La ruta del agua, Ribadesella.

Hay tres clases de hombres: los que primero piensan y obran luego, o sea los prudentes; los que obran antes de pensarlo, los arrojadizos; y los que obran y piensan a la vez, pensando lo que hacen a la vez misma que hacen lo que piensan. Estos son los fuertes. ¡Sé de los fuertes! Miguel de Unamuno

La pereza me puede, me aferro al nórdico a la manta de ikea y siento aun algo de frío, quiero levantarme pero mi mirada se pierde por la ventanilla de la furgoneta en un gris plomizo, intentando desenmarañar las nubes para buscar un rayo de sol que me aporte calor.
Al final la fuerza de voluntad y la madre naturaleza me animan a dejar mi cama y ponerme en pie.
No es estoy cansado del esfuerzo de ayer, la molestia del pie se me ha pasado y tan salo el callo que se tiene que hacer en el culo para rutas largas y que he perdido, por lo demás genial.
Decido regalarme un día tranquilo, de ruta muy corta y vistas inmensas, perderme por carreteras terciarias y por la tarde darme una carrerita por el paseo marítimo de Ribadesella.
Por fin consigo subir una ruta a mi Garmin sin cables y solo con el iPad. Es una ruta corta no llega A los 20 km pero cumple con los requisitos, no tiene fotos ni descripción tan solo el track.
Salgo del camping y dudo con el sentido de la ruta, me cuesta aclárame y eso hace que me de un paseo en bici por Ribadesella, que tampoco es un mal error.
Una vez convencido que la ruta correcta es subiendo hacia el faro me pego un buen calentón con la pendiente, las piernas se quejan un poco, pero no es para tanto y adentrarse en estas carreteras solitarias de cuento de hadas es una maravilla. La primera zona con vistas es altos acantilados Tereñes, para los que posa una amable caballo que pasta tranquilo. Continuó mi ruta ciclista, la carretera es muy estrecha y cuando te cruzas con algún lugareño en coche, muy pocos tu vida corre cierto peligro. En una subida me un grupo de andaluces me hacen poner pie a tierra en una rampa durilla, me miran y me dicen “ muy empinada para subirla montado” , pues hombre no tanto como si me hubieses dejado pasar en lugar de ocupar todo el ancho y al pedir paso no dejarme ni un hueco, pero bueno. El resto del camino es un auténtico disfrute del paisaje, del mar, del silencio humano y la melodía natural de la vida, de un sube rampa y bajándote hacia la costa, hacia pueblos que huelen a camino dé Santiago, a vive la vida fácil disfrutando del surf, a los pantalones anchos, la vida sin camisa, los long board, los huertos comunales y los días de mar, de viento de arena y dé olas.
Ruta de adentrarte unos metros en el interior y la montaña celosa del paisaje marino te regala parajes que te dejan sin habla como el desfiladero de Entrepeñas donde una Aliseda pantanosa te sumerge en un cuento de xanas o parajes encantados, hay que tener en cuenta la gran cantidad de fósiles y restos arqueológicos que hay en esta zona.
Salir del breve desfiladero cuesta, las pendientes son pronunciadas, es parte del camino De Santiago de la costa en sentido inverso y me voy encontrando peregrinos a medida que de nuevo gano altura. Ya tan solo queda bajar hacia el camping, ruta muy corta pero espectacularmente bonita.

Como la ruta corta de la mañana tenía un fin, que era correr por la tarde, tras la siesta y un proceso de terapia interior para evitar pasar la tarde tirado en el césped, me voy andando hasta el paseo marítimo y comienzo a correr hacia la mitad más menos para que me salgan unos 5-6 km, quiero correr sin medias de compresión y tampoco es cuestión de forzar en exceso. El paseo es plano y me permite correr sin forzar nada a ritmos malos de 6 minutos el kilómetro, menos al final que me voy entonando y comienzo con los 5 altos. Correr me gusta pero me cuesta un mundo llegar al punto de estar disfrutando de la carrera, pero hoy los tres kilómetros finales han sido una autentica gozada. Ya no solo por poder correr por encima de 6 sin dolores, ha sido por el paisaje, el mar, el momento. Los sueños se van cumpliendo y dan mucha paz interior.

Ernesto Sabato dijo en su libro La Resistencia. Entre lo que deseamos vivir y el intrascendente ajetreo en que sucede la mayor parte de la vida, se abre una cuña en el alma que separa al hombre de la felicidad como al exiliado de su tierra.

Track de la ruta 

Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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