Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estás perdido.
«La voz del silencio» (1889) Helena Blavatsky

Hacia mucho que no me decidía salir con la bicicleta de montaña, con mi vieja nunca mejor dicho MTB por la sierra de Guadarrama. Desde que el MTB esta mal visto por la comunidad de Madrid y relegado a las pistas, prefiero la Gravel.
Pero decidimos bajar a San Rafael, en Segovia la bicicleta de montaña goza de algo mas de libertad e ir en busca de uno de esos senderos o veredas mágicas de las que te reinician el alma. Las primeras pedaladas me evocan otros tiempos, una o dos décadas atrás cuando descubrí el MTB y lo adopte como mi forma de vida. Los colores, el vadeo dé riachuelos, los helechos, las vacas, todo es una amalgama de sensaciones que explotan en mi cabeza.
Nos cuesta iniciar la ruta, no damos con la senda dibujada y decidimos tirar de recuerdos, de viejas rutas conocidas que sabemos nos dejaran orientados en nuestro destino. Estamos torpes, algo oxidados en la navegación de montaña y nos cuesta elegir el rumbo correcto. Un lugareño en bici se ofrece para dejarnos orientados en la vereda del agua que nos dejaría en nuestro track ya orientados hacia el puerto del León.
La senda por la que nos mete el lugareño es simplemente deliciosa, fácil de rodar, sin una pendiente demasiado exigente y disfrutando del bosque de pinos, de un mar de helechos y de los juegos de luz entre las sombras que tan bien quedan en las tomas de la cámara.
Al llegar all alto del León nos quedamos al borde de la frontera con Madrid, ascendemos hacia el collado de la mina, esta vez, con pendientes premium. Estamos suscritos al sufrimiento, a esas rampas de dos dígitos que tanto nos gustan. Pero las vistas lo merecen y el precio a pagar siempre es proporcional al disfrute del paisaje, la naturaleza en esto no engaña. Bajamos hacia los camping de peguerinos y vencemos la tentación de lo prohibido, de una senda maravillosa que hace muchos años disfruté, cuando era legal y ahora ya no es posible su uso.
Pero mas abajo cuando Segovia manda si podemos disfrutar de las sendas, de los arroyos y como no de las subidas, técnicas y podríamos decir que disfrutonas si las piernas o los watios te dan ese plus de empuje que se necesita para bailar entre rocas y raíces.
El camino hacia la entrada del ingeniero es precioso alternando pista y senda, subida y bajada, bosques y praderas verdes en las que pastan vacas y caballos. Nos ha costado pero al fin entramos en la senda del ingeniero y me pierdo, me paso un senda medio oculta que era justo el desvío que Jorge si toma. Cuando me doy cuenta que ruedo solo por una senda preciosa pero errónea, retrocedo. Termino encontrando cobertura y quedo con Jorge en avanzar y ver si nos encontramos mas adelante.
Mi recorrido me lleva por una senda preciosa con un pequeño balcón con vistas a la ladera por la que en principio va la senda del ingeniero. Me termino encontrando en la vieja entrada que he tomado siempre, en el vértice del tres provincias. Me toca un buen pateo de bajada y otro tanto de subida hasta encontrarme con la ansiada vereda del ingeniero y como no también con Jorge que espera a un lado de la senda.

Disfruto hasta donde dan mis fuerzas la vereda, estamos reventados y decidimos a falta de dos kilometros descender hasta la pista asfaltada. Reventados nos tomamos un descanso en la fuente, agua fría, piernas calientes y un gran sonrisa, como las de antes cuandoelMTB era la terapia semanal antiestrés.
Gustave Flaubert Escribió «Me gusta rodearme de recuerdos, de igual modo que no vendo mis trajes viejos. A veces subo a verlos al desván donde los guardo y recuerdo los tiempos en que aún estaban nuevos y en todas las cosas que hice cuando los llevaba».
Seguramente los recuerdos sean el alimento de los años.







Llego al cruce en el que los últimos años la cague y aplico la vieja norma, si quieres resultados diferentes realiza acciones diferentes, y eso hago. Esta vez en lugar de subir primero a Otal me lanzo a la ascensión del lado hacia el refugio de Bujaruelo y tras superar las duras rampas de los primeros kilómetros me planto frente a la espectacular cascada que cruza la pista de hacia el refugio, la vistas van ganando intensidad al igual que la pendiente y sin apneas darme cuenta llego al ansiado objetivo de estos últimos años.


El viento que nos ha castigado toda la ruta, el calor y que no tenemos una forma física adecuada este año nos pasan factura y vamos buscando acortar la ruta, pensando en comer algo de camino. Ponemos rumbo a Villanueva de la Cañada donde optamos por comer en el Mercadona sus famosos serranitos que he decir, están impresionantes.


Esta bicicleta ha nacido para correr por los carriles bici y entre el tráfico, Enseguida te dibuja una sonrisa con las primeras pedaladas. Su cuadro es ligero para el tipo de bicicleta que estamos hablando. El peso del cuadro es de aproximadamente 1,8 kilos, su composición es de aluminio 6061 T6. Si te preguntas que es eso del T6, indica el tipo de proceso de tratamiento de templado al que se somete este tipo de aleación de aluminio, este tratamiento del aluminio lo hace más resistente a la Tracción comparado con el resto de aluminios 6061.

Tanto en la luz trasera como en la delantera, encontraremos tres puntos luminosos que nos indicaran la capacidad de la batería. Tres puntos indica que esta entre el 60% y el 100%, dos led encendidos menos del 60% y tan solo un led menos del 30%. Lo mismo es para las dos luces y ambas se cargan por un conector micro USB.

