La ruta del agua, Ribadesella.

Hay tres clases de hombres: los que primero piensan y obran luego, o sea los prudentes; los que obran antes de pensarlo, los arrojadizos; y los que obran y piensan a la vez, pensando lo que hacen a la vez misma que hacen lo que piensan. Estos son los fuertes. ¡Sé de los fuertes! Miguel de Unamuno

La pereza me puede, me aferro al nórdico a la manta de ikea y siento aun algo de frío, quiero levantarme pero mi mirada se pierde por la ventanilla de la furgoneta en un gris plomizo, intentando desenmarañar las nubes para buscar un rayo de sol que me aporte calor.
Al final la fuerza de voluntad y la madre naturaleza me animan a dejar mi cama y ponerme en pie.
No es estoy cansado del esfuerzo de ayer, la molestia del pie se me ha pasado y tan salo el callo que se tiene que hacer en el culo para rutas largas y que he perdido, por lo demás genial.
Decido regalarme un día tranquilo, de ruta muy corta y vistas inmensas, perderme por carreteras terciarias y por la tarde darme una carrerita por el paseo marítimo de Ribadesella.
Por fin consigo subir una ruta a mi Garmin sin cables y solo con el iPad. Es una ruta corta no llega A los 20 km pero cumple con los requisitos, no tiene fotos ni descripción tan solo el track.
Salgo del camping y dudo con el sentido de la ruta, me cuesta aclárame y eso hace que me de un paseo en bici por Ribadesella, que tampoco es un mal error.
Una vez convencido que la ruta correcta es subiendo hacia el faro me pego un buen calentón con la pendiente, las piernas se quejan un poco, pero no es para tanto y adentrarse en estas carreteras solitarias de cuento de hadas es una maravilla. La primera zona con vistas es altos acantilados Tereñes, para los que posa una amable caballo que pasta tranquilo. Continuó mi ruta ciclista, la carretera es muy estrecha y cuando te cruzas con algún lugareño en coche, muy pocos tu vida corre cierto peligro. En una subida me un grupo de andaluces me hacen poner pie a tierra en una rampa durilla, me miran y me dicen “ muy empinada para subirla montado” , pues hombre no tanto como si me hubieses dejado pasar en lugar de ocupar todo el ancho y al pedir paso no dejarme ni un hueco, pero bueno. El resto del camino es un auténtico disfrute del paisaje, del mar, del silencio humano y la melodía natural de la vida, de un sube rampa y bajándote hacia la costa, hacia pueblos que huelen a camino dé Santiago, a vive la vida fácil disfrutando del surf, a los pantalones anchos, la vida sin camisa, los long board, los huertos comunales y los días de mar, de viento de arena y dé olas.
Ruta de adentrarte unos metros en el interior y la montaña celosa del paisaje marino te regala parajes que te dejan sin habla como el desfiladero de Entrepeñas donde una Aliseda pantanosa te sumerge en un cuento de xanas o parajes encantados, hay que tener en cuenta la gran cantidad de fósiles y restos arqueológicos que hay en esta zona.
Salir del breve desfiladero cuesta, las pendientes son pronunciadas, es parte del camino De Santiago de la costa en sentido inverso y me voy encontrando peregrinos a medida que de nuevo gano altura. Ya tan solo queda bajar hacia el camping, ruta muy corta pero espectacularmente bonita.

Como la ruta corta de la mañana tenía un fin, que era correr por la tarde, tras la siesta y un proceso de terapia interior para evitar pasar la tarde tirado en el césped, me voy andando hasta el paseo marítimo y comienzo a correr hacia la mitad más menos para que me salgan unos 5-6 km, quiero correr sin medias de compresión y tampoco es cuestión de forzar en exceso. El paseo es plano y me permite correr sin forzar nada a ritmos malos de 6 minutos el kilómetro, menos al final que me voy entonando y comienzo con los 5 altos. Correr me gusta pero me cuesta un mundo llegar al punto de estar disfrutando de la carrera, pero hoy los tres kilómetros finales han sido una autentica gozada. Ya no solo por poder correr por encima de 6 sin dolores, ha sido por el paisaje, el mar, el momento. Los sueños se van cumpliendo y dan mucha paz interior.

Ernesto Sabato dijo en su libro La Resistencia. Entre lo que deseamos vivir y el intrascendente ajetreo en que sucede la mayor parte de la vida, se abre una cuña en el alma que separa al hombre de la felicidad como al exiliado de su tierra.

