para hacer unas fotos, las vistas desde el mirador merecen una parada, el sol ha tomado carrerilla y ya comienza a calentar el paisaje pero aún le falta altura para llenar de luz la base de las peñas. Tas estirar un poco los piernas continuamos hasta Buendía en donde aparcamos y nos metemos un cafecito para el cuerpo que el desayuno de la mañana ya esta casi en el recuerdo.

La ruta en si no tiene mayor complicación y esta muy señalada por lo que se puede hacer integra sin usar un GPS. La pista muy compactada es de rodar muy fácil y agradable lo que te permite disfrutar de un paisaje lleno de contrastes, desde el marrón claro del cereal al azul intenso del cielo pasando por crema de la pista y al fondo un mar de agua con un reborde de verde, espectacular. Las caras se encuentran dentro de un pinar en el que los artistas estoy seguro supieron escuchar el alma de las rocas y sacar la imagen de los espíritus que las habitan. Es una ruta altamente recomendable en la que se disfruta de arte y naturaleza en un entorno maravilloso. Una vez recorrimos todas las esculturas continuamos la pista para llegar hasta el mirador peña de la virgen y disfrutar de una buena panorámica del embalse. La vuelta al pueblo es un corto paseo tranquilo charlando, a la entrada del pueblo me encuentro con un cartel que me cuesta leerlo varias veces “ projvido cojer almendras” clavado en un árbol con unos clavos de los generosos vamos de los de crucificar a cristo, pienso que tanto errata solo puede ser debido a la indignación por el robo de su fruto.

Como la ruta se nos ha quedado algo corta decidimos continuarla por carretera hasta el dique de la presa del embalse de Buendía en donde parte otra ruta muy bonita por un paraje increíble, la ruta de la ermita de los desamparados junto al cañón del río Guadiela. La ruta son20 kmida y vuelta por el mismo camino pero un de recorrido increíble a orillas del río Guadiela que en este punto forma un cañón increíble. Sus aguas verde esmeralda te llaman, cristalinas invitándote a sumergirte en ellas y disfrutar de este entorno maravilloso. Pero la mayor emoción la tienes cuando termina la pista y te encuentras en el final del camino con uno de esos salidos del mismo paraíso que es la ermita de los desamparados.

No he sentido más paz y relajación en todo el año como los 15 minutos en los que me quede solo, tumbado sobre la mesa sintiendo al río y el trinar de los pájaros, el calor del sol y sobretodo la paz, por unos minutos fui capaz de sentirme en sintonía con el entorno, una pieza más de un puzzle que encajo a la perfección. Cada día me doy cuenta que la vida que llevo no es la que deseo vivir, la mía es otra, seguramente más corta, más sencilla, con menos equipaje y más tiempo para ver juguetear a los pájaros, ver como un pequeño remolino de viento se difumina o simplemente como se balancea una hoja esperando un otoño que no llega, no disfrutamos de un sociedad anclada en el estado del bienestar, somos esclavos de un capitalismo feroz que es que alimenta el falso sueño de las vidas que vivimos.

La vuelta es rápida, la tarde le va comiendo la batalla al día segura de que saldrá victoriosa, en vuelta a Buendía paramos a ver las casas cueva, su muralla y con un helado para refrescarnos damos por concluida nuestra visita a este precioso rincón de la alcarria.

De vuelta para casa paramos de nuevo en el embalse de Entrepeñas, la ruta por Buendía se nos ha quedado corta por lo que aparcamos y bajamos de nuevo las bicis, una indicación de carretera pintoresca y los carteles indicando rutas por caminos naturales del Tajo nos valen como escusa para darle otra vez  a los pedales. La carretera en tramos parece tallada en la roca con unas vistas preciosas del río Tajo. Tras la bajada nos encontramos un precioso puente romano y las ruinas de la antigua estación de Auñon. El resto del camino es un agradable paseo entre campos de cultivo volviendo por el mismo lugar.

Recogemos de nuevo todo tras hacernos unas fotos en el mirador y regresamos de nuevo a la urbe, que nos recibe con sus luces como nos despidió y seguro que riendo a carcajadas por vernos volver al redil. Aún tengo días de vacaciones para disfrutar pero se que tarde o temprano se harán realidad las palabras de Julio Cortazar Ya están vestidos, ya se van por la calle. Y es sólo entonces cuando están muertos, cuando están vestidos, que la ciudad los recupera hipócrita y les impone los deberes cotidianos.

Track de la ruta 

 

Tramo extra a Auñon

Galería con todas las fotos 

 

 

 

 

 

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La pedriza integral por el GR10

Si te acostumbras a poner limites a lo que haces, físicamente o a cualquier otro nivel, se proyectara al resto de tu vida. Se propagara en tu trabajo, en tu moral, en tu ser en general. No hay limites. Hay fases, pero no debes quedarte estancado en ellas, hay que sobrepasarlas… El hombre debe constantemente superar sus niveles.

