Alto Tajo Mudéjar Con alforjas Día 2: Peralejo de las Truchas- Molina de Aragón.

Contempla cada camino de cerca, entonces hazte esta pregunta crucial: ¿me lleva el corazón por esta ruta? Si lo hace, entonces el camino es bueno. Si no es así, es inútil.

Carlos Castaneda

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A primera hora de la mañana podía oír desde la cama como llovía, la previsión que teníamos era más de fuertes vientos que lluvia pero al abrir la venta y sentir el frescor húmedo de la mañana puedo ver un cielo casi despejado con restos de nubes que se adelantan a nuestra ruta, el viento y la lluvia han decido darnos otro día de tregua, nos dejan disfrutar de la etapa reina por el alto Tajo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADesde peralejos de las Truchas enseguida te encuentras con el gran cañón que forma el río, la luz no es muy intensa por lo que no percibimos en su esplendor el verde turquesa de estas aguas espectaculares. Si en verano el cañón es espectacular, con el otoño tiñendo las hojas de ocres se vuelve increíblemente bello. Pronto la carretera deja paso a la pista que es la gran protagonista de la ruta. Las primeras cuestas nos hacen entrar en calor, adelantamos a un matrimonio a unos metros de alcanzar el primer mirador sobre el tajo, es un matrimonio de edad avanzada que están disfrutando como nosotros de la ruta en bicicleta, a su ritmo como tienen que hacerse las cosas.

La laguna de Taravilla no se hace esperar y podemos disfrutarla prácticamente solos, al retirarnos de la orilla llega el matrimonio y otra pareja más de cicloturistas, da gusto ver como le sacamos una segunda vida a nuestras viejas rígidas, adaptadas a esto de los viajes con alforjas y es que cuando una bici fue nuestro buque insignia durante años siempre quedan esos detalles que las delatan y solo los buenos frikis sabemos apreciar.

Subimos unos metros la cuesta para sacar una buena de la laguna, para OLYMPUS DIGITAL CAMERAlanzarnos hasta la orilla del Tajo y cruzar por fin el nuevo puente que evita tengamos que vadear el río para acceder al salto de Poveda. El puente es bonito, original y creo que no desentona tanto, se podría haber optado por una solución peor. Tras cruzar el puente disfrutamos de una senda muy divertida hasta el salto de Poveda, da gusto ver la cara de despistado cuando le puedes sorprender con zonas que no se imaginaba podían ser tan chulas. Tras el salto de Poveda la pista vuelve a tomar de nuevo todo el protagonismo alternando subidas con bajadas y largos tramos llanos que nos permiten tomar un descanso pero en general te permite disfrutar de todo el entorno que es maravilloso.

En una de las grandes subidas que culmina en un mirador por la zona de los cuchillos nos cruzamos un gran número de féminas en bici que están haciendo la ruta en sentido contrario, Jorge y yo nunca tenemos la suerte de toparnos con un grupo de treintañeras queriendo vivir un episodio de sexo en Molina de Aragón, pero disfrutamos de una madre y una hija subiendo que si la madre era para mirarla un par de veces la hija por sonrisa, melena aleonada y cuerpo de escándalo nos partió el corazón.  Mientas madre e hija esperan al cabeza de familia que subía detrás con el hijo nosotros disfrutamos de la bajada hasta que OLYMPUS DIGITAL CAMERAunas rocas espectaculares nos llaman la atención y paramos en el mirador donde nos encontramos a otra madre solitaria con una niña pequeña jugando en el suelo, vemos su bici vemos que esta equipada con la silla para llevar a la niña. Mientras nos tomamos la barrita pensamos lo bonito que sería que esta madre soltera hubiese decido disfrutar de su deporte preferido y su hijo sin necesidad de nadie, ella solo poniéndose el mundo por montera, dando a su hija una lección de fuerza, valentía y amor por la naturaleza que no olvidaría nunca, cuando ya la habíamos proclamado madre del año a Jorge no se le ocurre otra cosas que ir hacia ella y preguntarla un : “ Perdona viajas sola con la niña” o lo que la madre coraje le responde con un “no, estoy esperando a mi marido que ahora viene con el coche”, a la mierda madre del año, lección de coraje y todo una historia maravillosa que podríamos haber contado, le faltan muchas horas de telecinco por ver a Jorge para no tirar por tierra una gran historia.