Track de la ruta 

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Ribadesella – Cangas de Onís – Lagos de Covadonga – Ribadesella.

Cuando me enfrento a situaciones cruciales solo pienso en lo que trato de lograr. Cualquier temor es una ilusión. Parece que hay un obstáculo en el camino pero en realidad no existe. Lo que sí existe es la oportunidad de hacer el mejor esfuerzo y obtener éxito.

Michael Jordan

 

Comienzo mis vacaciones de verano de 2019, algo raras, improvisadas y con varias fechas incordiando en su transcurso que las parten y las hacen difíciles de planificar. Pero a pesar de que el pronóstico era malo, pongo rumbo al norte, a Asturias con mi furgo casa de verano, me doy cuenta que necesita un nombre, un buen nombre.

El día en Ribadesella amanece radiante, no hay nubes y el frescor de la mañana junto al mar es fresquito, no lo dudo es una señal divina para subir a los lagos de Covadonga y sin haber subido un puerto en todo el año y apenas acumular kilómetros de pedales en las piernas me lanzo al reto de ascender esta cota mítica para los amantes de las dos ruedas a pedales. Salgo de Ribadesella por el puente que cruza la ría, la marea esta baja, los secretos quedan al descubierto, viejas embarcaciones que se pudren varadas en su fondo son devoradas por el tiempo y la flora marina dejando una estampa curiosa.

Pongo rumbo a la montaña, dejo el mar a mi espalda y tengo un buen trecho en llano para ir calentando, para sentir en mis piernas que los entrenos de estos meses van dando resultado, bueno y el 32 que le he puesto a Dora, mi bici de Gravel es una maravilla. Arriondas campamento base de viejos recuerdos, de marchas nefastas y un deporte el del ciclismo de carretera con dorsal de forma independiente que no me gustó nada. El rio Sella se va llenando de canoas, de niños de campamento y la carretera comienza a tomar inclinación, no mucha pero voy subiendo piñones. Cangas de Onís lo dejo a mi derecha, no lo cruzo, si hay fuerzas y ganas lo dejo para el final. Pronto los recuerdos del año pasado cuando lo podríamos llamar el año cero, el del retorno, la salida del pozo de la depresión ciclista, asaltan mi memoria, sonrío ya que la es lo mejor que puedes llevar puesto y más cuando toca escalar con tu bici.

Dejo atrás Covadonga, la barrera y ahora tan solo he de preocuparme de los autobuses de alsa que hacen la subida a Lagos al estar restringido el acceso en coche. El plato pequeño, el de adelgazar ya que ha caído hace rato, el 32 se queda pequeño para unas piernas que no han subido nada este año y pronto mi corazón se queda sin gas. Paro en un claro de la carretera, alejado del tránsito de autobuses, me tomo una barrita energética, recupero el aliento y sé que en unos metros la Huesera me espera, unos alemanes salen de entre la maleza con sus bicis de montaña, han buscado una sombra más profunda y eso que el cielo ha comenzado a nublarse. La huesera me vence y hago parada al principio, además de la ya clásica de la curva, por las vistas claro. Voy sufriendo lo indecible y de repente una voz en mi cabeza hace el silencio al resto del tumulto general de ideas y ocurrencias, ¿sabes que esto lo haces por voluntad propia? Siempre puedes darte la vuelta y volver a la playa, a la vida contemplativa, acumular kilos y colesterol, pero pronto la voz es acallada por el resto y expulsada de mi cabeza. La belleza de alcanzar esta cima con tu esfuerzo no tiene precio y merece la pena el esfuerzo con creces. Todos dicen que la huesera es lo más duro, y si en pendiente, pero cuando ya estas jodido, llega la puntilla con sus dos últimos cuestones, su bajada de broma y su subida final, para disfrutar de todo un espectáculo visual que si tienes suertes y está despejado guardaras en tu memoria y sabrás que el precio pagado en sudor, esfuerzo y agonía merece mucho la pena. Recorro la carretera bañando mi alma en el lago Enol, sobrevolando las cumbres aún con restos de nieve y disfrutando de unas vistas privilegiadas. Estoy cansado y alguna voz interior propone terminar la ascensión pero el resto de voces gritan Ercina, Ercina, Ercina y no me queda más remedio que ascender hasta el mirador del lago superior, algo que agradezco a mis voces masoquistas.

