¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.
Carlo Dossi

Me toca salir solo, mis compañeros de aventuras están tocados por las salidas del Sábado, el día es frío, esta nublado y casi lo que más apetece es volverse a la cama y alargar el sueño un par de horas más. Pero la verdad es que me cuesta dar ese paso por lo que ya que estoy vestido de romano, desayunado y con al sierra esperándome pues me pongo en marcha.
Salgo sin rumbo, hacia mi querido, sufrido y nunca bien ponderado camino adoquinado que me deja en la carretera de la presa de Navacerrada, la verdad es que tardo muy poco en entrar en calor ya que según salgo de casa es todo subida hasta que recorra el sendero de la presa, hay algo de hielo pero sin problemas, paso la zona del puente y la vereda que me deja en el camino de Santiago, lo tomo dirección Madrid y como mis zapatillas no son impermeables ni me lo pienso, cruzo el puente a patita, la salida hacia el tramo de la carretera es un charco con barro a punto de clara espesa, pero subo piñones bajo plato y lo paso como una gacela y limpito, limpito. Me meto en el gran sendero del camino de santiago pero en su comienzo es toda la senda esta cubierta por una espesa y dura capa de hielo, me cruzo con uno de los hermanos pinilla, peor mi cabeza
es muy mala y no se si es pinillaken o pinilleitor, nos saludamos. Al retomar la marcha me decido a investigar un sendero que tenia pendiente hacia tiempo y le había pedido a Papa Noel, me decido y aunque algo sucio ya que esta muy minado por las vacas y con alguna rama suelta lo disfruto a tope, me para hacer unas fotos y de entre las jaras sale una voz “…… tira ya coño, joder con los ciclistas de los huevos” era un cazador, le digo “…. Vaya anoche gatillazo y ahora a volver a intentarlo”, a lo que escucho que le dice a su compañero de puesto “… este se esta jugando un tiro”, que poco sentido del humor. Continuo por mi sendero, paso a otro cazador que esta apuntando hacia donde yo voy, pero al verme levanta el arma, la de fuego. El sendero termina con una rebaño de vacas avileñas, que no hacen nada peor acojonan un huevo con esos cuernos puntiagudos y esa mirada insincera. Tras la pista de hormigón me encuentro con una trialera de las trialerosas, intensa con sus sustos pero muy divertida, además termina en un sendero
alucinante que te relaja y luego te pone las pilas ya que pica hacia arriba dejándome en la ciudad de los muchachos de Mataelpino.
Veo una pista atractiva que se pierde en la niebla, le pregunto a un amable senderista y le pregunto por tan apetecible tentación “esto sube mucho”, “… si que sube si, hasta la maliciosa” bueno pues va a ser que hoy no tengo las piernas para farolillos. Por lo que continuo hacia el pueblo, aquí me encuentro con un lugareño de los buenos, de los de mono de azul mecánico y su caja de fruta bajo el brazo rumbo a su huerto. “….Buenos Días, se que hay una senda que va hasta la ermita del boalo sabe por donde la puedo coger” y me pregunta “Cual la buena o la trocha” a mi me gusta eso de la trocha y me dice “… en el pilón a la izquierda” gracias buen hombre. Yo no veo el pilón pero si como hacia la izquierda la pista se encajona en un sendero, y que sendero ,de bajada trialera, que gozada, para este próximo 2009 algunas de las rutas van a ser remodeladas y van a ganar en mucha calidad sorprendiendo a más de uno.
Una vez en la ermita del Boalo continuo por la vía pecuaria y decido subir por el chaparral de las viñas, no me gusta la pista, esta muy rota y veo un tentador sendero que se difumina un poco pero esta muy claro para seguir por lo que me dejo los higadillos con pulmón y medio, el sendero compensa y veo que es una buena opción de bajada muy rápida a lo moto GP espero volver pronto en sentido contrario para disfrutarlo. Continuo rodando por el chaparral de la mina por unos senderos muy divertidos que se disfrutan más en bajada perreo bueno, en este sentido no esta nada mal tampoco. Los senderos me dejan en la dehesa de abajo, que son las puertas de Moralzarzal. Cruzo las urbanizaciones y pongo rumbo a Becerril por el Retamar, para poner fin a una salida dominical que como paseo no ha estado nada mal y lo mejor los nuevos senderos que he descubierto.



Salimos tarde de la estación, es final de temporada, perreamos por lo que subimos tranquilos, la cuesta que nos deja en el monasterio del Escorial siempre me pasa factura, bueno la cuesta y mis kilos de mas que en estos meses he logrado acumular en mi abdominal para pasar el duro invierno al que nos enfrentamos.
sendero imposible, nos descojonamos de risa cuando le vemos patear por el sendero jejeje, cuando nos reunimos nos dice que lo que más le jode es no tener razón.

