Odio Agosto: Con dolor no se disfruta una ruta.

El amor tiene un duende que ríe, que enciende, que crea y recrea y aunque al diablo le pese, retoña y florece y al mal lo voltea. 

Eladia Blazquez 

He de confesar que soy mas de frio que de calor, de encontrar el confort de una buena sudadera, de sentir el peso del edredón para dormir, adoro una buena primavera y un Otoño donde el equilibrio entre la luz del día y la temperatura ambiente te permiten disfrutar de la vida al aire libre con digamos, cierta comodidad.

No me gusta el verano y en especial el mes de agosto, no me ha gustado nunca. Lo encuentro un mes antipático, caluroso y apático. Es el mes en el que me encuentro menos activo, menos creativo, siento que paso los días embarrancado bajo el ventilador, amarrado a puerto esperando que el calor insoportable cese para salir, no como el resto del año que puedo salir a la hora que quiera sin estar pendiente de termómetro.

He querido romper esta apatía y rodar por los campos secos de un Madrid, que es Castilla. Por sus pistas arenosas, sus dehesas sombrías y sus calles transitables por la diáspora vacacional.

La ruta empieza con pocos ánimos, las justos para vestirme de ciclista y madrugar para pillar algo de frescor mañanero, pero se me olvido cargar el móvil y tengo que retrasar la salida hasta llegar al 90% de batería, cosas del primer mundo.

Salgo de Alcorcón y al llegar a la pista de tierra la muñeca derecha comienza a quejarse. Si no curas bien las lesiones están terminan saliendo en los momentos más inoportunos, vale esto es culpa mía, pero ya empieza a hacer calor y en eso agosto se lleva la palma.

Tengo la esperanza de mantener la motivación, pero este mes me lo ha puesto muy difícil, ya que no puedo ir escuchando música, si lo se todos lo hacéis, pero hace dos semanas a mi me multaron por usar los auriculares de transmisión ósea. Aún así intento rodar y grabar

un vídeo ameno pero a los 25 kilómetros el dolor de la muñeca comienza a ser demasiado persistente y decido cambiar la ruta frente a la gran subida del día, vamos a pensar que esto fue una simple coincidencia del destino.

Con poca agua, mucho dolor en la muñeca y nada de motivación en la cabeza para hacer que las piernas se metiesen por una pista petadora en la mitad de un erial. Solo quedaba parar en una sombra y tomar la decisión que hubiese sido la mas acertada desde la primera hora de la mañana, no salir, odio también la motivación deportiva de la que quieras o no soy participe. Menos es más, sino lo intentas no sabes que puedes, no dejes que el sofá te atrape.  

Podía haber vuelto en tren como cualquier ser con sentido común, pero no, tenía que volver en bici, hoy le tocaba de guardia en la cabeza a mi yo espartano. Dibujo una ruta para volver por las Rozas, porque al tirano de los mandos neuronales no le apetencia volver por donde había venido, era aburrido.

La cuestión es que esta vez el destino o mi me gusta llamarlo karma, se alió conmigo y premio el esfuerzo realizado con recorrido dibujado en Kommot bastante ameno y

llevadero para una muñeca que pedia ibuprofeno y reposo ya a gritos.

Dejo atrás las Rozas y Majadahonda por carriles bici para, ya en el término municipal de Pozuelo de Alarcón volver a la tierra. Cruzar por el atentado ecológico del Monte Gancedo y rodar por las pistas arenosas que me dejan de nuevo en Alcorcón. Al final salió un vídeo entretenido, una ruta apañada y un espartano a los mandos de una cabeza loca feliz.

Ya lo dijo Laurent Gounelle en su libro “El hombre que quería ser feliz ” A veces, el camino que lleva a la felicidad nos obliga a renunciar a las comodidades para seguir las exigencias de nuestra voluntad en lo más profundo de nuestro ser. Las voces de nuestra cabeza mandan. 

Track de la ruta.

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Una ruta para perderse por los valles de Bujaruelo y Otal en Gravel.

¿Cuántas excusas te has puesto? ¿Cuántas veces has hecho realmente un esfuerzo para lograr algo? Yo creo que básicamente te ha faltado persistencia; quieres lograr las cosas demasiado rápido, y no estás dispuesto a pagar el precio del aprendizaje.