El cielo se torna de un gris plomizo, la temperatura baja y me pongo el chaleco para bajar, hago fotos en la bajada, sufro menos de lo esperado en la subida y disfruto hasta llegar Cangas de Onís donde de nuevo decido no pasar por el centro, apenas tengo agua, es tarde y la comida hoy será de barritas. Lo que en la subida era una agradable ruta cómoda la bajada se me atraganta, los kilómetros pasan pero apenas consigo velocidad, el viento de cara me penaliza en exceso y el cansancio de las piernas junto con un crujido en el tobillo al pedalear me están comienzo la moral y la cabeza. El culo ya da señales que hacer una ruta de 100 kilómetros sin estar preparado es una temeridad pero lo estoy consiguiendo.

Últimos 20 kilómetros y menos de 100 ml de agua, casi puedo oler el mal y voy visualizando el paseo marítimo y sus fuentes. Llego a Ribadesella y casi abrazo la fuente. Me encanta esta sensación de bajar de la cumbre hasta el mar, el descansar en un banco con el susurro del mar, la calma pre vacacional de un lugar turístico y la sensación de haber llenado tu día con una gran experiencia.

Jon Krakauer en hacía rutas salvajes dijo, Es en las experiencias y recuerdos, en el inconmensurable gozo de vivir en el sentido más pleno de la palabra, donde se puede descubrir el significado auténtico de la existencia. Y ese es el objetivo de mis vacaciones llenarlas de experiencias y recuerdos.

Track de la ruta.

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Skechers Norte & Sur 2019

No es el desafío lo que define quienes somos ni qué somos capaces de ser, sino cómo afrontamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad.

Richard Bach

Lo peor de las carreras son los madrugones, las 7 de la mañana en el despertador con el paso de los años son una tortura. Recuerdo que hace apenas tres años los disfrutaba incluso, las primeras luces, el olor a fresco matutino, pero ahora me cuesta un mundo resetear el modo noche y entrar en modo día.

Lo que si me gusta es ver como estos locos de camisetas de colores alegres van tomando la calle, nos vamos agrupando en la anden del metro y sentimos, compartimos una pasión común. Esta vez toda la carrera  Skechers Norte & Sur, el reto madrileño. Los sureños vamos de rojo y salvo algún renegado de que en la CDC se sube de verde (quien sabe dónde está el límite norte-sur en el sentimiento madrileño) predomina el sur en el vagón. La línea 10 me deja en plaza castilla directamente, sin transbordos y poco a poco a medida que vamos llegando al norte de la capital el vagón es rojo y verde.

Llego pronto, demasiado pronto, pero ya hay una buena fila para hacer el último pis, dejar los nervios y centrarte en los 10 kilómetros de aparente bajada que nos esperan. La calle es una fiesta, la música, los encuentros tras semanas de hablar solo por el móvil y el estirar la camiseta hasta el no da más para cubrir los máximos centímetros de piel que dé para combatir el fresco mañanero con el que la primavera despide su último fin de semana antes que el verano comience su reinado.

Me pongo en mi cajón de salida aspirando a unos 55 minutos, seguramente poco realista, tengo unas agujetas del taller de fuerza del día anterior brutales, pero me pongo de los últimos junto a mis compañeros de los 60 minutos, si hace 3 meses  me dicen que la hora en los 10 km sería un mal tiempo me partería de risa y firmaría la hora larga. Pero cuando entrenas quieres algo más, y ese algo más es lo que yo quiere entrenar, me falta espíritu competitivo, gastar todas mis fuerzas cruzando la meta, pero me cuesta y no termino de conseguirlo.

Salgo por el arco Rojo del sur y pronto el perfil en descenso de la marcha se hace notar en los ritmos impropios de mí corriendo a 5 km bajos el kilómetro. Decido regularme, bajar el ritmo y regular un poco. Alguna subida nos sorprende en el camino y se hace notar, cuando la gravedad es tu aliada y en unos metros quita el dedito que empuja se nota mucho.

En el kilómetro 3 y llegando a la avenida de Pío XII las grandes rectas nos dejan ver lo grandioso de estas carreras y es el espectáculo de color de miles de personas llenando las calles y disfrutando de la ciudad en el silencio de la mañana, tan solo con el golpeteo de las zapatillas con el asfalto y el jadeo de la respiración, de los aplausos y los afables visitantes asiáticos que miran con asombro el espectáculo. El kilómetro 5 me sorprende muy entero y además bien de tiempo, en mi objetivo, bebo un poco de agua y quiero aumentar el ritmo pero mis piernas no, mandan ellas y me quedo estancado en mis 6,30 minutos kilómetro de rigor.