Salgo de casa a medio preparar, como el amante que ha sido sorprendido por el marido acurrucado entre los
encontramos que una valla nos impide seguir el track, Pantani se mosquea y con razón es una doble valla para proteger una carretera, nos taca dar media vuelta y tras sortear dos zonas de barro del bueno, conseguimos cruzar la carretera por un puente, frente a nosotros tenemos a una grupo de cazadores armados y tirando muy cerca nuestra, nos cuesta mantener el equilibrio sobre la bici dado que el barro esta blandito y hay unos surcos de escándalo, nos pasa una quad, un avión inmenso a baja altura con un ruido ensordecedor y soltando una estela de contaminación impresionante, vamos que parecía que los cazadores lo habían derribado, una nueva valla nos impide acceder a una calle de reciente creación sobre lo que en mi pantalla del GPS era supuestamente un camino. 
Teja esta cortado, nuevo cabreo de pantani,
bueno mejor dicho el que no puede es el motor de su moto y se queda a la mitad. Continuamos camino por una cuesta inmoral, joer que esto ya es casi llanura quien ha puesto esto aquí, pero bueno llegamos a seseña sin complicaciones y lo pasamos sin más hablando de nuestras cosas “… quien tiene mejores tetas, Pilar Rubio o Patricia Conde” y es que pantani no tiene ni idea, el es pilarista y yo bueno a mi me gustan todas. 




Un viaje no solo te regala el trayecto, te enriquece todo lo que vives desde que sales de casa hasta que vuelves. Me gusta observar a la gente, no somos muchos en el tren que transporta de San José de Valderas a Atocha, me llama la atención de un chica rubia con unos ojos azules preciosos que habla con su amiga, en menos de diez según se hace un nudo en el pelo y se arregla el escote, una pausa y lo corrige, curios mientras lo hace mira fijamente a su amiga, estoy seguro que la cara que ponía su amiga le vale de reflejo, un gesto de disgusto de su interlocutora significa que ella esta estupenda.
Nos tocan los senderos de Torrelodones, justo cuando Toni se empieza a poner cachondo pidiendo marcha, marcha, toca gatillazo en forma de rotura de cadena que solventamos con un enganche rápido que papa Orly le ha traído adelantado a Toni. Una vez reparada nos lanzamos hacia Torrelodones, los senderos son extraordinariamente divertidos, tanto que imprimo un poco más de velocidad a la bajada y Orly sale por delante agarrado por una jara asesina.
La noche nos adelanta mientras rodamos por senderos que están dibujados entre los últimos parques de pozuelo y los primeros de Madrid. Cuando llegamos a la entrada de la casa de campo, ya no queda luz ni tiempo para llegar al tren a punto, Toni rueda por primera vez por la CDC, pero por asfalto mientra intuye sendas a ambos lados del asfalto, hemos dejado atrás a Raúl que me llama y me dice que el pílla el tren en príncipe pío, nosotros continuamos hacia el parque de atracciones y el zoo, ya en completa oscuridad y sin luces tengo que guiar a Toni por la CDC, es cuando le confieso que no me pierdo por la montaña pero soy el único forero de Madrid incapaz de salir de CDC, decidimos salir por una carretera que pica hacia arriba y es aquí cuando entre veredas casi se queda sin dos de sus guías atropellados por un coche que se sale de un curva y la toma por nuestro carril, por poco pero nos libramos.


serpenteante, poco marcado, los contrastes de esta zona son una delicia para los sentidos, el verde intenso de los pinos apoyado por el musgo que cubre las rocas contrasta con la alfombra marrón que ha bordado la naturaleza con la hoja seca de los pinos. Si a esta delicia visual le añades la banda sonora de un arrollo saltarín que esta recuperando la vitalidad perdida por el estío te da la sensación de entrar en el mismo paraíso.
al asunto, algo así como la llamada de la santa campaña. Unos metros mas arriba la nieve ya es la auténtica protagonista, esta dura y algo helada. Como hay huella abierta la seguimos hasta que esta empieza a dividirse en varias, vamos una locura. Decido seguir una que me parece la más lógica y corresponde a unas pisadas inmensas seguramente de alguien que subió con raquetas, lo llamaremos el rastro de Big foot.
De repente cada dos pasos nos hundimos otra vez hasta mas arriba de la rodilla, avanzar es durísimo y nos cuesta un triunfo, no vemos donde estamos salvo en la pantalla del GPS que nos marca bola a 15 metros pero no la vemos, tres pasos más me caigo y al levantar la vista, veo la silueta de las antenas, a modo de buque fantasma perdido entre la niebla. Nos hacemos unas fotos para inmortalizar el momento y buscamos la pista para bajar hacia las cabrillas. 


