Bajo el sol brumoso del frío, el sol del calor, las orillas se difuminan, el río parece juntarse con el horizonte. El río fluye sordamente, no hace ningún ruido, la sangre en el cuerpo. Fuera del agua no hay viento.
«El amante de la China del Norte» (1991), Marguerite Duras.

Los domingos no son mis días favoritos para hacer largas tiradas, son los días que dedico a la familia, a escribir, editar video, en definitiva gran parte del contenido que comparto durante la semana como creador. Y la verdad es que estoy demasiado vago este año para todo.
La bici siempre ha sido una excusa para salir de mi zona de confort, léase mi sofá, mi casa, mi cama. Algunos hacemos de la procrastinación un estilo de vida y es algo que detesto. Pero en ocasiones como en esta, una propuesta de ultima hora, un cambio de planes de domingo a sábado y un tiempo excepcional se aunaron para recorrer una ruta que tenía guardada desde hacía tiempo.
En octubre del año pasado recorrí parte de esta ruta para ver cómo estaba de forma y afrontar mi semana de vacaciones en el norte. En esa ocasión llegué hasta El Escorial pero una parte de mi sentía que podía hacerse circular y dejé creado un borrador de ruta, un track que era la ocasión perfecta para recorrer.
El día amanece frío, el marcador del aforador ciclista de Alcorcón marca 3 grados. Me gusta este punto como lugar de salida y de entrada para el video. Creo que es una buena iniciativa que hay que potenciar y, como salimos en bici que se nos cuente.
Promete ser un día de primavera camuflado en pleno invierno, amanece muy invernal, de hecho, a la sombra el frío es intenso, mientras que al sol, sin aún sentir su calor de forma agradable, apunta manera. Nuestras sombras se alargan por la pista que baja a la ciudad financiera con una sierra sin apenas nieve de fondo bajo un cielo azul precioso. Descendemos hacia Boadilla por la senda que en altura nos deja unas vistas increíbles del palacio y mucho flow en nuestras ruedas. Es un disfrute su bajada y no tanto su final que es un peligro.
Dejamos Boadilla del Monte atrás con parte de nuestras fuerzas esparcidas por las sendas de sus encinas, pero es tan agradable rodar por este lugar que merece la pena el esfuerzo de llegar a él, incluirlo en tus rutas a pesar de que parte de tus fuerzas se van a diluir en él.
José descubre el camino de la perrera, un nuevo nexo de conexión con la sierra y sé que le gusta cuando me dice al llegar al camino Villar que tenemos que venir a explorar esta zona. Este camino nos deja en una de las sendas de entrada para disfrutar posteriormente de las sendas del río Guadarrama. No me cansaré de decirlo, un lugar obligado para recorrer en bicicleta en la Comunidad de Madrid. Están en su punto, con un flow perfecto para disfrutar tanto sus bajadas como sus subidas.
Todo lo bueno se acaba y toca la penitencia del día, la gran subida del Paredón que nos dejará en Galapagar no sin antes disfrutar de una buena bajada trilera no muy gravel la verdad, pero tras reponer fuerzas en Galapagar, es un decir, ya que empiezo a sentirme agotado nos metemos un sendero de esos que te reinician con la vida cuando eres un apasionado de las sendas. Un tramo de pateo para ver el puente de la Alcanzorla, es muy bonito, pero tiene su peaje, hacen que mis fuerzas apenas ya dan para muchas subidas, voy muy tocado y de haber ido solo seguramente estaría sacando un billete de tren en lugar de ir en busca de la vía de servicio la A6 para tomar el camino de vuelta. Una semana más recorre las aburridas calles de las rozas y Majadahonda hasta enlazar con el monte Gancedo y las pistas hacia Alcorcón.
Estoy contento con la ruta, tengo que estar más fuerte y entrenado para afrontar nuevas aventuras de este calado, pero feliz de haberla completado y poder en un futuro pulir detalles para hacer de esta una gran ruta.
Como escribió Lyman Frank Baum en “El maravilloso mago de Oz”, la experiencia es lo único que trae consigo el conocimiento, y cuanto más tiempo estés en la tierra, tanta más experiencia has de adquirir.



El cierre es tipo Boa y funciona realmente bien, tanto para su apriete, como para liberar la tensión del cierre, manteniéndose apretadas durante la ruta. La solapa que cubre el cierre, seguramente tenga su función para evitar el frío, pero es realmente un incordio, ya que si tienes la horma muy ancha o te las has pillado de tu talla, esta tendera a soltarse del velcro. Estamos probando dos, uno de ellos usando su número tiende a soltarse la solapa, en mi caso con un número más no me suelta, pero si tienes que prestar un poco de atención a la hora de cerrar el velcro que quede bien alineado.


En colmenar buscamos una fuente con agua sin éxito, cosas del invierno que es comprensible y terminaos en el 


A lo largo de una ruta de grave cuidadosamente diseñada, los ciclistas disfrutarán de los impresionantes paisajes del Bodensee a su propio ritmo. El espíritu del evento, no se cansan de recalcarlo, no es competitivo. Su pretensión es celebrar la alegría del paseo en bicicleta, disfrutar de las paradas para tomar pasteles, enamorarte de las vistas, darte refrescantes chapuzones en el lago y compartir una experiencia con la comunidad ciclista.

