Feliz año Nuevo.

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Aspira a conseguir algo que desees y verás cómo este año cobra sentido.

Donde termina el arcoíris” (2004), Cecelia Ahern

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Feliz Navidad

No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos, queridos y tradiciones. 

(Bill McKibben)

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Carrera: El rey de las populares 2019.

El dolor es una especie de reto que tu mente te pone; ¿Aprenderás a concentrarte y vencer el hastío, o sucumbirás como un niño a la necesidad de placer y distracción inmediatos? 

Maestría” (2012), Robert Greene

Cuando te apuntas a la san silvestre vallecana, te dicen ahora a buscar cajón. Y cuando ya me veía yo yo buscando cajones por AliExpress, no entendía para que había que llevar un cajón, me explican que es el tiempo estimado en finalizar la prueba, y para ello hay carreras clave que te dan este tiempo, el rey de las populares una de ellas. Básicamente yo estoy en esto para divertirme y estar entrenado para la crisis de los 50 si llega, si a mi con llegar a cenar el 31 me vale. Pero bueno, hay que ir pillando ritmo de carrera y sufrimiento y de esto ya contaré más adelante.

Los domingos son para descansar, salvo que que tengas una tara mental y te dé por hacer deporte, cuando no es para entrenar es para una carrera, dicen que la gente normal se levanta a las 10 y algunos apuran hasta las 11, con lo bonito que tiene que ser la petanca como hobby. Voy apurado de tiempo y más dormido que dé costumbre, esta carrera empieza a las 10:30 en la avenida de la ilusión, no me digáis que hasta el nombre es bonito para animar a cumplir un objetivo, bajar de los 60 minutos. Pero primero el dorsal y para eso tengo que ir primero a la meta a por el, por suerte me encuentro a Gema y a Lola en la fila, que coincide con mi numero y me cuelan, pido perdón a las 10 personas que había antes, también me hacen el favor de llevarme a la salida que está en la otra punta de Alcobendas. Otra de las grandes sorpresas del día es que Jorge acude a la salida para darme soporte y llevar mi mochila a la meta, lo que me evita pasar frío hasta que den la salida.

Justo unos minutos antes de dar la salida comienza a llover ligeramente, me pongo el chubasquero y cruzo el arco de salida con los acordes de Karmina Burana, me gusta cuando intentan dar un toque épico al asunto, la verdad resulta motivacional. El primer kilómetro es a fuego, parece que el último paga la carrera y lo hago a un ritmo de 5 km medio. Pero comienzan a dolerme terriblemente los gemelos, ya me aviso David el entrenador que si se hace mal pasa esto cuando entrenas forzando con aletas en natación , y el sábado fue un entreno durillo de tuba y aletas. Bajo el ritmo, las esperanzas de un sub 60 y me quedo corriendo al final de la carrera, con los aspirantes a runner a soñadores de metas lejanas. En el kilómetro 3 los gemelos parecen que me dan un respiro, y la carrera también, que para ser todo cuesta bajo a mi se me está haciendo cuesta arriba. En el km 5 veo algo de luz, hago 30 minutos y mi Garmin me dice que solo estoy a 1:10 de mi objetivo por arriba. Y como todos los que tenemos una tara mental acelero hasta el grupito de féminas habladoras, esperanzado de poder lograr aún mi objetivo.

Me doy cuenta que tengo que entrenar más y más duro o a pesar de que no me guste usar auriculares en las carreras. ¿Y esto porqué?, no se si habéis corrido alguna vez dos kilómetros con una habladora compulsiva, madre mía que chapa, y yo sin ritmo para dejarlas atrás y no podía aflojar por perder el objetivo, así que de mi paz al final de carrera me veo en grupitos parlanchines de camisetas rosas, si soy sincero me divertí por momentos. Como anécdota decir que antes de acelerar un poco más una de ellas muy callada todo el rato le dice a su amiga, Mari si quieres deja de hablar si estás muy cansada, a lo que le responde su otra amiga, de eso nada, se corre para hablar, si hay que bajar el ritmo se baja. Y bajaron ya que el murmullo se diluyó entre pisadas.