Poco a poco la carrera se va estirando, los huecos para correr son mayores y cuando da el sol ya calienta en exceso. El final es muy agradecido, muy pendiente y la música de meta  te anima a dar un poco más, aprieto un poco y cruzo la meta a un minuto con segundos de mi objetivo. No estoy contento porque se podría haber dado un poco más, tengo que aprender a sufrir.

Luis Sepúlveda dijo el sufrimiento no tiene mayores explicaciones, es parte del equilibrio de la vida. Se vive entre la alegría y el sufrimiento. Creo que esta frase refleja para mí lo que es la entrada en meta, dejar de correr y valorar tu carrera. A más sufrimiento, mayor alegría una ecuación absurda que me deja moderadamente satisfecho de endorfinas, la droga de los que practicamos deporte, la Skechers Norte & Sur, me ha gustado, si otro año puedo la volveré a correr.

Track de la carrera 

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Diario de un triatleta con sobrepeso: Semana 8

Lunes: La semana se presenta intensa en el calendario de entrenamientos, durante todo el día tengo una sensación de agotamiento y somnolencia que parece genérico en la empresa, los bostezos son los nuevos buenos días.

Al llegar a Alcorcón parece que me activo un poco y aunque perreo mucho antes de calzarme las zapatillas pero al final me decido por salir a entrenar, tic-tac el triatlón ya está muy cerca.

Toca series cortas y me doy cuenta que las zonas de mi garmin y las del entreno no coinciden por lo que le dejo la rodilla en un trote absurdo por mantener un ritmo erróneo, decido no trotar y caminar pero si hacer las series en la intensidad adecuada, me gusta el entreno y a pesar de haberlo realizado como el culo por lo patan que soy me voy satisfecho, con lo cansado que estoy y algo que me queda de la lesión haber corrido 6 km es mejor que nada.

Martes. Según me sumerjo con las primeras patadas me doy cuenta que no tengo flow, las piernas las he dejado en el vestuario y los brazos agotados tan solo me mantienen a flote, el plan de entrenamiento programado en el garmin lo pierdo y me quedo en una piscina agobiante por la gente, la música a tope de spinning y después del acuagim sin fuerza, sin ganas, sin flow y con ganas de dejarlo para otro día. Posiblemente hubiese sido la mejor opción, pero decido aguantar la hora de entreno, nadando con U2 de fondo en mis auriculares, lo siento pero tampoco me motivan para nadar, y a medida que se van diluyendo con cada largo primero la música y después la gente comienzo a sentirme algo más a gusto en el agua. Insistir, persistir y nunca desistir, esta semana son 7 días de entrenamiento mi objetivo es completarla, no será la mejor en resultados pero tengo que entrenar el cansancio o por lo menos ver hasta donde llego sin lesionarme. Al final del entreno veo que vuelto a los tristes 3 minutos de natación, bueno habrá chapuzones mejores, pero por primera vez me siento decepcionado con un entreno y regreso jodido a casa, será lo positivo del día.

Miércoles. En el metro camino a casa voy convenciéndome que estoy muy cansado, que mejor parar, dormir y descansar, que si hace aire, que total ….. .

Cuando salgo del metro el viento está escondido y mientras me dejo caer en la cama derrotado las voces, las putas voces de mi cabeza se alborotan, me hacen levantarme y ponerme el traje de ciclista, hay desidentes pero son acalladas, en cuatro Semana hay un triatlón que correr. Es muy tarde apañes queda una hora de luz y se me olvidan las luces y la banda del pulsometro, a la mierda otro entreno programado.

Decido ir al Polvoranca un parque con un circuito perimetral de algo menos de 5 km y hacer de hámster, voy con la gravel y aunque también me he dejado los auriculares decido sufrir en silencio las vueltas, mi mala cabeza y un viento que sale de su escondite y me susurra jugaaaamos.

Las piernas responden menos cuando les pides caña, ponerse de pie es un dolor, cuadro los tiempos por vuelta, muy modestos para como se rueda en este circuito pero récord personal para mi en cada vuelta menos en la de enfriamiento. Al atardecer me voy a rendir homenaje al sol, es curioso la cantidad de gente que tanto en las presillas como en el Polvoranca disfrutan del ocaso del día, Madrid tiene los atardeceres más espectaculares que he visto pero ahora no es temporada.

