Para conseguir algún resultado en la vida es preciso tener paciencia, aburrirse, hacer y deshacer, volver a empezar y seguir de nuevo, sin que un impulso de cólera o un arrebato de la imaginación vengan a detener o desviar el trabajo diario.
Hippolyte Taine
Lunes: El plan de entreno decía 50 minutos carrera, mi cuerpo me pedía natación o descanso, más bien descanso. Pero en el trayecto de autobús más metro me fui sintiendo más activo y las ganas de correr fueron brotando como una mala idea hasta hacerse dueñas del jardín de mi mente como una hiedra invasora. Empiezo a correr y fuerte
pinchazo en la tibia, mal, pero peor mi idea de seguir arrastrándome sin ritmo, sin fuerzas y con las ganas diluyéndose como el azúcar. Odio los semáforos y para un día que quiero que estén en rojo para mi, todos en verde, ni una tregua ni un resuello hasta que en el kilómetro 2.25 ahogo al gatito motivador que me mantenía corriendo y decido dejar de agravar el dolor de tibia, regresar a casa andando y grabar el entreno deplorable para en un futuro recordarme a mi mi mismo que ya cometí este error, por mucho que digan que entrenar cansado es bueno, escucha a tu cuerpo, no a las voces amotinadas con frases lapidarias en tu cabeza.
Martes. He dormido poco pero intenso, algo del cansancio agotador de ayer se ha quedado entre las sábanas, las piernas son otras pero queda el dolor en la tibia para recordarme lo idiota que soy. Hoy si toca agua y gracias a la pre Semana Santa puedo nadar yo solo en la calle de nado lento. En la Calle de nado medio, un nadador que me dobla en peso, en volumen y que nada a «su estilo» me funde largo tras largo. Tengo que entrenar con música, si consigo evadirme se me hace más ameno y corto cada largo. Primero entreno piernas unos 100 metros, si muy poco pero no doy para más. Después entreno respiración unos 50 metros y 50 litros de agua tragada para desistir, no es plan de ahogarme y me dedico a nadar un poco a mi aire total 825 metros de lo que yo llamo terapia interior acuática, algún día me pondré a entrenar natación, lo juro.

Miércoles. Por fin estoy a horas de iniciar mi semana santa, de nuevo me levanto agotado, pero he visto que el jueves es DESCANSO TOTAL, casi lloro. Solo me queda superar el día de hoy lo mejor posible y es que ya he descartado el entrenamiento programado por literalmente imposible. Hoy me tocaba natación y dos horas de bici, no tengo tanto tiempo ni fuerzas para hacerlo. Cuando voy al gimnasio la bascula esta rota y no pueden hacer la valoración, no hay gente apuntada suficiente para la natación con monitor y ademas falta una hora por lo que me meto en el agua y nado libre como Nemo, a mi estilo intentando mejorar la respiración, algo que creo voy consiguiendo, ya no trago tanta agua, pero me falta tener fondo, apenas llego a 100 metros de seguido y las siguientes en tandas de 50 metros. Los 45 minutos y 750 metros se me hacen eternos pero consigo superar la mitad de mi entreno diario, no estoy orgulloso pero hay veces que no lo que haces o quieres hacer no sale bien.
Jueves. Despertar sin horarios es un lujo en la vida o el merecido descanso del guerro, sigo con dolor en la tibia y temo que el viernes no pueda correr, pero hoy toca descanso y me centro en ello. El gimnasio en el que estoy apuntado tiene una un Spa y un circuito termal. No me explico como he tardado medio siglo en descubrir los placeres de un Spa, que gozada, he probado todos los chorros, burbujas y unas tumbonas acuáticas con
burbujas que son el cielo en la tierra, en cuanto tenga el mp3 para el agua creo que he descubierto el rincón donde bajarme del mundo una o dos horas a la semana, ahora las tengo que buscar. Para completar mi jornada de descanso me hago el circuito termal, bueno casi, el baño de agua caliente es una pasada, el pasar baso del agua fría no tanto pero me gusta como me deja la piernas, 10 minutos en la sauna romana de aire seco, duchas de chorros que alternan agua fría y caliente que es como una placentera tortura, si pensar en preparar un triatlón no es suficiente tortura y la ducha de aceites que sale difuminada, una pasada. Intento las dos saunas húmedas pero el olor y el calor me pueden, termino mi circuito con el paseo de guijarros que me encanta. Sigo muy cansado pero más relajado, mas tranquilo y en paz mental.
Viernes. No llueve, la temperatura es ideal para correr y tengo programado un entrenamiento de 60 minutos, la tibia me molesta un poco, me poco hielo y hago un poco de pereza para calzarme las zapatillas, al final salgo y veo que es una molestia muy pequeña y llevadera y que termina por irse. Pero hago algo mal y comienzo a sentir molestias en el
glúteo derecho, el lado de la tibia dolorosa. Mi ritmo de carrera es el patéticamente bajo de 6:40 pero cada vez siento que planto peor el pie. A los 40 minutos el cansancio y el dolor comienzan a ser demasiado para mantener el entreno, aguanto hasta el puente, hasta los 45 minutos y regreso a casa andando. Me faltan horas de gimnasio y fortalecer la musculatura para evitar lesionarme. un consejo antes de empezar a correr fortalece toda la musculatura que vas a necesitar, no es una perdida de tiempo, al final lo agradecerás.
Sábado. Las molestias en el glúteo siguen, hace un día medio triste muy ventoso pero se podría salir rodar. El entrenamiento de hoy es natación y bicicleta. Me voy a la piscina equipado con todo el bañador y las zapas de mtb para subirme a una bici en el gimnasio.
Las primeras sensaciones en la piscina no son buenas, pero tiro algo más de brazos intento mantenerme recto y mejora mucho, no siento molestias y puedo nadar tranquilo en una calle con solo dos personas. Consigo hacer varias veces 100 metros seguidos, algo que para mi es un triunfo, siempre miro el reloj a eso de los 20 minutos para ver si estaría dentro del tiempo de corte del triatlón de la CDC en Junio, pero aún sigo fuera pero recortando lo que me anima a seguir haciendo largos. Por primera vez en un entreno llego a los 1.000 metros y noto que voy adquiriendo algo de la técnica aprendida estos días.
Me he puesto la cinta del pulsómetro y veo que estoy dentro de la zona 3 en la que tengo que trabajar, pero me tengo que meter algo más de caña con mis descansos cada 50 metros. No estoy muy cansado pero al andar si tengo molestias en la pierna.
Opto por una sesión de SPA y termal en gimnasio, creo que voy a poder aficionarme a esto.
Domingo. Parece que tener paciencia y no forzar da resultado, el dolor es menor. Hoy
toca bici y correr pero queda totalmente descartado, si lo hago sé que sera peor que no hacerlo. Opto por poner frío y una sesión de Core con ejercicios de Youtube para síndrome piramidal.
Antes de ir a casa de mis padres me doy un largo paseo tranquilo por los lagos de las presillas, se que me esperan unas torrijas caseras de mi madre y no quiero estar todo el día sin quemar algo de energía, la bascula se dispara y hay que dar salida a las torrijas aunque sea andando.
Mark Twain dijo Los obstáculos no son más que un condimento del triunfo. Ya era consciente que esto no sería un paseo.