En la zona llana, donde el bucle me encuentro con Lola, me saca unos tres minutos, sin duda el aliciente que me faltaba para haber realizado una buena carrera y esforzarme mucho más. Noto que la luz de reserva de mis fuerzas se va encendiendo, pero no aflojo, toca sufrir, hago mis cálculos y puede que llegue en tiempo, los últimos kilómetros cuando vas muerto se multiplican. En la recta final a falta de unos 300 metros una corredora le dice a su pareja, me muero, ¿falta mucho? A lo que él responde, no, tienes que ir hacia la luz roja que ya se ve. La verdad es que si alguien empieza la frase con me muero, indicar que vaya hacia la luz sea lo más indicado. Para mi la luz roja con un 59 al borde de rebosar hacia la hora me motivó, último esfuerzo, vistazo al Garmin y veo el 59, no atino a pararlo y cuando lo consigo marca la hora y tres segundos, tengo que esperar al tiempo oficial que es el que cuenta para la san silvestre.

Me reúno con Jorge que hace cola para el trozo de pizza deliciosa que caliente entra solo. No estoy feliz con la carrera, demasiados errores y mal tiempo para todo lo entrenado, me falta aprender a sufrir más y pensar menos, me falta fluir en la carrera y vivir la vida real sin imaginarme miedos infundados. Edmund Burke ya dijo que el miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejos. En ocasiones somos nosotros mismos los mayores obstáculos por nuestros temores los que nos lastramos a la hora de lograr nuestros objetivos.

Track de la carrera.

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Margarita salas, Gracias.

“Lo importante es no tener arrugas en el cerebro”

Margarita Salas.

Muchas gracias por tu dedicación, el legado que nos dejas y hacer de este mundo un lugar mejor.

Descansa en paz.

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De vuelta a la sierra: Canencia en bici y vuelta a la presa de navacerrada al trote.

Ninguna fuerza abatirá tus sueños, porque ellos se nutren con su propia luz. Se alimentan de su propia pasión.

Atahualpa Yupanqui

La primera bocanada de aire llenando mis pulmones acelerados por un pulso desbocado despertaron los recuerdos de toda un juventud recorriendo sus caminos sendas y cumbres, durmiendo a su abrigo y saciando mi sed con el agua cristalina de sus arroyos, dos años después había vuelto a casa, a mis montañas mágicas al hogar de mi alma.

Me ha costado un triunfo levantarme, pero quiero volver a retomar la sana costumbre de estar en pie a las 7:00 de la mañana los fines de semana, lo he intentado pero no he podido y con el reloj marcando las 8:00 muy pasadas me pongo en pie y decido continuar con los planes, test de piernas subiendo un puerto, el elegido Canencia.

Como siempre me pasa no acierto con la ropa, sigo de verano, menos mal que el tiempo tampoco acierta en la estación en la que esta y puedo dar mis primeras pedaladas fresquito pero muy a gusto. Cometo mi segundo error de la mañana, el primero no madrugar, este segundo aparcar en Miraflores en lugar de en Soto. Mi intención era hacer un Canencia integral por las dos caras, pero a ultima hora metí las zapatillas de correr y una equipación para trotar por la fuente del cura, y como mi cabeza es como es, las voces gritaban Presa de Navacerreda, presa de Navacerrada y a las voces hay que hacerlas caso, 🙂 .

Sin calentar pasas de 80 pulsaciones a 140 en un suspiro, apenas das diez pedaladas y te ves buscando el plato pequeño y mi 34 en la piñorea trasera, un muro te dice bienvenido a Canencia, menos mal que se que solo es para asustar, luego se vuelve hasta cariñoso. Un hombre me sonrie y me grita venga a disfrutar, somos putos yonquis de las endorfinas y el ibuprofeno. El tráfico es moderado para ser domingo y mi autoestima se viene a bajo cuando me pasa todo el que con una bicicleta quiere subir al puerto como un puñetero protour. Se que soy malo en tres deportes, pero tanto he perdido en ciclismo, la voces irrumpen mis pensamientos para con una estruendosa carcajada hacerme ver que nunca sobre una bicicleta he podido seguir ni al mas lento de una marcha cicloturista , en Mountain bike he tenido picos buenos, malos y me he arrastrado por muchos caminos, así como puertos de tierra o altos existen en nuestra sierra, pero bueno eso es historia. Ahora entreno, estoy moldeando jamones de potencia, pero estoy a dos evoluciones para rodar a la altura de la media. Menos mal que no me dejo amilanar y continuo perdido en el aroma de la montaña, la paz entre motores y un paisaje que una vez las cumbres del pirineo se quedan en el recuerdo me acogen, abren sus pistas y carreteras para poder hacerme llegar a un punto de forma con el que poder disfrutar de otras cumbres mas lejanas y famosas.

