Red MTB 2019: Colmenar Viejo.

(…) Como si empezara el tiempo feliz en que los hombres se tratan como amigos, y se van juntando. La edad de oro” (1889)

José Martí

Estoy tan acostumbrando a un tiempo cálido y plano que ni me molesto en mirar el tiempo. Por lo menos me pongo una térmica, un chaleco y unos guantes largos, también el chubasquero que en primavera es de casi obligatorio en cada salida. Pero ni todo esto sería suficiente para no pasar frío.

Los guantes cortos me duran menos de dos kilómetros y los cambio por los largos, no hay más abrigo, tengo frío y de reojo miro a un sol que se muestra distante , tímido y muy perezoso para dar calor al día. Creo que voy tarde y renuncio a los senderos, pero el patio de atrás de la venta la rubia tampoco está tan mal. En la bajada me encuentro con muchos ciclistas, muchos de mi estilo y categoría de peso, de los de jarra y pedal. Me dan envidia con su equitación de invierno, yo la tengo y ni se me paso por la cabeza ponérmela.

img_0009.jpgVoy con la Gravel, tengo que contener la velocidad por los surcos y la tierra suelta. Una vez en la casa de campo me la encuentro saturada de corredores, cientos de todos los colores, formas y estilos. En días como hoy es fácil ser un paquete corriendo y pasar desapercibido. Dejo atrás el lago y una vez pasado el puente de los caballos la pista apenas tiene gente y puedo rodar tranquilo hasta el desvío de la valla del pardo donde de nuevo comienzo a ver actividad deportiva. Hablo con Jorge y resulta que voy genial de tiempo, bajo el ritmo, tampoco era nada alto, y me cruzo con los dragones de Leganés y algún que otro grupo que va con los dorsales personificados de la redMtb.

En la parada del puente de Telecinco hago tiempo, como una barra energética y sigo pasando frío. Una vez con Jorge nos ponemos a pedalear, toca subida el frío baja unos puntos y dejamos el carril bici, vamos buscando el arroyo tejada que cursa en un suficiente bajo la asignatura de arroyo. Una vez en la pista del camino De Santiago vadeamos en varias ocasiones el río, yo hace años me saqué un máster en Castellar de Santiago. La pista del cementerio es pestosa, en algunos tramos con pendientes generosas que me disparan mi maltrecho pulso pero lo voy conteniendo.

Llegando a colmenar la sensación que llueve se hace palpable, han llegado varios grupos para la foto de las 14:00 pero para eso falta una hora que no tenemos ganas de esperar con frío que nos tiene desmotivaros. Nos hacemos una foto en la plaza y tras comprar una bebida en el chino nos vamos a la ermita de colmenar. Desde este punto se puede ver Madrid y el camino de regreso difuminado por una lluvia ligera que comienza a mojarnos, descartamos volver en bici y buscamos el cobijo del tren, de su calefacción y de sacar rendimiento a mi abono transporte que para esto también es muy socorrido. El tren está repleto de ciclistas, de MTB y de carretera, todos sin abrigo, sin chubasquero y pensando ¿ Quien me ha robado el mes de abril ?, nos han quitado una hora y unos grados, el invierno estaba escondido, Sorpresa.

Luis Cernuda en su obra Un río , una amor  ya dijo, Fatiga de estar vivo, de estar muerto, con frío en vez de sangre, con frío que sonríe insinuando por las aceras apagadas. Nos hacemos mayores.

Track de la ruta

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Dénia 2019: Un motín entre sendas.

Nunca harás nada original si no estás preparado para equivocarte.

Ken Robinson

El cansancio es uno de los mejores somníferos que hay para dormir a pierna suelta, el domingo a amanecido radiante. Con un mar en calma y un cielo azul que invitan descaradamente a salir de corto y dejar que el sol comience a tatuar el moreno ciclista que nos delata.

Jorge nos cuida en demasía, zumos tortitas, café, colacao todo un señor desayuno que nos pasará la cuenta el lunes al subir a la báscula. El cansancio también invita al vagueo a intentar cambiar bici por paseos por la playa a valorar terrazas de verano, pero al final salimos a montar que para eso hemos venido.