Regreso a casa contento, por haber derrotado a la pereza, a mi desidia y por haber completado un entreno que aunque no ha sido bueno, ha sido mejor que cero.

Jueves. La semana de entrenamiento me deja sumido en un cansancio insondable, que podría serlo de ir a nadar y seguramente tocar fondo literalmente, me dedico a descansar y pensar en las vacaciones.

Viernes. La semana laboral va tocando a su fin y hoy toca entrenamiento en la pista de atletismo, nos reunimos unos cuantos y disfrutamos de un gran entrenamiento del que me salto una serie, estoy derrotado de toda la semana, a un así me salen 7 km en 44 minutos.

Sábado. Hoy tenía solo sesión de fisio pero veo en un mensaje que me lo retrasan una hora por lo que me voy a nadar. Esta vez la canaleja me sorprende y puedo nadar tranquilo en una calle sin agobios, tan solo el tonto de guardia que se tiró 20 minutos colgado del bordillo hablando con la socorrista, nado un largo y se fue. En natación me he estancado y vuelvo a los 3 minutos los 100 y eso es muy mala señal.

Domingo. La pereza es muy mala compañera de cama, demasiado atractiva y seductora como para ignorarla y se la acompaña un toque de agotamiento el aderezo para salir a entrenar está servido en una ensaladera de corre pasillos sin sentido. Hace calor pero en mi terraza un aire agradable y fresco es la caricia que necesito de las ninfas de exterior, mis sirenas que con sus cánticos hacen que pueda iniciar una actividad.

Hoy toca sesión doble, esta ves llevo em pulsometro, el entrenamiento bien grabado en el garmin y todo listo para exprimirme a tope, pero no, las piernas me las dejo en casa o murieron durante la semana. La pantalla dice constantemente frecuencia cardiaca baja, incluso en la zona de entreno de recuperación, estoy mejor de corazón que de piernas, aún así me marco un entreno decente, vale suficiente con 36,68 km en hora y media.

Había dejado todo preparado para mi transición, pero no se me ocurre dejar alguna barrita energética y agua en el trastero por lo que pierdo tiempo subiendo hasta casa y comiendo algo que estoy muerto de hambre.

Empiezo mi sesión de run bien, ritmo decente y cansancio bien negociado, pero voy suspirando por que pase el kilómetro y poder disfrutar de los 2 minutos entre series. Las dos primeras podría decir que me salieron pasables justas pero la última me pudo del todo, ha sido una semana dura.

Una nueva semana comienza mañana. Intentar, desafiar, persistir, perseverar, ser fiel a sí mismo, pelear a brazo partido con el destino, dejar asombrada a la catástrofe cuando ve qué poco miedo nos da, ora enfrentarse al poder injusto y ora rebelarse contra la victoria ebria, resistir, plantar cara: ése es el ejemplo que necesitan los pueblos y la luz que los electriza.Victor Hugo y este extracto de los miserables me servirán de combustible.

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Diario de un triatleta con sobrepeso: Semana 7

Lunes: lo principal en esta vida es tener suerte y dar con personas maravillosas que ante un problema te aporten una solución o te orienten de forma que puedas solventar la situación, desgraciadamente en toda mi vida he contado en escasas ocasiones con estas personas o profesionales que te hacen la vida más fácil o cuanto menos más llevaderas, por desgracia en cardiología no lo he logrado y vuelvo a la casilla de salida con muchos datos pero sin un diagnóstico o conclusión. Como esta semana tiene marcado el martes de descanso lo paso al lunes, no tengo humor para correr.

Martes: Retomo los entrenamientos, toca correr tras los 10 Km de la Liberty, la última vez que corrí esa distancia me costó una semana recuperarme. Iniciar mi cuerpo para el ejercicio es como dar de comer a un niño, estos 500 metros por mamá, estos 500 por papá y así hasta que el moverte a un ritmo superior es asimilado por un cuerpo con cadencia a la cama y el sofá. Me duelen los aductores, las piernas como palos son incapaces de seguir un ritmo superior al trote cochinero que he pactado con las voces internas de mi cabeza que votaron descanso. Hace unas semanas mientras paseaba el mismo recorrido que ahora corro veía con envidia a la gente corretear, la paciencia es una virtud que tengo que trabajar, al final con esfuerzo, trabajo y haciendo las cosas bien todo sale. Cuando termino los 5 Km pactados con la oposición me doy cuenta que sigo con mis problemas de tiempo y concentración, donde yo leí 40 minutos pone 60 minutos, tan solo he corrido 35 minutos, tendría que poner un poco más de interés en ver los entrenos marcados.