Hector Tassinari

En mis tres últimos veranos contando este, me he propuesto grabar la (Y) que conforman los valles de Bujaruelo y Otal. Hace dos una tormenta tremenda en Bujaruelo me obligo a salir rodando a toda mecha con la lluvia tras de mi y el año pasado simplemente no tenía la motivación suficiente para completarlo.

Este año entraba dentro del refrán a la tercera va la vencida. A priori todo pintaba mal completar este año el reto, por un lado, me levanto tardísimo ya que ayer realice una ruta de 26 km andando por el Ordesa y estaba reventado y por otro el gran viento con el que nos levantamos y que a priori no me permitiría volar mi minidron para sacar las tomas que quería del valle de Bujaruelo y Otal. Pero como como quien no arriesga no gana y solo si no lo intentas es cuando fracasas salgo a grabar de nuevo el episodio para el canal.

 

Los ríos bajan algo más contenidos de agua que el pasado jueves cuando una Dana nos dejo una gran cantidad de agua descargando tormenta tras tormenta durante todo el día. El agua vuelve a recobrar el azul espectacular que la caracteriza en esta zona, pero solo en parte ya que el día se ha levantado enfadado y el sol solo se intuye, ni calienta y mucho menos nos resalta la grandeza del entorno que voy rodando con su luz.

Aún tengo fuerzas para hacer esta ruta con una bici sin asistencia, pero en días en los que estás tan casado te saca del camping y te lleva donde quieras, simplemente es una maravilla y casi sin darme cuenta me planto en el puente de Bujaruelo en donde los coches encuentran el fin de su recorrido y tras pasar una puerta para evitar que salga el ganado puedo rodar sin preocupaciones, bueno tan solo la de respetar a los senderistas. 

Llego al cruce en el que los últimos años la cague y aplico la vieja norma, si quieres resultados diferentes realiza acciones diferentes, y eso hago. Esta vez en lugar de subir primero a Otal me lanzo a la ascensión del lado hacia el refugio de Bujaruelo y tras superar las duras rampas de los primeros kilómetros me planto frente a la espectacular cascada que cruza la pista de hacia el refugio, la vistas van ganando intensidad al igual que la pendiente y sin apneas darme cuenta llego al ansiado objetivo de estos últimos años.

 

Disfruto de las vistas, charlo un rato con unos ciclistas que llegan casi a mi par disfruto de una bajada con vistas, de esas que es mejor disfrutar despacio y llenarte de todo el entorno que te rodea.

En nada me planto de nuevo en lo que podríamos llamar la rotonda del paraíso y pongo modo dos en la bici para ascender al valle de Otal, definitivamente la eléctrica me esta dando otra vida en el ciclismo y a realizar aventuras al alcance de la batería ya que las piernas cada vez me temo irán a menos.

Cruzar la puerta de ganado que da acceso al valle de Otal es entrar en otra dimensión. Es difícil no ver una sonrisa colgada de los rostros de todos aquellos que traspasan esta pequeña demo de lo que podría ser el paraíso para un amante de las montañas. Me encanta llegar al refugio y disfrutar el fondo del valle, la cascada y un entorno mágico de montañas y sensaciones únicas. Intento dejar grabadas mis sensaciones en imágenes con el dron, pero es demasiado ligero para los fuertes vientos que desmelenan el fondo del valle. Grabo lo que puedo, unas pequeñas perlas que podréis ver en el video, suficiente para poder visionarlo durante los días oscuros de mi Vida laboral, pensando que existen estos remansos de paz, estas estaciones de servicio para el alma que la recargan y quieras o no te dicen, tiramos un año más.

 

Wilhelm von Humboldt dijo, Estoy cada vez más convencido de que nuestra felicidad o infelicidad depende mucho más de la forma en que se resuelvan los acontecimientos de la vida a los acontecimientos en sí. Sea como fuere no está mal siempre tener un punto donde tus recuerdos te marquen que fuiste feliz.

Track de la ruta

 

 

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Un cueva refugio muy lejana por el suroeste de Madrid.

Tú no sabes lo que es vivir en guerra, Sira. Tú no te has despertado un día y otro con el ruido de las ametralladoras y el estallido de los morteros. Tú no has comido lentejas con gusanos mes tras mes, no has vivido en invierno sin pan, ni carbón, ni cristales en las ventanas. No has convivido con familias rotas y niños hambrientos. No has visto ojos llenos de odio, de miedo, o de las dos cosas a la vez. España entera está arrasada, nadie tiene fuerzas para soportar de nuevo la misma pesadilla. Lo único que este país puede hacer ahora es llorar a sus muertos y tirar hacia delante con lo poco que le queda.