Nos toca ir hacia Dénia, hacia las falsas del Montgo por la vía verde, entre naranjos, coches de lujo y madrugadores deportistas que corretean o salen a consumir vatios de sus bicis eléctricas. Dejar Dénia es un dolor, una sucesión de cuestas a cual mas divertida nos deja por fin a los pies de una senda que terminó siendo un pateo de subida, precioso para andar pero no para disfrutar con la bici. Fue en este tramo donde se gestionó el motín, cuando la senda pasó a ser de bajada y de nuevo me vi atrapado en un laberinto de sensaciones, demasiado complicada para mi flow actual, totalmente inadecuada para mi bici actual y lo principal una falta absoluta de predisposición a disfrutar de una bajada que hubiese relamido hace cinco años. Disfruta de la bajada y el entorno paso a paso a mi ritmo y al final cuando nos reunimos vemos que la ruta se va de tiempo y Jorge acepta poner rumbo al apartamento por la playa. La bajada por la costa es rápida, nos cruzamos que varios grupos de ciclistas de carretera, tengo que venir para disfrutar de esta zona en versión flaca.

Visitamos un puesto de vigilancia de socorristas y descubrimos lo duro que es rodar por la arena, esto no son las costas de Cádiz donde la marea te regala una pista dura para rodar y frutar de la costa durante unas horas. Al final Alejandro y yo optamos por el carril bici y terminamos la ruta dando un agua a las bicis en las fuentes para lavarse los pies de la arena de la urbanización, disfrutando de unas cervezas unos anacardos y un sol que hoy si calienta en el césped de la piscina.

Como toda edición de las escapadas a Denia termina con una paella del senyoret y pequeño paseo para bajar el arroz y emprender el viaje de vuelta a casa.

Raul Gonzalez Tuñon dijo Corto sueño y larga andanza en constante despedida. Todo nos falta en la vida. Todo, menos la esperanza. La esperanza que nos queda por volver con más Flow en plenitud de pulsaciones y con las ganas de devorar montaña entre sendas por trialeras.

Track de la ruta 

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Gravel experience

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El próximo 26 de Mayo  @veloze_cc,  @rs_cycles  y c @caminosycotas organizan una ruta gratuita, la Gravel experience en La Rioja.

Una ruta para disfrutar del paisaje, la buena compañía y como no la gastronomía. La ruta consta de 96 km con 1.296 metros de ascensión acumulada con la opción de poder acortar.

Más información en instagram con el hashtag #gravelexperien.

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Denia 2019: A la vía verde del Serpis de cuesta en cuesta.

¿Quién dijo que en nuestra vida no vuelve la primavera? Vuelven amorosamente sobre nosotros innumerables primaveras. Nos renovamos siempre; vivir es renovarse. Olvidemos los fantasmas; esperemos en lo único que existe: en el porvenir.

Rafael Barrett

Este año la primavera nos ha sorprendido y la edición invernal de nuestra escapada a la costa, para montar de corto ha sido algo más tardía. El día amanece raro algo plomizo y con el mar alzando algo la voz para llamar mi atención, Jorge tiene en Denia un pequeño paraíso donde escarparse, un refugio de mar y montaña que nos invita a disfrutar, olvidarnos por dos días de dietas objetivos y que hacerse cotidianos.

Rodamos por carreteras interiores sin tráfico, Sin ajetreos hasta alcanzar el carril bici que en agradable charla con Gonzalo nos lleva entre resiliencia y mindfulness a Pego. Toca quitarse ropa, comenzamos con las primeras cuestas de día, pronto me daré cuenta que hacer una ruta sin poder subir de pulsaciones por prescripción facultativa es algo realmente complicado, solución andar y empujar en las cuestas más duras cuando el pulso se dispara a 150 mi límite hasta que el cardiólogo vea las pruebas que tienen que hacerme.

Llegamos al pie del desvió de las antenas donde el grupo nos espera, ellos suben y bajan a la antena mientras Gonzalo y yo recuperamos el aliento con un paisaje de fondo increíble. La sorpresa estará en la bajada en forma de senda trialera, de las que te hacen gozar si el MTB forma parte de tu ADN. Hace cinco años, con mi doble, mi flow a tope y muchos dolores menos la habría disfrutado aullando como un lobo a la luna, surfeando sobre las piedras y saltando entre las rocas y escalones. Pero ahora mis kilómetros de carretera, los placeres de las pistas con la Gravel han convertido mi flow ciclista de montaña en un recuerdo del pasado. Así que me bajo la gran parte de la trialera andando.