Para el 2020 me he puesto un objetivo, un triatlón especial para mi 50 cumpleaños, mi regalo para disfrutar en Julio con 1,2 km de natación 28 km de bici y 6,7 km de carrera por montaña, no parece nada fuera de lo normal en triatlón si fuera porque la bici tiene un desnivel acumulado de 1415 metros ascendiendo un coloso mítico. para ello tengo que ver donde estoy y si puedo llegar, la decisión antes del 15 febrero si quedan dorsales.

Los dos últimos kilómetros decido hacerlos con algo más de intensidad, con un pulso alto que no suelo usar en bici para no petar en rutas largas, pero esta no tiene este riesgo y corono con mis mejores registros personales pero patéticos comparado con mis antiguos compañeros de salidas, queda mucho para volver a quedar y salir juntos.

Corono el puerto y bajo un poco por la otra cara para dejar un kilometraje de 2o en la ruta, al parar en la carretera, dos vehículos se paran para ver si necesito asistencia, les doy las gracias, como algo y tiro de nuevo para arriba, otros dos kilometros intensos de la cara buena para mi, la que más me gusta subir de este puerto, foto de rigor en el cartel y descenso hacia el coche en donde me pongo la ropa de correr y pongo rumbo hacia la presa de Navacerrada.

La carretera que sube al puerto es un rosario de coches detenidos a la altura del pueblo de navacerrada, aparco en la presa, disfruto de sus vistas un instante, de lo triste y vacía que se encuentra, pero siempre maravillosa.

Comienzo a correr por la orilla, por la arena de la presa, es una sensación maravillosa, no es trail pero es lo más parecido que hoy por hoy mis piernas me puede ofrecer. Disfruto como un niño lo que siempre he recorrido en bici, pero ahora corriendo, alcanzo la senda maravillosa de la parte alta, la pasarela y los puentes de madera, la senda que da al monte y es una delicia bajar con la bici de montaña lo hago en su ligera subida. Kilómetro 3 del doblete, pulso alto como mi felicidad por disfrutar de este nuevo deporte. La recta de la presa se me hace interminable, termino abrazado a mi furgoneta, exhausto pero desando volver a repetirlo.

Maya Angelou en su libro Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado escribió La vida te va a dar exactamente lo que La vida te va a dar exactamente lo que pongas en ella. Pon todo tu corazón en todo lo que hagas… hoy he puesto todo mi corazón y alma en este entreno y lo he disfrutado.

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Viva las vegas: Villarejo-Mondejar-Fuentideña-Villarejo.

Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar.

Émile Zola

Hace un año que dejé la bici de carretera aparcada y dos de lanzarme a la carretera a disfrutar de largas jornadas pedaleando, rutas de más de 100 km y largos desniveles. Cara a 2021 (jajajaja que lejos y que cerca a la vez lo veo) necesito esta distancia en mis piernas y en 2020 me gustaría volver a retomar los domingos estas salidas.

José me propone siempre planes con menos de 24 horas, y desde primera hora de la mañana del viernes me rondaba hacer una escapada larga de bici por lo que le dije que si, la sorpresa que no era salida en bici de montaña, era por carretera y eso suponía una ruta rompepiernas de larga distancia y ninguno de los dos tenemos el fondo para aguantarlo, pero reto aceptado.

La falta de costumbre me hace pasar frio en las primera horas, el otoño y la primavera es un quebradero de cabeza para los ciclistas si no quieres pasar frío, pasar calor o cargar con ropa toda la ruta, se que el día sera caluroso, pero las primeras pedaladas a primera hora son un poco heladoras y eso que subimos un pelín pero la bajada hasta encontrarnos con el río Tajuña se hace muy fresquita.