En el área recreativa del Vado de Salmerón hacemos la parada de la comida, mientras nos hacemos los bocadillos aparece la madre y la hija que dejamos en el mirador y poco después el padre con el hijo, lo que tiene que sufrir este hombre cuando va acompañado de las dos mujeres de la familia. Tras la comida visitamos el refugio que apuntamos por cuadra con una aventura por la zona algo más salvaje y continuamos viaje hacia el final del cañón que OLYMPUS DIGITAL CAMERAtermina en una carretera encajonada por grandes muros de piedra que albergan una cueva con estalactitas destrozadas por alguna buena alma samaritana.

Tras la ruta por el Alto Tajo continuamos nuestra ruta esta vez por otra denominada Ruta Geociclista por la comarca de Molina que resulto un paseo muy agradable por pista disfrutando de pliegues y alguna que otra joya geológica como la subida que nos marcamos para llegar a la carretera que se veía recientemente asfaltada para llegar a Torete.

Una vez dejamos Torete, la ruta transcurre en su totalidad por asfalto pero es simple y llanamente maravillosa, todo un gusto rodar por una zona espectacular con unos rincones de ensueño y un final de tramo con el santuario de la virgen de la Hoz maravilloso que nos hacen estallar de alegría. Nos queda muy poco para llegar a Molina de Aragón que se nos pasa en un OLYMPUS DIGITAL CAMERAsuspiro comentando la jornada.

Tras hacernos con unas birras fresquitas, una clave wifi y la tarjeta de la habitación nos sentamos para disfrutar de un final de etapa perfecto disfrutado a tope. Que ya lo dijo Doménico Cieri Estrada Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

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Track de la ruta.

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Alto Tajo Mudéjar Con alforjas Día 1: Santa Eulalia – Peralejo de las Truchas.

La alternativa es inexorable: o soy viajero de las antiguas épocas, y me enfrento con un espectáculo prodigioso que me resultaría casi ininteligible o soy viajero de mi época, precipitándome en la búsqueda de una realidad desvanecida.

Susan Sontag

Me resulta difícil renunciar a un viaje y más si lo propone mi amigo Despistado. Sus propuestas de viajes suelen ser apasionantes, en ocasiones mucho mayores que lo que pueden rodar nuestras viejas piernas pero me encantan sus retos. En esta ocasión lo propuesto de forma inicial no había forma de cuadrarlo y encontrar una ruta cicloturista con alforjas de tres días con la premisa de no estar muy lejos de Madrid  y ser circular nos resulto complicado, pero al final estiramos una dos días al encontrar la ruta del Alto Tajo Mudéjar que nos cuadraba a la perfección con lo que buscábamos, la ruta estaba servida, el tiempo ponía la incertidumbre y nosotros todas las ganas del mundo.

Como toda buena aventura Express en esto de la bici se empieza de madrugada, muy de madrugada, cuando aún los gatos buscan el refugio de la última copa antes de que les sorprenda el alba. Cargamos todo en el coche y emprendemos el viaje hacia Santa Eulalia con la lluvia como nuestra mayor enemiga, ya que los pronósticos no son buenos.

Santa Eulalia nos recibe completamente empapada, se nota que las nubes nos han dejado el terreno bien regadito, pero ni una gota en nuestra partida algo que agradecemos. A la salida del pueblo nos encontramos con el Camino Natural de los Ojos Negros, algo nos tienta y dejamos apuntado para futuras aventuras al igual que la ruta del Cid que también transcurre por estas tierras. La carretera pica hacia arriba y nos lo tomamos con calma, un cartel nos anuncia que entramos en la Sierra de Albarracín. Pozondón es el primer pueblo que cruzamos y tras un breve recorrido por sus calles continuamos rodando por carreteras con muy poco tráfico hasta Orihuela del Tremedal pueblo que nos recibe con unas agradables cuestas infernales que tenemos que afrontar para subir a la iglesia y evitar rodar por la atestada calle principal, ya que al ser el día del pilar la Guardia civil a montado un sarao con aperitivos y demás viandas que a reunido a gran parte del pueblo lo que nos complica circular con las bicis y las alforjas. Decidimos renunciar a la invitación de la benemérita y encontramos en las afueras del pueblo un acogedor parque en donde degustar una barrita y hacer una pausa. En la salida del pueblo nos encontramos con la información del camino del Cid que pasa por esta población y una graciosa cabeza de rey cerdo verde que no podemos evitar inmortalizar posando Despistado con ella. Pero lo mejor es el paseo arbolado de la salida engalanado con los primeros colores del otoño y un precioso estanque.