«El tiempo entre costuras» (2009), María Dueñas

La primavera toca a su fin y con ella se ira el verde maravilloso con el que suele decorar el sur de la comunidad de Madrid. Con el tiempo me he dado cuenta que cada zona por la que he rodado tiene su tiempo, su época mágica a lo que vendría ser su temporada alta. Para el sur de Madrid es la primavera, la época ideal para disfrutar de entorno, de un verde fresco en las zonas de río y algo mas caduco en la zonas más áridas pero aún así verde.

Quedo con Alejandro y con Jorge para salir de Alcorcón rodando por las senda que da hacia Boadilla, preciosa, sinuosa e divertida hasta la zona en la que el agricultor usualmente la rompe al mover la tierra y con el tiempo nos toca volver a asentarla, a crearla, la llamo la senda Sísifo, nunca estará perfecta, completa y asentada, no llegaremos nunca a subir la piedra a lo alto de la montaña como el personaje de la mitología griega.

Cruzamos junto a la ciudad del Santander hacia el monte de Boadilla para de hay y en una buena sucesión de cuestas llegar hasta cerca de la rotonda del gominolo verde de Boadilla para ir buscando la pista del camino del canal de Isabel II. En este punto cometo un gran error al dibujar la ruta, ya que mi idea era ir por el camino de la dehesa, enlazar con el camino villa y terminar disfrutando de una tramo de la senda del Río en altura que es maravilloso.

En su lugar continuo por el camino del canal y termino pasando por el tubo que sortea el mini barranco, quería venir a verlo, pero no hoy, esta claro los tiempos los marca el destino.

Tras corregir algo el track encontramos las sendas del Guadarrama y podemos disfrutar un buen rato de ellas, secas y divertidísimas de rodar. Intentamos continuar por el camino del canal, pero dos ciclistas nos avisan que han puesto un candado en la puerta y no se puede acceder, buscamos de nuevo navegar hasta sortear el puente cortado y tras unos kilómetros por la autovía nos encontramos de nuevo con nuestro track, para ahora si, sufrir la continua y agotadora subida hasta la urbanización del Mirador del Romero. Si pensábamos que la subida había sido agotadora, no podíamos imaginar el tramo rompepiernas con rampas duras que nos quedaban por delante, tramos muy duros de subida y también muy divertidos en bajada, hay que ser sinceros, me lo pase genial bajando por sus sendas y pistas rotas.

Por fin llegamos a nuestro objetivo, la cueva refugio de la guerra civil, en mitad del monte y en una zona en la que se disputaron duras batallas, una zona sembrada de  búnkeres y restos de la guerra civil. La cueva refugio es de por si lo suficientemente atractiva para merecer una ruta y visitarla. Te quedas maravillado por el esfuerzo, el trabajo y lo bien conservada que se encuentra, el estar en mitad de la nada ayuda para que los vándalos no  accedan a ella.

El viento que nos ha castigado toda la ruta, el calor y que no tenemos una forma física adecuada este año nos pasan factura y vamos buscando acortar la ruta, pensando en comer algo de camino. Ponemos rumbo a Villanueva de la Cañada donde optamos por comer en el Mercadona sus famosos serranitos que he decir, están impresionantes.

Reponemos agua también y tras dejar el confort del aire acondicionados nos ponemos en manos de Komoot para rodar por una ruta improvisada mientras comíamos,  habíamos dibujado un track para recorrer hoy que nuestras piernas no tenían saldo para pagar.

El nuevo trayecto es una pista que de forma magistral nos deja en el puente cutre del Guadarrama, ya tan solo queda disfrutar un buen rato de sombra y disfrute por las sendas de lujo del Rio hasta llegar a la urbanización El Bosque donde todo es caro, hasta las subidas con pendientes muy duras. Dejamos atrás el lujo y el glamour

para ir buscando la pista del circuito de karting y el puente que nos cruza sobre la autovía de los pantanos. Ya tan solo queda un ultimo esfuerzo para llegar por la zona de la atalaya y poder ver de lejos Alcorcón y nuestro fin de ruta.