A medio entrenamiento, el punto de luz de mi faro centra mis pensamientos, me siento feliz por lo que estoy haciendo, por el cansancio y dolor de partes de mi cuerpo que hacía años se limitaban a ir de un sitio a otro como un equipaje comienzan a formar parte activa de mi vida, de un trialakan que trabaja por cruzar la meta de sus sueños. Mi corazón me pide una vuelta más, pero mi mente y mis piernas me miran mal, se alían con los brazos y toman el control del manillar para optar regresar a casa, total 20,84 km en una hora y cinco minutos, bajo para lo que podría rodar, pero bien dadas las circunstancias. Es tardísimo cuando me voy a la cama y caigo muerto.

Si optamos por transportar la bicicleta en el interior del vehículo hemos de tener en cuenta los siguientes puntos.
Son los más comunes y económicos ya que no requieren ni placas ni luces para poder transportar una bicicleta. Usualmente se suelen montar para dos bicicletas, pero también los hay para tres. He visto montar cuatro bicis sobre el techo pero usualmente suelen ser pequeñas de menos de 26”.
instalación fija en el vehículo (Bola de remolque) pero el que más quebraderos de cabeza legales nos puede acarrear y en el caso de algunos vehículos si necesitara de la instalación eléctrica para el porta matrículas con luces.

Voy con la Gravel, tengo que contener la velocidad por los surcos y la tierra suelta. Una vez en la casa de campo me la encuentro saturada de corredores, cientos de todos los colores, formas y estilos. En días como hoy es fácil ser un paquete corriendo y pasar desapercibido. Dejo atrás el lago y una vez pasado el puente de los caballos la pista apenas tiene gente y puedo rodar tranquilo hasta el desvío de la valla del pardo donde de nuevo comienzo a ver actividad deportiva. Hablo con Jorge y resulta que voy genial de tiempo, bajo el ritmo, tampoco era nada alto, y me cruzo con los dragones de Leganés y algún que otro grupo que va con los dorsales personificados de la redMtb.
tiempo, como una barra energética y sigo pasando frío. Una vez con Jorge nos ponemos a pedalear, toca subida el frío baja unos puntos y dejamos el carril bici, vamos buscando el arroyo tejada que cursa en un suficiente bajo la asignatura de arroyo. Una vez en la pista del camino De Santiago vadeamos en varias ocasiones el río, yo hace años me saqué un máster en Castellar de Santiago. La pista del cementerio es pestosa, en algunos tramos con pendientes generosas que me disparan mi maltrecho pulso pero lo voy conteniendo.
puede ver Madrid y el camino de regreso difuminado por una lluvia ligera que comienza a mojarnos, descartamos volver en bici y buscamos el cobijo del tren, de su calefacción y de sacar rendimiento a mi abono transporte que para esto también es muy socorrido. El tren está repleto de ciclistas, de MTB y de carretera, todos sin abrigo, sin chubasquero y pensando ¿ Quien me ha robado el mes de abril ?, nos han quitado una hora y unos grados, el invierno estaba escondido, Sorpresa.

Jorge nos cuida en demasía, zumos tortitas, café, colacao todo un señor desayuno que nos pasará la cuenta el lunes al subir a la báscula. El cansancio también invita al vagueo a intentar cambiar bici por paseos por la playa a valorar terrazas de verano, pero al final salimos a montar que para eso hemos venido.
absoluta de predisposición a disfrutar de una bajada que hubiese relamido hace cinco años. Disfruta de la bajada y el entorno paso a paso a mi ritmo y al final cuando nos reunimos vemos que la ruta se va de tiempo y Jorge acepta poner rumbo al apartamento por la playa. La bajada por la costa es rápida, nos cruzamos que varios grupos de ciclistas de carretera, tengo que venir para disfrutar de esta zona en versión flaca.
lavarse los pies de la arena de la urbanización, disfrutando de unas cervezas unos anacardos y un sol que hoy si calienta en el césped de la piscina.