A la altura de las ruinas del castillo donde finaliza la senda, el valle nos muestra su cara más colorida con los cerezos en flor. Su otra cara es más intensa, tenemos que ascender de nuevo y esta vez las rampas son de las caras con todo tipo de porcentajes y todos de dos dígitos. De nuevo camino, empujo la bici y busco en el horizonte una señal, un punto de inflexión en el terreno que ponga punto final al continuo sentido ascendente de la ruta. Pero he de decir que la zona es preciosa y que repetiría una vez recobre la limitación en ni esfuerzo.

Una carretera pone fin a la pista tormentosa, es la hora de comer y bajo amenaza de motín nuestro capitán opta por renunciar a llegar a la vía verde del serpis por senda. Bajamos por carretera y en un desvió me equivoco pegándonos una bajada extra con su correspondiente subida el karma del MTB es ecuánime e iguala un poco la ascensión acumulada en el grupo.

Una vez en Lorcha comemos en el polideportivo unos fabulosos bocatas y con las fuerzas repuestas afrontamos la vía verde del Serpis, una ruta preciosa para recorrerla en bici o corriendo, pero también realmente incomoda de rodar por el tipo de terreno.

Poder pedalear en mi pulso es una gozada y en un escenario tan magnífico un regalo para los sentidos, los túneles, tramos de senda y paso por una tubería puente se suceden cuando vamos dejando el interior y nos acercamos a la costa. Ya tan solo queda rodar por carreteras tranquilas y carriles bici. Comienza a atardecer y le ganamos la batalla a la oscuridad no hemos ganado la yonki lata de cerveza.

 

Mick Jagger dijo Un día tendré que pagar mi tributo al diablo, como Fausto. Pero por qué voy a dejar de disfrutar del sol de hoy para pensar en las nubes de mañana. Hemos sufrido, pero nos lo hemos pasado en grande.

Track de la ruta

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III Duatlon Cross Valdebebas: Ya soy Duatleta.

El fracaso es no tener el coraje de intentarlo, ni más ni menos. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer.

Robin Sharma

 

La semana empezó mal, terriblemente mal. Lo que a priori parecía una alineación planetaria para ir modelando con paso firme y seguro la construcción de mis gran sueño del Triatlón se vino abajo en cuestión de minutos. Vale tal vez sea demasiado melodramático pero cuando pienso que por fin voy a bajarme de una montaña rusa de emociones, el cochecito no para en la salida y da otra vuelta.

La semana anterior había terminado pletórico con unas sensaciones increíbles de los entrenos y con ganas de más, la guinda una prueba de esfuerzo el pasado martes que me daría las pautas para apuntarme a un club de Triatlón y tener los datos correctos para los entrenos sin morir en el proceso. Pero cuando me toman la tensión me dicen que es imposible que haga la prueba, mi tensión arterial es tan elevada que no puedo hacerla. Al salir del centro médico me sentía como pisoteando todos mis sueños e ilusiones de los últimos meses. Por suerte los entrenos no han sido solo físicos, en gran medida he ganado fortaleza mental y algo de paciencia la verdad que poca. Los entrenos de miércoles y viernes fueron horrorosos hasta el punto de dudar verdemente de ir a la carrera del domingo.

Me levanto con miedo, miedo a todo, a no poder físicamente con la prueba y eso que un duatlón sprint a colapsar físicamente porque mi cuerpo no soporte el nivel de esfuerzo, miedo a básicamente cualquier cosa que me pasara por la cabeza y si podía fallar, estaba seguro que fallaría. Pero algo del entrenamiento si funciono, la constancia y la fuerza mental, los mementos en los que lago dentro de mi tiraba para hacer 5 minutos más corriendo o bajarme en la estación del gimnasio y con un frio tremendo ir a entrenar a la piscina. Me doy cuenta que ha sido el mejor entrenamiento que he tenido y sin darle más vueltas me voy al lugar de salida.

