“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.”
Jean Jacques Rousseau

Este enero tan frío y húmedo me esta pasando factura a la hora de animarme a montar en bici, bueno los kilos que arrastro desde las navidades también están pesando, nunca mejor dicho, en mi decisión de darle más a la bota y al bastón que a las zapatillas y el pedal pero prometo que volveré con fuerzas renovadas a mis rutas bikeras.
He quedado con Franlogar, un gran amigo de Alcorcón que le da un poco a todo también a las 7:00 de la mañana en su casa. Estas horas para un domingo solo es para los taraos con lo a gustito que se esta en la cama. Hemos quedado con Raquel y Toni en la fonda Real a eso de las 8:00 para no tener problemas de retenciones a la hora de pasar el puerto de Navacerrada, encontramos tráfico pero es muy fluido llegando al aparcamiento del campo de futbol de la Granja a las 8:30.
La mañana es un tanto ambigua, no luce el sol radiante del día anterior pero tampoco hace mucho frío las nubes nos abrigan algo por lo menos. Comenzamos la rutilla dirigiendo nuestros pasos hacia la entrada del río cambrones y no “cabrones“como cariñosamente le llamamos jejeje. El camino esta helado y vamos sorteando las placas de hielo como podemos buscando restos de nieve, parecemos coches de formula uno que con neumáticos de lluvia buscan desesperados un tramo mojado para salvar sus neumáticos de la quema. Como no nos pasamos la entrada y nos toca recular para poder seguir el sendero del río.
Toni decide calzarse sus muelles antideslizantes y anda sobre el hielo como Jesús sobre las aguas, milagro. Con envidia sana le seguimos cual borrachos en procesión dando tumbos de lado a lado. Una vez que alcanzamos la zona del rancho del tejar la nieve es la protagonista sobre la que dejaremos dibujadas nuestras pisadas, la verdad es que ya me estoy cansando un pelín de estrenar lienzo nuevo cada fin de semana, la nieve mola pero a mi ya me cansa. 
Lo mejor de este virginal manto es que puedes andar y comentar las huellas, mira de un pajarito, eso parece de zorro, mira esa es de vaca, anda aquí meo, ta claro la nieve es una chivata. Ascendemos pegados a una valla con espino que no presenta un solo resquicio para poder sortearla, cuando coronamos el cerrillo vemos con desolación que lo que era un acceso lo han cerrado así que sorteamos la valla como podemos para ganar la pista que gana altura a los pies de la atalaya, la pista es generosa en su ascensión hasta la cumbre y nosotros queremos algo más de marcha por lo que decidimos cortarla en una curva siguiendo lo que intuimos una posible senda por la que se anda muy bien y logramos alcanzar la pista de nuevo pero ya cara a cara con nuestro objetivo del día la Atalaya.
Subimos el tramito que nos queda hasta los pies del repetidor contando batallitas de cómo empezamos a montar en bici, por lo que en un suspiro nos damos cuenta que estamos a punto de coronar, el cielo nos da un pequeña tregua y corra el visillo de la niebla para que podamos fotografiar el entorno, es precioso, a nuestra espalda toda la montaña y sus cumbres, frente a nosotros la llanura castellana impresionante, lastima que no sea un día claro.

Coronamos la atalaya llegando hasta su vértice geodésico y jugamos con una quijada de vaca que alguien ha puesto en lo más alto, fotos de rigor y comenzamos la bajada marcándonos los primeros culín de la jornada.
Y es que la bajadita de la atalaya se las trae, por un lado esta la nieve que tapa rocas que dificultan el caminar y por donde esta más o menos claro es un río de hielo, tan helado casi como el embalse del pontón que vemos a lo lejos, resulta curios ya que su superficie es prácticamente un espejo, maravillosa estampa.
Tras la dificultosa bajada nos tomamos un tentempié y Franlogar nos ofrece una especie de pienso para perros que nos encanta al resto del grupo devorándolo en pocos minutos.
La baja de la atalaya es un asco ya que esta rodeada de vallas por todos los lados, decidimos ir cruzándolas ya que empieza a llover tímidamente y el horizonte amenaza con agua en cantidades más generosas. Una vez que perdemos altura dejamos de preocuparnos por la nieve y el hielo para sufrir con el barro, no es fácil tampoco la vida del senderista, joer que fin de semana.
Toni baja desatado y decido a marcarse una línea recta hasta la granja, pero Raquel y yo que vemos unos morlacos negros zainos como el carbón no tenemos el cuerpo para faenas y le pedimos al maestro Toni que las tardes de toros para la ventas que nosotros por damos un rodeo, al final rodeamos una finca pero a lo lejos vemos más ganado. Atajamos por otra con una puerta que si se puede abrir de las de palos de toda la vida y tras pasar por debajo de una alambrera de espino y saltar una puerta logramos llegar a la pista la cual recorremos entre ganado que nos mira mal, y con unos cuernos, que poco me gustan las vacas, no son de fiar.
Cruzamos un prado que esta congelado y sentimos como el hielo cede bajo nuestros pies, rezamos para que aguante ya que lo hay que debajo es barro negro con aporte vacuno fijo, de milagro pasamos sin problemas y tras chapotear entre el barro logramos llegar a la granja con una llovizna generosa pero sin llegar a empaparnos.
Una salida en la que me he reído mogollón, he disfrutado de la sierra y de la mejor de las compañías posibles, que más se le puede pedir a un día gris.

Galería de fotos.