Bruce Lee

Desde que fracasamos por el mal tiempo la primera vez que lo intentamos la integral de la pedriza es como una astilla que tenia clavada en el corazón montañero que no me permitía levantar bien la cabeza cada vez que me deleitaba contemplando la grandiosidad de este rincón madrileño. Parecía como si me dijese: guardo en mi interior sensaciones, paisajes, olores, sonidos y luces solo para los que me desean, buscan recorrer mis sendas más inhóspitas y consiguen abrazarme en un día recorriendo mis cumbres. Yo quería ser uno de ellos y no quería dejar pasar mucho más tiempo sin volver a intentarlo.

Me gusta la pedriza cuando esta tranquila, sin ver el aparcamiento lleno de coches y un transitar continuo de gente cargando con sillas, bolsas de comida, pesadas neveras cargadas de bebida y hielos para pasar un día en el campo. Ahora el Manzanares baja sin alzar mucho la voz, cansado de un verano que lo deja exhausto, Nuestro primer objetivo es la cuerda de las Milaneras, este tramo nos es conocido ya que es el único que pudimos recorrer entero la en la primera intentona, vamos a recorrer el circo de la Pedriza posterior sorprendiéndonos y maravillándonos con cada rincón escondido de la senda que perdemos y con ella los hitos perdiéndonos por unos momentos.

Gracias a esta perdida pudimos conocer a dos bellas senderistas tan perdidas como nosotros que pudimos indicar como continuar su ruta para hacerla circular. Una lastima no fuesen haciendo la integral ya que una de ellas me cautivo, apenas hable unos minutos con ella pero los suficientes para saber que los dos tocamos una melodía en la vida similar, ninguno de los dos hemos nacidos para ser rebaño y si pastor, no me dio detalles de su vida, hablamos de montaña, sendas y caminos. Pero en su mirada tímida se veía un mundo que merecía la pena descubrir, Jenniley Bonilla lo expreso mejor que yo Te quiero cuando sonríes y en tu risa veo mi pasado, mi presente y mi futuro profundamente reflejado. No era una belleza, ni tenía un cuerpo espectacular, pero tenia una aura que embriagaba.

Continuamos ascendiendo por lo más duro y nos juntamos con un chico que hace de guía para dos fornidas montañeras ya curtidas en buenas rutas duras de montaña, una de ellas comenta mi camiseta de la carros de foc, guarda también un gran recuerdo de esta gran aventura y me recomienda otra que ha terminado hace poco y dice es maravillosa es la Senda Camille 104 km por el pirineo de Huesca y pirineo Frances que me promete me van a maravillar si me ha gustado la carros.

Borja y yo superamos el paso complicado antes de llegar a tres cestos y decido esperar que lleguen ellos para ver si necesitan ayuda, ellas me dicen que no en principio, pero el me pide que si no tengo prisa espere a que lo superen. Decidimos esperar y la primera en intentarlo no quiere ayuda pero al verse encallada opta por aceptar mi mano y tirando de ella la alzo los suficiente para que por sus propios medios pueda superar el obstáculo, la segunda viendo lo complejo de la trepada directamente opta por la ayuda y entre su acompañante y yo la subimos sin problemas. En los tres cestos comemos y nos despedimos para continuar cada uno con nuestras rutas.

La zona de las torres apenas la hemos recorrido y me apasiona, cada ruta que hago por la pedriza me gusta más y de ser uno de esos lugares más a los que poder ir a pasar el día veo que se puede convertir en un verdadero refugio para cuando quiera mis ratos de soledad.

Los pasos entre las rocas, las agujas de piedras, todo un mundo pétreo, caótico pero a la vez maravillosamente ordenado para formar uno de los mejores escenarios que te puedes encontrar en la montaña, no en vano el viento eligió este lugar para tallar su arte en las rocas modelando figuras increíbles y dejando rocas en suspenso manteniendo un equilibrio imposible.

Nos quedamos sin agua a la mitad del recorrido y en esta época de año  es complicado encontrar agua en esta zona, decidimos continuar hasta la zona de la dehesilla y allí decir, la fuente más próxima esta frente al tolmo pero dudo brote una sola gota, Estamos realmente cansados y sedientos, hemos recorrido tres cuartas partes de la integral y optemos por el camino que optemos en kilómetros será como si la hubiésemos completado entera. Optamos por bajar al Tolmo por el GR10 y al llegar a la fuente que esta cerca del refugio vemos que efectivamente de esta no brota ni gota de agua, resignados tan solo nos queda regresar hasta el coche por la autopista de la pedriza que esta vez no tenía tráfico y la podemos hacer tranquilamente, algo que agradecemos.

De nuevo en canto Cochino dejamos los bártulos en el coche y nos quedamos un buen rato refrescándonos en el bar. Tal vez esta sea una de las mejores, me atrevería a decir la mejor ruta de montaña de la comunidad de Madrid, me ha dejado maravillado y a pesar de la dureza quiero que sea una de mis clásicas anuales.  El padre del Principito, Antoine De Saint Exupery nos dejo dicho que Una pila de piedras deja de ser una pila de piedras en el momento en que un solo hombre la contempla, concibiendo por dentro la imagen de una catedral. Para los que amamos la montaña sabemos donde están nuestros templos y aquí las oraciones las pone el viento.

Track de la ruta que seguimos nosotros. gracias a GSuS

Galería con el resto de fotos de la ruta 

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