Una ruta que no la veo para gravel y es más para MTB por algunos tramos complicados en bajada y zonas técnicas de subida que precisan mejor una bici de montaña. Pero como dijo el político dominicano Juan Bosch, La palabra puede exponer la acción, pero no puede suplantarla. Miles de frases son incapaces de decir tanto como una acción. Por mucho que podemos debatir si es mejor una opción u otra no hay nada como salir al camino y comprobarlo.

Track de la ruta

 

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Bicicleta urbana Decathlon: Elops Speed 900 Verde Rápida.

 

Esta semana vendí mi bicicleta urbana por excelencia, mi single speed/fixie. Una bicicleta tremendamente divertida y a la vez toda una tortura en la zona en la que vivo, dado el desnivel que hay entre las distintas zonas de la población.

La Bicicleta urbana que he elegido para mi movilidad urbana es la bicicleta de Decathlon modelo Elops Speed 900 Verde Rápida.

Esta bicicleta se vendía en dos colores, si actualmente queréis comprarla solo la tenéis en stock en color Gris antracita en talla S si mides entre 150 y 160 centímetros, el resto de tallas están agotadas.

Pero a mí me encanto este color, el verde alerce que curiosamente está en stock en todas la tallas menos en talla S y solo para compra Online, pero si vais a la tienda Decathlon se ofrecerán a gestionar el pedido y si optáis por ir a recogerlo en tienda lo tendréis entre 24 y 48 horas, en mi caso 24 horas en un proceso de compra realmente sencillo.

Para mi bicicleta he optado por la talla L, ya que estoy entre dos medidas con mis 170 cm, opte por la talla más grande. Cuando estás entre dos tallas, si optas por la talla más pequeña tendrás una bici con mayor reactividad, algo que para moverte entre el tráfico está realmente bien. Pero yo, como tengo en mente trayectos algo más largos, en ocasiones buscaba comodidad, y es algo que te da una bici, un poquito más grande.

Esta bicicleta ha nacido para correr por los carriles bici y entre el tráfico, Enseguida te dibuja una sonrisa con las primeras pedaladas. Su cuadro es ligero para el tipo de bicicleta que estamos hablando. El peso del cuadro es de aproximadamente 1,8 kilos, su composición es de aluminio 6061 T6. Si te preguntas que es eso del T6, indica el tipo de proceso de tratamiento de templado al que se somete este tipo de aleación de aluminio, este tratamiento del aluminio lo hace más resistente a la Tracción comparado con el resto de aluminios 6061.

La geometría de la bicicleta con tubos bajos y los tirantes traseros más cortos la hacen más viva a la hora de tener que hacer cambios rápidos de dirección.

En cuanto a la horquilla es también de aluminio con pivote 1” 1/8 AHEAD SET con un peso de 900 gramos. Esto unido a una dirección semiintregrada con una potencia de aluminio de 80 mm y un manillar también de aluminio  de 560 mm conforman el conjunto de la dirección de la bicicleta. Los puños son realmente cómodos y enseguida te haces a ellos.

En cuanto a la transmisión, la velocidad la podremos lograr con un plato de 44 dientes y bielas de 170 mm que empujan una cadena gris claro que le dé un toque genial a la bicicleta. La cadena engrana un casete de 8 velocidades con piñones 11 al 34 y es movida por una cambio Altus de 8 velocidades Shimano.

La transmisión en su zona del plato va protegida por un protector de cadena y en su interior un soporte evita que se salga la cadena del plato.

En cuanto a los frenos va montada con frenos de disco mecánicos de la marca Teatro modelo TBD 68, son nuevos por les queda un poco de rodaje para ver su verdadera potencia, pero su funcionamiento de nuevos están bastante bien.

Vamos con las ruedas, monta unas llantas de aluminio de doble pared ETRTO 622 x 17C a los que sea equipado con unos neumáticos decathlon 700 x 32 mm y 60 TPI con protección antipinchazos y un rango de presión entre 5 y 7 bares.

Aún me falta testarlos, pero las sensaciones son buenas, tanto en carril bici como en pista dura compacta.

El sillín Road 900 es realmente cómodo y está diseñado para una posición deportiva.

De los accesorios que trae la bici, el sistema de iluminación fue lo que más me gusto. Está totalmente integrado en la bicicleta, se queda algo corto en cuanto a lúmenes, pero muy funcional si tenemos en cuenta que su funcionalidad es ir por vías urbanas iluminadas y en gran medida su función es hacernos más visibles.

Ya no tienes que estar quitando las luces para evitar que te las roben, estás aparte de estar integradas en la bicicleta, se tienen que quitar con una llave por lo que no tenemos que estar desmontando y montando constantemente el equipo de iluminación.