He quedado pronto con Mon, pensamos que podemos encontrar tráfico para llegar a la sierra ya que pronostican un gran día de sierra, sol y temperatura agradables. Pero tenemos suerte y no encontramos nada de tráfico por lo que llegamos pronto, muy pronto, a la estación de tren de Collado Mediano, tan pronto llegamos que coincidimos con la ruta organizada por tortugo, con la grata sorpresa de encontrarme con un viejo amigo, Kasmir. Que recuerdos y cuantos kilómetro recorridos juntos en mis inicios del MTB cibernético.
al mirador de collado, lo pasamos de largo y nos metemos por los senderos de la parte trasera del cerro del Castillo, Jack Randall lanza gritos incendiarios al grupo acusándome de hacer tapón jejeje y la verdad es que hoy era un buen atranco en el fluir de las pedaladas del grupo. Tras los senderos les meto por la presa de Navacerrada y comienzan los primeros abucheos entre el respetable, que si esto no era inédito etc.… la culpa la tiene el follonero de siempre el talibán de la nubes.
La zona de Mataelpino es una placa de hielo continua que nos obliga a ir con tiento, cruzamos el pueblo y tras un tramo les digo “…. Atentos que llega la trialera” y bueno tras un kilómetro por pista en la que mi guardabarros delantero torna de negro a marrón chapapote, así que no cuento como empiezan a llegar mis compañeros a
Moralzarzal ya voy con las piernas de otro, ande estarán las mías. 

La patrulla pies Negros ha quedado en el aparcamiento de la pedriza a las 9:30, nuestra intención es dejar un coche aquí y con el otro dirigirnos a mataelpino, lugar desde donde emprenderemos la subida hacia el collado de las vacas. El aparcamiento de la pedriza esta congelado y me cuesta meter el coche, a Raquel también le cuesta salir y tras un ligero trompeo a lo Carlos Sainz nos saca del aparcamiento. Mataelpino esta por un estilo, prefiero que no suba el coche hasta el sitio normal de aparcamiento ya que esta hasta arriba de nieve y un 4×4 se las desea para subir, buscamos un buen sitio en Mataelpino y comenzamos nuestra jornada andarina.
bajar, Jesús que cruz.
Toni se recupera un poco, se calza

La ruta la montamos a última hora del sábado, quedo con Toni a las 8:30 en cercedilla, pero se me hace tarde y terminamos saliendo a las 9:00. Menos mal que no pillamos nada de tráfico al subir al puerto, parece que este domingo gana el día de compras al día de nieve. A la altura de la boca del asno,
Tras la Cacera se van sucediendo las calderas, y el paisaje se va dibujando con claridad al comenzar a disiparse la niebla.

El Jueves a ultima hora de la tarde quedo con Pantani en ir a dar una vuelta e investigar la ruta de Alcorcn al Cerro de los ángeles por el pasillo verde del Manzanares, pero una llamada a primera hora de la mañana cambia los planes, tengo un track del pardo que investigar y le gusta la idea así que cambiamos hora zulu y quedamos en el tres aguas a la 10:00, y con una puntualidad increíble estamos en el punto de encuentro con cara de asombro ante un valle que cierra el acceso tradicional al camino de la casa de campo, menos mal que han abierto una “ puerta casera” en un lateral de valla y podemos continuar por el camino tradicional cruzando la Venta de la rubia y bajando hasta la casa de campo, aquí decidimos subir un poquito bajar por un gran sendero muy divertido con sus sube y baja, para empezar el año a lomos de un bike, no es la sierra pero te quita el mono.
doblado y es un “ ocho”, lo reparo como puedo, le uno la cadena pero se parte el único soporte sano que le quedaba a su troncha, así que los llantos son para Pantani que ve como el 2009 le pide una cadena nueva, un desviador y un trocha, jejeje son cosas que pasan.
Como su cadena no esta para lo intenso del pardo ponemos rumbo a casa por un sendero precioso paralelo a la M605, que disfrutamos a tope, ratonero y divertido. El sendero nos deja en una rotonda, subimos un paso elevado y en la Urbanización Fuente de la Reina Pantani rompe de nuevo la cadena. No pasa nada, saco mi troncha del lidl y al sacar romper la cadena se rompe el punzón, estamos jodidos no tenemos troncha, la cadena en la mano y fuera de una ruta ciclista. Aquí se hace realidad una de las pesadillas de Pantani ya que tengo que remolcarle, el 2009 le castiga duramente, sabe que Jack Randall ahora tiene una nueva herramienta para castigarle, se cambio de ropa en el soplao y fue remolcado por Abakan, que triste, jejeje. Para tal fin usamos el cierre ventral de mi mochila y agarraditos voy tirando de Pantani en los llanos y el corre empujando la bici en las subidas, algunos nos miran, y Pantani les grita “no somos maricones, es que no tengo cadena”. Le preguntamos a unos cuantos Bikers del carril si tienen troncha, pero nos miran con cara rara. En la casa de Campo por fin nos cruzamos con un carretero que nos cede un troncha a la par que nos encontramos con Víctor y Helen, Reparo la cadena de Pantani, le agradecemos el favor a nuestro ángel de la guarda carretero y continuamos trayecto hablando con Víctor y Helen. En la salida de la casa de campo nos despedimos, ellos continúan por el carril y nosotros buscamos nuestro camino tradicional para salir y entrar de la capital.
enfundadas en prendas negras muy ajustadas, dos bellezas que nos dibujan una sonrisa maravillosa y un flujo sanguíneo extraordinario a un músculo que no usaremos. Siempre me han gustado los escotes, los generosos y los tímidos, ese canalillo que en forma de sendero te guía por los montes del placer y tras cruzar la llanura de la risa te adentra en el