Lo árboles de rivera vestidos completamente de otoño nos dejan una estampa estupenda para acompañar el pedaleo por la solitaria carretera  que nos dejaría en Orea, pero una pista nos tienta y hasta ahora no hemos podido evaluar el nivel de barro de la zona por lo que nos decidimos a recorrerla encontrándonos con un pequeño embalse, precioso, arropado entre pinos y árboles de un ocre intenso, pero la pista buena , cuidada termina en el y una vez pasamos un desvío una cuesta muy pronunciada cargada de barro bloquea las ruedas de Despistado al quedarse entre el neumático y el guardabarros por lo que nos toca una pequeña sesión de palito para aliviar el exceso de peso.

El terreno se deja rodar y el paisaje es impresionante disfrutando cada kilómetro, pasamos Orea que me trae buenos recuerdos del año pasado cuando pase un fin de semana por la zona, al pasar por la casa cuartel de su interior salen acordes aflamencados, a lo que desdí sentencia con un  “… lo que me faltaba por oír, un gitano cantando en una casa cuartel”. A checa llegamos a la hora de comer y nos metemos unos bocatas de lomo que no estaban nada mal en el bar del pueblo.

Una vez hemos repuesto las fuerzas nos toca volver a subir y esta vez con las secuelas del desagradable paisaje del incendio forestal que le toco vivir a la localidad de Chequilla. Yo nunca había estado tan cerca de una zona afectada por un incendio e impresionan, el corazón se te encoge y sientes rabia por ver el paisaje muerto, los troncos yaciendo en sus lapidas negras de carbón y el ocre de lo seco, de lo yermo coronando las copas de los pinos que no se chamuscaron.

Coronamos el alto y disfrutamos de un mirador que esta vez si nos ofrece el esplendor verde de la zona moteado por tonos ocres. Descendemos hasta Megina, en donde dejamos la carretera y tomamos una pista que nos da la bienvenida al alto tajo, el río corre junto a una pista por un pequeño pero coqueto cañón, el cielo descarga un pequeño chubasco con la suerte de pillarnos bajo el techado de una fuente. Tras el chubasco retomamos la ruta no sin antes dar buena cuenta Despistado de unas cuantas endrinas, que falta le harán ya que en apenas un cientos de metros nos enfrentamos a una buena cuesta marcada con la señal del 15% de pendiente que nos saco los higadillos.

Todo lo que sube baja y tras un descenso divertido pero breve terminamos de nuevo en carretera secundaria que nos dejara en Peralejo de las truchas en donde teníamos reservado el hostal.

Ha sido una jornada pura de cicloturismo, rodar, rodar y rodar. La etapa reina de la ruta la esperamos mañana en donde disfrutaremos el Alto Tajo en su plenitud o como dice la canción de Marlango lo que sueñas vuela:

 

Caminando sin pensar,
despacito, sin tiempo que ganar
Paseando sin correr,
voy a soñar despierto

Lo que sueñas vuela
Lo que sueñas vuela
Tiempo al tiempo

Track Primer Día Alto Tajo Mudéjar

Todas las fotos de la Ruta 

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Por la Senda de los Cazadores, Ordesa 2012.

Libertad es búsqueda de libertad. Nunca la alcanzaremos completamente. La muerte nos advertirá que hay límites a toda historia personal. La historia, que perecen y se transforman las instituciones que en un momento dado definen la libertad. Pero entre la vida y la muerte, entre la belleza y el horror del mundo, la búsqueda de libertad nos hace, en toda circunstancia, libres.”

Carlos Fuentes

Ordesa para mi es como un refugio espiritual, el lugar en donde recargo las pilas del alma para ir tirando un temporadilla y he de reconocer que cada vez tengo que volver antes. He hablado con el dueño del camping para ver si merecía la pena volver en Otoño y me ha dicho que este año no, que la hoja apenas pasará del verde en el árbol al suelo y el ocre queda para otros años con menos crisis hídrica, vivimos malos tiempos para todo.