Valdebebas es como un muestrario de cuestas, las tienes grandes, extra grandes y algo más humanas. Las del triatlón son de estas últimas por suerte pero algunas con verlas se atragantan. Cuando llego está todo listo y a punto de darla la salida a la categoría mini sprint, veo gente por constitución más parecida a mí y talvez esta hubiese sido mi prueba para iniciarme, cuando se lo comento a Jorge mi compañero de locuras deportivas me dice literalmente “… no te lo hubiese permitido.” Una vez con los dorsales en nuestro poder, los colocamos en la bici, en el casco y en el portadorsal, dejamos la mochila en el guardarropa y al ir a dejar la bici en el box primera novatada, no tenemos el DNI por lo que los jueces no nos dejan dejar la bici, nos toca recuperar los DNI del guardarropa y esta vez sí nos permiten acceso pero también cometemos otra novatada al colocar mal las bicis en la barra, las pusimos con el manillar en el sentido contrario al reglamento, la de cosas que aprendemos en un momento. La temperatura es idónea, el sol brilla y se respira una ambiente increíble, desde el minuto cero la gente de la organización te hace sentirte genial y el speaker es fabuloso animando y alentando a los participantes a entrar en meta con la cabeza alta sin importar su posición.

Una vez con termina la mini Sprint da comienzo la nuestra, primero salen los hombres, un minuto después las mujeres y al final las parejas, pienso que da igual me van a pasar todos. El primer kilómetro es cuesta abajo y consigo más o menos mantener el final de carrera unido a la carrera, sé que un ritmo de 5:20 para mi es imposible y aunque me he propuesto no obsesionarme con el pulso voy muy pendiente de no pasar las 160 pulsaciones lo que me hace ir un poco más lento de lo que podría llegar a ir. El paso de la acequia con los pallet se hace un poco complicado, resbalo pero no llego caer y Jorge a punto esta de salir también rodando. En nada las féminas cual agiles gacelas nos van pasando como motos, las animamos mientras mis ritmos van cayendo a los tristes 6:20-6:40 que en mis mejores días soy capaz de rodar sin morir en el intento. En la parte alta del circuito, en el carril bici podemos ver la bici escoba y una pareja de féminas que cierra la carrera, la otra pareja nos acaba de adelantar y el compañero empuja sutilmente a su compañera para hacerle la subida más amena. Los últimos 500 metros son tremendos y Jorge fiel a no dejarme en el primer run me acompaña, en la cuesta me pasa el último corredor masculino y las dos féminas en pareja que me han dado caza, oficialmente soy el último que pasa por la línea de cierre del run1.

La transición la hacemos rápido y casi me monto en la bici cuando una jueza me dice que tengo que correr hasta la bandera. Jorge sale como alma que lleva el diablo, como una fiera hambrienta de runner donde ahora él juega en su elemento y clama venganza. La verdad es que fue realmente sencillo dejar de ser último para ir fagocitando corredores hasta el 5 donde de nuevo mi paranoia por el pulso me hace regular y encontrar un posición cómoda al final de un grupo, por lo menos la primera vuelta donde el viento comienza a soplar. En la segunda vuelta decido acelerar, paso a más corredores en las subidas y bajadas pero el viento en la zona llana es un poco malicioso y castiga, se me cruza un perro que me hace derrapar y poner píe a tierra, paso a mas corredores, me pica una abeja en el muslo y ya me da igual, esto tengo que terminarlo. En el último giro veo como otro corredor cae al suelo sin consecuencias, hago la transición sin errores y salgo corriendo hacia el run 2, muy cansado pero aún con algo de fuerza que se fueron diluyendo a medida que subía una cuesta sin fin, para luego ver una bajada muy larga que tendría que volver a subir, me cruzo con Jorge que ya sube, nos saludamos y algunos runner que había adelantado en la bici se cobran su venganza en su terreno, que mal voy corriendo. Apenas quedan 800 metros, veo la meta a lo lejos y sonrío esto es duro pero divertido, me pasa una fémina que había adelantado en el último cuarto del circuito, nos animamos y ella acelera, mi pulsometro marca alerta pulsación máxima y regulo, me da igual, mi victoria es cruzar la meta, la gente aplaude, el speaker te recibe en la entrada para darte la mano, cruzas la línea de meta y eres feliz, por dejar de correr, por ver que si quieres, le pones dedicación y luchas puedes, pero sobre todo si crees en ti y dejas a un lado todos tus miedos hasta donde el cuerpo aguante tu cabeza siempre ira un paso por delante.

Ha sido mi primera duatlón, ya soy duatleta, pero sobre todo ha sido el primer ladrillo de un nuevo proyecto lleno de sueños y objetivos por cumplir. Hoy sé que tardare más de lo que tenía planeado en conseguirlo, pero lo quiero hacer a mi manera, haciendo las cosas bien y paso a paso sin locuras como en el pasado. Eleanor Catton dijo Nos pasamos toda la vida pensando en la muerte. Sin este proyecto que tanto nos distrae, supongo que nos aburriríamos muchísimo. No tendríamos nada que evitar, nada que prevenir ni nada a lo que darle vueltas. El tiempo no tendría importancia. Qué razón tiene.

