El piensa que las dietas son un chiste. Están basadas en la estúpida noción, inspirada en la propia vergüenza, de que perder peso es un tema de fuerza de voluntad y sacrificio, que uno tiene sobrepeso solo porque es demasiado indolente para matarse de hambre y recuperar la forma. «Nacidos para ser héroes» (2013), Christopher McDougall

Me daba miedo subirme a la báscula , una vez me baje lo vi claro, tengo que comprarme otra báscula este da valores erróneos. Pero asumamos que tal vez tengo 5 kilos de más sobre mi mejor peso del año pasado, ahora odio los roscones, los polvorones de la estepa, los miguelitos y el turrón de chocolate, este año me voy a crear una tabla con lo que cuesta quemar calorías y así cuando vea algo rico lo miraré con los ojos de, mira media hora de carrera o 45 minutos de elíptica con lo poco que dura en la boca.
Lunes 6 de enero. Mi sobrina me llama desconsolada, los reyes le ha traído un unicornio y no corre. Es lo que tiene trabajar en un servicio técnico que tan pronto solucionas problemas de motores como le estás metiendo mano a un dispositivo de seguridad de un unicornio mientras una niña de ocho años te pregunta si le duele.
Una vez reparó el unicornio y dejó a mi sobrina cabalgando, ajustó una bici y programó un Reloj me voy a la piscina para relajarme. Hoy toca descanso pero necesito horas de agua. Quiero solo nadar, buscar mi Flow en el agua, disfrutar de un día tranquilo. Tras el calentamiento me siento agotado de brazos, esta nueva forma de nadar duele, pero el tiempo y para ser un calentamiento nada mal. Me hago una serie de 100 y veo que solo enfocado en técnica bajo 10 segundos, regalazo de reyes y para ver qué no ha sido un error de Garmin, todos sabemos que no se equivoca, cuadro los tiempos cada serie, mejorando al cuando meto patada bien. Es una gozada cuando ves que el esfuerzo y el trabajo dan resultados, lentos pero progresivos, termino el entreno feliz.
Martes 7 de enero. La rutina toma el relevo a los días de fiesta y diversión, las 5:30 de la mañana toca ponerse en pie, me cuesta una vida salir de la cama, día de trabajo y regreso agotado, hoy si me tomo el día libre de ayer.
Miércoles 8 de enero. Mira que cuesta ponerse en pie, pero como hoy voy en coche puede alargar el tiempo de meditación antes de ver la vida en vertical. Tras la jornada laboral tocó médico, ver los resultados de los análisis, no estoy para morir pero me aconseja hacer más ejercicio 😳, le digo lo que hago y los dos pensamos que al igual que la báscula de mi casa que pesa mal es un error y repetimos en tres meses. Corriendo, corriendo me cambio y me voy al entreno de running, risas con Oscar y David donde se unen posteriormente Raquel e Irene. Sufrir, vuelta tras vuelta hasta completar un calentamiento de 3 km, ejercicios de técnica que cansan como otro calentamiento para terminar con tres series de 500 metros, dos de 1 km y una de 2 km con otro kilómetro de relajación y un poco de core. Termino exhausto, muerto y con ligero dolor en el tobillo, no sé valorarlo este nuevo para mi. Termino también contento con dos nuevos récord de km más rápido y Milla más rápida así con un mensaje de mi reloj, descanso 3 días, quien pudiera.
Jueves 9 de enero. Destruido, totalmente agotado, tengo un medio resfriado intermitente que ni se cura ni termina de salir adelante, pero hay días que me deja muerto. Llego del trabajo y directo a la cama.
Viernes 10 de enero. Sigo agotado pero sin el malestar del día anterior. Media jornada de trabajo y entrenamiento de running al que pienso mucho ir, al final acudo y estreno mis zapas de Reyes unas Joma Titanuim 2001, para los éntrenos. Son cómodas y ni voy mal, me tengo que hacer a ellas, pero poco a poco siento que las piernas no van y muscularmente estoy agotado. Termino el calentamiento y la sesión de técnica pero tras la primera Serie me ve cojear David y me aconseja no seguir, doy una vuelta más y lo dejo. Me jode tremendamente no terminar los entrenamientos mientras mis compañeros siguen corriendo.
Sábado 11 de enero. Parece que me levanto mejor, por lo menos más animado y voy al entreno de natación. Sesión de técnica divertida, pero ya se va notando la carga y se hace larga, los últimos largos con la tuba me empiezan a agobiar, bueno para ser sincero noto en casi en toda la sesión el agobio de la mala respiración, un día malo en el agua en el que no rindo, pero que lo termino. No estoy feliz pero los demonios se luchan así.
Domingo 12 de enero. Odio madrugar, seguir un horario un domingo, pero tengo cosas que hacer y además es mi primera salida con los pedales con potenciometro. Spencer Johnson escribió en su libro mi minuto esencial, Las cosas sólo pueden mejorar cuando uno deja de hacer lo que no sirve. Y esta claro que llevo 20 años montando en bici con resultados similares, solo me entrenar por watios para encontrar la salida a mi estancamiento ciclista y volver a disfrutar con ella. Las primeras sensaciones a nivel uso y análisis de datos son buenos, ahora solo queda lo peor, sufrir como un perro 20 minutos y después sufrir entrenando las zonas, pero eso ya es otra historia.