Poco a poco y pedaleando por hacia Carabaña voy entrando en calor con los tibios abrazos de un sol que termina de ser cariñoso del todo, rodamos bien pero no vemos que estamos fuera del mercado cuando nos pasan ciclistas sin apenas esfuerzo como motos, no tenemos nada de ritmo en las piernas. En Orusco de Tajuña nos metemos en la vía verde, vemos como la tromba de agua cegó parte de la vía y como arrastro gran cantidad de tierra por toda la zona buscando el desagüe del río hasta hacerlo desbordar. Una vez que ganamos altura sorteamos al tonto la vía, el sol se hace notar, el firme mejora considerablemente y el final de tramo sin coche nos brinda la oportunidad de un descanso para reponer fuerzas.

De Ambite a Mondejar la carretera mejora cuando entras en Guadalajara, la comunidad de Madrid no es muy de arcenes, pero hasta Mondejar es una subida que te va mermando poco a poco sin muy pendiente. Llenamos los bidones de agua y afrontamos un tramo precioso de carretera que casi siempre esta desierta pero hoy no hacen más que pasar coches. El tramo que disfrutamos sin ruido es sumergirse en la paz del campo, entre olivos y vides cargadas de racimos, de almacenes a rebosar de paja para los animales en invierno, de carretera pequeñas, estrechas bajo cielos azules que te invitan a rodar y rodar.

Drieves da por finalizada la primera parte de carretera bucólica para rodar por una con arcén y curiosamente con menos tráfico pero que no lleva en subida hasta Brea de Tajo que incluso sus calles son tirando para arriba y nos damos otra pausa para avituallarnos antes de ir en busca del Tajo y rodar por entre campos de cultivo, en la llanura poniendo nuestras monturas a 30 Km hora y dando relevos para vencer el escaso viento que molesta un poco. José necesita un Coca-Cola en Fuentidueña del Tajo, pueblo en el que seguramente tenga una cita en 2020 para su tricross, en el trayecto voy mirando el río y pienso en el color asqueroso que tiene el agua, voy a tener que pensarme en serio disfrutar de triatlones con zona de agua en lugares idílicos, Valle del Tena por ejemplo.

Ya nos queda poca ruta por recorrer y poco o nada de fuerza en la piernas. En Villmanrique de Tajo decidimos acortar, y tras una pausa buscamos la subida hacia Villarejo, por una zona desértica de cultivo de secano, con un calor asfixiante que nos hace ir buscando las sombras y compartiendo carretera con las motos que buscan la soledad de estas carreteras de uso terciario. José ya ha exprimido las pocas energías que su cuerpo guarda y yo siento que voy a tirones, tengo fuerza para seguir pedaleando pero noto las piernas muy cansadas y una vez estoy un rato dando caña empiezan a responder pidiendo guerra. La verdad es que estoy desando llegar a Villarejo y comer porque tengo un hambre atroz, el pueblo esto en lo alto y en mi cabeza solo suena “ Pueblo mio que estas en la colinda ….”. Con el deposito de energías vacío y las ganas de pedalear en el valle llegamos a Villarejo, al bar y dos bocatas de lomo con cerveza que saben a gloria.

Para conseguir algún resultado en la vida es preciso tener paciencia, aburrirse, hacer y deshacer, volver a empezar y seguir de nuevo, sin que un impulso de cólera o un arrebato de la imaginación vengan a detener o desviar el trabajo diario.

Banana Yosimoto una escritora japonesa dijo Hasta ahora, yo pensaba que todo esto me había ocurrido porque me había equivocado en algo. Pero ahora me doy cuenta de que mi felicidad depende de todo lo que siempre me ha rodeado, pase lo que pase siempre será así, y por eso quiero regresar y empezar de nuevo . No lo voy a negar los recuerdos mas felices los tengo sobre pedales.

Track de la ruta.

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Duatlòn Leganes Ducross series 2019.

Para alcanzar algo que merezca la pena en la vida, es necesario fijarse elevados objetivos y tener la voluntad de alcanzarlos. ¿Ha pensado usted en los elevados objetivos que quisiera alcanzar? 

William Climent Stonehenge.

Puede que con algunos años más y muchos duatlones en mis piernas no hubiese salido. Tal vez solo sea la novedad, la ilusión del comienzo de un deporte, querer pasar de gatear a correr con tan solo cuatro pasos mal dados en el pasillo, pero si, allí estaba yo, entre truenos, gotas de lluvia y claros que dejaban ver una curiosa luna llena preciosa como espectadora a ratos de la carrera.