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Información sobre el Duatlón de Valdebebas.

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Gravel: Una vuelta por Picadas.

Nuestra habilidad para fijarnos metas es la llave maestra para alcanzar el éxito. Las metas abren nuestra mente positiva y liberan ideas y energía para alcanzarlas. Sin metas, sólo nos dejamos arrastrar a la deriva por las corrientes de la vida. Con metas, volamos como una flecha, directos y sin fallos hasta nuestro objetivo.

“Metas”(2003), Brian Tracy

El aparcamiento de picadas no es muy grande y tanto la carretera como la zona de recreo suelen estar bastante concurridos por lo que sin darme el madrugón del siglo estoy pronto en mi punto de partida para iniciar mi temporada de rutas.

El día aún está embalado con la fina escarcha de la mañana, el termómetro marca unos agradables cero grados por lo que tengo que poner la calefacción de la bici en marcha. La carretera de los pantanos comienza a soportar un tráfico intenso en el sentido contrario al mío, razón por la que hago esta ruta en este sentido. En dos kilómetros el incesante flujo de coches lo dejo atrás y comienzo la ascensión al puerto de Navas del Rey. Pedaleo con calma, esta ruta forma parte de mi entrenamiento para mi primer duatlón y aderezo la subida pensando en el modelo de Tritraje que  comprar ya que el objetivo principal de este año es completar un triatlón aunque sea el último en cruzar la meta.

A pocos metros de coronar me doy cuenta que no he presentado la cinta del pulsómetro nuevo que me compré recientemente aquí al GPS y una vez debidamente presentados comienzan a relacionarse formando una pareja estupenda, algo pesada la banda con esto de la frecuencia y que llegas al máximo y tal pero yo también la quiero.

El sol se agradece una vez que dejas la umbría del puerto y pedaleo feliz rumbo a las Navas del Rey que cruzo entre aroma a café y tostadas recién hechas, el sueño y la comida me obsesionan. Me toca incorporarme un par de kilómetros a la pestosa carretera de los pantanos en su sentido infierno (san Martín de Valdeiglesisas)  y me cuesta  cruzar la carretera dado el tráfico poder alcanzar el arcén del otro lado, una vez en el me apuro en dejarla lo antes posible, esta carretera tiene bandas sonoras delimitando el carril tanto por dentro como por fuera y da algo de tranquilidad cuando escuchas a los coches, la mayoría, rebasar la línea central para adelantarte de forma segura.

Una vez que tomas el desvío a la cruz verde tan solo las motos perturban el silencio de un entorno maravilloso con las montañas de fondo y la pendiente cada vez más pronunciada alentando a tus piernas a ganar cadencia mientas tú pulsometro te dice ni se te ocurra. Mis 70 minutos de entrenamiento con cuestas ha terminado y apenas he recorrido un cuarto de la ruta, ahora toca disfrutar de salida tranquila.

Las antenas de seguimiento de satélite de Robledo de Chavela son impresionantes, el aparcamiento del centro de visitantes está muy concurrido, hago una  pequeña parada y charlo con un par de ciclistas de carretera para documentar el momento con un par de fotos.

Dejo atrás el centro de la NASA, la carretera estrecha de montaña pero bien conservada es una delicia por su escaso tráfico y la gran cantidad de ciclistas que la disfrutan. Colmenar de Arroyo para mi es el pueblo de la poesía gracias a acción poética, al Ayuntamiento y a los vecinos por dejar plasmar frase en sus fachadas.

Al dejar el pueblo el viento es algo pesado sin ser del todo inoportuno siempre es un invitado indeseado en las rutas, pero esta vez es el freno en mi bajada hacia Chapinería donde frente a la iglesia y junto a una fuente toca reponer fuerzas hasta que el toque del Ángelus me indica que tengo que retomar la ruta.

Hasta Aldea del Fresno todo es bajada sin mayor dificultad que estar atento a un desvío raro de la carretera con dos stop. Aldea del fresno lo dejo por la playa del Alberche y su zona recreacional, ojo cuando veáis el puente tomar la salida que sube hacia el aparcamiento, de lo contrario hay que trepar un poco por la ladera o recorrer 200 metros de vuelta para tomar la siguiente salida.