Miércoles. La verdad es que voy temeroso de cómo va a resultar el entreno de natación después de la cagada del sábado. La primera sensación es fría, han bajado la temperatura del agua y se nota, la segunda es que mierda de música he puesto en el mp3, tengo que hacérmelo mirar. Ayer no aprendí la lección y ni programé el garmin para que me guié el entreno, abucheo generalizado del senado de mi cabeza que grita ” Al Spa, al Spa, al Spa” pero con los primeros 100 metros me voy centrando y me retó a realizar 750 metros del tirón, buenos con esos descansitos de bordillo por ver si viene alguien y termino muy contento con el tiempo y la distancia mínimas de corte superadas en piscina, tengo un mes para bajar en 10 minutos ese tiempo y quiero ir a por ello. La calle se llena de gente y termina pareciendo un circo, una dando saltitos por el agua, otra haciendo la sirenita en el bordillo, el señor mayor que golpea a los de su calle y a la de al lado con palas, una señora con el snorkel y otro pobre como yo intentando completar un entrenamiento en el que se hace muy difícil completar un largo. Al final 1.825 metros en una hora, me doy por satisfecho y me relajo en el baño Romano de agua muy caliente para terminar en la poza de agua fría, contento con el entreno.

Jueves. Me vence el sueño más que el cansancio físico, quiero salir a montar en bici pero he dormido toda la semana una media de 5 horas y me voy durmiendo por las esquinas, ceno pronto y apenas me da tiempo a ver la entrada del episodio final de Big Bang theory cuando caigo rendido a los brazos de Morfeo.

Viernes. Mal, muy mal se me complica todo y tengo gestiones que hacer que voy dejando por falta de tiempo, el cansancio y el agobio me pueden y termino el viernes con un largo paseo bajo un ventoso atardecer.

Sábado. Tras la petada de la semana pasada voy temeros de que se pueda repetir, algo más descansado y con el desayuno a su hora correcta me voy a entrenar. Tras los saludos Eduardo nos dice a Carmen y a mí, al agua que hoy es corto pero duro, lo que se llama una de cal y otra de arena. El calentamiento lo hago tranquilo a mi ritmo pachanga y comenzamos con las series de velocidad máxima, la primera bien, las tres restantes un poco tristes. Ya muerto toca el entrenamiento de bloques donde literalmente muero cada serie de 100 metros o de 200 metros, tendrían que poner bombonas de oxígeno al final de las series para poder recuperar el aliento. Consigo terminar el entreno una piscina más tarde que mi compañera, exhausto y me voy de cabeza, bueno más bien de culo a la pileta Romana de agua caliente, donde La Paz, el agua caliente y la música de relajación me dejan en estado zen. Tras una sauna, duchita y para casa, hoy no tengo más fuerza para una salida en bici.

Domingo. Madrugo un poco, pero una fuerza invisible que atrapa en la cama, intento levantarme y es imposible estoy como imantado, la gravedad del planeta sueño impide que abandone su atmósfera. Muchos minutos después lo consigo pero tarde para la ruta prevista.

Decido ir al puerto de Valdemorillo, me encanta este puerto y el sur está dando sus últimas bocanadas de verdor antes de torne a ocre, en la rotonda de final de la subida me doy la vuelta y retorno a casa, voy bien, pero se nota que hace cinco meses que no monto en bici de carretera por más que haga salidas con la de MTB o la gravel no es lo mismo.

Esta semana no ha sabido gestionar ni mi tiempo ni el cansancio Víctor Hugo dijo No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor. Y ese es el objetivo cada semana ser mejor que la anterior.

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12 Edición carrera Liberty.

Los tiempos individuales, el puesto en la clasificación, tu apariencia, o cómo te valore la gente, no son más que cosas secundarias. Para un corredor como yo, lo importante es ir superando, con sus propias piernas y con firmeza, cada una de las metas. 

De qué hablo cuando hablo de correr” (2007), Haruki Murakami

Las horas de entrenamiento, el cansancio, la permanente falta de tiempo es llevadero, pero los madrugones de fin de semana son brutalmente duros de afrontar y asimilar. Quedo con Carmen del club a las 7:30 en la estación de metro de puerta del sur para ir juntos al punto de encuentro donde nos juntamos con el resto de componentes del club y con Jorge.