Lo bueno de mediados de septiembre es la poca afluencia de gente que te encuentras, el autobús que me lleva a Ordesa esta prácticamente vacío y al llegar la mayoría opta por seguir la ruta directa a la cola de caballo. Camino en solitario hacia la senda de los cazadores, aún continuo con los auriculares y la música puesta, cuando me los voy a quitar comienza a sonar Guaranteed de Eddie Vedder “…el Viento en mi pelo, Me siento parte de todos los lugares por debajo de mi existencia, hay una ruta que ha desaparecido.” La ruta hacia la libertad, hacia volver a sentirte parte de una naturaleza que te abre los brazos para que la descubras y la respetes.

Hace un par de años recorrí la senda de los cazadores por primera vez con Isra y guardo con gran cariño ese día y los buenos momentos que pasamos.  La senda de los cazadores es una subida impresionante bajo la espesura del boque que gracias a una sucesión interminable de z alcanzas uno de los miradores más bonitos de todo el parque.

En mi ascensión he alcanzado a una familia y a una par de parejas que han salido en el autobús anterior, disfruto un buen rato del paisaje desde el balcón del mirador, repongo fuerzas con algo de fruta y continuo por la senda que esta vez sin cobertura arbórea la puedes ver dibujada en la pared de la montaña. Todo el esfuerzo de subir hasta aquí se te olvida cuando andas embriagado por un paisaje maravilloso, me siento tremendamente feliz y más aún cuando pienso lo que estaría haciendo en estos momentos encerrado entre cuatros paredes con luz artificial 9 horas al día.  Guy Pearce dijo que En el momento en que una cosa te turba, ya eres esclavo, en vez de ser señor. No hay en el mundo señor más tirano que el disgusto o tormento. Como muchos yo también arrastro la cadena de la hipoteca que me tiene amarrado a mi silla y no pedaleando por el mundo, esclavo del estado del bienestar.

En información de Torla me repitieron hasta la saciedad que no había agua en toda la ruta salvo la de la propia cascada y una fuente a la mitad de la bajada, pero yo se que hay y la encuentro manando como hace dos años, fresca y riquísima. Cada vez que llego al desvío hacia monte perdido me entra una angustia terrible ya que sueño con hacer una travesía por los refugios de la zona y sus picos, la brecha de Rolando y algún Ibón curioso de Bujaruelo, pero tendrán que esperar. He vuelto a mi pasión, la bici y en los próximos años tendrá prioridad. La cascada de la cola de caballo apenas trae agua pero sigue siendo bonita , hay poca gente, tengo tiempo de sobra y es hora de comer por lo que disfruto un buen rato largo, comiendo y disfrutando del agua, de su sonido, del su frescor con los pies sumergidos en una pequeña poza.

Toca retomar la marcha, y disfrutar del valle esta vez desde su base, me cuesta mucho emprender el camino de regreso y mi alma pide quedarse, adora este rincón del pirineo.

El fondo del valle no se disfruta como años atrás. Las cascadas están muy pobres de agua, no son tan espectaculares como en primavera cuando bajan ruidosas y cargadas de agua, ahora bajan tímidas como disculpándose por su bajo caudal intentado pasar desapercibidas pero es imposible.

Bajo en absoluta soledad por la pista y me acuerdo de mi ninfa de Gavarnie y la imito lanzándome a la carrera con lo brazos abiertos, siento el aire puro del bosque, una libertad increíble a la que solo pone limites el corazón que a mil me pide parar, recuperar el resuello y descubrirme en una sonrisa de esas que te llenan de vida, cierro los ojos y siento paz, una paz como nunca, como me gustaría poder embotellar estos momentos y poder disfrutarlos cuando el estrés de la vida cotidiana te agobia .

Al llegar al aparcamiento apenas tengo que esperar unos minutos para subirme al autobús, esta vez va más cargado pero sin llegar a llenarse. Decido bajarme en Torla y seguir paseando hasta el camping por su preciosa vereda que te deja en el puente sobre el río Ara. Ducha, cena y la noche de nuevo bajo mi tienda, con el continuo susurro del agua del río y siempre en estas situaciones me pregunto si es el momento de intentar buscar una pareja, me pongo de nuevo el Ipod y esta vez la voy buscando, de nuevo Guaranteed y una frase demoledora para contestar a dudas impertinentes, “… los círculos crecen y se tragan a la gente, la mitad de sus vidas le dicen buenas noches a una esposa que nunca conocieron. Tengo una mente llena de preguntas y a un profesor en el Alma y así continúa….”