La carretera se tornar de nuevo  pendiente, toca el mini puerto de picadas con un rodar muy agradable sin tráfico apenas y con una puesta en escena que me hace más fáciles las pedaladas. Dejamos atrás la valla del Safari park y puedo ver algunos animales que campan a su aire entre los coches que los visitan. Una vez coronado el puerto de picadas la presa al fondo enclavada en un paisaje increíble te regala paz, un gran premio al trabajo del día para los que nos gusta alimentar el alma de aire libre y bellos parajes a cambio de sudor y sueño.

En la bajada del puerto me cruzo con una gran romería de ciclistas que me despiertan algo de melancolía de los viejos tiempos con los Re y con el comando Sur.

Me queda por disfrutar el postre de la ruta, una gozada de vía verde junto al agua, entre pinares y con un día primaveral en pleno mes de febrero. El camino llano se deja rodar llegando al fondo de picadas tengo aparcada la furgoneta, ruta corta, divertida, con subidas y un paisaje de ensueño a tiro de piedra de un Sur madrileño que empieza a lucir sus mejores galas a la espera de que se cumpla la tan ansiada y anunciada por la marmota, primavera anticipada.

Track de la ruta.

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Carrera centenario del metro de Madrid

¿Te has parado alguna vez a ver los colores que estallan en Madrid cuando, al salir del metro en una tarde otoñal, el sol se va?

Joaquín Sabina

Nunca dejará de sorprenderme la cantidad de gente que un domingo por la mañana toma el metro para desplazarse, y no hablo de almas nocturnas como mi compañera de asiento que dormida en una de las estaciones a caído sobre mis brazos,sino de gente con cara laboral de la que el tamaño de su boca sin esbozar una sonrisa se va aproximando a las orejas según se acerca su día libre, puede que el tradicional sábado y Domingo como días libres esté empezando a estar sobrevalorado.

Voy somnoliento, escuchando a Bruce Springsteen y recorriendo la interminable sucesión de paradas, demasiado familiares para mi hasta tribuna donde haré transbordo hasta cuatro caminos donde tiene comienzo la carrera.

Me doy cuenta de lo que me cuesta quedar y sacarme de la cama un festivo, si no es por estos eventos las canas se amarran a las sábanas como tentáculos.

Espero a Jorge en el vestíbulo de la estación, donde un rosario de almas con camisetas azules se van arremolinando posponiendo llegar a la salida y pasar el menor frío posible. En mi espera confirmo la teoría que el mejor maquillaje de una mujer es su cara de dormida y si esta enfundada en ropa deportiva no puede estar más bella. Una vez me encuentro con mi compañero salimos al gélido amanecer de Madrid que hace poco a iluminado con luz natural las calles. Me cuesta acertar con la ropa para correr, o me congelo o me aso, no consigo ir al punto. A la hora prevista dan la salida y 2000 runner nos lanzamos a recrear un recorrido histórico, la primera línea de metro de Madrid. El recorrido es favorable todo para abajo lo que me regala mi kilómetro más rápido a 5:20, apenas hace un mes no pasaba de los 7:00, el pulso 160 me dice que regule pero Jorge se mete un sprint sorteando corredores muy lentos y me cuesta la vida llegar a retomar su compañía.

No me gusta Madrid lo confieso, pero recorrerlo sin coches, por la mitad de sus arterias como un glóbulo en este caso azul le da un aire como de película, es una auténtica delicia a pesar de que el pulso no sea el adecuado para disfrutar el momento.

Los japoneses nos fotografían, desde los hoteles nos fotografían y Jorge saluda a todos, el si sabe disfrutar de cualquier evento aún con el corazón en la boca. No hay mucha subida pero acostumbrado a lo bueno hasta los bordillos molestan y eso que la organización nos anima a tomar la calle preciados por la entrada de coches sin atajar por la plaza, cosa que nosotros hicimos, que en esto somos muy legales.

Los últimos 600 metros, apretamos, el arco al fondo, sol y la meta para finalizar la recreación deportiva de un primer trayecto de metro centenario que ha resultado muy divertido.

Ahora toca poner la vista en las carreras de 10 k y en la aventura del Duatlon, pero como diría Michael Ende eso es otra Historia.

El paso del tiempo no significa nada para él. No tiene posibilidad de medirlo, excepto con el latido de su corazón.El espejo en el espejo” (1984) M.Ende

Track de la carrera

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