Miércoles 1 de Enero. Si el año se termina corriendo, lo empezamos sobre ruedas. Quedo con Jose para disfrutar de una agradable mañana quema toxinas y calorías rodando con las bicis de MTB por el campo de maniobras de la venta la rubia casi 21 km en una hora 14 minutos de charla, toca la comida de Navidad, ya falta menos par ir superando tentaciones calóricas.
Como es un pinchazo lento le meto aire, estoy a unos escasos tres kilómetros de casa, parece que el karma esta vez me a iluminado, me toca inflar dos veces pero llego montado hasta casa con una hora diez minutos y unos tristes 26 km, bueno todo suma al final menos es más.



Los domingos son para descansar, salvo que que tengas una tara mental y te dé por hacer deporte, cuando no es para entrenar es para una carrera, dicen que la gente normal se levanta a las 10 y algunos apuran hasta las 11, con lo bonito que tiene que ser la petanca como hobby. Voy apurado de tiempo y más dormido que dé costumbre, esta carrera empieza a las 10:30 en la avenida de la ilusión, no me digáis que hasta el nombre es bonito para animar a cumplir un objetivo, bajar de los 60 minutos. Pero primero el dorsal y para eso tengo que ir primero a la meta a por el, por suerte me encuentro a Gema y a Lola en la fila, que coincide con mi numero y me cuelan, pido perdón a las 10 personas que había antes, también me hacen el favor de llevarme a la salida que está en la otra punta de Alcobendas. Otra de las grandes sorpresas del día es que Jorge acude a la salida para darme soporte y llevar mi mochila a la meta, lo que me evita pasar frío hasta que den la salida.
En la zona llana, donde el bucle me encuentro con Lola, me saca unos tres minutos, sin duda el aliciente que me faltaba para haber realizado una buena carrera y esforzarme mucho más. Noto que la luz de reserva de mis fuerzas se va encendiendo, pero no aflojo, toca sufrir, hago mis cálculos y puede que llegue en tiempo, los últimos kilómetros cuando vas muerto se multiplican. En la recta final a falta de unos 300 metros una corredora le dice a su pareja, me muero, ¿falta mucho? A lo que él responde, no, tienes que ir hacia la luz roja que ya se ve. La verdad es que si alguien empieza la frase con me muero, indicar que vaya hacia la luz sea lo más indicado. Para mi la luz roja con un 59 al borde de rebosar hacia la hora me motivó, último esfuerzo, vistazo al Garmin y veo el 59, no atino a pararlo y cuando lo consigo marca la hora y tres segundos, tengo que esperar al tiempo oficial que es el que cuenta para la san silvestre.