Las luces se encienden de forma automática según pones tus manos en la bicicleta y se apagan a los 10 segundos cuando no detectan ningún movimiento, algo que resulta realmente cómodo.

Las luces tienen un rendimiento de 5 horas y media para la trasera con una intensidad de 3 lúmenes. En cuanto a la luz delantera, tiene tres modos encendido con una potencia constante de 20 lux en modo On, entre 10 – 20 Lux en modo auto con una autonomía

Entre 5 horas y media y 12 horas, con un modo Eco de 10 lux que alargaría la luz encendida durante  12 horas. La secuencia para seleccionarlo es una pulsación Auto, la siguiente pulsación Eco y la última On.

Si te preguntas por qué el valor de la luz trasera se mide en lumen y la delantera en lux, la diferencia está en su concepto. Mientras que los lúmenes miden la cantidad de luz que emite una bombilla sin tener en cuenta la superficie que iluminan, Los luxes determinan la misma cantidad de luz que emite la bombilla, pero proyectada sobre una superficie. Por tanto, un lux equivaldría a un lumen por metro cuadrado.

Tanto en la luz trasera como en la delantera, encontraremos tres puntos luminosos que nos indicaran la capacidad de la batería. Tres puntos indica que esta entre el 60% y el 100%, dos led encendidos menos del 60% y tan solo un led menos del 30%. Lo mismo es para las dos luces y ambas se cargan por un conector micro USB.

Otro de los accesorios que vienen de serie son los guardabarros. No me disgustan, pero por desgracia el trasero tienen un pequeño problema y es que al poner la bicicleta vertical para colgarla o para simplemente meterla en el ascensor, este roza con el suelo, por lo que tiende a arañarse, enganchándose en ocasiones.

Me encanta esta bicicleta, creo que es la ideal para comenzar esta etapa de movilidad urbana. Si estás buscando algo para dejar el coche más tiempo aparcado y desplazarte en bici, espero que la valoréis como una opción económica y funcional de transporte para tus desplazamientos cortos por la ciudad.

Link para ver la bici en Decathlon

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La historia de la Maglia Nera, cuando los últimos tocaban la gloria.

Hubo una época donde el sufrimiento y el tesón por lograr la meta eran recompensados, pero con el tiempo surgió un ciclista o más bien un pequeño grupo de ciclistas que tenía como objetivo no llegar entre los primeros, participaban en el Giro de Italia para poder llegar los últimos para poder lucir con mucho orgullo lo que en su momento se llamó el maillot negro o la maglia nera. ¿Pero por qué un ciclista aspiraría a llegar el último?, la respuesta es simple, para poder ganar algo de dinero. Quédate y te cuento esta historia.

El color negro de la maglia es por un homenaje a Giuseppe Ticozzelli, unos de estos personajes curiosos que se hacen un hueco en la historia y que en este canal somos muy aficionados.

Giuseppe era un jugador de fútbol que jugaba en el Casale, equipo cuya equipación, curiosamente es negra. Nuestro personaje además de futbolista, era un apisonado del ciclismo y se plantó en la salida del Giro de Italia de 1926 (competición aún muy lejos de ser profesional) como ciclista independiente.

Se cuenta que Ticozzelli solía parar a almorzar y rara vez llegaba con menos de media hora de diferencia respecto a los últimos clasificados. Esto, si llegaba. Disputó cuatro etapas de la ronda italiana, en una de ellas consiguió estar fugado por delante del pelotón, tal y como cuenta Pastonesi. Una gesta que le valió el reconocimiento del público a su sacrificio.
Tanto fue así, que la dirección del Giro de Italia en 1946, impresionada por las andanzas de Ticozzelli, decidió honrar su figura con un nuevo premio. En honor a aquel futbolista del Casale, llevaría cada etapa un maillot de color negro, además de una cuantiosa suma de dinero para quien llegase a la última etapa en Milán con laMaglia Nera.

Para contar esta historia nos tenemos que ir a la Italia de 1946, es el año de renacimiento para toda Italia que salía destruida de una guerra.1946 fue, el año del primer Giro de Italia de la posguerra, una vuelta a Italia que atravesó la península por unas carreteras destruidas en condiciones a menudo difíciles.