Galería de Fotos ( próximamente)

 

 

Eddie Vedder – Guaranteed + letra en español e inglés

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El día que descubrí mi purgatorio: Col du Soulor a Col D´Aubisque

¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.

André Maurois

Dos Grandes puertos de montaña y un gran paseo por el circo de Gavarnie me han dejado totalmente agotado, creo que no logro entender bien el concepto de vacaciones, o eso dicen mis compañeros de trabajo. En mis planes tenia quedarme un día más en Francia para subir en bici hasta el circo de Troumouse pero tal y como me encuentro no creo que fuese capaz de llegar ni al cruce que deja la carretera a Gavarnie, por lo que decido recoger tranquilamente la tienda y dedicar el día a descansar, disfrutar del viaje hasta Torla en donde pasar una tarde Tranquila.

El día es esplendido, luce un cielo azul increíble y la temperatura es agradable para alguien que como yo detesta el calor. Dejo el Camping de Luz St-Sauveur rumbo de nuevo a España, a la salida del pueblo comienzo a cruzarme con carreteros que van buscando el Tourmalet y los circos cercanos, cicloturistas como caracoles que recorren en ambos sentidos los pirineos, otro de mis sueños húmedos de verano que no me importaría intentar en breve.

Dejo atrás la población de  Aucun y la carretera comienza a picar hacia arriba, haciendose mucho mas acusada cuando paso Arrens. Aquí comienza el puerto de Soulor otro de los grandes colosos y puertos míticos de esta zona con 7 km de ascensión y una pendiente media del 7% música celestial para quien la bici no es un potro de tortura sino un medio para disfrutar de la vida.

Una pareja sube muy despacio el puerto, rondan los 50 años de edad pero lucen una sonrisa de 25 cuando te miran y ven los ánimos reflejados en mi rostro. Subo despacio disfrutando de un puerto maravilloso y maldiciendo no tener piernas para dar la vuelta, aparcar el coche y subir esta maravilla. Corono el puerto y aparco en la cumbre para disfrutar de las vistas. Veo una oveja dentro de una cabina, seguramente espera la llamada de algún familiar lejano, mientras los burros descansan al sol tendidos sobre la verde pradera que extiende como una alfombra a los pies de las cumbres.

Del Col Du Soulor al Col D´Aubisque hay una ligera pendiente, la carretera esta bordada en un paraje alucinante, Sobre un valle espectacular y cumbres no tan lejanas que te invitan a ser exploradas. Siento las piernas cansadas pero no puedo más, se que me arrepentiré sin hago este recorrido y al llegar al Col d´Aubisque aparco, me pongo el culote, el maillot y bajo a la Choni del coche para recorrer el tramo que une los dos puertos. El comienzo es en bajada, estoy en el puerto más alto a 1.709 metros y tengo que descender hasta los 1.474 metros del col de Soulor. Creo que pocas veces he estado tan feliz de hacer lo que me gusta, bajo disfrutando  veloz por una carretera solitaria en un paraje que no olvidare en la vida, estoy seguro que los ciclistas cuando morimos y nos dan a elegir opciones de donde pasar el resto de la eternidad esta es una de las que están en opción y sin duda la marcaré sin pensarlo. Seguramente dentro de unos años cuando ruede por otro sitio similar pensaré lo mismo pero hora, este es el paraíso que me pilla más cercano y en el que puedes sentir tu alma interior gracias a  la paz que reina. Llego en un suspiro a Soulor dándome la vuelta par tras una ligerísima bajada comenzar a disfrutar de la subida a Aubisque. Madre mía, si esto lo hubiese podido leer hace años no me creería que yo voy buscando la subida de un puerto para disfrutar y es que el recorrido es como un sueño materializado en carretera, disfruto con cada pedalada, el paso de los túneles que  te sumergen durante unos segundos en la más absoluta oscuridad con la única referencia de la  luz que  indica la salida o la entrada al paraíso. Voy rodando embriagado por mis cinco sentidos, en lo que estoy seguro no pasaría una prueba antidoping de felicidad,  sentir esto no puedo ser legal seguramente.