Llego pronto al parque, un Duatlon a las 20:00 te rompe todos los esquemas organizativos de una carrera al uso. El Polvoranca me recibe con dos estruendosos truenos y un espectacular arcoíris doble, toda una grata bienvenida. Llevo solo el tritraje sin mangas y la camiseta del club, no hace frío pero no estoy cómodo, la duda de siempre en estos casos, ¿ que ponerme para no pasar calor ni frío ?.

Con el dorsal ya en la furgo comienzo los preparativos, porta dorsal, bridas, qué guay camiseta de tirantes para correr de recuerdo y descarga un chubasco espectacular que provoca las primeras deserciones en el aparcamiento, ¿que hago?. Llega Jorge y me dice que el viene sin bici, lo tienen muy claro, bolsa y para casa, hace más fresco y me pongo el chubasquero. Llega Raul del club, las mismas dudas, pero se que va a salir una vez que tienes el dorsal ya no hay vuelta atrás es como una droga, comienza el mono hasta la salida entre charlas y risas.

Somos unos cuantos, no muchos, de mi guerra por la lucha por el top 10 de cola somos pocos mucho nivel para un novato y su segundo Duatlon. Salen las chicas, esta vez no me pasarán todas y en menos de dos minutos salíamos el resto, en tropel a un ritmo de locos que intento mantener para no perder el grupo, menos de 500 metros 4:40 de ritmo y decido bajar a 5:30 que tampoco es mi ritmo pero recuerdo las palabras de David en un entreno a Carmen y a mí sí nunca intentáis correr a 5 no sabéis si podéis mantenerlo o no, y decido seguir a cincos medios. Voy el último junto con otro corredor es su primera Duatlon pero el es corredor, comienza a llover tímidamente, no hace frío, voy con una técnica fina de manga larga y el tritraje, genial de temperatura.

Poco a poco vamos pillando a otros corredores que se van descolgando y llegamos al área de transición donde la ventaja de llegar los últimos es localizar tu bici, solo quedan tres. Comienzo el sementó de bike, mis luces nuevas van de lujo, ruedo como si fuese de día, frente a mi pequeños puntos de luz que cómo luciérnagas recorren la pista exterior del parque. Son mis objetivos para no quedar el último, pasarlos y sacar la suficiente ventaja para no ser cazado de nuevo en la carrera a pie, pronto caen un par, pero ya no veo más puntos, solo barro y rodar en soledad como en mis éntrenos nocturnos de invierno, soy pasado por los pros que van como un tiro camino de su última vuelta. A mi izquierda en el ocaso oscuro de la tarde se acerca un nubarrón negro del que salen rayos, comienzo la segunda vuelta y cae un pequeño diluvio de grandes gotas, tan solo un par de minutos, pero ya voy calado, menos mal que el tritraje es una pasada y no tengo nada de frío ni siento humedad en m cuerpo salvo las mangas. Me siento genial en la bici, adelantó a un ciclista más que se resiste, la zona de barro en bajada le hace desistir, de nuevo solo en el circuito. Llego de nuevo a la transición, muchos ánimo del escaso público pero que se agradecen, esta vez apenas puedo meter la bici en el box, me calzo y salgo solo corriendo rodeando el lago, no llueve y la luna se asoma en un claro reflejada sobre las aguas, una foto espectacular y yo sin móvil.

Voy bien, comienzo a sentirme cansado pero mantengo mi ritmo de trote, llueve de nuevo, pero veo la meta y me doy cuenta que nos mandan correr más arriba para volver a bajar, aguanta que queda poco. Mientras entro el speaker nos agradece venir en una noche para una carrera épica. Algo más de una hora, seguramente en el top 10 de cola pero feliz de haber terminado mi primer Duatlon bajo la lluvia, el de casa, que hacían falta algo más que una Dana virulenta para evitar que la corriese. Me despido de Raul, la ducha, la cena y la cama me esperan.

Eleanor Roosevelt escribió Ganas fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente dejas de mirar al miedo a la cara. Te puedes decir a ti mismo,”He sobrevivido a este horror y podré enfrentarme a cualquier cosa que venga”. Debes hacer lo que te crees incapaz de hacer.

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