El ciclismo era el deporte más seguido, no el fútbol. Demostró de una manera muy física, pero también muy popular, la voluntad italiana de recuperarse tras la destrucción de la guerra.
Las cosas volvieron a la normalidad en ese Giro, participaron muchos campeones, pero hubo dos que enardecieron a las multitudes en ese momento Gino Bartali por un lado y Fausto Coppi por el otro.

Pero en aquel Giro de Italia entre los 80 ciclistas que tomaron la salida con todas las dificultades había campeones que aspiraban a la victoria final, pero también había muchos que estaban allí para traer algo de pan a casa. Uno de ellos se llamaba Luigi Malabrocca, nuestro gran protagonista de esta historia.

Luigi no era profesional, había ganado más de 140 carreras entre aficionados. No estaba al nivel de Coppini o de Bartali, pero aun así era un ciclista que podía dar que hablar en el Giro. Bueno, si no podías aspirar a ganar la clasificación final y llevarte el dinero a casa, podías intentar ganar algunas clasificaciones intermedias como finales de etapa de montaña, ya que estos finales tenían premios. A veces en metálico y otras veces en especie cono una botella de aceite, alimentos, zapatos. En definitiva, premios que de alguna manera podrían ayudar a sacar adelante a la familia en estos momentos tan difíciles.

Malabrocca que aspiraba a estos pequeños resultados, en una etapa había parado y pinchado siendo adelantado por todos los demás ciclistas y al reemprender la marcha no había podido alcanzarlos, por esta avería se había encontrado acabando el último.
Pero el destino le tenía guardada una sorpresa, en aquella edición de 1946, el último en llegar no solo recibía un maillot especial llamado maillot negro, que se entregaba a los que en la clasificación general eran últimos y por supuesto también al final recibía premios tanto metálicos, como premios simbólicos, pero que en definitiva era lo que estaba buscando.

Cuando Malabrocca se enteró de que al llegar último había conseguido llevarse a casa más de lo que había recaudado en las primeras etapas, encontró su posición en la carrera, decidió luchar por este puesto.

Así que al día siguiente lo experimentó y trató de quedarse atrás, cuando los demás aceleraban, él reducía la velocidad, cuando el grupo parecía reducir la velocidad él se detenía completamente fingiendo un pinchazo Y dado que las carreteras estaban en mal estado los pinchazos estaban a la orden del día porque obviamente no había cámaras continuamente siguiendo a los ciclistas y así no costaba nada. La tarde siguiente consiguió llegar el último y confirmar su maillot negro.

Malabrocca había encontrado su lugar en la carrera y como él mismo dijo Si no era capaz de arrebatar el papel de líder de la carrera a Coppi, con quien era amigo, o a Gino Bartali, podía hacerse otro hueco y sin ninguna vergüenza dejo a un lado sus expectativas y sus objetivos, incluido, por supuesto, el de llegar entre los primeros para llevar a casa algo de dinero y comida, lo que en 1946 representaba sin duda una buena inversión.

Cuentan que durante el Giro de 1946 Malabrocca, último clasificado, fue el sexto hombre que más dinero ganó en premios.

Pronto los comentaristas se dieron cuenta de que estaba llegando demasiado atrás para sus posiciones clásicas y se dieron cuenta de que lo hacía a propósito, hasta el punto que en los noticiarios de la época empezaron a aparecer imágenes de él siendo increpado por sus compañeros y le empujaban hacia delante para que reiniciara la marcha.

En 1948, Malabrocca no fue invitado al Giro y no pudo ganar su premio. Ese año la maglia nera la ganó un auténtico héroe, Aldo Bini, un toscano que sufrió una caída tremenda durante las primeras etapas y se empeñó en acabar como fuera. Con una mano rota, ascendió los puertos de los Alpes a pie, empujando la bicicleta. Bini llegaba a la meta cuando el ganador de la etapa ya se comía los postres. En ocasiones, solo lo esperaban cuatro periodistas, impresionados por su tesón.

En la edición de 1949 poco antes del Giro de Italia comenzará, un equipo se encontró sin un corredor que había caído enfermo en el último minuto y decidió llamar a un no profesional llamado Sante Carolo.
Era un constructor de profesión, un ciclista de pasión. En una llamada de última hora, se le pidió que reemplazara a Fiorenzo Magni, que había sufrido una infección estomacal y no podía competir. Sin embargo, coincidencias del destino, Carolo se dio cuenta de que no podía competir con los otros ciclistas y en su lugar centró su atención en ganar la prestigiosa Maglia Nera, había surgido un rival para Malabrocca y un duelo por la lucha en los maillots tanto por la Maglia Rosa en la cabeza del pelotón, como en la cola del mismo.