A un kilómetro del puerto veo como un grupo de ciclistas franceses me han puesto como objetivo y se van dejando la piel por alcanzarme, son como lobos hambrientos en busca de una presa herida, pero decido dar lo poco que me queda y hacerles sufrir un poco más, aprovecho uno de los giros en los que no me ven para bajar piñones y pedalear de pie, sentándome cuando  me tienen a la vista, noto que algo no les cuadra, se han dado cuenta que voy más rápido y un par de ellos se descuelgan, tres continúan tras mi culito y a cien metros de alcanzar la línea de fin de puerto corono con apenas unos metrosde ventaja del mas fuerte de ellos que me grita un good, good riéndose porque sabia que no me había dejado pasar. Con el corazón en la garganta asomándose para ver el paisaje me cambio de nuevo, dejo a la Choni descansar en su soporte y me doy una vuelta para disfrutar de las enormes bicicletas que coronan la cima y unas vistas increíbles a una estación de esquí.

La bajada del Col D´Aubisque en el coche es un sufrimiento en el alma por lo que me estoy perdiendo al no poder bajar con mi Choni y sufrir por no tener fondo ni fuerzas para subir este puerto “asesino” como lo calificó Octave Lapize en 1910. Ver las caras de los que subían en sus bicicletas sufriendo esas rampas infernales era todo un poema y la síntesis de porque amamos este deporte. Se que este puerto lo subiré algún día, me gustaría que fuese en compañía de algún amigo como embarrao, José o Jaime, pero si el destino quiere que nos enfrentemos en un cara a cara también estoy dispuesto para aceptar el reto.

Tan solo me falta subir el Portalet otro que tengo en la lista para coronar por  las dos caras y entrar en España rumbo a Torla en donde tengo en mente acampar.

Me había propuesto un día de transición tranquilo en mis vacaciones y me ha salido una jornada gloriosa en la que he disfrutado como un niño. Sentado frente a mi tienda, a los pies de Ordesa, con Torla iluminada a mi Derecha y la luna en lo alto me uno al sentimiento de Alfonsina Storni cuando dijo (…) Porque mi alma es toda fantástica, viajera, y la envuelve una nube de locura ligera cuando la luna nueva sube al cielo azulino.

Track de la ruta 

 

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El circo de Gavarnie.

“La felicidad no es un bien que puede atesorarse; es una manera de pensar, un estado de ánimo. No es que algunas veces no nos sintamos deprimidos; pero también conocemos momentos que escapan al reloj y se hacen eternos.”

Daphne du Maurier

 

Tras subir Luz Ardiden me encuentro cansado, pero tras la ducha y una buena comida me niego a rendirme una tarde más y pasarla tranquilamente en la tienda durmiendo la siesta y leyendo. Estoy en Francia, en un lugar maravilloso que guarda un montón de rincones para visitar, no puedo dejarme vencer por la pereza y desperdiciar una tarde maravillosa. A una media hora de mi tienda se encuentra el circo de Gavarnie, no me lo pienso y cambio el traje de faena ciclista por el de senderista para cumplir uno de mis sueños y visitar digamos la otra cara de mi querido Ordesa.

Al llegar al pueblo de Gavarnie la carretera se termina y tan solo te quedan dos opciones, dar la vuelta y regresar o pagar el impuesto revolucionario por aparcar en el pueblo, pero bueno cuando una sonrisa encantadora te pide 4 euros y ves como se queda un hueco libre a escasos metros de la entrada no te importa mucho.

Me gusta la paz que se respira en esta pueblo a pesar de ser un lugar muy turístico. Las caras de las gentes desprenden felicidad, les ves desfilar cansados pero felices de haber disfrutado un gran paseo. Tengo un track para seguir pero es demasiado largo para unas piernas tan casadas como las mías, opto por la versión turista y me dejo caer hacia el río con la inercia de los que me rodean que no son muchos, supongo que no es lo mejor temporada para visitar Gavarnie y tampoco la hora ayuda. Veo que el río baja muy tristón en agua, es septiembre y el año no ha sido precisamente húmedo tampoco en el pirineo, unas gallinas buscan alimento a la orilla del río mientras me pasa una pareja que ha decido realizar el recorrido a caballo, una de las opciones que te ofrecen al entrar en esta maravillosa ruta.