Estas carreras tan masificadas no suelen ser del agrado de los corredores más expertos ya que es verdad que cuesta encontrar un hueco para correr en cuanto tus ritmos son más elevados que la posición de tiempo estimada de salida. Pero yo disfruto mucho con el ambiente y siento que son las carreras en las que me encuentro más en mi salsa. Carmen no quiere dejarme y decide llevarme hasta la meta, le digo que mi falta de entrenamiento en carrera y el estar saliendo de una lesión puede hacer que no la termine, pero la da igual y junto con su primo tomamos la salida. Una vez contenida la furia del primer kilómetro, el silencio, solo roto por el acompasado ritmo de miles de pisadas. Pone la banda sonora a una marea de camisetas azules que con la puerta de Alcalá como punto de giro se disponen a adueñarse del carril de subida de la castellana. El esfuerzo se hace notar, siento la pierna algo dormida pero sin dolores por lo que doy gracias, el ritmo de carrera dentro de lo normal y el pulso algo alto pero contenido. Algunos participantes optan por andar y un par de ellos paran de forma preocupante a un lado.

En el kilómetro 5 tenemos el avituallamiento de agua, algo que yo nunca había vivido en una carrera ya que para mi el kilómetro 5 siempre era meta, bebo un poco y veo como mi reloj que tiene conexión con Garmin detecta que estoy corriendo la liberty y empieza a darme segmentos e información que no estoy para ver. Carmen hace de mi entrenadora y me regaña por mi inexistente y deplorable técnica de carrera. Subimos concha espina y me va corrigiendo, pasos cortos, pecho fuera, mirada alta, rodillas arriba, …… no estoy para corregir tanto defecto en una cuesta y descubriendo un Madrid urbano a base de carreras que no deja de sorprenderme.

Una vez alcanzado el km 7 que es el fin de la subida, Carmen me indica que lo tenemos hecho, aún queda la subida De Goya y por fin la meta que hacemos cogidos de la mano y fundiéndonos en un abrazo, un gran final para mi primera carrera de 10 km.

Haruki Murakami dijo en su libro De qué hablo cuando hablo de correr No me preocupa en exceso si gano o me ganan. Me interesa más ver si soy o no capaz de superar los parámetros que doy por buenos. Y lo que durante toda la semana fue como un escollo insalvable, el terminar la carrera, Carmen supo sacar lo mejor de mi y llevarme a la meta, Gracias Carmen, por la carrera y recargar mis pilas de superación personal para seguir compartiendo más carreras a mejor ritmo cada vez.

Track de la carrera.

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Diario de un triatleta con sobrepeso: Semana 6

Me parece muy hermoso respirar sueños… Cuanto más altos se encuentren, mucho mejor. Y si no podemos saltar lo bastante alto, siempre nos queda aprender a volar. 

El aire que respiras” (2013),Care Santos

Lunes. Ha sido coincidencia mi peregrinar por la sanidad con el comienzo del diario, no me estoy muriendo pero dentro de  hacer las cosas bien estaba el descartar cualquier problema cardíaco. La prueba de esfuerzo la paso sin esfuerzo, la verdad es que una prueba médica de esfuerzo sin ser deportiva vale para poco. Salgo con la certeza que todo esta bien y 6 minutos paseando por una cinta, vamos que ni calenté. Necesito comprar las palas y aletas para natación, se me hace muy tarde para ir a correr, no estoy de humor pero tampoco es una escusa. He dejado la bici en el trabajo, por lo menos el martes el entreno sera bueno.

Martes. De mejor humor afronto un día pre festivo y con retorno a casa en bicicleta con una temperatura genial. De Algete a Sanse es por carretera de la muerte, rotondas, conductores que no ven a los ciclistas o los ignoran y otros mucho mas amables te escoltan unos metros hasta que pasas la zona de riesgo, solo hay tres puntos malos, pero son muy malos. Una vez que llegas a Sanse la cosa mejora y empiezas a rodar por carriles bici hasta que enlazas con el carril de colmenar donde el tráfico ya es historia. Esta vez el recorrido Urbano por Sanse y Alcobendas se hace corto y hasta divertido, tal vez fruto de mi alegría en las piernas la CDC se me atraganta y subir hasta Alcorcón se hace un mundo. Llego a casa rondando las dos horas cuarenta de pedaleo para 55 km, llego de día y me permito el poder ayudar a un ciclista con la cadena rota, se la reparo y ya con las últimas luces del día y un hambre que me devora vivo solo busco estirar, proteínas y ducha, en ese orden.