Se empezaron a contar anécdotas increíbles, como que en un momento dado había sido invitado por unas personas a parar a comer y él, evidentemente, se había detenido para perder tiempo, o que incluso una vez había salido delante de todos y para que nadie le viera, en un momento dado había encontrado un seto trepando por él, en otra ocasión decidió esconderse en el tanque de agua de un granjero, cuando se le preguntó sobre lo que estaba haciendo, Malabrocca respondió «montando el giro», el granjero, asombrado, comentó ¿en mi tanque de agua?. Malabrocca pronto se convirtió en un personaje, su nombre aparecía a menudo en los periódicos y llegó un momento en que la gente le seguía, esperando su llegada en la línea de meta. Podéis pensar que es algo sencillo llegar el último, pero no es así. Tenía que calcular cuando llegaba del primero a meta y entrar el último, pero dentro del tiempo límite que da la organización y precisamente este puesto fue lo que termino con la participación de Malabrocca en el Giro.

Con el Giro sentenciado a favor de Coppi, todo el mundo seguía el duelo por la Maglia nera, como el escritor Dino Buzzatti, que cubrió esa edición del Giro como periodista dijo. “El último se convierte un poco en la bandera de todos los desheredados e infelices de esta tierra. En el último clasificado encuentra una especie de hermano”.

En la penúltima etapa se disputó una contrarreloj. Buzzatti siguió atentamente esa contrarreloj sin sentido, pues los corredores no se podían esconder y se limitaban a ir lo más lento posible. “El rubio Carollo, absolutamente tranquilo, mira hacia atrás por si vía a Malabrocca, que ha salido cuatro minutos después. Aunque Carollo se bajara de la bicicleta y caminará, no lo atraparían”, escribía un Buzzatti sorprendido por ese espectáculo grotesco.

En la última etapa Carollo era el último con un colchón de dos horas y para asombro de muchos, Malabrocca comenzó el último día rápidamente. Reclamó un premio en efectivo por ser el primero en uno de los cuatro pasos cronometrados, después de lo cual literalmente desapareció. La carrera continuó, Malabrocca todavía no se veía por ningún lado. Se había desviado a un bar, donde le invitaron a comer y beber. Un aldeano local se ofreció a mostrarle su equipo de pesca, No lo he comentado Malabrocca era de profesión pescador y como no tenía prisa se presto a ver la colección.
El Giro de 1949 sería ganado por Fausto Coppi en la parte de cabeza, Bartali en segundo lugar. Y por Sante Carolo en la cola del pelotón y no por Malabrocca, quien reclamo su codiciada Maglia Nera.
Malabrocca cruzo la meta dos horas y veinte minutos después de Carollo, pero los jueces, cansados, ya se habían ido, asignándole el mismo tiempo que al pelotón. En consecuencia, Malabrocca acabó a ocho horas del ganador, su amigo Coppi. Y Carollo, último, a diez horas. Esa fue su última experiencia en el ciclismo de élite. Luigi Malabrocca dejaría el ciclismo de carretera después del giro de 1949. Y por méritos propios, se convertiría en un campeón mundial de ciclocross, dos veces.

En 1950 la maglia nera la ganó Mario Gestri, todo un currante del pelotón conocido como il carro-botte del Giro, ya que se pasaba las etapas duras arriba y abajo, transportando bidones a Fiorenzi Magni. Gestri ganó porque acababa las etapas destrozado, sin picaresca alguna. Aunque fue más justo, vivir un Giro sin duelos de pícaros dejó un vacío entre el público, así que la organización subió el premio por quedar último en 1951.

En 1951 cuando ganó Pinarello, alias Nane. Pinarello supo perder tiempo y logró dar la vuelta de honor al lado de Magni, sin saber entonces que se trataba de la última maglia nera. Con el dinero ganado, le permitió crear una fábrica de bicicletas, pero eso ya es otra historia.

En 1952, la presión de muchos ciclistas, cansados de fantochadas y que los últimos ganasen mucho más dinero, propició el fin de la maglia nera. Curiosamente, en esa edición participo por última vez Malabrocca. Fuera de forma y sin la motivación de ganar la maglia nera, se retiró en las primeras etapas.

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