Algunas cascadas se descuelgan tímidas de la montaña como si las sorprendieses en ropa interior, la verdad es que cuando ves la montaña con su belleza bajo mínimos es como recorrer un centro comercial a ultima hora del día tras las rebajas, con las últimas unidades en los estantes donde solo quedan lo que no ha querido nadie, productos con envoltorios rotos o tallas imposibles. Se que este sitio en primavera o invierno es espectacular por las fotos que he visto tantas veces y no vengo a juzgarlo, se que en esta época es cuando esta más feo pero me gusta.

Un camino perfectamente acondicionado para el turismo se abre paso por el valle, las montañas al fondo nos muestran el final del camino y nuestro objetivo del día la gran cascada.

Cuando vamos llegando a La Hotellerie du Cirque el camino se pone más agreste, el paisaje mejora, el valle se cierra y la pista deja paso a una senda. Desde la Hotellerie se puede ver a lo lejos la cascada y para la mayoría de paseantes de montaña este es punto más alejado de la civilización que se pueden permitir, visita al bar y vuelta. Por eso la senda se vuelve más intima, ahora camino en solitario, somos pequeños puntos de color distanciados unos de otros para los ojos cansados de los que se quedan en el bar y con una cerveza en al mano nos ven seguir progresando por la montaña, con un “que ganas”.

Desde el Hotel la senda va cobrando una pequeña pero constante pendiente que comienza a pesar en mis piernas hasta el punto de hacerme desistir de llegar a la base de la cascada. Un gran nevero ha resistido todo el verano y continua alimentado un pequeño arrollo que cobra va cobrando gran velocidad apenas se pone a zigzaguear por entre las rocas. Me paro para hacer unas fotos y una mujer de mediana edad me alienta con una sonrisa y un “ avant, avant”. Las medio cabra-oveja esta rara del pirineo francés pasta tranquilamente mientras veo el subidón que me espera para lograr alcanzar la base de la cascada, estoy muerto de cansancio y lograr superar esa pendiente se me hace como escalar el Everest. Pero bueno ya que estoy no me voy a dar la vuelta sin sufrir hasta el final y tras un esfuerzo titánico superando la fuerte pendiente consigo llegar a la base de la cascada y dar bueno todo el esfuerzo, simplemente espectacular.

Mientras disfruto de la cascada veo que una joven francesa de unos 45 años (jejeje) trapa hasta casi el chorro de la cascada, se desmelena y se deja empapar por el agua que salpica con los abrazos abiertos, arqueando su cuerpo hacia la cascada empapando su camiseta rosa.

Me siento un rato para disfrutar del frescor del agua, del rugir de la cascada y de uno entorno maravilloso. Mientras recojo para irme veo que mi ninfa francesa de rosa se tendido sobre una roca para secarse. Yo comienzo el descenso que me cuesta tanto como la subida y una vez en la senda simplemente me dejo llevar por la inercia tremendamente feliz por haber optado en hacer la ruta y no quedarme en el camping.

Cuando llego al hotel me encuentro con una pareja de vascos que me preguntan si hablo español, les digo que algo y me sorprende con la pregunta: ¿merece la pena ir a ver la cascada o mejor nos quedamos en el bar? Les digo que si han venido a dar una vuelta el circo la  cascada ya la ven, pero si han venido a ver la cascada aún les queda un buen trecho. Se quedan mirando los dos como preguntándose a que han venido y optan por el bar.

Mientras voy deshaciendo el camino andado a la altura del bosque me adelanta corriendo la ninfa de rosa, pasa a una pareja más y con la pista toda para ella abre los brazos como si volase y se pone a zigzaguear ondeando su melena al viento mientras canturrea en alto, creo que si la libertad tuviese una bandera no encontraríamos una mas bella que esa melena el viento. No será la última vez que la vea unos minutos después me cruzare con los caballos que hacen la ascensión turística que por las noches los suben a la pradera y enganchado al cuello de uno de ellos la veo susurrándole palabras en francés, sin duda era toda una bella ninfa de las montañas en estado puro.

Gavarnie me ha cautivado, enamorado y dejado con una deuda pendiente, volver cuando luzca sus mejores galas primaverales. El pirineo por ambas vertientes me tiene tremendamente enganchado ya lo dijo Stendhal Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza.

Fotos de la ruta.

Track recomendado gracias a Sobreruedas

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