Miércoles. San Isidro labrador y festividad en Madrid, no hay excusa posible y me toca sesión doble de entrenamiento. Tras gestiones bancarias y demás tareas que solo puedes hacer en festivos me voy al gimnasio y me sumerjo en una piscina con apenas dos personas nadando en la calle rápida, lo del resto de las calles es natación por decir algo y para colmo la música a todo volumen del acuagim que se mete en mis auriculares, con lo que bien que voy nadando con mi country, casi mejor que el hip-hop. Hago una pirámide de series y me quedo a 2 minutos de mi objetivo, vamos un descanso, voy progresando, veo la luz al final del túnel de la natación y pienso que es posible, solo tengo que esforzarme un poco más.

La calle se llena con más gente y un señor mayor solo hace golpear y agárrate en cada cruce, tengo la distancia mínima de entreno y no quiero quemarme hoy por lo que sesión de Spa y termal para dejar los músculos listos para la tarde.

Tras la comida el sopor y el agotamiento que tengo me invitan a disfrutar de una buena siesta, una masa de aire muy caliente convierte la primavera en verano y al final de la tarde salgo a trotar el entreno de run. Con mucho miedo por todo corro desde casa, por asfalto, apenas hay molestias pero el pulso está disparado, supongo que por las semanas sin correr y decido dejarme de paranoias, estoy haciendo algo parecido a correr, tengo un ritmo malo para lo que quiero pero acorde a mi condición 6:30 minuto, no pienses disfruta del atardecer y no busques excusas. El entreno es de 40 minutos, yo me pongo ese tiempo o 5 km lo que antes llegue, la verdad es que acelere por que los 5 km llegasen antes. Terminó animando, puede que me anime con la liberty y sus 10 k.

Jueves. Tengo que aprender a gestionar el cansancio y administrar mis fuerzas, el madrugón diario, la jornada de trabajo, la vuelta a casa estoy agotado de estos días y decido parar, toca bici muy suave estoy muerto.

Viernes. Tras la jornada de trabajo me voy al centro ABC Serrano para retirar el dorsal de la carrera liberty y personalizar la camiseta que este año es realmente bonita, sigo muy cansado pero me fuerzo a ir al entreno guiado por el club. Me junto con Carmen, David y Dani, como vamos a la carrera el domingo hacemos un entreno de activación, 15 minutos de calentamiento en la pista y 5 series de 300 con ritmo de carrera, que yo digo que el ritmo de carrera será mucho más patético. Entrenamiento divertido y agradable, las sensaciones son buenas pero noto que no me he recuperado de la lesión.

Sábado.  Me levanto cansado y de nuevo con molestias en glúteo, aun así decido ir a la piscina y comenzar el entrenamiento, ya con el calentamiento veo que no voy para nada, me molesta el piramidal, la respiración es patética y no siento el flow con el que estos días he disfrutado nadando. La primera serie de ejercicio de piernas hago la mitad, ademas muy mal y con molestias, de la segunda serie de 5 hago solo tres y la tercera ni llego al bordillo por lo que decido dejarlo, es absurdo y hoy no me encuentro bien en el agua. Me paso por la piscina termal caliente para aliviar el dolor, pero la zona tranquila esta con un mal rollo tremendo por los in-cívicos que no respetan las normas. me voy a casa a descansar y dejar pasar los los días malos. Me paso la tarde estirando el piramidal, buscando nudos con la pelota de tenis en glúteo y calor, me acuesto con sensaciones agridulces.

Domingo. Madrugo mucho, he quedado a las 7:30 con Carmen en la estación de Metro para ir a la 12 edición carrera Liberty, en Goya nos encontramos con el resto de componentes del club y disfrutamos de una carrera muy divertida de la que escribiré una crónica esta semana ==> Crónica de la carrera .

Esta semana la puedo resumir con una frase de Isabel Allende del libro De amor y de sombra, Su vida estaba hecha de ruinas encadenadas sin variantes, salvo aquellas marcadas por las estaciones. Sólo existía trabajo y cansancio para ella. Nada que con reforma y descanso no pueda tener solución.

 

 

 

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